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Full text of "Mensajero Paramount"

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Scanned from the collections of 
The Library of Congress 



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AL DIO-VISUAL CONSERVARON 
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Packard Campus 

for Audio Visual Conservation 

www.loc.gov/avconservation 

Motion Picture and Televisión Reading Room 
www.loc.gov/rr/mopic 

Recorded Sound Reference Center 
www.loc.gov/rr/record 









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AL SERVICIO 
DEL EXHIBIDOR 



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Vol. V 



' ENERO, 192 7 

(Distribución gratuita) 



No. 1 



MENSAJERO PARAMOUNT 

AL SERVICIO DEL EXHIBIDOR ^ 

REVISTA MENSUAL PUBLICADA POK EL DEPARTAMENTO EXTRANJERO 



O. R. GEYER. 

Director de Publicidad 



Vol. V 



\FAMOUS PLAYERS-LASKY CORPORATION 

ADOLDH ZUKOR. PrwtMenb [¡ 



J.VENTURA SUREDA. 

Coeditor 

No. 1 



El Nuevo Palacio de la Paramount 



UN MONUMENTO AL ARTE Y A LA FRATERNIDAD DE LOS PUEBLOS 



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E 



L palacio de las mil maravillas en el 
cruce de los caminos del mundo." 
Tal es la opinión de varios rotativos 
neoyorquinos al revistar la función de ga- 
la con que la Paramount ha inaugurado su 
gigantesco teatro, el más nuevo y más co- 
losal de los numerosos que existen en la 
gran urbe. Tal es también el parecer, aun- 
que tal vez mirándolo desde distinto punto 
de vista, de este humilde especta- 
dor que se confundió entre la 
multitud de las seis mil perso- 
nas que asistieron a esa función 
y que miró con ojos de extranje- 
ro los tosoros artísticos acumula- 
dos dentro de esa enorme mole 
de cuarenta pisos. 

Desde luego, dejando a un la- 
do sus gigantescas dimensiones y 
olvidándonos de la suma fabulo- 
sa que ha costado la construcción 
de tal emporio, el ediñcio de la 
Paramount bien se merece las 
alabanzas que le han prodigado 
propios y extraños. "El palacio 
de las mil maravillas en el cruce 
de los caminos del mundo" sig- 
nifica algo más que un nuevo 
teatro en una ciudad donde hay 
muchos, o un nuevo gigante en 
la urbe de los rascacielos. Se trata de un 
monumento al novísimo arte cinematográ- 
fico, el arte que ha cruzado todas las fronte- 
ras, que llega a las regiones más apartadas 
del planeta y que está haciendo el milagro 
de modificar el pensamiento humano y acer- 
car y dar a conocer los pueblos que antes se 
odiaban creyéndose distintos. Con esta mi- 
ra es que la Pai'amount ha construido un 
edificio eminentemente internacional, en el 
cual se pueden admirar obras de arte traídas 
de distintos lugares de la tierra y ha dado 



en ese palacio lugar preferente al "Hall de 
las Naciones," magnífica galería en la que 
fraternizan las banderas de treinta y siete 
naciones al lado de otras tantas reliquias con 
que cada uno de esos pueblos contribuyó a 
la construcción de este "palacio de las mil 
maravillas situado en el cruce de los cami- 
nos del mundo.'" 

Con esa mira también es que los discursos 




En esta fotografía, obtenida la noche inaugural del nuevo teatro Parainount, 
aparecen, de izquierda a derecha, los señores Jesse L. Lasky, primer vice- 
presidente de la Famous Players-Lasky Corporation; Will H. Hays, presi- 
dente de la Asociación de productores y distribuidores de películas; Thomas 
A. Edison, inventor del cinematógrafo, y Adolph Zukor, presidente de la 
Famous Players-Lasky Corporation. 



de inauguración se apartaron de los princi- 
pios de la doctrina Monroe y proclamaron 
el internacionalismo de esta América gigan- 
tesca, debida al esfuerzo de los hombres em- 
prendedores del mundo entero que aquí han 
contribuido y contribuyen al fomento de la 
riqueza del país y a la creación de obras de 
arte que sirvan de solaz a toda la humani- 
dad. El palacio de las mil maravillas es un 
ejemplo de ello. 

Inútil sería tratar de describir o enVmerar 
las múltiples joyas esparcidas por los varios 

MAH 1 102S 
GIÍT OF PüSIiISHEK 



salones y galenas del edificio. Inútil tratar 
de dar una idea de las enormes columnatas 
de mármol, de los magníficos cuadros de ar- 
te, de los frescos, de las esculturas, de los 
ricos tapices, de las encantadoras Venus 
que emergen en las fuentas instaladas en 
los salones. El palacio de la Paramount, 
como esos palacios morunos de los buenos 
tiempos de Córdoba y Granada, es necesario 
verlo para apreciarlo. Y des- 
pués de apreciarlo una vez, vol- 
verlo a ver para ver más. Rico 
en todo, lo que menos admira el 
espectador son sus gigantescas 
dimensiones. Al estar dentro 
nos olvidamos de Xueva York,' 
nos olvidamos de los miles de 
transeúntes que en ese mismo 
instante cruzan a nuestra espalda 
por la puerta del teatro y nos 
perdemos en las amplias galerías 
en una interminable contempla- 
ción de cosas bellas. 

Esto es lo que nos ocurrió a 
nosotros. Esto mismo nos pare- 
ció que le ocurría al anciano Edi- 
son la noche de la inauguración 
al entrar como uno de los invi- 
tados de honor a la función de 
gala. Impregnados de ese mis- 
mo espíritu estuvieron los discursos de lo; 
oradores que tomaron parte en la fiesta 
Tal vez por eso mismo la multitud que in- 
vadió el teatro esa noche guardó religiosr 
silencio mientras el alcalde de Xueva York 
hacía la apología de Adolph Zukor, hact 
treinta años humilde inmigrante que llegaba 
de las playas de Europa con ochenta pesos 
en el bosillo a la conquista de la gran urbe 
y que hoy es el presidente de la poderosa 
empresa que construye palacios de tal mag- 
(Continúa en la página 12) 



6» 




MENSAJERO PARAMOUNT 




"Dioses Vanos" 




Thomas Meighan, protagonista de la película "Dioses vanos," de la Paramount, en cuatro culminantes escenas de este interesante film de gran intensidad 
dramática, acompañado de la bella y distinguida actriz Renée Adorée y del lindo niño que en él toma parte. 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan 

"DIOSES VANOS" 

(Tin Gods) 
Producción de ALLAN DWAN 

con 

Thomas Meighan, Renée Adorée y 
Aileen Pringle 

WILLIAM LE BARÓN 

Productor asociado en el estudio 
neoyorquino de la Paramount. 

PELÍCULA PARAMOUNT 

Basada en el drama original de 
William Anthony McGuire 

Dirección de ALLAN DWAN 

Adaptación de James Shelley Hamilton 
Fotografía de Alvin Wyckoff 

REPARTO 

Rogerio Drake THOMAS MEIGHAN 

Clarita Reneé Adorée 

Juanita Stone Aileen Pringle 

Toni Santelli William Powell 

Dr. McCoy Hale Hamilton 

Dougherty John Harrington 

Sobrestante Joe King 

Segundo sobrestante. .Robert E. O'Connor 
Billy Delbert Emory Whitten, Jr. 



ARGUMENTO 

EL doctor McCoy y el anciano cura de 
la población de Del Río, en los su- 
burbios de la cual se construyó años 
antes un colosal puente de hierro, ven al 
ingeniero Rogerio Drake entrar en la pe- 
queña iglesia del lugar, edificada sobre una 
colina, no lejos del sitio donde se levanta la 



soberbia obra de ingeniería moderna. La 
regularidad con que el joven ingeniero, 
constructor del puente, visita todos los años 
la iglesia, sorprende al buen cura, quien, 
no pudiendo contener por más tiempo su 
curiosidad por conocer al devoto forastero, 
inquiere acerca de él con el doctor McCoy, 
y éste satisface su curiosidad con la rela- 
ción siguiente : 

"Joven y con un brillante porvenir en su 
profesión de ingeniero, Rogerio Drake con- 
trajo matrimonio con Juanita Stone, preten- 
siosa y vana como criada en una atmósfera 
de ociosidad y lujo. En el palacio provisto 
por el padre de Juanita como regalo de bo- 
da a los novios, Rogerio descuidaba su pro- 
fesión por satisfacer los caprichos de su 
esposa y ésta convertía el que debiera haber 
sido nido de amor y hogar tranquilo y feliz, 
en una especie de centro político en donde 
se incubaban los fantásticos proyectos de 
la que en las próximas elecciones había de 
presentarse candidato a uno de los puestos 
de mayor importancia en la gobernación del 
estado. Entregada por completo a las lides 
políticas y a su ambición, Juanita no sólo 
olvidaba sus deberes de esposa, sino que 
dejaba la crianza y educación de su hijito a 
personas extrañas cuyo único interés estaba 
en cobrar mensualmente el dinero de la sol- 
dada. Cansado al fin de los devaneos mo- 
dernistas de su esposa, y dispuesto a poner 
un hasta aquí definitivo a ellos, un día, 
aprovechando la ausencia de Juanita, Drake 
despidió de su casa, con palabras harto 
acres, a las correligionarias de aquella. Al 
enterarse de la humillante acción de su 
esposo, la candidata a un puesto importante 



en la Legislatura del estado le increpó du- 
ramente. Un accidente desgraciado vino a 
colmar la copa de amargura de Drake. Por 
negligencia indirecta de la esposa y directa 
de la persona encargada de cuidarlo, Al- 
bertito, el hermoso niño en el cual Drake 
tenía cifradas todas sus esperanzas, se cayó 
de una ventana matándose instantánea- 
mente. Desde ese instante, el abismo in- 
menso que separaba a Juanita y a Rogerio 
se hizo más infranqueable y al cabo de po- 
cos días los jóvenes esposos decidieron ha- 
cer frente a la vida andando por distintos 
caminos. El proyecto de construcción de 
un puente de hierro en un lejano país, ofre- 
ció al joven ingeniero una excelente opor- 
tunidad de alejarse de los lugares donde 
se inició su desgracia. Mas en el remoto 
país a donde el destino le llevara, Drake no 
logró encontrar el olvido en el trabajo, sino 
en la bebida, a la cual se entregó de manera 
abyecta y desenfrenada. Convertido física 
y moralmente en una ruina humana, Drake 
se pasaba los días lejos del puente, dejando 
el trabajo de construcción y las graves res- 
ponsabilidades de su cargo en manos de 
sus subalternos, y las noches en el cafetín 
de Toni, en donde poco a poco iba dejando 
su dignidad de hombre y su propia vida. 
Clarita, una de las bailarinas del miserable 
tugurio, ofreció su amor a Drake, y al re- 
chazarla éste en medio de su inconsciente 
borrachera, avivó en la joven el deseo de 
penetrar en el corazón de aquel hombre tan 
diferente a los demás parroquianos del cafe- 
tín de Toni, tan prontos siempre a dispu- 
tarse la vida por una sonrisa de la hermosa 
bailarína. Una horrible enfermedad, propia 

pagina s 




MENSAJERO PARAMOUNT 




del clima del país, temible por la facilidad 
con que se propaga, hirió a Drake, quien en 
la soledad de la choza donde habitaba no 
encontró otro consuelo a su dolor que el 
que le proporcionaba la leal y abnegada 
Clarita. Gracias a los asiduos cuidados 
que le prodigó la joven durante su larga y 
penosa, enfermedad, Drake recobró la salud 
y con ella el amor al trabajo y la confianza 



rada, la ya por fortuna olvidada esposa de 
Rogerio. Clarita, mudo testigo del infortu- 
nado encuentro, interpretó erróneamente 
unas palabras que oyó acerca de las futuras 
intenciones del ingeniero acerca de la que, 
ignorándolo ella, aun seguía siendo su es- 
posa, y, ciega de desesperación, se dirigió 
corriendo hacia el puente para cumplir la 
promesa que un día hiciera de arrojarse de 



una visita a la iglesia, que el mismo mandó 
edificar, como un monumento consagrado a 
un amor tan intenso como desgraciado. 



Sugestiones de Publicidad 
Biografía de THOMAS MEIGHAN 

Thomas Meighan, protagonista de la pelí- 
cula Dioses Vanos, de la Paramount, nació 



ADOLPH ZUKOR 
JES SE L. LASKY 

Presentan a 



THOMAS 



Producción de 




ALLAN DWAN 



Película Paramount 



en sí mismo. Las obras de construcción 
del puente, emprendidas nuevamente bajo 
la inmediata dirección del joven ingeniero 
tocaban ya a su fin, mas no había llegado 
aún para Drake el final de sus amargas des- 
venturas. Un día, pocos después de aquel 
en que el ingeniero jurara amor eterno a 
Clarita, en premio de sus abnegados cuida- 
dos, en la cumbre misma del puente que él 
mismo construyera, como una consagración 
definitiva de su obra, se presentó en Del 
Río de manera tan inoportuna como inespe- 

PAGINA 4 



él, si el ingeniero faltaba alguna vez a su 
juramento. Desde la distancia, Drake ob- 
servó la figura de Clarita sobre el puente 
y, adivinando su propósito, trató en vano de 
impedir la espantosa tragedia. El malaven- 
turado joven sólo logró recoger en sus bra- 
zos el inanimado cuerpo de la que fué su 
dulce y abnegada compañera en sus días 
de adversidad y efímera ventura." 

Todos las años — termina diciendo el doc- 
tor McCoy al buen cura que con tanta aten- 
ción le escucha — el ingeniero Drake hace 



en la famosa ciudad industrial de Pitts- 
burgo, en los Estados Unidos de América. 
Allí fue dónde, entre el humo de las fundi- 
ciones y los resplandores de los altos hor- 
nos, Meighan hizo su primera aparición an- 
te el público como intérprete de un modesto 
papel de adolescente. Contra los deseos de 
sus padres, que querían que el muchacho 
siguiese la carrera de Medicina, Thomas 
Meighan, que desde muy niño había demos- 
trado gran predilección por el teatro, so- 
(Conlinúa en la página 19) 







MENSAJERO PARAMO UN T 




"La Magia del Amor" 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

FLORENCE VIDOR 

e n 

"LA MAGIA DEL AMOR" 

(You Never Kiiow Women) 

por 

Ernest Vajda y Benjamín Glazer 

con 

LOWELL SHERMAN 
CLIVE BROOK 
EL BRENDEL 

B. P. Schulberg y Héctor Turnbull 

Productores asociados, Estudio 

californiano de la Paramount 

Dirección de 

WILLIAM A. WELLMAN 

Fotografía de Víctor Milner 

REPARTO 

'Vera Janova Flor erice Vidor 

Eugenio Foster Lowell Sherman 

Iván Norodin Clive Brook 

Toberchik El Brendel 

Dimitri Roy Stewart 

El empresario. Sidney Bracey 

El hombre fuerte Joe Bonomo 

Olga, su esposa .Irma Komelia 

Acróbatas Fortunello y Cerillino 

Bailarines Los Berkoffs 



ARGUMENTO 

T TERA JÁNOVA, estrella de una 
\/ troupe de artistas rusos, al diri- 
girse una noche al teatro donde 
jactúa su compañía, escapa milagrosa- 
mente "de la muerte al desprenderse una 
enorme viga de acero de un edificio en 
construcción, gracias al oportuno auxilio 
¡que le imparte Eugenio Foster, un acau- 
dalado agente de bolsa que acierta a pa- 



sar en su automóvil por el lugar del acci- 
dente. Foster ofrece el vehículo a Vera, 
quien suplica a su salvador que la' acom- 
pañe al Petit Théátre, en donde el públi- 
co impaciente aguarda el comienzo de la 
función, interrumpida por el inexplicable 
retraso de la estrella. Vera despide a 
Foster a la puerta del teatro que da ac- 
ceso a los camarinos de los artistas con 
una graciosa sonrisa y un firme apretón 
de manos que el agente de bolsa no olvi- 
dará tan fácilmente. Aquella misma no- 
che, Foster es uno de los indiferentes 
espectadores y, al día siguiente, Vera re- 
cibe un valioso paraguas, de parte de 
aquél "en substitución del que perdiera 
en el accidente." 

A medida que pasan los días y se mul- 
tiplican las atenciones de Foster hacia 
la bella étoile, aumenta la ansiedad de 
Norodin, el compañero de Vera, quien 
la ama sinceramente. 

Para hacer alarde de sus riquezas, más 
que por la sinceridad de su amor, Foster 
contrata la troupe para una función en 
su casa particular, a la cual invita a un 
grupo de amigos. Durante uno de los 
números del programa, turbado sin duda 
por las impertinentes insinuaciones 
que el anfitrión hace acerca de Vera 
a uno de los invitados, Norodin tie- 
ne la desgracia de dejar caer a su 
compañera, a quien es preciso reti- 
rar a una habitación interior presa 
de un fuerte síncope. Al volver en 
sí, Vera se encuentra en brazos de 
Foster, en cuya comprometedora 






Florence Vidor, Clive Brook, Lowell Sherman y otros intérpretes de "La magia del amor," en varias interesantes escenas de esta bella y 

original producción cinematográfica de la Paramount. 



PAGINA i 




MENSAJERO PARAMOUNT 




situación los sorprende el celoso Norodin. 

Un día, como un acto de publicidad atrac- 
tiva y sensacional, Norodin ofrece una ex- 
hibición pública del número más emocio- 
namente de la troupe: la sumersión de un 
cofre de hierro en las aguas del puerto, 
dentro del cual habrá de permanecer el pro- 
tagonista durante dos minutos hasta que 
haya conseguido desatar las ligaduras que 
le aprisionan manos y pies. 

Norodin suplica a Vera que permanezca 
en el hotel, pues "cada vez que 
ejecuta el acto de la inmersión del 
cofre, la joven siente una emoción 
tan grande que parece que el corazón 
quiere saltársele del pecho." Sin 
embargo, como que Vera presintiera 
en esa ocasión que algo grave iba a 
sucederle a Norodin, se dirige rápi- 
damente al muelle en el instante 
que el cofre de hierro desciende 
pausadamente por medio de una 
grúa hasta desaparecer en el mar. 
La multitud emocionada contempla 
la sensacional escena desde el 
muelle. Pasan dos minutos, pasan 
tres, pasan cuatro minutos de mor- 
tal ansiedad y el protagonista del 
espeluznante truco no aparece. En 
este instante de suprema angustia 
es cuando Vera se da cuenta de que 
Norodin era el hombre, el único 
hombre a quien verdaderamente 
amaba. Vera se desploma al suelo 
sin sentido y es acompañada por 
uno de sus compañeros al hotel 
donde la troupe se aloja. 

A pesar de la dolorosa tragedia 
de la mañana, aquella noche la 
troupe celebra función como de 
costumbre cubiertos los trágicos 
rostros con la máscara de la come- 
dia. Vera ejecuta su acto de va- 
riedades con un substituto de Noro- 
din. Terminado el espectáculo, 
Foster aprovecha la soledad en que 
Vera se encuentra para introdu- 
cirse en su camarín y forzar sus in- 
sinuaciones amorosas en la joven. Con el 
corazón transido de dolor, Vera suplica a 
Foster que la deje sola para gozar en el si- 
lencio de su camarín el recuerdo de su per- 
dido amor. 

Enloquecido por una insana pasión, Fos- 
ter se arroja impetuoso sobre Vera. Esta 
huye horrorizada. 

— ¡ Grita, grita ! . . . ¡ Estamos los dos solos 
y nadie te oirá ! — le dice el miserable. 

En su desesperación, Vera corre a refu- 
giarse en un pequeño gabinete que Norodin 

PAGINA 6 



usaba para sus transformaciones de ilusio- 
nismo. 

Imagínese el lector el asombro de Foster 
v la sorpresa de Vera al ver salir de la os- 
cura boca del gabinete la figura esbelta y 
noble de Norodin, a quien ambos creían se- 
pultado en las aguas de la bahía. Ciego por 
el terror, Foster retrocede paso a paso hasta 
dar con la espalda contra la plancha de ma- 
dera que servía a Norodin para la suerte 
de los cuchillos, la cual repite con igual des- 



rodin. Al ver a Vera y a Iván juntos, To- 
berchik, el clown de la troupe, sonríe con 
escepticismo y se aleja, diciendo para sí : 

— ¡ Cualquiera entiende a las mujeres! 



ADOLPH ZUKOR 
JESSE L. LASKY 
Presentan a 




-lorenceVidoh 



"LA MAGIA DEL AMOR" 

con LOWELLSHER.MAN - CLIVE BMOOK 



treza, teniendo por blanco, pero sin herirlo, 
al aterrorizado Foster. Cuando a Norodin 
no le queda más que un cuchillo, hace seña 
a Foster para que se marche, lo cual éste 
efectúa sin necesidad de que se lo repita 
verbalmente. 

Solos otra vez, Vera se arroja en brazos 
de Norodin. 

— Iván, ¿por qué fingiste que te habías 
ahogado? — le dice Vera. 

- — Porque quise darte la oportunidad de 
escoger tu verdadero amor — replica No- 



Sugestiones de Publicidad 
Biografía de FLORENCE VIDOR 

Florence Vidor nació en Houston, pobla- 
ción del estado de Texas, y recibió su educa- 
ción en un colegio de religiosas de 
aquella ciudad. Miss Vidor ingresó 
en un estudio cinematográfico sin 
haber pisado nunca las tablas de un 
teatro. Después de aparecer en al- 
gunas películas, la Paramount le 
ofreció un contrato por el cual se 
comprometía a interpretar papeles 
de importancia en sus películas por 
determinado número de años. Flor- 
ence Vidor es hoy una de las ac- 
trices más populares en los Estados 
Unidos y su nombre comienza a ser 
conocido en el extranjero, como lo 
demuestra el gran número de car- 
tas que diariamente recibe, felici- 
tándola por su excelente trabajo ar- 
tístico en las películas Amor incom- 
patible, El divorciador divorciado, 
El mal de las esposas y La colina 
encantada. La magia del amor be- 
llísima película de la Paramount, 

que se estrenará en es la 

última producción cinematográfica 
en que esta insigne y popular actriz 
ha tomado parte. Miss Vidor mide 
cinco pies y cuatro pulgadas de 
estatura, pesa 120 libras, tiene la 
tez trigueña, el cabello castaño y los 
ojos expresivos y de un color claro 
oscuro. 

¿QUIEN SABE? 
Es muy posible, lector amigo, 
que tu futura esposa meramente 
piense que no te ama. Sin embar- 
go, es casi seguro que en lo más ín- 
timo de su corazón existen los pri- 
meros indicios de una ardiente devoción que 
sólo espera un trivial incidente para mani- 
festarse. La mejor ilustración de este fenó- 
meno podrá apreciarse espléndidamente en 
la película La magia del amor, de la Para- 
mount, basada en un argumento original de 
Ernest Vajda, famoso dramaturgo húngaro, 
en el cual su autor descubre muchos recón- 
ditos secretos del amor. Florence Vidor, la 
principal intérprete femenina de la película, 
no sabía que amase a Clive Brook, protago- 
(Continúa en la página 18) 




MENSAJERO PARAMOUNT 




"El Sastre Botines'' 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan 
La Comedia de Gran Éxito de 
Florence Ziegfeld 

"EL SASTRE BOTINES" 

(Kid Boots) 
con 

EDDIE CANTOR 

Interpretando el papel de protagonista 
Producción de FRANK TUTTLE 

B. P. Schulberg 

Productor asociado, estudio de 

California 

PELÍCULA PARAMOUNT 

Adaptación de Luther Reed 

Tom Gibson, Autor del Argumento 

E. Lloyd Sheldon, Editor en jefe 

Dirección de FRANK TUTTLE 

Folografía de Victor Milner 

REPARTO 

Sastre Botines Eddie Cantor 

Clarita Clara Botv 

Paulina Billie Dove 

Tomás Sterling Lawrence Gray 

Carmen Mendoza Natalia Kingston 

Jorge Fitch Malcolm Waite 

El padre de Paulina, 

William W orthington 
El abogado de Carmen, 

Harry Von Meter 
El abogado de Tomás. . .Fred Esmelton 



D 



ARGUMENTO 

ESPUES de una loca orgía en 
celebración de la victoria del 
equipo de fútbol a que pertenece, 
Tomás Sterling se ve forzado a casarse 
con Carmen Mendoza, una linda consta 
del Broadway. Como es de esperarse, la 
boda de Tomás con Carmen, celebrada 
en tan anómalas circunstancias, no podía 
ser muy feliz y duradera, y, al efecto, 
ambos cónyuges no tardan en buscar en 
el divorcio el remedio a sus constantes 
disputas y desavenencias. Mientras espe- 
ran la decisión final e inapelable del juez, 
Tomás hereda inesperadamente la frio- 
lera de tres millones de dólares, enterada 
¿t lo cual, Carmen, aconsejada por su 
abogado, vuelve inmediatamente al lado 
de Tomás, no por amor, como supondrá 
el avispado lector, sino por participar de 
la herencia de su esposo divorciado. Así 
las cosas, Tomás salva a Samuel Botines, 
un aprendiz de sastre con aficiones de- 
tectivescas, de las garras de un cliente colé- 
rico. Agradecido el Botines, sigue a Tomás 




Poses y escenas típicas de la película "El sastre 
Botines," interpretadas por Eddie Cantor y Clara 
Bow, a quienes secundan admirablemente en este 
graciosa film, los aplaudidos artistas Billie Dove 
y Lawrence Gray, quienes aparecen en el óvalo 
inferior de este grabado. 

hasta su casa con el objeto de manifestarle I 
su gratitud. Momentos antes, al llegar a 



su casa, Tomás se había encontrado con 
la desagradable sorpresa de ver instalada 
en ella a Carmen, acompañada de su abo- 
gado, con el propósito de anular la de- 
manda de divorcio, pues como es sabido, 
esta queda automáticamente anulada si 
entre el tiempo que media entre la pre- 
sentación de la demanda y la orden del 
juez concediendo el divorcio, los cónyu- 
ges han tenido comunicación alguna. Por 
fortuna para Tomás, el Botines es testi- 
go presencial de la escena poco armo- 
niosa que se desarrolla en el domicilio de 
su protector entre éste, su esposa y el 
abogado, y cuando el infortunado Tomás 
da por perdida la partida, el sastre pro- 
videncial sale de su escondrijo, el cual en 
esta ocasión es el cuarto de baño, y ofrece 
su cooperación al atribulado millonario 
para servirle de testigo ante el juez y 
destruir las maquinaciones de Carmen y 
de su abogado. Valiéndose de un nom- 
bre supuesto, Tomás ofrece sus servicios 
como instructor de golf al propietario de 
un elegante hotel, los cuales le son acep- 
tados, e inmediatamente se dirige a tomar 
posesión de su empleo en compañía de 
Botines que ha de servirle de ayudante. 
Mas como que Botines, a pesar de ser 
aprendiz de sastre con aficiones de de- 
tective, es humano, se enamora, durante 
el desempeño de sus quehaceres, que 
nada tienen de profesionales, de Clarita, 
una chica linda si las hay, lo cual de- 
muestra hasta la evidencia que nuestro 
Botines no es tan tonto como parece. Sin 
embargo, los amores de Clarita con Bo- 
tines no dejan de ser accidentados, pues 
la casualidad, o la fatalidad, o ambas co- 
sas a la vez, hacen que el novio, a quien 
Clarita diera calabazas en plena estación 
primaveral y no en junio como es cos- 
tumbre entre estudiantes, sea un sujeto 
hercúleo y de muy malas pulgas y pre- 
cisamente el mismo de cuyas garras To- 
más salvó a Botines por haberle vendido 
un traje que por lo grande que le que- 
daba bien a las claras se veía que no ha- 
bía sido hecho de encargo. Para colmo 
de males, el ex novio de Clarita se aloja 
en el mismo hotel que Botines y Tomás. 
Este se enamora perdidamente de Pau- 
lina, la linda hija del manager del hotel, 
y todo hace presumir un rápido y feliz 
himeneo, en cuanto Tomás haya obtenido 
el divorcio, cuando de una manera inespe- 

PAGINA 7 




MENSAJERO PARAMOUNT 





clarar en favor de Tomás, quien fi- 
nalmente obtiene el divorcio y, agra- 
decido por los servicios prestados 
por el Botines, le recompensa gene- 
rosamente a fin de que la falta de 
dinero no sea obstáculo para su fe- 
licidad eterna al lado de la encanta- 
dora Clarita. Tomás se casa con 
Paulina y Carmen vuelve a las ta- 
blas de un teatro del Broadway sin 
haber logrado conseguir de aquél lo 
que por mal consejo de su abogado 
se proponía. 






rada, como generalmente ocurre en el cine, 
hacen su aparición en el hotel Carmen y su 
inseparable abogado. Con el objeto de pro- 
teger a su amigo y protector, el Botines se 
dedica a flirtear con Carmen, con lo cual se 
enemista con Clarita, quien acaba por des- 
pedirlo de su lado por ingrato y desleal. 
Sospechosa de las verdaderas intenciones 
de Botines, Carmen se vale de una habilí- 
sima estratagema para impedir que el apren- 
diz de sastre pueda asistir al juzgado a la 

PAGINA 8 



mañana siguiente para servir de testigo a 
Tomás. La única que, en defecto del Bo- 
tines, puede salvar a aquél de las maquina- 
ciones de Carmen y su abogado es Clarita, 
pero ésta no está dispuesta a declarar en 
favor de nadie si antes Botines no le da una 
satisfacción cumplida y pruebas absolutas 
de que su flirteo con Carmen era única y 
exclusivamente una estratagema para ayu- 
dar a Tomás. Bajo estas condiciones, Cla- 
rita y Botines se dirigen al juzgado a de- 



Sugestiones de Publicidad 

Origen del Título de la Película 
"El Sastre Botines" 

Siendo imposible traducir literal- 
mente al español el título Kid Boots, 
que es el que lleva la producción cine- 
matográfica en que el eminente actor 
cómico Eddie Cantor ha hecho su de- 
but en la pantalla, se decidió darle el 
de El Sastre Botines, sin que esta 
humilde prenda de vestir tenga nada 
que ver con la película, aunque sí tie- 
ne que ver con ella el nombre de 
Boots (Botines), que es el apellido 
del protagonista de la famosa come- 
dia musical, representada centenares 
de veces consecutivas en uno de los 
mejores teatros del Broadway neo- 
yorquino. 

Kid Boots, o el Sastre Botines, in- 
terpretado por Eddie Cantor, es un 
pobre aprendiz de sastre, quien, sin 
darse cuenta de ello, se ve envuelto 
en una amorosa intriga. Después de 
una serie de hilarantes aventuras, en 
un mundo para él completamente 
desconocido, nuestro héroe sale con 
bien del enredo, robando, de paso, el 
corazón de la espiritual Clara Bow, 
quien en esta película secunda ad- 
mirablemente la labor del protago- 
nista en compañía de Lawrence 
Gray, Billie Dove, Natalia Kingston 
y otros artistas. Dirigió la película 
Frank Tuttle, la cual está adaptada, como 
hemos dicho antes, de uno de los espec- 
táculos de Florenz Ziegfeld que más se han 
mantenido en el cartel. Su estreno en el 

teatro habrá de ser, sin duda, un 

verdadero acontecimiento artístico y de 
taquilla. 



Adquiera el hábito de leer 
MENSAJERO PARAMOUNT 




MENSAJERO PARAMOUNT 





"Diplomacia" 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan 
La Producción de MARSHALL NEILAN 

"DIPLOMACIA" 

con 

BLANCHE SWEET 

Argumento de BENJAMÍN GLAZER 

Basada en el drama de VICTORIANO SARDOU 

modernizado 

PELÍCULA PARAMOUNT 

Dirección de MARSHALL NEILAN 

THOMAS HELD, Subdirector 

Fotografía por 

DAVID J. KOSSON— DONALD B. KEYES 

Director artístico, HAROLD W. GRIEVE 

HELENE WARNE, Editora 

REPARTO 

Dora de Zares BLANCHE SWEET 

Julián Weymouth Neil Hamilton 

Roberto Lowry Matt Moore 

Conde Orloff Arthur Edmond Carew 

Cortesía de la Universal Pictures Corporation 

Sir Enrique Weymouth Earle Williams 

Condesa Zieka Arlette Marchal 

Marquesa de Zares Julia Swayne Gordon 

Barón Ballin Gustav von Seyffertitz 



L 



ARGUMENTO 

A acción de nuestra historia se desa- 
rrolla en la playa francesa de Deau- 
ville, punto favorito de reunión de la 
aristocracia y de la diplomacia euro- 
peas. Con el pretexto de la tempo- 
rada de verano, en Deauville se había 
congregado un grupo de representan- 
tes diplomáticos de las Grandes Po- 
tencias para celebrar una conferencia 
secreta. Entre los prominentes per- 
sonajes que a ella asisten, se encuen- 
tran los hermanos Julián y Enrique 



Weymouth, miembros distinguidos 
ambos del servicio diplomático de la 
Gran Bretaña ; el Conde Orloff, un jo- 
ven expatriado de la Rusia bolche- 
viqui, portador de importantes docu- 
mentos, y otros muchos representantes 
de las cancillerías europeas. En la 
aristocrática playa no podían faltar la 
Marquesa de Zares con su encantadora 
hija Dora, ni la Condesa Zicka, una de 
esas inteligentes y misteriosas mujeres 
que se encuentran siempre en los lu- 
gares donde se congrega la diploma- 
cia. Según insistentes rumores, la 
veracidad de los cuales los agentes del 
Servicio Secreto de media docena de 
países tratan de averiguar, la Condesa 
Zicka es una hábil espía que vive 
espléndidamente de la compra y venta 
de documentos secretos y que trabaja 
generalmente a las órdenes del Barón 
Ballin, agente secreto de una Potencia 
europea. Sojin, el representante chi- 
no, entrega un tratado secreto al jefe 
de la delegación diplomática inglesa. 
Ballin quiere apoderarse del documen- 
to a todo trance y al efecto da instruc- 
ciones a la Condesa Zicka para que 
aguce su ingenio y se apodere del im- 
portante documento. Siguiendo al pie 
de la letra las instrucciones que le da 
Ballin, la Condesa hace lo posible por 
cultivar la amistad de Dora de Zares, 
debido a la intimidad de ésta con Ju- 
lián Weymouth, hermano de sir En- 
rique, jefe de la delegación británica 
a la conferencia secreta de Deauville. 
A pesar de no permitírselo su situa- 

(Continúa en la página 17) 



Siete culminantes escenas de la película "Diplomacia," de la Paramount, magistralmente interpretada por 
Blanche Sweet, Neil Hamilton, Matt Moore, Arlette Marchal, Gustav von Seyffertitz y Earle Williams. 



P AGINA 9 



MENSAJERO PARAMOUNT 



El Nuevo Teatro Paramount, 




Los detalles que en este grabado reproducimos darán al lector una idea aproximada de las innumerables bellezas que en su recinto encierra el nueva 
en el corazón de la gran urbe neoyorquina. En el círculo del centro aparece la fotografía del famoso inventor del cinema 

la noche del diecinueve de noviembre en que se inauguró s 



PAGiyA 10 




MENSAJERO PARAMOUNT 




& 



ituoso y Bello Como Ninguno 




bunt, construido en el interior del soberbio edificio que para la instalación de sus oficinas ha construido la empresa Famous-Players-Lasky Corporation 
jomas A. Edison, con su distinguida esposa. El célebre mago de la electricidad fué objeto de un entusiasta y sincero homenaje 
1 teatro Paramount, honra y orgullo del arte cinematográfico. 



PAGINA 11 




MENSAJERO PARAMO UNT 




El Centro de Atracción del "Hall de la Naciones" 







Bello y artístico panel del más fino mármol de las canteras de Italia, colocado en el lugar de honor del "Hall de las Naciones," del nuevo palacio de la 
Paramount, en el cual figuran las aportaciones de los treinta y siete países que han contribuido a esta admirable demostración de amistad internacional. 
Cada país está aquí representado por el pabellón nacional respectivo colocado al pié de la pieza que ha contribuido, la historia de la cual está breve- 
mente descrita en una placa de bronce incrustada en el panel. 



El Nuevo Palacio de la Paramount 

(Viene de la página 2) 
nitud como este que se yergue en el cruce 
de los caminos del mundo. La misma mú- 
sica que amenizó el acto nos dio la sensación 
de algo único en Nueva York. Después del 
"1812" del gran compositor ruso Tschai- 
kowsky, magistralmente ejecutado por la 
orquesta, el organista nos mostró objetiva- 
mente los inmensos recursos de su arte y 
concluyó diciendo, que si es cierto que el 
órgano es el rey de los instrumentos, indu- 
dablemente que el órgano del teatro de la 
Paramount es el rey de los órganos. Y al 
igual que la música, y los oradores, y las in- 
numerables obras de arte traídas de lejanos 
países como un homenaje al novísimo arte 
de la cinematografía y a los capitanes de in- 
dustria que le dan vida, las treinta y siete 
piedras de las treinta y siete naciones que 
contribuyeron a la construcción del edificio, 
formando fraternal concurso, parecen pro- 

PAGINA 12 



clamar una nueva era de universal compren- 
sión y buena voluntad traída por medio de 
la magia de la pantalla. 

Nueve naciones de idioma español están 
representadas en el "Hall de las Naciones." 
Entre ellas, España. La madre de América 
contribuyó a este gigantosco edificio con un 
trozo de capitel románico del siglo XII. 
México envió una de las figuras que adorna- 
ban el templo de Ouetzalcoatlin, reliquia de 
la civilización azteca. Es de notar que esta 
figura es de piedra artificial, lo que prueba 
que los aztecas ya conocían la fórmula del 
concreto hace miles de años. Por su parte, 
Guatemala contribuyó con una piedra del 
templo de los Mayas. Chile, con una piedra 
traída de España por Pedro de Valdivia 
para la iglesia de San Francisco, en 1573, 
algunos años antes de que se fundase Nueva 
York. Cuba mandó una de las piedras de 
su famosa muralla de la Habana que re- 
sistió más de una vez los ataques de los pi- 
ratas enemigos. Panamá, una de las pie- 
dras de la primera catedral construida en 



el Nuevo Mundo. Uruguay, una piedra de 
mármol de su nuevo palacio presidencial 
Argentina, una piedra donde, según cuenta 
la historia, se sentó a descansar O'Higgins 
en Chacabuco en espera de las órdenes de 
San Martín. Estas piedras, la mayoría de 
las cuales representan un pasado que ya no 
volverá, se nos antojan a nosotros como un 
lazo de unión entre el pasado y el porvenir 
. . . algo así como los materiales que da el 
mundo viejo para que la juventud de esta 
nuestra época de iniciativa y de trabajo 
construya los templos que han de servir pa- 
ra que las futuras generaciones realicen su 
ideal y rindan culto a un nuevo arte, a una 
nueva concepción de la belleza y en ellos ex- 
presen la sana alegría y contento de vivir. 

Y este es también, a nuestro parecer, el 
objetivo de la Paramount al construir en 
esta ciudad joven y laboriosa este emporio 
de arte y de riqueza para la exhibición de 
películas, el arte nuevo que está tratando de 
reunir en sí todas las artes que estuvieron 
separadas en el pasado. J. de B. 




MENSAJERO PARAMOUNT 




a 



¿Leoncitos a Mí?" 



DOUGLAS MacLEAN 

e n 

" c LEONCITOS A MI?" 

(Hold That Lion) 
Película basada en un asunto original de 
Rosalie Mulhall, llevado a la pantalla se- 
gún la versión de Joseph Franklin Poland. 
Editor Supervisor 

GEORGE J. CRONE 



Dirección de 

WILIAM BEAUDINE 

Película Paramount 

REPARTO 

Daniel Barns Douglas McLean 

Ricardo Warren Walter Hiers 

Margarita Constance Howard 

Profesor Brand George Pearce 

MacTavish Wade Boteler 

Horacio Smythe Cyril Chadwick 



D 



ARGUMENTO 

ANIEL BARNS es un joven impul- 
sivo y excesivamente romántico. A 
esto se debe, sin duda, que se ena- 
more a primera vista de Margarita Brand 
el día que ambos se encuentran, casual- 
mente, en un rascacielos neoyorquino. Al 

día siguiente del casual r _ 

y auspicioso encuentro, 
Margarita, acompañada 
de su papá, el célebre 
profesor Brand, empe- 
dernido cazador de 
1 leones y otras fieras de 
la ignorada selva afri- 
cana, emprende un 
viaje, que muy bien pu- 
diéramos llamar de cir- 
cunvalación, alrededor 
del globo. Enterado de 
¡ello nuestro buen Da- 
lí niel por el agente de 
] la compañía de vapores 
que vendió los billetes 
a los viajantes, se lanza 
I inmediatamente en se- 
guimiento de la rubia 
hechicera que le robó 
el corazón, en com- 
pañía de su inseparable 
amigo Ricardo War- 
ren. Desgraciadamente, 
al llegar al muelle, Da- 
niel y Ricardo se en- 
cuentran con que el va- 



por ha partido cinco minutos antes. Im- 
pulsivo y romántico hasta la exageración, 
como antes hemos apuntado, Daniel no ceja 
en su empeño de declararle su desbordante 
amor a la rubia Margarita y de devolverle 
personalmente el pañuelo de bolsillo que en 
opinión del joven se le cayó a aquella. 
Puesto de acuerdo Daniel con su insepa- 
rable amigo Ricardo, ambos deciden que 
Margarita merece la pena que se la siga 
hasta el fin del mundo por una mirada de 
sus lindos ojos. ¿ Cabe mayor romanticismo 
tratándose de un amor iniciado en un pro- 
saico rascacielos neoyorquino? 

Después de una carrera loca llevada a 
cabo con el auxilio de media docena de va- 
pores trasatlánticos y otros medios de trans- 
porte menos modernos que aquellos, nues- 
tros amigos alcanzan al famoso profesor 
Brand y a su bella hija en una ciudad cual- 
quiera del África Oriental inglesa. Fiel a 
su promesa, Daniel espera con verdadera 
ansiedad el momento de devolverle el pa- 
ñuelo de bolsillo a Margarita, y al presen- 
tarse ese momento, pocos minutos mas tarde 
en el salón de baile del hotel donde ambos 
se hospedan, nuestro héroe recibe el mayor 
desengaño de su vida al rehusar Margarita 
el pañuelo que le entrega, pues resulta que 




En estas escenas, tomadas de la película de gran risa, "¿Leoncitos a mí?", el simpático actor 



Douglas MacLean demuestra gráficamente que a él los leones no le asustan, y si alguien lo 

duda, que se lo pregunte a Constance Howard, la bella y eminente actriz que lo secunda en 

este aplaudido film de la Paramount 



iio es suyo. Sin embargo, a fin de que el 
desencanto no sea completo, la hermosa jo- 
ven ofrece bailar con su tenaz perseguidor 
la primera danza. Al ir a ponerse los pan- 
talones correspondientes a su traje de eti- 
queta, Daniel descubre, con el mayor asom- 
bro, que están descosidos y que una repara- 
ción inmediata es inminente. A escondidas 
de Margarita, Daniel se quita la utilísma 
prenda de vestir y la entrega a su amigo 
Ricardo para que la lleve al sastre. Tanto 
tarda Ricardo en volver con los pantalones 
de su amigo Daniel, que éste, olvidando que 
no los lleva puestos, se dispone a salir sin 
ellos. Afortunadamente, sus ojos tropiezan 
con unos kilts, o especie de falda corta que 
caracteriza el traje nacional de los esco- 
ceses, y se los viste, mas como que en el 
salón de baile hay un escocés auténtico, a 
quien seguramente pertenecen los kilts, 
Daniel se encuentra en una situación tan 
chistosa como comprometida, de la cual sale 
ileso gracias a su ingenio y sobre todo a 
su sangre fría. 

Bailando con Margarita, Daniel olvida 
pronto sus dificultades y la falta de los pan- 
talones. Creyéndole un escocés valiente y 
atrevido, Margarita invita a Daniel a una 
cacería de "gatos," la cual deberá celebrarse 
con todas las formali- 
dades requeridas por 
tan interesante deporte 
al día siguiente bajo la 
inmediata dirección del 
padre de la joven, 
quien ofrece una artís- 
tica copa de plata al 
cazador que logre co- 
brar el primer "gato," 
con la condición de que 
debe entregarlo vivito 
y coleando. Como es 
de suponerse, Daniel 
acepta la invitación ha- 
ciendo al mismo tiempo 
alarde de sus extraor- 
dinarios dotes de ca- 
zador de gatos, los 
cuales lleva cazados a 
docenas sin haber reci- 
bido el menor arañazo. 
Terminado el baile, 
Daniel se dirige a su 
habitación en donde en- 
cuentra a su amigo 
Ricardo aguardándole. 
El pseudo cazador de 

PAGINA 13 




MENSAJERO PARAMO UN T 




"gatos" da emula a su amigo de la cacería 
que se está preparando para el día siguiente, 
a la cual ha sido galantemente invitado por 
la bella Margarita. Ricardo, que va estaba 
enterado de la cacería del profesor Brand, 
manifiesta a su asombrado amigo que la tal 
cacería no es de gatos domésticos, como el 
se imaginaba, sino de leones, pues por cau- 
sas que nosotros ignoramos y que al lector 
no le interesan, los grandes cazadores afri- 
canos llaman despectivamente "gatos" a los 
leones de la selva. 



Puesta en marcha la expedición de caza, 
en la cual ocupan el lugar que les corres- 
ponde nuestros amigos, no tarda en llegar 
en plena selva africana. A la vista del 
primer león, los valientes cazadores que 
tuvieron la osadía de llamar gatos a los 
leones, demuestran gráficamente de lo que 
pueden ser capaces un par de piernas cuan- 
do las impulsa el miedo. Abandonado a su 
suerte por sus audaces compañeros, Daniel 
se refugia detrás de un árbol en donde 
espera escapar de ser almorzado por un 



Dirección de 

WILLIAM 
6CAUDINE 



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DO U G L A S MAC- 
LEAN, el aplau- 
dido actor cómico, deja 
tamañitos a Stanley, a 
Livingstone y a otros fa- 
mosos exploradores afri- 
canos en esta chispeante 
película de la Para- 
mount. 



león que le dirige unas miradas muy poco 
tranquilizadoras. Aprovechando un mo- 
mento en que el león aparta los aterradores 
ojos de Daniel, éste abandona la protección 
del árbol para echar a correr por la selva 
con una rapidez por el mismo insospechada. 
Apiadado (si es que la piedad puede ani- 
darse en el corazón de un león) del joven, 
el rey de la selva le sigue como un manso 
cordero hasta el campamento donde los de- 
más cazadores esperan a Daniel, a quien 
creían en las entrañas de uno de sus "ga- 
tos." 

Daniel con su presa es acogido 
con grandes aclamaciones de entu- 
siasmo por sus compañeros y espe- 
cialmente por el profesor Brand, 
quien no tiene ningún reparo en en- 
tregar al joven cazador el trofec 
que tan valientemente ha ganado y 
de paso la mano de la linda Mar- 
garita. 

— ¿ Leoncitos a mí ? — exclama 
Daniel, imitando al inmortal hidal- 
go manchego, mientras abraza tier- 
namente a su futura esposa. 




Sugestiones de Publicidad 

Biografía de Douglas MacLean 

Douglas MacLean, protagonista de la 

película que hoy se estrenará en , 

nació en Filadelfia. Su padre, el Reve- 
rendo C. C. MacLean, quiso que el fu- 
turo actor de la pantalla fuese como él 
sacerdote de la secta protestante, mas no 
teniendo el joven MacLean ninguna vo- 
cación religiosa, al llegar a la edad re- 
glamentaria ingresó en la Escuela Pre- 
paratoria de la Northern University y 
más tarde en el Instituto Lewis de Tec- 
nología, de Chicago. Al terminar sus 
estudios, Douglas se dedicó por algún 
tiempo al comercio, mas cansado pronto 
de ello, ingresó de repórter en un perió- 
dico. Habiendo tenido desde muy niño 
grandes aspiraciones para el teatro, Mac- 
Lean aprovechó la primera oportunidad 
que se le ofreció para ingresar en la 
Academia de Arte Dramático de Nueva 
York. Al salir de la Academia, después 
de brillantes exámenes, MacLean logró 
llamar la atención de la famosa actriz 
Maude Adams, quien le ofreció el papel 
de protagonista en la fantasía intitulada 
Rosalinda. Al año siguiente, MacLean 
firmó un contrato con una compañía que 
actuaba exclusiva y permanentemente en 
Pittsburgo, y durante otro año formó 
parte del personal artístico de la Oliver 
Morosco Stock Company, de Los An- 
geles, California. En esta ciudad, me- 
trópoli de la cinematografía, interpretó 
su primera película con la eminente ac- 
triz Alice Brady. Mas tarde el gran 
"metteur" D. W. Griffith se fijó en él 
(Continúa en la página 19) 



PAGINA U 




MENSAJERO PARAMOUNT 




"El Río del Olvido" 




El popular y distinguido actor Jack Holt y la bella y aplaudida actriz Arlette Marchal en algunos momentos culminantes de la película 
olvido," en la interpretación de la cual ambos artistas y los demás de su "reparto," rayan a gran altura. 



'El 



del 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 
Presentan a 

JACK HOLT 

e n 

"EL RIO DEL OLVIDO" 

(The Forlorn River) 

Orginal de Zane Grey 

Dirección de 

JOHN WATERS 

REPARTO 

Nevada Jack Holt 

Arizona Pete Raymond Hatton 

Ina Blaine Arlette Marchal 

Ben Ide Edmund Burns 

Bill Hall Tom Santschi 

Hart Blaine Joseph Girard 

Les Setter Christian J. Frank 

Sheriff Stroble Albert Hart 

Magda Lee Ñola Luxford 

Madoc Joe Chief Yowlache 

Deputy Jack Moore 



ARGUMENTO 

NEVADA, perseguido por la justi- 
cia y capitán de una cuadrilla de 
cuatreros que son el terror de los 
habitantes del hermoso valle del Río del 
Olvido, no parece ser tan mal hombre cuan- 
do, al ir huyendo de la guerrilla organizada 
por el sheriff Stroble, se detiene al ver que 
se ha caído el caballo de su compañero Bill 
Hall y vuelve en ayuda del camarada que 
está imposibilitado de defenderse. Como 



recompensa por su noble acción recibe un 
tiro por la espalda, propinado por el mismo 
a quien acaba de librar de ser apresado por 
la autoridad y sin duda alguna condenado a 
muerte. El malvado Hall, después de dar 
por muerto a Nevada, monta el caballo de 
éste y huye a la montaña, llevando la noticia 
al resto de la cuadrilla de que el capitán ha 
sido muerto en una escaramuza con la 
guerrilla del Sheriff. Haciendo alarde de 
un valor que está muy lejos de poseer, Hall 
se proclama capitán de la cuadrilla, comen- 
zando una serie de rapiñas y crímenes, la 
mayoría de los cuales son atribuidos a Ne- 
vada. 

Aunque mal herido, Nevada levántase a 
duras penas después de haber permanecido 
sin sentido algún tiempo. Comprendiendo 
el peligro que corre en tal lugar y sin poder 
buscar refugio cercano, encuentra su salva- 
ción en la ayuda generosa que le ofrece 
Ben, uno de los habitantes del valle, que 
acierta a pasar por el lugar de la escena y a 
quien Nevada dice que se hirió al caérsele 
el caballo. Cómodamente instalado en la 
casa de Ben, Nevada se repone de su herida 
gracias a los cuidados de Ina, una joven 
vecina prometida de Ben, la cual insensible- 
mente se va interesando por el joven. 

Después de numerosos y graciosos inci- 
dentes de la vida campestre, Nevada com- 
prende que también él se está enamorando 
de la bella Ina y decide respetar la amistad 
de Ben y no robarle la felicidad, desde largo 
tiempo ansiada y muchas veces solicitada. 
Estando ya ultimados los preparativos de su 
marcha, preséntasele Ina de improviso y le 



urge que huya sin demora y que cambie de 
vida. La bella joven, por medio de unos 
anuncios en que se pone precio a la cabeza 
de Nevada y en los cuales aparece su retra- 
to, acaba de enterarse de la verdadera per- 
sonalidad del hombre a quien ama en secreto 
y corre a notificarle el peligro. En la tierna 
despedida de ambos adivínase el intenso 
amor que sienten y la joven revela su secreto 
al decir a Nevada estas palabras: 

— ¡ Por mí. . .cambia de vida. . . .y vuelve 
a comenzar ! . . . 

Promételo así Nevada y huye al galope 
de su caballo en dirección a tierras lejanas 
en las cuales espera comenzar su nueva vida. 
Al alejarse de aquellos lugares, Nevada co- 
munica a Arizona Pete el camino que va a 
seguir para huir a la persecución de la gue- 
rrilla del sheriff que viene en su seguimien- 
to. Momentos después se pierde en la le- 
janía mientras Ina se dirige al encuentro de 
su padre, quien a la cabeza de la guerrilla 
viene a todo galope a la casa de Ben, sa- 
biendo ya que en ella se oculta el célebre 
bandido. 

Queriendo acortar distancia, Ina guía su 
caballo por unos senderos ocultos en la 
montaña, siendo sorprendida y hecha pri- 
sionera por la cuadrilla de Bill Hall, quien 
se apodera de ella y decide guardarla en 
rehenes, para de esta manera evitar la per- 
secución de que es objeto por parte del 
padre de la joven. Aunque este apresa- 
miento es llevado a cabo en lugar solitario, 
no por eso pasa inadvertido al buen Arizona 
Pete quien va en busca de Nevada y le co- 
munica lo ocurrido. 

PAGINA 15 




MENSAJERO PARAMOUNT 





Cautiva Ina y traída a viva fuerza al 
campamento de los bandidos, allí se en- 
cuentra con Setter, uno de los campesinos 
más ricos de la comarca, quien es en reali- 
dad el capitán de la cuadrilla. Setter, 
viejo libertino que ha requerido de amores 
más de una vez a la bella joven, trata de 
aprovecharse de la ocasión para satisfacer 
por la fuerza sus innobles deseos. Opó- 

t AGINA 16 



nese a ello Bill Hall, quien reclama para 
sí tal derecho. Después de una breve dis- 
puta, Hall mata a Setter y trata de apo- 
derarse de Ina. En el preciso momento en 
que las fuerzas se le rinden a Ina y está 
a punto de perecer, aparece Nevada y salva 
a la joven. Bill Hall, derrotado ahora por 
el hombre que traicionó anteriormente, se 
retira y va en busca de la cuadrilla a la 



que subleva contra Nevada 
haciéndole creer que el an- 
tiguo capitán ahora es un espía 
al que es necesario matar. 

Decepcionada Ina por en- 
contrar en tal lugar a Nevada, 
le reprocha su proceder y le 
recuerda la promesa que poco 
antes le ha hecho de comenzar 
nueva vida. El joven le ex- 
plica las razones que lo guia- 
ron a venir al campamento de 
los bandidos y trata de abrirse 
camino por entre los riscos de 
la sierra y huir con Ina, cuan- 
do es atacado por la cua- 
drilla, a cuyo frente viene Bill 
Hall. En la refriega muere 
Hall, y cuando el tiroteo es 
más intenso, la guerrilla del 
padre de Ina invade el campa- 
mente haciendo prisioneros a 
los bandidos. Creyendo que 
Nevada es el que tiene secues- 
trada a la joven, hacen fuego 
sobre él, hiriéndolo grave- 
mente. Ina explica a su pa- 
dre la verdad de los hechos y 
todos lamentan el error come- 
tido, proclamando a Nevada 
libertador del valle del Río del 
Olvido por haber dado muerte 
al enemigo más feroz de los 
pacíficos campesinos : Bill 
Hall. 

. Meses después Nevada es 
juzgado por un tribunal espe- 
cial, el cual decreta la absolu- 
ción del joven y lo insta a 
que construya su hogar en las 
fértiles tierras del valle. El 
juez hace notar que aunque la 
sentencia no se acomoda muy 
bien con los artículos de la 
ley, no por eso la justicia es 
menos efectiva y definitiva. 
La bella Ina, sonriente y feliz, 
da el beso de paz al nuevo 
morador del valle del Río 
del Olvido y ambos se alejan, 
seguidos del buen "Caballero 
andante," Arizona Pete, quien confiesa al 
nuevo matrimonio que él es un fugitivo de 
la justicia y que Justicia (su mujer) está a 
punto de echarle las garras ... El trotón que 
arrastra el coche en que van Nevada e Ina 
se pierde en la lejanía, mientras Justicia 
(la mujer de Pete) amenaza a éste con un 
buen tirón de orejas el día que lo cace. 

J. de B. 




MENSAJERO PARAMOUNT 



mm 



"Diplomacia" 

(Viene de la página 9) 
ción económica, la cual es deplorable, la 
Marquesa de Zares frecuenta las mesas de 
juego del Gran Casino, en donde pierde 
enormes sumas, las cuales consigue de mis- 
teriosa manera. La amistad de la Marquesa 
con Ballin hace sospechar al diplomático in- 
glés que aquella está en connivencia con el 
Barón para la adquisición fraudulenta de in- 
formaciones diplomáticas secretas de los 
diferentes gobiernos europeos, y muy par- 
ticularmente para apoderarse del tratado 
chino del cual depende la paz de media do- 
cena de estados europeos y asiáticos. Un 
día el Conde Orloff se despide de Dora, a 
quien secretamente ama, pues una impor- 
tante y peligrosa misión le lleva a su país. 
Durante su ausencia, Dora se casa con Ju- 
lián Weymouth. Apenas Orloff pone los 



pies en el suelo de su patria, los agentes del 
gobierno ruso lo arrestan y lo arrojan en un 
inmundo calabozo, del cual logra escapar 
gracias a la intervención de unos amigos y 
correligionarios. El Conde Orloff vuelve a 
Francia en la creencia de que su arresto fué 
debido a que Dora divulgó los planes de su 
misión a Rusia a alguno de los espías que 
pululaban por Deauville. Firme en su su- 
posición, Orloff se dirige al hotel donde se 
aloja la delegación diplomática inglesa, e 
ignorante de que Julián Weymouth sea el 
esposo de Dora, acusa a ésta y a su madre 
de complicidad con el Barón Ballin y la 
Condesa Zicka. La escena que se desa- 
rrolla entre el Conde Orloff y el diplomático 
inglés es dramática en extremo. Julián 
Weymouth rehusa categóricamente dar cré- 
dito a las maliciosas insinuaciones del noble 
expatriado acerca del proceder de su esposa, 



achacándolas al despecho por un amor no 
correspondido, y se dispone a partir para 
Londres en su viaje de bodas, siendo porta- 
dor, al mismo tiempo, del documento secreto 
del cual quiere apoderarse el Barón Ballin 
por intermedio de la Marquesa de Zares, 
madre de Dora y suegra de Julián. Sin em- 
bargo, momentos antes de la hora de la par- 
tida, la confianza implícita que Julián tenía 
en su esposa sufre un rudo golpe debido a 
la desaparición misteriosa del valioso docu- 
mento, que él mismo había colocado en una 
cartera de cuero de la cual Dora guardaba 
las llaves. Interrogada por su esposo acer- 
ca de la desaparición del tratado secreto chi- 
no, Dora guarda un silencio acusador. Fi- 
nalmente, acosada por Julián, Dora revela a 
éste que la llave del portfolio está en poder 
de su madre, a quien en distintas ocasiones 

(Continúa en la página 19) 



Adolph Zukor y Jesse L. Lasky 
Presentan 



La Producción de MARSH ALL NEILAN 

'DIPLOMACIA" 

" BLANCHE SWEET 

NEILHAMILTON-ARLETTE MARCHAL- MATT MOORE 
GUSTAV yon SEYFFERT1TZ - EARLE WILLIAMS 





PAGINA 17 




MENSAJERO PARAMOUNT 




^ ^^ A MER 

BEAU 

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B E R T \ |*7* 

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BRENON Pre>ducK< 



AUICE JOYCE r-OARV BRIAN 
NEU. HAMILTON Wn POWELL 
NOAH BEERY NORMAN Tftf VOR 
VÍCTOR MfLACLAKI RALPH FORBES 




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<2 ¿paramount ¿picture 



Beau Geste no será, ciertamente, una pelí- 
cula de matinée, pero es un gran drama que 
habrá de pasar por los teatros como un 
viento fresco y vivificador." G. A. A. 



'La Magia del Amor' 



Sugestivas banderolas de tela resistente, de tres pies de alto por diez de ancho, artísticamente litografiadas con vivos colores, muy a propósito para anunciar 

la película "Beau Geste," en forma que no pueda escapar a la atención del público. 

Una Opinión Inglesa Acerca de "Beau Geste" 

HE aquí como se expresa el correspon- 
sal cinematográfico del Daily Ex- 
press, de Londres, al referirse a la 
película Beau Geste, de la Paramount, a 
raíz de su estreno, celebrado recientemente 
en la capital inglesa: 

"Beau Geste, una película de manufactura 
americana, limpia, digna y emocionante, la 
cual honra a cuantas personas intervinieron 
en su producción, recibió ayer los honores 
de la presentación en la pantalla del Plaza, 
ante un público que no cesó de demostrar 
su admiración hacia un espectáculo de una 
viiilidad e intensidad dramáticas que llegan 
al alma. Ronald Colman, Ralph Forbes, 
Norman Trevor y otros actores ingleses 
que toman parte prominente en ella, bajo 
la dirección de Herbert Brenon, también 
inglés, hacen que la versión cinematográfica 
de la popular novela del comandante P. C. 
Wren, sea una de las mejores películas que 
hemos tenido ocasión de ver desde hace 
mucho tiempo en la pantalla. El argu- 
mento de este drama es notable por muchas 
circunstancias, siendo la principal de ellas, 
probablemente, el hecho de que éste se des- 
envuelva alrededor del intenso afecto 
fraternal de tres hermanos, el cual se aparta 
de los convencionalismos de sexo tan tri- 
llados en cinematografía. Podríamos enu- 
merar otras cualidades que hablan muy alto 
en favor de esta bella producción de la 
Paramount, entre ellas la naturalidad que 
caracteriza el trabajo de los intérpretes y 
la magnífica continuidad de la película, la 
cual hace que el espectador se forme la 
ilusión completa de que lo que desfila ante 
sus admirados ojos son una serie de esce- 
nas arrancadas de la vida real, y los perso- 
najes que en ellas toman parte sienten ver- 
daderamente las privaciones a que están 



condenados los sufridos soldados de la fa- 
mosa Legión Extranjera francesa, sujetos 
a una rígida disciplina, rayana en brutal, 
en las inhospitalarias soledades del desierto 
africano y en las áridas llanuras de Ma- 
rruecos. Elogiar la labor artística de un 
artista sin mencionar la de los demás intér- 
pretes de la película sería hacer una injus- 
ticia a todos. Sin embargo, en mi opinión, 
los principales honores recaen en la persona 
del eminente actor Noah Beery, intérprete 
del papel del brutal sargento Le j aune, a 
quien por más que se le odie y se le abo- 
rrezca, acaba por admirársele por su teme- 
rario valor ante el peligro y por su heroico 
patriotismo. Las escenas en las cuales se 
le ve reclinar a los soldados muertos por las 
balas morunas ante las troneras del fuerte 
para fingir que los sitiados son más nume- 
rosos de lo que los moros se imaginan, son 
de lo más ingenioso y dramático que hemos 
tenido oportunidad de ver en la pantalla. 
Se ha dicho que el Gobierno francés ha 
protestado contra la exhibición de esta pelí- 
cula, fundándose en que algunas escenas 
pintan con vivos colores los métodos em- 
pleados en la Legión por los oficiales para 
mantener incólume la disciplina en sus 
filas, mas estas protestas no alteran el 
hecho de que la heroica Legión Extranjera 
francesa, formada por una amalgama de 
hombres de todas las naciones, no es una 
clase de niños de la Doctrina, ni mucho me- 
nos, y que el rigor que los oficiales se 
ven obligados en ocasiones a emplear con 
sus subalternos es hasta cierto punto muy 
natural y lógico. Como contraste a las 
viriles escenas de guerra, tenemos en la 
película una excelente presentación de un 
hogar inglés, alegrado por la adolescencia 
traviesa y juguetona de los hermanos Geste. 






(Viene de la página 6) 

nista del film, hasta que lo creyó desapare- 
cido para siempre del mundo de los vivos. 
Al mismo tiempo, Brook, o Iván Norodin, 
como es conocido en la película, cometió el 
error de dar por perdido el corazón de la 
mujer amada prematuramente. Esto da lu- 
gar a una situación llena de emocionante 
ansiedad y fatales augurios. Mas en el mo- 
mento culminante, cuando las esperanzas de 
los dos seres que se amaban sin comprender 
la intensidad de su amor, están a punto de 
derrumbarse, los dioses benévolos que guían 
los destinos de los hombres y de las muje- 
res que se aman, ofrecen una solución al 
obscuro problema que habrá de emocionar 
al más estoico que asista a la proyección de 
esta película, interesante y bien interpreta- 
da, que se estrenará en y en la 

cual toman parte, además de los dos artistas 
antes mencionados, Lowell Sherman, El 
Brendel, Roy Stewart, Sidney Bracey y 
muchos otros, con un nutrido acompaña- 
miento de clowns, gimnastas, acróbatas, etc. 



En este número: 

"DIOSES VANOS" 
"LA MAGIA DEL AMOR' 
"EL SASTRE BOTINES' 
"DIPLOMACIA" 
"¿LEONCITOS A MI?" 
"EL RIO DEL OLVIDO" 



PAGINA 18 




MENSAJERO PARAMOUNT 






Biografías y Argumentos de Películas 



Sugestiones de Publicidad 
Biografía de NEIL HAMILTON 

Neil Hamilton, indiscutiblemente uno de los 
primeros actores más eminentes de la l'aramount, 
íació en la pequeña ciudad de Lynn, en los Esta- 
dos Unidos. Educado para la carrera eclesiástica 
)or el deseo paterno, poco antes de tomar los 
hábitos, Neil Hamilton se confesó con sus padres 
y les manifestó su intensa vocación por el tea- 
tro. Para no contrariar al muchacho, los padres 
se resignaron y con lágrimas en los ojos lo vieron 
partir para Nueva York, alegre y confiado, comí, 
si se embarcase para la Meca de sus ilusiones. 
Los comienzos de Neil Hamilton en el teatro fue- 
ron lentos. Después de recorrer los Estados Uni- 
dos varias veces con diversas compañías de drama 
y comedia, el trabajo artístico de Hamilton llamó 
la atención de 1 ». W. Griffith, quien le ofreció una 
oportunidad para tomar parte, con creciente buen 
éxito, en las películas América y ¡Qué l^ella es la 
vida ! Después de esta última película, Neil 
Hamilton fué admitido en los estudios de la Para- 
mount con un contrato de larga duración. Diplo- 
macia, versión cinematográfica modernizada del 
ifamoso drama de Victoriano Sardón, que se estre- 
nará en es la última película de la 

Paramount en que este eminente primer actor 
toma importante parte. Neil Hamilton mide cinco 
Jpies y once pulgadas de estatura pesa 155 libras, 
tiene el pelo negro y los ojos pardos. 



Biografía de THOMAS ME1GHAN 

(Viene de la página 4) 

licitó el ingreso en una compañía que a la 
jsazón actuaba en un teatro de su ciudad na- 
jtal, con tan buena fortuna, que su solicitud 
ifue inmediatamente atendida. Enamorado 
de su arte y estudioso como el que más, 
Thomas Meighan no tardó en conquistarse 
un nombre en la escena americana. 

En Londres alcanzó gran populari- 
dad interpretando el protagonista de la 
jcomedia de costumbres americanas, Broad- 
way Jones. A su regreso de Inglaterra, una 
'empresa cinematográfica ofreció a Meighan 
jun puesto en el reparto de la película The 
'Fighting Hope, al lado de la célebre actriz 
; Laura Hope Crews. Desde ese día, Thomas 
1 Meighan figuró entre los primeros actores 
de la escena cinematográfica americana, lle- 
gando a la cima de su carrera al otorgársele 
el título de estrella de la Paramount, después 
de su resonante triunfo en la película The 
Miracle Man. Meighan ha aparecido en un 
gran número de películas, entre las cuales 
> descuella la intitulada Dioses vanos, consi- 
derada la mejor de cuantas ha tomado parte 
este simpático y popular primer actor de la 
Paramount. 

País de origen : E. U. A. 



Espérese brevemente: 

"La Fragata Constitución" 
"Las Tristezas de Satán" 
"Los Rough Riders" 
"Beau Geste" 

Monumentos de arte y fuentes de 
oro para el empresario. 



Biografía de DOUGLASS MacLEAN 

(Viene de la página 14) 

para ofrecerle un papel de importancia en una 
película de guerra. Tan a satisfacción del director 
desempeñó MacLean este papel, que no tuvo re- 
paro en confiarle más tarde la interpretación de 
dos papeles igualmente importantes en dos pelí- 
culas en las que tomaba parte la popular y aplau- 
dida actriz Mary Pickford. Douglas MacLean 
debe su título de estrella de la cinematografía a 
su talento, en primer lugar, y en segundo lugar al 
director Thomas H. Ince. MacLean ha inter- 
pretado papeles de importancia en las películas 
siguientes: Tzventy and a Half Hours Leave, El 
pájaro de cárcel, Passing Through, El Mensajero 
No. 13, El Hotentote, El Cónsul Yanqui, Never 
Say Die y Presénteme. En la actualidad, la Para- 
mount distribuye las películas por él interpretadas 
por arreglo especial, siendo la primera de ellas 
la intitulada, La casa de las siete llaves y la última 
la intitulada iLeoncitos a mí?, que se estrenará 

en el teatro y la cual no dudamos 

será un verdadero acontecimiento artístico y de 
taquilla. 



"Diplomacia" 

(Viene de la página 17) 
el Barón Ballin había sacado de graves 
apuros monetarios, entregándole respetables 
sumas que invariablemente iban a parar al 
tapete verde de las mesas de juego del Gran 
Casino. Confrontada por su esposo y acu- 
sada por éste de un grave delito, del cual, 
aun siendo inocente, no puede defenderse 
por no comprometer a su propia madre, la 
situación de la infortunada Dora no puede 
ser más trágica y dolorosa. Y, a pesar de 
lo que murmura la gente, Dora continúa 
considerando a la verdadera culpable, a la 
Condesa Zicka, como una amiga. Mientras 
tanto, Julián y Enrique Weymouth hacen 
esfuerzos inauditos para recobrar el docu- 
mento desaparecido, el cual fué dirigido al 
Barón Ballin en un sobre escrito de puño 
y letra de Dora. No obstante este compro- 
metedor detalle, la culpabilidad de la Con- 
desa Zicka resulta a fin de cuentas perfecta- 
mente establecida gracias a la activa inter- 
vención secreta en el asunto de Roberto 
Lowry, un detective americano, quien logra 
arrojar sobre los hombros de la astuta Con- 
desa toda la responsabilidad en la desapari- 
ción del valioso documento. Comprobada 
sin el menor asomo de duda la inocencia de 
Dora, no hay motivo ninguno que impida 
que el interrumpido viaje de bodas se celebre 
en medio de la mayor alegría y la más com- 
pleta felicidad. 



LA PARAMOUNT EN LA ISLA DE CUBA 



ESTA fotografía, ejemplo 
gráfico de las actividades 
de la Paramount en la Per- 
la de las Antillas, fué obtenida 
recientemente en la oficina de la 
Paramount, en la Habana, en el 
instante que el señor Fernando 
Casanova, administrador gerente 
de la acreditada Empresa José 
López Soto, propietaria de los 
populares y céntricos teatros 
VVilson c Inglaterra, calzaba con 
su firma el primer contrato con 
la Paramount Films of Cuba, en 
presencia de los señores (de pie, 
de izquierda a derecha) Georgc 
Weltner, representante especial de la Para- 
mount, Ramón Pablo Alvarez, presidente de 
la Unión de Empresarios de Cuba; (sen- 
tados, de izquierda a derecha) Clarence C. Mar- 
gon, gerente general de la Paramount Films of 
Cuba, y A. L. Pratchett, subgerente general de la 
misma. Con este motivo, creemos pertinente re- 




cordar que la Empresa José López Soto fué el 
primer cliente que tuvo la Caribbean Film Ce, 
antigua distribuidora de las películas Paramount 
en Cuba, y como prueba del buen éxito obtenido 
con estas producciones en sus teatros, ha querido 
honrar con el mismo puesto de cliente fundador 
a la Paramount Films of Cuba. 

PAGINA 19 




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VOL. V 



FEBRERO, 1927 

(Distribución gratuita) 




No. 2 



MENSAJERO PARAMOUNT 

AL SERVICIO DEL EXHIBIDOR 

REVISTA MENSUAL, PUBLICADA POK EL DEPARTAMENTO EXTRANJERO 



O. R. GEYER, 

Director de Publicidad 



Vol. V 



\FAMOUS PLAYERS LASKY CORPORATION 1 

ADOLDH 2UKOO. Pr,i,-ient 



J.VENTURA SUREDA, 

Coeditor 



No. 2 



Las Grandes Obras de la Cinematografía 

"LAS TRISTEZAS DE SATÁN," DE LA PARAMOUNT 



L\ opinión del señor Benito del Villar 
acerca de la película Las tristezas de 
Satán, que publicamos en lugar preferente 
de esta página, bastaría por sí sola, por tra- 
tarse de un juicio emitido por uno de los 
cinematografistas más autorizados de Sur- 
américa, para que los empresarios de los paí- 
ses de habla castellana tomaran de ella bue- 
na nota, pues, como muy acerta- 
damente dice el activo gerente de 
la Paramount Films, S. A., de 
Chile, "Las tristezas de Satán 
será una de las mejores espadas 
que esgrimirá el empresario ci- 
nematográfico durante la tempo- 
rada que se avecina." 

Sin embargo, como muy bien 
pudiera haber quien maliciosa- 
mente tomase por interesada la 
opinión de nuestro gerente chi- 
leno, nos limitaremos a dar a 
continuación una sucinta relación 
ele lo que dijeron los órganos 
más autorizados de la prensa dia- 
ria neoyorquina, a raíz del es- 
treno de la última producción 
cinematográfica de D. W. Grif- 
fith, en el Teatro George M. 
Cohan, de Nueva York. 

De New York Times: "En la 
novela de gran circulación de 
Marie Corelli, intitulada Las tristezas de 
Satán, llevada magistralmente a la pantalla 
por D. W. Griffith, vemos, en primer térmi- 
no, un Satán con indumentaria moderna, in- 
cluso sombrero de copa, como no estábamos 
acostumbrados a verlo. Al saltar gradual- 
mente de la miseria el esplendor ; al retra- 
tar con mano maestra la más abyecta po- 
breza, por un lado, y por el otro las orgías 
pasionales más inconcebibles, Mr. Griffith se 
nos revela un maestro que se ha superado 

PAGINA 2 



a sí mismo en la producción que anoche tu- 
vimos la buena fortuna de admirar en la 
pantalla del teatro del Broadway donde se 
exhibe y se exhibirá durante muchas se- 
manas." 

De New York Evening World : "El papel 
de Satán que en la película Las tristezas de 
Satán encarna tan magistralmente Adolphe 



UNA OPINIÓN DE VALIA 

El asunto de Las tristezas de Satán es interesante en 
todos sus aspectos, principalmente porque está arrancado 
de un pedazo de la vida real y también por su profunda 
filosofía. La presentación de la película es sorprendente 
y magnífica en todos sentidos y su interpretación abso- 
lutamente perfecta e impecable. Carol Dempster se nos 
revela como una actriz consumada. Menjou está inimi- 
table en la caracterización de su papel, y Ricardo Cortez 
hace una verdadera creación del que tan acertadamente 
se le ha confiado. Por estas y otras muchas razones 
tengo la completa seguridad de que Las tristezas de Sa- 
tán será una de las mejores espadas que esgrimirá el 
empresario, no sólo de mi país, sino del mundo entero, 
durante la temporada que se avecina. 

Benito del Villar, 

Gerente de la Paramount Films, 
S. A., de Chile. 



Menjou, es una de las caracterizaciones del 
diabólico personaje más sugerentes que he- 
mos visto en la pantalla. La magnífica com- 
binación de luces y sombras, hábilmente 
manipulada por el mago Griffith, da un re- 
lieve inmenso a la labor artística de este in- 
térprete y de los demás que lo secundan. 
Cortez está afortunado en su interpretación, 
la cual desarrolla hasta el límite." 

De New York Sun : "Las tristezas de 
Satán es una exquisita combinación de luces 



y sombras, de fantásticas y diabólicas figu- 
ras proyectando sus pavorosas sombras por 
tenebrosas paredes y amorosos parajes pic- 
tóricos de lirismo. Dícesenos que D. W. 
Griffith, el director de Las tristezas de Sa- 
tán, ha estado trabajando durante más de 
un año en el desarrollo de su concepción 
del mítico personaje, y por lo que tuvimos 
ocasión de observar anoche en la 
pantalla del Teatro Cohén, Grif- 
fith ha logrado con sorprendente 
arte realizar lo que se proponía. 
Puede el lector tener la seguridad 
que se trata de una película ar- 
tística, bella y dramática." 

De New York Herald-Tri- 
bnne : "Como habíamos previsto 
antes de asistir a la proyección ¡ 
de Las tristezas de Satán, tene- 
mos en ella una película que re- 
vela en todos sus detalles la so- 
berbia dirección de D. W. Grif- 
fith. La interpretación es impe- 
cable y la fotografía hermosa. 
Adolphe Menjou nos ofrece en 
esta película una caracterización 
de Satán que no deja nada que 
desear. A veces, sin embargo, 
sólo adivinamos su presencia 
por la diabólica sombra que pro- 
yecta sobre sus víctimas. Ricar- 
do Cortez raya a gran altura en la inter- 
pretación del individuo que vende su alma 
por un puñado de oro. Si alguien dudare 
de que Cortez es un excelente actor, no 
tiene más que ir al Teatro Cohén y se le 
desvanecerá la duda." 

De New York Daily News: "La apari- 
ción de Menjou en la pantalla del Teatro 
Cohén, precedido por una monstruosa som- 
bra detrás de la otra, para esfumarse y con- 

(Conthríia en la página 18) 




MENSAJERO PARAMO UNT 




"El Bienquerido" 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

ADOLPH MENJOU 

e 7i 

"EL BIENQUERIDO" 

(The Ace of Cads) 
con 

VLICE JOYCE y NORMAN TREVOR 

Película basada en la obra de 

MICHAEL ARLEN 
WILLIAM LE BARÓN 

Productor asociado, Estudio de 
Nueva York. 

Película Paramount 

Dirección de LUTHER REED 

idaptación y argumento de Forrest Halsey 

Fotografía de J. Roy Hunt 

Editor de Producción, Ralph Block 

REPARTO 

Teniente Capel Maturin. .Adolphe Menjou 

Leonora Maitland Alice Joyce 

Coronel Guy de Gramercy, Norman Trevor 
íeniente Basil de Gramercy, 

• Philip Strange 

uaná de Gramercy Susana Fleming 

j,ord Cecilio Elphin. . . .Reginald Sheffield 



ARGUMENTO 

CAPEL MATURIN y Basil de Gram- 
ercy, jóvenes tenientes de la Guardia 
del Rey, compañeros y amigos inse- 
parables, aman, sin saberlo, a la misma mu- 



jer, la encantadora Leonora Maitland. 
Cuando Basil descubre que su mejor amigo 
ama a Leonora, traiciona su amistad va- 
liéndose de una sutil estratagema. Perdido 
su amor, Maturin se entrega desenfrenada- 
mente al juego y a la bebida. En la cena 
de despedida de soltero que Basil tiene el 
cinismo de ofrecer al amigo a quien traicio- 
nó, con dinero prestado por éste, los dos ca- 
laveras son sorprendidos in fraganti en 
compañía de dos mujeres mundanas, por el 
coronel de Gramercy, padre de Basil, quien, 
creyendo a Maturin responsable de la vida 
desordenada que su hijo lleva, manda juz- 
gar sumariamente a aquél, y el joven tenien- 
te es expulsado del Regimiento "por haber- 
se comportado de una manera indigna de un 
oficial y un caballero." Deshonrado y hu- 
millado, Capel Maturin parte para París el 
mismo día que se celebran las bodas de su 
desleal amigo de Gramercy con la infiel y 
voluble Leonora. 

Pasan veinte años. A pesar de la fama 
que París tiene de ser la ciudad más hos- 
pitalaria del mundo, Maturin pasó en ella 
algunos años en la soledad más grande de 
su vida. Cuatro de estos años, particular- 
mente, transcurridos en medio del conflicto 
más sangriento que registra la historia del 
mundo, dejaron una huella profunda de 
amargura en el rostro de Capel Maturin. 

La familia del coronel de Gramercy con- 
tinuaba en Londres, pero como tantos otros 
millones de familias, también ella pagó su 
tributo al insaciable Moloc de la guerra. 

Al regresar a Londres después de una 
ausencia de cuatro lustros, el primer pen- 
samiento de Maturin fué para la mujer que 
un día traicionó su amor. Leonora vivía en 
la populosa ciudad del Támesis en compañía 




Adolphe Menjou, protagonista de la película "El Bienquerido," en tres interesantes escenas de la misma. Alice Joyce 
y Norman Trevor secundan admirablemente la labor del eminente actor de la Paramount. 



de su suegro, el anciano coronel de Gramer- 
cy, y su hija Juana, hermosa flor de veinte 
primaveras. Contrariando los deseos de su 
madre y de su abuelo, Juanita sostiene re- 
laciones amorosas con Lord Cirilo Elphin, 
descendiente de una de las familias más 
linajudas de la vieja Inglaterra, a quien el 
joven aristócrata no hacía ningún honor por 
sus hábitos licenciosos y desordenados. Una 
noche, en uno de los restaurants que suelen 
permanecer abiertos hasta las primeras ho- 
ras del amanecer, Lord Elphin, acompañado 
de Juanita, se ve envuelto en una acalorada 
trifulca, y Maturin, que acierta a estar sen- 
tado ante una mesa contigua, al ver la situa- 
ción embarazosa en que se encuentra la 
joven, se ofrece amablemente a acompañarla 
a su casa, pues Lord Cirilo evidentemente 
no se encuentra en estado de hacerlo cual 
corresponde a un caballero. 

Mientras tanto, intrigado el anciano co- 
ronel de Gramercy por la tardanza de su 
nieta en volver a su casa, teniendo en con- 
sideración lo avanzado de la hora, ordena a 
su criado de confianza que mande a su pre- 
sencia, en cuanto llegue, "al caballero que 
la acompaña," creyendo que aquél será Lord 
Elphin, con quien Juanita salió de su casa a 
las primeras horas de la noche. 

¡ Cuan lejos estaba el severo y rígido co- 
ronel de imaginarse que un día el destino le 
exigiría cuentas, llevando a su presencia, y 
en su propia casa, al hombre a quien veinte 
años antes, por salvar a su hijo, juzgó tan 
in j usta como severamente ! 

Y así fué como el mismo destino, ciego y 
brutal, arrastró nuevamente al de Maturin 
a la escena de su mayor desgracia. 

— Caballero, Sir Guy de Gramercy de- 
sea verlo — le dice a Maturin el criado que 
lo esperaba, mientras aquél se dispone a des- 
pedirse de Juanita, dejándola en la puerta de 
su casa. 

Al oir pronunciar al cria- 
do el nombre de Gramer- 
cy, Maturin pierde por un 
instante la serenidad que 
jamás le abandonaba, mas, 
repuesto en seguida de su 
asombro, le pregunta a 
Juanita : 

— ¿ Quién es usted, seño- 
rita ? 

— Aquí debe haber habi- 
do una equivocación. . .Mi 
abuelo desea ver al caballe- 
ro con quien salí y no el 



PAGINA 3 




MENSAJERO PARAMOUNT 




¿yaauaA 



•m 



que me ha acompañado le dice la joven, 
visiblemente turbada, a su amable acom- 
pañante. 

Señorita, tengo la seguridad de que a 
su abuelo le causará inmensa sorpresa ver 
al "caballero que la ha acompañado." 

Evidentemente, la sorpresa de Sir Guy de 
( iramerey no es para descrita. 

— ¿ Cómo se atreve usted a poner los pies 
en mi casa? — le dice, indignado, el anciano 
al intruso. 

— Abuelito, este caballero es una buena 
persona - - protesta Juanita en defensa de 
Maturin, hacia quien se siente irresistible- 
mente atraída por una fuerza invisible. 

—Te equivocas, hija mía. . .Es el 
hombre más perverso de Londres — 
dice Sir Guy. 

—No lo creo, pues acaba de sal- 
varme de una situación sumamente 
embarazosa — replica la jovencita. 

— ¡ Caballero, salga usted inme- 
diatamente de mi casa ! — insiste el 
anciano. 

Maturin obedece el mandato de 
Sir Guy de Gramercy, mas no se 
marcha solo del hogar del noble 
procer inglés, pues consigo se lleva 
el corazón de Juana de Gramercy, el 
cual habrá de guardar en rehenes 
para vengarse de la mujer cuyo 
amor un día traicionó. 

Los amores de Capel Maturin y 
Juana de Gramercy siguieron el 
curso acostumbrado de todos los 
amores, pues aquél no había olvida- 
do el exquisito arte de cautivar a 
las mujeres con flores, cenas y au- 
tomóviles. . . 

Inútiles son los consejos y adver- 
tencias de Leonora y Sir Guy a 
Juanita para que rompa sus rela- 
ciones con Capel Maturin, a quien 
pintan con los más negros colores. A 
medida que pasan los días, la joven 
se siente más irresistiblemente uni- 
da a aquél, con quien se la ve fre- 
cuentemente en los lugares más con- 
curridos por la sociedad londinen- 
se, siendo, como es natural, sus 
amores el pábulo de todas las con- 
versaciones, especialmente de aque- 
llas personas que aún recordaban el 
incidente de la boda de Leonor con 
Basil de Gramercy y la degradación 
de Maturin, ocurridos veinte años 
antes. 

Inútiles son los ofrecimientos de 
dinero que el anciano coronel hace 
a Maturin para que rompa con su 

PAGINA 4 



nieta; vanas son, asimismo, las súplicas de 
Leonora para que éste le devuelva a su hija. 

Un día, cuando la boda de Maturin y Jua- 
nita parece ser la única solución lógica e 
inminente, aquél insiste en hablar con Leo- 
nora y sir Guy de Gramercy, en presencia 
de Juanita. 

— Juanita, tu abuelo me ha desafiado a 
que te cuente un capítulo de mi vida con 
la seguridad de que al saberlo romperás con- 
migo. 

—Mi historia es breve ; es la de un hom- 
bre desleal y de una mujer que pretó oídos 
a sus calumnias para desprestigiar a su me- 
jor amigo. 




— Hace muchos años — continuó diciendo 
Maturin — tenía yo un amigo que confiaba en 
mí como un hermano, mas, secretamente, yo 
le odiaba porque le envidiaba. Los dos 
amábamos a la misma mujer, aunque mi 
amigo jamás tuvo sospechas de ello. 

— ¿ Quién era aquel hombre ? — inquiere, 
ansiosa, Juanita. 

— Uno a quien tú nunca conociste. 
— ¿Y aquella mujer? — vuelve a inquirir 
Juanita. 

— Aquella mujer era muy orgullosa y el 
hombre que la amaba con toda su alma era 
demasiado confiado, de consiguiente, no era 
nada difícil traicionarlo. 

Y dirigiéndose a sir Guy, Matu- 
rin le habla de esta manera : 

— Sir Guy, en realidad vuestra 
familia tenía pendiente conmigo 
una deuda de honor, mas después de 
lo que ha pasado aquí esta noche, 
todas las deudas quedan liquidadas. 

— No comprendo — replica, intri- | 
gado, el anciano coronel — . Mi fa- Q 
milia no le debió nunca nunca. 

— La historia que acabo de con- I 
tar es la de vuestro propio hijo — | 
le dice Leonora a sir Guy, mien- | 
tras Maturin, recogiendo el abrigo 
y el sombrero de manos de un cria- 
do, se dirige hacia la puerta, simu- 
lando indiferencia. 

— Madre, ya sé quién era aquella 
mujer — dice Juanita, quien desqués 
de unos breves minutos de silencio, 
añade en tono amenazador ! 

— Si no te casas con él, me casa- 
ré yo .. . 



ADOLPHE 

MENJOU 

"El Bienquerido" 

(The Ace of Cads) 

con 

ALICE JOYCE y NORMAN TREVOR 



A ningún empresario se le escapará la importancia que para la publi- 
cidad y propaganda tiene este grabado y los demás por el mismo es- 
tilo que aparecen en otras páginas de esta revista, atractivos, econó- 
micos y de fácil reproducción al tamaño que se desee. 



BIOGRAFÍA DE ADOLPHE 
MENJOU 

Este popularísimo actor de la Para- 
mount, protagonista de la película Ei 
Bienquerido, que se estrenará en el tea- 
tro nació en Pittsburgo, de 

padres franceses, como su apellido da a 
entender. Menjou estudió ingeniería 
mecánica en la Universidad de Cornell, 
habiendo antes terminado sus estudios 
primarios en la Academia Militar de 
Culver, en Indiana. Fué mientras estu- 
diaba en Cornell que a Menjou le picó 
el microbio del teatro, pues ya entonces 
figuraba en todas las representaciones 
teatrales que allí se daban. Con el tí- 
tulo de ingeniero en el bolsillo, Menjou 
salió de la Universidad más decidido 
que nunca a ingresar en el teatro. Du- 
rante dos consecutivos años, trabajó en 
películas y en la escena hablada, hasta 
que en 1912 aceptó un contrato que le 
ofreció la antigua empresa Vitagraph 
(Continúa en la página 18) 




MENSAJERO PARAMOUNT 




"La Colegiala Altiva" 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

BEBE DANIELS 



> 



4 LA COLEGIALA ALTIVA" 

(The Campus Flirt) 
Producción de Clarence Badger 

B. P. SCHULBERG 

Productor asociado, estudio de California. 

Película Paramount 

Argumento y adaptación de 

Louise Long y Lloyd Corrigan 

Editor en Jefe E. Lloyd Sheldon 

Dirección de Clarence Badger 

Fotografía de H. Kinley Martin 



REPARTO 

Patricia Bebé Daniels 

El padre de Patricia George Irving 

La madre de Patricia. . .Francés Raymond 

Denís Adams James Hall 

¡Carlos Paddock Charlie Paddock 

Canuto, el Portero El Brendel 

^Gerardo Stearns '. .Gilbert Roland 

(La matrona del Colegio. . . .Sylvia Ashton 

(Enriqueta Joan Standing 

Cenoveva Irma Kornelia 

María Jocelyn Lee 

'Fatty" .Sumner Getchel 



P 



ARGUMENTO 

ATRICIA MANSFIELD es un pro- 
ducto típico de uno de esos colegios de 
refinamiento europeos, a los cuales los mi- 
llonarios americanos 
mandan sus hijas, 
quienes regresan a su 
casa al cabo de dos o 
tres años con todos 
los defectos que carac- 
terizan a los retoños 
de la aristocracia euro- 
pea y sin ninguna de 
sus buenas cualidades, 
espués de una larga 
temporada en París y 
otras capitales del vie- 

o continente, Patricia vuelve a Nueva York 
|tan desconocida moralmente, que su padre, 
asustado con el esnobismo de la muchacha, 
se decide a mandarla inmediatamente al 
Colegio de Colton, con la esperanza de que 
en él perderá el barniz aristocrático euro- 
peo con el roce democrático de las hijas y 
los hijos de la burguesía americana. En el 
tren que conduce a nuestra colegiala al 



Colegio de Colton, ésta encuentra al joven 
Denís Adams, uno de los atletas más popu- 
lares de Colton, quien, con el objeto de pa- 
garse a sí mismo los estudios, hace de ca- 
marero en el restorán del colegio. Adams 
presenta a Patricia a su amigo Carlos Pad- 
dock, "el corredor más rápido del mundo." 

Al llegar a Colton, Patricia recibe la 
primera desilusión de las muchas que la 
aguardan, al obligarla a convivir en la mis- 
ma habitación con otra colegiala. La alti- 
vez y soberbia de Patricia hacen que a las 
veinticuatro horas de haber llegado a Col- 
ton sea la muchacha más impopular y anti- 
pática del Colegio. Estas cualidades tan po- 
co deseables hacen que la jovencita sea el 
blanco de las burlas de todos sus compa- 
ñeros. Los únicos amigos que parece tener 
Patricia, más por conmiseración que por 
simpatía, son Enriqueta, su compañera de 
cuarto, y Canuto, un muchachón de nacio- 
nalidad sueca que hace las veces de portero 
y correvedile. 

Una noche, después de haber sido objeto 
por la centésima vez de las burlas de sus 
compañeras, Patricia corre a refugiarse a 
su habitación con los ojos arrasados en llan- 
to. Después de una noche de insomnio, 




pasada en hondas meditaciones, llega el nue- 
vo día que habrá de ver la vindicación com- 
pleta y radical de Patricia, en cuyo cambio 
Denís habrá de jugar un papel de grandísi- 
ma importancia. Siguiendo el consejo de 
Denís, quien en una ocasión tuvo oportuni- 
dad de admirar la ligereza de los pies de 
Patricia, ésta ingresa en el equipo de corre- 
doras, en donde entrena a las órdenes de 
Paddock. La víspera del concurso atlético 
anual entre los equipos contrincantes de Col- 
ton y Stoddard, un grupo de estudiantes de 
esta última universidad, capitaneado por 
Gerardo Stearns, secuestra a Denís Adams, 
y lo conduce en automóvil al desierto obser- 
vatorio de Colton, a fin de que no pueda to- 
mar parte en varios números del reñido con- 
curso atlético. 

Enterada Patricia de la hazaña de los es- 
tudiantes de Stoddard y conocedora del lu- 
gar donde Denís se encuentra, corre en su 
auxilio, mas en vez de libertarlo (cosa que 
tampoco habría conseguido, pues el joven 
no estaba en la torre), ella queda acciden- 
talmente encerrada dentro, de donde es, li- 
bertada por Canuto cuando sólo faltan unos 
minutos para que el equipo de corredoras de 
Stoddard venza al de Colton. La oportuna 
llegada de la joven salva la situación y la 
"Colegia altiva" (que ya no lo era) es acla- 
mada por todos los estudiantes y colegia- 
las, quienes desde este día se disputan el 
honor de tenerla por amiga. La carrera de 
Patricia termina en las aguas de una pisci- 
na en donde los bra- 
zos atléticos y amoro- 
sos de Denís Adams 
la esperan. . . 



La bella y popular actriz Bebé Daniels 
en cuatro interesantes escenas de la 
película "La colegiala altiva," en la 
interpretación de la cual la secundan 
admirablemente los distinguidos ar- 
tistas James Hall, El Brendel, Charles 
W. Paddock y otros. 



Sugestiones de 
Publicidad 

En la producción de 
la película La colegiala 
altiva, de la Paramount, 
que se estrenará en el 

teatro el día , 

han intervenido Bebé 
Daniels, vivaracha, encantadora y antipática en las 
primeras escenas de la película, mas en las últimas, 
bueno, amable lector, en las últimas hay que ver 
a la linda Bebé, especialmente cuando cae en las 
aguas del lago en brazos de James Hall, intérprete 
del papel de Denís Adams, perfecto héroe de pelí- 
cula, a quien el público neoyorquino conoce sobra- 
damente como actor del teatro hablado. Esta, es la 
primera película en que Hall toma parte aunque 
por su interpretación cualquiera diría que ha ac- 
tuado ante el objetivo de la cámara toda la vida. 
El Brendel, otro de los actores que han tomado 



PAGINA j 




MENSAJERO PARAMOUNT 




««DANIELS 




Colegiala 
Altiva" 

(The Campus Flirt) 



al público más exigente con- la seguridad 
de que quedará complacido. 



importante parte en La colegiala altiva, alcanzó 
gran renombre en el famoso 11 'ínter Carden, de 
Nueva York, del cual pasó al estudio cinematográ- 
fico de la Paramount para interpretar un papel de 
importancia en la película La magia del amor. In- 
terpretando el chistoso papel de Canuto en La co- 
legiala altiva, Brendel tiene oportunidad de demos-* 
trar que es un consumado actor cómico, a quien 
esperan grandes triunfos en la pantalla. Charles 
Paddock no necesita presentación ; la fama que tie- 
ne de corredor más rápido del mundo queda en es- 
ta película bien demostrada. Además de esta habi- 
lidad, Paddock es un excelente actor y una atrac- 
ción valiosísima en cualquier programa. Como di- 
rector ha intervenido en La colegiala altiva Clar- 

PAGINA 6 



ence Badger, a quien se deben otros recientes triun- 
fos cinematográficos, como Senderos al paraíso y 
Los millones de Paulina. Lloyd Corrigan hizo la 
adaptación de la obra literaria a la pantalla. La 
fotografía se debe al talento de H. Kinley Martin, 
uno de los mejores fotógrafos cinematográficos 
con que la Paramount cuenta en sus estudios. Las 
escenas exteriores de la película fueron impresio- 
nadas en los alrededores de la L T niversidad de Cali- 
fornia, y en ellas aparecen gran número de estu- 
diantes, atletas, entrenadores y corredores de ese 
famoso centro de educación norteamericano. La 

película que se estrenará en el teatro es digna 

de figurar en el programa destinado a satisfacer 



Los Reflectores del Estudio 
Perjudican a los Artistas 

El "mal de Klieg," llamado así por ser 
éste el nombre del inventor de los poten- 
tes reflectores eléctricos que se usan en los 
estudios cinematográficos liara impresio- 
nar las escenas interiores de las película! 
hace todos los días innumerables víctimas 
entre los artistas que se ven obligados a 
exponer la vista durante varias horas a 
la acción directa de los poderosos rayos 
de los reflectores Klieg. Afortunadamen- 
te, los actores y actrices que tomaron par- 
te en la impresión de las escenas de la 
película La colegiala altiva, que se estre- 
nará en el teatro el día 

se vieron libres de los peligros de esta 
nueva afección de la vista, gracias a qui- 
las escenas de este interesante film, en el 
cual la gentil actriz Bebé Daniels inter- 
preta el papel de protagonista, fueron im- 
presionadas casi en su totalidad al aire li- 
bre bajo la acción directa, no de los dañi- 
nos rayos Klieg, sino de los benéficos y 
saludables del ardiente Febo, el cual bri- 
lló durante tres semanas consecutivas, que 
fueron las que duró la impresión de la 
película, en el clarísimo y despejado cielo 
de California. Las escenas principales de 
la película La colegiala altiva, que el pú- 
blico aficionado al cinema tendrá opor- 
tunidad de admirar en estos días en el 

teatro fueron impresionadas en 

el extenso campo de deportes de la Uni- 
versidad de California, pues su asunto gi- 
ra alrededor de una jovencita orgullosa 
y vana, a quien su aristocrática madre, 
desoyendo los consejos de su democrático 
esposo, insiste en mandar a un colegio 
europeo para que adquiera en él el refina- 
miento que caracteriza a la aristocracia, 
del viejo continente, imposible de adquirir 
en los colegios democráticos de Norte- 
américa. Al regresar a su casa, conver- 
tida en un verdadero snob, el democráti- 
co padre, a fin de que la jovencita pierda 
con el roce con las hijas e hijos de la 
burguesía americana, más rica en dólares 
que en pergaminos, el barniz artistocrá- 
tico adquirido en el colegio parisién y en 
sus viajes por las principales capitales de 
Europa, la manda a un colegio ameri- 
cano, en donde la niña no tarda en comprender 
que su snobismo es la causa de su impopularidad 
entre sus compañeras colegialas. Tan radical es 
el cambio que se opera en la jovencita altiva, que 
sus compañeras acaban por disputarse su amistad 
y el honor de tenerla por compañera. 

En la impresión de las escenas de la película 
La colegiala altiva tomaron parte muchos estu- 
diantes de la Universidad de California, especial- 
mente en los deportes atléticos que en ella apare- 
cen, como carreras de obstáculos, saltos de altura ' 
y anchura, lanzamiento de disco, de jabalina, etc. 
etc' Bebé Daniels, James Hall, El Brendel y 
Charlie Paddock, principales intérpretes de esta 
(Continúa en ¡a página 18) 




MENSAJERO PARAMO UNT 




"El Campeón del Amor" 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

RICHARD DIX 

e n 

"EL CAMPEÓN DEL AMOR" 

(The Quarterback) 



i 



ESTHER RALSTON 



'elícula basada en un argumento original 

de W. O. McGeehan y William 

Slavens McNutt 

Adaptación de Ray Harris 

WILLIAM LE BARÓN 

Productor asociado, estudio neoyorquino 

Película Paramount 

Dirección de FRED NEWMEYER 

íl partido de football está jugado bajo la 

inmediata dirección de Fielding 

H. Hurry Up Yost 

Editor de Producción, Ralph Block 

Editor literario, Julián Johnson 

Fotógrafo, Edward Cronjager 



REPARTO 

Jack Stone Richard Dix 

jvuisa Masón Esther Ralston 

ílmer Stone Harry Beresford 

iLumpy" Goggins David Butler 

)aniel Walters Robert W . Craig 

íellie Mona Palma 




ARGUMENTO 

N el otoño de 1899 los ciudadanos 
de College City se habían olvidado ya 
a reciente guerra hispanoameri- 



de 



ana y dedicaban toda su atención y entu- 
asmo al próximo juego de fútbol entre los 
quipos del Colegio Colton y de la Universi- 
ad del Estado, los dos implacables rivales. 



Antes de contraer matrimonio, Elmer 
Stone, quarterback, del equipo del Colegio 
Colton, y padre de Jack, prometió formal- 
mente a la que iba a ser su esposa que no 
saldría del Colegio hasta que su equipo 
bubiese vencido al de la Universidad del 
Estado. 

Pasan veintisiete años y aunque la esposa 
de Stone hacía algún tiempo que había 
fallecido, éste continuaba fiel a su promesa 
y, a despecho de pasar ya de los cincuenta, 
seguía confundiéndose entre los estudiantes 
y muy particularmente entre los jugadores 
del equipo de Colton, cuyo puesto de quar- 
terback cede, finalmente, a su hijo Jack al 
entrar éste en el Colegio, con la condición 
de que ha de prometerle que procurará por 
todos los medios a su alcance arrebatar los 
laureles de la victoria de la frente de los 
jugadores del equipo de la Universidad del 
Estado. 

Jack Stone ingresa en el Colegio Colton 
y como todo estudiante novato tiene que 
pagar la novatada, mas no a manos de los 
estudiantes de su propio Colegio, sino de 
los de la Universidad del Estado, quienes 
un día le sorprenden en los terrenos de la 
Universidad, y le obligan a besar a la pri- 
mera mujer que cruce la esquina, creyendo, 
sin duda, que la suerte depararía al novato 
una vieja o algún adefesio femenino. No 
sucede así, sin embargo, por fortuna para 
Jack y por desgracia para los estudiantes 
del Estado, quienes de antemano se chupa- 
ban los dedos de gusto con la broma que 
le jugaban al asendereado y avergonzado 



novato, pues la suerte le depara a una de 
las colegialas más lindas de la Universidad 
del Estado, la simpática Luisita Masón, 
novia, para colmo de males, de Daniel Wal- 
ters, capitán del equipo rival de Colton, y 
promotor de la chistosa idea de obligar al 
novato a darle un ósculo a la primera mujer 
que cruzase la esquina. Cometido el invo- 
luntario, o más bien forzado delito de "le- 
sos labios," Jack se quita humildemente lo 
que le queda del sombrerito de paja, que 
fué precisamente la prenda a la cual los 
estudiantes del Estado dirigieron sus em- 
ponzoñados dardos, y le dice a la sorpren- 
dida jovencita, en tanto que aquellos em- 
prenden la fuga : 

—Usted perdone, señorita ... Si no hu- 
biese tenido los ojos tapados me habría 
guardado muy bien de besarla. 

Luisita se da por muy satisfecha con las 
excusas del novato. . .y con el beso, y deja 
partir al avergonzado Jack, mientras Daniel 
se acerca a ella para acompañarla al lugar 
donde se dirigía cuando el beso del novato 
la interrumpió en su camino. 

El lector supondrá el enojo de Daniel al 
ver que Jack, un infeliz novato del Colegio 
rival, había conseguido, sin querer, lo que 
él no había logrado todavía : darle un beso 
a Luisita, aunque ésta se lo tenía prometido 
... si el equipo del Estado ganaba el pró- 
ximo partido de fútbol, pues corrían voces 
de que la victoria le resultaría más costosa 
y difícil al equipo que en años anteriores. 
En una palabra, Colton quería arrebatar al 
Estado, con el auxilio de nuevos jugadores, 
la copa que hacía más de cinco lus- 
tros estaba en poder de este últi- 
mo equipo. 

¡ Cuan lejos estaban los jugadores 
del Estado de imaginarse que aquel 




Los distinguidos artistas de la Paramount, Richard Dix y Esther Ralston se disputan les aplausos del público en la excelente interpretación de sus 

respectivos papeles en la película "El campeón del amor." 



PAGINA 7 




MENSAJERO PARAMO UNT 




novato a quien habían tratado con tanta 
desconsideración v brutalidad, seria nada 
menos que el ejecutor de su derrota ! 

Mas, no anticipemos los acontecimientos, 
y continuemos el hilo de nuestra historia, 
pues desde el ingreso de Jack Stone al 
equipo de Colton hasta su victoria defini- 
tiva, suceden hechos y cosas dignos de ser 
narrados y conocidos. 

Mientras entrena en el equipo a las ór- 
denes de Lumpy Goggins, coacli del Colton, 
de quien se hace íntimo amigo, éste le in- 
vita a ayudarle en la distribución a domici- 
lio de las botellas de una compañía lechera, 
con lo cual ambos piensan ganarse los estu- 
dios en el Colegio. Jack acepta la propo- 
sición de su amigo y es 
curioso ver a nuestro 
novato andar por las 
mañanas por las calles 
de College City dejando 
una botella de leche en 
cada puerta, o arroján- 
dosela a su amigo Gog- 
gins como si fuese un 
balón de fútbol. 

Todo marcha a pedir 
de boca para el reparti- 
dor de leche hasta que 
los estudiantes de la 
Universidad del Estado 
se dan cuenta de la ocu- 
pación matutina del no- 
vato. Las burlas y las 
mofas arrecian, por ese 
motivo, en forma tal, 
que Jack se dispone a 
administrar un correcti- 
vo a los burlones. 

Enterada Luisa de 
que Jack es un corredor 
de nota, un día, le invi- 
ta a su casa para pedirle que subs- 
tituya a otro corredor en la carrera 
de cien metros que ha de cele- 
brarse en la Fiesta de Caridad de la vecina 
población de Owensburgo. Por satisfacer 
los deseos de la joven, con quien segura- 
mente ansia repetir la escena del beso, 
aunque en más favorables circunstancias, 
Jack acepta tomar parte en la carrera. . . 
y resulta vencedor, con lo cual acaba de 
captarse la amistad de Luisita, muy a pe- 
sar de Daniel, quien se pone de acuerdo 
con sus compañeros de equipo para impedir, 
por cualquier medio, que el nuevo quarter- 
back del Colton tome parte en el juego de- 
cisivo de fútbol de la temporada. 

Valiéndose de una infame calumnia, cual 

PAGINA 8 



es la de hacer público el hecho falso de que 
Jack había recibido el premio de doscientos 
dólares ofrecidos al vencedor por el comité 
de la feria de Owensburgo, del cual Luisita 
formaba parte, las autoridades del Colegio 
Colton despiden a Jack del equipo, con lo 
cual le imposibilitan para tomar parte en el 
reñido partido entre Colton y Estado. 

Llega, por fin, la víspera del gran día en 
que los dos equipos rivales van a medir sus 
fuerzas, y Jack se dispone a hacer buena 
la promesa que un día hiciera a su padre, 
esto es, sacar triunfante al equipo de Col- 
ton, para cumplir otra promesa hecha por 
Elmer Stone veintisiete años antes a la que 
por ella fué su esposa. 




A la mañana siguiente, el boletín del Co- 
legio, redactado por los mismos estudiantes, 
publica la sensacional noticia de que Jack 
Stone ha sido descalificado para tomar 
parte en el juego de fútbol, por haber 
aceptado un premio en metálico en la ca- 
rrera de Owensburgo. A fin de que no 
haya dudas a este respecto, el periódico 
publica en la misma página en que da la 
noticia, la reproducción fotográfica de la 
bandera en que se ofrece el premio, y al 
pie de ella el retrato del vencedor. 

Al ver la fotografía, Jack recuerda que 
la única persona que tomó una instantánea 
durante la carrera fué Luisa, y a ésta acha- 
ca, de consiguiente, el joven quarterback 
la traición, sin imaginarse que en el mo- 



mento que hacía tan infundadas suposi 
dones, Luisa estaba echando en cara ; 
Daniel, en defensa suya, su indigno pro- 
ceder. 

A fin de exonerar a Jack de toda sos- 
pecha de culpabilidad en el asunto que tan 
injustamente ocasionó su descalificación, 
Luisa se dirige sin perder tiempo en busca 
del presidente del comité de la feria de 
Owensburgo, para que éste atestigüe, ante 
el rector del Colegio, que la acusación es 
absolutamente falsa. Mientras tanto, Jack 
se dirige al alojamiento de Luisa situado 
en los mismos terrenos de la Universidad ] 
del Estado, mas no hallándola, aumentan 
sus sospechas. Deseoso de limpiar de su 
apellido la mancha del 
deshonor, Jack "decomi- 
sa" un Ford y como al- 
ma que lleva el diablo, 
se lanza en busca del 
presidente de la feria, a 
quien no encuentra por 
haber salido un minutos 
antes con Luisa. 

En el entretanto, en el 
campo de fútbol la lu- 
cha entre Colton y Esta- 
do sigue empeñadísima, 
llevando el equipo del 
segundo colegio la ven- 
taja por varios tantos. 
Desde una de las gra- 
das, Luisa espera impa- 
ciente la llegada de I 
Jack, a quien varios 
emisarios buscan por to- 
das partes para enterarle 
de su reintegro en el 
equipo, después de pro- 
bada su inocencia. Por 
fin el quarterback hace 
su aparición en el campo de fútbol y gra- 
cias a su formidable juego, pronto convierte 
lo que iba a ser una derrota inminente en 
una decisiva victoria. 

Cumpliendo su promesa, Luisa devuelve 
el distintivo del Estado, que llevaba pren- 
dido en el pecho, a Daniel, y en su lugar 
prende en él el que sonriendo le entrega 
maliciosamente Jack, el cual no es otro que 
la chapa de latón que la compañía lechera 
de College City entrega a sus repartidores 
para su identificación. 

Como se verá, la victoria del quarterback 
del Colton no podía ser más completa y su 
venganza más humillante para el capitán 
del equipo del Estado. 

FIN. 




MENSAJERO PARAMOUNT 




1 i 



"El Águila del Mar" 




ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan la producción de 

FRANK LLOYD 

"EL ÁGUILA DEL MAR" 

("The Eagle of the Sea") 

con • 

FLORENCE VIDOR 
RICARDO CORTEZ 

Película Paramouut 

B. P. SCHULBERG, Productor asociado, 
Estudio californiano de la Paramount. 

Dirección de FRANK LLOYD 

Basada en la novela "El Capitán Sazarac" 

por 

Charley Tenney Jackson 

Adaptación de Julien Josephson 

Editor en Jefe: E. Lloyd Sheldon 

Fotografía de Norbert Brodin 




1 A 




REPARTO 

Luisa Lestron FLORENCE VIDOR 

papitán Sazarac RICARDO CORTEZ 

I Coronel Lestron Sam de Grasse 

jluanín Jarvis André Beranger 

afio Brea Mitchell Lewis 

Dominico James Marcus 

Reluche Guy Oliver 

general Andrés Jackson. . . .George Irving 
Don Rodrigo de Robledo. . .Ervin Renard 



ARGUMENTO 

EN 1818 hacía quince años que Nueva 
Orleáns era, políticamente hablando, 
una ciudad de los Estados Unidos, 
jy, sin embargo, seguía siendo una población 
¿típicamente europea, fieramente leal a Fran- 
cia y a su confinado Emperador, prisionero 
de los ingleses en la solitaria isla de Santa 



Florence Vidor y Ricardo Cortez, intérpretes 
principales de la película "El Águila del Mar," 
han merecido juicios muy favorables de la 
crítica por la propiedad y el arte con que des- 
empeñan su cometido en esta interesantísima 
película de la Paramount. 

Elena. Mas un día la ciudad se engalanó 
para recibir dignamente a un gran america- 
no, el general Andrés Jackson, heroico de- 
fensor de Nueva Orléans contra el inglés 
en 1815. 

En esta turbulenta época, en que las colo- 
nias de España una tras otra adquirían sobe- 
ranía propia, y cuando las aguas del Golfo 
de Méjico eran campo de acción de las 
piraterías de Juan Lafitte, se desarrollan 
las escenas de El Águila del Mar, título 
que por su valor y temerario arrojo sus 
compañeros dieron al célebre pirata, pro- 
tagonista de este interesante film basado 
en una serie de hechos rigurosamente his- 
tóricos. 

En 1815 el general Jackson, libertador 
de Nueva Orleáns, perdonó la vida al pi- 
rata Lafitte por el apoyo que éste le pres- 
tara por mar hostilizando a los barcos mer- 
cantes que aprovisionaban a las fuerzas 
inglesas encerradas dentro de los muros de 
la ciudad. Poco tiempo después, Lafitte 



faltaba a su palabra de honor volviendo a 
sus antiguas correrías por el Golfo de Mé- 
jico y obligando a las autoridades militares 
a poner precio a su cabeza. 

Bajo el nombre supuesto de Capitán 
Sazarac el audaz pirata pasea por las calles 
de Nueva Orleáns confundido entre la mul- 
titud que aclama y festeja al héroe del día, 
el general Andrés Jackson. En el cortejo 
de coches que desfila por la famosa calle 
de la Levee, la principal de la ciudad en 
aquella época, en honor del general Jack- 
son, figura el carruaje del coronel Lestron, 
ocupado por su bellísima sobrina Luisa. 
De una manera repentina e inesperada, los 
briosos caballos que arrastran el coche de 
la bella de Nueva Orleáns, se asustan y 
mal lo hubiera pasado, sin duda, la don- 
cella, si el Capitán Sazarac, con riesgo de 
su propia vida, no la salva de aquel grave 
peligro. 

Aquella misma noche, en el gran baile de 
máscaras qué la aristocracia de Nueva Or- 
leáns ofrece al general Jackson como digno 
final de una semana de esplendorosas fiestas, 
Luisa y el Capitán Sazarac se encuentran. 
Sazarac ofrece inmediatamente su brazo a 
la doncella, mas ésta lo rehusa cortésmente 
pretextando que todavía no han sido pre- 
sentados. 
— Permitid, señorita, al Capitán Sazarac el 

honor de ponerse a los pies de — dice, 

haciendo una profunda reverencia, el célebre 
pirata. 

—De la señorita Luisa Lestron, cuya gra- 
titud por haberle salvado la vida esta ma- 
ñana, la obliga a perdonar vuestra audacia 
— replica la doncella. 

Mientras en el gran salón de baile la 




MENSAJERO PARAMO UN T 



as 



bellísima sobrina del coronel Lestron baila 
sin saberlo con el pirata Lafitte, cuyo mero 
nombre aborrece, en la cámara de proa de la 
goleta Serafina, un grupo de patriotas fran- 
ceses, entre los cuales se encuentra el coro- 
nel Lestron, discute el atrevido proyecto de 
libertar a Napoleón de la isla de Santa 
Elena. 

De una manera tan inesperada como ino- 
portuna, Jervis, un ebrio consuetudinario, 
a quien desde el día que el general Jackson 
concediera el perdón a Lafitte, le dio por imi- 
tar a su antigua jefe, se introduce en el 
salón de baile con un grupo de amigos, 
disfrazados de piratas, con quienes se 
entrega al mayor desorden. Jervis se 
dirige tambaleándose al lugar donde 
se encuentran Luisa y el Capitán Sa- 
zarac, y se permite requebrar a la don- 
cella con insistencia de borracho. 
Deseoso de evitar un escándalo, el 
Capitán Sazarac trata de alejar al 
ebrio con buenas palabras, mas Jervis 
lo reconoce y lo aclama como su jefe, 
el pirata Lafitte. Luisa se aparta del 
presunto Capitán Sazarac, horrorizada, 
mas no convencida de que éste sea el 
odioso pirata. El general Jackson 
llama secretamente a su presencia a 
Lafitte y le conmina a abandonar la 
ciudad en el término de veinticuatro 
horas bajo pena de arresto. 

Mientras tanto, convencidos los 
conspiradores de la Serafina de que el 
mejor leader para llevar a feliz tér- 
mino sus audaces planes de libertar a 
Napoleón, es el pirata Lafitte, se acer- 
can a éste y le ofrecen el mando de la 
goleta filibustera. Al ver la indecisión 
de Lafitte en aceptar el ofrecimiento, 
el coronel Lestron invita al pirata a su 
casa con la seguridad de que en pre- 
sencia de su bella sobrina logrará con- 
vencerlo. En la entrevista secreta que 
ambos sostienen, el coronel Lestron 
descubre a Lafitte el verdadero objeto 
de la expedición de la Serafina, el cual 
no es otro que lanzar a los Estados 
Unidos e Inglaterra a un conflicto ar- 
mado en provecho de España, pues 
esta nación ambicionaba apoderarse de 
la Luisiana. Al escuchar esto de la- 
bios de un oficial del ejército ameri- 
cano, quien no ponía reparos en des- 
honrar su uniforme a cambio de su 
lealtad a un monarca extranjero, La- 
fitte lo increpa duramente. Lestron 
echa mano a la pistola, más antes que 
logre dispararla, entra Luisa en la ha- 
bitación y el coronel vuelve rápida- 



mente el arma al cinto. Después de denunciar 
con palabras harto severas la conducta de 
aquél, Lafitte se inclina con una profunda 
reverencia ante la doncella y dirigiendo una 
mirada de desprecio a Lestron, se retira. 
Este revela a su sobrina que el falso Capi- 
tán Sazarac es el pirata Lafitte a quien tan- 
to odia. 

Con el fin de que la noticia del complot de 
los conspiradores de la Serafina no se pro- 
pague por la ciudad, Luisa es secuestrada 
por la noche de su casa y conducida secre- 



tamente a bordo de la goleta mercante 
Felipe, la cual está dispuesta a partir del 
puerto de Nueva ürleáns para el de La 
Guaira al amanecer del día siguiente. 
Al enterarse Lafitte por un desertor de 
la goleta Felipe, que Luisa se encuentra 
prisionera a su bordo, se dirige sin pérdida 
de tiempo al muelle donde está atracada la 
Serafina, en la cual se celebra un banquete 
aquella noche para despistar a las autorida- 
des, y con la ayuda de unos cuantos de sus] 
(Continúa en la página 19) 




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Producción de FR ANK LLOYD 



"El hombre que hizo la película 
EL GAVILÁN MARINO" 



PAGINA 10 




MENSAJERO PARAMOUNT 



¡ 




"Un Caso Sensacional" 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

RAYMOND GRIFFITH 



"UN CASO SENSACIONAL' 

(Youd Be Surprised) 

B. P. SCHULBERG 

Productor asociado, Estudios de 

California. 

Película Paramount 

Argumento de Jules Furthmann 

Editor en Jefe E. Lloyd Sheldon 

Dirección de ARTHUR ROSSON 

William Marshall, Fotógrafo 



REPARTO 

1 señor Verdejo Raymond Griffith 

'orotea Dorotea Sebastián 

51 señor Blanco Edward Martindel 

Cl señor Prieto Earle Williams 

Íispector Moreno Thomas McGuire 
risón, un criado Granville Redmond 



ARGUMENTO 

tL juez de distrito, persona aristocrá- 
tica y acaudalada, ofrece a sus ami- 
gos una opípara cena en una casa flo- 
Ente, después de la cual los invitados se en- 
egan a los placeres del chárleston a los 
.cordes de una orquesta de jazz. De una 
lanera tan misteriosa como inesperada, te- 
jiendo en cuenta la calidad de las personas 
llí congregadas, desaparece el famoso dia- 
bante Sultana, valuado en algunos cente- 
ares de miles de dólares. Con el objeto de 



dar al ladrón la última oportunidad de de- 
volver la joya, sin tener que pasar por la 
humillación de descubrirse, el anfitrión re- 
une a los invitados y después de enterarles 
de lo que ocurre, coloca el estuche vacío en- 
cima la mesa y apaga las luces. Pasan unos 
minutos de mortal silencio, y cuando uno de 
los criados de la casa vuelve a encender las 
luces, los invitados contemplan con ojos de 
espanto el cadáver del juez de distrito, tendi- 
do en el suelo, atravesado el corazón por la 
afilada hoja de un enorme cuchillo. Avisada 
la policía, el comisario prohibe terminante- 
mente que ninguno de los presentes salga de 
la casa flotante hasta que el médico forense 
haya practicado las diligencias del caso. El 
forense recibe noticia del homicidio cuando 
se dispone a ir al teatro y, como es natural, 
cambia de intención y se dirige al lugar del 
crimen. Una mirada al cadáver y otra al 
cuchillo, bastan para convencer al médico 
forense de que se trata de un caso difícil y 
sensacional. Unas huellas digitales en uno 
dé los puños de la camisa de la víctima, que 
el médico examina cuidadosamente por me- 
dio de un cristal de aumento, complican la 
situación y hacen más intensa la atmósfera 
de misterio que envuelve el crimen. Apenas 
el médico forense ha tenido tiempo de de- 
volver el cristal de aumento a su bolsillo del 
chaleco, una bala disparada por traidora ma- 
no le hace saltar de la cabeza ( ¡ no te alar- 
mes, lector!) el sombrero de copa. Sin in- 
mutarse por tan poca cosa, el forense se 
dirige hacia un enorme reloj de pie, y, al 
abrirlo, sale de él Dorotea, la preciosa hija 



adoptiva del juez de distrito, llevando es- 
condido en la diestra mano, perfectamente 
apretada, el famoso chámente desaparecido. 
Interrogada Dorotea por el médico forense, 
se limita a implorar su inocencia, alegando 
que alguien, al apagarse las luces, la ence- 
rró en el reloj. Ninguno de los presentes, 
con excepción del forense, cree una palabra 
de lo que en defensa propia confiesa la jo- 
ven. Dispuesto a descubrir al culpable a to- 
do trance, el médico forense, con renovado 
celo, se dispone a tomar las huellas digitales 
de los invitados con el fin de cotejarlas con 
las del puño de la camisa de la víctima. 
Evidentamente, el asunto se complica. El 
forense descubre que el criado de confianza 
del juez de distrito es sordo y mudo de na- 
cimiento. Interrogado en su propio idioma, 
al médico no le cabe la menor duda que el 
criado es el autor del crimen. Deseoso de 
averiguar si la joya encontrada en poder de 
Dorotea al salir de su encierro es falsa, el 
comisario abre el estuche para examinar el 
diamante, y lo encuentra vacío (el estuche, 
se entiende). Al contemplar el rostro acu- 
sador de una invitada rubia, el forense sos- 
pecha y obliga a ésta a quitarse la peluca, 
de la cual se desprende un diamante falso, 
mas, pronto aparece el legítimo en la ci- 
garrera de oro de otra de las invitadas. La 
dueña de la cigarrera se confiesa autora del 
robo del diamante. El criado de confianza 
de la víctima confiesa, asimismo, que mató 
a su amo. El médico forense, intrigado, 
mas no convencido, manda a los invitados 
que ocupen los mismos lugares donde se ha- 
llaban cuando se apagaron por primera vez 
las luces, con el objeto de 
reconstruir el crimen. Apá- 
ganse nuevamente las luces por 
orden del forense y cuando 
vuelven a encenderse, aparece 
tendido en el suelo el cadáver 




jSÍHHI 



"Raymond Griffith "el chistoso actor de la chistera," en cuatro culminantes escenas de la película "Un casr sensacional," hábilmente secundado por la 
bellísima actriz Dcrothy Sebastián y les actores Earle Williams, Thomas McGuire, Edward Ivíurtindel y Granville Redmond. 



PAGINA 11 



- 




MENSAJERO PARAMO UN T 



RAYMOND 



íí 



3 



't 



Presentada por 
ADOLPH ZUKOR 
JESSE L. LASKY 



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del criado de confianza con el corazón atra- 
vesado por un cuchillo. El forense obser- 
va la enguantada y sospechosa mano de una 
de las invitadas, rubia por más señas, y por 
sus orejas entra el silbido de un cuchillo 
que va a clavarse en la pared. El forense 
coloca un tintero y un papel ante la pseudo 
asesina para obligarle a firmar una confe- 
sión del crimen. Cae el tintero y la tinta 
mancha los dedos del juez de distrito auxi- 
liar. Por medio de un secante, el forense 
obtiene disimuladamente las huellas digita- 
les de aquél, las cuales resultan ser idénti- 
cas a las que encontró en el puño de la ca- 
misa de la víctima. El médico forense pide 
excusas a Dorotea, y es tan sincero su arre- 
pentimiento por haber sospechado una vez de 
tan linda joven, que, como enmienda, le pi- 
de su mano en matrimonio. 

PAGINA 12 



e n 



Un "Case 
Óemaáenal 



(Youd Be Surprised) 
con 



k D0R0THY SEBASTIAN, EARLE WILLIAMS 

Dirección de ARTHUR ROSSON 



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Sugestiones de Propaganda 

BUEN PROTAGONISTA Y BUEN 
TITULO 

¿Qué más desea el empresario para tener 
casa llena que el nombre del gran actor Ray- 
mond Griffith y una película con un título tan 
atractivo como Un caso sensacional} Este 
nombre se presta a gran número de sugestio- 
nes de publicidad que el empresario no debe 
dejar de aprovechar en beneficio suyo. No 
olvidar que Griffith es el chistoso actor de la 
chistera. 



UNA IDEA AFORTUNADA 

Con anticipación al estreno de la película, 
el empresario puede distribuir un número igual 
de cartones rojos y verdes, con un hilo atado 
a ellos, a diez muchachitas, ofreciendo a la 
que de éstas logre colgar el mayor número 
de cartones entre los concurrentes al teatro, 
un premio que puede consistir en un billete 



de entrada el día del estreno de Un caso sensa 
cional. 

PARA LA PRENSA LOCAL 

Para la publicidad periodística, el empre 
sario puede valerse del título de la películí 
para anunciarla con anticipación en la prens 
local. Por ejemplo: un caso sensacional e 

lo que espera al público en el teatro 

el día O bien : Jamás se había dado ti: 

caso más sensacional que el que ocurrirá c 

día en el teatro Tratándose d 

un caso tan sensacional como que el que ocu 
rrirá en el teatro el día 



UNA ADVERTENCIA 

No es aconsejable que el empresario pi 
blique íntegro el argumento de la película 
pues parte del misterio que encierra está prd 
cisamente en que el público ignore su desen, 
lace, con lo cual hará que aumente el interó 
de aquél por penetrar en la atmósfera de mía 
terio que envuelve el film desde la primera 
la última escena. 




MENSAJERO PARAMOUNT 




"Vidrio Frágil" 



VDOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

W. C. FIELDS 

e n 

"VIDRIO FRÁGIL" 

("So's Your Oíd Man") 
Producción de GREGORY LA CAVA 

con 

A.LICE JOYCE y CHARLES ROGERS 

Basada en la novela corta de Julián Street, 
"Mr. Bisbees Prineess" 

Premiada con el premio O. Henry Memo- 
rial para la mejor novela corta de 1925. 
WILLIAM LE BARÓN, Productor Aso- 
ciado, Estudio neoyorquino. 

Película Paramount 
Dirección de GREGORY LA CAVA 

Adaptación de 
oward Emmett Rogers y Tom J. Geraghty 

Argumento de J. Clarkson Miller 

Editor de Producción, RALPH BLOCK 

Fotografía de GEORGE WEBBER 



H 



REPARTO 

Samuel Bisbee W. C. Fields 

Princesa Lescabura Alice Joyce 

Roberto Murchison Charles Rogers 

Alicia Bisbee Kittens Reichert 

La madre de ésta Marcia Harris 

Sra. Murchison Julia Ralph 

Jeff Frank Montgomery 

Alberto Jerry Sinclair 



C 



ARGUMENTO 

UANDO llegaban personas de dis- 
tinción a Waukeagus, pequeña 
ciudad del estado norteamericano de 
Nueva Jersey, se les hacía visitar la fábrica- 
de calzado, el Parque Riverside y la sober- 
bia mansión de los Murchisons, la más gran- 
de y elegante del barrio aristocrático de 
la población. 

Desgraciadamente, de una manera u 
otra, en Waukeagus se había metido 
más gente pobre de lo que deseaban las 
personas bien de la localidad. Como 
acontece en todas partes, los ricos iban a la 
jcabeza de la procesión, mientras que los po- 
bres se conformaban con tener un puesto 
secundario en ella, o quedarse en casa. Los 
Murchisons eran un ejemplo típico de la 
gente bien de Waukeagus; los Bisbees lo 
eran, en cambio, de la gente humilde. Esto 
no obstante, ambas familias estaban sin sa- 
berlo, más o menos ligadas entre sí debido a 
los amores de Roberto Murchison, herede- 




W. C. Fields, uno de los actores cómicos más emi- 
nentes con que cuenta la escena hablada americana, 
aparece en esta bella y chistosísima película de la 
Paramount derrochando la sal por toneladas, se- 
cundado por la gentil actriz Alice Joyce. 

ro de los millones de la encopetada familia, 
con Alicia Bisbee, hija única y heredera del 
parabrisas irrompible inventado por su pa- 
dre, el gran Samuel Bisbee, el hombre más 
inteligente e importante (según su propia 
opinión) de Waukeagus. 



Un día, mientras el gran Samuel Bisbee se 
encuentra en el taller y laboratorio contiguo 
al garage, en compañía de dos viejos ami- 
gos con quienes brinda por el buen éxito de 
su parabrisas irrompible, el joven Murchi- 
son anuncia a Alicia que ha revelado el se- 
creto de sus amores a su madre y que ésta 
se dignará visitar a la familia Bisbee aquella 
misma tarde. 

Efectivamente, "aquella misma" tarde, tal 
como Roberto anunciara a su prometida, 
la artistocrática y orgullosa señora Aurelia 
Beltrán de Murchison traspone los um- 
brales de la humilde morada del gran in- 
ventor Samuel Bisbee, mientras éste de- 
muestra, chocando el Ford contra un ár- 
bol, las ventajas de su parabrisas a los 
dos amigotes con quienes ha libado sen- 
dos vasos de vino para celebrar anticipa- 
damente su triunfo. La aparición de Sa- 
muel Bisbee en su casa en mangas de 
camisa, y ésta no muy aseada que diga- 
mos, produce un efecto desastroso a la 
señora Murchison, quien se dispone a 
marcharse convencida de que "entre los 
Murchisons y los Bisbees (¡pobrecitos¡ ) 
hay un abismo imposible de franquear." 
Resentido Bisbee con esta opinión tan des- 
favorable y a su parecer injusta, se dispone 
a demostrarle a la soberbia señora, con el au- 
xilio del álbum de la familia, que si los 
Murchisons descienden de un par de Ingla- 
terra, los Bisbees un día "descendieron" a 
las minas de California y hasta alguno de 
ellos estuvo en la cárcel por exceso de hon- 
radez. 

— ¿ No sabe usted que conocí a su padre 
cuando no tenía más que un par de pantalo- 
nes? — le dice Bisbee a la Murchison. 

— ¡ En mi vida me he sentido más humi- 
llada que ahora! — exclama aquella, mien- 
tras se levanta súbitamente de su asiento 
para correr hacia la puerta. 

— i Cuando vuelva de Washington con el 
millón de dólares que me darán por la pa- 
tente de mi parabrisas, no me dignaré ni 
mirarle la cara ! — le grita el gran Bisbee a 
la sulfurada señora, cuando ésta se encuen- 
tra ya en mitad de la calle. 

Llamado urgentemente a Washington por 
el presidente de la Convención de fabrican- 
tes de automóviles, con el objeto de demos- 
trar las ventajas del parabrisas irrompible, 
nuestro inventor se pone inmediatamente en 
camino de la capital en su propio Ford, el 
cual deja a la puerta del hotel donde están 
reunidos en solemne Convención los fabri- 

PAG1NA 13 




MENSAJERO PARAMO UN T 




cantes del país curto. Como quiera que el 
automóvil de Bisbee resulta ser un obstáculo 
para el tráfico callejero, alguien lo cambia 
de lugar sin que su dueño se dé cuenta de 
ello. Cuando Bisbee sale del hotel seguido 
de un grupo de fabricantes, con sendos la- 
drillos en las manos, para demostrarles la 
eficacia de su invención, ocurre que en el lu- 
gar donde momentos antes dejara su Ford 
hay otro que Bisbee confunde con el suyo. 

- Retírense un poco que el la- 
drillo puede rebotar — les advierte 
Bisbee a los fabricantes. Estos 
toman precauciones, y el ladri- 
llo, disparado por la certera ma- 
no del inventor, acostumbrada a 
apedrear su propio parabrisas 
irrompible, hace un estropicio en 
el frágil parabrisas ajeno. Los 
fabricantes se miran unos a otros 
sorprendidos. 

Sin immutarse, Bisbee repite la 
operación con el parabrisas de 
otro automóvil con idéntico re- 
sultado. La sorpresa de Bisbee 
no tiene límites, mas tampoco los 
tiene la paciencia de los fabri- 
cantes, quienes se retiran con- 
vencidos de que Bisbee es un far- 
sante. Con el objeto de evitar 
ulteriores consecuencias y esca- 
par del furor de los dueños de 
los automóviles apedreados, Bis- 
bee opta por marcharse a su ca- 
sa en el primer tren que sale de 
Washington. 

Mientras el desgraciado inven- 
tor, triste y desilusionado, hun- 
dido en el asiento del pullman, 
medita sobre si debe suicidarse o 
afrontar el ridículo de sus con- 
vencinos, en un compartimiento 
contiguo, la Princesa Lascabura 
de Andrasia se encuentra engol- 
fada en idénticas meditaciones a 
causa del abandono en que la 
tiene su esposo. Instantes des- 
pués, sin apenas darse cuenta de 
ello. Bisbee se encuentra sentado al lado de 1 
la Princesa, contándose sus mutuas desven- 
turas y confiándose sus más íntimos secre- 
tos, como si ambos se hubiesen conocido de 
toda la vida. 

Apiadada la Princesa del pobre inventor 
y deseosa de hacer una buena acción para 
olvidar su propia desgracia, le ofrece su 
apoyo económico para desarrollar su inven- 
to y le promete hacerle una visita en YVau- 
keagus más pronto de lo que él se imagina. 

PAGINA 14 



Dos convecinas de Bisbee, capaces de ha- 
blar mal de su propia sombra, se encargan 
de propagar por el pueblo la noticia de los 
amores ilícitos del inventor. Con el objeto 
de sustraerse al enojo de su mujer, Bisbee 
se esconde en casa de unos amigos, en com- 
pañía de los cuales pesca una papalina fe- 
nomenal. La visita de la Princesa Lasca- 
bura de Andrasia sorprende al inventor en 
ese estado. En estas circunstancias, el en- 




U/C FIELDS 



en 



"VIDRIO 
FRÁGIL" 

(So's Your Oíd Man) 
PELÍCULA PARAMOUNT 



cuentro entre ambos es de lo más chistoso 
que imaginarse pueda. No lo es menos, sin 
embargo, el de Bisbee y su mujer. La visi- 
ta de la Princesa a Bisbee, a quien tutea, y 
la llegada de un contrato por valor de un 
millón de dólares de parabrisas irrompibles, 
hacen el milagro de "franquear el abismo 
que separaba a los Murchisons de los Bis- 
bees," y de convertir al gran Samuel Bisbee 
en el hombre más importante de YVaukea- 
gus. 



Sugestiones de Publicidad y 
Propaganda 

Si alguna película tiene un título que se preste 
eficazmente para su propaganda, desde el punto 
de vista del empresario, ésta es la intitulada Vi- 
drio frágil, interpretada por el eminente actor 
cómico W. C. Fields. ¿ A cuántos trucos de pu- 
blicidad no se presta el título de Vidrio frágil': 
Aparte de las sugestiones de propaganda que pue- 
den ocurrírsele personalmente a cada empresario, 
nos permitimos ofrecer a continuación las siguien- 
tes, las cuales nos parecen fáciles de 
realización dondequiera se aprove- 
chen. 

Obténgase el Ford más deteriorado 
que exista en la localidad. Vístase 
al chauffeur en forma que imite lo 
más aproximadamente posible a \\ . 
C. Fields, el protagonista de la pelí- 
cula, sin olvidar el bigote, el sombre- 
ro de paja, el chaqué y el cigarro, 
procurando que éste sea de los de 
mayor dimensión que se encuentren 
en las tabaquerías. Pegúense en varios 
lugares visibles del automóvil, y es- 
pecialmente en el parabrisas, unos 
letreros con la inscripción Vidrio 
frágil, y despáchese el vehículo por 
las calles más céntricas de la pobla- 
ción, donde con toda seguridad re- 
unirá a un gran número de curiosos 
y provocará un mayor número de 
carcajadas. 

Coloqúense a la entrada del tea- 
tro, con unos días de anticipación 
al estreno de la película, unas cuan- 
tas cajas de madera semejantes a las 
que se usan para contener vidrios y 
cristales y marqúense visiblemente los 
lados con esta inscripción : NEW 
YORK— VIDRIO FRÁGIL, seguido 
del nombre del teatro. 

Si el empresario puede obtener 
el permiso correspondiente de unos 
cuantos almacenistas y tenderos de 
la localidad, puede aprovecharse efi- 
cazmente de los escaparates de sus 
establecimientos para fijar en ellos 
un letrero que diga VIDRIO FRÁ- 
GIL, el cual puede también pegarse 
o pintarse en los lugares donde me- 
jor pueda llamar la atención del pú- 
blico. 

Una caravana de diez o quince 
automóviles, con las palabras VI- 
DRIO FRÁGIL en sus respectivos 
parabrisas, resultaría también un anun- 
cio de gran eficacia, atractivo y económico. 



W. C. FIELDS EN SU ELEMENTO 

Los críticos neoyorquinos, sin excepción, han 
estado acordes en asegurar que W. C. Fields, pro- 
tagonista de la película Vidrio frágil, que se ex- 
hibirá por primera vez en el día 

ha encontrado un papel que se adapta perfecta- 
mente a su carácter y a su talento artístico. 
W. C. Fields en Vidrio frágil, chistosísima come- 
dia de la Paramount, está, como quien dice, en 
su verdadero elemento. Después de más de vein- 
(Coníinúa en la fagina 22) 



Mmi 



MENSAJERO PARAMO UN T 



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EL SASTRE BOTINES' 

es una del grupo de 75 
películas en conmemoración 
del 15o. aniversario de la 



Qatwnount 



VAGINA 15 



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MENSAJERO PARAMO UN T 




Impresiones de Viaje de un Gerente de la Paramount 



POR parecemos de interés para nues- 
tros lectores, nos complacemos en co- 
piar a continuación algunos de los párrafos 
más salientes de una entrevista concedida a 
un redactor del gran rotativo La Nación, 
de Santiago de Chile, por nuestro gerente 
chileno D. Benito del Villar, a su llegada a 
aquel país después de su reciente viaje a 
los Estados Unidos. 

— ; Visitó usted algunos cines ? 

—Sí ; vi el Criterion, el Rialto, de Nueva 
York, el Metropol, de Boston. Bueno, esos 
son palacios fantásticos. Se le ha dado allí 
al cinematógrafo toda su importancia. La 
presentación de una película es allí tan cui- 
dada como el más refinado espectáculo de 
arte. Tuve oportunidad de ver cómo se 
presenta en Nueva York la gran película 
Paramount Beau Geste, una de las grandes 
obras maestras del cine y que estrenaremos 
aquí a principios de la próxima temporada. 
Esta película está dando allí desde hace 
cinco meses una media diaria de siete mil 
dólares y para obtener localidad hay que 
solicitarla con dos semanas de anticipación. 
Esto da una idea de lo que es el Criterion. 
Para Beau Gesté el teatro se ha decorado 
especialmente con motivos tomados de la 
obra. La proyección se hace preceder de 
un prólogo vivo, en que toman parte actores 
y comparsas, simulando la peregrinación de 
los soldados por la montaña, al son de cán- 
ticos guerreros. 

En el cine norteamericano se procura am- 
bientar al espectador con la obra que se 
proyecta, evitándole toda sensación de una 
visión mecánica. La proyección se hace a 
dos máquinas y de una sola vez, sin inte- 
rrupciones, con orquestas de setenta y 
ochenta profesores, con la sala a media luz, 
en fin, con una serie de detalles que contri- 
buyen a crear en el screen un trozo de arte 
delicado y magnífico. 

— ¿ Qué impresión trae usted de la Para- 
mount ? 

—En realidad, se necesita conocerla de 
cerca para darse cuenta de lo que significa 
como potencia financiera, económica y ar- 
tística. Desde luego, el edificio que está 
para terminarse es una de las joyas arqui- 
tectónicas del mundo. Está enclavado en 
pleno Broadway, en el sitio más céntrico de 
Nueva York. El teatro, que ocupa la par- 
te central del edificio, sólo tendrá capacidad 
para cuatro mil personas. Es único por su 
magnificencia, su suntuosidad, en que la 

PAGINA 16 



imaginación se pierde como en una fantasía 
árabe. Las columnas de mármol y ónix le 
dan una severidad elegante y una fastuosi- 
dad imponente. Pero lo que más me im- 
presionó, indudablemente, fué ver el escudo 
de Chile en el gran hall cuyo zócalo se ha 
construido con piedras de todo el mundo. 
Me cupo a mí el honor de mandar una pie- 
dra chilena, que obtuve del Convento de 
San Francisco y en la cual hice grabar el 
escudo de Chile. Esta piedra ocupa allí el 
sitio más espectable, perfectamente visible. 

■ — ¿Conoció a algunos artistas? 

■ — Sí, tuve oportunidad de conocer a Ri- 
cardo Cortez, que es un verdadero gentle- 
man, un joven simpatiquísimo y que goza 
en los Estados Unidos de una popularidad 




Benito del Villar 

asombrosa. Conocí también a Adolphe 
Menjou, a Lois Wilson y a Raymond Grif- 
fith. 

—¿Y de películas? 

— Bueno. Este capítulo es muy amplio 
y lo dejaremos para más adelante. Por el 
momento puedo decirle que se están prepa- 
rando obras que producirán asombro. Des- 
de luego, Beau Geste es una joya inaprecia- 
ble. Por su éxito se puede aquilatar su mé- 
rito. Se están terminando ahora algunos 
títulos extraordinarios, como Las tristezas 
de Satán, con Adolphe Menjou ; Hotel Im- 
perial, con Pola Negri. De esta obra tuve 
oportunidad de ver algunas partes termina- 
das. Es sencillamente admirable ; no he 
visto en mi larga carrera cinematográfica 
nada más suntuoso, más acabado, más inte- 
resante. Otra obra extraordinaria es La 
fragata Constitución, de James Cruze, cele- 
brado director de La carreta. Y así, en fin, 
la Paramount está absorbida en un pro- 
grama sensacional de producciones para dar 



en 1927 una sensación abrumadora, pen 
exacta, de su potencia y capacidad produc-| 
tora de películas. 



"El Filántropo" en Cuba 

Diario de la Marina, de la Habana, con 
motivo del reciente estreno de la película El 
Filántropo (For Heaven's Sake), conocida 
en aquella Isla con el título de ¡Ay mi ma- 
dre!, escribe: 

"No te devanes los sesos ni pienses más, 
querida lectora, puesto que las letras M. G, 
que ahora ves precediendo el nombre de 
Harold Lloyd, no representan ningún cargo 
honorífico, ni es tampoco título universitario 
o académico, como tú crees, sino clara y lla-^ 
ñámente hablando, significa "Maestro Co- 
mediante," un título que no negamos es muy 
justamente merecido y ganado. 

"Según opinión de algunos, la risa es don 
de los dioses, y, de ser esto cierto, no cabe 
duda alguna que Harold Lloyd es su hijo 
predilecto. Los años pasan, como asimismo 
por la pantalla cruza la sombra de diversos 
artistas, pero el reinado de Lloyd, el recuer- 
do que él deja entre los espectadores, espe- 
cialmente después de contemplar una de 
sus famosas producciones, una creación co 
mo ¡Ay, mi madre! pone de relieve su arte 
fino, su agudeza y cualidades atléticas, ese 
recuerdo es imperecedero. 

"No es preciso profundizar para descu- 
brir en qué se funda el secreto de su gran 
popularidad. Nace de su buen humor, de 
ese humor y viveza de ingenio que atrae y 
cautiva al público cualquiera que sea su 
nivel social. No es sólo cómico, es un fi- 
lósofo. 

"Tratar de satisfacer al mundo es opera- 
ción ardua a la par que ingrata, y el hecho 
de que Harold Lloyd ha podido realizar esta 
difícil tarea, confirma una vez más sus pro- 
fundos conocimientos y su arte, concedién- 
dole el privilegio de ser aclamado como el 
primero en su clase, y colocándolo en una 
esfera aparte de los demás. 

"No hay alternativa posible, el público 
tiene que quitarse el sombrero ante él. Har- 
old Lloyd es una dádiva a la humanidad, 
una dádiva demasiado preciosa, puesto que 
por él y gracias a él, gozamos de algunos 
gratos momentos." 



MENSAJERO PARAMOUNT S 



REINAS QUE VAN AL 

CINEMA 



PRINCESAS, ESTADISTAS Y PARES DE INGLATERRA, 
AFICIONADOS AL ARTE DE LA PANTALLA. 



LA NUEVA MODA 

(De Nuestro Corresponsal Cinematográfico) 

Vj*L cambio notabilísimo que se ha manifestado en este 
*^ país con relación a la posición que en el mundo social 
ocupa el cinematógrafo en la actualidad, queda demostra- 
do por el hecho que acaba de comunicárseme relacionado 
con algunas películas que en estos momentos se exhiben 
en el distrito conocido con el nombre de West End de esta 
ciudad. 

Recientemente han asistido a las exhibiciones de 
"Beau Geste," que se están dando en el Plaza, la Princesa 
Real, los Duques de York y la Reina de España. La Prin- 
cesa Real dijo que "Beau Geste" es una "película deli- 
ciosa, " y la Duquesa de York, a quien seguramente le im- 
presionó este film, expresó la misma opinión. 

Después de haber asistido a la exhibición de "Beau 
Geste" en el Plaza, la Reina de España mandó el domingo 
pasado un telefonema al gerente del teatro, pidiéndole que 
reservase asientos para los miembros de su séquito, pues 
deseaba que todos ellos admirasen la película antes de 
partir para España. 

El Embajador de España mandó, asimismo, una carta 
personal de agradecimiento y congratulación al gerente 
del Plaza. 

(Del EVENING STAR, Londres, 18 Noviembre, 1926) 




Famous Playirs-LaskyCorp 



PAGINA n 




MENSAJERO PARAMOUNT 




Sugestiones de Publicidad y Propaganda 




Los aficionados al arte cinematográfico de la bella y progresista capital de El Salvador están orgullosos, 
> con justicia, de contar entre los mejores edificios de la ciudad el Teatro Colón, propiedad del acau- 
dalado banquero don Ángel Guirola, quien lo ha cedido a una empresa cinematográfica local para la 
exhibición de películas. No cabe decir que el culto público salvadoreño aprecia y admira el arte con 
que en este teatro son presentadas las películas de la Paramount. 



Las Grandes Obras de la 
Cinematografía 

(Viene de la página 2) 

vertirse finalmente en el Príncipe Riminez, 
entre reflejos de luz, es de un grandioso efec- 
in y provocó, como es de suponerse, grandes 
aplausos. La interpretación de Carol Demp- 
ster es una de las razones por las que no 
hay que dejar de ver esta película. Ricardo 
Cortez está muy acertado en su papel bajo 
la dirección de Mr. Griffith. Vea el lector 
la película, pues hasta hoy no se ha produci- 
do ninguna que la iguale." 

"Una excelente película desde el punto de 
vista de taquilla," dice el señor Benito del 
Villar, y lo comprueban las entradas habi- 
das en cuantas partes se ha proyectado en 
los Estados Unidos. 

"No hay que dejar de ver esta película, 
pues hasta hoy no se ha producido ninguna 
que la iguale." aconsejan al público los crí- 
ticos. 

¿Cabe, amigo lector, impresión más fa- 
vorable para una película? 



Biografía de Adolphe Menjou 

(Viene de la página 4) 

para aparecer en una serie de películas. Termina- 
do este contrato, Menjou volvió al teatro, reco- 
rriendo una gran parte de los Estados Unidos con 

PAGINA ¡8 



una compañía de "vaudeville." Más tarde desem- 
peñó importantes papeles en películas de la Para- 
mount. Cuando estalló la guerra, Menjou se alis- 
tó con las tropas americanas en el Cuerpo de am- 
bulancias. Poco antes de partir para Italia, adon- 
de fué destinada la llamada unidad de Cornell, de 
la cual formaba parte, Menjou trabajaba en uno de 
los principales teatros del Broadway neoyorquino. 
Al ser licenciado del ejército con el grado de 
capitán, Menjou obtuvo el cargo de gerente de 
producción de un conocido empresario de teatros 
de Nueva York. Sin embargo, al poco tiempo 
abondonó este puesto para dedicarse nuevamente 
al teatro. Recientemente, el público ha aplaudido 
a Adolphe Menjou en varias películas de la Para- 
mount, entre las cuales ecordamos, Dioses de 
perdición, Alas quemadas, Bella Donua, Un beso 
en las tinieblas, Perdida y ganada, Amor incompa- 
tible, El rey frivolo, La G -an Duquesa y el ca- 
marero y la que se exhibirá en breve en el teatro 

, con el título de El Bienquerido, la cual 

constituye uno de los éxitos más rotundos de este 
popular actor a quien ¡odas' quieren. 



PARA LA PROPAGANDA 

Al hacer propaganda impresa para El Bien- 
querido, el empresa io no debe olvidar que la 
figura de un corazó. en carteles, boletines de 
mano, prospectos, pro"' 'as, etc., etc., resultará 
muy eficaz y adecuada a a llamar la atención del 
público. Las frases, EL HOMBRE A QUIEN 
TODAS QUIEREN, I L ÍDOLO DE LAS MU- 
JERES, u otras por ;s e tenor, pueden también 
emplearse en este sen ¡d . Para la propaganda en 
los periódicos de la 1< c idad, resultará indudable- 
mente muy ventajóse, á:il y económica, la repro- 



ducción del grabado de línea que aparece en otro 
lugar de esta revista al tamaño que se desee. 



Los Reflectores del Estudio 
judican a los Artistas 

(Viene de la página 6) 



Perji 



interesante película de la Paramount, sufrieron 
durante muchos días en sus músculos y en los 
huesos los efectos del rígido entrenamiento a que 
fueron sometidos para poder tomar parte en esas 
escenas atléticas, las cuales habrán de interesar a 
los aficionados al deporte. 

Es cierto que durante la impresión de la pelí- 
cula La colegiah altiva las luces de Klieg no 
afectaron a los artistas que en ella toman parte, 
en cambio, las contusiones, dislocaduras, magu- 
llamientos y el árnica estuvieron a la orden del 
día. 






"EL CAMPEÓN DEL AMOR" 

Sugestiones de Publicidad y 
Propaganda 

FÚTBOL EN PLENO VERANO 

Cuando se impresionaron las interesantes esce 
ñas del juego de fútbol que aparecen en la películ; 
El campeón del amor, de la Paramount, que si 

exhibirá en el teatro era una caluros 

tarde de verano cuando el termómetro marcaba 
35 grados centígrado a la sombra. Richard Di 
y los miembros de su compañía, bajo la direcció 
de Fred Newmeyer, hacían correr el balón a un 
velocidad vertiginosa en una pequeña plaza pú- 
blica de Forest Hills, un suburbio de Nueva York, 
Como es natural, tratándose de una película im 
presionada con toda propiedad, los jugadores iba 
uniformados con los gruesos trajes de lana pro 
pios de la estación de invierno en que general 
mente se practica este deporte. No es extraño, 
pues, que al dar el director Newmeyer por termi- 
nado el trabajo del día, los artistas y jugadores 
aprovechasen el medio de locomoción más rápido 
para trasladarse a alguna playa cercana, cansados 
del ejercicio y ansiosos de cambiar de ropa, pues 
la que llevaban puesta podía materialmente es-í 
currirse. 

En el "reparto'* de El campeón del amor ocupan 
lugar importante, además de Richard Dix, que in- 
terpreta el papel de protagonista, la bellísima ac- 
triz Esther Ralston y los actores Harry Beres- 
ford, David Butler y Robert W. Craig. El argu- 
mento está basado en un asunto original de Wil- 
liam Slaven McNutt y \Y. O. McGeehan, adaptado 
a la pantalla por Ray Harris. 






FOREST HILLS OLVIDA EL TENNIS! 

Forest Hills, un suburbio de Nueva York, situa- 
do en un extremo de Long Island, o Isla Larg?, 
es notable por dos cosas : por el gran número de 
jardines y casitas de arquitectura típicamente in- 
glesa, y por sus terrenos destinados al deporte del 




MENSAJERO PARAMOUNT 




Sugestiones de Publicidad y Propaganda 



rnnis. siendo notabilísimos los campeonatos que 
ti ellos se han jugado. Sin embargo, un día, du- 
tnte la estación de verano del año pasado, Forest 
lilis adquirió una nueva distinción. Estrellas de 
ds firmamentos se juntaron en la tierra sin que, 
fortunadamente, ocurriese ningún cataclismo 
iterplanetario. Acostumbrados los moradores de 
i pequeña comunidad suburbana al influjo estival 
e jugadores de tennis, apenas se dignan aban- 
onar sus hamacas colgadas estratégicamente en 
js porches de sus casas de madera, estuco, o 
¡idrillo, o sus juegos de bridge o malí jong, los 
layores, y los menores sus bicicletas o patines de 
ícdas, para saludar el advenimiento de Helen 
/ills, y otros ases del tennis, a su regreso triun- 
intes de Europa. En cambio, cuando el director 
red Newmeyer con su troupe de artistas, 
i los cuales figuraban Ricard Dix y Esther Ral- 
eón a la cabeza, llegó a Forest Hills para im- 
i'esionar las escenas principales de la película 
/ campeón del amor, que se estrenará en el tea- 

o fué rara la vivienda que no quedase 

ida, pues el pueblo en masa salió a la calle a 
er a los artistas que llegaban. La curiosidad de 
juellas buenas gentes trastornó un tanto los 
janes del director, quien se imaginaba que po- 
pa poner a trabajar a su troupe sin ninguna di- 
pultad ni molestia, tratándose de gentes acostum- 
"adas a ver a personas de renombre en el campo 
$ ,£ los deportes. A pesar de todo, Newmeyer lo- 
ro impresionar las escenas del juego de fútbol 
; una temperatura verdaderamente canicular, lo 
lal si no se echa de ver en la pantalla por el ent- 
ino que pusieron los jugadores en patear la pelo- 
, en cambio las consecuencias del ejercicio se 
anifestaron durante muchos días en las piernas, 
azos y músculos de Richard Dix y demás in- 
rpretes de El campeón del amor, quienes pro- 
etieron no volver a tocar un balón de fútbol, 
. los días de su vida, o por lo menos míen- 
os la temperatura se mantuviese a treinta y cinco 
Tados a la sombra. 



: 



ARA LA PROPAGANDA DIRECTA 



El empresario que exhiba la película El cam 



r 



ón del amor en su teatro, si le es factible, pro- 
irará, por todos los medios posibles, obtener la 
operación de la mejor tienda o almacén de ob- 
tos para deporte de la localidad, para anunciar 
bidamente este film, el cual, como es sabido, 
ra principalmente alrededor del deporte de fúí- 
>1. Podría muy bien, en combinación con el 
endonado establecimiento, ofrecer un premio, 
p balón de fútbol, por ejemplo, al muchacho o 
uchachos que lograsen, en determinado plazo, 
esentar el mejor dibujo o caricatura de Richard 
ix. También podría organizarse un partido de 
tbol entre dos equipos locales, ofreciendo una 
pa, que muy bien podría llevar el nombre de 
chard Dix, al vencedor. Tenemos la completa 
¡guridad de que esta última sugestión atraería 
número considerable de público al teatro. In- 
ese al equipo de fútbol de la localidad a una 
íhibición especial de la película, y, si es posible, 
||gase que asistan a esa exhibición los jugadores 
n sus uniformes. Anuncíese en la prensa local 
estreno de la película con frases como esta : El. 



PARTIDO DE FÚTBOL MAS REÑIDO DE 
LA TEMPORADA SE CELEBRARA HOY EN 

EL TEATRO Teniendo en consideración 

el título de la película y su asunto, en los anun- 
cios podrá usarse indistintamente la figura de un 
corazón, o la de un balón de fútbol, a juicio del 
empresario. 



"EL ÁGUILA DEL MAR" 

(Viene de la página 10) 

más bravos y leales secuaces, ordena a todo 
el mundo a tierra y se apodera a viva fuerza 
del buque, con el que se lanza inmediata- 
mente en persecución de la goleta Felipe 
con el noble propósito de libertar a Luisa. 
Pronto la Serafina, armada de corso y con 
todas las velas desplegadas, da alcance a la 
goleta mercante. Temeroso el capitán de 
ésta de las verdaderas intenciones del pira- 
ta, consiente en entregar su prisionera, si 
Lafitte impide a su gente el abordaje y sa- 
queo de la goleta, en lo cual está conforme 
el capitán pirata, contrariando así los de- 
seos de su gente que quería a todo trance 
apoderarse de las riquezas que en sus bo- 
degas llevaba el barco mercante. Instiga- 
da por el Tío Brea, contramaestre de la 
Serafina, la tripulación pirata se amotina y 
pone en cadenas a su capitán y a la don- 
cella. L T na fragata de guerra española apa- 



rece en el horizonte. Es la Isabel 
que pretende dar caza al barco pira- 
ta can el objeto de hacer pagar caro a 
Lafitte lo que el traidor Lestron llamaba su 
traición. Crackley, el leal piloto de Lafitte, 
es herido mortalmente al intentar libertar a 
su capitán, a quien logra entregar la llave 
del camarote donde está prisionero antes de 
exhalar el postrer supiro, en tanto que las 
llamas, provocadas por un disparo de 
cañón lanzado por los amotinados del bar- 
co pirata, amenazan propagarse a la Santa- 
bárbara de la fragata española. . . 

Sofocado el motín, Lafitte manda cam- 
biar de rumbo. 

— ¡ Proa a Nueva Orleáns ! — grita el pira- 
ta al timonel Beluche. 

—No puedo permitir que volváis a Nue- 
va Orleáns — dice a Lafitte la afligida Luisa. 

—Señorita, si no es a Nueva Orleáns, de- 
cidme, ¿ adonde puede llevaros ? 

— Juan, el mar es ancho y en él hay mu- 
chos puertos seguros .... 

¡ Beluche, cambia de rumbo. . .y suelta 
todo el velamen ! . . . ¡ Hacia el norte nos es- 
pera la horca . . . hacia el sur una boda ! . . . 
— ordena Lafitte desde el puente, a la vez 
que dirige una amorosa mirada de com- 
prensión a la doncella rescatada . . . 




La República de Guatemala cuenta con bellísimos teatros dedicados a exhibiciones cinematográficas. 

Pocos de ellos igualan, sin embargo, en confort y elegancia, al Teatro Ciani, de Mazatenango, en el cual 

acaba de tener un éxito sin precedente la exhibición de la película ''Los Diez Mandamientos," la cual 

fué admirada por todas las clases sociales de la ciudad. 



PAGINA 19 




MENSAJERO PARAMOUNT 




¿BEBfc 



Los Monumentales Teatros de México 




Honramos esta página 
con la fotografía del 
Teatro Luis Mier y Te- 
rán, de Oaxaca (Méxi- 
co), verdadero palacio 
dedicado al arte cine- 
matográfico. En este 
bello teatro, el conoci- 
do cinematografista se- 
ñor A. Zorrilla B. pre- 
senta al inteligente pú- 
blico oaxaqueño las más 
recientes producciones 
de la Paramount. 






En este monumental c< 
liseo se han exhibid 
últimamente película 
tan interesantes com 
"Casado y con suegra, 
de Harold Lloyd, "E 
Tifón," "Un hijo de s 
padre" y "La Gran Dti 
quesa y el Camarero, 
los anuncios de la) 
cuales aparecen en 1 
carteles y fotografía 
que adornan la fachatl 
del edificio. 







Sugestiones de Publicidad y 
Propaganda 

BELLA PELÍCULA DE ASUNTO 
MARINO 

El Águila del Alar, bellísima película de 
asunto marino, se exhibirá por primera vez en 

el teatro la noche del Esta 

última producción cinematográfica de la Para- 
mount, en la cual el joven y aplaudido primer 
actor Ricardo Cortez desempeña el papel de 
protagonista, ha sido llevada a la pantalla bajo 
la dirección del célebre metteur Frank Lloyd. 
Su argumento gira alrededor de un hecho his- 
tórico, el cual se desarrolla en la antigua ciu- 
dad de Nueva Orleáns, en la segunda década 
del siglo pasado y en las aguas del Golfo de 
Méjico y del Mar de las Antillas, cuando éstas 
estaban infestadas de'piratas. Ricardo Cortez 
interpreta en El Águila del Mar el papel del 
pirata Lafitte, quien, con el nombre supuesto 

PAGINA 20 



de Capitán Sazarac, logra robar el corazón de 
Luisa Lestron, encantadora sobrina del coro- 
nel Lestron, importantísimo papel que inter- 
preta a la maravilla la conocida actriz Florence 
Vidor, quien con Cortez se reparten en la pelí- 
cula los honores del aplauso. Las escenas de 
combates marítimos que aparecen en esta pe- 
lícula, así como las del gran baile que en honor 
del general Jackson se celebra en Nueva Or- 
leáns, son de lo mejor y más verídico que he- 
mos tenido oportunidad de presenciar en la 
pantalla. No hay duda que El Águila del Mar 
proporcionará una hora y media de grato so- 
laz y esparcimiento al público que asista a sus 
exhibiciones, las cuales comenzarán, como he- 
mos dicho antes, esta noche, en el teatro 



Espérese 

BEAU GESTE' 

El film emocionante 






¡RADIOTELEFONÍA EN 1820! 

¡ Imagínese el lector un aparato de radiotele- 
fonía en 1820 a bordo de un barco pirata! 

Semejante anacronismo ocurrió, sin embargo,! 
durante la impresión de las escenas de la película! 
El Águila del Mar, la cual se está exhibiendo coa 

éxito inusitado en el teatro cuando col 

el objeto de transmitir órdenes a los artistas qul 
en ella toman parte, a la cabeza de los cuales si 
encuentran las refulgentes estrellas Ricardo Cor"! 
tez y Florence Vidor, Frank Lloyd, director de 
esta interesante película de asunto marino, instaló] 
una estación difusora de radiotelefonía en tierral 
y varias estaciones receptoras en los barcos piraJ 
tas y mercantes que en ella aparecen. Por medio 
de este modernísimo sistema, tan en contradicción! 
con el asunto de la película, el director Lloyd conj 
siguió comunicarse constante y eficazmente con loj 
intérpretes, lo cual de otra manera le hubiera re- 
sultado sumamente difícil sino imposible. 




MENSAJERO PARAMOUNT 




La Paramount por el Mundo 

'El Hijo Pródigo" en Barcelona — Esta Película Inspira a un Notable Vate Chileno 



u 



OS grandes diarios de Barcelona se 
ocuparon, a su debido tiempo, con 
gran lujo de detalles, de la reciente 
lauguración de las nuevas oficinas de la 
aramount, situadas en el Paseo de Gracia, 
1, bajos y piso primero, de la populosa ca- 
:tal de Cataluña. La inauguración de las 
ricinas coincidió con la proyección, en la 
da de pruebas, convenientemente instalada 
i los sótanos del edificio, junto con la sec- 
ón de propaganda, de la película El hijo 
ródigo, antes de ser ofrecida al público 
ürcelonés en el elegante Coliseum, en 
14 <onde regularmente se estrenan las 
fr •elículas de la Paramount. 

A continuación extractamos, por 
ü (irnos imposible hacerlo con toda ex- 
3i ¿nsión, algunos juicios críticos acerca 
e la película, publicados en los prin- 
pales rotativos de Barcelona: 
j De El Diluvio : "En el programa de 
i inauguración figuraba la prueba de 
película El hijo pródigo. El asunto 
isado en la conocida parábola, encie- 
: Ta un dogma cristiano, y dentro de su 
■ncillez tiene la virtud de interesar y 
pnmover. Técnicamente, la película 
i un alarde de ejecución, donde la 
[ano experta del director Raúl Walsh 
jardea de un fácil manejo en las 
("andes masas y de un concepto muy 
isto en el movimiento de los numeró- 
os 'figurones' que han de llenar el 
adro en las escenas de orgía y ba- 
nal. También son notables los efec- 
s de luz y algunos cuadros casi plas- 
mos, muy en carácter con el momen- 
bíblico de la acción." 
De La Publicitat : "L'acció es viva, 
oguda i plena de tumult de llum i 
oviment en certes escenes, no par- 
m ara de les orgies, ni deis pánics 
pulars, sino del joc de les llums i les orn- 
ares, i té la qualitat de destacar-se neta- 
t'ient damunt el fons, sempre quelcom di- 
taminats, com cal a tot fons v que es respecti 
|que no vulgui traspassar els límits de cre- 
iaors d'ambient que li és assignat. A 
l'buests efectes hi contribueix en gran ma- 
lera la fotografía, que és notabilíssima i un 
jkemple molt ciar d'una nostra passada in- 
Iprmació sobre el procediment Williams del 
jfpioviemat," o teixit, cinematografíe." 

De Las Noticias: "Son los principales in- 



térpretes de este hermoso film Greta Nissen, 
William Collier y Ernest Torrence, cuya 
labor es impecable y a los cuales secundan 
admirablemente los demás artistas. El ar- 
gumento se basa en el tema bíblico sobrada- 
mente conocido, y da lugar a un conjunto 
de bellísimos cuadros que demuestran el 
gusto artístico del director. El hijo pródi- 
go es un film de gran interés, que desde el 
primer momento seduce al espectador, que 
admira su perfecto desarrollo y su técnica 
prodigiosa." 



D. Benito del Villar, activo gerente de la sucursal 
de la Paramount en Chile, a su paso por Niieva York, 
tuvo la galantería de poner en nuestros manos un 
ejemplar de Telégrafo Paramount, interesante boletín 
de aquella oficina, en el cual aparecen insertos ocho 
inspirados sonetos descriptivos escritos por el poeta 
chileno señor Andrés Silva Humeres, con ocasión del 
estreno de la pellada El hijo pródigo, o El pere- 
grino, en el Teatro Victoria de la bella capital chilena. 
A continuación nos complacemos en reproducir el 
soneto final de la serie, sintiendo no poder repro- 
ducirlos todos por falta material de espacio. Dice así: 

HACIA EL ÚNICO AMOR. . . . 

Y como siempre, una ilusión tronchada . . . 
Un corazón que sale de la hoguera 
hecho cenizas. . .Una azul quimera, 
lejos, entre epilepsias esfumada. 

El zagal tras de sí no deja nada; 
ella... sus sueños. . .Babilonia entera 
quedaron una noche traicionera 
envueltos en la misma llamarada. 

Por el sendero ingrato que le hiere, 
hacia el único amor que nunca muere 
lo acercó sin esfuerzos el destino. . . 

Y así, mientras su frente se reclina 
sobre la madre, trémula termina, 

como un sollozo blando EL PEREGRINO. 
Andrés Silva Humeres 



De Día Gráfico: "Para intérpretes han 
sido escogidos unos noveles artistas que ha- 
cen una portentosa creación, como lo es la 
de William Collier y Greta Nissen, actuan- 
do muy acertadamente en sus respectivos 
papeles Ernest Torrence, Wallace Beery, 
Tyrone Power y Kathlyn Williams. Bellas 
escenas contiene El hijo pródigo que son 
realmente obras de arte, presentando con 
toda suntuosidad el palacio de la diosa 
Nishan, y, por último, diremos que como 
broche de oro puesto a todo lo visto ante- 
riormente, hay le destrucción de la ciudad 



pecadora por la mano de Dios, que es un 
alarde de las películas Paramount." 

De La V cu de Catalunya: "El fill pródig 
ha estat bastit sota una augumentació ben 
interessant, que els intérprets aconsegueixen 
revestir d'emoció intensa, sobretot cap al 
final, o sigui quan el fill pródig, sense re- 
cursos i pié de miseria, torna a la casa per 
implorar el perdó deis pares. En aqüestes 
escenes hi ha un sentimentalisme que s'en 
comana fácilment a l'espectador, perqué 
aquella tragedia del fill esgarriat, es tan vi- 
va avui com ais temps mes remots de 
la humanitat. 

"Peí que fa a la part técnica, tro- 
bem que aquest film, dins el seu gene- 
re, és d'una gran perfecció, no direm 
pas en la grandiositat, pero si en la 
forma d'executar-lo. Hi ha una foto- 
grafía immillorable i uns primers ter- 
mes, i un fons de gran efecte. Es a 
dir, que la tasca del director, s'ens 
presenta com a molt experta i demos- 
tra que está en possessió de tots els 
avanzos que en la técnica cinemato- 
gráfica es fan continuament." 

De Diario de Barcelona: "Es muy 
laudable la tendencia de adaptar los 
pasajes del Libro Santo a la escena 
muda que tan extenso campo de des- 
envolvimiento posee. Esa produc- 
ción es una verdadera maravilla. Los 
Diez Mandamientos, la película más 
perfecta hecha hasta hoy — en cuanto 
a presentación y técnica — si considera- 
mos su segunda parte, es inferior a 
El hijo pródigo. El ambiente de esta 
película es verdaderamente patriar- 
cal ; es como un canto a la paz de los 
campos, los hogares felices, la tierra 
amada; escenas de maravillosa placi- 
dez dan a esta producción un encanto 
de égloga y de serenidad de espíritu. Pa- 
ra la realización de este perfecto celuloide, 
cuyas fotografías magníficas parecen visio- 
nes de una tierra ideal, se requería un di- 
rector cuya retina poseyera una sensibilidad 
artística poderosísima y este hombre ha si- 
do Raúl Walsh. La hermosa escena de la 
destrucción de la ciudad pecadora es in- 
tachable, y, como ésta, todas las que forman 
el conjunto de la película." 



Todos los empresarios leen 
MENSAJERO PARAMOUNT 



PAGINA 21 




MENSAJERO PARAMOUNT 




Dos Gerentes de la Paramount Homenajeados en Buenos Aire 




Con motivo de la llegada a Buenos Aires de Mr. John L. Day, gerente general de la Paramount en Suramérica, y de la partida para Nueva York, en viaje 
de negocios, de Mr. Frederick W. Lange, gerente general de la sucursal de la Paramount en dicha ciudad, los empresarios y exhibidores (escena izquierda) 
y la Prensa bonaerense ofrecieron a aquéllos sendos banquetes, los cuales revistieron el carácter de verdaderos homenajes, así como una demostración de 
aprecio y simpatía a los representantes de la Paramount, la cual rivalizó con la que les tributaron anteriormente los empleados de la oficina de Buenos 

Aires, reunidos en cordial ágape. 



EL MAR DE LAS ANTILLAS EN 
PLENO PACIFICO 

Esto, que a simple vista parecerá una exagera- 
ción imposible, fué una realidad durante la im- 
presión de las escenas de la película El Águila del 

Mar, que se estrenará hoy en el teatro 

La acción de esta bella e interesante película de la 
Paramount, en la cual el popular actor Ricardo 
Cortez, hábilmente secundado por la bella y aplau- 
dida actriz Florence Vidor, interpreta el papel de 
protagonista, se desarrolla en la ciudad de Nueva 
Orléans y en las aguas del Mar de las Antillas 
y del Golfo de Méjico, teatro, durante muchos 
años, de las fechorías del célebre pirata Juan 
Lafitte. Siéndole imposible al director Frank 
Lloyd transportar a sus artistas y al crecido nú- 
mero de comparsas y supernumerarios que en ella 
toman parte al Atlántico, creyó mucho más facti- 
ble transportar la acción del cinedrama al Pacífi- 
co, esto es, llevar, cual moderno Mahoma, el Mar 
de las Antillas y el Golfo de Méjico, al Pacífico, a 
unas cuantas millas de la costa de California, en 
donde se desarrollan los combates marítimos en- 
tre piratas, corsarios, barcos mercantes y la fra- 
gata de guerra española Isabel. Todo el tiempo 
que duró la impresión de las escenas marítimas de 
El Águila del Mar, Florence Vidor y Ricardo 
Cortez, intérpretes principales, así como Mitchell 
Lewis, André Beranger, Sam de Grasse y Guy 
Oliver, vivieron a bordo de los barcos de vela, 
pues en cada uno de ellos había todo lo necesario, 
incluso un aparato de radio y un proyector cine- 
matográfico para hacer la vida agradable a los in- 
térpretes de esta bella película de asunto pirata 
que se proyectará en el teatro 



PARA EL VESTÍBULO DEL 
TEATRO 

El empresario que quiera sacar el mejor par- 
tido posible del asunto marino de la película 



El Águila del Mar, para anunciarla como es 
debido en su teatro con anticipación al estreno, 
podrá adornar el vestíbulo con diferentes ob- 
jetos de los que son comunes en los buques 
de vela, tales como áncoras, cadenas salvavi- 
das, o bien con la miniatura de alguna goleta, 
galeón o fragata. También puede convertir 
el vestíbulo del teatro en la cámara de un 
buque, y a fin de que el efecto sea mayor, 
puede vestir a algunos muchachos de marinos 
y a otros de piratas, con las características que 
en tiempos pretéritos distinguían a estos mal- 
hechores del mar. Estos pueden distribuir 
programas o volantes. 

En poblaciones de segunda o tercera cate- 
goría de los Estados Unidos, algún empresario 
ha organizado bailes piratas, y ha ofrecido pre- 
mios a la persona que presente el traje más apro- 
piado. 

En carteles, boletines, prospectos, progra- 
mas y demás propaganda directa, el grabado 
de una fragata, goleta, galeón o carabela está 
a la orden del día. Úsense los artículos que 
aquí van publicados, para la propaganda, con 
un extracto o síntesis del argumento. 



W. C. FIELDS EN SU ELEMENTO 

(Viene de la página 14) 

te años de recorrer los escenarios de las princi- 
pales ciudades de los Estados Unidos haciendo 
gala de sus grandes dotes de intérprete de la pan- 
tomima, Fields está destinado a brillar en el arte 
cinematográfico al lado de los más grandes ex- 
ponentes del género pantomímico. Buena prue- 
ba de ello nos la da con la interpretación del pa- 
pel de Samuel Bisbee, protagonista de Vidrio frá- 
gil, el cual parece que fué creado por el gran no- 
velista americano Julián Street para ser por él in- 
terpretado. Los aficionados a la comedia cinemato- 



gráfica limpia y libre de vulgaridades y trucos se 
bados y de mal gusto, no deben perder la opon 
tunidad de ir a admirar a W. C. Fields en uno di 
los films cómicos más chistosos que se han pro 
ducido. En el reparto de Vidrio frágil figurar 
además, artistas de tanta valía como Alice Joycd 
y Charles Rogers, quienes secundan admirablement 
la labor del protagonista. Gregory La Cava, I 
cuya dirección se deben otras películas notable, 
como Juguetes de las mujeres, Casémonos y h 
sabrás y Dintelo ofre ves, dirigió Vidrio frágil 
película que hará las delicias del público duranti 
su exhibición en el teatro 



SUMARIO 

Este número contiene el argumento 
de las siguientes películas: 

"EL BIENQUERIDO" 
"LA COLEGIALA ALTIVA" 
"EL CAMPEÓN DEL AMOR" 
"EL ÁGUILA DEL MAR" 
"UN CASO SENSACIONAL" 
"VIDRIO FRÁGIL" 

Contiene, además, interesantes ar- 
tículos y oportunas sugestiones de pu- 
blicidad que el empresario no debe de- 
jar de leer con atención, pues algunas 
de ellas pueden ser utilizadas ventajo- 
samente en la propaganda de las pelí- 
culas que aquí se anuncian. 






PAGINA 22 






MENSAJERO PARAMOUNT 




j£2 



c £l Arte Cinematográfico en las Islas Filipinas 




Reproducimos en esta página un grupo de teatros de Manila y otras poblaciones del Archipiélago, dedicados todos ellos al arte de la pantalla. En la 

otografía central superior aparece el retrato de uno de los cinematografistas más activos y conocidos en las Islas Filipinas, el señor O. S. Colé, gerente 

del Lyric Film Exchange, de Manila, a cuyo cargo está la distribución de las películas de la Paramount en aquel lejano territorio. Por los carteles que 

¡aparecen en algunas de estas fotografías, el lector observará que las películas de la Paramount ocupan un importante lugar en los programas de los 

salones filipinos. 

PAGINA 23 



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OJVEBROOK. 




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& Waramount {picture, 

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FLORENCE VIDOR 




CLIVE BROOK GRETA NISSBK 
and PHILIP STRANGE 

MALCOLMST.CLAIR 

_PRODUCTIOti 



¡Lea Esto, Señor 
Empresario! 

EN est página van reprodu- 
cidos algunos carteles de 
nuevo estilo, de una y tres hojas, 
que estamos preparando para to- 
das nuestras películas del grupo 
del Decimoquinto Aniversario. 
Estos nuevos carteles están 
ideados de tal manera que al pie 
de ellos quede un espacio regu- 
lar en blanco a fin de que el em- 
presario pueda imprimir en él el 
título de la película en el len- 
guaje del país, el nombre del tea- 
tro, etc. Este espacio en blanco 
es del color general del cartel. 
Como creemos que esta mejora 
resultará de gran utilidad prác- 
tica, recomendamos a los empre- 
sarios que deseen aprovecharla 
se dirijan en demanda de in- 
formes a la sucursal o agencia de 
la Paramount más cercana a su 
localidad respectiva. 



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VÍCTOR FLEMING 

PRODUCTION ^^ 



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País de origen : E. U. A. 



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AL SERVICIO 
DEL EXHIBIDOR 





3JC 




No. 3 



MENSAJERO PARAMOUNT 

AL SERVICIO DEL EXHIBIDOR 

REVISTA MENSUAL, PUBLICADA POPx EL DEPARTAMENTO EXTRANJERO 



O. R. GEYER, 

Direcior de Publicidad 



Yol. V 



\FAMOUS PLAYERS-LASKY CORPORATION l 

ADOLPH ZUKOR. Pr.i,.y..c 



J.VENTURA SUREDA, 

Coediior 



No. 3 



"Las Tristezas de Satán" 



EL Departamento de Publicidad 
y Anuncio para el Extranjero, 
de la Paramount, está prepa- 
rando en la actualidad un interesante 
librito, semejante a los que lleva ya 
publicados de otras grandes produc- 
ciones, para anunciar como es debi- 
do una de las más bellas películas 
que recientemente ha producido la 
Paramount. Claro está que nos re- 
ferimos a la que con el título de Las 
tristezas de Satán se está exhibiendo 
en estos momentos, con éxito inusita- 
do, en los principales cinemas de las 
ciudades más importantes de los Es- 
tados Unidos. 

De Las tristezas de Satán nos he- 
mos ocupado ya con anterioridad en 
esta misma página, mas como el 
asunto es de los que merecen la pena, 
no estará de más que volvamos a in- 
sistir nuevamente sobre el mismo te- 
ma, puesto que no van a pasar mu- 
chas semanas sin que la última obra 
maestra del insigne metteur D. W. 
Griííith se exhiba en los principales 
cinemas de los países de habla es- 
pañola. 

La concepción tan acertada como 
original del diabólico personaje, pro- 



tagonista de la novela de Marie 
Corelli, está hábilmente encar- 
nada en la persona de ese eminente 
actor de la Paramount que cuenta 
sus admiradores por legión en el 
mundo entero. Adolphe Menjou, en 
opinión de la crítica, es el actor ideal 
para interpretar el papel de Satán 
que D. W. Griííith con clara visión 
le confió. Secundan admirablemen- 
te la labor de Menjou en esta pelí- 
cula, otros tres distinguidos artistas 
de la pantalla, Ricardo Cortez, Carol 
Dempster y Lya de Putti, cada uno 
de ellos inimitable en el papel que 
se le ha confiado. 

Si desde el punto de vista interpre- 
tativo Las tristezas de Satán es una 
maravilla de arte, no es menos no- 
table, ciertamente, considerada des- 
de el punto de vista pictórico. Los 
trucos fotográficos son numerosos en 
toda la producción. De entre ellos 
sobresalen, por su originalidad y be- 
lleza simbólicas, aquel en el cual se 
representa a Lucifer en el momento 
de ser arrojado del cielo por el Ar- 
cángel Miguel y su descenso a la tie- 
rra. Los efectos de luz y sombras 
son admirables. Uno de ellos, el del 



v 



restaurant, es tan notable, que la em 
presa Paramount creyó oportuno p 
dir los derechos de propiedad artí 
tica de él, siendo esta la primera vez 
en la historia de la cinematografía 
que un efecto de luz ha sido patenta- 
do en la oficina correspondiente da 
Washington. 

Siendo Las tristezas de Satán 
esencialmente una película de con- 
trastes, el director GrifTith ha pro- 
curado sacar de este hecho el mejor 
partido posible para los efectos foto- 
gráficos del film. 

Antes de terminar estas notas 
diremos que el Satán concebidc 
por la privilegiada imaginación 
de D. W. Griííith, no es el Fausta 
que estamos acastumbrados a vei 
en los escenarios con los cuernos 
y la clásica horquilla. Nuestro Sa| 
tan es un místico moderno, un hom- 
bre de inmenso poder y dotado di 
una personalidad magnética. Er 
otras palabras, el protagonista de ls 
película Las tristezas de Satán puede 
ser cualquier hijo de vecino, usandc 
la expresión popular, que posea lae 
cualidades personales que dejamot 
apuntadas. 




Ricardo Cortez, Adolphe Menjou y Lya de Putti en tres poses tomadas de escenas de la película ''Las tristezas de Satán," de la Paramount, cuyo estreno 

acaba de constituir un resonante triunfo para esta empresa. 



PAGINA 2 




MENSAJERO PARAMOUNT 



• ( .f'ir/ti/vs '. 



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A.DOLPH ZUKOR Y JeSSE L. LASKY 
Presentan 

LA DAMA DEL HARÉN 
"LA BAYADERA" 

(The Lady of the Harem) 



¡Producción de RAOUL WALSH 



con 

ERNEST TORRENCE 
GRETA NISSEN 
WILLIAM COLLIER, Jr. 



Sojín, William Collier, Jr., Greta Nissen y Ernest Torrence, principales intérpretes de la película "La 
dama del harén," de cuya magnificencia puede f oí marse una idea por la escena de gran espectáculo 

que arriba se reproduce. 



1 
a 



REPARTO 

assan Ernest Torrence 

afi William Collier, Jr. 

rvanah Greta Nissen 

asrnin Louise Fazenda 

lim André de Beranger 

ltán Sojin 

ifar Frank Leigh 

obrador de impuestos. . . .Noble Johnson 

fe de Policía Daniel Makarenko 

apitán de soldados Christian Frank 

bdu Snitz Edwards 

Tí Chester Conklin 

Drdiosero Brandon Hurst 

k ARGUMENTO 

STA es una leyenda de amor que se 
narra en las tiendas de Kedar, por 
todos los ámbitos de la tierra persa. 
En el valle de Hinnom se levantaba la 
sa del patriarca Ismán Alí. . .Y, no le- 
s de ella, la poderosa ciudad de Jorasán 
zaba orgullosamente su cabeza hacia el 
úo. . . 

Un río silencioso y profundo separaba la 
Lidad del palacio de Abd-el-Melick, el Cali- 
llamado Príncipe de la Luz, Gobernador 
\l Mundo . . . 



El Califa vivía solamente por dos cosas — 
por el oro y las mujeres. . . 

Vista más de cerca, la soberbia Jorasán 
ofrecía calles de aspecto miserable y aban- 
donado . . . 

En una de esas calles vivía Hassan, con- 
feccionador de golosinas, filósofo y cínico. 

El nuevo impuesto decretado por el Cali- 
fa, en violación de toda justicia y ley, era 
cobrado por el poder brutal de los soldados 
reclutados en lejanas provincias, quienes 
no se limitaban a llenar los cofres del Cali- 
fa con el dinero robado al pueblo, sino que 
también poblaban sus harenes y serrallos 
con hermosas doncellas arrancadas del se- 
no de sus hogares. . . 

No pudiendo Ismán Alí pagar el cuantio- 
so tributo que los soldados del Califa le 
exigían, éstos condujeron a su hija, la her- 
mosa Pervanah, al mercado de esclavas, 
donde por su rescate los potentados de Jo- 
rasán habrían de pagar muy buen dinero. 

Con mil dineros de plata que le facilitó 
su amigo Hassan, confeccionador de golo- 
sinas, filósofo y cínico, Rafi, el galán ena- 
morado de Pervanah, consiguió libertar a 
ésta del mercado de esclavas, mas cuando 
se disponía a conducirla a su casa, en donde 



yacía sin vida el desventurado Ismán Alí, 
víctima de la brutalidad de los soldados, lle- 
gó al lugar el jefe de los eunucos en busca 
de una nueva favorita para el Califa, y 
viendo a Pervanah en brazos del joven 
Rafi, la arrancó brutalmente de ellos con el 
auxilio de sus secuaces, puesto que sin éstos 
jamás lo hubiese intentado. 

Más tarde, en el palacio del Califa, a la 
vista de una daga ensangrentada que le en- 
tregaron los verdugos de aquél, Rafi creyó 
que Pervanah, la amada de su corazón, ha- 
bía corrido la misma suerte de tantas otras 
doncellas, víctimas de la lujuria del Califa. 

Horrorizado, Rafi huyó del siniestro pala- 
cio, atormentados el corazón y la mente por 
la ansiedad y la duda, y se unió a los jefes 
del descontento popular, quienes, reunidos 
secretamente, conspiraban y fraguaban 
planes para cuando fuese llegada la hora de 
romper las cadenas que les esclavizaban. 

Y sucedió que un día, por las tortuosas 
calles de Jorasán, resonó el siniestro cla- 
mor de la venganza. . . 

Jefe de los conjurados por aclamación, el 
valeroso Rafi se sacó del cinto la trágica da- 
ga, y colocándola en el centro de círculo que 
formaban sus compañeros, gritó : "¡ Qué es- 

PAGINA 3 



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MENSAJERO PARAMOUNT 





A ningún empresario se le esca- 
pará la importancia que para 
la publicidad y propaganda 
tiene este grabado y los demás 
por el mismo estilo que apare- 
cen en otras páginas de esta re- 
vista, atractivos, económicos y 
de fácil reproducción al ta- 
maño que se desee. 



"LA DAMA DEL HARÉN" 



ta daga sea nuestro símbolo ! ¡ Juremos por 
la sangre inocente que la mancha, que Per- 
vanah será vengada!" 

Y entonces comenzó en las antiguas pro- 
vincias persas de Bactriana, Aria y Partia, 
y particularmente en Jorasán, la guerra sor- 
da y sutil que dio en llamarse la Guerra de 
las Dagas. 

Mientras la rebelión se extendía por Jora- 
sán, oídos finos escuchaban, ojos avizores 
vigilaban, arteros y ágiles pies se acercaban 
hacia el lugar donde estaban reunidos los 
jefes del movimiento libertador. 

Abd-el-Melick, el malvado Califa, valién- 
dose de un traidor, logró descubrir el san- 
to y seña que había de franquearle la puer- 
ta de la humilde posada, situada en las cer- 
canías de Jorasán, donde se reunían los con- 
jurados. 

Hábilmente disfrazado. Abd-el-Melick 



saludó a Rafi con las palabras del santo y 
seña: ¡Daga de protección! ¡Daga de cle- 
mencia!, con las cuales era suficiente para 
captarse la confianza de los conjurados. 

— No habrá para mí descanso ni paz, ni 
tampoco felicidad, hasta que haya conse- 
guido hundir mi daga en el negro corazón 
del Califa — le dijo el confiado Rafi al nuevo 
conjurado. 

— Soy extranjero ... Díme, ¿que te ha 
hecho el Califa para despertar tu odio? — 
inquirió de Rafi el desconocido. 

— Me robó mi amor. . .La dulce Per- 
vanah está muerta — respondió el interro- 
gado. 

— Te equivocas, Rafi . . . Tu amada no está 
muerta. . .Pervanah está en el palacio del 
Califa aguardando la hora que tú irás a 
libertarla. . . 

De este manera, atraído por las enga- 



ñosas palabras del propio Califa, el valero 
Rafi se vio arrastrado hasta la misma cuev 
del lobo, el palacio maldito, en donde Abd 
el-Melick lo sometió a las más refutad 
torturas. 

Mas el malvado Abd-el-Melick no conta 
ba con la astucia de Hassan, el confecciona¡ 
dor de golosinas, quien, deseoso de vengaij 
un ultraje que le infiriera el Califa, se pusd 
a la cabeza del pueblo sublevado y mientras] 
aquél se entregaba a' la más desenfrenad;! 
orgía en celebración de sus desposorios colj 
Pervanah, tomó por asalto el siniestro palaj 
ció y dio la libertad a los jóvenes amatij 
tes. 

Y así fué cómo, al fin, la paz volvió 3 
reinar en Jorasán y una nueva era de feliji 
cidad comenzó para el pobre y el oprimido) > 
de la cual aún hoy se conserva grato recuer j 
do en todos los ámbitos de la tierra persai; 



PAGINA 4 




MENSAJERO PARAMOUNT 





t% 



Wallace Beery 

Gparamount 

ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan 

RECLUTAS SOBRE LAS OLAS" 

(Were in the Navy Noiv) 

>roducción de EDWARD SUTHERLAND 

con 

WALLACE BEERY 

RAYMOND HATTON 

B. P. SCHULBERG 

Productor asociado, estudio de California 

Película Paramount 

dirección de EDWARD SUTHERLAND 

Fotografía de Charles P. Boyle 

Basada en un asunto original de Monte Brice. 

Versión cinematográfica de 

John McDermott 

Editor en jefe: E. LLOYD SHELDON 



RECLUTAS SOBRE LAS OLAS 




Raymond Hatton 



REPARTO 

Ballenato*' Wallace Beery 

Camarón" Raymond Hatton 

agdalena Lorraine Eason 

apitán "Tiburones" Chester Conklin 

lmirante "Tricornio" Max Asher 

Corajes' Tom Kennedy 

lmirante la Boya Joseph W . Girar d 

pntramaestre Pescador .... Donald Keith 
n espía Malcolm Waite 



' r 



ARGUMENTO 

STAMOS 
en el año 
de gracia, 

de desgracia, de 

17. La guerra 
sido declarada, 
mar, por tie- 

a y por los aires. 

ocopio Hansen, 

r mal nombre 

llenato, yace 
sentido en una 
uina del ring 
Club Pasatiempo, después 
una lucha formidable con 
ampeón de boxeo de la lo- 

idad, un tal Corajes, más 

lo que el apodo que lleva, 
ndo a su patrocinado por 
suelos. Camarón, el má- 
er de nuestro héroe caído, 
uita el dinero que tiene en 
bolsillos con la sana y no- 
intención de que no se lo 
en. A la mañana siguien- 




te, cuando el Ballenato vuelve en sí de su 
estado comatoso, el conserje del Club le 
participa que su mánager le limpió los bol- 
sillos por precaución para impedir que otro, 
con menos autoridad que él, lo hiciese. 
Mas, no conforme el Ballenato con la auto- 
ridad que se arrogó el Camarón, se dirige 
en su busca y no tarda en encontrarlo en una 
estación de reclutamiento. Al ver al Ba- 
llenato, el Camarón echa a correr como un 
gamo, perseguido por aquél. La persecu- 
ción se prolonga unos minutos hasta que los 
oficiales encargados del reclutamiento, con- 
vencidos de que tanto el Ballenato como el 
Camarón, son dos héroes marinos en pers- 
pectiva, los embarcan en uno de los trans- 
portes de tropas que está a punto de hacerse 
a la mar con rumbo a las costas de Francia. 
Mientras los dos reclutas, armados con los 
trastos propios del oficio, se dedican a bal- 
dear la cubierta del buque, uno de los oficia- 
les invita a la encantadora Magdalena a 
visitar el transporte, de la proa a la popa, de 
babor a estribor. La sorpresa de los dos 
reclutas no es para descrita al ver que Cora- 
jes, el pugilista que en el Pasatiempo dejó al 
Balletano sin sentido, está a bordo y es nada 
menos que el cabo encargado de ver que el 
baldeo de la cubierta se haga como las es- 
trictas reglas del buque 
ordenan. Por causas im- 
previstas, el transporte 






zarpa del puerto sin dar tiempo a la linda. 
Magdalena, que está conversando secreta- 
mente con el operador del telégrafo inalám- 
brico, a desembarcar. Mujeriegos a carta 
cabal, y teniendo en cuenta que el palmito 
de la niña no es para menos, el Ballenato y 
el Camarón no pierden de vista a la chica, 
a quien sorprenden, en una ocasión, en el 
instante de transmitir un mensaje al enemi- 
go. Los dos reclutas se limitan a observar 
los movimientos de Magdalena, sin dar par- 
te a sus superiores de lo que han visto y 
oído, esperando tener oportunidad propicia 
de hacerlo más adelante. Después de unos 
días de navegación, sin incidente alguno dig- 
no de pasar a la historia, el transporte llega a 
una zona peligrosísima sembrada de minas 
submarinas. Valiéndose de sus encantos per- 
sonales, Magdalena logra inducir a nuestros 
reclutas a que echen una lancha al mar, en 
la cual se embarcan todos. Después de unas 
horas de remar furiosamente, sin rumbo 
fijo, Magdalena desaparece misteriosamente 
de la lancha, en el instante que la frágil em- 
barcación es partida en dos por la cortante 
proa de un acorazado francés, el cual recoge 
del mar a los dos reclutas desertores. 
Transportados gratuitamente a un puerto 
de Francia como dos héroes, el Ballenato y 
el Camarón son festejados y agasajados es- 
pléndidamente en cuantas partes se presen- 
tan. Las francesitas se disputan el honor 



En la película "Re- 
clutas sobre las 
olas," de la Para- 
mount, abundan las 
escenas de la más 
fina ironía, inter- 
pretadas por los 
eminentes actores 
Wallace Beery y 
Raymond Hatton, 
quienes derrochan 
la sal por toneladas. 




PAGINA 5 




MENSAJERO PARAMO UN T 







de ser besadas por tan bravos marineros, 
mientras que los franceses les obsequian 
generosamente con toda clase de champañas 
y manjares. Por fin llega al puerto francés 
el transporte al cual nuestros héroes per- 
tenecen, en el que se embarcan. Durante el 
viaje de vuelta a América, el Ballenato y el 
Camarón tienen oportunidad de salvar, por 
casualidad, pues no podía ser de otra mane- 
ra, al transporte de caer en la trampa que le 
preparó un submarino enemigo. A su lle- 
gada a Nueva York, en vez de ser pasados 
por las armas por las muchas barbaridades 
hechas a bordo del buque, el almirante de 
la flota les entrega sendas medallas. Magda- 
lena, a quien los reclutas creían una espía 
enemiga, es también condecorada, pues re- 
sulta ser una espía al servicio del Gobierno 
americano. Terminada la guerra y previa 
la centésima promesa de devolución del di- 

P AGINA 6 



ñero que el Camarón le quitó al Ballenato 
la noche de la gran pelea en el Pasatiempo, 
los dos reclutas reciben la licencia y am- 
bos escapan del transporte como alma que 
lleva el diablo, perseguidos por el vengativo 
y rencoroso Corajes. 



Sugestiones de Publicidad 
y Propaganda 

Biografía de WALLACE BEERY 

Wallace Beery, como su hermano 
Noah, nació en una pequeña aldea del 
Missouri, y, como éste recibió su edu- 
cación de una escuela pública de la 
ciudad de Kansas. Entre los compa- 



ñeros de escuela de los hermanos 
Beery estaba Jesse James, hijo del cé- 
lebre bandido de este nombre. La 
primera vez que Wallace apareció en 
el escenario de un teatro fué en la 
ciudad de Kansas, interpretando un 
pequeño papel en la compañía dramá- 
tica en que trabajaba su hermano. Do- 
tado de una voz de tenor fuerte y bien 
timbrada. Wallace ingresó en una 
compañía de opereta y comedia mu- 
sical ligera, equivalente a nuestra zar- 
zuela, con la cual hizo su presentación 
en el Broadway neoyorquino. Más 
tarde Wallace Beery aprovechó la 
oportunidad de ingresar en una em- 
presa productora de películas como ac- 
tor cómico, y así fué cómo abandonó 
definitivamente la escena teatral. Con- 
tratado por Mack Sennett para tomar 
parte en una serie de películas cómi- 
cas, Wallace se trasladó a Los Angeles 
(California), donde aquél tenía sus 
estudios. Al cabo de algún tiempo }l 
cuando ya había logrado conquistarse, 
un nombre en la comedia cinematográ- 
fica, Wallace Beery fué requerido por| 
Marshall Neilan para tomar parte en 
el drama El pecado imperdonable, j 
siendo este el primer papel dramático 
que Wallace interpretó en la pantalla 
y el comienzo de una serie de triunfos 
que han colocado a este eminente in- 

Itérprete en primera fila entre los ac-J 
tores de carácter de la cinematografía. 
Wallace Beery ha tomado parte, 
entre otras, en las siguientes pe- 
lículas de la Paramount: DetráA 
de la puerta, La bailarina española,, 
Amor proscrito, Aventura, En nombre dem 
amor, Amor tempestuoso, Los jinetes del' 
correo y Reclutas a retaguardia. En estaf 
película cómica, interpretada en compañía! 
de Raymond Hatton, Beery se consagró de-4 
unitivamente como uno de los primeros acJ 
tores cómicos de la pantalla. En la película 
Reclutas sobre las olas, de la Paramount. 

que se exhibirá en el teatro ¡ 

Wallace Beery se supera a sí mismo. Este!. 
eminente actor mide seis pies y una pulgada.|| 
de estatura y pesa 235 libras. Tiene el pelo¡ 
y los ojos castaños y es un entusiasta aficio-¡¡ 
nado a la caza y a la pesca. 



Biografía de RAYMOND HATTON 

Este eminente actor de la Paramount,! 

compañero inseparable de Wallace Beery en I 

varias películas, nació en Red Oak, en m 

estado norteamericano de Iowa. A los diezfl 

(Coutimía en la página 21) 




MENSAJERO PARAMOUNT 




¿ZZkút. 



\% 



EL PECADO POPULAR 



ADOLPH ZUKOR 

y 

JESSE L. LASKY 

Presentan a 

FLORENCE VIDOR 



La Producción de 
dALCOLM ST. CLAIR 

"EL PECADO 
POPULAR" 

(The Popular Sin) 

lícula basada en un argumento 
de 

MONTA BELL 
WILLIAM LE BARÓN 

Productor asociado, estudio 
neoyorquino. 

Película Paramount 

-i 

con 

Clive Brook, Greta Nissen, 

André Beranger y Philip Strange 

Dirección de MALCOLM ST. CLAIR 

daptación y versión cinematográfica de 

James Ashmore Creelman 

Editor de Producción, Ralph Block 

Fotografía de Lee Garmes 

Editor literario, Julián Johnson 




FLORENCE VIDOR 



REPARTO 

>na Montf ort Florence Vidor 

•ge Montf ort Philip Strange 

m Corot Clive Brook 

inchette Greta Nissen 

onso André Beranger 

iú Iris Gray 



ARGUMENTO 

VONA, esposa de Jorge Montfort, su- 
fre con resignación filosófica las cala- 
veradas de su marido. Lulú, una ac- 
: con la cual Jorge proyecta dar una esca- 
la a la aristocrática playa de Deauville, 
el último enredo amoroso del desleal es- 






ence Vidor y Greta Nissen, principa- 
intérpretes de la película "El pecado 
alar," se disputan el amor de Clive 
9k y Philip Strange en una de las 
lucciones más lujosas que ha presen- 
do recientemente la Paramount. 



poso. El día del aniversario 
de su boda, que es precisa- 
mente el que Jorge había des- 
tinado para el viaje, Ivona 
descubre en uno de los bolsi- 
llos del frac de su marido 
dos billetes de ferrocarril, y 
Jorge, para disimular, le dice 
a I\ona que los compró pa- 
ra los dos, pues quería llevar- 
la a Deauville como regalo 
de aniversario de sus espon- 
sales. Agradecida, Ivona es- 
tá a punto de perdonar a Jor- 
ge todos sus enredos amoro- 
sos pasados, cuando un su- 
puesto asunto de negocios urgentísimo (Lu- 
lú) le detiene en París. A pesar de este 
inesperado contratiempo, Jorge aconseja a 
su mujer que continúe con los preparativos 
del viaje, pues si no pueden ir los dos juntos 
a Deauville, se encontrarán allí más tarde, 
esto es, cuando el negocio urgentísimo que 
lo detiene en París le permita emprender el 
viaje. 

En el teatro, donde prosiguen con toda 
actividad los ensayos del drama de Juan 
Corot, un amigo de Jorge, éste ofrece los 
billetes a aquél, quien los acepta, con el re- 
sultado de que, sin pensarlo, Jorge arroja a 
Corot en brazos de su esposa. Quince días 
después, cuando, terminado el negocio que 
le detuviera en París, Jorge se dirige a 
Deauville, al llegar al ho- 
tel donde se aloja Ivona, 
sorprende a ésta en amoro- 
so coloquio con Corot. Un 
divorcio rápido y una boda 
inmediata es el resultado 
del viaje que, por invitación 
de Jorge, hicieron Ivona y 
Corot a la aristocrática 
playa de Deauville. 



La felicidad de Ivona no es, desgraciada- 
mente, completa. Las admiradoras de Co- 
rot, el dramaturgo y el novelista favorito del 
bello sexo, son demasiado numerosas. Los 
picaros celos nublan el firmamento conyugal 
del novelista y de Ivona. 

Un día, Alfonso Martín, director de la 
compañía que representa las obras de Corot 
en uno de los mejores teatros parisienses, 
comete la indiscreción imperdonable de in- 
troducir a Blanchette, la magnética dama 
joven de la compañía, en el hogar de los es- 
posos Corot. Blanchette insiste en que el 
popular dramaturgo debe escribirle un dra- 
ma, y Corot, excesivamente débil con el 
sexo impropiamente llamado así, sucumbe 
a las súplicas de la sirena. 

Pasan unos cuantos meses, los suficientes 
para que los amores de Corot y de la bella 
Blanchette, iniciados una noche fatal en su 
propio hogar y continuados durante los en- 
sayos del drama 
El pecado popu- 
lar, lleguen a 
oídos de Ivona. 
Mas ésta no hace 
caso a los rumo- 
res de la infideli- 
dad de su esposo 
que hasta 
ella llegan, 
creyéndo- 
los hijos del 






1 



^ 



. | i , 




MENSAJERO PARAMO UNT 




■despecho o de la envidia de los colegas de 
aquél. Pero la noche del estreno de El 

pecado popular, cuyo argumento parece una 
página arrancada de su propia vida, des- 
pués que el autor ha sido llamado repetidas 
veces al escenario a recibir las o\ aciones del 
público entusiasmado, Ivona sorprende a 
Blanchette en brazos de su esposo en el ca- 
marín de la actriz, de la misma manera que 
Jorge un día no lejano la sorprendió a ella 
en brazos de Corot en su habitación del ho- 
tel de I )eauville. 

Un divorcio rápido, tanto como el an- 
terior y una boda precipitada, convierte a 
Corot en el esposo legítimo de Blanchette. 
Sin embargo, la felicidad de éstos dista mu- 
cho de ser ideal, l'na noche, en un res- 
taurant concurrido por la bohemia artística 
y literaria de París, la incompatibilidad de 
caracteres de los dos esposos estalla con una 
explosión tan violenta, que el ruido llega 
hasta la mesa que ocupa Ivona. Esta se 
limita a sonreír sin pronunciar palabra. 

Armado con una llave que casualmente 
encuentra en el saco de mano de Blanchette, 
de la cual pende una misteriosa dirección, 
Corot sigue las instrucciones en la tarjeta 
apuntadas, las cuales le llevan al apartamen- 
to de Jorge Montfort, en cuya compañía en- 
cuentra a su esposa. Indignado, Corot se 
abalanza hacia Jorge con ánimo de agredirle, 
mas éste le detiene con estas palabras pro- 
nunciadas con toda frialdad y calma : 



— Amigo Corot, le aconsejo tener calma 
y no olvide que los dos hemos pasado por 
una situación semejante. 

Corot comprende que, bien pensado, 
.Montfort tiene razón y, viendo en la actitud 
de éste una ocasión excelente para deshacer- 
se de Blanchette, le ofrece divorciarse. 

Jorge entrega a Corot otra llave de la 
cual pende una tarjeta con las señas del 
domicilio de Ivona. 

Pocos minutos después, los suficientes pa- 
ra llegar a la dirección indicada en la tar- 
jeta, Coi'ot se encuentra, arrepentido y con- 
vencido de que un hombre no puede amar 
verdaderamente más que a una sola mujer, 
en brazos de Ivona. 



Sugestiones de Publicidad 
y Propaganda 

¿Es el chárleston, el divorcio, la infideli- 
dad conyugal, el mentir, el besar, el pecado 
popular? 

Monta Bell, eminente director de la Para- 
mount, estuvo meditando algún tiempo 
acerca de lo que pudiera ser la causa del 
pecado popular, y al fin se decidió a ofrecer 
al público la respuesta en un interesante 
manuscrito, el cual ofreció al departamento 
de argumentos de la Famous Players-Lasky 
Corporation para su aprobación. Malcolm 
St. Clair, uno de los directores de la nueva 
escuela, leyó el manuscrito de su colega 



Monta Bell, y pareciéndole interesante, lo en] 
tregó al famoso adaptador James Ashmon: 
Creelman para que lo adaptase a la pantalln, 
con el resultado de que poco tiempo después, 
St. Clair completaba el reparto de los artisi 
tas que debían tomar parte en su interpre^ 
tación. Florence Vidor se encargaría de II 
interpretación del papel de Ivona Montfort,' 
secundada por artistas de tanta valía come 
Clive Brook, Greta Nissen, Philip Strangf 
y otros. 

En rigor, el asunto de El pecado popula) 
gira alrededor de las dificultades conyugale; 
y de las peripecias consiguientes de tre; 
hombres y tres mujeres, cuyo desenlace, sit 
ser igual ni mucho menos, no deja de tenei 
alguna semejanza con el de la aplaudid? 
comedia La gran duquesa y el camarero, e 
éxito de la cual está a la memoria de todos! 
los aficionados a las películas de la Para- 
mount, a cuya empresa pertenece el nuev 
film, el cual recomendamos a nuestros le< 
tores. 




Adolph Zukor y Jesse L. Lasky 
Presentan a 

FLORENCE 

VIDOR 

CLIVE BROO^GRETA NISSEN 
PHILIP STRANGE 



\C/>/r/t¿rr.s^ 



en 



EL PECADO 
POPULAR 



"EL PECADO POPULAR" 

El pecado popular, desde el comienzo del 
mundo, tuvo su origen, según cuentan la| 
crónicas bíblicas, cuando la serpiente pusq 
en manos de Eva la fatídica manzana 
Desde aquel aciago día, el pecado, ec 
una forma u otra, con o sin manza- 
na, ha florecido en el mundo. Men- 
tir, robar, matar. He aquí tres 
graves pecados que han llenado di 
luto millones de hogares. ¿Es al 
guno de estos tres males que ha sefl! 
vido de tema a Monta Bell para es 
cribir el argumento de una de las 
películas más interesantes que sÉj 
han llevado a la pantalla? No. E 
pecado popular, en opinión de esaS 
eminente autor y director, es el qil 
comete el hombre que ama a dos 
mujeres a la vez. o la mujer que di 
vide su amor entre dos hombresi 
Los pecadores principales de esta 
película, que con el título de El pe- 
cado popular se estrenará hoy. 
son los eminentes artistas FlorenJ 
Vidor, Clive Brook, Greta Nissen J 
Philip Strange. Para que el asun» 
de la película se desarrolle en uní 
atmósfera más adecuada, sus aut» 
res han colocado la acción en Par» 
y sus personajes son gentes de \i 
bohemia literaria y del teatro. .9 
pecado popular es una película qJ 
hace honor al director de aquel oti» 
triunfo cinematográfico, La gfm 
duquesa y el camarero. 



PAG¡y.4 8 




MENSAJERO PARAMOUNT 




5. 




LA AJENA 
FELICIDAD 



ADOLPH ZUKOR 
y JESSE L. LASKY 

Presentan 

"LA AJENA 
FELICIDAD" 

(The Great Gatsby) 
Producción de 

HERBERT BRENON 





Warner Baxter, Lois Wilson y dos escenas culminantes de la película "La ajena felicidad,"' 

de la Paramount. 



Warner Baxter, Lois Wilson 

Neil Hamilton y Georgia Hale 

isada en la novela de F. Scott Fitzgerald 
y en la comedia de Owen Davis 

WILLIAM LE BARÓN 

'roductor asociado, estudio neoyorquino 

Película Paramount 

Dirección de HERBERT BRENON 



ARGUMENTO 

N el comienzo de nuestra historia, 

allá por el año de 1917, Jay Gatsby, 

el protagonista, era un nadie. En 

bio, Daisy, la mujer a quien Gatsby 

raba, era la bella de Louisville, 

el Kentucky, y la heradera de 

millones del opulento coronel 

Tan grande era la diferencia 

ial que entre ambos existía, que 

sby tenía que conformarse con 

irarla a la distancia, hasta que 

guerra lo cubrió con el mágico 

hto de un uniforme. 

ay Gatsby partió para Francia 

quella misma primavera, mien- 

el galán peleaba en las trín- 

ras, la doncella faltó a su jura- 

to, y olvidándose de Jay, ca- 

con Tom Buchanan, quien, en 

ion de los familiares de Daisy, 

uno de los mejores partidos de 

tucky. 



Terminada la guerra, Gatsby retornó a 
la patria para encontrar a la dueña de su 
corazón casada con un hombre que se que- 
dó en casa enriqueciéndose, mientras él po- 
nía en peligro su vida y perdía su amor. 

En los años que intervienen desde la ter- 
minación de la guerra al de 1926, Gatsby 
desaparece completamente de la escena pa- 
ra aparecer en el de 1926 en condiciones 
completamente diferentes a aquellas en que 
le conocimos. 

Del gran torbellino de fortunas que en- 
gendró la guerra, surgió un nuevo Jay Gats- 
by, en el cual no había ni rastro siquiera 
de aquel soldado desconocido y miserable 
que vimos una memorable noche despedirse 
de Daisy con estas palabras reveladoras del 
estado de ánimo del que las pronunciaba : 
"Estudiaré. . .Me elevaré por mi propio es- 





REPARTO 

Jay Gatsby Warner Baxter 

Daisy Lois Wilson 

TomBuchanan,//a/e Hamilton Warner Baxter 
Nick Carraway, Neil Hamilton 
Jorge Wilson. . William Powell 
Marta Wilson .... Georgia Hale 

Jordán Baker Carmelita Geraghty 

Carlos Wolf George Nash 

Sra. Fay Jane Jennings 



LOIS WILSON 
Kj^aramount 




fuerzo a tu nivel. . .Te he 
arrancado de Tom Bu- 
chanan y he de mantener- 
te alejada de él. ..." 

Si la primera parte de 
esta promesa se cumplió 
por el esfuerzo de su vo- 
luntad, la segunda parte 
no pudo verla cumplida 
el joven Gatsby por 
causas absolutamente ajenas a ella. 

En Nueva York todo el mundo hablaba 
de él, de su espléndida mansión rodeada de 
jardines, allá en el aristocrático Long Is- 
land, de las fiestas sensacionales que en 
ella se daban, de su riqueza, la cual nadie 
sabía de donde procedía, y que él mismo 
era incapaz de explicar dos veces de la 
misma manera. . . 

Los invitados de Gatsby lo eran por vo- 
luntad propia . . . Llegaban por centenares, 
disfrutaban de la . hospitalidad de aquel 
hombre incomprensible y muchas veces 
partían sin tan siquiera haber visto al an- 
fitrión. Parecía que las fiestas que en la 
espléndida quinta se daban no tenían otro 
objeto que hacer la felicidad ajena. 

En la escena de aquella fiestas 
siempre estaba presente un miste- 
rioso personaje, un tal Wolf, 
jugador en un tiempo de dudosa re- 
putación, sumamente hábil para de- 
jarse pescar por la policía. Hasta 
su alegría vulgar tenía un tono si- 
niestro. Públicamente se decía que 
este ente enigmático era el protector 
de Gatsby. 

En la otra orilla de la bahía, 
a corta distancia de la mansión se- 
ñorial de Gatsby, tenía su residen- 
cia veraniega Tom Buchanan y en 
ella vivía la mujer que para el so- 
litario Gatsby — solitario en medio 



t r- -' < -¿ 



MENSAJERO PARAMOUNT 



s^m 



de centenares de amigos desconocidos— sim- 
bolizaba una promesa incumplida y una es- 
peranza imposible. 

Una noche, ignorando que el misterioso 
t ¡at si »\ fuese el mismo a quien diez años 
antes jurara eterno amor. Daisy aceptó 
la invitación de una amiga y en compañía 
de ésta \ «le su esposo franquearon por 
primera vez la enrejada puerta del jardín del 
opulento y misterioso personaje, a quien, 



: de Gatsby, en el cual ocupa un asiento 
Daisy, da muerte instantáneamente a una 
mujer que trata de huir de su marido, un 
sujeto maniático llamado W'ilson, quien, 
sospechoso de que su esposa sostiene rela- 
ciones secretas con Tora Buchanan, ame- 
naza con darle muerte. La infortunada 
mujer muere atropellada por el automóvil, 
hacia el cual había corrido como loca, pi- 
diendo socorro, creyendo que en él estaba 



envuelta entre la sutil neblina del amanece] 
La figura se acerca rápidamente hacia 1 
piscina, suena un disparo y Gatsby qued 
sin vida sobre la plancha de madera en 1 
cual descansaba. El asesino es Wilson, t 
maniático, quien con su crimen cree habe 
vengado la muerte de su esposa. 

Y así murió el gran Gatsby, el hombr 
que siendo incapaz de encontrar la felicida 
para sí, pudo, por lo menos, dedicar pai 



44 



LA AJENA FELICIDAD 



W 



e ^o^ 







instantes después, fué presentada la tan 
sorprendida cuanto admirada Daisy. 

Pasan los días. La chispa que Gatsby 
encendiera inconscientemente en el cora- 
zón de Daisy durante esa visita, tórnase 
gradualmente en devoradora llama, hasta 
que una tarde, a la hora del te, la llama se 
convierte en devastador incendio. En una 
habitación del Hotel Plaza, en Nueva York, 
Buchanan sorprende a su esposa en com- 
pañía de Gatsby. Aquél acusa a éste de 
una ofensa que Gatsby no niega haber co- 
metido. Camino de su casa, el automóvil 



Tom Buchanan, el causante de su desgracia. 

Horrorizada por la responsabilidad indi- 
recta que tiene en la tragedia, Daisy corre 
a refugiarse en brazos de su esposo. 

Abandonado de todos sus amigos y perse- 
guido por la justicia, Gatsby vaga errante 
por las amplias avenidas de su jardín som- 
breadas por cedros centenarios. La ma- 
ñana es hermosa y convida al baño. Gats- 
by se zambulle en la enorme piscina, teatro 
en las claras noches de luna de amorosas 
escenas. Por las tapias del jardín se des- 
liza sigilosamente, la figura de un hombre, 



te de su vida a hacer la felicidad ajena. 



Biografía de LOIS WILSON 

Lois Wilson nació en la ciudad de Pitti 
burgo. Muy niña todavía, sus padres 
trasladaron a Birmingham, en donde pav 
la infancia. Educada para ejercer el magí 
terio, pero con grandes deseos de ser actr:¡¡ 
Lois Wilson fué presentada casualmente 
día a la señora Lois Weber, directora a ¡I 
sazón de un estudio cinematográfico de Q\ 
cago. Miss Weber se interesó por la jove, 
cita y le ofreció un papel secundario en [I 



PAGINA 10 




MENSAJERO PARAMOUNT 







La Paramount en la Isla de Cuba 




,a Paramount Films de Cuba, S. A., cuenta con un entusiasta grupo de colabo radores para llevar a feliz término los propósitos que abriga su gerente general, 
1 Sr. Clarence C. Margon, de hacer que las películas de la Paramount se exhiban constantemente en todas las ciudades y pueblos de Cuba, de Punta Maisí 
1 Cabo San Antonio. En la fotografía de la derecha aparecen los juveniles empleados de la oficina habanera de la Paramount prestos a entrar a la brega. En 
a de la izquierda aparecen otros colaboradores valiosísimos de la Paramount en la preciosa isla antillana. He aquí sus nombres, de derecha a izquierda: 
). C. C. Margon, gerente general de la Paramount Films de Cuba, S. A., D. José Jiménez, del Cine Lawton; D. Ricardo Vinales, del Edison; D. Fernando 
lasanova, del Wilson e Inglaterra; D. José P. Alvarez del Cine Rojo; D. José Suárez del Cine Verdún; D. A. L. Pratchett, subgerente de la Paramount en 
luba; D. Raúl Suárez, del Cine Verdún; D. George Weltner, representante especial de la Paramount; D. Ramón P. Alvarez, del Cine Gris y presidente de la 
asociación de Exhibidores; D. Enrique López Porta, del Cine Imperio; D. Antonio González, del Cine Céspedes, de Regla; D. Heliodoro García, del Cine 
íeptuno; D. Juan Cruz, de los Cines Dora, Apolo, Tosca y Gran Cinema; D. Gonzalo López, de los Cines Trianón y Méndez; D. Tomás González, de los 
Cines Lira, de la Habana, y del Fausto y Carral, de Guanabacba; D. José Piñeiro, del Cine Bohemia, y D. Dionisio Fernández, del Cine Valentino. 



elícula La muda de Porticci, el cual 
, esempeñó con tanto acierto y distinción, 
ue la directora insistió en llevársela a Los 
Angeles, en donde ingresó en uno de los es- 
ludios de aquella ciudad. Después de apa- 
ecer en algunas películas con los eminentes 
(rtistas J. Warren Kerrigan y Frank Keen- 
n, Lois Wilson entró a figurar en los den- 
los artísticos de los estudios de Lasky, to- 
pando parte en varias películas con el ma- 
igrado actor Wallace Beery y con el emú- 
lente artista cinematográfico Bryant Wash- 
iurn. William de Mille vio en Lois Wilson 
Pl tipo de actriz ideal para la protagonista de 
p película Locura de primavera. En se- 
ntida se le confió la interpretación de Mag- 
¡ie Wylie en Lo que toda mujer sabe, del 
minente escritor inglés sir James Barrie, 
irigida por el mismo William de Mille. El 
jxito obtenido en esta película fué tremendo 
su nombre fué definitivamente consagra- 

| Lois Wilson ha aparecido recientemente 
|jn algunas notables películas de la Para- 
jhount, entre las cuales recordamos, Contra- 
bando, La bienvenida ingrata, Aguas tem- 
Viestuosas, El involuntario impostor, La raza 
hie se extingue, El fachendoso, Casémonos 



y lo sabrás y, finalmente, La ajena felicidad, 
que se estrenará en el teatro 

La Emoción de WARNER BAXTER 

Durante la impresión de las escenas de la 
película La ajena felicidad, la cual se está 
exhibiendo con excelente éxito en el teatro 

, Warner Baxter, protagonista 

del film, recibió una de las emociones más 
grandes de su vida cuando en compañía de 
Lois Wilson, principal intérprete femenina 
dé la película, se dirigía a todo gas hacia 
el lugar indicado por el director Herberl 
Brenon para filmar las escenas del accidente 
automovilístico en que ambos artistas to- 
man parte. Miss Wilson, sentada ante el 
volante del roadster, seguía las instruccio- 
nes que con el megáfono en la boca le daba 
■Mx. Brenon, a corta distancia del lugar 
donde la actriz Georgia Hale, huyendo de 
su marido, que ha amenazado darle muerte, 
es atropellada por el automóvil de Gatsby. 
Parece ser que Lois Wilson no estaba lo su- 
ficiente familiarizada con el mecanismo del 
coche que conducía y en vez de poner el pie 
en el freno, lo puso en el acelerador, con el 
resultado que supondrá el lector. El poten- 



te automóvil dio media vuelta sobre dos rue- 
das, patinando terriblemente durante dos 
minutos, que a Warner Baxter le parecieron 
un siglo, y por fin se detuvo ante una de las 
cámaras, la cual no derribó por verdadero 
milagro. 



HERMOSAS MUJERES EN 
"LA AJENA FELICIDAD" 

Herbert Brenon, director de la película "La 
ajena felicidad," que se estrenará en el teatro 

el día , les hizo la competencia 

al famoso Ziegfeld, a George White y a Jake 
Shubert, en la selección de mujeres hermosas pa- 
ra tomar parte en las escenas de la piscina del 
jardín del protagonista de la película. En opinión 
de Mr. Brenon, que es sastre que conoce el paño, 
las bañistas que aparecen en las escenas de la 
piscina son de lo más hermoso que se da en 
América. Claudia Hanks, Rubí Blaine, Helen 
Chambers y Evelyn Kann, que así se llaman ellas, 
han ganado premios en diferentes concursos de 
belleza. En el reparto de esta película figuran los 
nombres de artistas tan eminentes de la cinemato- 
grafía como Warner Baxter, Lois Wilson, Neil 
Hamilton y Georgia Hale, contribuyendo todos 
ellos con su excelente trabajo a hacer que la 
película que en breve se exhibirá en el teatro 
sea una de las más hermosas e intere- 
santes que la Paramount ha llevado recientemente 
a la pantalla. 

PAGINA 11 




scZ 



MENSAJERO PARAMO UN T 




g* 




De Noel 
Un Impone 

El nuevo Teatro Pan 
gran urbe neoyorquina, í 
pleto el aspecto físico de 
concurridos de noche y < 
donde están situados los pj 



Los buenos neoyorqu 
Paramount, después de trj 
como el lugar donde deber 
semana, todos los amantes 
espectáculos públicos moc 
buen creyente hace acto de 
semana, en el templo dedi 



El Teatro Paramoum 
algo así como la Cátedra 
Séptimo Arte, ese arte maj 
que tiene de existencia ha 
universales, lo que lograi 
grandes hombres de buer 
entera a este loable y hum 



El Teatro Paramoun 1 
magna de la organización 
bien el mejor tributo que 1 
cionalismo que el Arte de 
tamente simbolizado en q 
encierra en su recinto est* 1 



PAGISA 12 



_ 




MENSAJERO PARAMO UN T 




as* 



e Día- 



spect aculo 

rntado en el corazón de la 
do y cambiado por com- 
c, uno de los lugares más 
es el centro del distrito 
atros de la metrópoli. 



rran hoy el nuevo Teatro 
íasos de su inauguración, 
bor lo menos una vez a la 
pes del más popular de los 

misma manera que todo 
oor lo menos una vez a la 

lto. 



ser para el neoyorquino 
, el templo dedicado al 
tilo que en los seis lustros 
l paz y la confraternidad 
lo parcialmente algunos 
que consagraron su vida 
)ósito. 



la coronación de la obra 
Jjnombre, sino que es tam- 
t podía dedicar al interna- 
Vrafía representa, perfec- 
¡all de las Naciones que 
il edificio. 




PACIM 13 



3"^b, 



MENSAJERO PARAMOUNT 



¿£V¿ 




Reclutas Sobre 
Las Olas 



H 



( WE'RE IN THE NAVY NOW) 

producción de EDWARD SUTHERLAND 



¡APLAUSOS! 

El público neoyorquino aplau- 
dió, como no había aplaudido nunca, 
al aparecer ese admirable dúo de 
eminentes actores, formado por 

WALLACE BEERY y 
RAYMOND HATTON 

La crítica neoyorquina no en- 
contró palabras adecuadas para 
elogiar como se merecía la labor de 
estos dos grandes intérpretes, en la 
película 

"RECLUTAS SOBRE 
LAS OLAS" 

Si la película RECLUTAS A RE- 
TAGUARDIA consiguió llenar con- 
secutivamente los teatros donde 
se exhibió en los Estados Unidos 
y se está exhibiendo actualmente 
en Europa, no hay ningún motivo 
para que RECLUTAS SOBRE 
LAS OLAS, interpretada por los 
mismos artistas, dirigida por el 
mismo director y producida por 
la Paramount, no llene los teatros 
donde se exhiba. 

EN LONDRES 

En la capital inglesa, donde en la 
actualidad se exhibe esta película, no 
se habla de otra cosa que del torrente 
de risa que desbordan día a día y 
noche a noche, 

WALLACE BEERY y 
RAYMOND HATTON 

EN NUEVA YORK 

RECLUTAS SOBRE LAS OLAS 
produjo una entrada de CUARENTA 
Y NUEVE MIL DOLARES la 
semana de su estreno, en el RIALTO, 
con una capacidad de 1800 asientos 
— ¡ UN BUEN BALDEO ! Esta pelí- 
cula es grande porque es una 

PeÜcuSa 
tfaramount ( 



■ 



\ 



PAGINA U 




MENSAJERO PARAMO UN T 




\% 



LA BODA CONVENCIONAL 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

BETTY BRONSON 

y 
RICARDO CORTEZ 

e n 

"LA BODA CONVENCIONAL'' 

(The Cat's Pajamas) 

Producción de WM. A. WELLMAN 

Basada en un asunto original del célebre 

dramaturgo húngaro Ernest Vajda; versión 

cinematográfica de Hope Loring y Louis 

D. Lighton 

B. P. SCHULBERG y HÉCTOR TURNBULL 

Productores asociados, estudio de 
California 

Dirección de WILLIAM A. WELLMAN 
Fotografía de VÍCTOR MILNER 



REPARTO 

Sara Betty Bronson 

César Gracco Ricardo Cortez 

Rosina Coralina Arlette Marchal 

El padre de Sara Theodore Roberts 

avid Baldwin Gordon Griffith 

riggs Tom Ricketts 







ARGUMENTO 

PARA Sara Winton, una linda modisti- 
lla de uno de los establecimientos de 
modas más elegantes de la Quinta 
Avenida neoyorquina, en el mundo hay só- 
lo dos grandes amores, el que siente por su 
padre, anciano e inválido, y el afecto que 
demuestra por su gatito, un precioso felino 
que responde al sonoro nombre de Cascabeli- 
to. Es cierto que la encantadora Sara no ve 
con indiferencia las atenciones que le pro- 
diga David Baldwin, un joven chauffeur, 
mas este amor es insignificante si se lo com- 
para con los otros dos afectos. 

Joven y romántica, Sara siente una pa- 
sión arrebatadora, pasión que no nos atreve- 
mos a llamar amorosa, por el gran tenor 
César Gracco, la sensación de la temporada, 
el ídolo de un millón de mujeres. Para oir 
cantar al gran Gracco, Sara se priva de otros 
placeres, y cuando ha logrado reunir el di- 
nero suficiente para comprar un asiento de 
galería, se dirige al teatro, radiante de ale- 
gría, con Cascabelito debajo del brazo, abri- 
gado con un pijama de su confección para 
que el aire de la noche no afecte al felino. 
Sara deja el gatito en el guardarropía, de 
la misma manera que las grandes damas 
que van a la ópera de- 
jan sus abrigos de pie- 
les, con la única dife- 
rencia de que estos ra- 
ra vez escapan por sí 
solos, como escapó Cas- 
cabelito, sin duda para 
ir al escenario a satis- 
facer su curiosidad fe- 
lina. 

Deseoso Gracco de 
seguir el consejo del 




BETTY BRONSON 



barítono d e 
la compañía, 
quien le ase- 
gura que para 
evitar que las 
mujeres no le 
importunen a 
uno, hay sólo 
dos remedios, 
n o hacerles 
caso y casar- 
se, el admira- 
do divo se de- 
cide a poner 
en práctica lo 
segundo, y, 

aprovechando la casualidad de que Casca- 
belito hace su inesperada aparición en el 
escenario durante uno de los entreactos, 
jura que está dispuesto a casarse con la mu- 
jer a cuya presencia el gato guíe sus pasos. 
La novia elegida por Cascabelito resulta ser 
una bailarina de la compañía, la célebre 
Rosina Coralina, quien, como es natural, 
acepta inmediatamente la petición de mano 
del tenor. 

Mientras en el escenario se desarrollan 
los extraños sucesos que acabamos de re- 
señar, promovidos inocentemente por el ga- 
to, la dueña de éste, la desconsolada Sarita, 
busca al animalito por todas partes, sin lo- 
grar encontrarlo, hasta que, perdida toda 
esperanza de hallarlo, se dirige a su casa 
con la alegría de haber oído a César Gracco 
completamente desvanecida por la pérdida 
de Cascabelito. 

Gracco lleva el gato al lujoso apartamento 
del hotel donde vive y lo convierte en una 
especie de fetiche, pues siendo supersticioso 
como la mayoría de los ases de su profe- 



Betty Bronson, Ricardo Cortez y el veterano Theo- 
dore Roberts, secundados por Arlette Marchal, Gor- 
don Griffith y Tom Ricketts, se reparten los aplau- 
sos que el público les prodiga en las escenas de la 
película "La boda convencional*' en que aparecen 
tan queridos actores. 




PAGINA 15 




MENSAJERO PARAMOUNT 




sión, crie que el destino puso el gato en su 
camino para hacer su felicidad. 

Con religiosa devoción, Gracco compra 
un valioso collar de diamantes a Cascabelito, 
de lo cual los periódicos se ocupan al día 
siguiente con toda clase de pelos y señales. 
La casualidad, esta caprichosa dama cjue 
nunca deja de estar presente en las películas, 
hace que la Coralina encargue su albo traje 
de desposada en el establecimiento de mo- 
das donde trabaja Sarita, siendo ésta, pre- 
cisamente, la encargada de llevarlo a su 
dueña. 

Celosa hasta el paroxismo por la publici- 
dad que las extravangacias de Gracco han 
encontrado en los periódicos, los cuales 



apenas se ocupan de ella, la Coralina se nie- 
ga a vestirse el traje de desposada y obliga 
al tenor a aplazar la boda. Mas, compren- 
diendo éste el ridículo a que se expone si la 
boda no se celebra, jura casarse con la 
primera mujer que entre por la puerta de 
su habitación, resultando ser la agraciada la 
encantadora modistilla, quien, a instancias 
de la misma Coralina, se había vestido el 
traje de la novia. 

Deslumhrado ante la peregrina belleza de 
Sara, Gracco le ofrece ceremoniosamente 
su mano en matrimonio. Repuesta un tan- 
to de su sorpresa, Sara acepta la inesperada 
proposición, no tanto por amor, o para sa- 
carlo del compromiso en que se halla, sino 



BETTY BRONSON • RICARDO CORTEZ 






NINGÚN amante de las 
bellas películas debe 
dejar de ver a Ricardo Cor- 
tez en el papel de un ena- 
morado tenor y a la gentil 
Betty Bronson en el de una 
modistilla de la Quinta 
Avenida. 

La vida del teatro, de 
bastidores hacia dentro, y 
la de la sociedad neoyorqui- 
na en sus opulentos hoga- 
res. 

Presentada por 
ADOLPH ZUKOR 
JESSE L. LAtjKY 




"para hacerlo desgraciado ; para enseñarle 
al envanecido tenor que no se puede jugar 
impunemente con el corazón de las mujeres," 
como le dice a Gracco, ante la alcoba nup- 
cial, pocos instantes después, la preciosa 
modistilla. Esta obliga a Gracco a salir de 
su habitación y a permanecer junto a la 
puerta toda la noche. Sin embargo, esto 
último no lo hace el tenor, pues cansado de 
esperar en vano, pide a su mánager que lo 
substituya en la guardia. 

Durante la ausencia de Gracco, David, el 
chauffeur que no ha dejado un solo instante 
de pensar en el precioso anillo de compro- 
miso que podría comprar a Sara con el dine- 
ro que le costó al tenor el collar que compró- 
ai gato, se introduce en la habita- 
ción de Gracco para robárselo. 

Cuando al amanecer el tenor vuel- 
ve al hotel, su sorpresa no es para 
descrita al encontrar en su habita- 
ción a un desconocido que evidente- 
mente se coló por la ventana para 
cometer un desaguisado, en vez de 
hallar a su esposa de la víspera. La 
sospecha tortura la mente de Grac- 
co, mas pronto la calma vuelve a su 
pecho al confesarle el chauffeur el 
verdadero objeto de su visita noc- 
turna. Convencido David de que 
las intenciones de Gracco para con 
Sara no pueden ser más nobles y 
puras, él mismo acompaña al tenor 
al domicilio de la modistilla, a quien 
encuentran acariciando amorosa- 
mente a Cascabelito. Cumplida su 
ingrata misión y dando por perdida 
la partida, David, el chauffeur, des- 
aperece discretamente, en tanto que 
el gran César Gracco y la linda mo- 
distilla reciben la bendición del 
viejo Winston quien paternalmente 
les contempla, inmóvil, desde su si- 
lla de inválido. . . 



Sugestiones de Publicidad y 

Propaganda 
Biografía de Ricardo Cortez 

Ricardo Cortez nació en Viena. 
Cuando tenía solamente tres años 
de edad, la familia Cortez se tras- 
ladó a los Estados Unidos, en don- 
de, al llegar a la edad reglamentaria, 
el muchacho ingresó en una de las 
escuelas públicas de Nueva York, 
y al cabo de unos años, en una es- 
cuela comercial, de la cual salió con 
el título de tenedor de libros. 
(Continúa en la página 22) 



PAGIXA 16 




MENSAJERO PARAMOUNT 




gEaa 



- 



i 




TODOS SOMOS 
ACTORES 





Tres momentos culminantes de la película "Todos so- 
mos actores," de la Paramount, y personajes que inte- 
gran su reparto, el cual, en opinión de la crítica, es uno de los más completos que se han ofrecido al público, encabezado pol- 
la gentilísima actriz Betty Bronson. 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan 

"TODOS SOMOS ACTORES" 

(Everybody's Acting) 

Producción de MARSHALL NEILAN 

Basada en un asunto original del mismo. 

con 

BETTY BRONSON 

Versión de Benjamín Glazer 

Película Paramount 

Fotografía de David J. Kesson y 

Donald B. Keyes 

director artístico, HAROLD V. GRIEVE 

Director técnico, MARSHALL A. NEILAN 

Director auxiliar, THOMAS HELD 

Editora, ELENA WARNE 



REPARTO 

Doris Betty Bronson 

Miguel Poole Ford Sterling 

anastasia Potter Lawrence Gray 

írnest Rice Raymond Hitchcock 

Daniel Andera Edward Martindel 

layton Budd Stuart Holmes 

lIThorpe Henry Walthall 

racia Singleton Melanie Sheridan 

D ablo Singleton Philo McCullough 

3ridewell Potter Jed Prouty 

bárbara Potter Jocelyn Lee 



; t 



ARGUMENTO 



frc 



T> 



E consiguiente, se manda, adju- 
dica y decreta, que el peticiona- 
rio, Miguel Poole y la mencio- 



nada Doris Singleton, serán considerados, 
de acuerdo con la Ley, padre e hija." 

Así rezaba, en su parte principal, el de- 
creto del Tribunal que adjudicaba a Miguel 
Poole, actor, la custodia de Doris Single- 
ton, hija de Gracia Singleton, muerta trá- 
gicamente a manos de su marido, después 
de una disputa ocasionada por los celos, 
en el camarín del teatro donde actuaba la 
compañía de que aquella formaba parte. 
Pocas semanas después de esta tragedia, 
Pablo Singleton, padre de Doris, pagaba en 
la horca su horrendo crimen. 

Y así fué cómo Doris, cuando no contaba 
más que ocho meses de edad, tenía cinco 
padres adoptivos, pues además del que lo 
era por virtud del antedicho decreto, otros 
tres actores y el director de un periódico 
de San Francisco, donde la compañía inver- 
naba, relevaban alternativamente a Miguel 
Poole en sus deberes paternos. 

En los meses que la compañía abando- 
naba su cuartel de invierno para recorrer, 
en jira más o menos artística, las pobla- 
ciones vecinas al gran puerto del Pacífico, 
Doris seguía a sus padres, quienes, de acuer- 
do con sus gustos y aptitudes personales, 
impartían a la huerfanita conocimientos 
preliminares en arte dramático, aritmética, 
solfeo, francés, etc., etc. Los cinco padres 
adoptivos adoraban a la niña con paternal 
afecto y ésta correspondía a sus mimos y 
caricias con filial amor. 



Andando de pueblo en pueblo y de tea- 
tro en teatro, pasan los años, y al llegar al 
de 1926, cuando Doris cuenta ya dieciséis 
primaveras, sus padres deciden por unani- 
midad que ha llegado la hora de que la pre- 
ciosa jovencita haga su debut en el teatro de 
San Francisco donde actúa la compañía. 

Teodoro Potter, joven y no mal pare- 
cido, se enamora perdidamente de la joven 
actriz un día que ésta le alquila el taxí- 
metro que conduce para que la lleve al 
teatro. 

Hechas las averiguaciones del caso por 
el quinteto paterno, resulta que Teodoro 
Potter no es tal chauffeur, sino el hijo de 
Bridewell Potter, multimillonario fabri- 
cante de conservas alimenticias de San 
Francisco. 

A pesar de los deseos maternos, pues es 
preciso advertir que la esposa de Potter es 
el alma y el dínamo de la gran empresa 
industrial que ella regentea, mientras el 
marido se dedica al deporte de golf, Teo- 
doro prefiere dedicarse a las letras en vez 
de dedicarse a la fabricación de conservas, 
pues, como él dice, "quiere poner el ape- 
llido de Potter en algo más noble que las 
latas de conservas. . .Al frente de una no- 
vela, seguido del título de un drama, etc., 
etc." 

Sentado ante el volante de su taxi. Teo- 
doro recorre las calles de la ciudad en bus- 
ca de color local y ambiente para escribir 



pagina n 



MENSAJERO PARAMOUNT 




- W-VíV/iTl,. 



A 



la novela que habrá de dignificar el apellido 
de Potter, mezclado hasta entonces entre 
alcachofas y pepinos en vinagre. 

Como su] K unirá el que leyere, la noticia 
<k- los amores de su hijo Teodoro con Do- 
ris, llega a oídos de la orgullosa mamá del 
enamorado ¡oven, a quien aquella recon- 
\ iene acremente. 

— ¿Casarse mi hijo, la esperanza de la 
empresa industrial de Potter, con una vul- 
gar actriz? ¡Nunca! — exclama con irre- 
vocable determinación la enfurecida señora. 

— ¡ Por Dios, mamá, no juzgues a las per- 
sonas sin conocerlas!. .Doris es una mucha- 
cha admirable en cuanto a carácter, y, como 
linda, hay pocas mujeres que la igualen. . . 
Es sencillamente adorable — le dice Teodoro 
a su madre. 



—Todas son adorables. .. Si esa joven- 
cita es tan admirable como tú me la pintas, 
puede ser que a mí también me guste. . . 
Esto es. si me prometes que estás dispuesto 
a ir inmediatamente a ponerte al frente de 
nuestra sucursal del Japón — dice en tono 
conciliador la mamá de Teodoro. 

Aquella misma tarde, la señora Potter, 
en compañía de su esposo y su hija Bár- 
bara hacen una visita, al parecer inesperada, 
al quinteto paterno, con el objeto de coger 
por sorpresa a Doris y ponerla en enviden- 
cia a los ojos de Teodoro a fin de que la 
aborrezca. Mas avisados secretamente los 
padres de Doris por Bárbara, quien simpa- 
tiza abiertamente con los dos enamorados, 
aquellos se preparan para recibir digna- 
mente a la señora Potter. 



— La señora Potter no está conforme 
con los amores de Doris con su hijo, y es 
preciso hacer algo para evitarles un dis- 
gusto a los jóvenes — les dice Poole a los 
otros cuatro padres. 

— Bueno. . . .Hagamos algo — replica el 
quinteto a coro. 

— Lo mejor que podemos hacer es con- 
vertir esto en un teatro y como que es en 
la farsa que sobresalimos, no hay duda que 
destruiremos las maquinaciones de esa se- 
ñora — propone Poole a sus colegas. 

Con el auxilio de unos cuantos muebles 
traídos del teatro donde actúa la compa- 
ñía, Poole y sus colegas convierten su hu- 
milde hogar en una residencia palaciega. 
Los actores actúan como tales, pero la bro- 
ma es descubierta por la astuta señora an- 






"Todos Somos 




RFTTY BRONSON 




PAGIXA IB 




MENSAJERO PARAMO UNT 




Sugestiones de Publicidad y Propaganda para el Empresario 




l¿Cabe anuncio más sugerente que el que ofrece al exhibidor cinematográfico este artístico y llamativo cartel de veinticuatro hojas ideado por el departa- 
'mento de publicidad de la Paramount para la propaganda de la película "La fragata Constitución" que se estrenará en breve en los países de habla 
española? No estará de más hacer constar que "La fragata Constitución" está enriqueciendo a los empresarios cinematográficos que en diferentes ciuda- 
des de los Estados Unidos la están exhibiendo. 



^s de mucho tiempo y las ilusiones de Teo- 
pro se derrumban como frágil castillo de 
aipes. 
Fracasada miserablemente la estrategia 
el quinteto paterno, mas no perdidas por 
ompleto las esperanzas, de una conferencia 
¡Iterior emanó un plan desesperado. 

j Siguiendo el consejo del quinteto paterno, 
pnvenientemente asesorado por el padre 
eriodista, pues los padres actores demos- 
[aron no servir para el caso, Teodoro 
repta la proposición que le hiciera su ma- 
te de partir para el Japón por el período 
¡e un año, terminado el cual, aquella ele- 
giría en completa libertad a su hijo para 
asarse con la mujer de su elección. Ocu- 
pe, sin embargo, que en el vapor toma tam- 
íén pasaje la encantadora Doris, y al en- 
pntrarse el buque en alta mar, su capitán 
(b arroga las atribuciones de cura, y casa, 
on todas las de la ley, a la joven pareja. 

j Pocas horas después de celebrada la bo- 
ta, los desposados reciben el siguiente ra- 
diograma, firmado conjutamente por la se- 
pra Potter y el quinteto paterno : 

'sentimos no haber estado presentes 
la boda. dios os haga muy felices." 

] Las gestiones diplomáticas del padre 
'eriodista cerca, de la madre de Teodoro 

bían dado, evidentemente, el resultado 

etecido. 



Sugestiones de Publicidad 
y Propaganda 

Biografía de BETTY BRONSON 

Betty Bronson, la bella y juvenil prota- 
gonista del papel de Peter Pan, fué elegida 
para interpretarlo entre más de cien aspiran- 
tes, entre las cuales se contaban algunas de 
las más populares actrices de la pantalla y 
de la escena. Betty Bronson nació en la 
ciudad de Trenton, en el estado norteame- 
ricano de New Jersey, mas cuando apenas 
hubo cumplido tres años de edad, sus pa- 
dres se trasladaron a California, en donde 
fijaron definitivamente su residencia. La 
infancia de Betty se deslizó tranquilamente 
en las ciudades californianas de Los Angeles 
y Pasadena. En la primera de estas ciuda- 
des existe la famosa Academia de Santa 
María, en donde Betty aprendió a leer y a 
escribir solamente, pues cuando tenía ocho 
años, sus padres llevaron a la niña a Nueva 
York. Al llegar a la edad reglamentaria, 
Betty Bronson ingresó en la Academia de 
San Vicente, en Newark, en donde estudió 
música e idiomas. Mas sus pensamientos, 
desde la edad de diez años, se dirigían cons- 
tantemente, ora a los estudios de California, 
ora a los escenarios de los teatros del 
Broadvvay neoyorquino. En otras palabras, 
la suprema aspiración de Betty era ser ac- 
triz. Al salir de San Vicente, Betty ingre- 



só en la escuela del gran maestro de bailes 
rusos Fokine, con la esperanza de que el baile 
le facilitaría más tarde el ingreso en el es- 
tudio cinematográfico. Así fué, en efecto, 
pues por recomendación de un amigo, Betty 
consiguió que se le confiase la interpreta- 
ción de un papel secundario en la película 
La. novela de sí misma, en la cual la gran 
actriz Alice Brady desempeñó el de la pro- 
tagonista. Cuando la Fama llamó a las 
puertas de su casa para llevarla de la mano 
al estudio de la Paramount, en donde el di- 
rector Herbert Brenon la esperaba 
para ofrecerle la caracterización de Peter 
Pan, protagonista de la película de este nom- 
bre, Betty Bronson vivía con su madre en 
Hollywood, la metrópoli del film. Su ex- 
celente interpretación de "Peter Pan" valióle 
a la bella y joven actriz un ventajosísimo 
contrato de larga duración con la Para- 
mount. Amor incompatible, Amores de an- 
taño, La Princesa de California, Un beso 
para Cenicienta, La boda convencional y To- 
dos somos actores son las películas más re- 
cientes en que Betty Bronson ha tomado im- 
portante parte. Todos somos actores se es- 
trenará hoy en el teatro ,en donde 

el público tendrá oportunidad de aplaudir 
una vez más el arte exquisito que caracte- 
riza a esta bella y joven actriz de la Para- 
mount. Volviendo a nuestras notas bio- 
gráficas, diremos que el deporte que más 



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MENSAJERO PARAMOUNT 




Cómo se Anunció en Cuba una Comedia de 

Harold Lloyd 




Aspecto que ofrecía de noche la fachada del Teatro Fausto, de la Habana, durante las exhibiciones 
que en este elegante cine se dieron de la chispeante película de Harold Lloyd, intitulada, "¡Ay mi 

madre!", o "El filántropo." 



satisface a Miss Bronson es la natación, 
pues es fama entre los que la conocen ínti- 
mamente y sus compañeros de estudio, que 
nada como un pez. Le gusta también el 
baile y dedica algunas horas de la noche a 
la lectura de obras del teatro. Betty Bron- 
son pesa solamente cien libras, tiene los 
ojos azules y el pelo castaño, y mide cinco 
pies de estatura. 



PARA LA PROPAGANDA 

En todas las poblaciones de relativa impor- 
tancia existe una o más agrupaciones dramá- 
ticas formadas por aficionados al arte de Talía. 
El empresario que exhiba en su teatro la pelí- 
cula de la Paramount, intitulada, Todos somos 
adores, podrá organizar una exhibición priva- 
da de este film en honor de esas agrupaciones, 
procurando, como es natural, anunciarlo debi- 
damente en la prensa de la localidad. 



Con la cooperación del mejor periódico local, 
el empresario puede también organizar un con- 
curso, ofreciendo un premio al mejor actor o 
actriz de la localidad, entre los concurrentes 
al teatro, durante la exhibición de la película 
Todos somos actores, con la condición de que 
las personas que tomen parte en el concurso 
deberán demostrar sus habilidades histriónicas 
en el escenario al terminar la exhibición de la 
película. De esta manera el empresario conse- 
guirá atraer numeroso público, ávido de pasar 
un rato divertido celebrando las ocurrencias de 
los improvisados actores. 



Háganse desfilar por las principales calles 
de la ciudad, con anticipación al estreno de la 



película Todos somos actores, a diecisiete indi- 
viduos vestidos estrafalariamente, cada uno de 
ellos con un palo levantado en alto con una de 
las letras que forman el título de la película 
pintada en un cartón en su extremo. Hágase 
marchar a esos diecisiete individuos en fila, 
obligándoles, de trecho en trecho, a combinar 
con las diferentes letras el título de la película, 
con cuya maniobra logrará, indudablemente, 
atraerse la atención de numerosos transeúntes. 



En este número: 

"LA DAMA DEL HARÉN" 
"RECLUTAS SOBRE LAS OLAS' 
"EL PECADO POPULAR" 
"LA AJENA FELICIDAD" 
"LA BODA CONVENCIONAL" 
TODOS SOMOS ACTORES" 

En el número próximo: 

"HOTEL IMPERIAL" 



Sugestiones de Publicidad 
y Propaganda 

Biografía de GRETA NISSEN 

Se dice que los reyes de Noruega siguen con 
verdadero interés los progresos de su bella com- 
patriota Greta Nissen, refulgente estrella de la 
Paramount, en América. Cuando la cautivante 
Greta tenía diecisiete abriles, apareció por primera 
vez en un teatro como bailarina interpretativa en 
una pantomima que se representaba en el Teatro 
Nacional de la capital de Noruega. Pocos meses 
después de su debut, Greta Nissen tomaba parte, 



por invitación especial del Príncipe Karl, de Sue- 
cia, en un bazar de caridad que se celebraba en 
Estocolmo. A los dieciocho años de edad, Greta 
emprendió un viaje a América con el propósito de 
dar algunas exhibiciones coreográficas en los Esta- 
dos Unidos. Serios contratiempos y demoras per- 
judicaron grandemente a la joven bailarina, quien 
al fin se vio obligada a abandonar sus planes por 
completo. Por sugestión de Fokine, el célebre, 
maestro ruso do bailes, quien conoció a Miss Nis-I 
sen en Europa, los directores del estudio de lal 
Paramount le ofrecieron la interpretación de un 
papel en la película "La sinfonía fantástica," el: 
cual desempeñó con tanto acierto y arte, que leí 
conquistó inmediatamente la admiración del pú- 
blico. Greta Nissen nació en Oslo, antes Cristianía. 
capital de Noruega. La madre de Greta, cuando 
niña, tenía grandes aspiraciones para el arte coreo-I 
gráfico, mas sus deseos se vieron frustrados porl 
la oposición paterna. Al nacer Greta, su madre' 
prometió formalmente sacrificarse, si necesario! 
fuese, para que la niña fuera lo que ella no pudol 
ser — una bailarina famosa. Cuando Greta tenía! 
seis años de edad, su madre la inscribió en lasl 
listas de alumnos de la Opera Real, de Copen 
hague, una institución, única en su género, dedi 
cada no sólo al arte, en sus múltiples manifesta 
ciones, sino que también da a sus alumnos instruc 
ción semejante a las de las escuelas públicas regu 
lares. Greta Nissen permaneció en esa institució 
durante once años, saliendo de ella con grande 
promesas de un brillante futuro. Durante una re 
presentación en la Opera Real, el trabajo de la 
joven y bella actriz llamó poderosamente la aten 
ción del Rey Haakon y de la Rein Maud, de No 
ruega, quienes se interesaron por ella y le facili 
taron su ingreso en el Teatro Nacional bajos lo 
mejores auspicios. Greta Nissen desechó un ven 
tajoso ofrecimiento de un empresario parisién y 
prefirió atravesar el Atlántico en busca de gloria 
y fortuna. Ya hemos dicho antes que la primera 
película en que apareció Greta Nissen fué un 
éxito en toda la línea. A la película de su debut 
siguieron, En nombre del amor, Perdida y gana- 
da, El hijo pródigo, La princesa de la fortuna y 
La dama del harén, la cual se estrenará en e 
teatro 



Datos de Interés Acerca de 
Dama del Harén" 



'La 



Los siguientes datos, relacionados con los artis- 
tas que han intervenido en la producción de la 
película La dama del ¡¡aren o La bayadera, ha- 
brán de ser, sin duda, de interés a los empresarios 
al hacer la propaganda de este precioso film de la 
Paramount : Raoul W'alsh, el director de esta 
película, lo fué también de El ladrón de Bagdad 
y El hijo pródigo, dos películas que por su gran- 
deza y arte lo colocan a la cabeza de los directores 
cinematográficos actuales. La dama del harén es 
digna sucesora de las anteriores producciones de 
este insigne nfetteur. 

Entre los actores que figuran en el dramalis 
personae de La dama del harén, merecen especial 
mención Ernest Torrence, intérprete del papel del 
bondadoso Hassan, un confeccionador de golosi- 
nas, a quien el destino pone en sus manos la sal- 
vación de los dos jóvenes amantes Rafi y Pervandh 
y, de paso, la de su pueblo de la tiranía del Ca- 
lifa. La interpretación de Ernest Torrence, como 
todas las suyas, es acertadísima. 



PAC IX A 2(1 




MENSAJERO PARAMO UNT 







Greta Nissen en "La Dama del Harén" 



i Gruta Nissen, bellísima intérprete del papel de 
iervanáh, está más encantadora que nunca en la 
iracterización de la infortunada hija de un mer- 
uler, a quien los soldados del Califa dan muerte 
>r no poder pagarles el excesivo tributo que le 
xigen. Pervanah es conducida al mercado de es- 
'avas de donde el jefe de los eunucos del Califa 
' saca para llevarla a viva fuerza al harén de su 
"tío y señor. Greta Nissen está admirable en sus 
agraciados amores con el valeroso Rafi. 
J William Collier, Jr., intérprete del papel del jo- 
mi y valeroso Rafi, a quien los aficionados al cine 
inocen ya sobradamente por su excelente carac- 
rización del protagonista de El hijo pródigo, se 
ipera a sí mismo en la interpertración del papel 
; apasionado amante de la encantadora Perva- 
th. Las escenas de amor en que Collier y Greta 
'issen aparecen en la película La dama del harén 
In superiores, en opinión de los críticos, a las de 
s grandiosa película El hijo pródigo. Luisa 
'izenda, la conocida actriz cómica, tiene a su 
'rgo en la película La dama del harén la inter- 
etación del papel de Yasmín, consiguiendo dar, 
|n su inimitable vis cómica, la nota hilarante en 

te interesante drama de asunto típicamente 

iental. 

,1 autor de Hassan, drama de la escena hablada, 

}l cual fué adaptada la película La dama del 

tren, es Tames Elroy Flecker. Hassan obtuvo 
I ■ . 

grandioso éxito en uno de los principales tea- 

s del Broadway neoyorquino, sólo comparable 

que que acaba de obtener la adaptación cinema- 

ráfica en las principales ciudades de los Esta- 
s Unidos donde se ha exhibido. La adaptación 
la pantalla se debe a James T. O'Donohoe, adap- 
ior, asimismo, de El ladrón de Bagdad, de cuya 
lícula los aficionados conservan un grato re- 
erdo. Víctor Milner, fotógrafo de El hijo 
ídigo. operó la cámara cinematográfica durante 
impresión de La dama del harén, lo cual se echa 

ver al desfilar ante los atónitos ojos del espec- 
lor las innumerables bellezas pictóricas de la 
¡lícula. 

a acción de la película La dama del harén se 
sarrolla en una ciudad de la antigua Persia, 
mosa en la historia por su esplendor, sólo com- 
rable al de la Roma de los cesares. El argu- 
;nto de la película gira alrededor de los in- 

tunados amores de una encantadora doncella, 
luien los soldados del malvado Califa que go- 
:rna la ciudad persa conducen al harén y de allí 

palacio del monarca, de donde la cautiva es 
ertada por su joven y valeroso amante, a quien 
pueblo, rotas las cadenas que le oprimían, acia- 
como a su nuevo Califa. 

n las escenas de La dama del harén aparecen 
ndes masas de gente, en algunas de ellas hasta 
o mil personas, manejadas hábilmente por la 
zada mano de director Raoul Walsh. En el re- 
to figuran, además de Ernest Torrence, Greta 
sen, William Collier, Jr., y Luisa Fazenda, 
nombres de André de Beranger, Sojin, Chester 
klin, Brandon Hurst, Snitz Edwards y Frank 
gh. 

or todo lo antedicho, Lo. dama del harén ha 
colocada por la crítica americana entre las 
ndes producciones cinematográficas del año 
ado. 



Biografía de RAYMOND HATTON 

(Viene de la página 6) 
años de edad hizo su temprano debut en un 
teatro de la ciudad de Des Moines. Más 
tarde ingresó definitivamente en el teatro, 
haciendo frecuentes jiras por los estados oc- 
cidentales de la Unión, llegando a alcanzar 
gran popularidad corno actor en las ciuda- 
des de Seattle, Spokane, Fresno, Los Ange- 
les y Sacramento. Sus éxitos más resonan- 
tes fueron en los dramas El lobo, Kick in y 
El romance de un soltero. Raymond Hatton 
es considerado como uno de los actores de 
carácter más notables de la pantalla. Los 
aficionados al cine recordarán a Hatton en 
las siguientes películas de la Paramount : 
El coro de los rumores, La doncella de Or- 
leáns, La isla maldita, El hermano mayor, 
En nombre del amor, Un hijo de su padre, 
Lord Jim, La Venus americana, Reclutas a 
retaguardia, y, finalmente, la que se exhibirá 

en el teatro con el título de 

Reclutas sobre las olas. Hatton mide cinco 
pies y cinco pulgadas de estatura; pesa 135 
libras y tiene el pelo y los ojos oscuros. 



Para el Vestíbulo del Teatro 

Los exhibidores y empresarios que hayan 
exhibido con anterioridad en su teatro la 
película El Águila del Mar, pueden adornar 
el vestíbulo con los mismos objetos marinos 
que sugeríamos en nuestro número anterior 
para aquel film. Un ancla de hierro o de 



madera pintada, imitando hierro, colgada de 
una cadena en mitad del vestíbulo y en cada 
uno de sus arpones la efigie de Beery y 
Hatton colgada de ellos, sería un anuncio 
muy atractivo y adecuado para la propa- 
ganda de esta película. Adórnese el vestí- 
bulo con profusión de fotografías de estos 
dos actores, pues sus nombres son lo sufi- 
ciente conocidos del público para aprove- 
charse de ellos para la propaganda. Para la 
publicidad local úsense las biografías arriba 
publicadas. Para los programas y hojas im- 
presas, los puntos salientes que damos a con- 
tinuación serán indiscutiblemente de utili- 
dad para el empresario. 

PUNTOS SALIENTES 

Reclutas sobre las olas no es, propiamente ha- 
blando, una secuela de la película Reclutas a 
retaguardia, aunque en ambas cinecomedias sus 
principales intérpretes son Wallace Beery y 
Raymond Hatton, lo único que existe entre 
ellas de común es la hilaridad que campea en 
todas sus escenas. 



Imagínese el lector a Wallace Beery y Ray- 
mond Hatton en alta mar en una lancha de re- 
mos rodeada de minas flotantes por todos lados. 
Un acorazado parte la lancha en dos mitades y 
nuestros héroes se salvan, porque habría sido 
una verdadera calamidad que se hubiesen aho- 
gado. 



El lector que asistió a la exhibición de la 
película Reclutas a retaguardia, en la cual 
Wallace Beery y Raymond Hatton hicieron 
desternillar al público de risa, gustará de ver 




Detalle del vestíbulo del Teatro Fausto, de la Habana, durante la exhibición de la película *'¡Ay mi 
madre!", o "El filántropo." Obsérvese la profusión de muñecos que cuelgan del techo del vestíbulo, los 
cuales representan a Harold Lloyd, protagonista de la película, en una de sus poses favoritas. El nume- 
roso público que asistió a las exhibiciones de "¡Ay mi madre!" hizo grandes elogios del acierto con que 

la empresa anunció la película. 



PAGINA 21 




MENSAJERO PARAMOUNT 




Los Grandes Teatros de Suramérica 




Reproducimos en esta página la fotografía de dos bellos teatros de la República de Chile, en los cuales los aficionados al arte mudo de Viña del Mar, 
donde está ubicado el Teatro Olimpo, y de Valparaíso, ciudad donde está situado el Teatro Setiembre, encuentran solaz y esparcimiento admirando las 

producciones de la Paramount que en ellos regularmente se exhiben. 



a estos dos inseparables e insuperables ma- 
gos de la risa en su nuevo film, Reclutas sobre 
las olas, de la Paramount. 



Hay que ver a Wallace Beery y al pugilista 
Corajes repartirse sendos sopapos, como si los 
diesen de balde. Por fin, Beery, no pudiendo 
soportar por más tiempo el aguacero de dere- 
chas e izquierdas que le arrea su contrincante, 
pierde el sentido y el dinero que tenía en los 
bolsillos, el cual, por obra de prestidigitación, 
va a dar en los de Hatton, con la sana in- 
tención de que no se lo quite un tercero. 



Reclutas sobre las olas es la película drcad- 
uought de las comedias. Hay que ver a Beery 
y a Hatton en las escenas a bordo del acora- 
zado y sobre las olas. No son menos gracio- 
sas las que se desarrollan en los cabarets pari- 
sinos.. En suma, Reclutas sobre las olas es una 
gran película de la Paramount. 



popular que se estrenará, según está anun- 
ciado, en el teatro Secundan la 

excelente labor de Florence Vidor en esta 
película, artistas tan eminentes como Clive 
Brook, Greta Nissen, Philip Strange, André 
Beranger, Iris Gray y otros. La interpreta- 
ción, la mise en scéne y el asunto de El pe- 
cado popular no dejan nada que desear. De 
consiguiente, recomendamos al público no 
deje de asistir a las exhibiciones de esta pe- 
lícula si quiere pasar una hora y media de 
agradable entretenimiento. 



FLORENCE VIDOR EN 
i4 EL PECADO POPULAR'' 

El título de esta película, atractivo como 
el que más, no revela en lo más mínimo las 
bellezas que encierran las escenas de la últi- 
ma producción cinematográfica de la Para- 
mount en que Florence Vidor toma impor- 
tante parte. El público recordará a esta 
eminente actriz de la Paramount de las pelí- 
culas La magia del amor y La gran duquesa 
V el camarero. Fué precisamente a su inter- 
pretación en esas dos películas, que Miss 
Vidor debe que el director Malcolm St. 
Clair se fijase en ella para confiarle el papel 
más importante de la película El pecado 



FRASES HECHAS 

El empresario puede usar en sus progra- 
mas las siguientes frases para la propagan- 
da de la película El pecado popular : 



Una comedia de amor, matrimonio y 
divorcio, la acción de la cual no podía des- 
arrollarse más que en París. 

H^ No sea usted impopular ! ¡ Vaya a 
ver El pecado popular! 

ÜHT" Se conocieron, se trataron, se amaron, 
se casaron, se divorciaron — he ahí El pecado 
popular. 

'2IW Los amores de tres hombres y tres 
mujeres son la causa inmediata de El pecado 
popular. 

HF* Si el vestir con elegancia es pecado, 
Florence Vidor, Greta Nissen e Iris Gray 
son culpables del pecado popular. 



Biografía de RICARDO CORTEZ 

(Viene de la página 16) 

Sin embargo, poco tiempo tardó el jo 
ven Cortez en darse cuenta de que su por 
venir no estaba en las páginas del debe f 
del haber, sino en el teatro, en donde se pa 
saba la mayor parte del tiempo que sus ocu 
paciones le dejaban libre. Un día, el joven 
aspirante a actor vio un anuncio en u 
periódico por el cual una empresa de teatro 
solicitaba actores principiantes para inter 
pretar papeles secundarios. Ricardo Corte 
vio en el anuncio una excelente oportunida 
para satisfacer sus aspiraciones, y, ni coru 
ni perezoso, se entrevistó con los anuncian 
tes, quienes inmediatamento lo aceptaron 
El primer papel que Cortez interpretó en el!; 
teatro fué, ciertamente, muy modesto, puesj 
se reducía a permanecer mudo durante to- : 
do el acto ante la puerta de un cuartel, ves-i j 
tido de soldado. Como verá el lector, el pa- ¡ 
peí que Cortez representaba no era muyi 
atractivo, que digamos, y, sin embargo, a o \ 
le pareció mucho más interesante que pasar- 1 
se el día poblando de números las columnasij 
paralelas del Mayor, y una hermosa manan ai! 
nuestro joven actor se presentó en la oficina 
para presentar la renuncia de su empleo. 
Después de continuar por un tiempo traba- 
jando en los teatros de Nueva York, a Cor- ' 
tez se le ocurrió trasladarse a Los Angeles,' 
Una noche, la casualidad hizo que asistiese) j 
á una cena en uno de los principales hoteles! 
de Los Angeles, en la cual Mr. Jesse LJj 
Lasky, primer vicepresidente de la Famous|¡ 



PAGINA 22 




MENSAJERO PARAMOUNT 




Pola Negri en "Hotel Imperial" 



44 



.1 'layers-Lasky Corpora- 
tion v director general de 
producción de la Para- 
mount, estaba presente. 
Mr. Lasky vio bailar ;i 
tquel joven de buena 
presencia y distinguido 
porte, e impresionado 
: avorablemente, le invitó 
estudio. Pocos días 
lespués de esta entre- 
lista, Ricardo Cortez 
Iirmaba un contrato de 
áxga duración con la 
-"aramount. La prime- 
a película de esta em- 
iresa en que tomó parte 
ué la intitulada, Sesen- 
r centavos por hora, en la cual el comedian- 
s Walter Hiers interpretó el papel de pro- 
agonista. Sucesivamente, Ricardo Cortez 
pareció en Criaturas del Jazz, interpretan- 
jo el papel principal : en El Español, En 
\ombre del amor, Amores de antaño, Los 
Inetes del Correo, El Volcán, El Águila del 
lar y la que con el título de La boda con- 
vencional se estrenará en el teatro , 

la cual promete ser un verdadero éxito 
rtístico y de taquilla. 

i A pesar de haber vivido en los Estados 
«nidos desde la niñez, el carácter y tem- 
peramento de Ricardo Cortez son típicamen- 
p europeos. Alto de estatura, erecto, las lí- 
>eas de su cuerpo revelan al instante sus 
aficiones atléticas. Cuando no está en el 
studio, encontraréis a Ricardo Cortez en el 
ímnasio, o en alguna de las playas de la 
cindad de Los Angeles. Además de los 
ercicios atléticos y de la natación, Cortez 
muy aficionado a otros deportes, como la 
quitación y sus derivados. 



HOTEL IMPERIAL" 



Tomamos de Film- Journal, el gran periódico berlinés, el siguiente 
juicio crítico acerca de la película "Hotel Imperial," estrenada reciente- 
mente en la capital de Alemania: "Esta película es la obra de arte más 
grande que ha producido la industria cinematográfica. No es posible 
apreciar su técnica viéndola una sola vez. Es una obra maestra de foto- 
grafía, de interpretación y de dirección. Pola Negri, nuestra Pola, la que 
admiramos y queremos, se supera a sí misma en la defensa de aquellos a 
quienes ama. En ella tenemos, además, a James Hall, un verdadero oficial 
austríaco; a George Siegmann, el general ruso, brutal y rústico; el portero 
del hotel, el espía ruso, la doncella judía y tantos otros caracteres que por 
su impecable interpretación aseguran el éxito rotundo y franco de la 
película." 



UCARDO CORTEZ TRIUNFANTE 

A nuestra mesa de redacción acaba de 

gar un ejemplar del número extraordina- 

o de Navidad que el prestigioso semanario 

undo Argentino, de Buenos Aires, ofreció 

sus numerosos lectores la última semana 

1 año que acaba de fenecer. En la página 

de esa publicación argentina aparece la 

)tografía de Ricardo Cortez, con la co- 

espondiente dedicatoria firmada de su 

iño y letra, y en la misma página puede 

erse lo siguiente : 

Conociendo el entusiasmo que por el cine 
ente nuestro pueblo, y aprovechando la 
iortunidad de que muchos aficionados se 



preguntaban quién podría ser el sucesor del 
llorado Rodolfo Valentino, Mundo- Argen- 
tino, hace tres meses, inició una encuesta en- 
tre sus lectores. Francamente, no 
sospechábamos entonces el éxito sin 
precedentes que nos aguardaba, pues 
hasta de los rincones más apartados 
de la República nos llegaron diaria- 
mente centenares de votos para la en- 
cuesta. 340,969 cupones hemos recibi- 
do durante ese tiempo, lo cual prueba 
la afición que siente el público por ese 
espectáculo entretenido, instructivo y 
económico que hoy en día representa 
el cine, además de probar la difusión 
cada vez mayor de nuestro semanario, 
que vive tan ligadamente al pueblo de 
toda la República. 

"El resultado de la encuesta ha sido 
favorable a Ricardo Cortez, siguién- 
dole Ramón Novarro, y luego William 
Collier y Antonio Moreno. Para la 
República Argentina, puede afirmarse 
que Ricardo Cortez es el sucesor de 
Valentino, ya que nuestra encuesta ha 
dado la oportunidad de que opinen los 
millares de aficionados que más se en- 
tusiasman, no sólo por los argumentos 
de las películas, sino también por quie- 
nes los encarnan y los hacen vivir an- 
te nuestros ojos con la magia sorpren- 
dente del arte de la interpretación." 



piado para los países de 
habla española, es una 
bellísima comedia, en la 
cual la gentil actriz Bet- 
ty Bronson y el emiente 
actor Ricardo Cortez 
desempeñan los principa- 
les caracteres. Estricta- 
mente hablando, La bo- 
da convencional no es 
una comedia, pues en ella 
abundan las situaciones 
dramáticas. Para ser 
más exactos diremos que 
en esta película de la 
Paramount el drama y la 
comedia, el sentimiento 
y el buen humor, se al- 
ternan como en las turbonadas de verano al- 
ternan la lluvia y el sol descomponiendo la 
gama de colores en un bellísimo arco iris. 



UNA DELICIOSA COMEDIA 




Pachuca, la progresista capital del estado de Hidalgo, en 
México, aplaudió recientemente la película de Harold 
a la película que se estrenara L , oyd? im i t ulada, "Agua caliente," o "Casado y con 



El pijama del gato, si hemos de dar 



la traducción literal del título inglés, 
o La boda convencional, que es el tí- 
tulo que se le ha dado como más apro- 



suegra," la cual se exhibió, con la propiedad acostum- 
brada, en el Teatro E. Pineda, constituyendo tanto su 
estreno como las subsecuentes exhibiciones, un resonante 
éxito artístico y de taquilla. 



PAGINA 23 







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Qaranwurit 




Vol. V 



ABRIL, 1927 

(Distribución gratuita) 



No. 4 



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MENSAJERO PARAMOUNT 

AL SERVICIO DEL EXHIBIDOR 

REVISTA MENSUAL, PUBLICADA POK EL DEPARTAMENTO EXTRANJERO 



O. R. GEYER. 

Direcior de Publicidad 



Vol. V 



H3 FAMOUS PLAYERSLASKY CORPORATION | 

ADOLDH ZUKOR. Pr.>, ■,,-' 



J.VENTURA SUREDA, 

_ Coeditor 



No. 4 



Producción de ^^^r^ a^— i 4P ^ A^^^ 

j»Vl^k Brenon ■ ^ I B - Wftk B B^ 

Wtrl w Rnnalf 




ALICE JOYCE NOAH BEERY WILLIAM POWELL RALPH FORBES 
NEILHAMILTON MAKYBRIAN NORMAN TREVOR VICTOS M^AGIAN 

Esta Película ha Sido ya la Sensación de Londres, Berlír 
Estocolmo, Copenhague, Sidney, Melbourne, 

Ciudad de México 

y lo será de cuantas partes se proyecte. 




MENSAJERO PARAMOUNT 




í^L.íñi. 



RUBIA O MORENA" 



DOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

ADOLPHE MENJOU 

e n 

t4 RUBIA O MORENA" 

("Blonde ur Brunette" ) 

con 
etta Nissen Arlette Marchal 

B. P. SCHULBERG 

Productor asociado, estudio californiano. 

Dirección de RICHARD ROSSON 

Víctor Milner, Fotógrafo 

Jasada en el drama "An Ángel Passes," por 
Jacques Bousquet y Henri Falk 

Versión cinematográfica de 
John McDermott 

Editor en jefe: E. Lloyd Sheldon 



REPARTO 

ii'ique ídolphe Menjou 

lisa Gretta Nissen 

anca Arlette Marchal 

' abuela, Perrier Mar y Carr 

berto Entile Chautard 

mayordomo ... Paul Weigel 



ARGUMENTO 

~^ ANSADO de ver su casa convertida 
l en un cabaret, Enrique Martel, un 
joven y acaudalado abogado pari- 
:nse, decide abandonar la ciudad para diri- 
rse a una pequeña población provinciana, 
donde piensa encontrar la jovencita que 
sea por esposa, una muchacha completa- 
ente diferente a las que él conoce, en fin, 
ía mujer que no eche de menos el cocktail, 
sentarse a la mesa, y que no sienta la 
íprescindible necesidad de bailar el chár- 
iton entre plato y plato. 
Firme en su propósito, una hermosa ma- 
ma Enrique sale de su casa, y después de 
¡i viaje de unas cuantas horas de tren ex- 
ceso, nuestro héroe llega a la estación de 
ctit Paradís, una aldehuela de unas cuantas 
Isas, en la cual espera que la fortuna y la 
isualidad, en amigable consorcio, le depa- 
ran la felicidad en forma de doncella ca- 
ldera, amorosa y buena. 
No hay duda que el destino parece guiar 
s pasos del caballero errante de la felici- 
ad, pues apenas pone pie en el andén de 
humilde estación provinciana, Enrique 
|ene la buena suerte de encontrar en ella 
una anciana venerable y buena, quien re- 



sulta ser una antigua amiga de los padres 
del joven abogado parisiense. A instancias 
de la buena señora, Enrique va alojarse en 
su casa, pues el hotelucho del lugar no es 
muy a propósito, ciertamente, para un ca- 
ballero como él, acostumbrado a las como- 
didades de la ciudad. 

Al llegar a la linda villa donde vive la 
anciana, ésta presenta a Enrique a sus hijos, 
los esposos Perrier, quienes, a su vez, pre- 
sentan el joven a su bellísima hija Luisa, 
de la cual Enrique se enamora a- primera 
vista, mas a fuer de buen diplomático, 
nuestro héroe se guarda muy bien de pre- 
cipitar los acontecimientos, pues tiene la 
plenísima seguridad de que no le es indife- 
rente a Luisa, quien, dicho sea de paso, es 
precisamente el tipo de mujer que él desea: 
joven, hermosa, amable, ingenua y, sobre 
todo, ignora el significado del exótico vo- 
cablo cocktail y no sabe bailar el chárleston. 
En una palabra, la beldad rubia que tan re- 
pentinamente ha robado el corazón de En- 
rique, es, en opinión de éste, una mujer a 



quien Dios dotó con todas las gracias, de 
consiguiente, no es extraño que a los pocos 
días de su llegada a Petit Paradís y a la 
villa Perrier, Enrique partiese de ella con 
dirección a París, del brazo de su joven y 
bella esposa. 

Al llegar a París, uno de los primeros 
actos de Enrique es presentar orgullosa- 
mente su esposa a Blanca, con quien aquél 
había tenido cierta intimidad, la cual, a pe- 
sar de los desengaños, no se había desvane- 
cido por completo. 

A los pocos días de su llegada a París, 
cuando apenas Luisa había tenido tiempo de 
acostumbrarse al medio en que vivía, una 
orden urgente del Gobierno llama a Enrique 
a un viaje de inspección a la zona de ocupa- 
ción de Marruecos, para donde parte inme- 
diatamente, dejando a la consternada Luisa 
al cuidado de su amiga Blanca. 

Un mes después de su partida, Enrique 
vuelve de Marruecos, ansioso de gustar los 
placeres de la interrumpida luna de miel, 
para encontrar a su joven esposa convertida 







-^>s - 



m 



Adolphe Menjou, protagonista de la película "Rubia o morena," de la Paramount, con las bellísimas 
actrices Gretta Nissen y Arlette Marchal, que tan admirablemente lo secundan en este gracioso e 

interesante film. 



PAGINA 3 




MENSAJERO PARAMOUNT 




1 



"en una verdadera parisiense," gracias a las 
lecciones perfectamente aprovechadas que 
durante su ausencia le había dado Blanca, 
las cuales hicieron de Luisa una de aquellas 
mufíequitas da pelo a la gargonne, de quienes 
pocos meses antes Enrique huyera como el 
hombre precavido huye de 
un apestado. . . 

Como es de suponerse, 
en estas condiciones, la 
felicidad conyugal de 
nuestros amigos no podía 
ser muy duradera. . .El 
divorcio se imponía, a pe- 
sar del disgusto que de- 
terminación tan g r a v e 
ocasionaría a la dulce y 
\ enerable abuela de 
Luisa. 

Concedido el divorcio, 
y pasados los días que la 
discreción aconseja, En- 
rique contrae segundas 
nupcias con Blanca, con 
la esperanza de que con 
una morena será más afor- 
tunado en su vida conyu- 
gal que con una rubia, 
l'ero si a las tres semanas 
de su enlace con Blanca, 
un curioso le hubiese pre- 
guntado si era más feliz 
con la morena que con la 
rubia, el muy cuitado habría contestado con 
el laconismo hijo del más íntimo conven- 
cimiento : "\ Con ninguna !" 

Por causas que no hace el caso referir, la 
noticia del inminente divorcio de Luisa llega 
a oídos de sus padres, quienes, temerosos de 
las consecuencias si la abuela Perrier se 
entera, deciden que el padre de Luisa haga 
un viaje a París para llevar a la joven pa- 
reja a Petit Paradis y convencer a la an- 
ciana de que todo es felicidad en las rela- 
ciones matrimoniales de su nieta, a quien 
Madame Perrier quiere como a las niñas de 
sus ojos. 

La sorpresa de Alberto Perrier, al llegar 
a París y encontrar a su hija divorciada, no 
es para descrita. Mas deseoso aquél de 
hacer aparecer a Luisa y a Enrique como 
dos esposos que se quieren con entrañable 
afecto a los ojos de su anciana madre, con- 
siente en que Blanca vaya a Petit Paradis, 
con el objeto de que finja que no es la esposa 



en segundas nupcias de Enrique, sino una 
amiga íntima de Luisa. 

Esta farsa, como es natural, ocasiona más 
de una situación comprometedora a todos 
los actores de ella, especialmente cuando 
Madame Perrier insiste en que "no irá tran- 



vez, a la exhibición de la película intitula! 
Rubia o morena, en la cual el tan admirad 
como aplaudido actor Adolphe Menjou del 
empeña el papel de protagonista. Pero | 
en vez de ser rubia, querida lectorcita, ei 
trigueña, entonces te recomendaremos tari 



ADOLPHE, MENJOU 

Rubia o Jm. Morena 




quila a su cama, sino puede dejar acostadi- 
tos en la suya a Luisa y a Enrique," todo lo 
cual Blanca se ve obligada a aguantar con 
resignación filosófica para evitar un desen- 
lace, tan fatal para la farsa como para la 
bondadosa anciana. Pero cansada al fin de 
desempeñar un papel tan poco airoso y con- 
vencida de que Luisa y Enrique siguen 
amándose, Blanca decide marcharse de Pe- 
tit Paradis y dejar que los esposos divor- 
ciados gocen tranquilos en la villa Perrier, 
lejos del mundanal ruido, de la felicidad 
nuevamente hallada. . . 



Sugestiones de Publicidad y 
Propaganda 

PARA LAS RUBIAS Y LAS 
MORENAS 

Si eres rubia, desconocida lectora que pa- 
seas tus ojos por estas líneas, permítenos 
aconsejarte que asistas, por lo menos una 



bien que vayas a ver I 
película, pues su asm 
gira precisamente alredl 
dor de una rubia, una mi 
rena y un caballero, qull 
no sabe a cual de las di| 
dar la preferencia. Si 
embargo, merced a 
ayuda que le prestan sil 
ilimitados recursos, pulí 
el caballero en cuestiJI 
además de ser persona el 
gante, es también hombí 
de posibles, acaba por S\ 
cidirse por las dos, ni 
diante, como es natura 
dos divorcios consecutiva 
En esta película Adolph: 
Menjou está muy por el 
cima, si cabe, de sus pasa 
das caracterizaciones. El 
ríase que el autor cri 
el personaje de la comeci 
teatral, de la cual ha si<| 
adaptada la película, pal 
ser interpretado por est 
inimitable galanteador. 
He aquí, en substancia, el argumento dij 
esta bella película. 

"Enrique Martel, un joven y acaudalac 
abogado parisiense, cansado de ver su ca 
convertida en un cabaret montmartrino, 
la cual suenan constantemente los desacon 
pasados acordes del jazz, una hermosa m 
ñaña abandona la ciudad para buscar en 
paz de una aldehuela provinciana a la muj 
que a su juicio habrá de hacer su verdade 
felicidad. No tarda Enrique en encontr 
al futuro ángel de su hogar, una rubia e 
cantadora, cuya cualidad principal es pe 
narse el cabello a la antigua, ignorar pq 
completo cómo se baila el chárleston y i| 
haber probado en los días de su vida 
sabor del tabaco. Pero París, la cosmopoli 
ciudad, alegre y divertida, que todo lo a 
tera y transforma, no tarda en metamo 
fosear a la incauta mariposa campesina, 
del desengaño viene el divorcio . . . Otro ca 
(Continúa en la página 20) 



¡BREVEMENTE! 
Pola Negri en la Soberbia Película "Hotel Imperial 






*1 



V-tr.WA 4 



' 




MENSAJERO PARAMOUNT 




'PERDIDA EN PARÍS" 



DOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

BEBE DANIELS 

e n 

"PERDIDA EN PARÍS" 

("Stranded in Paris") 



REPARTO 

ia Bebé Daniels 

oerto '. James Hall 

esa Iris Stuart 

idesa de la Posada, 

Mabel Julienne Stott 

•onel Robertson Tom Ricketts 

tipan George Grandee 

ítwab André Lanoy 

jde de la Posada Ford Sterling 

B. P. Schulberg 
[ductor asociado, estudios 
de California 

Dirección de 

JRTHUR ROSSON 



que éste se le escapa de las manos sin po- 
derlo remediar. 

Al llegar a París, Julia se encuentra con 
que el número de la casa que estaba apunta- 
do en la carta, que le entregó la compañía 
anunciadora, no existe en la calle de Villon. 
Desilusionada por no encontrar el número 
y, más que nada, por no entender a nadie, 
Julia se sienta a la puerta de un cafetín en 
espera de Roberto, que prometió pasar a 
buscarla a su hotel. Mientras espera impa- 
ciente, Julia echa de menos el portamonedas, 






Fotografía de 

IXIAM MARSHALL 

.cula basada ,en un asun- 
riginal de Hans Bachwitz 
Jritz Jacobstetter. Adap- 
Jón de Hermán J. Man- 
vicz y John McDermott. 
Isión cinematográfica de 
lise Long y Ethel Doherty. 

Editor en jefe: 

E. Lloyd Sheldon 



ARGUMENTO 

:ULIA MacFAD- 
■ DEN, una linda em- 
| ada en un almacén 

yorquino, tiene la 

rte de encontrar una 

a, • caída desde un 
oplano, que da de- 
bo al portador a un 
¡e gratis a París con 
os los gastos pagados 
r la compañía anun- 
iora. A bordo del 
featlántico, Julia en- 
intra a Roberto Velde 
en .se dirige a uno de 

balnearios de moda 
Francia. Entregados 
t verdadero entusias- 

a los juegos insípi- 

de cubierta, propios para matar el ocio 

n lugar donde no es cosa fácil hacerlo, 

erto y Julia se encuentran, sin apenas 
se cuenta de ello, intensamente enamora- 

el uno del otro, con gran dolor de Te- 

, la presunta novia de Roberto, que ve 




La queridísima estrella cinematográfica Bebé Da- 
niels y el eminente actor Ford Sterling en algunos 
momentos culminantes de la película "Perdida en 
París," en la cual ambos artistas alcanzan un rui- 
doso triunfo. 



y, al cabo de un rato, un granuja le roba 
la maleta de mano que llevaba como único 
equipaje. 

Seguida de un perro, que sin duda se 
apiadó de ella, Julia echa a correr por las 
calles de París en persecución del ladrón, el 
cual desaparece en el laberinto del tráfico 
callejero, y nuestra jovencita se encuentra 
sin dinero y perdida en París. 

La casualidad y el perrito que no la aban- 
dona guían los pasos de Julia al gran alma- 
cén de modas de Madame Hortensia, en 
donde, debido al gran número de turistas 
ingleses que visitan París, requieren los 
servicios de una intérprete inglesa. Impre- 
sionados favorablemente 
por la presencia de la 
joven, los dueños del al- 
macén no ponen ningún 
reparo en emplearla en 
su establecimiento, e in- 
mediatamente la comisio- 
nan para que marche a 
la playa de moda de 
Deauville a entregar 
unos trajes a=unos clien- 
tes ingleses que allí ve- 
ranean. 

Mas por una equivo- 
cación del empleado de 
la estación encargado del 
expendio de billetes, Ju- 
lia recibe los billetes que 
los dueños del almacén 
de Madame Hortensia 
habían mandado reser- 
var para la Condesa de 
la Posada, los cuales no 
eran para Deauville, sino 
para el balneario de 
Saint Pó, adonde, sin 
querer, el conductor del 
tren desembarca a Julia. 
Al llegar al hotel, Julia 
es recibida con toda clase 
de honores y atenciones, 
cual si fuera la mismí- 
sima Condesa de la Po- 
sada, y es conducida ce- 
remoniosamente a las habitaciones que esta- 
ban reservadas para ésta, quien, como era 
su costumbre, viajaba de riguroso incógnito. 
El hecho de que la Condesa viajase siem- 
pre de incógnito, unido a la circunstancia 
de vestir con deslumbradora elegancia los 



PAGINA 5 




MENSAJERO PARAMOUNT 




ricos trajes v abrigos de costosísimas pieles 
que debía haber entregado a los clientes de 
Deauville, hace que todo el mundo tome a 
Julia por la verdadera Condesa. A las po- 
cas horas de su llegada al hotel de Saint Pó, 
Julia es el blanco de la codicia de los hom- 
bres y de la envidia de las mujeres, quienes, 
enteradas de que la Condesa se viste en los 
almacenes de Madame — — — — — ^— 
Hortensia, se apre- 
suran a encargar por 
telégrafo docenas de 
trajes y abrigos de 
pieles al famoso esta- 
blecimiento parisién. 

Aquella noche llega 
al hotel el Conde de 
la Posada, y, como es 
natural y lógico, se 
instala cómodamente 
en las habitaciones 
que su esposa había 
reservado. Esto oca- 
siona el primer con- 
flicto, pues al salir la 
impostora involunta- 
ria del baño donde se 
encontraba, no puede 
contener su sorpresa 
al ver en la habitación 
a aquel desconocido 
en pijama, paseándose 
con la tranquilidad 
del legendario don Pe- 
dro. 

A la mañana si- 
guiente llega al hotel 
Roberto, y ocurre el 
segundo conflicto, pues Teresa, ciega de ce- 
los, tiene buen cuidado de dar cuenta al jo- 
ven de la escandalosa conducta de la joven 
del vapor a quien tanto admiraba. Roberto 
se resiste a creer lo que Teresa le dice y, 
deseoso de ver a Julia, se dirige a la habita- 
ción que la joven ocupa, a quien encuentra 
en la puerta en deshabillé, tratando de huir 
del Conde de la Posada que la persigue en 
pijama. 

El conflicto se agrava con la ines- 
perada llegada de la Condesa verda- 
dera, quien exige cuentas a su ma- 
rido por lo que ella supone, no sin 
sobrados motivos, su infidelidad. 

La extraña conducta de Julia, de 
la cual es testigo presencial, induce a 
Roberto a creer que lo que Teresa le 
contó de Julia no es una calumnia im- 
pulsada por los celos, sino una ver- 
dad como un templo, y se marcha pre- 
cipitadamente, sin dignarse escuchar 



las explicaciones que la joven quiere darle 
en justificación de su conducta. 

La película termina con el consabido 
beso, pero antes que Julia y Roberto hagan 
las paces, ocurren algunas escenas in- 
teresantísimas que sólo viéndolas pueden 
apreciarse en toda su emocionante in- 
tensidad. 



en 



^J Ka ■_) ET Adolph Zukor y Jesse L. Lasky Presentan a 

DANIELS 

P£RD!DA 
EN PARÍS" 

con JAMES HALL. FORD STERUNG. IRIS STUART 




ARTHUR ROSSON 

Perdida em París, ha- 
llada más tarde en los 
balnearios de moda de 
Francia, nuestra linda 
Bebé se nos presenta en- 
vuelta en ricas pieles de 
armiño, saliendo de una 
hilarante complicación 
para entrar en otra. 

Película Paramount 



Paramount, intitulada. Perdida en Pañi 
que se exhibirá hoy, por primera vez, en i 

teatro 

En esta chistosísima película cómicj 
digna sucesora de aquella otra intitulad í 
La colegiala altiva, Bebé Daniels represen; 
ser una joven dependienta de un gran al 
macen americano, la cual tiene la buer; 
— — — — — — — suerte de encontré 

un billete arrojan 
por un aviador descí 
su aeroplano, que ^ 
da derecho a un viajl 
gratis a París, et 
donde llega la jovei¡ 
cita para ser robaóí 
al poco tiempo ptf 
unos granujas que !¡, 
dejan con la ropa qtf 
lleva puesta, sin dii 
da porque el desnu- 
darla en plena cali, 
no les pareció muj 
decoroso. Perdida eil 
pleno torbellino parí 
siense y sin compréis 
der una palabra dil 
idioma del país, Beld 




vaga errante por Uí 



Película basada en la comedia "Jenny's Escapade," por Hans Bachwitz y Fritz Jokobsteter — Adapta- 
ción de Hermán J. Mankiewicz y John MacDermott — Versión cinematográfica de Ethel Doherty y 

Luisa Long. 



Sugestiones de Publicidad y 
Propaganda 

BEBE DANIELS PERDIDA EN 
PARÍS 

El público aficionado al arte del silencio, 
entusiasta admirador de Bebé Daniels, ten- 
drá oportunidad de aplaudir nuevamente a 
este gentilísima actriz en la película de la 



calles de la Ciuda: 
Luz, hasta que ':¡ 
suerte encamina sin 
pasos al gran establt- 
cimiento de modíí 
femeninas de Jmi 
dame Hortensia, < 
donde da la casualida: 
que necesiten una v¡- 






HOTEL IMPERIAL 

Pola Negri en su ca- 
racterización más no- 
table. 

OBTUVO un éxito 
de taquilla sin pre- 
cedente em el grandioso 
y nuevo Teatro Paramount. Ba- 
tió todos los "records" en el Gra- 
nada, de San Francisco. Otra 
soberbia película Paramount. 




térprete para entenderse con la cliente!!' 
inglesa y americana. Los dueños del esta- 
blecimiento parisino mandan a Bebé a uffllj 
de las playas de moda con varios encargo J 
pero sucede que el tren lleva a la jovencitj 
a otro lugar, que aunque no está a la orí 
del mar, es famoso por sus aguas termale 
y allí nuestra encantadora Bebé tiene opfl 
tunidad de superarse a sí misma en la 
terpretacíón del papel que el direct^ 
Arthur Rosson tan acertadamente 
confiara. 

No hay duda que Bebé Daniels, b 
niña de la sonrisa cautivamente, h'i¡ 
sabido conquistarse un lugar envidiaba 
en el corazón de los buenos y asiducij 
concurrentes al teatro cinematografía-! 
Buena prueba de ello nos la da i\ 
interés con que el público espera Iij 
aparición de la refulgente estrell! 
de la Paramount en la pantalla d«-i 

teatro 

II 



JPAGINA 6 




MENSAJERO PARAMOUNT 




THOMAS 
MEIGHAN 



%« 



e?¿ 



ESPOSA POR DESPECHO 



lDOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

THOMAS MEIGHAN 

e n 

"ESPOSA POR DESPECHO" 

"(The Canadian" ) 

Dirección de WILLIAM BEAUDINE 

Adaptación de Arthur Stringer, 
del drama "La tierra de promi- 
sión," de W. Somerset Maugham. 

WILLIAM LE BARÓN 

oductor asociado, estudio neoyorquino. 

Película Paramount 

Versión cinematográfica de 

J. CLARKSON MILLER y 

HOWARD EMMET ROGERS 

Fotografía de ALVIN WYCKOFF 
ditor de producción, RALPH BLOCK 



REPARTO 

fmk Taylor. ..... .THOMAS MEIGHAN 

jra Mona Palma 

guardo Marsh Wyndham Standing 

rtrudis Dale Fuller 

jtricio Charles Winninger 






ARGUMENTO 



flTlRANK TAYLOR, un colono recién 

" llegado de Europa, trabaja a sueldo 

en la hacienda de su amigo Eduardo 

rsh para ganar el dinero suficiente que 



del norte no destruyan la cosecha. Ocupa- 
dos en esta tarea en competencia con los ele- 
mentos, llega a la granja un telegrama en el 
cual Nora, la hermana de Eduardo, da aviso 
a éste de su próxima llegada, apresurada 
inesperadamente por la repentina muerte de 
la tía con quien vivía en Londres. Muy a 
pesar suyo, Frank es el encargado de ir a 
recibir a Nora a la estación del ferrocarril. 
La diferencia de caracteres no tarda en 
manifestarse. Nora trata a Frank como a 
cualquiera de los peones de la granja, sin 
parar mientes en las consideraciones que 
para él tiene Eduardo. La soberbia actitud 
de Nora hace nacer en el corazón del joven 
colono una profunda antipatía, la cual no se 
manifiesta ruidosa y estrepitosamente por 
respeto a su hermano. No sucede así, sin 
embargo, con la esposa de Marsh, quien, 
cansada de verse humillada y tratada peor 
que una criada por la señorita advenediza 
que "ni tan siquiera sabe coser un botón o 
freír un par de huevos," obliga cierto día a 
Nora a darle una satisfacción, por todas las 
injurias inferidas, ante todos los empleados 
y jornaleros de la hacienda. Obligada a 
ello por su propio hermano, quien no podía 
resignarse a perder a su esposa, Nora se 
humilla, mas apenas los testigos de su ver- 
güenza se han retirado, con excepción de 



Frank, la joven se acerca hacia él y, sin 
poder ocultar su despecho, le dirige estas 
palabras : 

— ¿ No dijo usted ayer que le hacía falta 
una esposa para que le cocinase, cosiese y 
lavase? ¿Serviría yo para el caso? 

Al día siguiente, cumplidas ante el juez 
correspondiente las formalidades que habían 
de convertir a Frank y a Nora en marido y 
mujer, una carreta arrastrada por dos caba- 
llos se detiene ante la desvencijada choza de 
la granja de Frank, donde los dos esposos 
se disponen a pasar la luna de hiél, pues no 
podía ser de miel el resultado inmediato de 
una boda en la cual no había contribuido el 
amor, sino el odio y el despecho. 

Pasan los días, las semanas, los meses. . . 
Frank y Nora viven en el estrecho recinto 
de la cabana que les sirve de jaula, como si 
fuesen dos desconocidos, silenciosos y apar- 
tados en apariencia, mas, en realidad, terri- 
blemente juntos. 

Cansado un día de aquella situación into- 
lerable e insólita, Frank echa en cara a su 
esposa su incalificable conducta. Indignada 
ésta, descuelga un rifle y se dispone a dis- 
pararlo sobre su esposo. Este, de pie, a 
pocos de distancia de ella, espera, impasible, 
la descarga. La presión del dedo hace caer 
el gatillo, pero el disparo no tiene efecto 




3 s adelante habrá de permitirle trabajar 
jjpropia granja, la cual tuvo que aban- 
icar por la pérdida de dos cosechas 
i jesivas. 

l£n la hacienda de Marsh la faena de 
li-ecolección del trigo progresa rápida- 
Ipte, a fin de que las tempranas heladas 



El eminente actor Thomas Meighan y la encantadora 
actriz Mona Palma, en tres interesantes escenas de la 
película de asunto canadiense, "Esposa por despecho," 
de la Paramount. En el óvalo de la derecha, Thomas 
Meighan en una "pose" tomada de la misma película. 



por la sencilla razón de que el arma está 
descargada. Para probar a su esposa, 
Frank carga el rifle y lo coloca en manos 
de aquella. Nora arroja el arma a un 
lado sin intentar utilizarla. 
* * * 

Los solitarios meses de invierno cana- 

PAGINA 7 




MENSAJERO PARAMOUNT 




diense que pasaron junios, Eorjaron una ca- 
dena irrompible entre ellos.. .El odio huyó 
del corazón de Nora y la paz renació en el 
d< Frank... El compromiso formalmente 
contraído era religiosamente observado... 
La felicidad comenzaba a vislumbrarse en 
la humilde cabana del granjero. 

Pasan más meses. Asesorada por Pa- 
tricio, el cocinero de la granja de Marsh, 
quien acudió al llamado secreto de Frank 
para que diese unas cuantas lecciones de 
cocina a Nora, ésta no sólo se convierte en 
una excelente cocinera, sino que también 
comienza a dar inequívocas pruebas de ser 
una perfecta ama de casa, todo lo cual con- 
tribuye a disipar la atmósfera de incompren- 
sión y desconfianza que hasta entonces había 
mantenido alejados a los dos esposos. 

Y así llega el verano, y el campo de trigo 
que Frank amorosamente cultivara con sus 
propias manos, y en el cual cifra todas sus 
esperanzas, parece un ancho mar de doradas 
espigas tostándose al sol de agosto, mientras 
aguardan, balanceándose al viento, el mo- 
mento de ofrecer sus cuellos sutiles a la im- 
pía hoz del segador. 

Mas la víspera de día que debían llegar 
los segadores dispuestos a la ardua tarea de 
la siega, negros nubarrones aparecen en el 
horizonte ; un viento huracanado agita 
furiosamente las espigas de trigo, las cuales 
abaten sus rubias cabezas, para desaparecer 
enterradas pocos minutos después por una 
helada capa de nieve, tan trá- 
gica como prematura en aquella 
época del año. 

En la choza de Frank todo es 
tristeza y desaliento ... La ruina 
y el hambre con su figura de 
lobo habían llamado a la puerta 
del granjero. 

— Lo siento más que nada 
porque necesitaba el dinero de 
la cosecha para mandarte a In- 
glaterra — le dice Frank a su 
esposa, quien le escucha con la 
cabeza baja sin osar pronunciar 
palabra. 

— De todas maneras podrás 
ir. . .Con este cheque tendrás 
bastante para el pasaje y toda- 
vía te sobrará dinero — añade 
Frank, poniendo en la mano de 
su esposa el cheque que días 
antes los testamentarios de la 
tía de aquella le habían remiti- 
do de Inglaterra. 

— ¿Quieres que me vaya? — 
le pregunta Xora a su esposo. 

— Sí, vete a Londres — Allí 



serás más feliz— replica aquél, y, en seguida, 
añade : 

—Patricio te acompañará a la estación 
mañana temprano. 

Al día siguiente, muy de mañana, la mis- 
ma carreta que un año antes se detuviera 
silenciosamente ante la puerta de la granja 
de Frank Taylor, con la joven pareja de 
recién casados, avanza lentamente hacia la 
estación del ferrocarril . . . 

— ¿ Qué le pasa ? — le dice Patricio, el con- 
ductor de la carreta, a Nora, al verla tan 
triste y compungida. 

— No quiero marcharme — replícala joven. 

El buen Patricio, astuto y sagaz como 
todo campesino, comprende perfectamente 
lo que aquellas palabras significan y dismi- 
nuye en seguida la marcha de la carreta. 

Cuando el perezoso vehículo está a un 
cuarto de milla de distancia de la estación, 
el tren que Nora debía haber tomado pasa 
velozmente sin detenerse siquiera. 

Momentos después, la carreta vuelve a 
pararse ante la cabana del granjero y de 
ella salta Nora para arrojarse, con los ojos 
arrasados en llanto, en brazos de su esposo. 

Patricio sonríe socarronamente . . . 



PUBLICIDAD Y PROPAGANDA 

Compañía Cinematográfica en 

Graves Apuros en el Canadá 

En la región de la provincia de Alberta, 
en el Canadá, en plena vista de las Montañas 




Roquizas, donde se impresionaron las eso; 
ñas más importantes de la película "Espo;; 
por despecho," de la Paramount, la lluvia 
tan escasa que los agricultores que puebla: 
aquella parte del país, se ven obligados en 
frecuencia a perforar pozos artesianos pa 
proveerse del precioso líquido. Sin emba' 
go, durante el tiempo que permaneció 
compañía cinematográfica de la Paramoun 
en aquellos lugares, llovió como nunca . 
había visto en la región, con el resultado El 
que los caminos se convirtieron en ven» 
deras ciénagas, imposibles de vadear en 
los automóviles. El director William Bean 
diñe y algunos de sus ayudantes llegaron 
la ciudad de Calgary con una semana o 
anticipación al grueso de la compañía, cci 
el fin de escoger el lugar más adecuado pal 
la impresión de las escenas de la películi 
Depués de permanecer atascados la maví 
parte del tiempo en los lodazales, Mr. Bean 
diñe y sus compañeros decidieron establecí 
su campamento provisional a unas cincuen ; 
millas al sur de Calgary, en un hermon 
valle de la vertiente oriental de las Mc»i 
tañas Roquizas, a unos mil metros sobre 
nivel del mar. 

El día que llegó Thomas Meighan, pm 
tagonista de la película, a Calgary con ln 
demás actores y actrices de la compañí: 
para emprender el viaje con siete automi 
viles y tres grandes camiones al lugar don< 
les aguardaba el director, llovió todo el d 
así como el siguiente. 

Al tercer día, con el cielo algí 
despejado, la troupe artístü; 
emprendió la marcha, la cui 
prosiguió sin interrupción has |¡ 
unas veinte millas del carnpi 
mentó de Beaudine, cuyo reo 
rrido hubo que hacerlo empí 
jando los automóviles y ci 
miones con el lodo hasta las r: 
dulas. Después de un cor 
descanso, bien merecido pji 
cierto, las huestes del direct ¡ 
Beaudine se lanzaron con toilj 
empeño a la tarea de filmar iai 
de las películas más hermo» 
de asunto canadiense que i 
han llevado a la pantalla. 



THOMAS MEIGHAN 

Hhe, C ANADIAN 



Directeo ev 



WILLIAM BEAUDINE 
d féaramount fyleture; 



"Esposa por Despecho' 
es una Bella Película 

Un hombre y una mujer, an 
jados del mundo, permanecí:: 
cerca de un año en una sólita» 
cabana en las inmensidades c¡ : 
Canadá. Ella, con el coraza 
(Continúa en la página 21) : 



PAGINA 8 




MENSAJERO PARAMOUNT 




ÁMALOS Y DÉJALOS" 



JDOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan 

"ÁMALOS Y DÉJALOS" 

("Love 'Em and Leave 'Em") 
Producción de FRANK TUTTLE 

con 

Evelyn Brent, Lawrence Gray y 

Luisa Brooks 

WILLIAM LE BARÓN 

Productor asociado, estudio neoyorquino 
Película Paramount 

isada en el drama de John Van Alystine 

Weaver y George Abbott 

Adaptada a la pantalla por 

Townsend Martin 

'Editor de producción: Ralph Block 

Editor literario: Julián Johnson 

Fotógrafo: George Webber 




él las vacaciones de Matilde. La joven se j 
dirige al campo con el objeto de pasar unos | 
quince días de descanso lejos del ruido y la 
agitación de la ciudad, mas es tanto el deseo 
que tiene de estar cerca de Guillermo, que a 
los dos días de haber partido, vuelve a 
Nueva York con el firme propósito de 
aceptar la proposición de matrimonio que 
pocas semanas antes le hiciera Guillermo. 
A su llegada a la casa de huéspedes donde 
vive con su hermana, lo primero que Ma- 
tilde hace es avisar a sus amigos y com- 
pañeros de hospedaje que su regreso ines- 
perado del campo se debe a su inminente 
boda con Guillermo. Aquellos felicitan a 
Matilde, y el ama de la casa de huéspedes 
propone darle una sorpresa a Guillermo, 
en celebración del futuro acontecimiento, 
cuando el joven vuelva del cine, a donde 
había ido en compañía de Juanita. Trági- 
camente ignorantes de la broma que sus 
amigos les preparaban, Guillermo y Jua- 
nita se detienen 
ante la puerta 
abierta y se dan 
las buenas noches 



■atro interesantísimas escenas de la 
lia película "Ámalos y déjalos," 
erpretadas por Lawrence Gray, 
Evelvn Brent y Louise Brooks. 

REPARTO 

¡atilde Evelyn Brent 

úillermo Laivrence Gray 

tanita Luisa Brooks 

amberto Osgood Perkins 

artwright Jack Egan 

melia Marcia Harris 

ir. Schwartz Arthur Donaldson 



perdido, pues tiene que rendir cuentas la 
noche misma del gran baile de máscaras, 
Juanita apuesta los últimos veinte dólares 
que le quedan al caballo que le indica 
Lamberto, "un caballo ganador seguro.'' 
En esta ocasión, el pronóstico de Lamberto 
sale cumplido y los veinte dólares de Juanita 
se convierten en cien, que aquél se guarda 
bonitamente en el bolsillo. La señorita 
Amelia Streeter, jefa del departamento 
donde Juanita y Matilde trabajan, y presi- 
denta de la Liga, exige de aquella la entrega 
inmediata de los fondos que tiene a su cui- 
dado. No sabiendo que hacer, Juanita, presa 
de terror pánico, declara que los dejó en 
el cajón de un mueble que está en su habi- 
tación, y, aunque no lo dice claramente, in- 
sinúa que la autora de la sustracción es su 
hermana Matilde, pues nadie más que ella 
sabía que el dinero estuviese guardado en 
aquel lugar. La oportuna llegada de Ma- 
tilde a la habitación, seguida de las debidas 
explicaciones, motiva que la presidenta de 
la Liga se retire con la promesa formal de 
que la devolución del dinero será un hecho 
antes de las once de la noche, 
que es la hora fijada por aquella 
para dar parte a la policía, si 
los fondos que Juanita tenía a 



ARGUMENTO 

^UANDO murió su madre, Juanita fué 
j a vivir con Matilde, quien la quería 
como se quiere a una hermana menor, 
'pesar de los disgustos que la daba. Jua- 
jta y Matilde trabajan en el gran almacén 
p departamentos de Ginsburg, uno de los 
jas grandes y acreditados de la ciudad. 
on las dos hermanas trabaja Guillermo 
jillingsley, encargado del adorno de los 
Icaparates del almacén. Guillermo está 
íiamorado de Matilde, la mayor de las dos 
prmanas. Esta ama a Guillermo con 
:rdadera pasión. Llega el verano y con 




con un sonoro y 
apasionado beso. 
Una descarga 
eléctrica que hu- 
biese caído en mitad del aposento, no ha- 
bría causado conmoción más grande a Ma- 
tilde que la que le produjo la perfidia de 
aquel beso. Repuesta, sin embargo, en 
seguida de su asombro, la humillación y el 
desengaño de Matilde tórnanse, simultá- 
neamente, en agresiva y cínica determina- 
ción, como lo revelan estas palabras, las 
cuales producen en quienes las escuchan el 
efecto de un cañonazo disparado a quema- 
rropa. "De hoy en adelante mi lema será : 
Ámalos y déjalos." 

Siguiendo los consejos de Lamberto 
Woodruff, un sujeto tan antipático como su 
apellido, Juanita pierde el dinero de la Liga 
de empleados del almacén donde trabaja, de 
la cual es tesorera, en las carreras de caba- 
llos. Con el objeto de recuperar el dinero 



su custodia no han sido entregados. En- 
terada Matilde por su hermana de que Lam- 
berto es el responsable del predicamento en 
que ésta se encuentra, aquélla se dispone a 
poner en ejecución un plan que de seguro 
habrá de darle el resultado deseado. Ma- 
tilde manda a su hermana al baile de la 
Liga, como si nada hubiese ocurrido, e in- 
vita a Lamberto a su habitación para "pasar 
con él una velada divertida." Mientras Jua- 
nita baila y se divierte con Guillermo en el 
almacén de Ginsburg, convertido en un sun- 
tuoso salón de baile, Matilde pone en juego 
toda su femenil astucia para sustraer la car- 
tera con el dinero de su hermana del bolsillo 

PAGINA 9 




MENSAJERO PARAMOUNT 





UNA BELLA PELÍCULA 



EVELYN BRENT 
LAWRENCE GRAY 
LOUISE BROOKS 

Producción de 

FRANK TUTTLE 

Presentada por 
ADOLPH ZUKOR 
JESSE L. LASKY 

Película Paramount 




Y DÉJALO 




de la chaqueta de Lamberto. Suenan las 
once de la noche y la señorita Streeter, cre- 
yendo firmemente que Matilde no entre- 
gará el dinero como le había prometido, se 
dispone a llamar a la policía, y así se lo par- 
ticipa a Guillermo. La acusación de la 
señorita Streeter, que él considera absolu- 
tamente infundada, obliga al joven a reve- 
larse en defensa del honor de la mujer a 
quien en mala hora había desdeñado. Lam- 
berto recibe su merecido a manos de Gui- 
llermo ; la señorita Streeter se da por muy 
satisfecha con la devolución del dinero ; Gui- 
llermo y Matilde hacen las paces, en la 
forma natural y lógica que supondrá el in- 
teligente lector, y Juanita, la coqueta eterna, 
perdición de los hombres débiles, sale del 
baile de la Liga del brazo del propietario del 
almacén para tomar el elegante automóvil 
Rolls-Royce que está esperando a la puerta. 



Para la Propaganda y Publicidad 

PUNTOS SALIENTES EN "ÁMALOS 
Y DÉJALOS" 

La simplicidad del asunto que sirve de 
base a la película Ámalos y déjalos, de la 
Paramount, que se exhibirá en el Teatro 

, hace que esta nueva producción 

cinematográfica de la conocida manufactura 
americana, encuentre instantáneamente sim- 
pática acogida por parte del público, quien 
se siente inmediatamente identificado con 
los personajes que la interpretan, pues los 
problemas que afectan a Matilde, a Guiller- 
mo y a Juanita, principales intérpretes del 



film, son precisamente los problemas que 
afectan a una buena parte de la humanidad 
presente. La sencillez y aparente facilidad 
con que el director ha sabido dar vida a los 
personajes del drama, hábilmente secundado 
por un grupo de excelentes artistas de la 
escena silenciosa, hacen que el interés del 
espectador no decaiga un solo instante des- 
de la escena en que Matilde, la hermana 
mayor de Juanita, salta impaciente del lecho 
para recordar a ésta que el mostrador del 
almacén la espera, hasta la escena final en 
que Juanita, la eterna flirt, desaparece del 
baile del brazo del propietario del almacén 
donde trabaja, mientras Matilde, la her- 
mana juiciosa, sencilla y virtuosa, logra 
convencer a Guillermo, cegado temporal- 
mente por las coqueterías de Juanita, de que 
la verdadera belleza no es la que se manifes- 
ta en el rostro de la mujer, sino que perma- 
nece oculta e invisible en lo más recóndito 
del alma femenina. . . . 

En las escenas del baile de máscaras, pic- 
tóricas de animación y vida, el público 
tendrá oportunidad de apreciar la diferen- 
cia que existe entre el famoso chárleston y 
la nueva danza llamada black bottom, o 
fondo negro, que según opinión de algunos 
aficionados terpsicóreos, está destinada a 



Pola Negri» 

Hotel Imperial 



suplantar a aquella ertel favor público. I. 
danza del black bottOin fué introducida e: 
el escenario de un teatro por primera v 
por Ann Pennington, siendo ejecutada « 
la película que nos ocupa por los notabl: 
bailarines Webster Taylor y Dorotf. 
Mathews, alumna ésta en un tiempo de I 
célebre bailarina rusa Madame Pavlowa. 

Las escenas nocturnas que aparecen en ! 
película, son también interesantes por 
novedad y por ser un reflejo fiel de la vi 
obrera en la gran urbe norteamericana. 

Entre los intérpretes que más se distii 
guen en la película, justo es mencionar 
Evelyn Brent, quien hace su debut en 
Paramount, precedida de gran fama cofl; 
actriz del género melodramático, Lawren;: 
Gray, a quien el público ha aplaudido • 
varias películas interpretadas por Glori 
Swanson, Bebé Daniels, Esther Ralston 
Betty Bronson ; Luisa Brooks, joven y bel i 
sima actriz, quien desde que apareció p« 
primera vez en la pantalla interpretando Uí 
sencillo papel en la película La calle del (J¡ 
vido, hasta que volvimos a aplaudirla • 
Jauja de los ilusos, se ha conquistado I 
nombre en la escena cinematográfica ame:i 
cana ; Osgood Perkins, eminente actor d: 
teatro hablado ; Jack Egan, miembro py 
muchos años de una de las compañías i 
comedia más notables de los Estados Uw 
dos, Marcia Harris, actriz característica I 
gran renombre en la escena hablada ameii¡ 
cana, a quien el público aplaudirá deriti 
poco en la película Las tristezas de Satfy 
(Continúa en la página 21) 



PAGIXA 10 




MENSAJERO PARAMOUNT 




í 



LA SUERTE LOCA" 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

W. C. FIELDS 

e ii 

"LA SUERTE LOCA" 

("The Potters") 
con 

IVY HARRIS y MARY ALDEN 

Dirección de FRED NEWMEYER 

Basada en la Comedia de J. P. McEvey 

WILLIAM LE BARÓN 

Productor asociado, Estudio neoyorquino 
Película Paramount 



REPARTO 

edro Potter W. C. Fields 

u esposa Mary Alden 

uillermín Jack Eagan 

[atilde Ivy Harris 

icardo Richard Skeet Gallagher 

'.. B. Rankin. , Joseph Smiley 

. P. Eagle Bradley Barker 



ARGUMENTO 

S la hora del desayuno y la familia 
Potter se prepara para sentarse a la 
mesa. Ante la impaciencia de Ma- 
jlde, quien espera a su novio de un mo- 
llento a otro, papá Potter le da una buena 
-bprimenda recordándole que aquél es un 
imple empleado, que ni tan sólo gana para 
js propias necesidades. Si fuera un hom- 
Ire de importancia como él y con cuatro 
Jiil dólares en el Banco, sería otra cosa. 



Terminado el desayuno, papá se dirige a su 
oficina. 

Los negocios importantes de papá Potter 
se reducen al poco remunerativo oficio de 
escribiente, a las órdenes de un tal Rankin, 
sujeto de dudosa conducta en los negocios. 
Cuando esa mañana Rankin entra en la 
oficina, muestra a Potter un periódico con la 
noticia de que una compañía de petróleo 
acaba de descubrir cinco nuevos pozos de 
este valioso líquido. Potter se lamenta de 
que él no tenga la suerte de emplear su 
dinero tan lucrativamente. 

Llega en este momento un amigo de 
Rankin llamado Eagle, un especulador 
de petróleo en gran escala. Potter, aluci- 
nado con las cifras que aquellos mencionan, 
propone a Eagle que le venda algunas ac- 
ciones, y éste, que está deseando librarse 
de ellas, le regala generosamente una ac- 
ción de una propiedad adyacente. 

Poco después llegan a la oficina de Pot- 
ter, su hija Matilde y el novio de ésta, los 
cuales vienen a declararle su intención de 
casarse. Matilde se entera de la compra de 
su padre y amenaza decírselo a mamá Pot- 
ter. Su padre la suplica que nada diga a 
aquélla, quien no entiende de estas cosas, y, 
como premio, la regala la acción que le dio 
Eagle. 

Potter regresa aquella noche a su casa 
contento como unas pascuas. Su señora le 
observa sorprendida y, finalmente, a causa 



de una imprudencia de Ricardo, se entera 
de que Potter ha invertido el dinero que 
tenían ahorrado en acciones petroleras. La 
Señora Potter llora desconsolada lo que 
considera una segura pérdida y, con gran 
determinación, obliga a papá Potter a tomar 
el tren para el lugar donde la compañía 
tiene su domicilio, con objeto de que le de- 
vuelvan el dinero. Papá Potter, resignado, 
se dirige a la estación, pero por error, se 
acomoda en un coche que no está engancha- 
do al tren. Se queda dormido y a la ma- 
ñana siguiente ve, con gran sorpresa, que 
todavía se encuentra en el mismo sitio de 
la víspera. 

Potter vuelve a la oficina, donde Rankin 
le espera con ansiedad para comprarle las 
acciones, porque ha sabido que se han des- 
cubierto pozos de petróleo en estos terrenos. 
Potter le vende las acciones con un margen 
de ganancia de mil dólares, y regresa a su* 
casa triunfante y satisfecho. 

La señora Potter no sale de su asombro 
al verle entrar en casa cargado de regalos, 
y le pregunta, extrañada, qué es lo que 
sucede. En este momento entra también 
Guillermín, quien ha dejado el empleo, por- 
que ha leído en la prensa que el pozo de 
petróleo donde su padre tiene las acciones, 
está rindiendo mil quinientos barriles dia- 
rios. Potter oye la noticia consternado y 
confiesa a su mujer que vendió las acciones 
a Rankin. Aquella le consuela diciendo que 
la verdadera culpable es ella, por haberle 




El eminente actor cómico 
W. C. Fields y los distin- 
guidos artistas señorita Ivy 
Harris, señora Mary Alden 
y Richard Skeet Gallagher, 
en varios momentos cul- 
minantes de esta chistosa 
película de la Paramount. 




PAGINA U 




MENSAJERO PARAMOUNT 



sc^Loi. 



\DOLIMI ZLKOR \ JESSE L. LASO Presentan a 

WC FÍELOS 



La 
Suerte Loca 

("The Potters") 



con 



IVYHARRIS 
MARYALDEN 

Dirección de FRED NEWMEYER 

Basada en la comedia de 

J. P. McEVOY 

HE aquí una película cómica 
que por su realismo y gra- 
cia está destinada a hacer pasar 
un rato agradabilísimo a cuantos 
asistan a su exhibición. Su pro- 
tagonista es el hilarante Mr. 
Fields, con lo cual queda dicho 
todo. Esta es, además, una 

Película Paramount 



obligado a que las vendiese. Para colmo 
de males, Potter muestra a su esposa un 
telegrama que ha recibido, en el cual Ricardo 
y Matilde anuncian su casamiento, y que 
vendrán a recibir sus bendiciones. 

Cuando mayor es la consternación en el 
hogar, entran Ricardo y Matilde, ya casa- 
dos. El recibimiento que hacen a la pareja 
no puede ser menos cordial, y Matilde, in- 
dignada, pide a su esposo la acción petrolí- 
fera que la regaló su padre y se la arroja a 
los pies, diciendo que ellos no necesitan para 
vivir de sus favores. Potter recoge incons- 
cientemente esta acción y descubre que es 
precisamente la del pozo que ha brotado pe- 
tróleo. Al verla Potter, salta de placer y 
alegría y comienza, en su excitación, a tirar 
y romper los muebles de la sala. La señora 
Potter cree que su esposo se ha vuelto loco. 

Matilde y Ricardo leen el periódico y se 




PAPA POTTER 

— a quien, cuando 
estaban de buen hu- 
mor, en su casa le 
llamaban "el cabeza 
de familia." 



dan cuenta, aunque tarde, de su torpeza. La 
señora Potter se dirige entonces a su esposo 
y le pide la acción valiosa. Potter se re- 
siste, pero al cabo se la entrega declarando, 
enfáticamente, que él siempre ha sido un 
gran hombre de negocios, y que si antes no 
se hizo rico fué porque no había pensado en 
ello. R. de V. 



LA VIDA DE UN ACTOR DEL CINE 

La generalidad del público tiene formada 
una idea completamente errónea acerca de 
la vida que llevan los actores del cinema, a 
quiénes, si hemos de juzgar por lo que de 
ellos se dice y escribe, la gente se los ima- 
gina botando el dinero a manos llenas y 
pasándose la mayor parte del día y toda la 
noche en los lugares de recreo y en los 
cabarets de moda de Hollywood. Mas, a 



fin de que el lector se dé cuenta de cual 
diferente es lo que se habla y escribe de 1; 
realidad, daremos como ejemplo típico d^ 
actor cinematográfico, al eminente protage 
nista de la película La suerte loca, de 1: 
Paramount, que se exhibirá en el Teatro. I 

He ahí, pues, como se pasa la vida, tai' 
volando, como dijo el poeta, el insigne acta 
cómico W. C. Fields : 

Fields se levanta invariablemente todc: 
los días a las siete de la mañana; a las siefl: 
}• media toma el desayuno, el cual consistí: 
en una naranja y una copa de una infusió 
hecha' de cereales, a la que los americano: 
llaman postum, a las ocho y media se dirig]: 
al estudio de la Paramount, en Long Islanq 
entra en su camerino, se quita la ropa qu|í 
lleva puesta, se hace el maquillage y é 
viste el traje con que ha de aparecer antf: 

(Continúa en ¡a página 22) 



PAGIXA 12 




MENSAJERO PARAMOUNT 



¿g?m 



EL HOMBRE DEL BOSQUE" 



(ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

presentan 

La producción de JOHN WATERS 
basada en la obra de ZANE GREY 

4 EL HOMBRE DEL BOSQUE" 

("The Man of the Forest") 

con 

JACK HOLT de protagonista 

B. P. SCHULBERG 

Productor Asociado. Estudio Californiano 

Dirigida por JOHN WATERS 

Fotografía de C. Edgar Schoenbaum 

Editor en jefe B. Lloyd Sheldon 



REPARTO 

lett Dale Jack Holt 

ncy Gayner Georgia Hale 

Gayner, su padre ...... George Fawcett 

int Beasley Warner Oland 

I sheriff Ned Blake Tom Kennedy 

F itt Hawkins Guy Oliver 

tjnuto Oleson. El Brendel 



los foragidos. Censuran estos la irresolu- 
ción de su jefe, Beasley, quien a la sazón 
trata de usurpar a su dueño la hacienda de 
Gayner. En tanto discuten los bandoleros, 
llega Beasley a la cabana, y les anuncia que 
la sobrina de Gayner, el hacendado a quien 
tratan de expoliar, llegará al día siguiente 
a hacerse cargo de los bienes de su tío. 
Alarmado ante la perspectiva de tener que 
habérselas con una mujer, Beasley da ins- 
trucciones a sus acólitos para que se apo- 
deren de la muchacha antes de que llegue 
a la hacienda de su tío. En tal punto de su 
conversación, ábrese la puerta de la cabana, 
y aparece en ella el caballo de Brett, con lo 
que los bandidos comprenden que su dueño 
debe estar escondido no lejos de ellos. Sin 
intimidarse ante el peligro, Brett lanza 
contra ellos a Mike. Huyen despavoridos 
los bandoleros, y Brett logra apresar a su 



iRGUMENTO 

JRETT DALE, 
¡ J el trampero a 
quien toda la 
narca conoce por 
"H ombre del 
¡sque," discurre un 
¡ por las selvas del 
!ste legendario, ji- 
je en su caballo 
torito y escoltado 
[ su fiel e insepa- 
|le Mike, el puma 
k amaestrara tras 
¡inagotables esfuer- 
I y paciencia. Hu- 
'ido de una tor- 
tita que con rapi- 
| fulminante se | 
oxima, busca Brett 
• ugio en una cabana 
de ciertos notorios 
idoleros del lugar 
Hilen reunirse, igno- 
róte de que éstos, 
i)';endo también de 
lal tormenta, galopan 
alia su refugio. Al 
yíes acercarse, se 
oljilta con Mike en el 
l.nero, pudiendo así 
juchar, sin ser vis- 
la conversación de 




Jack Holt, eminente 
culminantes de este 



protagonista de la película "El hombre del bosque," en cuatro momentos 
emocionante film de las selvas californianas. La bella actriz Georgia Hale 
aparece en el grabado inferior de la izquierda. 



jefe, Beasley, a quien poco después conduce 
a presencia del sheriff. Este, que es en 
secreto cómplice de Beasley, se niega a de- 
tenerle, fundándose en que la acusación de 
premeditación del rapto de la sobrina de 
Gayner carece de pruebas suficientes. Al 
tratar el sheriff de detener a Brett, huye 
éste y se dispone a salvar a la muchacha de 
la celada que sus enemigos le preparan. 

A su llegada, Nancy, la sobrina del ha- 
cendado Gayner, se dirige en busca de su 
tío, acompañada por Mulvey, el capataz de 
Gayner ; quien también obedece las órdenes 
que le da Beasley. Cuando ambos corren 
por el páramo en el carricoche de la hacien- 
da, llega Brett a caballo, y previene a Nancy 
del inminente peligro en que se halla. Al 
negarse ésta a creerle, y al ver aproximarse 
a la banda de Beasley, Brett arrebata a la 
muchacha del carricoche, y la conduce a su 
cabana. Tras de pa- 
sar allí la noche, Nan- 
cy, que continúa des- 
confiando de Brett, 
trata de huir, y dispa- 
ra contra el "hombre 
del bosque" en el mo- 
mento en que llegan a 
la estancia Beasley y 
el sheriff, acompaña- 
dos de sus secuaces y 
de los cowboys de 
Gayner, estos últimos 
capitaneados por Matt 
Hawkins, empleado y 
amigo fiel de Gayner. 
Beasley y sus cóm- 
plices se disponen a 
linchar a Brett, mas 
se opone a ello Matt, 
alegando que el asun- 
to debe tramitarse le- 
galmente. Así, Brett 
es trasladado a la 
cárcel de La Pina- 
riega. 

Al llegar Nancy a 
la hacienda se entera 
de la muerte de su 
tío y, al hacerle Beas- 
ley ciertas proposi- 
ciones matrimoniales, 
comprende al cabo la 
inocencia de Brett. 
Arrepentida, Nancy 

PAGINA 13 




MENSAJERO PARAMOUNT 




corre a la cárcel para ayudar a Iirett a 
evadirse de fila, mas éste no ha per- 
dido el tiempo y, valiéndose de Mike, 

logra salir de su celda, encerrando en 
ella al sheriff. Al intentar regresar a 
la granja, Brett y Nancy son atacados 
por los hombres de Beaslev, quienes 
incendian la casa donde se ven obli- 
gados a refugiarse, salvándoles al fin, 
la oportuna llegada de los cowboys de 
la hacienda de Gayner. Desvanecidas 
todas sus dudas, Nancy accede, al 
cabo, a entregar su confianza y su 
mano al Hombre del Bosque. 

F. G. 



Clara Bow en "ELLO" 




Película basada en 

una novela de Eliuor 

Glyn. Producción de 

Clarence Badger. 

MAS de un millón de 
lectores ha sabo- 
reado las bellezas de es- 
ta novela publicada en 
el Cosmopolitan Maga- 
zine. Cincuenta millones 
aplauden hoy en los Es- 
tados Unidos a Clara 
Bow y Antonio Moreno 
en la película en ella 
basada. 



Sugestiones de Publicidad y 

Propaganda 
"EL HOMBRE DEL BOSQUE" 

Como creemos que la publicación de un 
argumento en toda su integridad puede re- 
sultar, a veces, contraproducente, pues no 
es conveniente en ningún caso revelar al 
público con demasiada anticipación el desen- 
lace de la película, nos permitimos ofrecer a 
continuación al empresario la sinopsis sin- 
tética de la película El hombre del Bosque, 
la cual podrá usar, esta es nuestra opinión, 
ventajosamente en sus anuncios impresos. 
Hela ahí : 

"Jack Holt, intérprete del papel de Milt 



Dale, es el blanco, y Georgia Hale, intér- 
prete del de Nancy Gayner, la que empuña 
el fatídico revólver. Esto ocurre cuando 
Nancy, procedente de Nueva York, llega a 
La Pinariega, con el objeto de tomar pose- 
sión de la hacienda que su tío, viejo y en- 
fermo, ha decidido traspasarle. Camino de 
la hacienda, Nancy es raptada por Milt 
Dale, un trampero, conocido en toda la co- 
marca por el Hombre del Bosque. No vaya 
a creerse que Dale rapta a Nancy para sí, 
sino que lo hace por evitar que la jovencita 
caiga en poder de una banda de facinero- 
sos, capitaneada por un individuo sin escrú- 
pulos, que quiere impedir a toda costa 
que Nancy llegue a la hacienda antes 



EL H0MBREdeiB0S0UE>< 

•*tta JACK HOLT ***£y* 

? *W. * _ GEORGIA UALE 



GEORGIA HALE 
BRENDEL 




de la muerte de su tío, para apoderan 
de la valiosa finca. Como suele acoi 
tecer con mucha frecuencia, Nanc 
tiene la debilidad de confiar en el m| 
vado Clint Beasly, a quien cree un ci 
ballero, y desconfía del honrado Dal 
por creerlo un malvado. Acusado p.i 
Beasly del rapto de Nancy, sin duc, 
porque desbarató sus siniestros planei 
Dale es encerrado en la cárcel de l¡ 
Pinariega, de la cual escapa con : 
auxilio que le imparte un feroz purai 
al cual el joven y valiente trampen 
había amaestrado. Desde este instanti 
los sucesos se desarrollan con tal rapi 
dez de acción, que Nancy no tarda ti 
darse cuenta de que Dale es el hombre vi 
liente y abnegado que sacrificó su vida pn 
salvarla, mientras que Beasly es el cobara 
que quiere perderla y el causante directo < 
la prematura muerte del tío de la joven. Ei 
estas circunstancias, no es difícil predec 
que Dale encontrará la debida recompenü 
en brazos de Nancy." 

En la interpretación de este interesaní 
drama del Oeste americano, uno de los mu 
jores en su género que el público habrá visi 
en la pantalla, figuran los nombres de Jad 
Holt, intérprete del papel de protagonista 
Georgia Hale, del principal papel femeninc 
Warner Oland, del de Beasley; Tom Ker 
nedy, del de venal sheriff; El Brendel, di: 
de chistoso mozo de la hacienda, y otro- 
John Waters, director de El río del Ohw. 
y Por una mujer, tuvo a su cargo la direc 
ción de El Hombre del Bosque, tarea qii 
desempeñó con el acierto que es en él carav 
terístico. 



Buen Actor, pero Pésimo Jinete 

El Brendel, distinguido actor cómico 
la Paramount, que aparece en la película I 
Hombre del Bosque interpretando un chir 
tosísimo papel, antes de tomar parte en .1 
impresión de películas, era uno de los ti- 
tores más distinguidos de la escena hablac; 
americana, en donde las habilidades hípic¿ ! 
de los actores salen sobrando. Coit: 
Brendel de jinete no tenía absolutamente 1;¡ 
noción más elemental, cuando el directcn 
Waters le mostró el caballo que debía morr 
tar en ciertas escenas de la película, nuestr: 
hombre se volvió pálido como un santo c¡ 
cera, pues el animal había botado de la sill= 
a otros dos actores, y Brendel había sid: 
testigo del accidente. Sin embargo, a ai- 
de que no le tildaran de cobarde, B rendí 
hizo de tripas corazón, como vulgarmente 
(Continúa en la página 22) 



PAGINA U 



i8¿ 



MENSAJERO PARAMOUNT 



¡M& 



110,000 personas 
vieron la preciosa pe- 

lícula "LA MANO 
DE DIOS", la 

semana de su estre- 
no en el TEATRO 
PARAMOUNT 




Escogida esta película por 
la empresa para la aper- 
tura del teatro más grande 
del mundo, su éxito de 
taquilla fué instantáneo. 



PAGINA li 




MENSAJERO PARAMO UN T 




LA PARAMOUNT EN BARCELONA 




Enorme marca de fábrica de la Paramount rodeada de retratos de artistas de esta empresa con que se adornó una de las ventanas del edificio que ocupa 
la Seleccine, S. A., de Barcelona, durante las pasadas Navidades. Aspecto que ofrecía el frente del gran Coliseum, de la Ciudad Condal, la séptima noch< 
de la exhibición en ese teatro de la grandiosa película "El hijo pródigo," de la Paramount, la cual constituyó un resonante éxito artístico y de taquilla 



aquilla 



Un Ano que Bien Comienza 



AL finalizar el año 1926, no recordamos 
quién auguró que el presente sería 
el año Paramount por excelencia. 
Dos meses han transcurrido, apenas, desde 
el día en que tal profecía se hiciera, y por 
las películas que la Paramount lleva estre- 
nadas desde el comienzo de 1927, el feliz 
augurio lleva trazas de verse cumplido en 
todas sus partes. 

La Paramount saludó el Año Nuevo, 
exhibiendo, al filo de media noche, en su 
nuevo y espléndido teatro de Times Sqaare, 
la bellísima película, intitulada, Hotel Im- 
perial, en la cual la sin par actriz Pola Negri 
interpreta el papel de protagonista. Des- 
pués de su estreno, el Teatro Para- 
mount, situado, como muy bien dijo 
un humorista americano famoso, en el 
ombligo del mundo, se vio concurridí- 
simo, tarde y noche, por un público 
distinguido, ávido de admirar en la 
pantalla la que, según opinión de la 
crítica, es la mejor de las interpreta- 
ciones que la genial actriz lleva hechas 
en América, que es como si dijéramos 
en su larga carrera artística. 

Mientras en el Teatro Paramount 
el público se entusiasmaba ante las 
bellezas de Hotel Imperial, en otro 
teatro del Broadway neoyorquino, el 
Rialto. se proyectaba la película Las 
tristezas de Satán, última producción 

PAGINA 16 



del eximio metteur D. W. Griffith, basada 
en una famosa novela de María Corelli, e 
interpretada por artistas tan eminentes 
como Adolphe Menjou, Ricardo Cortez, 
Carol Dempster y Lya de Putti. 

La película Oíd Ironsides, nombre de la 
invicta nave de los primeros días de la Re- 
pública de Washington, cuyos hechos en 
aguas tripolitanas inspiraron a Lawrence 
Stallings uno de los argumentos más bellos 
que se han llevado a la pantalla, aunque en 
rigor pertenece, como Beau Geste, a los 
grandes estrenos de las postrimerías de 
1926, el hecho de que ambas películas con- 
tinúen en las carteleras y sigan atrayendo 



"Las Tristezas de Satán " 




"Una película 
maravillosa- 
mente dirigida 
por D. W. Grif- 
fith/' — New 
York Times. 



ESTE film ba- 
tió todos los 
"records" en el 
Teatro Rialto, de 
Nueva York, y 
continúa batién- 
dolos. El público 
aclama a Adolphe 
Menjou, el Satán moderno; Ricardo Cortez, Carol 
Dempster y Lya de Putti. William Le Barón, pro- 
ductor asociado. 



numeroso público, nos permite que las co 
sideremos como pertenecientes a las graii 
des producciones de 1927, aparte de qti 
será en este año cuando se darán a conoc: 
a los públicos de los países de habla cast: 
llana. 

La película Rubia o morena siguió a H\i 
leí Imperial en el Teatro Paramount. >' 
hay duda que Rubia o morena, interpretad 
por Adolphe Menjou y Gretta Nissen, pul: 
de desde ahora colocarse entre las más n|: 
tables películas que se estrenarán este afl: 
pues así lo declaró enfáticamente la crítiJ: 
neoyorquina y lo confirmó inequívocameri: 
el público con su asistencia en el Teat¡' 
Paramount durante los ocho días qii 
Rubia o morena duró en el cart!; 
Arlette Marchal, la espiritual actíi 
francesa, secunda admirablemente I 
labor de Menjou y Greta Nissen J 
esta película. 

Las películas que acabamos de mejí 
cionar, son, no lo dudamos, verdií 
deros heraldos de prosperidad en 192j' 
para el empresario que tenga el bu^' 
acierto de exhibirlas en sus teatros. 

'■ 



Este número contiene un 

SUPLEMENTO 

con el argumento de 

'HOTEL IMPERIAL" 




MENSAJERO PARAMO UNT 




Actividades en los Estudios de la Paramount 



sther Ralston, Camino de la Fama 

Después de haber tomado parte en la 
líenla El campeón del amor, en la cual, 
mo se recordará, Richard Dix desempeñó 
papel de protagonista, Esther Ralston, la 
cantadora blonda de Peter Pan, tomará 
rte en una serie de películas de la Para- 
mnt, en las cuales interpretará el princi- 
1 papel femenino, antes de que se le con- 
ra el título de estrella de la Paramount 
r derecho propio. La primera película de 
:a serie en que Esther Ralston tomará 
rte será la que llevará por título "Modas 
meninas," la cual será llevada a la pan- 
la con un lujo sin precedente. 



espléndidos Escenarios para el 
Film "Hijos del Divorcio" 

En el estudio californiano de la Para- 
| >unt prosiguen con toda actividad los tra- 
¡jos de construcción de los escenarios en 
,e habrán de impresionarse las escenas de 
película Hijos del divorcio, bajo la direc- 
,m de Frank Lloyd. 

nUno de los escenarios que más llamará, 
ii duda, la atención del público, será aquel 

que en la película indicada se desarrollan 
i$ escenas del gran baile. Este espléndido 
tón, que mide cien pies de ancho por 
pto cincuenta de fondo, va a ser, en 
inión de los peritos y de las personas que 
n visitado recientemente el estudio, una 
■irdadera maravilla, tanto por su lujo como 
Ir sus enormes dimensiones. Este salón 
f, acceso a un vestíbulo, también lujosísimo, 
|n vistas a un hermoso jardín. 
En el reparto de esta película, cuyos tra- 
¡jos de impresión comenzarán en breve, 
juran los nombres de Clara Bow, Esther 
dston, Gary Cooper, Einar Hanson, Hed- 
I Hopper y Nermon Trevor. La acción 
i esta película, basada en un asunto escrito 
r Owen Johnson y adaptado a la pantalla 
r Hope Loring y Louis Lighton, se desa- 
bolla parte en los Estados Unidos y parte 

Europa. 



Florence Vidor en "Miedo de 
Amar" 

E. H. Griffith tendrá a su cargo la direc- 
n de la película Miedo de amar, que en 
os días comenzará a impresionarse en el 
( rudio californiano de la Paramount. Esta 
lícula, en la cual Florence Vidor desem- 
ñará el principal papel femenino, tenía 



que haberse impresionado en el estudio neo- 
yorquino de la Paramount, desgraciada- 
mente, a poco de haber llegado a Nueva 
York, Miss Vidor cayó enferma, y fué pre- 
ciso aplazar la impresión de la película, que 
debía haberlo sido bajo la dirección de 
Luther Reed. Cuando Florence Vidor 
estuvo lo suficiente restablecida, el médico 
que la asistía le recomendó un clima más 
benigno que el de Nueva York, y la genial 
actriz escogió el de California para conva- 
lecer de su dolencia. 



"Cabaret," con Gilda Grey y 
Tom Moore 

Cabaret es el atractivo título de una pelí- 
cula que en estos momentos está en vías de 
terminación en el estudio de la Paramount, 
en Long Island, bajo la dirección de Robert 
Vignola. Encabezan el reparto de este film, 
basado en un asunto de palpitante actuali- 
dad, los eminentes artistas Gilda Grey y 
Tom Moore. 



Cuatro "Ases" de Cuatro Naciones 
en un Film 

En las escenas más sensacionales de la 
película de la Paramount que llevará el tan 
lacónico como sugestivo título de Alas, to- 



marán parte cuatro ases de la aviación de 
cuatro diferentes naciones. Estos ases son : 
el Barón Cari von Hartman, famoso aviador 
alemán que acaba de llegar a los Estados 
Unidos ; Ted Parsons, un aviador americano 
que sirvió en las fuerzas aéreas de Francia 
y posee el título de "as," pues él solo con- 
siguió derribar veinte aeroplanos enemigos ; 
Dick Arlen, considerado el más joven de los 
aviadores canadienses, y William Wellman, 
aviador americano que sirvió en el escua- 
drón Lafayette durante la Gran Guerra. 
Ted Parson es, en rigor, americano, pero 
como quiera que conquistó sus laureles sir- 
viendo a las órdenes de Francia, los fran- 
ceses lo consideran como "as francés," con 
lo cual nosotros estamos muy de acuerdo. 
Además de estos cuatro aviadores interna- 
cionales, en la película toman parte Frank 
Tommick, que sirvió con las fuerzas alema- 
nas durante el gran conflicto, y Dick Grace, 
que perteneció al Servicio Aéreo Naval de 
Inglaterra. 

El hecho de que en el reparto de una 
misma película figuren prominentemente 
enemigos encarnizados de ayer en perfecta 
armonía, es un ejemplo más que puede adu- 
cirse en favor de la confraternidad universal 
a que indiscutiblemente tiende el cinema- 
tógrafo. 



La Cinematografía en las Islas Filipinas 




Honramos esta página con la reproducción de la fotografía de un grupo de personalidades genuina- 
mente representativas del arte cinematográfico en las Islas Filipinas. (De pie, de izquierda a derecha) : 
Sr. R. Brambles, gerente del Lyric Theatre; Sr. T. Santa María, director en la Corporación; Sr. D. Bo- 
goslar, a cargo de la publicidad; Sr. V. Albo, director y secretario de la Corporación; Sr. E. G. Red- 
line, gerente de la oficina; Sr. G. G. Bosque, director y subtesorero. (Sentados, de izquierda a derecha) : 
Sr. J. B. Jonsen, ex encargado de la publicidad; Sr. F. Paterno, vice presidente; Sr. O. S. Colé, presi- 
dente y gerente general; Sr. M. Paterno, director; Sr. E. Sevilla, director. 

pagina n 






MENSAJERO PARAMO UN T 




"Beau Geste" en el Cine "Olimpia" de México 



Otro resonante triunfo de la Paramount 




Vista exterior parcial del edificio que ocupan las oficinas de la sucursal de la Paramount Films, S. A., 
en Lima, Perú, inaugurada recientemente por D. Benito del Villar, gerente de la principal chilena. 



MARCO- AURELIO GALINDO, el 
conocido crítico cinematográfico de 
El Universal Ilustrado, popular re- 
vista semanal que se publica en la ciudad de 
México, después de calificar a Beau Geste 
de "la mejor película de la semana; la me- 
jor dirección de la semana y la mejor inter- 
pretación de la semana," escribe el siguiente 
interesante artículo que gustosos reprodu- 
cimos : 

"El Cinema Olimpia, el único cinema de 
la América Latina, según nos ha dado el 
gustazo de insistir una y otra vez, como 
insistimos sobre ser nuestro el mérito y que 
pueda concederse al descubrimiento de John 
Gilbert, nos abre nuevamente las puertas, 
esta vez bajo los auspicios, económicamente 
pródigos, de la Famous-Players Lasky, la 
que inicia su patrocinio con Beau Geste, de 
Herbert Brenon. 

De las flamantes producciones que la 
Paramount corre ahora por los teatros neo- 
yorquinos, ninguna de tan manifiestas y re- 
cias cualidades como la que ha querido poner 
en la pantalla del Olimpia el día de la 
reapertura. Nos hemos precipitado a verla 
con el entusiasmo, tan relativo como descon- 
fiado, que hiciera nacer en nosotros la lec- 
tura de tres o cuatro críticos broadwayanos 
más o menos respetables y más o menos aten- 

PAGiy.i 18 



dibles. Pero el entusiasmo con que nos llegá- 
ramos a nuestro cinema favorito, reflejo in- 
exacto del entusiasmo de aquellos críticos 
de la Gran Vía Blanca, vióse, dichosamente, 
justificado en absoluto. Nos hemos embe- 
bido en Beau Geste como en muy contadas 
ocasiones nos embebiéramos en película al- 
guna. Y es que Beau Geste constituye, pri- 
mordialmente, una novela intensa, un foto- 
drama móvil y vivido. Lo hemos visto, del 
título al sello Paramount del final, con un 
interés que se acomoda sin esfuerzo y mue- 
llemente al adjetivo de creciente, por mucho 
que un temor a parecer reclamistas de una 
u otra naturaleza nos empujara, por un mo- 
mento, a abstenernos de ponerlo allí. 

Beau Geste es un melodrama de aven- 
turas, aunque alguien, Mr. Shean, quizás, 
fuera a tenerlo por otra cosa que él mismo 
ignorase cómo calificar; un melodrama de 
aventuras del mismo carácter, precisamente, 
que mostrara el Miguel Strogoff, de M. 
Tourjansky y Jules Verne. Solo que en 
Beau Geste tropezamos, para regocijo 
nuestro, con un asunto sensacionalmente 
original y, en ocasiones, abundante en la 
emotividad necesaria para elevarlo sobre el 
nivel común del melodrama. Tropezamos 
con algo más: con un grupo de personajes 
humanamente novelescos, que tienen mucho 



de héroes, pero no poco de hombres, vibr 
tes de simpatía y de valor, que tienen 
bello gesto humanamente posible y no, coni 
quisiera tenerlo el Miguel Strogoff de 1 
admiraciones de Mr. Shean, irritantemen 
sobrehumano. 

A la verdad, ignoramos de qué punta c 
ger esta producción de Herbert Breno 
quien se hiciera acreedor a nuestra gratiü 
más alborozada por su Peter Pan, si hemí 
de dejar caer alguna acre palabra sobre ui 
u otro de los factores que contribuyeran 
realizarla. La encontramos demasiado biei 
para eso, demasiado acabada para que nue 
tro invariable despecho hallara aquí moti\< 
de desahogo. Mas no es por otra cosa qii 
nos felicitamos, sinceros aficionados al cin< 
ma que somos en el fondo, Beau Geste t 
una preciosa película, una espléndida nove; 
en imágenes móviles que ha de agregarse 
la serie de buenas películas que la Pan 
mount persiste, de unos dos años o poc: 
más a esta parte, en traernos a las pantalla, 
con sus naturales y muy excusables excep 
ciones. 

Herbert Brenon halló, en el escenario d: 
Paul Schofield de la novela de Mr. Wrenri 
una oportunidad más de probar, a quien hu^ 
biera de detenerse a prestarle atención, que 
sabe ver y hablar con los ojos y la palabn 
del cinematografista: con el objetivo de lli 
Bell & Howell. Nos ha enviado así unli 
obrita en doce tambores excepcionalmenfc 
bien desarrollada, milagrosamente construí 
da, no menos como película cinematografíe 
que como relato novelesco. Ha hecho, 4 
propio tiempo, un trabajo más difícil : cap 
turar, para llevarlo al lienzo blanco e in) 
quietísimo, el sabor de su "lócale" así comil 
el romántico empuje de los tres hermano 
Geste, por no decir más de la sabrosa moví 
lidad del cuento. Nos ha conducido por lo! 
desiertos africanos, ardorosos y mudos, árü 
dos y traidores, hasta el confort elegante di 
una vieja mansión inglesa; nos introduje 
poniendo en nuestro ánimo buena parte de! 
supersticioso terror que alentaran los cuatrij 
o cinqo "legionnaires" que hubieran d'¡ 
acompañar al Comandante de Beauj oláis, ai 
fuerte Zinderneuf, cuidado de centinelas 
muertos y al mando de un jefe asesina dej 
por uno de los propios . . . Muchas cosaj 
supo hacer Mr. Brenon con su Beau Geste\ 
muchas cosas que sabremos estimarle conw 
le estimamos aún y aún le estimaremos po: 




MENSAJERO PARAMOUNT 




Igo tiempo su Peter Pan. Le agradecé- 
is, sobre todo, muy íntimamente, el efecto 
\ neral de su obra, tan sobresaltante, tan 
íotivo, como grato y amable resulta al 
ríritu el espectáculo de ese firme afecto 
iternal que uniera uno al otro a Michael, 
iBeau, a Digby y a John Geste, tres sanos 
lobilísimos muchachos ingleses. 
Inútil resulta, en realidad, venir ahora, 
tiS de lo anterior, a decir nada de los in- 
pretes, que quisieron colocarse a la altura 
la nobleza o la ruindad de sus individuos, 
niendo simplicidad de gesto, firmeza de 
e oción o intensidad de color, según el pa- 
I que a cada uno se le diera a cuidar, en la 
sis preciosa y exacta. Apenas si queré- 
is citar, particularmente, a Noah Beery, 
e, no por la primera vez, cierto es, nos 
te una caracterización tan sabrosa como 
r ilizada. Su sargento Lejaune, en su sun- 
)sa crueldad y su inquieta actividad en la 
tensa del fuerte, se nos ha quedado más 
éí de los ojos tan reciamente como guar- 
amos memoria de su propio cazador de 
files en La Horda Maldita." 



OTRA OPINIÓN MEXICANA 

'L de L," cronista cinematográfico de 
Lcelsior, el gran rotativo de México, 
fribe : 

f'La reapertura del cine Olimpia ha sido 
! gran suceso, no solamente por encontrar 
i público reformas y comodidades que 
£es no tenía sino también, porque hemos 
Uto en él una de las películas más bellas, 
je se pueden filmar; me refiero a Beau 
ste (Bello Gesto) quieran que no, los 
traducen de otro modo el título, cuya 
iducción se vé confirmada por la fábula 
^arrollada con admirable ingenio. 
Uifícil es encontrar novedad en los argu- 



mentos de películas, en ésta se ha encon- 
trado. Me dicen que se trata de una cono- 
cida novela inglesa ; no lo niego ; de todas 
suertes, hay tanta pasión en todas las esce- 
nas, tanto verismo en los momentos más cul- 
minantes, tanto ambiente trágico en la obra, 
que el espectador se extasía diciendo : ¡ qué 
nuevo ! . . . ¡ qué bello ! . . . ¡ qué interesante, 
es todo esto ! . . . 

El talento de Herbert Brenon'se ha puesto 
de manifiesto dándonos una película tan 
superior. Aquellos panoramas en las in- 
mensidades del desierto de Sahara ; aquel 
prólogo lleno de emotividad, rodeado de 
misterio, excitando la fantasía del que lo 
contempla ; aquel fuerte perdido en aquellas 
soledades, y que ha de servir de tumba al 
protagonista, al valiente y heroico Geste, 
aquellas serias escenas en la mansión seño- 
rial de Lady Brandon, a donde se verifica el 
robo del zafiro, que todos creemos bueno, y 
que es el fondo de la fábula, el que da lugar 
a que los tres hermanos se acusen como 
ladrones, y huyan de la casa a la Legión 
Extranjera a pelear por Francia, con áni- 
mos de no volver jamás, castigo que se im- 
ponen los temerosos de caer en las garras 
del Código Penal. Y, luego aquellos com- 
bates, aquellas miserias, aquellos castigos del 
feroz sargento Lejaune magnífico tipo del 
talentoso Noah Beery, aquel cuadro, en que 
se coloca en cada tronera del fuerte, un 
cadáver para que crean los árabes que hay 
numeroso ejército encerrado y dispuesto a 
combatir; todo ello parece página arrancada 
a un poema clásico de inmortales héroes. 

Beau Geste tiene a su favor la excelente 
interpretación de Ronald Colman, cuya so- 
briedad, cuyo talento escénico, ha llegado a 
gran altura en esta obra. Aquella cara, 
aquel aspecto, aquel modo de vivir el tipo, 



son de un actorazo. Neil Hamilton y Ralph 
Forbes en los otros dos hermanos, ti'abajan 
como pocas veces los hemos visto, ya que la 
película es un cántico hermoso al cariño de 
la fraternidad de tres jóvenes, que en la 
vida y en la muerte se aman, y son insepa- 
rables. 

Uno solo regresa a Londres; el mayor, el 
héroe muere en el combate en el fondo del 
fuerte. El que le sigue le hace los fune- 
rales de un héroe, y cubierto con la bandera 
inglesa prende fuego a la fortaleza, y allí 
quedan carbonizados los restos del valiente. 
El que esto hace, cumpliendo sagrado jura- 
mento, fallece en las inmensidades del de- 
sierto, víctima de la sed, y junto a su ca- 
mello muerto, y el tercero llega al hogar, 
para referir tragedia tan homérica. 

La adaptación musical, muy bella y muy 
gráfica, retratando las escenas culminantes 
con verdadera inspiración, y por si algo fal- 
tara, Alice Joyce nos da el tinte romántico 
de la gran dama inglesa, educando a sus 
tres sobrinos con intensos sacrificios, por el 
abandono de su esposo, que la niega todo 
recurso." 



NUESTRO NUMERO DE MAYO 

La espléndida aceptación que Mensajero 
Paramount tiene entre el gremio cinemato- 
gráfico de los países de habla española y el 
favor que el público de aquellos países dis- 
pensa a nuestra publicación, nos mueve a 
introducir en ella importantes mejoras, a 
partir del próximo número, convencidos de 
que así corresponderemos, aunque en pe- 
queñísima proporción, al favor que el gre- 
mio cinematográfico y el público que nos lee 
dispensan a nuestra revista, la cual nos pro- 
ponemos continúe siendo un verdadero lazo 
de unión entre el cinematografista y la 
Paramount. 




Culminante escena de la sensacional película "Beau Geste," de la Paramount, estrenada con inmenso éxito en el gran Teatro Olim- 
pia de la ciudad de México, de la cual la crítica ha hecho calurosos elogios. 



PAGINA 19 




MENSAJERO PARAMOUNT 




Sugestiones de Publicidad y Propaganda para el Empresario 



FORD STERLING EN "PERDIDA 
EN PARÍS" 

Entre los distinguidos artistas que apare- 
cen en el reparto de la película Perdida en 

París, que se exhibirá en el teatro 

ocupa un lugar prominente el nombre del 
eminente v aplaudido actor cómico Ford 
Sterling, a quien el público ha aplaudido en 
varias otras películas de la Paramount, El 
fachendoso entre ellas. Ford Sterling na- 
ció en una pequeña población del estado de 
Wisconsin, en Norteamérica, y desde muy 
niño demostró gran afición por el teatro, al 
extremo de que cuando contaba dieciseis 
años de edad, no pudiendo dominar por 
más tiempo sus impulsos, escapó de su casa 
para unirse a la farándula del famoso circo 
de los hermanos Ringling. Haciendo de 
clown, la fama de Sterling recorrió muy 
pronto los Estados Unidos, mas cansado a 
los dos o tres años de sus propias payasa- 
das, el clown dejó de serlo para dedicarse 
al teatro. En Filadelfia ingresó en una com- 
pañía de vaudcviUc, o zarzuela, y quince 
años más tarde, cuando se había conquistado 
un nombre en la escena teatral americana, 
Sterling dejó las tablas para ingresar en 
uno de los grupos de artistas que impresio- 
naban películas cómicas en los estudios de 
la antigua Keystone. Hace ya algunos 
meses que Ford Sterling forma parte de 
los elencos artísticos de la Paramount, ha- 
biendo tomado parte en varias notables pe- 
lículas de esta empresa, siendo la última en 
que ha tomado parte, la intitulada, Perdida 
en París, en la cual la sin par actriz Bebé 
Daniels desempeña el principal papel feme- 
nino, secundada por artistas de tanta valía 
como James Hall, Iris Stuart, Mabel Ju- 
lienne Scott, Tom Ricketts, George Grandee, 
André Lanoy y nuestro biografiado. 



SUGESTIONES DE EXPLOTACIÓN 

Sugerimos al empresario cinematográfico 
que exhiba en su teatro la película Perdida 
en París, las siguientes ideas de publicidad, 
algunas de las cuales han sido llevadas a la 
práctica, con excelente resultado, en algunas 
localidades de los Estados Unidos donde se 
ha exhibido la película : 

Distribuyanse con profusión pocos días 
antes del estreno de la película, unas tarje- 
tas, si posible fuere con el grabado de la 
torre Eiffel en una esquina, con la inscrip- 
ción siguiente : 

PAGINA 20 



Si 


desea usted sa 


ier 


lo que le < 


ICU- 


rrió 


i Bebé Daniels 










PERDIDA EN 


PARÍS, 




vaya 


hoy mismo, 


sin 


tardanza, 


al 


Teati 


■o 











Obténgase cierta cantidad de periódicos 
de fechas atrasadas en las redacciones de 
la localidad e imprímase en la primera pá- 
gina en grandes caracteres rojos. ¡ ULTI- 
MA HORA! ¡BEBE DANIELS PER- 
DIDA EN PARÍS! Entregúense esos 
periódicos así impresos a unos cuantos ven- 
dedores de periódicos, chiquillos de prefe- 
rencia, para que vayan voceándolos por las 
calles: ¡ULTIMA HORA! ¡BEBE DA- 
NIELS PERDIDA EN PARÍS! 



Solicítese de la oficina de telégrafos de la 
localidad el permiso necesario para impri- 
mir en unas hojas, semejantes a las que se 
usan para los telegramas, el siguiente men- 
saje : 

Telegrama Urgente 

París BC. E16. 

Bebe Daniels Perdida en París Hallada 

Ocho Noche Teatro 




Para el adorno del vestíbulo, durante la 
exhibición de la película Perdida en París, 
mándese construir una imitación, lo más 
exacta que sea posible, de la famosa torre 
Eiffel, la cual podrá colocarse en el centro 
del vestíbulo, o en otro lugar adecuado 
donde llame la atención del público. Colo- 
qúese al pie de la torre un baúl de regu- 
lares dimensiones con la siguiente inscrip- 
ción, HOTEL RITZ PARÍS. Para com- 
pletar el cuadro, hágase sentar en el baúl a 
una muchacha, si no vestida con elegancia, 
por lo menos con corrección, y póngase 
cerca de ella un letrero de buen tamaño con 



la siguiente leyenda 
PARÍS. 



PERDIDA 



PARA LAS RUBIAS Y LAS 
MORENAS 

(Continuación de la página 4) 
Sarniento, esta vez con una morena ; oti 
divorcio, y por una serie de circunstancf 
de las cuales se enterará el que tenga 
buen acierto de ir a ver la película, Enriql 
vuelve a la escena de su primer amor, a 
dulce y tranquila casita campesina done 
conoció a la rubia encantadora con qui 
hace las paces. . ." 

En el reparto de esta película, escogid 
por el director Richard Rosson con vera 
dero acierto, figuran los nombres de Adolph 
Menjou (Enrique), Gretta Nissen (la ni 
bia), Arlette Marchal, (la morena), Mar 
Carr (la abuela), Emile Chautard, Par. 
Weigel y Henri Menjou, hermano del pro 
tagonista. 



¿RUBIA O MORENA? 

Un curioso impertinente, periodista pe 
más señas, introdújose, durante la impresic 
de las escenas de la película Rubia o me 
rena, en el estudio de la Paramount, y gra 
cias a su intrepidez, rayana en heroísr 
consiguió de Greta Nissen y Arlette Mar J 
chai, rubia y morena, respectivamente, dfi 
la película antedicha, las siguientes contestai 
ciones a un cuestionario sometido a ambas! 
artistas. 



Greta Nissen habla en 
pro de las rubias 

1. A las rubias puede 
vérselas de más le- 
jos. 

2. Las rubias no tienen 
necesidad de preo- 
cuparse por las ca- 
nas. 

3. Las rubias parecen, 
por regla general, 
más jóvenes. 

4. Una "vampira" ru- 
bia se hace menos 
sospechosa, pues ex- 
iste la creencia de 
que todas las "vam- 
piras" son morenas. 

5. Las ropas vaporosas 
que tanto agradan a 
los hombres son pa- 
trimonio exclusivo 
de las rubias. 

6. Las rubias cautivan 
más fácilmente a los 
hombres. 



Arlette Marchal hablé 
en pro de las morenas 

1. Cuanto más ceres. 
está un hombre fl 
una morena más la 
quiere. 

2. Las morenas no se 
preocupan por nartaj 
pues son más ecuáH 
nimes. 

3. L a s morenas son 
siempre en apari' ■ 
cia más jóvenes. I 

4. L a s morenas s ol 
más constantri 

Cuando una mujer 
trigueña ama, ama 
de veras. No toda 
las "vampiras" haí 
de ser morenas. 

5. Las morenas vist^í 
con elegancia 18 
ropa estilo sastre: a 
las rubias les es iml 
posible. 

6. Por cada morena 
que se divorcie, si 
divorcian tres ru- 
bias. 



A raíz del estreno de la película Rubia o 
morena, de la Paramount, en la cual 
Adolphe Menjou interpreta el papel de pro- 
tagonista, dícese que en los Estados Unidos 
ha aumentado el número de rubias en más 
de un treinta y cinco por ciento, y que gran 




MENSAJERO PARAMOUNT 




unen» de trigueñas están sacrificando su 

helio v su natural belleza para convertirse 

blondas, aumentando, por consiguiente, 

manera considerable, el consumo' del 

ua oxigenada y la tintura de alheña en 

lo el territorio de la Unión norteameri- 

ia. La controversia entre blondas y tri- 

eñas ha llegado a adquirir caracteres tan 

irmantes, que hay quien predice que si en 

os momentos se exhibiese una película 

la cual ocurriese algo parecido a lo 

¡e ocurre en la película Rubia o morena, 

i'o es, una disputa entre blonda y trigueña | 

r el amor de un hombre, las autoridades 

verían obligadas a llamar las reservas de 

icía para evitar un motín. 

¿RUBIA O MORENA? í 

Vea resuelto tan trascendental J¡ 

problema en el TEATRO £ 

por ADOLPHE MENJOU í 

El actor de moda í 

Breve Biografía de 

ARLETTE MARCHAL 

I 

; .sta distinguida actriz de la Paramount 

■ ió en París el 29 de enero de 1902, en 
'ule fué criada, y educada en un convento 
Inca de Versalles. Durante las vacaciones 
m. pasó junto a su familia hizo frecuentes 
litas a los teatros de la capital, de lo cual 
Rió en ella una afición intensa por el arte 

I Taha. La primera vez que Arlette 
i ;tió a una exhibición cinematográfica, sa- 
lí de ella tan entusiasmada y conmovida, 
mk desde aquel día se convirtió en una asi- 
it concurrente a esa clase de espectáculo 

■ Mico. Su afición por el teatro hablado 
¿cose inmediatamente en un incontenible 
■leo por convertirse de simple espectadora 
Hactriz de la pantalla, y, decidida a lograr 
í'ife propósito, una hermosa mañana Ar- 
fie se dirigió al estudio de la empresa 
Bbmont a solicitar trabajo, teniendo la 
Bina fortuna de que los directores le co- 
iien la interpretación de un modesto papel 
■•una película que a la sazón estaba a pun- 
■ijle impresionarse. Tan a gusto de la em- 
ft'sa desempeñó Mlle. Marchal su come- 
ifu, que estuvo trabajando tres años con- 
iutivos en su estudio. Cuando la com- 
Hía de Gloria Swanson fué a París con el 
«ieto de impresionar las escenas de la pelí- 
la Madamc Sans-Génc, de la Paramount, 
|í|ette Marchal figuró en el reparto como 

;rprete de uno de los principales papeles 



femeninos de aquel 
interesante film. El 
éxito obtenido por 
Mlle. Marchal en Ma- 
dame Sans-Géne fué 
tan rotundo, que la 
Paramount no tuvo 
reparo en ofrecerle 
inmediatamente u n 
ventajoso contrato. 
Desde entonces Arlet- 
te Marchal ha tomado 
parte en varias pelícu- 
las de la conocida 
manufactura norte- 
americana, entre las 
cuales recordamos 
Por una mujer, con 
Jack Holt ; El río del 
Olvido, con el mismo 
actor, y Diplomacia, 
en la cual interpretó 
el papel de una aventurera rusa. 




Anuncio luminoso que 

ciar la película "Oíd I 

está exhibiendo 



'Esposa por Despecho' 
Bella Película 



es 



V 



na 



(Continuación de la página S) 

rebosando miedo y odio ; él, fuerte, estoico, 
sufriendo en silencio el tormento de la duda. 
¿ Le amará realmente ella ? Este es, en 
esencia, el tema de la película que hoy se 

estrenará en el teatro 

Hasta la edad de veinte años, Nora 
Marsh, intérprete del principal papel feme- 
nino de la película, había vivido con todas 
las comodidades que la riqueza de la tía, que 
le hacía las veces de madre, podían propor- 
cionarle. De una manera tan repentina 
como inesperada, las paredes del castillo de 
naipes en que había vivido se vienen al 
suelo. La tía de Nora muere y la joven se 
ve obligada a atravesar el Atlántico para 
buscar el amparo de un hermano agricultor 
que vive en el Canadá. Allí Nora conoce a 
Erank Taylor, un esforzado obrero de la 
tierra, quien trabaja a sueldo en la hacienda 
de su amigo Marsh para reunir el dinero 
suficiente con que trabajar su propia granja, 
arruinada por dos malas cosechas sucesivas. 
En un principio, la señorita altiva y soberbia 
rechaza al pobre granjero. Mas un día, de 
resultas de una grave desavenencia con la 
esposa de su hermano, Nora, por despecho, 
consiente en marcharse a vivir con él, como 
su esposa, en la granja abandonada. Lenta, 
pero seguramente, Frank consigue captarse 
el respeto de Nora, hasta que éste se con- 
vierte en silenciosa admiración. Y así pa- 



ocupa toda la fachada del Teatro Rivoli, para anun- 
ronsides," que con gran éxito hace doce semanas se 
en dicho teatro del Broadway neoyorquino. 

san los días hasta aquel en que el hambre y 
la ruina vuelven a llamar a la puerta de la 
cabana del granjero. Una nevada prema- 
tura destruye la cosecha de trigo de Frank 
Taylor y con ella sus más risueñas espe- 
ranzas. 

Lo que ocurre después lo verá en forma 
que no defraude sus ilusiones el lector que 
asista a la exhibición de esta película en el 
teatro 



Puntos Salientes en "Ámalos y Déjalos 1 ' 

(Continuación de la página 10) 

Entre los demás artistas que han inter- 
venido prominentemente en la producción 
de Ámalos y déjalos, cabe mencionar a su 
director, Frank Tuttle, a cuyo cargo estuvo 
la dirección de La Venus americana, El 
sastre Botines y otros triunfos cinemato- 
gráficos. Townsend Martin, adaptador de 
Ámalos y déjalos, lo fué también de El 13 
de la buena suerte, Amantes en cuarentena 
y otras películas. George Webber, fotó- 
grafo del grupo de actores que encabezaba 
Gloria Swanson, durante mucho tiempo, 
tuvo a su cargo la fotografía de Ámalos y 
déjalos, la cual la crítica ha calificado de 
excelente. 



Léase el 

MENSAJERO PARAMOUNT 

Manual y guía del empresario 



PAGINA 21 




MENSAJERO PARAMOUNT 




Biografía de Luisa Brooks y Otras Materias 



Luisita Brooks, cautivante intérprete de 
la película .¡malos y déjalos, de la Para- 
mount. es una trigueña irresistible, quien 
no hace mucho fascinó al público neoyor- 
quino actuando de bailarina en la compañía 
de los famosos empresarios neoyorquinos 
Ziegfield, de los renombrados espectáculos 
Ziegfield's Follies. Su actuación en la ope- 
reta Louie the 14th (Luisito XIV) fué una 
de las sensaciones de la temporada en 
Nueva York. Esto le valió a la linda Lui- 
sita un ventajoso contrato con la Para- 
mount, después que hubo tomado parte en 
la película La Venus americana de esta 
importante empresa productora de películas. 
La primera película en que Miss Brooks 
desempeñó un papel de relativa importan- 
cia, fué la intitulada La calle del Olvido, 
bajo la dirección del eminente metteur Her- 
bert Brenon. Antes de formar parte de la 
compañía de Ziegfeld, Miss Brooks estuvo 
en Londres, actuando de bailarina una larga 
temporada en el famoso Café de París, de 
la capital inglesa. Luisa Brooks nació en 
Wichita, pequeña población del estado norte- 
americano de Kansas, hace dieciocho años. 
Al llegar a la edad en que le fué permitido 
decidirse por una profesión, escogió la de 
bailarina, por la cual sentía gran predilec- 
ción. Miss Brooks ingresó en la escuela de 
baile de Ruth St. Denis, y al cabo de poco 
tiempo de haber ingresado en ella, comenzó 
a recorrer el país con un ballet formado por 
artistas de ambos sexos de esa escuela. Hace 
poco más de un año que Luisa hizo su debut 
en Nueva York con el éxito que dejamos 
apuntado. Como hemos dicho antes, Luisa 
Brooks es una trigueña hechicera ; tiene el 
pelo negro como el azabache; los ojos 
grandes y oscuros ; mide cinco pies y dos 
pulgadas de estatura, y pesa ciento veinte 
libras. 



La Vida de un Actor del Cine 

(Continuación de la página 12) 
el objetivo ; a las nueve y diez minutos entra 
en el escenario, saluda al director y a sus 
compañeros, y empieza el trabajo de impre- 
sión de la película en que toma parte ; a la 
una de la tarde entra en el restorán del estu- 
dio donde se bebe el zumo de una naranja 
y en seguida toma un mantecado de vaini- 
lla ; a las dos y diez minutos está de vuelta 
en el escenario para proseguir el trabajo in- 
terrumpido ; a las siete se dirige a su casa 
de Bayside, en Long Island, donde cena. 
Esta comida consiste generalmente de otro 



Hotel 
Imperial 



zumo de naranja seguido de cuatro pla- 
tillos de viandas variadas, los cuales Fields 
despacha con buen apetito ; a las ocho y 
media se dirige a un cine, o escribe algunas 
escenas de una comedia que tiene en prepa- 
ración; al filo de la medianoche se acuesta 
en compañía de un buen libro de viajes, 
histórico o de biografía. El acostarse tarde 
es una costumbre que Fields adquirió du- 
rante sus muchos años de actor del teatro 
hablado, de la cual no ha podido librarse 
todavía. A las dos de la mañana apaga la 
luz. ..ya dormir. 

La vida tranquila y reposada (cuando 
está fuera del estudio) de W. C. Fields es 
la que llevan muchos actores de la pantalla, 
cuando sus deberes profesionales no los lla- 
man a cientos de kilómetros del estudio 
para impresionar escenas al aire libre, o du- 
rante las cuatro o cinco semanas de vaca- 
ciones que se permiten hacer una vez al año. 

Las orgías de Hollywood son, la genera- 
lidad de la veces, pura macana, como dicen 
en la Argentina. 



Buen Actor, pero Pésimo Jinete 

(Continuación de la página 14) 

se dice, y subió a la cabalgadura, con tan 
mala fortuna, que al minuto escaso de estar 
en la silla, el desventurado jinete salía dis- 
parado de ella. 

— Mr. Waters, si no me da usted otro ca- 
ballo más pacífico que éste, habrá que cam- 



biar la acción de esta escena, o tendrá ust 
necesidad de buscar otro más jinete que 
que la interprete — le dijo Brendel al din 
lor de la película. 

Este accedió gustoso a la petición 
Brendel y el chistosísimo actor pudo de 
empeñar su cometido sin volar nuevamen 
por los aires. 



Jack Holt Logra Domesticar 

un Ferocísimo Pun 

Jack Holt, intérprete del papel de pr 
tagonista de la película El Hombre d 
Bosque, de la Paramount, que se está exl 

biendo en el Teatro consigu 

domesticar un ferocísimo puma, con el cu 
aparece en las principales escenas de es 
interesante film. Para amaestrar al anim; 
Holt tuvo que emplear más de ocho día 
durante los cuales el puma consumió ene* 
mes cantidades de carne de caballo, pe:| 
no de los que Holt tiene en sus cuadn 
Hoy este raro ejemplar de la fauna nort, 
americana figura en el pequeño parque za| 
lógico que el aplaudido actor de los dram 
del Oeste americano posee en el jardín cj 
su hermosa residencia de Hollywood. L 
escenas en que el puma aparece en la películ 
en defensa de su amo, son de lo más era 
donante que se ha llevado a la pantalla. 



Para el Vestíbulo del Teatro 

Durante la exhibición de la película 
Hombre del Bosque, el empresario pu 
disponer y arreglar el vestíbulo de su t 
tro, en forma tal, que adquiera el aspe 
de un bosque. Esto lo conseguirá fácilme 
llevando al vestíbulo una buena cantidad 
follaje, con el cual podrá cubrir las paree 
Si en el centro del vestíbulo levanta i 
pequeña tienda de campaña y disfraza 
leñadores a unos cuantos individuos, 
efecto será mucho mayor. Además 
follaje con que cubre las paredes, pu 
usar también para este objeto, pieles de i 
males salvajes, hachas, escopetas y ot 
trofeos de caza. 



En este número: 
"RUBIA O MORENA" 
"PERDIDA EN PARÍS" 
"ESPOSA POR DESPECHO" 
"ÁMALOS Y DÉJALOS" 
"LA SUERTE LOCA" 
"EL HOMBRE DEL BOSQUE" 



H ; 



PAGINA 22 




MENSAJERO PARAMO UN T 



ü¿a 



Jna Película que es la Consagración Definitiva del 

Arte Cinematográfico 







d Ironsides" (La fragata Constitución) es una película de carácter internacional que habrá de ser, sin duda, internacionalmente grande. Esta película 

'ierra en sí todo cuanto tiene de atractivo el arte cinematográfico. La página de fotografías que aquí reproducimos dará al lector una idea aproximada de 

lielícula vista bajo distintos aspectos. James Cruze dirigió la película teniendo a su alcance los vastos recursos de que dispone la Paramount. "Oíd Iron- 

||es" es una película tan grande en 1927, como lo fué en 1923 "La caravana del Oregón" (The Covered Wagón). En ella figura un soberbio grupo de intér- 

Ijtes — Wallace Beery, Esther Ralston, George Bancroft y Charles Farrell. Su asunto no puede ser más interesante. La fotografía es de lo más bello que se 

ha proyectado en la pantalla. En una palabra, "Oíd Ironsides" (La fragata Constitución) hará las delicias del público.... y del empresario. 

»\ PAGINA 2.'¡ 




ADOLPH ZUKOR 

JESSE L. LASKY 

Presentan 



La Producción de 

D. W. GRIFFITH 



Por MARÍA 
C O RELLI 



"Las Tristezas de +S*atan" 

con ADOLPHE MENJOU ESES 

Ricardo Cortez, Carol Dempster, Lya de Putti 



Adaptación de John Russell 
y George Hull - - - - 
Versión cine gráfica de 
Forrest Halsey 



_——£p Es una 
^ Película 
Paramount 




Paramount ■■■[H 



— * Supremacía 




& 





Clara Bow 

Bellísima intérprete de 



44 



ELLO 



** 






tí 






,¿A>-> 



/,) r-'-''- ■,-^á*Ji 



MAYO 1927 



Distribución gratuita 



AVISO IMPORTANTE 

A partir del día primero de abril del 
corriente año, el nombre corporativo 
Famous Players-Lasky Corporation fué 
cambiado, por acuerdo unánime del Con- 
sejo de Administración de la Compañía, 
por el de 

Paramount 

Famous Lasky 

Corporation 



En esta misma fecha, la Compañía pasó 
a ocupar sus nuevas oficinas instaladas 
en el edificio de su propiedad. 

En lo futuro toda la correspondencia de- 
berá dirigirse: 

Departamento de Publicidad y Anuncio para el Extranjero 

PARAMOUNT FAMOUS LASKY CORPORATION 

Paramount Building, Times Square 
NEW YORK, E.U.A. 




Mensa/era ^aramaunt 




4 4 



ELLO 



9 9 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

CLARA BOW 

e n 
La Producción de 
,INOR GLYN y CLARENCE BADGER 

"ELLO" 

("It") 

con 

ANTONIO MORENO 

B. P. SCHULBERG 

Productor asociado, estudio de California. 

Dirección de CLARENCE BADGER 



REPARTO 

;tty Clara Bow 

rrus '. Antonio Moreno 

onty William Austin 

aria Priscilla Bonner 

lela Jacqueline Gladsdon 

i madre de ésta .... Julia Swayne Gordon 



ARGUMENTO 

^ EGUN Elinor Glyn, autora de la no- 
: j vela que sirvió de base a la película 
"It," Ello en español, Ello es un don 
¡te algunos mortales poseen que atrae a 
ros con magnética fuerza. Con ello, si el 
te lo posee es hombre, conquistará a todas 



si es mujer, a todos los 
puede ser lo mismo una 
mente que una atracción 



las mujeres, y 
hombres. Ello 
cualidad de la 
física. 

Con estas palabras, a guisa de exordio, 
comienza la película cuyo argumento pasa- 
mos a reseñar brevemente a continuación. 

Betty es una modesta dependienta de mos- 
trador en los grandes almacenes de Cyrus 
Waltham. Son las primeras horas de la 
mañana y Betty, a falta de parroquianas con 
quien pelear, discute animadamente con 
otras compañeras los méritos o deméritos 
de la novela de moda, Ello, de la famosa 
novelista inglesa Elinor Glyn. Mientras 
detrás del mostrador Betty trata de desen- 
trañar el verdadero significado del simbólico 
título de la novela, en la oficina del almacén, 
Cyrus Waltham, hijo del propietario del 
establecimiento, trata de hacer lo mismo en 
acalorada discusión con su íntimo amigo 
Monty. Cansados de discutir, sin poder 
llegar a un acuerdo, Cyrus invita a su amigo 
a dar un vistazo de 
inspección por las 
amplias salas del gran 
almacén, con el objeto 
de ver cuántas depen- 
dientas de las que hay 
allí empleadas están 
dotadas de esa rara 
cualidad, a la cual, sin 



duda a falta de mejor nombre, Elinora 
Glyn bautizó con el intrigante nombre de 
Ello. 

Reunidas en asamblea magna, las depen- 
dientas del almacén deciden, por unanimi- 
dad, que el hijo del patrón, a quien apenas 
conocían, es muy simpático, esto es, que 
está dotado de ello. Más franca que sus 
compañeras, Betty añade, al común dicta- 
men, que Cyrus le dirigió una mirada como 
jamás hombre alguno le había dirigido. Las 
compañeras de Betty se ríen de sus pre- 
tensiones y alguna de ellas se le ofrece para 
madrina de boda, con la condición de que el 
Príncipe de Gales tiene que ser el padrino. 
Betty se limita a encogerse de hombros y a 
decirles que den tiempo al tiempo que otras 
pretensiones más verdes que las suyas han 
madurado. 

Por una extraña coincidencia, en el mis- 
mo momento que las dependientas del al- 
macén discuten acerca de la impresión que 
les ha producido Cyrus, éste confiesa a su 
amigo Monty que si ello existe en el mun- 



t : w . ' ' ' :: 





do, tal como lo concibiera Elinor Glyn, la 
única dependienta del almacén que posee esa 
rara cualidad, es la encantadora Betty. 
Aquella noche, al salir del almacén, Betty 

PAGINA 3 




Mensa/era tfarammuit 




¿sm 



tropieza en la calle con Cyrus y Monty, 
quienes se disponen a subir en el auto. 
Monty se adelanta a su amigo y ofrece un 
asiento en el coche a la linda Betty. Esta 
agradece la invitación y a su vez invita al 
galante Monty a subir en su coche particu- 
lar, el autobús que toma todas las mañanas 
y todas las noches para ir de su casa al al- 
macén y viceversa. Monty acepta la invi- 
tación de la gentil muchacha, y para corres- 
ponder a su amabilidad, al despedirse, a la 
puerta del humilde hogar de Betty, el cual 
comparte con una amiga enferma, Monty 
ofrece llevarla a cenar al restaurant que más 
le guste. Betty escoge el Ritz, pero como 
no posee ropa a propósito para presentarse 
decentemente en lugar tan aristocrático, la 
jovencita hace verdaderas maravillas con 
las tijeras para convertir un vestido cual- 
quiera en un espléndido traje de soirée, de 
modo que cuando Monty regresa por ella, al 
cabo de un par de horas, encuentra a Betty 
convertida en una elegante dama de so- 
ciedad. 

El espacioso y brillante comedor del Ritz 
está pletórico de distinguidos comensales, 
miembros casi todos ellos de lo más granado 
del mundo social y financiero de la gran 
metrópoli. Monty pide a uno de los mayor- 
domos una mesa en un rincón del comedor, 
pero ante la insistencia de Betty, a quien 



"cuando iba a la playa le gus- 
taba estar cerca de los pece- 
citos," nuestra interesante pa- 
reja se acomoda finalmente 
ante una mesa contigua a la 
que ocupa Cyrus, quien está 
en compañía de Adela Van 
Norman, pretendiente a los 
millones de Waltham, y de la 
mamá de aquella, quien pre- 
tende lo mismo. 

Terminada la cena, Betty se 
despide de Cyrus con una mi- 
rada que inquieta terrible- 
mente a Adela y a su mamá, 
y es como un agudo dardo del 
picaruelo Cupido que se cla- 
vara en el corazón del enamo- 
rado joven. Evidentemente, 
Betty había logrado aquella 
noche lo que pocas horas antes 
a sus compañeras del almacén 
les pareció una pretensión tan 
loca como imposible de rea- 
lizar. 

Pasan los días, y el estado 
de salud de la compañera con 




nato de la Infancia, que 
visitan, que la criatura 
suya para que no se 
quiten a su madre. 

Al día siguiente, las daní 
del Patronato se apersoí 
en el almacén donde Be 
trabaja para averiguar 
efectivamente es cierto c 
ella es la madre del peqti 
ñuelo. Llamada a 
oficina por su princi 
Betty declara, en 
sencia de Cyrus, que 
la madre de 
\ criatura, pero 

V niega terminan; 
\Á mente a dar 

Y nombre de su i 
i rido. Decepcio 




quien Betty comparte su hogar, se 

agrava por momentos, poniendo en 

peligro al mismo tiempo la vida de 

una criatura de pocos meses de edad, 

hija de aquella. Betty hace lo posible por 

aliviar la triste situación en que se encuentra 

la infortunada madre, y llega hasta el 

extremo de decir a las dos damas del Patro- 



do, Cyrus orgai 
una jira en yate, 
cual invita a su 
separable a m i ¡ 
Monty. Cuando 
buque se encuenti' 
en alta mar, hay a bordo un pasajero a qui" 
Cyrus no esperaba, Betty, que, con la ayuíj 
de Monty, se coló en el yate cuando estal 
amarrado al muelle. A instancias de Monf 
Betty sale de su escondrijo y se presenta | 
la cubierta del buque, con gran sorpresa | 
Cyrus y mayor disgusto de Adela, quien ¡i 
encuentra entre los invitados a la jira mai: 



PAGINA 4 




Mensa/era ^aramaunt 





CLARA 

BOW 



ARENCI BADGER 



i^mniM 



He aquí un atractivo cartel de veinticuatro hojas, ideado por el departamento de publicidad de la Paramount, de gran efecto, para anunciar la película 

"Ello," el argumento de la cual publicamos en estas páginas. 



Ha. Cumpliendo la promesa que hiciera 
llMonty, Betty pone en juego todas las 
lies de su femenil astucia para fascinar a 
llrus, y cuando ha conseguido que éste le 
celare su amor y le ofrezca su mano, la 
i en lanza una sonora carcajada que Monty 
r oge desde el extremo opuesto del buque 
c no una señal de su victoria. Mas, arre- 
latida al instante, Betty corre en busca de 
i»nty para manifestarle su arrepentimiento, 
ímvencido de la sinceridad de aquella, 
rpnty se dirige a la cabina del timonel, 
ijide se encuentra Cyrus, y le suplica que 
I! /a a apaciguar a Betty. Cyrus entrega 
1 rueda del timón a Monty y se apresura a 
i'i consolar a su amada. Mientras Cyrus 
wpetty hacen las paces, la nave veloz, en- 
t gada en manos de inexperto piloto, va a 
fcpcar con aterrador empuje contra otro 
(que que está fondeado en la bahía. Adela, 
Ip estaba sentada a la borda del yate, es 
I ojada al mar por la fuerza del choque. Con 
i répido heroísmo, Betty se arroja al agua, 
H.s con la intención de dar una lección de 
i- :a social a la orgullosa damita que de 
i varia. Al ver el predicamento en que se 
''ruentran las dos mujeres, Cyrus ordena 
llar una lancha al agua en la cual se em- 



barca Monty, quien se encarga de salvar a 
Adela, mientras Cyrus nada en seguimiento 
de Betty, a quien alcanza y detiene en pleno 
océano con un beso que el mismo Neptuno 
hubiera envidiado. 



Publicidad y Propaganda 
BIOGRAFÍA de CLARA BOW 

CLARA BOW nació en Brooklyn un 29 
de julio de los primeros años de la presente 
centuria. A los quince de edad, mientras 
estudiaba en la Escuela Superior de Bay- 
ridge, ganó el primer premio en un concurso 
de belleza organizado por una popular revis- 
ta americana, ante un jurado formado por 
los eminentes artistas Harrison Fisher, 
Neysa McMein y Howard Chandler Christy. 
Cuando Miss Bow no se acordaba ya del 
famoso concurso, una conocida empresa 
productora de películas llamó a la jovencita 
para obtener de ella unas cuantas pruebas 
fotogénicas en su estudio, las cuales satis- 
ficieron por completo a los directores del 



estudio, quienes le ofrecieron la interpreta- 
ción de un modesto papel en la película 
Allende el arco iris, dirigida por William 
Christy Cabanne e interpretada por la emi- 
nente actriz Billie Dove. Desgraciadamente, 
la parte interpretada por Clara Bow resultó 
inservible por un defecto ocasionado por la 
falta de práctica en maquillarse y fué pre- 
ciso cortar esa parte de la película. Com- 
pletamente decepcionada, Clara abandonó 
por completo toda pretensión cinematográ- 
fica y volvió al colegio para tomar un 
curso de Contabilidad. Mas he aquí tres 
meses después de su primer fracaso cine- 
matográfico, Elmer Clifton avisó por telé- 
fono a Clara, desde el estudio, que estaba 
preparando la impresión de una película y 
que a juzgar por las fotografías que había 
visto de ella en las revistas ilustradas, tenía 
la plenísima convicción de que era el tipo 
de mujer que necesitaba. Clifton obtuvo 
tres pruebas fotogénicas de Miss Bow, las 
cuales, pareciéndole satisfactorias al direc- 
tor, fueron la iniciación formal de su ingreso 
definitivo en el arte del silencio, con un 
salario de cincuenta dólares semanales. 
Durante los veintidós meses que la pelí- 




PAGINA 5 




Mensa/era §*aramxuuit 




cula estuvo en vías de producción, la novicia 
tuvo que soportar toda clase de inconve- 
niencias durante los ensayos, capaces de 
hacer Raquear el ánimo más robusto, pero al 
fin el director Clifton se convenció de que 
Clara P.ou poseía alma de artista y habili- 
dades innatas para ser una excelente actriz, 
y le ofreció la interpretación de un impor- 
tante papel femenino en la película, intitu- 
lada, "Down to the Sea in Ships." Tan 
satisfactoriamente desempeñó la novel ac- 
triz su cometido, que Clifton no tuvo reparo 
en incluirla en el reparto de la película 
"Grit" (Valor) a continuación del nombre 
del joven y eminente actor Glenn Hunter. 
A esta película siguieron más de veinte, en 
todas las cuales Clara Bovv demostró inequí- 
vocamente que el arte de la pantalla tenía en 
ella uno de sus más genuinos exponentes, 
especialmente para el género de caracteriza- 
ciones como la de Betty de la película Ello, 
de la Paramount, en la cual Clara está 
inimitable e insustituible. A partir de las 
postrimerías del año 1925, Miss Bow ha 
tomado parte en las siguientes películas de 
la Paramount : Madres que bailan, La fugi- 
tiva, Flor de capricho y El sastre Botines. 
Ello es la más re- 
ciente de las produc- 
ciones de la Para- 
mount en que Miss 
Bow ha t o m a d o 
parte. 

Aunque a Clara le 
gustan los ejercicios 
atléticos, no tiene 
predilección por nin- 
guno de ellos, pues 
nada tan hábilmente 
como monta a caba- 
llo, conduce un auto 
de carreras o da un 
asalto de esgrima. 



También baila a la perfección. Mide cinco 
pies y dos pulgadas y media de estatura ; pe- 
sa ciento nueve libras; tiene el pelo castaño, 
tirando a rojo y los ojos grandes y grises. 
Es descendiente de angloescocés por parte 
del padre, y de francoescocesa por parte de 
la madre. 

UNA OPINIÓN ACERCA DE 
"ELLO" 

Baltasar Fernández Cué, correspon- 
sal de Jueves de Excelsior. en Los 
Angeles, hablando de la película Ello 
y de su protagonista, Clara Bow, dice 
que su actuación en ese film es su 
mayor triunfo profesional. Y no son 
pocos los que ha obtenido en su breve 
carrera artística. 

En la película de Elinor 
Glyn, como modesta empleada 
de un gran almacén de ropa, 
vuelve tarumba a su jefe — 
muy bien representado por 
Antonio Moreno — y a un po- 
bre hombre magistralmente 
personificado por William 
Austin. Ver esa cinta equi- 






vale a tomar parte en 
una estrepitosa y pr«| 
longada carcajada c(M 
lectiva. Y no hay un, 
instante en que Clarai 
Bow no nos parezcal 
tan natural como sil 
la observásemos en lasji 
escenas semejantes d« 
su vida real. 



PAG l y A 6 




2£2am 



Mensa/era tyaramaunt 




tante de su marido, que es viajante de co- 
mercio, Juanita recibe en su casa, a todas 
horas del día y aun de la noche, a un sujeto 
de pésimos antecedentes 
llamado Donaklo Ken- 
dall, quien, a poco de 
conocer a Hortensia, y 
valiéndose de su amistad 
con una mujer del 
tipo vampiresco, 
llamada Mona 
Foote, trata de 
atraerse la sim- 
patía de aque- 
lla para el lo- 
gro de sus 
viles e in- 




acompaña a Hortensia a lugares muy dis- 
tintos del Nueva York que ella deseaba 
conocer. Al despedirse aquella noche en la 
puerta del pisito donde Hortensia vive con 
su hermana, Heriberto reitera su amor a la 
doncella, sin que el enamorado galán logre 
de ésta más que una vaga promesa, la cual 
no hace más que intensificar un deseo al 
parecer inasequible. 

De igual manera, si no con mayor desdén, 
Hortensia rechaza las insinuaciones amoro- 
sas de Guillermo Ogden, quien, dotado de 
una fortuna inmensa, ofrece a aquella muñe- 
quita creada por un divino artífice para el 
lujo y el placer, una vida de riquezas y 
goces como jamás soñara. 

Un negocio importante obliga a Ogden a 




Hortensia Josephine Dunn 

Heriberto James Hall 

Juanita Evelyn Brent 

Donaldo William Powell 

Guillermo Ogden Franh Morgan 

Mona Iris Gray 



j ARGUMENTO 

pVEN, ingenua y bella, 
' Hortensia abandona su 
I población natal para tras- 

se a Nueva York, verdadera Meca de 
Imbiciones, en donde reside su hermana 
¡ita, con quien piensa reunirse. En el 
I camino de la gran ciudad, Hortensia 
ce accidentalmente a Guillermo Ogden, 
dalado banquero neoyorquino, quien a 
ócos instantes de conocer a la jovencita, 
lente cautivado por su ingenuidad y 
za. Al llegar al término de su viaje, 
los compañeros se despiden aíectuosa- 
te . . . hasta muy pronto, 
lanita, la hermana de Hortensia, no es 
amenté un modelo de esposas, ni su 
'ucta conyugal ofrece un ejemplo edifi- 
s a una jovencita en las condiciones de 

ensia. Aprovechando la ausencia cons- 




fames propó- 
sitos. 

Deseosa de 
conocer la vi- 
d a nocturna 
de Nueva 
York, de la 
cual tantas 
maravillas ha- 
bía oído contar en su pequeña población 
natal, Hortensia una noche acepta el ofreci- 
miento que le hace Heriberto Gibbs, un 
joven arquitecto de gran porvenir, a quien 
conoció casualmente en la oficina de Gui- 
llermo Ogden, su amigo y protector. Siendo 
un joven juicioso y morigerado, Heriberto 



hacer un viaje a Eu- 
ropa. Durante su au- 
sencia, el banquero 
neoyorquino escribe 
varias cartas a Hor- 
tensia, las cuales ésta 
comete la imperdo- 




PAGINA 7 




Mensajera ^cuxurwunt 




nable indiscreción de mostrar a su hermana, 
quien, a su vez, las muestra al miserable 
Kendall. Este, que sólo esperaba una opor- 
tunidad para practicar el chantage, se vale 
de las comprometedoras cartas para esgri- 
mirlas contra el banquero y arrancarle una 
fuerte suma en metálico, que el malvado se 




\y0f&&. 




propone derrochar a manos llenas en com- 
pañía de su cómplice Mona. . . 

Pasan los días, y mientras Kendall espera 
con ansia el regreso de Ogden de su viaje a 
Europa, las amorosas relaciones de Hor- 
tensia con el joven arquitecto vuelven a 
renacer con más fuerza, hasta el punto de 
que una noche, que es precisamente la de 
Navidad, reunidos Heriberto y Hortensia 
en el hogar de aquél, en compañía de su an- 
ciana madre y de su atractiva hermana, la 
esquiva doncella se decide por fin a 
entregar su corazón y su mano al 
hombre que desde el día que la co- 
noció, se sintió irremediablemente 
prendado de sus encantos. 

Terminada la cena, a la cual 
siguen una horas de familiar ter- 
tulia, Hortensia muestra intenciones 
de retirarse, a lo cual accede gustoso 
Heriberto, acompañándola hasta el 
umbral de la casa donde vive. 
Fresco aún en sus labios el sabor 
del beso que Heriberto le diera al 
despedirse, Hortensia se ve brutal- 
mente atacada por un individuo en- 
mascarado, que la exige la entrega 
inmediata de las cartas que el ban- 
quero Ogden la escribió durante su 
viaje por Europa. Hortensia se 
niega a satisfacer los deseos del 
malvado desconocido, quien, com- 
prendiendo que le es 
imposible vencer la 
firme tenacidad de la 
joven con palabras, y, 
temeroso de ser descu- 
bierto, la maltrata de 
obra, hasta dejar a la 
infeliz doncella tendi- 



recaen en Kendall, no se atreve a acusa,! 
abiertamente por miedo de comprometer ' 
su hermana. 

Al día siguiente, al dar cuenta del bru 
atentado de la víspera, los periódicos 
el nombre de la víctima con el del banquee 
Ogden, recientemente llegado de Europa. 

Al enterarse del misterioso suceso, C 
den se dirige, sin pérdida de tiempo, al li¡| 
pital, en una de cuyas camas yace la infej 
tunada Hortensia. A pesar de que el s 
ceso a la sala que ocupa Hortensia, jun 
con otras pacientes, está terminantemenl 
prohibido, Ogden consigue, valiéndose deis 
influencia, llegar hasta la cabecera de la e 
ferma. Sin inquirir por su estado, el el 
continúa siendo muy delicado, el banque 
pregunta a Hortensia por las compróme! 
doras cartas. Ofendida la joven por? 
interés egoísta de Ogden, le suplica a 
palabra balbuciente que se retire, ya que 
preocupa más el escándalo público (con 
cual demuestra de manera fehaciente qt 
sus protestas de amor eran mentira) quJ 
felicidad de ella. 

Antes de retirarse, sin osar contestar a 
acusación de Hortensia, por no agravar 
estado, el banquero encarga a los adminil 
tradores del hospital que cambien a la e 



da en el lecho sin sentido. El enmas- 
carado agresor huye, mas las com- 
prometedoras cartas continúan en 
poder de Hortensia, quien es condu- 
cida al hospital en grave estado. 
Aunque las sospechas de la joven 




PAGINA S 




Mensajera ^aramaunt 







kk 



El Más 



<9Í 



GrandeError 



EVELYN BRENT 

WILLIAM POWELL 
JAMES HALL 

JOSEPHINE DUNKT 

Producción de 

Edward Sutherland 

Novela de la revista 
"LIBERTY" 



Gpa jwiount 



Eu«cus Puyers-Lasky Corp 



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wM ■' '■ i 1 * 

M/// > ■ i ;?; 



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1 C^ UAL es el más grande 
^^ error? 

El más grande error es el que 
cometió inconscientemente un 
joven enamorado al prestar 
oído a las patrañas que acerca 
de la fidelidad de su amada por 
la ciudad circulaban. 

Ver esta película es enmen- 
darse para no caer en el mismo 
pecado. 



or 



na a la habitación de más precio del 
éfico establecimiento, 
lientras tanto, los periódicos de escán- 
) continúan dando detalles íntimos de la 

de Hortensia y de su acaudalado pro- 
Aunque la mayoría de las informa- 
les publicadas, si no todas, son falsas de 

falsedad, algunas de ellas adquieren 
apariencia de veracidad, que Heriberto 
ba por dudar de la fidelidad de su pro- 
ida. 

su salida del hospital, Hortensia se 
ge al domicilio de su hermana, el cual 
uentra solitario y triste. Juanita acababa 
abandonar el techo conyugal para buscar 



una efímera felicidad, lejos de Nueva York, 
en compañía del malvado Kendall. 

Viéndose sola y abandonada de todos, 
pues sus pesquisas por comunicarse con 
Heriberto resultaron infructuosas, Horten- 
sia vuelve los pasos hacia la morada del ban- 
quero, dispuesta a aceptar cualesquiera con- 
diciones que éste quiera imponerle. Tan 
grande sacrificio es, sin embargo, innece- 
sario, pues en el instante de consumarse, 
aparece Heriberto en escena y, convencido 




de su error, insiste en llevarse a Hortensia 
al nido de su felicidad futura, en tanto el 
banquero recoge pacientemente del suelo 
las perlas del collar que en su precipitada 
salida Hortensia arrojó desdeñosamente a 
sus pies. 



Leer 

MENSAJERO PARAMOUNT 

es estar al corriente de los sucesos 
más importantes en cine- 
matografía. 



PAGINA 9 






Mensajera ^aranwiuií 




BREVES BIOGRAFÍAS DE WIL- 
LIAM ! > ()WELL Y JAMES HALL 



Intérpretes principales <l<> "El más 
grande error" 

WTLLIAM POWELL 

La vida de este eminente actor, intérprete 
principal de la película El más grande error, 
de la Paramount, se asemeja a la del pro- 
tagonista de una de las admirables narra- 
ciones de Horacio Alger, autor de La Ce- 
nicienta. 

Nació nuestro biografiado en la industrial 
ciudad de Pittsburgo, en los Estados Unidos, 
en donde cursó sus primeros estudios, gra- 
duándose, a la edad reglamentaria, 
en la Escuela Superior Central de 
aquella ciudad. Powell demos- 
tró desde muy niño gran pre- 
dilección por el teatro, contra- 
riando los deseos de sus 
padres, quienes habrían 
preferido que su hijo 
hubiese seguido la 
carrera de abogado. 




Esto fué imposible, sin embargo, pues era 
bien manifiesto que a Powell le atraía más el 
arte dramático que el foro, acabando sus 
padres por convencerse de ello. Un día se 
le ocurrió al joven aspirante a actor escribir 
a una tía suya, que vivía en una lejana ciu- 
dad, manifestándole, con todo lujo de de- 
talles, sus grandes deseos de dedicarse al 
teatro. La misiva de William hizo el efecto 
deseado, pues a vuelta de correo, recibía una 
carta muy afectuosa de la tía, acompañada 
de un cheque por la suma de setecientos 
dólares ; lo suficiente para el viaje y los gas- 
tos de ingreso en una escuela de declamación 
famosa, de la cual salía, terminados sus 
estudios, con el título de actor en el bolsillo 
de la chaqueta, pero sin un centavo en el 
correspondiente del chaleco. Después de 
pasar las de Caín, trabajando en distintas 
compañías de las llamadas vulgarmente de 
la legua, Powell logró ver su nombre escrito 
con letras luminosas encima la puerta de 
uno de los teatros del Broadway neoyor- 
quino, suprema ambición de todo actor. 
Durante todo un año Powell trabajó en el 
mismo teatro, interpretando un importante 
papel en el drama Amor a la española. Ter- 
minada la temporada, una compañía cine- 
matográfica ofrecióle un papel en la película 
de asunto detectivesco, intitulada, Sherlock 
Hohnes, en la cual el gran actor John Barry- 
more interpretaba el protagonista. Conven- 
cido de que el cinema 
le ofrecía oportunidades 
que jamás hallaría en el 
teatro hablado, Powell 
resolvió continuar ac- 
tuando ante el objetivo 



de la cámara. Entre las películas en 
Powell ha tomado parte, recordamos 
Princesa Tudor, El mantón de Manila, 
mola, Aloma, la hija del mar, Oro del 
sícrto. La fugitiva, Beau Geste, Dioses] 
nos, La ajena felicidad, New York y, g 
mente, la que con el título de El más an, 
error, se estrenará en breve en el Teatr 



JAMES HALL 






James Hall, cuyo nombre figura pij 
nentemente en el reparto de la películi 
más grande error, de la Paramount, la 

se exhibirá hoy en el Teatro t 

fama de ser el hombre más afortunado 
Hollywood (California). Una noche, I 
Lasky, director general de producción en 
estudios de la Paramount, asistió por 
sualidad a la representación de la opi 
The Matinee Girl, en un teatro del Bm 
way neoyorquino, en la cual Hall intel 
taba un papel de importancia, y tan I 
impresionado salió Mr. Lasky del tra 
del joven actor, que al día siguiente le 11 
a su oficina para ofrecerle un contrato,! 
a Hall no le pareció oportuno despréj 
Preparábanse a la sazón en el estudio I 
forniano de la Paramount a impresionar I 
película, intitulada La colegiala altiva, : 
Bebé Daniels en el papel de protagonij 
cuando dio la coincidencia de presentarse 
la oficina del director de repartos el jll 
James Hall con una carta de recomendad 
de Mr. Lasky para aquél. Al cabo de i 
hora de su llegada al estudio, Hall figural 
la cabeza de la lista de actores que da 
tomar parte en la interpretación de aquj 
película. 



PAGINA 10 



Mensajera tforammuit 




. Cptttiuv.s^ 



UN BESO EN UN TAXI" 







50LPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

BEBE DANIELS 

e n 

UN BESO EN UN TAXI" 

("A Kiss in a Taxi") 
con 

CHESTER CONKLIN 
oducción de CLARENCE BADGER 



REPARTO 

riela Bebé Daniels 

stino Maraval Chester Conklin 

ano Cambolle Douglas Gilmore 

h Lambert Henry Kolker 

pntina Eulalia Jensen 

*ique Richard Tucker 

f Jocelyn Lee 

re Agostino Borgato 

lando Cambolle Chas. Darvas 



ARGUMENTO 

HL Café Pierre es uno de los estable- 
U cimientos en su clase más concurrido 
de París. Ello se debe, sin duda, al 
ctivo que imparte al modesto estable- 
ento cafeteril la gentil figurita de Ga- 
la, servicial y atractiva camarera del 



Café Pierre. Es cierto que 
Gabriela se convierte en una 
fierecilla indómita en cuanto 
alguno de los asiduos parro- 
quianos del Café se atreve a 
propasarse, mas esto no quita 
que entre los concurrentes al 
establecimiento bulevardiero 
parisiense haya uno hacia el 
cual la arisca jovencita no se 
muestra indiferente. Este 
afortunado mortal es Luciano 
Cambolle, un pintor poco 
afortunado, a quien los demás 
parroquianos envidian por ser 
el único que recibe favores de la linda 
camarera. 

El día que comienza nuestra historia, el 
Café Pierre está pletórico de parroquianos. 
Entre ellos se encuentran León Lambert, 







V 



Presidente de la Sociedad de Artistas, y 
Enrique Le Sage, un compañero de aquél, 
a cuyas insinuaciones amorosas Gabriela 
corresponde con olímpico desdén. Más 
atrevido que su compañero, Lambert se 
levanta de su asiento y da un beso a la 
muchacha, al cual ésta corresponde con un 
sonoro bofetón, seguido de un chaparrón de 

PAGINA 11 




Mensa/era ^arammuit 




vasos y copas, disparados por la airada 
mano de Gabriela, con tan buena pun- 
tería, cpie más de cuatro cabezas mues- 
tran, al poco rato, señal inequívoca del 
formidable bombardeo. Cuando el 
desorden y la baraúnda están en su 
período álgido, entra Luciano en el 
establecimiento, a tiempo de recibir un 
botellazo en plena frente. Al darse 
cuenta de su error, Gabriela trata de 
remediar el mal con besos y caricias, a 
los cuales Luciano corresponde con 
idénticas manifestaciones de afecto. 

Restablecida la calma, no sin haber 
sido necesario para ello pedir el auxilio 
de la policía, Luciano se lamenta con 
Gabriela de su mala fortuna, pues le es 
imposible vender el cuadro en el cual 
cifraba todas sus esperanzas, y su tutor 
está más resuelto que nunca a impedir 

su casamiento con la hu- r ^_ .._._,„,. 

milde camarera. 

Al día siguiente, el pin- 
tor Lambert, el mismo que 
la víspera recibió la bofe- 
tada causante del motín en 
el Café Pierre, acierta a 
pasear en taxi por los bule- 



í^ 





vares en compañía de una dama del 
gran mundo. El artista propone a 
su compañera entrar en una tienda 
de florista para comprarle unas or- 
quídeas. De una manera tan miste- 
riosa como inesperada, mientras 
Lambert habla con el florista, la 
dama desaparece del establecimiento 
por una puerta excusada. 

Mientras esto ocurre, en el Café 
Pierre, situado en el lado opuesto de 
la calle, Gabriela sostiene un acalo- 
rado altercado con el dueño del Café, 
por negarse la joven a que su patrón 
le descuente del salario el 
importe de los vasos y ta- 
zas destruidos en la ba- 
* talla de la víspera. Indig- 
nado Pierre por la 
J\¡ osadía de Gabriela, 

la persigue por entre 
¿T g\ la multitud, que llena 
el bulevar, hasta que 
la pierde de vista, 
por haberse metido, 
ocultamente, en un 
taxímetro que estaba 
aguardando ante la 
puerta del florista. 
Al salir Lambert de 
la tienda con un her- 
moso ramo de orquí- 



deas en la mano para ofrecérselo a la dai 
del gran mundo, que cree le está esperan 
en el coche, abre la portezuela y, sin dai 
cuenta, pone el precioso bouquet en marn 
de Gabriela, quien lo toma, sin osar pi 
nunciar palabra, en tanto Lambert se sier 
a su lado. Arranca el taxi con una violer 
sacudida, suena un beso, estalla simal 
neamente el chasquido de una bofeteda. i 
rioso, el chofer pierde el dominio del ve 
culo, y éste, disparado como una flec'i 
atraviesa el bulevar y se introduce, den: 
bando la puerta con ensordecedor est' 
pito, en el Café Pierre. 

Al enterarse de que la causante dé!j 
destrucción de su establecimiento es la coi 
denada Gabriela, Pierre arremete contra el 
con ánimo de hacerle pagar caro su afli 
vimiento, y mal lo habría pasado, sin d«| 
la muchacha, si entre ella y el airado ca|: 
tero no se interpone Lambert, quien, pa 
aplacar a Pierre y captarse la estimación i 
Gabriela, ofrece comprarle el establecimii 
to para regalárselo a la doncella, entregan 
a aquél, como garantía de la transacción, n 
tarjeta de Celestino Maraval, tesorero dej 
Sociedad de Artistas. 

Bajo la inmediata administración de C|« 
briela, el dinero fluye en la caja del G 
que es una bendición, muy a disgusto [ 
Luciano, que no acaba de comprewj! 
cómo, de la noche a la mañana, la dueñal 
su corazón ha venido a serlo también 
Café Pierre. 



PAGINA 12 




Mensa/era tfaranwunt 










•cual no hubo mala intención en lo del consabido beso en 

'axi. 

Convencido, al fin, Luciano de la verdad de las palabras del 
reo cafetero, se pone inmediatamente al habla con la esposa 

¡Lambert, pues hay que advertir que éste es casado, para 
le cuenta del hallazgo. Valentina, la esposa, cree que Ga- 

ela es el fruto de algún pretérito desliz amoroso del marido, 
in más averiguaciones, y a pesar de las protestas de Luciano, 

admite en su casa y la recibe como una hija adoptiva. 
Apenas han transcurrido dos horas de su ingreso en casa de 
Lambert, cuando Gabriela se entera de que Lambert, a quien 
seguía creyendo Maraval, no es tal Maraval, sino Lambert. 

Seosa, sin embargo, Gabriela de evitar todo perjuicio a Lu- 
o. a quien continúa amando con verdadero frenesí, guarda 
;creto con un celo digno de mejor causa. 
'Mientras tanto, Maraval, el viejo secretario particular de 

Ebert, hombre virtuoso a carta cabal, se entera de que éste 
sado su nombre para cubrir ciertos pecadillos amorosos, y, 
o un basilisco, exige una satisfacción al impostor, quien le 
one silencio so pena de despedirlo. A instancias de Lam- 
k, quien se considera perdido si la providencia no sale en su 
dlio, el viejo Maraval acepta la representación del papel de 
jante de Gabriela, lo cual da ocasión a una serie de inci- 
ites cómico-trágicos, que continúan hasta el final de la pelí- 
a, cuando, desgranada la sarta de errores, se presenta 
ciano con la noticia de que su cuadro ha sido aceptado en 

ruseo del Louvre, después de lo cual no hay motivo ninguno 
impida la realización del sueño dorado de los dos amantes. 




Publicidad y Propaganda 

BEBE DANIELS EN SU 
MEJOR PELÍCULA 

Pocas películas se han presen- 
tado en la pantalla en los últimos 
meses que puedan compararse en 
comicidad e interés con la que con 
el atractivo título de Un beso en un 
taxi se estrenará en el Teatro .... 
En ella, Bebé Daniels, la aplaudida actriz de la Paramount, interpreta 
el papel de Gabriela con la vivacidad y el arte que son característicos 
en la refulgente estrella. La gentil Bebé, la camarera del Café Pierre, 
cuenta los admiradores por docenas entre los parroquianos que 
frecuentan el popular establecimiento montmartrino. Y, ¿qué 
diremos de Chester Conklin, intérprete del papel de Maraval, el 











PAGINA ¡3 







Mensajero paramount 





I mi Película Paramount 
con 

Chester Conkliin 

Producción de 

Clarence Badger 



Aílolph Zuko 

Jesse L. Lasky 

Presentan a 



Protestas, 
gritos, con- 
tusiones, bo- 
fetones y ara- 
ñazos, no pudie- 
ron evitar lo inevi- 
table — un beso en 
aquel taxi. . . 



BEBE 

DANIELS 

"UN BESO EN UN TAXI 



A ningún empresario se le escapará la importancia que para la publi- 
cidad y propaganda tiene este grabado y los demás por el mismo estilo 
que aparecen en otras páginas de esta revista, atractivos, económicos y 
de fácil reproducción al tamaño que se desee. 



asendereado secretario, a quien, sin querer, le cuelgan el sambe- 
nito de unos amores, de los cuales, a su edad, no puede ser el cul- 
pable, a pesar de que él bien lo quisiera? Conklin está simple- 
mente inimatable en la interpretación del papel que se le ha con- 
fiado, como lo está igualmente el joven actor Douglas Gilmore en 
el de Luciano, el simpático pintor, que después de incontables difi- 
cultades y tribulaciones acaba por ser dueño del corazón de 
Gabriela. 

Un beso en un taxi es una linda comedia, no sólo por el exce- 
lente grupo de actores que la interpretan, sino por la inteligente 
dirección que campea en todas las escenas de la película. Clarence 
Badger, el distinguido metteur que la llevó a la pantalla, ha pro- 
ducido otras preciosas películas en los estudios de la Paramount, 
pero no creemos que haya otra, esta es nuestra sincera opinión, 
que iguale en técnica cinematográfica a la que hoy el público podrá 
admirar en la pantalla del Teatro 



ESTUDIO CONVERTIDO EN CAMPO DE 
AGRAMANTE 

Durante la impresión de las escenas de la sensacional película 
Alas, en la cual se pintan con mano maestra los peligros de la 
aviación durante la gran guerra, el estudio de la Paramount se 
convirtió por unos días en el proverbial campo de Agramante. 
William Wellman, director de la película, basada en un argumento 

PAGINA 14 



de Luden Hubbard, con el objeto de impartir verismo sensacio 
a las escenas del film, no reparó en que la cuenta de gastos ascendei 
a mucha mayor altura que los aeroplanos que aparecen en la pelíci 
I le aquí un detalle de los destrozos de mayor cuantía habidos dura 
la impresión de la película .lias: 

Siete aeroplanos destruidos por el fuego. 
Tres dirigibles del tipo reglamentario y un globo vigía 
Dos automóviles completamente equipados. 
Un tren militar, tipo alemán, de once vagones. 
Una casa completa- 
mente destruida. 

Un set representan- 
do una aldea francesa. 
El aplauso con que 
la crítica acogió la no- 
vela de la cual la pelí- 
cula ha sido 
adaptada, es 
la m e j o r 



prueba de que 
los destrozos 
habidos d ti- 
rante su im- 
presión no se hicieron 
en balde. Así lo cree, 
además, el departa- 
mento de producción 
de la Paramoiin t, 
pues puso sin reparos 
de ningún género el 
visto bueno a la cuen- 
ta de gasto-s que le 
presentó William 
Wellman al termi- 
narse la impresión de 
este sensacional film. 

Clara Bow, Charles 
Rogers, Richard Ar- 
len, Richard Tucker, 
Gunboat Smith, El 
Brendel, Gary Cooper 
y Arlette Marchal, fi- 
guran en el reparto 
de Alas, cuyo estreno 
se anunciará en breve. 





\DOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan 

"NEW YORK" 

elícula basada en un asunto original de 
Bárbara Chambers y Becky Gardiner 

WILLIAM LE BARÓN 

J roductor asociado, estudio de Nueva York 

Película Paramount 
Dirección de LUTHER REED 



REPARTO 

Miguel Ricardo Cortez 

Margarita Lois Wilson 

ngelita Estela Taylor 

tíodolfo Norman Trevor 

omás William Powell 

TJuck" Richard S. Gallagher 

ernando Charles Beyer 

sidoro Lester Scharff 



ARGUMENTO 

EL Ritz Social Club es el lugar de 
reunión de cuatro jóvenes, pertene- 
cientes todos a una misma banda, pero 
no de música, aunque uno de ellos, Miguel 




Cassidy, toca el tambor en una orquesta de 
jazz. Buck escribe las melodías populares 
que nacen en la mente musical de Miguel ; 
Isidoro es una figura política en el barrio 
del Este, y Tomás se ha dado a la mala 
vida, siendo capaz de descerrajar un pistole- 



tazo a cualquiera por un quítame allá esas 
pajas. 

Angelita, asidua concurrente al Club, está 
enamorada de Miguel, el músico; Tomás, el 
pistolero, lo está- de ella. No pudiendo 
resistir por más tiempo las insinuaciones de 
Tomás, y temerosa al mismo tiempo de sus 
amenazas, Angelita se casa con el granuja, 
aunque en el fondo continúa amando a 
Miguel. 

Una noche se presenta en el Club Mar- 
garita Church, hija de un millonario neoyor- 
quino, acompañada de un grupo de amigos, 
quienes, como ella, gustan de frecuentar los 
barrios populares de la ciudad, para satis- 
facer su ansia de aventuras y de emociones 
fuertes, que no pueden encontrar en los cír- 
culos aristocráticos de la gran urbe de los 
rascacielos. 

Margarita demuestra a uno de sus com- 
pañeros grandes deseos de ser presentada a 
Miguel Cassidy, de quien ha oído hablar con 

PAGINA 15 




csmi 



Mensajera tfarammuit 





mucha frecuencia a sus 
música popular conoce. 

Accediendo a los deseos de Margarita, 
Miguel abandona por unos momentos a sus 
compañeros de la orquesta, para sentarse a 
la mesa de la joven millonada y satisfacer 
su curiosidad. Conseguido esto, Miguel 
vuelve al tablado a dirigir una de sus últimas 
composiciones, un fox-trot de moda, que 
Margarita escucha ensimismada sin apartar 
los ojos del joven compositor. 

Unos minutos después, Margarita se 
despide del artista con un firme apretón 
de manos, que es una revelación y una 
promesa . . . 

Un viaje de placer a Europa y un lar- 
guísimo período de estudio y trabajo 
separan a Margarita y a Miguel durante 
cinco años. Cassidy es el compositor de 
canciones y bailes populares más famoso 
de los Estados Unidos. Sus composiciones 
musicales han cruzado los mares y tramon- 
tado las fronteras, y hoy se escuchan y se 
aplauden en todos los cabarets de las gran- 
des capitales europeas. Así, durante su 
peregrinación por Londres, París, Barce- 
lona, Roma, Berlín, Niza y otras ciudades 
del viejo continente, Margarita vióse cons- 
tantemente perseguida por el espíritu del 
joven músico del Ritz Social Club, y en más 
de una ocasión, sentada ante la mesa de uno 
de los grandes restoranes de Londres o 
París, parecióle percibir, mezclado con la 
música evocadora, aquel firme apretón de 
manos, que fué una revelación y una pro- 
mesa. . . 

A su regreso a Nueva York, la primera 
visita de Margarita es para Miguel. Al 
despedirse, la joven millonaria invita al 
joven músico a su casa. Miguel acepta la 
invitación con no poca aprensión, pues, a 
pesar de su fama, la diferencia social que 



entre ellos existe continúa siendo infran- 
queable, sin embargo, su amor por Marga- 
rita es tan grande y tan desinteresado, que a 
su juicio él solo allanará cuantos obstáculos 
se opongan a su paso. 

Margarita presenta cariñosamente a 
Miguel a su padre, quien, contra las apren- 
siones que atormentaban el ánimo del ar- 
tista, lo recibe con benevolencia, y al ente- 
rarse, por Margarita, del objeto de su 
visita, se levanta de su asiento para sellar 
con un paternal abrazo la petición de 
su hija. 

El noviazgo de los dos jóvenes amantes 



será breve, anuncian los periódicos, al di 
cuenta de la petición de mano. 

Angelita, cuyo amor por Miguel no 
ha apagado, a pesar de su forzado cas 
miento con Tomás, con quien dista mucl 
de ser feliz, se entera de la futura boda ( 
aquél con la hija del millonario Church, pi 
las noticias que con gran lujo de detalli 
publican los periódicos. 



P AGÍ N A 16 







Mensa/era ^ammount 




SS'SL 



Por la mente de Angelita cruzan siniestros proyectos. Resen- 
i y humillada, la amante despechada se dirige, sin pérdida de 
tiempo, al modesto piso donde vive Mi- 
guel, desde donde llama por teléfono a 
su celoso marido. Mientras tanto espera, 
Angelita dispone el mueble más íntimo 
de la alcoba de Miguel, de tal manera, que 




dispara accidentalmente y la bala se aloja en el corazón de la esposa. 
Tomás esconde el cadáver en un armario y huye rápidamente de la 
escena del crimen. Al día siguiente, Miguel descubre el cadáver y, 
horrorizado, da parte a la policía, quien dispone del cuerpo de la 
víctima y detiene al joven compositor por existir pruebas vehementes 
en su contra. 

La noticia del crimen causa, como es natural, inmensa sensación 
en la ciudad. En el hogar de Margarita todo es confusión y ansiedad. 
La duda atormenta la mente del anciano padre de Margarita. En 
cambio, ésta no pierde la confianza en la absoluta inocencia de Miguel, 
cuya desgracia ha intensificado su amor. 

Pasan los días. Las ruedas del carro de la justicia no siguen la 
marcha voloz de los tiempos, sino que dan vueltas lentamente. Todo 
el mundo espera con ansiedad el día en que ha de verse la causa por 
homicidio contra el joven compositor. Mientras tanto, Buck, el 
amigo de confianza de Miguel, no ha cesado un instante en sus pes- 
quisas por probar ante los jueces, en el momento oportuno, su ab- 
soluta inocencia y presentarles al verdadero autor del crimen. 

Un día, registrando con avidez los papeles de Miguel, Buck en- 
cuentra un papel de música interminado, en el cual están trazados 
unos interrogantes ^-^«. 

idénticos a los que 
la víspera vio dibu- 
jados, con mano 





Hera a Tomás una infidelidad que realmente no existe. Al 
rar Tomás, su esposa finge sorpresa, con lo cual no hace 
is que aumentar hasta el paroxismo las sospechas de aquél, 
¡más se dirige a la alcoba de Miguel, y al notar el desorden Á 
celador que en ella impera, los celos le enloquecen y le con- * 
vierten en instrumento ciego de su pasión. 
Tomás se abalanza sobre su esposa con áni- 
mo de castigar su trai- 
ción. Angelita se re- 
siste, y al intentar 
arrancar de manos de 
su marido la pistola 
con que pretende 
agredirla, el arma se 




PAGINA 17 




*¿ (J>te¿tms¿ 



Mensa/era paramount 




nerviosa, en un pedazo de cartón de caía de 
fósforos, que Tomás dejó caer, inconsciente- 
mente, debajo del asiento que ocupaba en la 
sala del Tribunal durante una de las sesiones 
en la que aquél actuara como testigo. 

Cotejadas las marcas de lápiz de la solfa 
y las del pedazo de cartón, Buck echa in- 
mediatamente de ver que fueron trazadas 
por la misma mano en momentos de idéntica 
agitación nerviosa. 

Sin perder instante, pues el 
tiempo apremia. Buck se dirige 
al Ritz Social Club, a las pri- 
meras horas del amanecer, y 
allí encuentra a Tomás leyendo 
ávidamente la relación del pro- 
ceso en los periódicos matu- 
tinos, mientras su mano traza, 
inconscientemente, con inseguro 
pulso, interrogantes, que Buck 
considera como pruebas feha- 
cientes de su culpabilidad en el 



fensor del reo pide que se tome declaración 
a un nuevo testigo: Tomás. Este se con- 
fiesa autor del crimen. Miguel es puesto 
automáticamente en libertad, en medio de 
una manifestación de espontáneo entusiasmo 
de parte de sus amigos allí reunidos. 

( )tra prisión espera, sin embargo, a 



Miguel, más llevadera, por cierto, que I 
que acaba de abandonar. 
¿ La adivinas, lector amigo? 




¿SABE USTED. . . 

. . . que la ciudad de Nueva York, o sea 
isla de Manhattan, no mide más que d< 
millas y cuarto en su parte más ancha, 
trece millas y medio 
largo ? 

. . . que el rascacielc 
más moderno de Nucí 
York es el que se levan 
en el Times Square par 
acomodar las oficinas 1 
la Paramount y el m 
pléndido teatro de est 
nombre ? 

. . .que la famosa vid 
nocturna de Nueva Yi 1 
se concentra en el reía 
tivamente limitado espa 
ció que media entre la 
calles Cuadragésima 
Quincuagésima y 
Broadway? 

. . . que la ciudad 
Nueva York es un ve 
dadero crisol donde 
funden todas las nació 
nalidades? 

. . .que la bahía d' 
Nueva York fué descui 
bierta en 1524 por ti 
navegante italiano lia 
mado Verrazano ? 

. . .que Nueva Yorl 
posee más teatros y sai 
Iones de cine que nin 
guna otra ciudad de 
mundo ? 

. . . que los f erroca| 
rriles elevados, subterrá 
neos y callejeros tranS 
portan diariamente mi- 
llones de personas? 



crimen por el cual un inocente está 
a punto de perder la vida. 

Tomás es conducido, con las debi- 
das seguridades, a la sala del Tri- 
bunal donde los doce miembros que 
constituyen el jurado están a punto 
de pronunciar un fallo de culpabili- 
dad contra el acusado. Mas antes 
que el que los preside pronuncie la 
terrible sentencia, el abogado de- 

P AGINA 18 



¡ 



. . . que New York 
el título de la pelícu 
de la Paramount que se 
exhibirá en el Teatn 

y en la cual 

Ricardo Cortez inter- 
preta el papel de pro- 
tagonista, secundado poi 
Lois Wilson, Estela Tay 
lor, William Powell 
Norman Trevor? 




Mensq/era ffaramaunt 







íkitisii National Pictures, Ltd. 

Presentan en su 
reducción Especial para Ultramar 

a 

DOROTHY GISH 

e n 

"LONDRES" 

("London" ) 
Erección de HERBERT WILCOX 
Película Paramount 
Basada en un asunto original de 

THOMAS BURKE 



DOROTHY GISH 



! 

■ I 



REPARTO 



DOROTHY GISH 



ivis / 

ana > 

>dofredo John Manners 

blo Adelqui Millar 

icia Elissa Landi 

i Kwang Gibb McLaughlin 

isa Margaret Lard 

rlitos Habert Cárter 



en 



ARGUMENTO 

1 7|AVIS, la protagonista de esta 
VI película, no ha conocido en el 
mundo otro afecto que el de 
a mujer perversa e interesada que 
hace las veces de tía o madrastra, 
gún los casos y las circunstancias. 
El miserable hogar de la infortu- 
da Mavis está situado en el ombligo 
1 famoso Limehouse, barrio triste y 
¡serable donde viven en inhumano 
cinamiento los despojos sociales de 
'¡metrópoli del Támesis. 
IVIavis tiene que buscarse el sustento 
no los pobres gorriones que anidan 
las chimeneas y en los huecos de 
tejados de los sórdidos tugurios 
Limehouse. 
Ah Kwang. un chino acaudalado, 
v r a palabra es ley entre sus conna- 
Jnales del barrio, codicia a Mavis y, 
ra comprarla, ofrece unas cuantas 

Eras esterlinas a la tía de la joven, 
diante la entrega de las cuales, la 

dvada mujer no tiene inconveniente 
entregarle la muchacha. 

|VIas cuando el chino regresa aquella ,^_ 
he al cuchitril de la tía de Mavis 
"a consumar la infame transacción, el mi- 
o se encuentra con la desagradable sor- 
isa de que la paloma ha volado, 
íl refugio de Mavis por aquella noche 
el cabaret de Carlitas, un establecimiento 




Dirección de HERBERT WILCOX 



público tan miserable como el barrio donde 
está situado. Sentada ante una mesa, con 
los ojos fijos en las parejas que bailan ale- 
gremente, Mavis no echa de ver que unos 
ojos inquisitivos no se apartan de ella. 



Quien tan atentamente observa a la doncella 
del Limehouse es el pintor Godo f redo Mal- 
vern, asiduo concurrente de los garitos de 
los barrios bajos de Londres, a donde acude 
en busca de apuntes para sus dibujos y 

PAGINA 19 




Mensa/era tyarammmt 




cuadros costumbristas. 

Al contemplar con ver- 
dadero arrobamiento el 
atractivo rostro de Mavis, 
algo desfigurado por las 
huellas de la más negra 
miseria, Malvern nota in- 
mediatamente que la joven 
que está sentada a su lado 
tiene un sorprendente pa- 





recido con Juanita Arbourfield, 
su prometida, víctima de un ac- 
cidente hípico fatal. 

Los días sucesivos, Mavis vaga 
errante por las calles d§ Londres 
con la esperanza de atraer hacia 
ella la piedad de los transeúntes, 
hasta que una noche, cansada de 
esperar en vano, decide poner fin 
a su inútil existencia, arroján- 
dose al Támesis desde uno de los 
malecones, mas al intentar poner en 
ejecución determinación tan desespe- 
rada, Mavis se aparta del malecón, 
horrorizada, y prosigue, con paso in- 
cierto, su camino hacia las calles cén- 
tricas de la ciudad. 




Mas, de pronto, Mavi 
siente que las piernas i 
niegan a sostenerla, lo 
ojos se le nublan y po 
fin cae desfallecida a 1 
puerta de un restaurant d 
los más elegantes del aristo 
crático Mayfair, verdader 
antítesis, por su riqueza 
animación y bullicio, de 
barrio de los pobres dond 
la doncella vivía. 

Cuando Mavis vuelve ei 
sí de su desmayo, se en 
cuentra en brazos de Pabh 
Merlán, un atractivo joveí 
de distinguido porte y fino 
modales, quien un instant 
después le ofrece un con 
fortable asiento ante un.i 
mesa opíparamente servida, 
A medida que va repoj 
niendo sus debilitadas fuerzas, Mavis rejtl 
bra paulatinamente la confianza en sí rail 
ma, a la par que se capta, por su ingenuidad 
y belleza, la admiración de su joven 
amable compañero. 

Cuando la cena está a medio termina 
llega Lady Arbourfield, a quien Pablo ev 
dentemente aguardaba. Apenas la arist 
crática dama ha ocupado un asiento ent 
Mavis y Pablo, después de la presentaci< 
de rigor, nota, con la admiración que es di 
suponerse, el sorprendente parecido qu 
existe entre su hija Juana, muerta reciente 
mente de manera trágica, como anta 
hemos indicado, y la jovencita que tiene '\ 
su lado, causando a la anciana, tan rara coin 
cidencia, idéntica impresión a la que prodií 
jera al pintor Malvern, algu 
ñas noches antes, al ver 
Mavis en el cabaret de Cas 
litos. 

A instancias de la borídl 
dosa anciana, quien cree vdi 
en Mavis a su difunta hij|; 
rediviva, la huérfana d 
Limehouse se traslada a 
aristocrática mansión de 1 
Arbourfield, situada en uno 
los lugares más hermosos del famoso barri 
de Mayfair. 

La educación de Mavis, cultivada exquis 
tamente por varias doncellas refinadas, con 
vierte en poco tiempo a la huérfana desvé 
lida del Limehouse, en una linda damita ¿ 
sociedad, cuyo amor se disputan los jóvem 
vastagos de la más rancia nobleza de Iir 
glaterra. 

Mas de entre la numerosa corte de adm 



i: 



PAGINA 20 




Mgnsa/ero ^arantaunt 




'.dores, los más persistentes de ellos, por 
ivios motivos, son el pintor Godofredo 
alvern y Pablo Merlán, a cuyo amor 
avis corresponde con igual indiferencia, 
mque, en honor a la verdad, su corazón se 
dina cada vez más del lado de Pablo, 
iro a medida que su afecto por éste 
.menta, Mavis descubre que Pablo es un 
on Juan cuyo< amor se disputan varias 
.ijeres, muy particularmente Alicia Grant- 
n, a quien Pablo dio una día palabra for- 
il de casamiento. 

Mavis echa en cara su indigno proceder 
Pablo y como éste no niega el delito de 
idelidad de que la joven le acusa, ésta 
andona, desilusionada, la aristocrática 
msión de su protectora, para volver al 
rrio de los pobres, entre los cuales el 
! ior no es una mera 
:ión sino una rea- 
ad palpable. 

Enterado de la 
ga de M a.v i s, 
idofredo, que ama 

la doncella con 
sión de artista, 
;re sin pérdida de 
mpo al infame ca- 

ín de Carlitos, a 
nde Mavis fué a 

ugiarse a su huida 
aristocrático 
áyfair, de la mis- 
manera que me- 
antes se refugió 

él al huir de su 

zquino cuchitril 

Limehouse. 

ónvencida Mavis 
• que las protestas 
I amor de Godo- 
do son sinceras, 



ambos abandonan del brazo el cafetín de 
Carlitos, como dos enamorados, para volver 
al hogar de Lady Arbourfield, en donde la 
anciana les espera con los brazos abiertos 
para darles su bendición con el mismo ma- 
ternal afecto que habría bendecido la unión 
de su hija Juanita con Godofredo, si un 
hado fatal no lo hubiese trágicamente im- 
pedido. 



EMIL JANNINGS EN UNA 
TRIPLE INTERPRETACIÓN 

La primera película que Emil Jannings, 
el admirable protagonista de las películas de 
la UFA, interpretará en los Estados Unidos 
bajo el estandarte de la Paramount, se inti- 
tulará, o por lo menos éste es el título pro- 
visional, El camino de la carne (The Way 



of All Flesh), en la cual el eximio actor 
alemán se encargará de la interpretación de 
tres diferentes caracteres. 

La caracterización de Enrique VIII en la 
película Decepción, y la de Mefisto en 
Faust, han valido a Emil Jannings el aplauso 
unánime de la crítica universal, que lo ha 
puesto a la cabeza de los actores cinemato- 
gráficos con- 
temporá- 
neos. S i n 
embargo, en 
opinión del 
propio Jan- 
nings, la in- 
terpretación 
del papel de 
protagonista 
de El ca- 




PAGINA 21 




;ffi*"£ 



Mensa/ero ^aixwuMint 




mino </<• /</ cume, habrá de superar a la de las 
dos producciones antes mencionadas, Víctor 
Fleming tiene a su cargo la dirección de la 
película. Las distinguidas actrices Bella Ben- 
uct y Phyllis Haver secundan la labor artística 
del eminente actor, que hace pocos meses pisó 
por primera vez las playas de América prece- 
dido de bien merecida fama. 



EXIGENCIAS CINEMA- 
TOGRÁFICAS 

Para poder tomar parte en las escenas de 
la película Casiano pelotari, (Casy at the Bat), 
de la Paramount, es preciso que ninguna mujei 
de las que en ella aparecen mida más de veinte 
pulgadas de cintura. Además, como que se 
trata de una película cuyo asunto se desarrolla 
en una época anterior a la moda del pelo a la gargonne, o 
sea cuando los establecimientos peluqueriles eran del exclu- 
sivo dominio masculino, toda mujer que en ella toma parte, 
tendrá que llevar el cabello largo como en los días felices de la 
postguerra. Como exigencia final del autor del argumento, ninguna 
intérprete femenina del film de que venimos hablando, deberá pesar 
arriba de cincuenta y siete kilogramos. 

Entre las actrices que figuran en el reparto de la película 
Casiano pelotari, que han reunido las condiciones indispensables 
para tomar parte en la película, están Zasu Pitts, Ann Sheridan, 
Sally Blane, Doris Hill, Iris Stuart, Lotus Thompson y Rosalind 
Byrne. Entre los intérpretes masculinos, para quienes no rezan 
las condiciones impuestas a sus colegas del sexo contrario, figuran 





los nombres de Ford Sterling y 
Sterling Holloway. El director de 
la película es Monte Brice. 



PRÓXIMAS PELÍCULAS 

En los principales teatros del Broadway neoyorquino comien: 
a anunciarse las siguientes películas de inminente estreno : El jim 
misterioso, Casiano pelotari, Callejones sin salida, El traje de ' 
queta, Por encomienda postal, Cabaret y La telefonista. Para rj 
adelante se anuncia también el estreno de Criaturas del divor: 
Miedo de amar y Granujas a Granel. De estas películas publicéi 
mos el argumento oportunamente en estas 
ginas con el fin de que el lector se forme n 
idea clara de los asuntos que las inspiran. 




PAGINA 22 







Mensa/era tfaranwiuit 




"LA MANO DE DIOS" 




ARGUMENTO 

Ij^L vapor mercante Almagro, de la ma- 
JJ trícula de Londres, atraca a uno de 
los muelles del puerto de Nueva Or- 
|?áns, después de uno de sus prolongados 
iajes a la China, precisamente el Martes de 
"arnaval, día en que la ciudad se entrega 
n cuerpo y alma, con loco regocijo, en 
razos del dios Momo, dueño y señor del 
lullicioso puerto de las riberas del Mis- 
issipi. 

Apenas el Almagro ha atracado al muelle, 
?. tripulación del buque, encabezada por 
•.steban, a quien su afición desmedida al 
taego le valiera el alias de Barajas, salta a 
ierra, dispuestos todo ellos a resarcirse por 
nticipado, en ocho días, de las privaciones 



que tendrían que soportar a bordo del buque 
durante los dos meses venideros. 

A llegar a casa la Madre, miserable cafe- 
tín ribereño con ínfulas de casa de hués- 
pedes, donde la marinería de todos los puer- 
tos del mundo solía reunirse, Esteban se 
encuentra con la desagradable noticia de la 
prisión de Carolina, su chica, la novia in- 
dispensable que todo marinero tiene en cada 
puerto donde su buque hace escala. 

— Precisamente este viaje que he ganado 
a los compañeros todo el dinero que tenían, 




Adolph Zukor y Jesse L. Lasky 

Presentan 
La Producción de Herbert Brenon 

"LA MANO DE DIOS" 

("God Gave Me Twenty Cents" ) 
Basada en una novela de 

DIXIE WILSON 

Película Paramount 

con 

Lois Moran, Lya de Putti, Jack 

Mulhall y William Collier, Jr. 

Dirección de HERBERT BRENON 



REPARTO 

María Lois Moran 

Esteban Jack Mulhall 

"lúa Madre". AMadame d'Ambricourt 

Bernardo, su hijo, William Collier, Jr. 

Carolina Lya de Putti 

T „ ., r León Federoff 

Los esposos JJutour < 

1 Kosa Kosanova 



PAGINA 23. 




oHensa/era ^arantaunt 





6Í 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 
Presentan 

La Mano de Dios 

("God Gave Me 20 Cents") 
Producción de HERBERT BRENON 



9 9 




horas robó el corazón del marii 
"por ser tan diferente de las otra 
mujeres que él conocia," el joven I 
hace con estas palabras que son todt 
un poema de halagüeñas esperanzas 

— Es cierto que guardó usted 
rosa que yo le di, pero también 
guardó la muñeca que le dio 
otro. . . 

Un instante después, cuando 
imprescindible pregunta, "¿ cuándi 
tendré el gusto de volver a verla m 
acababa de salir de los labios de Es 
teban, la muñeca que el otro regalan 
a María volaba por el aire, mientra; 
la rosa continuaba prendida en el 
hermoso cabello negro de la enamc 
rada doncella . . . 

A los tres días justos de aquel 
casual encuentro, Esteban había olvi 
dado por completo, embriagado con 
el néctar de su nuevo amor, a la in 
feliz Carolina que continuaba espe- 
rándole detrás de las rejas de I 
cárcel, y unía sus inciertos destino! 
ante el juez de paz del barrio francés 
del cosmopolita puerto norteameri- 
cano con la encantadora María, má¡ 
hermosa que nunca, tocado el pelcj, 
como único adorno de su personó, 
con una blanca rosa como aquella 
que una inolvidable noche Esteban Ij: 
regalara . . . 

La noche de la salida del Ahnagr 



te encuentro entre rejas... ¡Te has perdido el 
Carnaval más alegre de tu vida ! . . . — le dice a 
Carolina el contristado Esteban al pie de la reja. 

— Pero, no te aflijas, cariño mío, que esta noche 
vendré otra vez a verte y te traeré una cosa que 
va a gustarte. . . 

Llega aquella noche. . . 

Deambulando por las tortuosas calles del an- 
tiguo barrio francés del puerto fluvial, en busca 
de placer y diversiones, Esteban y sus compañeros 
tropiezan con una lindísima jovencita, a quien 
sientan en una especie de trono formado por una 

PAGIXA 24 



enorme concha de almeja, y la llevan en andas 
por las calles, formando alegre cabalgata, entre el 
bullicio carnavalesco del barrio, hasta que, com- 
prendiendo los compañeros de Esteban, a fuer 
de personas discretísimas, que éste desea quedarse 
solo con la hija de Neptuno, se despiden de él, 
pues entre marineros con licencia conviene hacer 
las cosas rápidamente, porque el tiempo apremia 
y el buque no espera cuando llega el día de la 
partida. 

Cuando aquella noche Esteban se despide de 
María, que así se llama la doncella que en pocas 





Mensq/era ^aranuumt 




ue es precisamente la misma que Carolina 
.imple su condena, el cafetín de la Madre se 
mientra repleto de parroquianos ávidos de 
emostrar su aprecio a los tripulantes del 
uque próximo a partir para los lejanos 
uertos de la China. Entre la animada con- 
.írrencia se encuentra Esteban, pugnando 
3V librarse de Carolina, quien, quieras que 
o, insiste en embarcarse con él, de contra- 
mdo, en el Almagro. 

Conocedora Carolina de que la mayor de- 
lidad de Esteban es el juego, le propone, 
ara tentarlo, decidir si ha de llevársela o 
d, al vuelo de dos monedas de a diez cen- 
tvos. Si salen caras, Carolina se embar- 
>.rá con Esteban en el Almagro. Azuzados 
or la curiosidad, los parroquianos del cafe- 
n y los amigos de Esteban y Carolina 
acen corro alrededor de éstos por conocer 

resultado de la insólita apuesta. Arroja- 
as las dos monedas al aire, éstas caen un 
tígundo después sobre la húmeda madera 
el mostrador con las haces a la vista de 

s jugadores y del interesado público. 
i Caras !" es la exclamación que se escapa 
se cien bocas. 



Carolina gana la apuesta, y Esteban, a 
fuer de buen jugador, para quien las de- 
deudas del juego son sagradas, tiene 
que llevarse a la muchacha. Mo- 
mentos después, cuando Esteban se 
dispone a hacer buena la 
apuesta, ya en el muelle 
donde está atracado el va- 
por, el joven descubre que 
las dos monedas 
están falsifica- , 

das de tal ma- 
nera que no tie- 
nen reverso. In- 
dignado por el 
engaño, Esteban 
arroja con des- 
precio las mo- 
nedas al suelo 
y se embarca en 
el vapor dejan- 
do sola a Caro- 
lina en el mue- 
lle... 




Mientras tanto . . . 

En la modesta casa 
de huéspedes del bon- 
d a d o s o matrimonio 
Balfour, María aguar- 
da intranquila el re- 
torno de Esteban . . . 

La pipa de marino 
con abundante provi- 
sión de tabaco, la 
gorra nueva con el 



ancla bordada en seda por las hábiles manos 
de la mujercita amorosa y buena, la ropa 
interior blanca como la nieve y oliendo a 
limpieza, esperan con María el retorno 
del marino próximo a partir para lejanos 
mares . . . 

De pronto, se abre la puerta y por ella 
aparece el señor Dufour, quien es portador 
de una terrible noticia. . . 

— ¡ Esteban se ha marchado ! 

— ¿ Cómo es posible que se haya marchado 

PAGINA 25 




Mensa/era $*arammuit 




os mío ! ¡ Mi Esteban ! . . . ¡Se marchó y me ha dejado sola ! . . . 

Por la mente de la esposa abandonada cruza una resolución definitiva 

fulminante : ella había oído decir muchas veces que las gaviotas seguían 

siempre a los buques, y que esas aves marinas eran las almas de aquellos 

que daban sus vidas al mar. . . 

—Yo seguiré a Esteban. . .con una rosa en el cabello como una despo- 
sada — dice para sí. con resolución inquebrantable 
la alligida esposa. 

Camino de los muelles, María se detiene ante 
el aparador de un florista, en donde hay expuestos 
unos ramos de rosas blancas, tan lindas como 
aquella que un día Esteban le regalara... 

— ¡ Dios mío ! . . . ¡Si tuviera veinte centavos ! 
— dice María al contemplarlas tan bellas. 

Deseo inasequible, que obliga a María a con- 
tinuar su camino hacia los muelles, decidida más 
que nunca a llevar a cabo su insensato propósito. 

— Esteban, yo te seguiré hasta el fin del 
mundo... como las gaviotas ... pero no llevaré 
ninguna rosa en el cabello — dice la jovencita. 
mientras desciende paulatinamente por la escalera 
de piedra de uno de los muelles. 

Cuando el agua le cubre medio cuerpo, María 
dirige una mirada de despedida a la tierra qu 
va a dejar para siempre, y sus ojos tropiezan coa 
dos monedas de a diez centavos ... El dinero 
suficiente para comprar una rosa. 

Con la misma determinación que un momento 
antes se hundía en el agua, María sube la escalera 
del muelle para coger los veinte centavos y diri- 
girse corriendo a la tienda del florista a comprar 
una de aquellas rosas tan lindas que había visto 
en el escaparate. 

María escoge la más preciosa de las rosas, se 1; 

prende en el cabello y entrega las dos moneda 

al florista, que las mira con sorpresa. ¡ Extraña 

monedas esas que no tienen más que anverso 

(Continúa en la página 35) 




: 



sin despedirse de mí ? — pregunta, aturdida, la des- 
consolada mujercita. 

— Sí, se ha marchado, y como quiera que en la 
ribera no se habla de otra cosa, le diré que se em- 
barcó en el Almagro con una tal Carolina. . . 



fAVI.SA 26 




Mensq/era ^aramxuutt 




% f Atora,.' 




fe 



ARGUMENTO 

STEBAN (Richard Dix) es un sol- 
tero empedernido, víctima de sus ami- 
gos, quienes han convertido su do- 
micilio en un lugar de juerga y escandaloso 
bntretenimiento. Esteban deja hacer a sus 
kmigos lo que les viene en gana y, a fin de 
jtjue no le molesten, se conforma con pagar 
puntualmente el alquiler de la casa donde 
ios demás se divierten locamente. 

Esteban tiene un tío, también solterón 
Ibmpedernido como él, pero presto siempre 
a aconsejar a los demás que se casen, lo 
bual él no será capaz de hacer en los años 
que le quedan de vida. 

A oídos del tío llegan constantemente no- 
ticias de los escándalos que ocurren, noche a 
oche, en las habitaciones del domicilio de 
u sobrino (escándalos en los cuales Este- 



Adolph Zukor y Jesse L. Lasky 

Presentan a 

RICHARD DIX 

e n 

"PARAÍSO PARA DOS" 

("Paradise for Two" ) 

REPARTO 

Esteban . Richard Dix 

Sara Betty Bronson 

Don José Edmund Bréese 

Un empresario André Beranger 

Jarvis Edward Roseman 



ban no tiene arte ni parte), y, deseoso de 
poner punto final a ellos y obligar al calavera 
a buscar trabajo como cualquier mortal, el 



tío llama un día a Esteban a su oficina para 
advertirle que si. no cambia de vida, no 
recibirá un centavo de la cuantiosa herencia 
que dejó su padre al morir, de la cual el tío 
es albacea testamentario. 

Esteban sale de la oficina de su tío para 
dirigirse a la de Mauricio Frothingham, un 
empresario de teatros, que es amigo íntimo 
del joven y actúa, cuando la necesidad lo 
requiere, de consejero, especialmente en 
cuestiones de amor, pues por la oficina de 
Mauricio desfilan diariamente actrices y 
aspirantes a actriz, hermosas mujeres, pero 
nc de la clase que puede hacer la felicidad 
de un hombre. 

Sin embargo, entre las aspirantes a actriz 
hay una, joven y bella, que por parecer abso- 
lutamente diferente a las demás de su clase, 
Mauricio no tiene inconveniente en reco- 
mendársela a su amigo Esteban, para que 

PAGINA 27 




Mensajera ^aranwunt 




finja, por unas semanas, que está casado con 
ella y asi hurlar al tío y. de paso, cobrar el 
dinero de la herencia. 

Enterado el tío del cambio de vida y del 
casamiento, inclusive, de su sobrino, una 
noche se presenta en el domicilio de éste 
l>ara conocer a su esposa, de la cual tiene, 
de antemano, las mejores referencias. 

Sara i Betty Bronson), la jovencita que se 
presta a actuar de esposa de Esteban, por 
quince días, lo hace por dos razones pode- 
rosas: por caridad hacia el pobre tío de 




desempeña a las mil maravillas, lanío así, 
que los esposos liñudos acaban por enamo- 
rarse de verdad, con gran contento del tío, 
pues no le cabe la menor duda de que su 
sobrino ha sentado por fin la caheza y se 
ha hecho acreedor, no sólo al disfrute de la 
herencia de su padre, sino que también de la 
suya, mancomunadamente, como es natural, 
con su linda esposa. 



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OTRA PELÍCULA CON 
RICHARD DIX 



Richard Dix, el indio inimitable e insus- 
tituible que todos aplaudimos en la película 
La raza que se extingue, hace poco menos 
de un año, y más recientemente en la intitu- 
lada, El campeón del amor, aparece hoy en 

la pantalla del Teatro interpretando 

un papel de un carácter bien distinto, por 
cierto, al que interpretó en aquellas pelícu- 
las. Bajo la dirección de Gregory La Cava, 
eminente metteur de la Paramount, a quien 
se deben multitud de sucesos artísticos, 
como Juguete de las mujeres, Casémonos, 
Dímelo otra vez y otras, Richard Dix se 
nos presenta en la película Paraíso para 
dos, dominando por completo la escena con 
la interpretación de un papel cómico a ratos, 
y a ratos dramático. Joven todavía, el 
porvenir le tiene reservado muchos días de 
gloria a Richard Dix en la escena cine- 
matográfica. 



LA BETTY BRONSON DE 
"PETER PAN" 

; Oué aficionado al cinema no recuerda a 



Pues para tu conocimiento, querido lector, o 
amable lectorcita, queremos informarte de 
que Betty Bronson, la amada de todos los 
públicos, acaba de interpretar otro impor- 
tante papel en una película de la Paramount, 
que se intitula Paraíso para dos, ¿ bello 
título, verdad ?, y esta película se proyectará 

en el Teatro Y para que 

sepas algo más acerca de la vida de esta 
queridísima actriz de la pantalla, te diremos 
que Betty Bronson nació en la ciudad de 
Trenton, no lejos de Nueva York, de donde, 
muy niña todavía, se trasladó con sus padres 
a California para fijar allí su residencia 
definitiva. La infancia de Betty se deslizó 
tranquilamente en las ciudades californianas 
de Los Angeles y Pasadena. Al llegar a la 
edad reglamentaria, Betty ingresó en la 
Academia de San Vicente, en Newark, 
donde estudió música e idiomas. Mas sus 
pensamientos, desde sus más tiernos años, 
se dirigían constantemente, ora a los estu- 
dios de California, ora a los escenarios de 
los teatros del Broadway neoyorquino. En 
otras palabras, la suprema aspiración de 
Betty era ser actriz, y ésta se vio colmada 
cuando el director Herbert Brenon le abrió 
de par en par las puertas del estudio de la 
Paramount para confiarle el papel de Peter 
Pan, en la película de este nombre. A su 
excelente caracterización del protagonista 
del cuento infantil de James Barry, si- 
guieron otras películas de la Paramount, 
entre las cuales recordamos, Amor in- 
compatible, Amores de antaño, La Prin- 
cesa de California y Un beso para la j 
Cenicienta. En el papel de Sara, de 
la película Paraíso para dos, Miss Bron- 
son demuestra plenamente que está desti- ¡ 
nada a ser una de las más refulgentes estre- ! 
Has del cielo cinematográfico. 



DE MAQUINISTA A ACTOR 

Edward Roseman, el simpático intérprete 
del papel de Jarvis, criado de Richard Dix 




quien le han contado que sufría 
del corazón, y, por recomenda- 
ción profesional del empresario, 
quien le aseguró que con el fin- 
gimiento conyugal, estaría en 
condiciones de interpretar inteli- 
gentemente un papel de esposa, 
en el escenario del teatro, cuando 

se presentase la ocasión. Sólo con estas con- I la gentilísima creadora del papel de 
(liciones aceptó Sarita el encargo, el cual Peter Pan en la película de este título? 

fAcn I _'8 




^Mensa/ero paramount 




en la película Paraíso para dos, que se está 

exhibiendo en , era, hace muy pocos 

años, uno de los maquinistas más aptos del 
ferrocarril de Pensilvania. Un día, Rose- 
man se hizo cargo de la interpretación de un 
papel de criado en una comedia representada 
por aficionados, y tan a gusto desempeñó 
su cometido, que decidió abandonar la pa- 
lanca de su locomotora para dedicarse en 
cuerpo y alma al arte de Talía. Esto ocu- 
rría hace doce años en Chicago. Algunos 
años después, Roseman abandonaba el tea- 
tro para ingresar en uno de los estudios de 
la vecindad de Los Angeles. En la película 
intitulada, Paraíso para dos tiene a su cargo 
la interpretación de un papel de criado, en 
los cuales parece sobresalir el distinguido 
iex maquinista de ferrocarril. 
F 



DOS ANTIGUOS AMIGOS 
REUNIDOS 

I Paraíso para dos señala la reunión de dos 
eminencias de la pantalla : Richard Dix, el 

¡distinguido primer actor, y Gregorio La 
•Cava, notable metteur, que anteriormente 
iirigió tres dramas en los cuales Dix desem- 
peñó el papel de protagonista. Juguete de 
'as mujeres, Casémonos y lo sabrás, y Dí- 
ñelo otra ves. Terminada la impresión de 
istas tres películas, Dix y La Cava se sepa- 
raron. El primero fué a impresionar la 
)elícula El campeón del amor, bajo la direc- 
ción dé Fred Newmeyer, y el segundo di- 
j-igió la intitulada, Vidrio frágil, en la cual, 
:omo se recordará, W. C. Fields interpretó 

II papel del protagonista. Cuando se pro- 
Vectó la impresión de Paraíso para dos, el 
[lirector general del estudio de la Paramount 

lamo a su despacho a Richard Dix y a 
Gregorio La Cava para darles la grata no- 
;icia de que había decidido encomendarles 
ia interpretación del protagonista, y la direc- 
ción, respectivamente, de la película. No es 



, 



extraño, pues, que el día que en el estudio 
comenzó a impresionarse Paraíso para dos, 
las felicitaciones y congratulaciones estu- 
vieran a la orden del día, a las cuales se 
unió Betty Bronson, que tan importante 
papel desempeña en el film, y los demás 
miembros de la compañía. 



BREVE BIOGRAFÍA DE 
RICHARD DIX 

Richard Dix no nació en Los Angeles, la 
metrópoli del film, por una mera casualidad. 
Si Dix hubiese tardado seis semanas más en 
nacer, habría visto la luz del día en la an- 
gelical ciudad californiana. Su tardanza en 
venir al mundo le hizo ciudadano, contra su 
voluntad, de la ciudad de San Pablo, en el 
estado norteamericano de Minnesota, en 
donde el futuro astro de la cinematografía 
pasó la adolescencia y su primera juven- 
tud. Alumno aventajado de la Escuela 
Superior Central de San Pablo, al llegar a 
la edad reglamentaria, Dix comenzó a cursar 
la carrera de médico cirujano, según los 
deseos de su padre, mas parece ser que al 
joven Richard le interesaban más los de- 
portes que la cirujía, pues sobresalió en el 
football y el baseball y también, como ac- 
tor, en cuantas representaciones teatrales se 
daban en el colegio. Comprendiendo que la 
mesa de operaciones no se hizo para él, 
abandonó sus estudios en la Universidad de 
Minnesota para aceptar un modesto empleo 
de escribiente en un Banco de la localidad, 
el cual trocó al poco tiempo por el de ayu- 
dante de un notable arquitecto de su ciudad 
natal. Su nuevo empleo le dejó algunas 
horas libres durante la noche para asistir a 



a la sazón en un teatro de la localidad. 
Deseoso de encontrar horizontes más anchos 
para desarrollar sus ambiciones, Dix se tras- 
ladó a Nueva York, en donde hizo su debut 
como actor a los pocos días de su llegada. 
La inesperada muerte de su padre abrió un 
paréntesis en la carrera artística del joven 
actor, pues siendo el principal sostén de su 
familia, la remuneración que como actor 
recibía, no era suficiente para cubrir sus ne- 
cesidades más apremiantes. En estas cir- 
cunstancias, Richard Dix se dirigió a Los 




"OÜSsag^ 





una escuela nocturna de decla- 
mación y arte dramático, por me- 
diación de la cual consiguió el in- 
greso en una compañía que actuaba 



Angeles con el objeto de in- 
gresar, si posible fuere, en 
uno de los estudios cinemato- 
gráficos de los varios que 
allí hay establecidos. Después 
de figurar por algún tiempo en el elenco 
de la empresa Morosco, como primer 
actor, Dix logró ingresar en el estudio de la 
Paramount. Richard Dix ha tomado parte 

PAGINA 29 




M¿nsa/era tforanuiunt 





recientemente en varías notables películas de la Pa- 
ramount, entre las cuales recordamos. Besos a gra- 
nel. El golpe de muerte. El 13 de la buena suerte, 
I <; ruca que se extingue, Juguete de las mujeres, 
( asémonos v lo sabrás, Dintelo otra vez, El campeón 
del amor y finalmente la intitulada, Paraíso para dos, 
que se exhibirá en el Teatro 



s 



¿QUE HARÍA USTED? 

.; Qué haría usted si se encontrase en idéntica situa- 
ción a la del protagonista de la película Paraíso para 
dos, ¡oven, rico, soltero, con un bello ideal y, como 
si esto fuese poco, con una herencia que no recibirá 
hasta el día que contraiga matrimonio? 

— ¡Pues casarme! — contestará usted, creyendo 
haber resuelto el problema. Desgraciadamente, no 
es así, pues hay que tener en cuenta que el protago- 
nista de la película es un joven que posee la obsesión 
de que las mujeres no lo quieron a él por su persona. 
sino por el dinero, contra lo cual se estrellan todos 
los buenos propósitos y las bellas intenciones del 
mancebo. Existe, además, la dificultad de que el tío 
de nuestro héroe, tiene a éste por un calavera 
empedernido, que no curará hasta que se haya 
casado, y está dispuesto a no entregarle un 
centavo de la herencia hasta que haya sentado, 
como él dice, la cabeza. 

Esta situación como fácilmente se verá, no deja de ser 
harto embarazosa para el héroe de nuestra historia, quien, 
al fin. logra resolver el problema engañando al tío, sin 
darse cuenta de que el engañado, a fin cuentas, es él, mas tiene 
la suerte de salir con bien del engaño, pues la providencia le depara 
una mujercita por esposa, que convierte su casa en un verdadero 
paraíso fura dos, de donde, indudablemente, viene el título de la 

película que se estrenará hoy en el Teatro y en la cual 

Richard Dix, interpretando el protagonista. Betty Bronson, en el 
principal papel femenino, y los demás artistas que integran el re- 
parto, hacen las delicias del público durante setenta y cinco minutos 
larg is. 




I 



wá 



™ 




El suelto anterior es muy a propósito para ser publicado con an- 
ticipación al estreno de Paraíso para dos en la prensa local, o en el 



programa del empresario. Este puede alterar la forma del suelto. 
a su gusto, conservando, empero, el sentido. 



UN NUEVO BAILE EN "PARAÍSO PARA DOS" 

; Suplantará el black bottom, la nueva danza americana, en popu- 
laridad al chárleston ? Esta es la pregunta que se oye en toda> 
partes. En una de las escenas de Paraíso para dos, en la cual 
Richard Dix interpreta el papel de protagonista, puede apreciarse 
el valor artístico (sic) de la nueva danza, en comparación con el 
descontorsionante chárleston, bailada por su creadora, la gentil 
bailarina Dorothy Appleby, miembro de la compañía que actual- 
mente representa la comedia musical Granujas honrados en el 
Broadway neoyorquino, en la cual se presentó por primera vez el 
black bottom al público metropolitano. 



;■ H./Y-l 30 




Mensajera tyaranwunt 







•Sugestiones de Publicidad y Propaganda para el Empresario 



¿ISAS Y LAGRIMAS ; ALEGRÍAS 
TRISTEZAS EN LA PELÍCULA 

"NEW YORK" 

licardo Cortez encabeza en ella un 
excelente reparto 

TNA mujer asesinada! ¡Un hombre 
detenido ! La multitud arremoli- 
nándose en el lugar del crimen. La 
ila del Tribunal está repleta de público, 
os reporteros de toda la Prensa metropoli- 
na, ocupadísimos, tomando notas. La 
ilicía sacude sus bastones sobre las espal- 
is de los más recalcitrantes para mantener 
orden. Los abogados ocupan sus respec- 
tos asientos. El presidente da repetidos 
ilpes con su macita sobre el pupitre para 
iponer silencio. Uno de los testigos se 
'vanta a declarar. Es una mujer. 
— Sí, a pesar de todo, le amo — dice la 
aclarante, con resolución, 
i ¡ A pesar de todo ! ¿ Qué misterio en- 
erarán estas palabras? 
ÍUn murmurio de simpatía se hace más y 
as perceptible por todos los' ámbitos de la 
paciosa sala del Tribunal. 
El juez que preside la vista vuelve a agi- 
¡r su macita de madera y a descargarla 
|n fuerza repetidamente sobre el pupitre. 
ps chicos de la Prensa están atareadísimos 
mando apuntes y notas. Algunos, con la 
)ca pegada al teléfono, transmiten inf or- 
aciones a sus lejanas redacciones. Los 
otipos convierten en plomo las palabras, 
"uenan las prensas vomitando incontables 
jas de papel impreso. Los voceadores 
arran unas cuantas docenas de ejem- 
res de las enormes pilas de periódicos, 
e están junto a las prensas y, corriendo 




Loi& Wilson 



como alma que lleva el diablo, se lanzan a 
la calle gritando con voces de clarín guerre- 
ro : ¡ Ultima hora ! El público arranca los 
ejemplares de las manos de los chiquillos 
voceadores y devora su contenido con los 
ojos. 

— ¿Qué habrá ocurrido? — preguntan, a 
coro, los sorprendidos transeúntes. 

— Un crimen sensacional — replican otros, 
sin detener el paso. 

Al inquisitivo lector que nos pregunta de 
qué se trata, le diremos : Vaya usted a ver 
la película de la Paramount, intitulada, Nezv 
York, y tendrá usted oportunidad de admi- 
rar en ella el excelente trabajo interpreta- 
tivo de Ricardo Cortez, Lois Wilson, Estela 
Taylor, William Powell y Norman Trevor, 
principales artistas que integran el reparto 
de esta película. Luther Reed, el eminente 
metteur, que la llevó a la pantalla, logró 
englobar en las seis partes en que está divi- 
dida, todas las emociones que es posible 
obtener en la gran metrópoli norteamericana 
que ha dado título a la película. 



Ofrecemos al empresario, como modelo, 
la anterior narración, la cual consideramos 
eficacísima para publicarla en los periódicos 
locales y en sus programas, pues consigue 
lo que debe proponerse el empresario, des- 
pertar el interés y la curiosidad del público 
hacia la película sin descubrirle sus secretos 
con una relación demasiado detallada de los 
incidentes que en ella se desarrollan. 



FRASES PARA L^ PROPA- 
GANDA 

El alma y el corazón de Nueva York se 
muestran al desnudo en esta película. 

Escenas emocionantes ocurridas en las 
aceras del Broadway y en los clubs noctur- 
nos de Nueva York. 



La pregunta que se oye en todas partes : 
¿cuántas veces ha visto usted New York? 



Cada segundo ocurre algo sensacional en 
New York. 



Los ojos del mundo están fijos en New 
York. 



Publicidad y Propaganda 
LONDRES EN LA PANTALLA 

Aparte de las bellezas artísticas que en- 
cierra la película Londres, que se exhibirá 




l W4 f1§L 



r% 



Dorothy Gish 



en el Teatro , el público podrá admi- 
rar en ella multitud de escenas de los lugares 
más notables de la metrópoli del Támesis. 
A título de información, nos limitaremos a 
mencionar los siguientes : 

Torre de Londres, sobre el Támesis, antigua 
fortaleza edificada por los normandos, y 
en la cual, haciendo las veces de prisión 
de Estado, fueron decapitados, varios mo- 
narcas de Inglaterra. 

Terraplén o Malecón Sobre el Támesis, en 
el cual suele darse cita el hampa de la 
ciudad y desde donde se arrojan al río 
los desesperados de la vida. 

Limehouse Reach, muelle donde fondean 
cientos de buques procedentes de todos 
los mares. 

Castillo de Windsor y Palacio de Bucking- 
ham, durante el relevo de la guardia. Los 
reyes de Inglaterra dirigiéndose al Parla- 
mento, el día de la apertura, en carroza 
real, acompañados de un brillante séquito. 

Edificio de la Opera, construido hace tres- 
cientos años. 

National Sporting Club, en donde se cele- 
bran los encuentros pugilísticos más fa- 
mosos de Inglaterra. 

Covent Carden, la gigantesca despensa de 
Londres. 

Soho, el célebre distrito londinense en donde 
los pobres muestran su miseria y los pode- 
rosos lucen su riqueza. 

Rotten Row, la pista hípica más famosa del 
mundo, frecuentada por la aristocracia 
londinense. 

Parlamento, en donde se discuten los tras- 
cendentales problemas del Imperio. 

PAGINA 31 




Mensq/era tfaranwiuit 




"BEAU GESTE" RECIBIDA TRIUNFALMENTE EN ALEMANIA 




La reproducción fotográfica de la izquierda muestra el aspecto que ofrecía, de noche, el exterior del Palast am Zoo, de Berlín, propiedad de la com- 
pañía UFA, durante la proyección en ese teatro de la película "Beau Geste," de la Paramount. La fotografía de la derecha es la reproducción del 
cuadro alegórico presentado por la empresa, como prólogo, en el escenario del Palast Amzoo. 



Sugestiones de Publicidad y Propaganda 






Regata de Henlcy, el acontecimiento depor- 
tivo más notable del año, al cual asiste 
invariablemente lo más granado de la 
sociedad londinense. 

Petticoat Lañe, un mercado londinense en 
donde uno corre inminente peligro de que 
le hurten el reloj al entrar y traten de 
vendérselo a la salida. 

Cacería de Zorras, con todo el colorido y 
brillantez de este deporte favorito de la 
aristocracia inglesa. 

Palacio de Saint James, residencia habitual 
del Príncipe de Gales. 

Puestos de Café de Londres, capricho de 
los poderosos, restaurant de los menes- 
terosos. 

Antiguo Bazar de Curiosidades, inmortali- 
zado por Charles Dickens. 

A;/-( ai Club, el club nocturno más notable 
de Londres. En esta escena aparece Paul 
W hiteman con su famosa orquesta. 

Charlie Brown's, renombrado café de los 
barrios bajos de la ciudad del Támesis, 
concurrido por marineros de todas las na- 
ciones del mundo. 

Ir a ver Londres en el Teatro 

equivale a hacer una excursión a la capital 
de Inglaterra por el precio de un billete de 
entrada. 

Londres es una película instructiva y un 
drama de gran intensidad emotiva, defeual 

PAGINA 3: 



el espectador habrá de conservar un re- 
cuerdo agradable durante mucho tiempo. 

Dorothy Gish es la protagonista del film, 
secundada por un grupo de eminentes artis- 
tas ingleses. 

Thomas Burke, notable literato inglés, 
escribió el argumento de Londres, especial- 
mente para ser interpretado por Dorothy 
Gish, aplaudida actriz cinematográfica ame- 
ricana. 



BEBE DANIELS 

Cuando algún editor de empresa se decida 
a publicar una enciclopedia del arte cine- 
matográfico en los Estados Unidos, en el 
capítulo correspondiente a Bebé Daniels se 
leerán los siguientes datos biográficos : 

Bebe Daniels. Nació en la ciudad de 
Dallas, en el estado de Tejas, un día catorce 
de enero. Como hombre discreto y enemigo 
de crearse dificultades, el biógrafo guardará 
secreto el año en que Miss Daniels vio la 
luz en Dallas. Sin embargo, como el hecho 
no puede omitirse por ser de suma impor- 
tancia, el biógrafo continuará diciendo que 
a los tres meses de haber nacido Bebé, esto 
es, el veintitrés de abril, hacía su debut en 
el teatro hablado, apareciendo en brazos de 
la que representaba ser su madre en el 
drama Jane. A la edad de cuatro años, Bebé 
Daniels interpretó un papel infantil en el 



drama Ricardo III. Cuando tenía siet< 
años, viviendo a la sazón en California on 
sus padres, Bebé demostró por primera ve;: 
su propensión a la cosas del cinematógrafo 
pues se enamoró tan locamente como puedt 
enamorarse una chiquilla de su edad, de un 
niño, hijo del jardinero de su casa, porque 
usaba el cuello de celuloide, material que! 
cerno es sabido, se emplea en cinematografié 
para impresionar las películas. En 1910 
Bebé apareció por primera vez en la paiv 
talla interpretando un papel de adolescente; 
y hace justamente diez años, ingresó en 1 
compañía del reputado actor cómico Harolc 
Lloyd, hasta que en 1918 firmó su primen 
contrato con la empresa Paramount. El 
1923 fué proclamada estrella de la cinemato-r 
grafía con refulgente luz propia, y en lo? 
albores de 1927, tomó parte principal en do? 
notables películas de asunto cómico, intii 
tuladas, Perdida en París y Un beso en m 
taxi, ambas de un marcado sabor parisiense 



SUGESTIONES DE EXPLO- 
TACIÓN 

Obténgase unos cuantos automóviles )\ 
hágaseles recorrer las principales calles dej 
la ciudad. Procúrese que los coches, los 
cuales tendrán que ser de los de alquiler- 
llamados taxímetros, lleven las cortinas co-j¡ 
(Continúa en la página 35) 




Mensajera ^arantaunt 




mL 





Mensa/era ^aranwunt 




"Hotel Imperial" en México 



Ci 1 iN motivo del reciente estreno de la 
, película Hotel Imperial, de la Para- 
mount, en el Cine Olimpia, de la 
ciudad de México, L. de 1... cronista cine- 
matográfico del diario L.veelsior, escribe ei 
siguiente inicio critico, que, gustosos, repro- 
ducinn >s : 

"Película tuerte, vibrante, de intensa 
emoción; obra de guerra y espionaje, de 
lucha entre Rusia y Austria, es el Hotel 
Imperial, pues en este Hotel sucede casi 
u da la fábula. 

"El humilde personaje de una sirviente 
del mismo, caracterizado a maravilla por 
Pola Negri, es el centro alrededor del que 
pasa el desarrollo de lo que allí vemos, y el 
capricho amoroso del general ruso por la 
recamarera, y el amor intenso de ésta por 
cierto teniente austríaco, al que para sal- 
varle la vida acude la mujer a varios subter- 
fugios, incluso el hacer de criado del Hotel, 
forman en esencia todo lo que allí vemos, 
que es de un arte de 18 quilates, y de un 
efectismo admirable. 

'"Para nada he de encomiar el talento de 
Pola Negri, resplandeciente en esta obra, 
donde los trapos, los aliños, las elegancias, 
no existen, por porque tanto sólo queda para 
subyugar en alto grado el genio cinemato- 
gráfico que luce en todo su esplendor la 
célebre actriz polaca. 

".Mas lo extraordinario en Hotel Imperial, 
lo encuentro en la dirección. No hay una 
sola escena importante, definitiva y aún 



olías de menos valía, en que no se note la 
mano habilísima del director, averiguando 
con rara sagacidad la ]>arte más sensacional, 
más interesante que ha de buscar el especta- 
dor, y esto es precisamente lo que tiene buen 
cuidado de que se exhiba. Unas veces es la 
figura entera, otra la cabeza sola, otra el 
cuerpo en uno de sus escorzos, otra el ob- 
jeto, el más sencillo al parecer, pero el que 
ha de producir el lincamiento de la impre- 
sión visual. Esto es extraordinario esto es 
lo que caracteriza un talento de dirección, 
ya que el cine busca, anhela, pide, ansia 
aquello que dé la impresión completa del 
momento de la fábula, del que llega al espí- 
ritu, del que presencia la vista. 

"Y luego el final grandioso, la entrada del 
ejército vencedor, la ceremonia religiosa 
como complemento de la militar ; la custo- 
dia bajo palio (que fué ovacionada por el 
enorme público que no cabía el domingo en 
el cine), el teniente premiado y proclamando 
en alta voz que el servicio a la patria lo 
había hecho aquella modesta sirviente del 
Hotel Imperial, con la cual se une en lazo 
indisoluble. Todo esto hace una obra digna 
de elogio, que como cronista se lo pro- 
digo." 

No hay duda que el éxito rotundo y defi- 
nitivo que ha obtenido en la capital mexi- 
cana la película Hotel Imperial, se repetirá 
en la demás poblaciones hispanoamericanas, 
las cuales habrá de recorrer triunfalmente 
en breve este bellísimo film de la Paramount. 



CLAUDIO GILLINGWATER E 
UNA PELÍCULA CON POLA 
NEGRI 

Claudio Gillingwater, el veterano actor 
la pantalla, desempeña un importante paj 
en la película de la Paramount, que lleva 
original título de La Trinchera, según acá 
de anunciar B. P. Schulberg, productor as 
ciado, a cargo de las actividades produ 
toras en el estudio de California. 

La Trinchera es un intensísimo drama ( 
la vida en los campos de concentración d 
rante la guerra europea. Basada la pelícu 
en una popular novela del famoso escritt 
Hall Caine, su director ha sabido llevar a 
pantalla las páginas sangrantes de la oh 
literaria maestra del novelista american 
con una virilidad y un verismo rara \| 
igualados y jamás superados en la cinemat- 
grafía. La caracterización del papel de t 
padre francés, que pierde un hijo en el cru 
confuto, está magistralmente encarnada e 
el eminente actor Gillingwater, quien llej 
en su interpretación hasta las más alt; 
cumbres del arte cinematográfico. 

Pola Negri, la genial creadora del pap 
de Ana en la película Hotel Imperial, cara 
teriza tina prisionera de guerra en La Tri 
chera. De más está insinuar que la bel 
y popular Pola Negri nos da una interpret 
ción en este film como la que estamos acq 
tumbrados a aplaudirle en tantas películ. 
de la Paramount como lleva interpretadas 1 




ADOLPH ZVKQH Ano JESSB í. LASKY 

¡*£SB#T 

Y7 




/ V. 




MAURITZSTILLER 

PRODUCTION 



ILfrk. 



HOTEL IMPERIAL 

VfiTH 

JAMES HALL and GEORGE SIEGMANN f 

d ^paramount tpictur& | 



PACISA 34 




Mensa/era tyarammuit 




Sugestiones de Publicidad y Propaganda para el Empresario 



(Continuación de la página 32) 
idas hasta abajo. Pegúese en ambos lados 
1 vehículo unos cartelitos que digan : 
}ué pasará ahí dentro f "Un Beso en un 
,ixi," en el Teatro 



Antes del estreno de la película, el em- 
esario obtendrá la cooperación de la em- 
iesa alquiladora de taxímetros del lugar 
ra obtener de ella el permiso necesario 
ra colgar en sus coches un letrero que 
ja : No dejéis de ir a ver a Bebé Daniels 
UN BESO EN UN TAXI en el 

I, 

:atro 



Coloqúese en el vestíbulo del teatro una 
[ja de regulares dimensiones llena comple- 
nente de pedazos de vasos, copas, platos y 
más vajilla de café o restorán, y póngase 
cima de la caja o cajas, pues el número 
hace al caso, un letrero con la siguiente 
cripción : ¿Qué ocurrió en el Café Fierre? 
>ase UN BESO EN UN TAXI. 



Mándese construir un taxímetro de gran- 
s dimensiones, el cual podrá colocarse en 
centro del vestíbulo con anticipación al 
reno de la película y durante los días que 
re su proyección. Hágase girar las rue- 
|s vertiginosamente a fin de que atraigan la 
hición del público. Coloqúese en un lugar 
iible un letrero que rece : Estas ruedas 
an a razón de mil carcajadas por minuto, 
velocidad hilarante de UN BESO EN 
V TAXI, 




Clara Bow 



PARA EL PROGRAMA DEL EM- 
PRESARIO QUE EXHIBA EL 
FILM "ELLO" 

El estreno de la película Ello en este 
teatro, señala el retorno de Elinor Glyn, 
célebre escritora inglesa, a la pantalla cine- 
matográfica, con la adaptación de una de 
sus novelas más notables, la intitulada cómo 
la película, en la cual Clara Bow hace su 
debut como estrella de primera magnitud de 
la Paramount. A través del objetivo de la 
cámara, Miss Bow nos ofrece una defini- 
ción exacta de lo que constituye Ello, ese 
raro don que, según opinión de Mme. Glyn, 
Clara Bow posee en grado superlativo. Esta 
novela, adaptada expresamente a la pantalla 
para ser interpretada por Clara, gira alre- 
dedor de la vida de una joven dependienta 
de mostrador de un gran almacén de ropa y 
novedades. A pesar de no estar dotada de 
una educación muy esmerada, debido a su 
humilde origen, la protagonista del film lo- 
gra, gracias a su carácter y personalidad 
magnética, atraerse en un principio la sim- 
patía y más tarde el amor del hijo del dueño 
del almacén donde está empleada. 

La acción de la película se desarrolla en 
una populosa ciudad : la época es la actual. 

Elinor Glyn pinta con mano maestra a los 
personajes del drama que están dotados de 
esa rara cualidad, a la cual llama ello, sin 
duda a falta de mejor nombre que la defina, 
y a los personajes que carecen absoluta- 
mente de ello. 

Ello es una película de tesis moral que ha- 
brá de suscitar, sin duda, animadas con- 
troversias y acaloradas discusiones, razón 
por la cual nos permitimos aconsejar al lec- 
tor que vea la película, a fin de poder emitir 
su opinión acerca de ella y de Ello. 



"La Mano de Dios" 

(Continuación de la página 26) 
¡ A la cárcel con la monedera falsa ! 

Pero María no va a la cárcel. En su loca 
carrera par huir de las garras de la policía 
que la persigue, la mano de Dios lleva a la 
desventurada joven a la puerta del garito 
donde se encuentran Carolina y uno de los 
amigos de Esteban. Bernardo, un marinero, 
hijo único de la Madre, quien la noche ante- 
rior había cometido un robo con fractura. 

Sala blanca de hospital. Dos camas de 
hierro esmaltado, también de blanco, en las 
cuales yacen dos heridos. Carolina y Ber- 
nardo, su cómplice. Un policía guarda a 




Bebe Daniels 



los presos heridos. Junto a la cama de 
Carolina, María, recogiendo ele labios de 
aquella una postrera súplica: 

— Ame. . .mucho a Esteban. . .y dígale. . . 
que Carolina jamás. . .le engañó... en su 
vida. . . 

Mientras tanto, María esperó, y Esteban, 
arrepentido, le escribió desde un remoto 
puerto que pronto la vería. Y así fué, en 
efecto. Y al llegar un bello día Esteban a 
su casa, encontró en ella a su mujercita tra- 
tando de averiguar del viejo florista que le 
vendió la rosa, si aún guardaba las dos 
monedas sin reverso que un día aciago le 
diera. 

Sacóse el viejo florista las extrañas mone- 
das del bolsillo, y, al verlas, Esteban, que no 
acertaba a comprender la presencia del fio 
rista en su casa, le dijo, sorprendido, a su 
esposa : — ¿ Cómo conseguiste estas mone- 
das, amor mío ? 

— Se las pedí rezando a Dios, y El tendió 
la mano ... y me dio los veinte centavos que 
le pedía. 



MENSAJERO PARAMOUNT 

Al Servicio del Exhibidor 

Revista mensual, publicada por el 

Departamento Extranjero 

PARAMOUNT FAMOUS LASKY 
CORPORATION 

Paramount Building 
Times Square Nueva York, E. U. A. 

O. R. Geyer J. Ventura Sureda 

Director de Publicidad Editor 



Vol. V. 



Mayo, 1927 



No. 5 



PAGINA 35 




Bebé Daniels, 
\x\sustituihle 

Inimitable 




en el film 

iin Beso en 

un Taxi 



Hay que v^ 
fía> que ver) 
cómo besaj 




Qué bien besa 

la hermosa 

Bebe' 





X)eX3nBcs 

IN UN TAXI 

Se trata, 




Mientras el 

coche por 
¿1 mundo va 



l¿aVer ; 
id a Ver 

en un taxi, 




El dulce beso 

que el novio, 

le da 





País de origen; E. U. A. 



i ir 



iri\ i / \ 



i i 



MEE 




MMB 








Mensa/era ^aramaiuit 





Tres Éxitos Paramount en la Ciudad 

de México 



"Hotel Imperial," "Las Tristezas de Satán,' 
"Reclutas sobre las olas" 



EL Departamento de Explotación 
de la oficina de la Paramount en la 
ciudad de México procuró sacar, como 
se ve por los grabados que aparecen en 
esta página, el mejor partido posible de 
la publicidad al presentar estas tres 
admirables películas, distintas cada 
una de ellas en su género, en el Tea- 
tro Olimpia, en donde fueron recibidas 
con gran aplauso. Tanto la fachada de 
este teatro, como el vestíbulo y el ex- 
terior de la oficina de la Paramount, 
sin mencionar las cabalgatas callejeras, 
atrajeron la curiosidad de numeroso 
público durante la proyección de estas 
tres películas. Gustosos brindamos 
este género de propaganda a los em- 
presarios de otras ciudades, en los 
países de habla española, con la seguri- 
dad de que obtendrán con ella idénti- 
cos satisfactorios resultados. 








PAGINA 2 




Mensajera tforantaunt 




lé 



CABARET 



ARGUMENTO 

4 DESPECHO de las apariencias que pudieran 

'~\ hacer suponer lo contrario, Gloria Trask es 

una bella bailarina de cabaret, mujer hon- 

ida, amante hija, cariñosa hermana, cuyo talento 

prendas personales han hecho de ella el atractivo 
rincipal, para que, noche a noche, se llene el Cabaret 
llostigan, conocido como el lugar de diversión en su 
pnero de más atrayentes realidades. 

I El nombre de la artista hace que a este cabaret concurra 
pnte de todas las posiciones sociales, ansiosa de aplaudir 
j arte inimitable de Gloria, cada vez más original, cada vez 
l'iás deslumbrador, con algo nuevo cada noche y siempre exquisito 

arrebatador. 

¡ Ella, la diosa del cabaret, la reina de la danza y de la alegría, 
rparte el perfume de su sonrisa a todos por igual y se conserva 
lempre a distancia de las manos atrevidas, de los deseos impuros, 
p las invitaciones pecaminosas. Después de concluida su actua- 
Lón se recoge en su camarín y sale por la puerta de servicio, sin 
mezclarse jamás con la multitud que la 

«laude. En la calle la espera su anciano * • *"* ••—•—• • < 

adre en un taxi para conducirla a casa, 

ii donde la estrella del cabaret se con- 

terte en cariñosa hermana, en amante 

| ja, que encuentra supremo placer en 

cer la felicidad de su familia, al mismo 
empo que estudia para progresar en su 
Brrera. 

j Entre los numerosos admiradores y 
Moradores de Gloria se destaca la simpa- 
ba figura de Tomás Westcott, detective 
je alta escuela que auna el deber con el 
Nacer y es uno de los asiduos al Cabaret 
hostigan. Con la misma finalidad, Sam 




ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

presentan a 

GILDA GRAY 

en 

"CABARET" 

Obra original de OWEN DAVIS 
Adaptación de BECKY GARDINER 
Dirección de ROBERT G. VIGNOLA 

REPARTO 

Gloria Trask Gilda Gray 

Tomás Westcott Tom Moore 

Jerónimo Chesler Conklin 

Blanca Howard Mona Palma 

Andrés Jack Egan 

Jack Castigan W illiam Harrigman 

Sam Roberts Charles Byer 

Señora Trask Anna Lavsa 



Roberts, hombre de dudo- 
sos antecedentes, va todas 
las noches al Cabaret y es 
uno de los que más aplau- 
den a Gloria. Al lado de este hombre siniestro se sienta una mujer 
de ademanes desenvueltos y un joven que aún no ha tenido tiempo 
de pervertirse. Este joven es Andrés Trask, hermano de Gloria, 
que parece estar catequizado por el elegante pillo. La mujer que 

lo acompaña no se oculta para dar rienda 
' * "~* •""• * •— * suelta a sus celos cada vez que Sam 
[ aplaude más de lo debido a Gloria, y en 
* más de una occasión lo amenaza de 
muerte si persiste en sus pretensiones y 
" llega a olvidar de que ella es la única 
dueña de su corazón. . . y de su persona. 
Guiada por su natural instinto de mu- 
jer, Gloria trata de alejar a su hermano 
de tan funesta compañía, aunque sin 
lograrlo. Su intuición de hermana mayor 
no se equivoca en sus temores : Sam es el 
jefe de una pandilla de atracadores, a la 
cual ha arrastrado al joven Andrés como 
un medio de someterlo a sus designios, y 

PAGINA 3 




Mensajero ^arantaunt 




¿ Sfr'T. l 




por intermedio del 
hermano llegar a con- 
quistar el corazón de 
Gloria. A tal fin, Sam 
planea un golpe de 
mano y encomienda a 

Andrés la difícil tarea de sobornar al guar- 
dián de la casa en que se debe dar el asalto, 
para cuyo fin le da quinientos dólares. 
Siguiendo las indicaciones del mismo Sam, 
Andrés da el dinero a otro individuo, que 
finge ser el guardián, dando por resultado 
que cuando la cuadrilla va a dar el asalto se 
encuentra con el terreno bien defendido y 
recibe una buena paliza. Andrés es acusado 
por sus compinches de haberlos traicionado, 
guardándose el dinero del soborno y lo ame- 
nazan de muerte si no devuelve los quinien- 
tos dólares. Obligado por el terror, el joven 
confiesa a su hermana su situación y le 
ruega que lo saque del apuro. Después de 
hacerle prometer que se alejará para siempre 
de tan mala compañía y se dedicará al tra- 
bajo honrado, Gloria cita a Sam a su cama- 
rín para transar el asunto, para cuyo fin 
pide el dinero prestado como un anticipo de 
su sueldo. 

Días hace que Tomás Westcott viene 
siguiendo la pista de la banda capitaneada 
por Sam. Días hace también que ofreció su 
corazón y su nombre a la bella bailarina, sin 
lograr que ésta le diese una respuesta defini- 
tiva. La nuche en que Gloria ha citado a 
Sam para darle el dinero. Tomás está en el 
Cabaret, vigilando de cerca a los miem- 
bros de la banda. Lejos está el detective 
de imaginarse lo que está ocurriendo en el 
camarín de la artista, mientras él sonríe 
placentero charlando con el dueño del 
enaltecimiento. Sam. después de bien cal- 
culado su plan, rechaza el dinero que le 
ofrece la joven como pago de la cantidad 
entregada a su hermano. 

/' ICINA 4 



— No es dinero : es tu persona 
que quiero — dice el malvado al 
mismo tiempo que trata de besar 
a Gloria. 

Recházalo indignada la joven; 
insiste él, ruge de indignación la 
bailarina y. . . dos disparos, casi 
simultáneos, ponen fin a la lucha : 
cae Sam revolviéndose en su pro- 
pia sangre, mientras que el her- 
mano de Gloria, el joven Andrés, 
permanece abatido, con un re- 
vólver en la mano y derramando abundante 
sangre. Acaba de salvar a su hermana ma- 
tando al hombre que quería ultrajarla y que 
trató de asesinarlo a él al acudir al camarín 
de la artista atraído por los gritos de la baila- 
rina. Al ver a su hermano herido y com- 
prendiendo que el acto llevado a cabo por él 
lo conducirá a la silla eléctrica, la joven de- 
cide salvarlo, haciéndolo huir por entre la 
multitud que está bailando en el salón antes 
de que nadie se dé cuenta de lo acaecido. 
Reuniendo todas sus energías y sacando 
fuerzas de flaquezas, Gloria arrastra a su 
hermano, por entre las numerosas parejas de 
bailadores y va bailando con él confundida 
entre la multitud hasta que logra salir a la 
calle y meterlo en el taxi de su padre, quien, 
como de costumbre, espera a la puerta la 



salida de la artif 
Momentos despu 
la familia prep; 
la huida de Anch 
tomándole pas. 
en un vapor 
sale aquel mis, 
día. 

Tomás Westc 
no perdió su tid 
po mientras Glci 
conducía a casa) 
hermano. Al darse la voz de alarma en 
cabaret, el joven detective fué el prinn 
en personarse en el camarín de la artista 
recoger los datos que pudieran guiarlo 
sus pesquisas. Siguiendo las huellas 
sangre que iba dejando el hermano 
Gloria, pronto se dio cuenta de quién era 
responsable de la muerte de Sam y adoii 
podría encontrarlo. Antes de que And 
hubiese salido de su casa, el detective 1 
maba a su puerta. Abre Gloria y trata 
entretener al representante de la ley p^ 
dar lugar a que su hermano huya. Sin ( 
jarse engañar, Tomás acompaña a la arti 
al cabaret y sigue sus investigaciones, 
cuales dan por resultado el conocimiento 
que Blanca, la amante de Sam, ha estado 
el lugar de la escena en los momentos ■ 




Mensajera ^aramaunt 




iceso. Mientras Gloria baila y entretiene a la multitud que la 
llaude, más frenética que nunca, el detective logra arrancar a 
lauca la confesión de lo sucedido, poniéndose en claro que Andrés 
ató en defensa propia y en defensa de la hermana, 
llanamente ultrajada por el bandido. Cuando 
loria se retira a su camarino, segura de que su 
¡rmano está en salvo, se encuentra en él al detec- 
te, al hermano y los guardias que lo detuvieron 
omentos antes de que saliese el barco. La baila- 
ría llora desconsolada y trata de interceder con 
imás pidiendo la vida de Andrés. El detective, a 
odo de respuesta, dice a la afligida artista : 
—Era necesario que su hermano no se fuera para 
l)der demostrar que mató en defensa propia y que, 
llpr lo tanto, no es un criminal. Conseguido esto, 
jintro de unas horas podrá regresar al lado de su 
Hmilia. 

Henchido su corazón de gozo, la diosa del cabaret, 
rema de la alegría y de la danza, que reparte el 
h|rfume de su sonrisa a todos por igual, apoya tier- 
j límente su cabecita de mujer soñadora en el horn- 
eo de Tomás y le ofrece sus labios intocados aún. 
i Lomas, el hombre que sabe anteponer el deber de su profesión a las 
íplzuras de sus sentimientos tiernos cuando las circunstancias lo 
|j:quieren, estrecha contra su pecho aquel cuerpo divino y coloca 
Ti el dedo de Gloria el anillo de prometida. La reina del cabaret 
pa a ser la reina del hogar de un hombre honrado. J. de B. 




y 



Publicidad y Propaganda 
¿QUIEN ES GILDA GRAY? 

La biografía de Gilda Gray, protagonista de la película Cabaret, 

£ la Paramount, que se estrenará en el Teatro , parece 

ti capítulo arrancado de las páginas de una novela romántica. A 
js ocho años de edad llega a América con sus padres, 
pbres emigrantes, procedentes de un país de la Europa 
entral, quienes después de permanecer una semanas en 
fueva York, como si deseasen orientarse 
Jitre la urdimbre de calles de la gran urbe, 
Jisca e inhospitalaria, se establecen final- 
iente en la industrial 
udad de Pittsburgo. 

([jomo que las necesida- 

\ ps de la familia eran 

* ida día más apremian- 

i 's. la pequeña Gilda 

mvo que abandonar muy 

lironto la escuela para 
pntribuir con el pro- 
'ucto de su trabajo al 

[Ibstenimiento de su ho- 

' "ar. El lugar donde 



Gilda Gray trabajaba era un miserable cuartucho, el cual tenía por 

único mueble un destartalado piano. El piso estaba cubierto de 

aserrín de madera por el cual se deslizaban trabajosamente los 
diminutos pies de Gilda. La jovencita cantaba toda 
la semana baladas y canciones por el irrisorio esti- 
pendio de ocho dólares. Un día Gilda recibió una 
oferta, que a ella le pareció ventajosa, y dejó su 
empleo para dirigirse a Chicago, en donde, en un 
humilde cabaret, cantaba todas las noches las baladas 
y canciones que aprendiera en Pittsburgo. Rosalía 
Stewart, una empresaria chicagoense, intimó a Gilda 
que Nueva York era la 
única ciudad donde los ar- 
tistas prosperan y a la me- 
trópoli de los rascacielos 
dirigióse la jovencita sin 
pérdida de tiempo. Sofía 
Tucker, otra empresaria de 
artistas de cabaret, a quien 
Gilda iba recomendada por 
su colega de Chicago, re- 
cibió a ésta con amabilidad 

y le ofreció probarla en el famoso cabaret 

del restorán Reisenweber. La prueba 

resultó tan del agrado de las personas 

interesadas, que Gilda Gray fué 

desde aquel día uno de los números 

más aplaudidos del popular cabaret 

neoyorquino. Una noche, 

J. J. Shubert, el famoso 

empresario de las 




PAGINA 5 



Mensa/era tfarammmt 



.Q^^\' 




nada la temporada de los FolliA 
Gilda Gray hizo un viaje I 
Europa, en esta ocasión en col 
diciones totalmente distintas i 
aquellas en que hizo su viaje ; 
América como humilde en 
grante polaca. A su regreso 
los Estados Unidos, Miss Gn 
hizo una jira por las principal 
ciudades del país, dándose | 
conocer personalmente de lJ 
públicos hasta los cuales sá 
había llegado el rumor de á¡ 
conquistas neoyorquinas. A 
llegada a Los Angeles, Gik 
Gray dio una exhibición de si 
originales danzas en uno de 1< 
teatros que la Paramount pí- 
en la metrópoli del film, con tí 
inusitado éxito de taquilla, J 
los directores de la compañí 
conscientes de la popularidad ( 
la excepcional danseuse, le oír 
cieron inmediatamente un coi 
trato para tomar parte en la peí 
cula Aloma, la hija del mar, qt 
a la sazón estaba en proyecto e 
uno de los estudios de la Par: 
mount. El éxito obtenido con 
exhibición de Aloma fué tan rt 
tundo, que Mr. Lasky, directi 
general de producción de la P; 
ramount Famous-Lasky Corpf 
ration, obtuvo los derechos c 
adaptación de Cabaret, la peí 
cula que el público aplaudirá I 

el Teatro de esta ciudad 

para confiar a Gilda Gary el j 
peí principal femenino, del cua 
en opinión de la crítica amer* 
cana, ha hecho una verdader 
creación. 

Tal es, en breve, la biógrafo 
de una de las mujeres favorita 
del Broadwa y neoyorquin«i 
quien, por su propio esfuerzo 
talento, está llamada a ser ur 
de las estrellas más refulgentt 
del arte mudo. 



Gaieties of 1919, ofreció a Gilda un puesto 
de importancia en el reparto de la aplaudida 
obra musical. Desde ese día cambió por 
completo el destino de nuestra biografiada. 
Después de una larga temporada de clubes 
nocturnos y cabarets, (¡il Boag, actual es- 
poso de la actriz, abrió el famoso Rendez- 
vcus Gilda Gray, el cual en pocas semanas 
se convirtió en el centro de reunión de la 
sociedad neoyorquina. Como que en aque- 

/' ÍGINA 6 



líos días, o mejor dicho, en aquellas noches. 
el sli ¡ni m y era considerado ya un baile 
pasado de moda, Gilda creó el que. andando 
el tiempo, ha venido a conocerse con el 
nombre de hula-hula, o danza de Honolulú. 
En 1922, Gilda Gray ingresó en la célebre 
compañía de Ziegfield, y apareció en los 
Follies de aquel año con artistas tan renom- 
brados como Eddie Cantor, Will Rogers, 
Gallagher y Shean y Mary Lewis. Termi- 



MONA PALMA EN "CABARET" 

Entre los distinguidos artistas que intt 
gran el reparto de la película Cabaret, nifl 
guno es más interesante que Mona Palma 
la juvenil actriz, que hace poco más c 
un año salió de las aulas de la Escuelj 
de Actores de la Paramount convertid 
en una actriz de gran porvenir en la escenj 
muda. 







Mensq/era tyarantount 




'EL TRAJE DE ETIQUETA" 




J 



ARGUMENTO 

U C I A N O d'ARTOIS, 
dueño de una inmensa for- 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY Presentan a 

Adolphe Menjou en "El Traje de Etiqueta" 

("Evening Clothes" ) 
Dirección de LUTHER REED 

Versión cinematográfica de John MacDermott, basada en la comedia 
"El hombre en traje de etiqueta," de André Picard e Ivés Miranda. 

REPARTO 

Luciano d'Artois Adolphe Menjou 

Germana Virginia Valli 

Barón Clement Noah Beery 

Enrique de la Tour Arnold Kent 

"Fox Trot" Luisa Brooks 

Celeste Liliana Tashman 

Roberto Normand Mario Carillo 

Película Paramount 




tuna y portador de un ape- 
ado ilustre, se pasa la mayor parte de su regalada existencia entre 
I caballos, yeguas y vacas de pura raza de su granja, una de las 
ks famosas de Francia. Los caballos de carreras de la granja 
|1 Marqués d'Artois resultan siempre vencedores en los concursos 
bicos más renombrados del mundo. A pesar de que la granja del 
arques está situada a no más de sesenta kilómetros de París, el 
'stre procer visita la capital ruidosa y alegre muy de tarde en 
de. 



Un suceso, poco menos que 

inesperado, viene a turbar, un 

día, la tranquilidad con que se 

desliza la monótona existencia 

del Marqués. Luciano d'Artois, 

el solterón empedernido, se casa, al fin, con la encantadora Germana, 

quien acepta el sacrificio que con fines mercenarios le impone su 

padre, con verdadera resignación cristiana. 

— No me obligue a casarme con Luciano, padre. . .Es tan vulgar 
y rústico, que no le amo ni podré amarle nunca — le dice con acento 
de amargura al autor de sus días la desconsolada Germana. 

— Luciano te ama locamente. Además, es muy rico y lleva tino 
de los apellidos más ilustres de Francia — replica el inflexible padre. 










Mensajera ^aranuuutt 





las frías lusas de mármol de las aulas universitarias. El de la Tour mai: 
¡aba el sable con gran destreza y maestría y el D'Artoís no tenía ni 
remedio que estar al quite constantemente con billetes de mil frano 
Amigo tan entrañable como Enrique, no podía dejar de ser, en ocasi 
tan solemne como esta, el padrino de boda de Luciano. 

Después de la ceremonia nupcial y de las felicitaciones de rigor en tal 
casos, entre otras la de los caballerizos de la granja, quienes delegan a i 
compañero para que en representación de todos ellos bese la mano a 
señora Marquesa, Germana y Luciano se retiran a sus habitaciones pa 
ticulares, en una de las cuales, la antecámara nupcial, se desarrolla in 
escena patética en extremo. 

De pie en el centro de la estancia, con la vista baja, Germana se despoj 

con una lentitud que exaspera a Luciano, de los albos ropajes de desp< 

sada, los cuales va colocando, sin darse cuenta, al parecer, de lo que hac 

encima de una silla. Inmóvil en un ángulo de la habitación, Luciano r 

aparta la vista de su mujer como si quisiera comérsela con los ojos. E 

pronto, Germana dirige una mirada suplicante a su esposo, y cubriendo.' 

el rostro con ambas manos, exclama : 

— i Qué desgraciada soy ! 

— ¿ Por qué, Germana ? ¿ Acaso no te amo ? 

— ¿Qué sabes tú de amor? Tú no sabes más que de caballr 

toros y cerdos . . . 

— Si no me amas, Germana, ¿por qué te casaste conmigo? 
— Porque eres millonario . . . 

Al escuchar de labios de su esposa confesión tan brutal, L. 

ciano, completamente desconcertado, titubea unos segundos entl 

acercarse a Germana con ánimo de consolarla y captar 

;: : > A su amor, o retirarse inmediatamente a su alcoba de so 

tero. Luciano opta, tras breve pausa, por lo segundí 

mientras Germana lanza un suspiro de alivio al ver desi 

parecer por la puerta de la estancia al antipático Marqm 

Al día siguiente, muy de mañana, Luciano recibe 

visita de su amigo Enrique, quien, al notar en el hos< 

semblante de aquél que algo grave le ocurre, se reseri 

el sablazo que tenía proyectado para más tarde, e inquiei| 

curioso, el motivo de su congoja. 



—Luciano no podrá darme nunca lo que yo quiero. . . 
Dulce embeleso. . .Amor. . . 

—Todo esto está muy bien, hija mía, pero debes tener 

en cuenta que Luciano es rico y nosotros no tenemos 
más que deudas. 

— ¡ Pobre capullo de rosa ! . . . ¡Si tan sólo viviese tu 
madre! — le dice a Germana con voz muy queda y con 
los ojos llenos de lágrimas, la bondadosa anciana que le hace 
las ' ees de ama de compañía. 

En compañía de ésta y de su padre, Germana se dirige un 
buen día, que no lo es tanto para ella, a la granja del D'Artois, 
en donde, a su llegada, encuentra a éste en las caballerizas apli- 
cando el hierro candente con las iniciales de su apellido, en 
forma de monograma, en el anca de uno de sus potros. Pre- 
cisamente el que Luciano tenía pensado ofrecer a Germana 
como regalo de boda. 

Con Luciano d'Artois se encuentra Enrique de la Tour, an- 
tiguo compañero de colegio del Marqués, de cuya generosidad 
vivía y a costa de quien medraba desde el día que ambos pisaron 






PAC1SA 8 





Mensq/era ^arammuit 




Luciano cuenta a su amigo con toda prolijidad la escena de 
víspera en la antecámara nupcial, y, cuando ha terminado, 
írique saca en conclusión que lo que a Luciano le 
cede es que se ha pasado demasiado tiempo en su 
sa de campo, entre caballos y yeguas, lejos 

las mujeres, a quienes desconoce por com- 
'to, y acaba por aconsejarle que se vaya 
,i él a París, en dónde, con seis meses de 
sfedra nocturna, habrá suficiente para que 
rmana, a su regreso, lo encuentre irresis- 
le. 
Convencido de la sabiduría que encierran 

consejos de Enrique, Luciano parte para 
rís, no sin antes haber cedido en favor de 

esposa las tres cuartas partes de su pa- 
monio. 

Seis meses de vida nocturna parisién 
ivierten a Luciano en un per- 
:to bulevardier, a costa, fuerza 

confesarlo, de la cuarta parte 

patrimonio que le quedaba al 
ir de su granja. 

Plagado de deudas, los múltiples acreedores del 
arques disponen el embargo de todos sus bienes, 
i excepción de los cuatro únicos objetos que la ley concede 
¡embargado : una mesa, una silla, la cama donde duerme y 
(terno de vestir que aquél escoge. Como es natural, Luciano se 
fcide por el traje de etiqueta que lleva puesto, con el cual podrá 
itinuar frecuentando los cabarets y restoranes, donde en com- 
]iía de Enrique dejó poco a poco su entera fortuna, estudiando, 
no éste le aconsejara, el inescrutable misterio del alma femenina. 
Vestido impecablemente con el único traje que la inexorable ley 



^ 

^ 




de embargos le dejara, una noche Luciano entra en el arist- 
crático Café de París en compañía de Enrique, con el objeto 
de ver si encuentran en él algún bondadoso amigo 
que les pague la cena. 

Después de largo esperar, por la puerta 
del vestíbulo surge Roberto, un amigo de 
nuestros héroes, quien, desesperado porque 
su novia acaba de desperdirle, se ofrece a pa- 
gar la cena a cualquiera que le ayude a olvi- 
dar su amoroso quebranto. 

"Pida usted los platos que más le apetezcan 
y no beba más que champaña" — le dice en 
tono conminatorio Roberto a Luciano, a 
quien Enrique, perdida la esperanza de 
cenar, había dejado solo un momento antes. 
A medio comer, un botones entrega a Roberto un 
billete en el que la novia, arrepentida, le suplica 
vaya en seguida a su casa, pues no puede vivir sin él. El 
desplome repentino del techo en aquel instante, no habría 
producido impresión mas dolorosa a Luciano que la par- 
tida de Roberto. El infeliz Luciano se veía ya entre dos 
guardias camino de la prevención por no poder pagar la 
cuenta, la cual ascendía a la respetable suma de nove- 
cientos noventa y cinco francos. Por fortuna para Lu- 
ciano, cuando se disponía a ganar la puerta con una rá- 
pida embestida, aparece Enrique con un billete de mil 
francos en la mano, que acababa de entregarle Germana, con la 
condición de que se lo diese a Luciano sin descubrirle Ja pro- 
cedencia del dinero. 

Aquella misma noche, pagada su última cena por un misterioso 
ángel protector, Luciano y Enrique se despiden. Este se dirige a 
otro de los cafés nocturnos en busca de algún infeliz contra quien 








M^nsa/era tfarammint 




¡Mujeres, Champaña y Canciones! 



\ » 



Din lü " 




Película Paramount 



ET I Q U ETA 



unir el sal ilc. Aquél a esperar la llegada del 
nuevo día para ofrecer sus no muy robustos bra- 
zos a quien mejor se los pague. A la noche si- 
guiente, los curiosos y los trasnochadores que tran- 
sitan por los bulevares se detienen a contemplar a 
un individuo vestido de frac y sombrero de copa 
que pasea por la acera con un cartel por delante y 
otro por la espalda, a guisa de sandwich, en los 
cuales se anuncia un restorán de mala muerte y 
peor comida. Como llueve copiosamente, el 
dueño del restorán da licencia al hombre sand- 
wich, quien es nada menos que Luciano, para que 
se retire a su casa. Al llegar a ella con el anun- 

p AGINA 10 



ció a cuestas, Luciano encuentra a Germana espe- 
rándole. Al verlo entrar, con los dos tableros que 
parecen estrangularlo, Germana corre a su en- 
cuentro para ayudarle a librarse de ellos. Con- 
seguido esto, la esposa arrepentida se le cuelga 
al cuello y con amoroso acento le dice al oído : 
"Comprendo que he sido una ingrata. ¿ Me per- 
donas, Luciano?" Este se limita a mover la ca- 
beza en sentido afirmativo. Emocionado, Lu- 
ciano abraza a Germana con frenesí como si 
temiese volver a perderla. 

— ¡Eres un hombre, Luciano! — le dice Ger- 
mana entusiasmada. 



Luisa Brooks Adopta i 
Nuevo Modelo de Peinai 

EL corte de pelo modi 
Luisa Brooks acaba de • 
abandonado, por lo menos tei 
poralmente, por su propia ere 
dora. El papel que Luisita d< 
empeña en la película El tro 
de etiqueta la obligó a efectu 
un cambio radical en su peina] 
Este, tal como la gentil actriz 
luce en las escenas de esta chi 
peante comedia, en la cual 
inimitable Adolphe Menjou i 
terpreta el papel de protagonis 
es una combinación del bob, q 
el público ha visto innumerab 
veces en las respectivas cabez 
de Pola Negri, Florence Vidor 
Colleen Moore, conservando 
características de cada uno. 
el frente es el corte de pelo aj 
holandesa de Colleen Moore; 
lado afecta la moda que vemos i 
Pola Negri, y visto por la pa 
posterior, el de Florence Vido 
La original combinación, que ts 
graciosamente luce Luisa Broo¡ 
en El traje de etiqueta, ha 11 
mado poderosamente la atencit 
del bello sexo al extremo de q - ; 
no son pocas las mujeres elega 
tes que han adoptado ya este gr 
cioso tocado. 



No hay más que ver a 

ADOLPHE MENJOU 

"el actor de moda" 
e n 

"EL TRAJE DE 
ETIQUETA" 

para admirarlo y quererlo 





Mensa/era ^aramaiint 




*LA REINA DE LA MODA" 



ul 






O en vano el mundo elegante de París ha proclamado a 

Celeste de Givray Reina de la Moda. Su elegancia y su 

belleza, unidas ambas al rico ingenio de su agente de publi- 

Sam Dupont, que sabe aprovecharse de todas las coyunturas 

para realzar los méritos naturales 
de la joven, han hecho de ella 
una figura de relieve, a la que 
las mujeres imitan y los hom- 
bres rinden pleitesía. Para con- 
servar esta aureola y siguiendo 
los consejos de Sam Dupont, la 
bella Celeste se somete a una 
dolorosa operación facial que 
tiene por objeto quitar las arru- 
gas que comienzan a surcar su 
rostro. Realizada ésta con toda 
felicidad, el ingenioso Sam pla- 
nea un golpe de efecto para 
atraer la atención del París ele- 
gante y servir mejor los intereses 
de la Casa de Modas que tiene 
contratados los servicios de la 
bella Celeste. 

Con objeto de hacer más sen- 
sacional la presentación en pú- 
blico de La Reina de la Moda, 
Sam aconseja a Celeste que salga 
de París secretamente y que per- 
manezca completamente alejada 
de la sociedad hasta el día en que 
se celebre el festival para elegir 
la nueva reina de la elegancia. 
Con objeto de que la sorpresa 
sea completa, el agente de 
publicidad escoge a una linda R 
joven, Lola Dauvry, para 
que ocupe el lugar de la 
bella ausente y de esta ma- 
nera tener intrigada a la 
opinión pública y causar una 
gran sensación, presentán- 
dola, por sorpresa, en el sa- 
lón en que se disputan la co- 
diciada "Manzana de Oro," 



"oüiilil 






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¿m- 



tributo con que el París elegante distingue a su soberana. La 
supuesta Celeste Givray pasa a ocupar las habitaciones de la ver- 
dadera y el ingenioso Sam se las arregla de modo y manera que 
nadie logra notar la substitución. Encantada Lola de su nueva 
posición, se amolda a las exigencias de 
su rango y cumple como una verda- 
dera Reina de la Moda los diarios . 
deberes que su alto cargo le impone. 
Nada parece obstaculizar los planes 
del inteligente agente, quien se promete t 
un triunfo en toda la línea. j 

Raúl de Bercy, antiguo "as" de la 
aviación francesa, por quien Lola sus- 
pira en silencio, acaba de sufrir serios 
reveses en la Bolsa y ha perdido su 
cuantiosa fortuna. Enterado de ello 
Sam, ofrece al joven el puesto de avia- 
dor de S. M. la Reina de la Moda. 
Después de algunos reparos y deján- 
dose convencer por las razones del 
agente de publicidad, Raúl acepta el 
puesto y entra al servicio de Lola, 
quien no necesita mucho para hacer 
comprender al joven el profundo amor 
que siente por él. Después de ligeras 
contrariedades entre ambos enamora- 
dos, que Sam se ve obligado a suavizar 
diciendo la verdad a medias, entérase 
de lo que sucede la verdadera Givray 
y pide una explicación a su agente. 
Este le aclara sus planes y hace los 
preparativos para la entrada triunfal 
de Celeste en el salón en que se celebra 





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Mensa/era tyaranwunt 





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de la Moda" 



¿Recuerda usted el despliegue de modas 
femeninas de la película "La modistilla pari- 
sién," o el desfile de bellezas de "La Venus 
Americana"? Pues "La Reina de la Moda" 
es por su lujo y presentación escénica más 
admirable que la combinación de las dos 
películas antes mencionadas. 



el concurso de trajes y del cual Lola debe 
ser expulsada como una impostora que se 
quiere hacer pasar por la Reina de la Moda. 
Todo ultimado y estando ya en el salón el 
jurado, el Duque D'Arles, antiguo enamo- 
rado de Celeste, le ofrece casarse con ella a 
condición de que no tome parte en el con- 
curso. Acéptalo la joven y comunica por 
teléfono a Sam su decisión. El agente de 
publicidad, viendo que si no logra imponer 
los modelos de trajes de la casa que lo tiene 
empleado ocasionaría la ruina de ésta y la 

PAGINA ¡2 



suya propia, recurre a un ingenioso recurso : 
hace pasar a Lola por la verdadera Celeste 
Givrav. la Reina de la Moda, rejuvenecida 
por la operación maravillosa que le hicieron 
y más bella, más elegante, más exquisita de 
lo que antes había sido. Aplaude el público. 
pronuncia el jurado su veredicto y la codi- 
ciada "Manzana de Oro" pasa a poder de 
Lola. De entre los espectadores, al recibir 
la joven el premio a su belleza y exquisitez, 
sale un joven, la cabeza baja y el ánimo de- 
caído : es Raúl, quien se cree engañado por 



Lola y decide alejarse de el 
seguro de que una Givrav 
puede hacer su felicidad. 

Al día siguiente, cuando Rj 
lee los periódicos, se entera de 
verdad de los hechos y cu 
prende su error. Por fortuna 
es tarde. Lola, dándose cuei 
de lo que pasa por el cerel 
del joven, abandona el salón 
el que acaban de proclama 
Reina de la Afoda y se dirige 
busca del ser querido, contei 
de ser la reina del corazón de 
hombre que sabe amarla por ; 
prendas naturales y desprecia 
aplauso vano con que el mun 
festeja la versatilidad de 
falsos ídolos. 

Desde luego, Sam Dupont, 
ingenioso agente de publicid 
se sale con la suya al fin de 
fines. Al ser proclamada Re 
de la Moda la bella Lola, 
va vestida con los figurines de 
casa que él representa, ha a 
gurado su fortuna. Por su par 
Lola, sin hacer caso a las magn 
cas proposiciones que Sam 
hace, se despoja de sus galas I 
va de nuevo al restorán, en el c 
meses antes servía como ven< 
dora de cigarrillos. Allí ei 
Raúl, convencido de la sinceric 
de la joven, pero temiendo 
rechazado por no haber creído 
su palabra. El amor que 
había separado los une de nue 
y esta vez para toda la vi 
Después de unos cuantos mohii 
de fingida indiferencia, la Reí 
de la Moda, bella, exquisita! 
con el corazón henchido de go 
da el beso de asentimiento y m 
a ser la reina del hogar de R; 
de Bercy, el antiguo "as" de 
aviación francesa, que aceptó 
puesto como simple aviador, j 
creerse arruinado en una operación de Bo 1 
y que, al aclararse la noticia, resulta que 
poseedor de una cuantiosa fortuna. 

J. de B. 



Publicidad y Propaganda 
"LA REINA DE LA MODA'| 

He aquí el título de una película át^ 
Paramount que está destinada a cau.j 
grandísimo revuelo entre el gremio ciñera 
tográfico y no poca admiración entre 




Mensajero *f*arammuit 




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ificionados, particularmente los del bello sexo, que gustan de admirar películas de 
;ran lujo. Y no es el lujo escénico y el riquísimo y variado vestuario lo que hace de 
ai Reina de la Moda una de las películas más bellas que se han presentado al público, 

lino que la hace diferente entre todas las de su género, la originalidad de su asunto, 
a brillantez de su reparto, integrado por un grupo de eminentes intérpretes de la Pa- 
amount, la esmerada dirección y la impecable fotografía, que campea en todas sus 
naravillosas escenas, verdadero derroche de lujo y presentación escénica. 

Con el fin de poner en antecedentes a nuestros lectores acerca de los artistas 
irincipales que aparecen en el reparto de La Reina de la Moda, diremos que a la 
abeza de la lista figura la elegante y bellísima actriz Esther Ralston, protagonista del 
7;;;, insigne creadora del papel de madre de Petcr Pan en la fantasía infantil de este 

fiSgülo : intérprete del principal papel femenino en las películas El trece de la buena 
uerte, La Venus americana. El mal de las esposas, La, diosa ciega, Hijos del divorcio 

| la que con el título que encabeza estas líneas se exhibirá hoy en el Teatro 

Raymond Hatton, otro de los intérpretes principales de la película La Reina de la 

\loda, es el compañero inseparable de Wallace Beery en las películas, Reclutas a reta- 
uardia y Reclutas sobre las olas. En La Reina de la Moda, Hatton interpreta un 

*>apel chistosísimo, del cual los aficionados guar- 
darán imperecedero recuerdo. Einar Hanson, uno 
e los actores más prestigiosos de la cinematografía 
uropea, aparece en La Reina de la Moda desem- 
peñando un papel de importancia. 

La película La Reina de la Moda ofrece la rara 

üarticularidad de haber sido dirigida por una mujer, 

la señorita Dorothy Arzner, inteligente cinemato- 

i rafista, quien en otras ocasiones prestó su eficaz 

¡elaboración a eminentes directores, tales como 
'ames Cruze, en las películas La caravana del Ore- 

lón y La fragata invicta. 

!. La Reina de la Moda es la adaptación cinemato- 

I ráfica de una comedia original de los escritores 

[ranceses Paul Armont y Leopold Marchand. 

W En los siete mil pies de celuloide que contiene la 

película La Reina de la Moda, el público admirará a 

tai grupo de bellísimas mujeres ataviadas con los 

rajes más exquisitos que la fantasía imaginitiva de 
bs modistos parisienses y neoyorquinos más renom- 
rados puede crear para embellecimiento de la 

mujer. La película termina en medio de un deslum- 
hrante apoteosis como jamás se ha presenciado en 

jtra producción cinematográfica de la Paramount ni 
e ninguna otra compañía. 





ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 
presentan a 

ESTHER RALSTON 

en 

"LA REINA DE LA MODA" 

("Fashions for Women") 

Versión cinematográfica de una obra original de 

Paul Armont y Leopold Marchand 

Adaptada a la pantalla por 

JULES FURTHMAN y HERMÁN J. MaNKIEWICZ 

Dirección de DOROTHY ARZNER 

REPARTO 

Celeste Givray } .Esther Ralston 

Lola Dauvry j 

y Sam Dupont Raymond Hatton 

\ Raúl de Bercy Einar Hanson 

) Duque D 'Arles Edward Martindel 

Roue William Orlamond 

M. Alard Agostino Borgato 

M . Pattibone Edward Faust 

M imí Yvonne Hoivell 

La muchacha Maud Wayne 

Encargado del Restauran! Charles Darvas 





PAGINA 13 




Mensajera tfarammuit 




QUINCE HERMOSAS MUJERES EN 
I \ REINA DE LA MODA" 

Dentro de pocos días el público tendrá oportunidad de admirar 

uno de los desfiles de bellezas más brillantes, en el Teatro. .. ^ 

cuando en este coliseo se estrene la película intitulada, La Reina de 
¡a Moda, en la cual la gentilísima actriz Esther Ralston interpreta 
e ] papel de protagonista. Desde que la Paramount ofreció al 
público la película La modistilla parisién, no se había visto en la 
pantalla un lujo tan grande como el que campea en todas las 
escenas de La Reina de la Moda. Travis Banton, uno de los 
modistos más renombrados del mundo, ha creado más de una 
veintena de trajes de sorprendente originalidad y belleza para 
esta película. Quince hermosísimas mujeres, vencedoras todas 
ellas eñ diferentes concursos de belleza europeos y americanos, 
contribuyen con su belleza a dar mayor realce al original 
asunto en que está basada la película, adaptado a la pan- 
lalla por los reputados cinegistas Hermán Mankiewicz y 
fules Furthman, de la comedia The Girl of the Hour, de 
gran éxito en el Broadway neoyorquino. 



La feliz ocurrencia del humorista empresario 
fué muy favorablemente comentada. 



En algunas localidades de los Estados Uni- 
dos, los empresarios que han exhibido en su 
teatro la película La Reina de la Moda, han 
procurado conseguir de uno o dos de los prin- 
cipales establecimientos de artículos 
para caballeros la colaboración ne- 
cesaría para 
anunciar la pelí- 
cula, a la par 
que las últimas 
novedades reci- 
bidas, por el te- 



"*• 




Publicidad y Propaganda 
"LA REINA DE LA MODA" 

Durante la proyección de la película La Reina de la 
Moda, el título de la cual, atractivo 
de suyo, se presta a numerosos y 
variados trucos de publicidad, un 
empresario de una ciudad ameri- 
cana tuvo la humorada de mandar 
construir dos vitrinas, de ta- 
maño apropiado, para encerrar 
dentro de una de ellas una hoja 
de parra de regulares dimen- 
siones, y dentro de la otra un 



i 







ñor siguiente : "LA REINA DE 
LA MODA" está en el OLIM- 
PIA; EL ARBITRO DE h\ 
MODA está aquí mismo. 




■ 









modelo de traje de la úl- 
tima moda. El empresario 
compatriota de M a r k 
Twain, colocó las dos vi- 
trinas en un lugar visible - 
del vestíbulo de su teatro con 
la siguiente inscripción : LO 
QUE VA DE AYER A 
HOY. 



X 




.. IüiiK^ 


él 


Hft 


ti 


\ 


1 



Vístase a dos atractivas mucha- 
chas con trajes de última moda: 
provéase a cada una con una ca- 
jita de las que comúnmente sq 
emplean para llevar encargos I 
domicilio en los establecimientos 
de este género, con la inscripción 
"LA REINA DE LJ 
MODA" en cada ca-j 
ja; hágase salir a las 
dos muchachas a| 
ataviadas a la calle de 
más tráfico de la ciu- 
dad, y espérense los 
resultados de esta pro-' 
paganda. 



H u m o r parisién;! 
belleza americana en 
la película La Reina 
de la Moda. 



¿ Qué le sucede ai 
u n a muchacha quejj 
está loca perdida por un hombre, si éste la mira con la mas 
absoluta frialdad e inde,ferencia? 

Esta pregunta es debidamente contestada en la película La 
Reina de la Moda, que se exhibirá hoy en el Teatro 



PAGINA u 



I 




Mensq/ero ^aramaunt 




'Callejones Sin Salida 



4D0LPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

THOMAS MEIGHAN 

e n 

'CALLEJONES SIN SALIDA" 

("Blind Alleys"). 
con 

EVELYN BRENT y GRETA NISSEN 

Producción de FRANK TUTTLE 

Original de Owen Davis 



REPARTO 

miel Kirby Thomas Meighan 

ita Greta Nissen 

illy Ray Evelyn Brent 

dio Lachados Hugh Miller 

r. Webster Thomas Chalmers 

[ capitán de la cuadrilla, 

Tammany Yonng 



extrañas y nos arrastra por senderos com- 
pletamente ajenos a nuestros deseos. Tal 
es el tema de "Callejones sin salida." 

El Capitán de la Marina Mercante, Da- 
niel Kirby, llega a Nueva York en su viaje 
de boda. Su bella esposa, Rita de Alvarez, 
encantadora mujer nacida y criada en una 
ciudad de Hispanoamérica, se siente como 
aterrada ante la vastedad enorme de la me- 
trópoli de los rascacielos. Su esposo, ma- 
rino de profesión y hombre de sentimientos 
tiernos, adora a su linda mujercita y se pro- 
mete no abandonarla un solo instante para 
que no sienta la añoranza de la patria 
lejana. 






ARGUMENTO 

14 TODOS nos agrada creer que 
¡" \ somos los señores de nuestros 
•opios destinos y que podemos 
ientar nuestra existencia se- 
ún los dictados de nuestra 
bluntad soberana. Sin em- 
rgo, y en contradición a 

1*1 principio creado por el 
güilo del hombre, la vida 
rece deslizarse por un 
iuce de coincidencias 










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Instalados en un hotel, Daniel se ve 
obligado a salir para cambiar un cheque en 
el Banco y en el camino encuentra a Julio 
Lachados, antiguo pretendiente de Rita, a 
quien invita para que vaya a visitar a su 
esposa. Un poco perplejo Julio por la ma j 
ñera de conducirse del recién casado, pro- 
mete comunicarse con Rita por teléfono e ir 
a visitarla al regresar de un viaje que tiene 
que hacer. 

Después de ordenar que se lleve al 
hotel un ramillete de flores, Daniel se 
dirige al Banco y en el camino es atrope- 
llado por un automóvil. Conducido a la 
clínica particular del doctor Webster, se ve 
imposibilitado de comunicarse con su esposa 
y pasa gran parte de la noche postrado y 
delirando. Al día siguiente, burlando la 
vigilancia de la enfermera, Daniel huye de 
la clínica y trata de reunirse con su esposa. 
En el camino le faltan las fuerzas 
y es recogido en estado inconsciente 
en la calle y conducido a una casa 
de cuartos amueblados, en 
donde gracias a los buenos 
sentimientos de Sally Ray, 
antigua camarera y en la ac- 
tualidad dueña de un pe-, 
queño restaurant situado en 
la misma casa, recibe los cui^ 
dados que su delicado 
estado exigen. 



PAGINA 75 




Asunto original de 

OWEN DAVIS 

Versión cinegráfica de 

Emmet Crozier 



En el medio tiempo, la cariñosa esposa, viendo que Daniel no 
llega, comunica al gerente del hotel lo que ocurre y le ruega que 
se liagan las gestiones necesarias para averiguar su paradero. 
Después de apelar a todos los medios sin resultado alguno, Rita 
se entera por un periódico de que en la clínica del Dr. Webster 
se encuentra un hombre que no ha podido ser identificado. 
Sospechando que pudiera ser su esposo, toma el automóvil más a 
mano para ir a averiguar por sí misma. En el preciso instante en 
que la joven se sienta en el auto y se dispone a dar la dirección, 
dos ladrones que acaban de asaltar una joyería y que están en 
combinación con el chófer, entran en el auto y llevan a Rita 
secuestrada. Por temor a ser delatados por ella, la conservan 
prisionera durante unos días hasta que, al ser descubiertos pol- 
la policía, tratan de huir y dejan a la joven en libertad. 

Ya repuesto, Daniel vuelve al hotel y se encuentra con la 



nueva de que su esposa ha desaparecido. Todas las pesquist 
que para encontrarla hace resultan vanas. Recoge su equipaje 
y lo lleva a su nueva habitación y continúa infatigable buscando 
a la esposa bien querida. 

Rita, al recobrar su libertad, se dirige en busca de Julio, e 
único conocido que tiene en Nueva York, y éste la ayuda a segur 
buscando al esposo. Después de algún tiempo, es informada poi 
un detective de que Daniel está viviendo con otra mujer. Resisi 
tiéndose a creer tal cosa, Rita hace que Julio la acompañe y si) 
dirige al lugar que le indican. Al llegar es recibida por Sallji 
Ray, quien, habiéndose enamorado de Daniel, concibe la' idea d<! 
hacer creer a la esposa que ella es ahora dueña del corazón de|i 
joven marino. 

Ante tal desengaño, Rita, por consejo de Julio, decide embarj 
carse para su país. Por mera coincidencia, entérase Daniel 



HAGiy.i 16 




Jnensa/era paramount 





ocurrido y lánzase en busca de su . 
¿posa. Al llegar al hotel en que ella se 
ospeda, le dan la noticia de que acaba de 
ilir para tomar el barco. Un auto con- 
uce a nuestro joven al muelle, llegando 
i el preciso instante en que el barco sale, 
esesperado por haber perdido a su 
;posa, Daniel baja la cabeza abatido y se 
¡ispone a salir del muelle. Va cabizbajo, vencido por la fatalidad, 
¡errotado por la coincidencia, la cabeza caída y el caminar torpe. 
ll ir a salir, tropiézase con una señora que contempla melancólica 
llejarse el barco. Ambos levantan los ojos y dan un grito: es 
tita que, siguiendo los impulsos de su corazón que le decía que 
u esposo le era fiel, en el preciso instante en que el barco soltaba 
is amarras, decidió quedarse. J. de B. 



Publicidad y Propaganda 
SUELTO PARA LA PRENSA LOCAL 

Callejones sin salida, película que se estrenará en el Teatro 

ofrece la particularidad de ser uno de los 

Unís de acción más rápida que el público ha presen- 
tado en la pantalla. Su asunto gira alrededor de las 
jOmplicaciones que suelen ocurrir cuando un accidente 
ortuito separa a dos esposos recién casados, inte- 
,'rupiendo trágicamente la dulce luna de miel. En esta 
iella película de la Paramount, Thomas Meighan, el 
oopularísimo actor, y Greta Nissen, la gentísima ac- 
|riz, son los dos jóvenes esposos, a quienes un desgra- 
nado accidente callejero altera por completo sus des- 
inos. El nombre de la película, Callejones sin salida, 
la a entender los caminos que los intérpretes se ven 




forzados a seguir antes de su reunión final y 
definitiva. La popularidad de Thomas Mei- 
ghan, protagonista de la película, aumenta 
con el transcurso del tiempo. El distinguido 
intérprete de Dioses vanos y Esposa por des- 
pecho demuestra en Callejones sin salida que 
su habilidad histriónica no se limita a la 
caracterización de un solo género, sino que es 
capaz de sobresalir en todos. Evelyn Brent, intérprete del intere- 
sante papel de Sara, se revela una gran actriz en las luchas que 
tiene que sostener para conseguir un amor inasequible. El público 
conoce ventajosamente a Miss Brent por sus excelentes interpre- 
taciones en las películas Ámalos y déjalos y El más grande error, 
de la Paramount. Greta Nissen, incuestionablemente una de las 
actrices más bellas de la pantalla, acaba de ser aclamada por el 
público universal en las películas El pecada popular. El hijo pró- 
digo y Rubia o morena. Su actuación en Callejones sin salida es, 
en opinión de la crítica americana, un triunfo personal de la bella 
actriz noruega. La dirección de la película fué encomendada al 
eminente metteur Frank Tuttle, de quien son los pretéritos triunfos 
cinematográficos, El 13 de la buena suerte, El sastre 
Botines, La Venus americana y Ámalos y déjalos. 
Encomendada la dirección de Callejones sin salida a 
tan consumado maestro de la cinematografía, su inter- 
vención se echa de ver en todas las escenas de la pelí- 
cula. Owen Davis es el autor del asunto literario que 
sirvió de base a Callejones sin salida. Mr. Davis es 
uno de los dramaturgos americanos más prolíficos y 
eminentes de los Estados Unidos. La acción de la 
película se desarrolla en Nueva York, en los alrede- 
dores del Times Square, en el Hotel Astor, a bordo 
de un trasatlántico y en otros lugares que añaden gran 



PAGINA 17 




Mensa/era paramount 





interés pictórico al fil»i que el público aplaudirá en breve en el 
Teatro 



PERDIDA EN UNA GRAN CIUDAD 

Esta es, literalmente, la situación en que se encontraba la prin- 
cipal intérprete femenina de la película Callejones sin salida, a 
poco de haber desembarcado del buque, que de su lejano país la 
llevó a Nueva York, en compañía de su esposo, el capitán de ese 
buque, con quien la encantadora y atribulada joven 
acabada de contraer matrimonio. Y así, de una 
manera tan trágica como inoportuna, se interrum- 
pió una luna de miel, cuando apenas los dos jóvenes 
esposos habían comenzado a gustar de sus placeres. 

¿ Qué hacer ? ¿ Qué dirección tomar ? En mo- 
mentos de tan suprema desesperación, todas las 
calles y avenidas de la gran ciudad le parecían a la 
desconsolada esposa míseros y desolados callejones 
sin salida. Después de una interminable y angus- 
tiosa espera, llega a oídos de aquélla la triste nueva 
de que su esposo yace en la solitaria cama de un 

nal víctima de un grave accidente automovi- 
lístico. En los momentos en que la reunión de los 
dos esposos praecía inminente, unos rufianes, apro- 
vechando el desconocimiento absoluto que la joven 
esposa tiene de la ciudad, la secuestran por temor 
de que ésta delate a las autoridades la comisión de 
un crimen que ella, sin querer, había descubierto. 

Naturalmente que a fin de cuentas los dos 
esposos se reúnen, pero antes de que esto suceda, 
ocurren incidentes de verdadera intensidad dramá- 



tica, que causarán, sin duda alguna, impresión a cuantos tengan la 
fortuna de admirar una de las más bellas películas de la Para- 
mount interpretadas por el popularísimo Thomas Meighan, la 
hechicera blonda Greta Nissen, la gentil morena Evelyn Brent y los I 
demás distinguidos actores que integran el reparto de la película 
que se estrenará en el Teatro 




Thomas Meighan- 



RUBIA CONVERTIDA EN MORENA 

El cinematógrafo, que todo lo altera, revuelve; y trans- 
forma, acaba de obrar uno de sus increíbles milagros en 
la persona de la gentil actriz Greta Nissen, a quien el 
público ha admirado como una blonda beldad en varias 
películas de la Paramount. El cinematógrafo, con un 
ligero golpe de su varita mágica en la cabeza de la encan- 
tadora Greta, cambió el color de sus cabellos de radiante 
oro en castaño oscuro, pues así lo exigía la caracterización 
del papel que interpreta en la película Callejones sin salida, 

que se exhibirá en el Teatro Tan completa 

fué la metamorfosis, que una mañana, al entrar Greta 
Nissen en el estudio de la Paramount, a sus compañens 
les costó no poco trabajo el reconocerla. Este cambio de 
color en el cabello y apariencia facial, ¡oh milagros del 
maquillaje!, no es nuevo en la hermosa actriz, quien du- 
rante la impresión de las escenas de la película El hijo 
pródigo, vióse obligada a someterse a semejante meta- 
morfosis, la cual no altera en nada la natural belleza de la 
estrella nórdica. 

Durante las pruebas fotogénicas que se tomaron en el 
estudio de la Paramount, antes de impresionar las prime- 
ras escenas de la película Callejones sin salida, el director 
Frank Tuttle y el cameraman Alvin Wyckoff consiguieron, 
por medio de varios efectos de luz, que los hermosos ojos 
azules de Greta fotografiasen negros, con resultados ver- 
daderamente sorprendentes. 



r.icix.i 18 




Mensajera ffaramaunt 







#« 



LA TELEFONISTA" 




44 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY presentan 
.La producción de HERBERT BRENON 

L.A TELEFONISTA 

("Thf> Telephone Girl" ) 



•(> 



Versión cine- 
matográfica de 
"L a Mujer," 
original de 
WILLIAM 
C. DE MILLE 



Película 
Paramount 



\ A JUZGAR por las precau- 
f\ ciones que toman, al inscri- 
birse como marido y mujer 
]n un hotel de verano, no deben de 
er muy lícitas las relaciones de dos 

Jióvenes que acaban de llegar a una de las playas más aristocrá- 
! icas de Norteamérica. Los sucesos posteriores se encargan de 
■xplicar que no son vanos los temores que abrigan, al 
Hnismo tiempo que ponen de manifiesto la falsa posición 
jn que nos colocamos al dar pasos en falso que pueden 
•omprometer nuestro porvenir. 

Saltando un lapso de cinco años, nos encontramos 
ton que Mateo Standish, el hombre que por primera 
\vtz hemos visto en el hotel, está postulado para gober- 
nador de un gran estado de la Unión americana. A 
uzgar por el entusiasmo de sus partidarios y la opinión 
¡pública, su triunfo es seguro. Representa el partido 
jjiberal, es hombre honradísimo y amante del progreso 
W bienestar de su pueblo. Frente a él, el partido 
fonservador postula a Marcos Robinson, actual gober- 



REPARTO 

Kitty O'Brien Madge Bellamy 

Gracia Robinson. Wlnv Allixnn 


Marcos Robinson. 
Van Dyke 


, Hamilton Revelle 
. . William E. Shay 





Adaptación de 
ELIZABETH 

MEENHAN 

Dirección de 
HERBERT 
BRENON 





nador y hombre que 
no ha hecho nada por 
mejorar la situación 
de sus conciudadanos. 
Cierto es que Robin- 
son cuenta con el apoyo incondicional de su suegro, Jim Blake, 
político de influencia y uno de los caciques más poderosos del 
Estado. Este apoyo puede significar más que el entu- 
siasmo popular que proclama a Standish, si se encuen- 
tra un arma que desacredite ante la opinión pública la 
honorabilidad del candidato liberal. Y esto es lo que 
el astuto político ha andado buscando durante varios 
meses y que parece haber conseguido unos días antes 
de la elección. 

—Tengo en mi poder las pruebas de un escandaloso 
incidente de su pasado. A menos que retire su candi- 
datura, publicaré la aventura que corrió usted y una 
encopetada dama hace cinco años — dice Jim Blake a 
Standish en tono de reto. 

— De nada le servirá el conocimiento de tal aven- 

p AGINA 19 




Mensa/era tyarammuit 





tura -i desconoce el nom- 
bre de la dama — contesta 
Standish. — El público lo 
ti miará como una de lanías 
calumnias de la campaña 
electoral. 

Comprendiendo la lógica 
del razonamiento, el astu- 
to político trata de averi- 
guar el nombre de la des- 
conocida señora, para au- 
torizar de esta manera el 
descrédito del candidato. 
Para ello solicita el apoyo 
de la telefonista del hotel 
donde vive, ofreciéndole 
una crecida suma si le su- 
ministra el nombre de la 





persona, o el número de teléfono, con 
quien Standish debe 
comunicarse para pre- 
venirla de lo_que 
ocurre. La tele- 
fonista, Kitty 
O'Brien, d e 
quien está 
enamorado 
Tom, hijo 
del mismo 




-í* 



Blake. ni acepta ni rechaza 
la proposición. Momen- 
tos después, al enterarse 
por el número del teléfo- 
no, que Standish pide, de 
la mujer con quien habla 
y comprendiendo el pe- 
ligro que corre su reputa- 
ción, decide guardar el 
secreto y ponerla en ante- 
cedentes de lo que ocurre. 
Esta mujer, la misma que 
hemos visto cinco años 
antes inscribirse como 
esposa de Standish en el 
hotel de la aristocrática 
playa, es nada menos que la esposa del actual gobernador, hija 
de Jim Blake y hermana de su bien amado Tom. La telefonista 
corre a avisarla y a decirle que puede contar con su discreción. La 
esposa del gobernador no quiere confesarse culpable y acaba por 1 
acusar a Kitty de tratar de usar este secreto para que ella influya 
con el padre a fin de que éste consienta en que la humilde tele- 
fonista se case con su hijo. Mortificada por tal acusación, sale 
Kitty con el alma contristada, pero decidida a guardar el secreto. 

No es hombre Blake que retrocede ante las dificultades. Re-j 
suelto a desacreditar al candidato opuesto y sabiendo que la tele-| 
fonista posee el nombre que necesita, decide apelar a todos los 
medios para conseguirlo. Primero con promesas y después con 
amenazas trata de vencer la resistencia que la bella joven le opone. ! 
Viendo que no consigue nada, por iniciativa de su yerno el gober- 
nador, ordena que detengan a la telefonista, acusándola de 1 
interferir con el servicio público al no comunicar, cual es su 
deber, los números que le piden. A todo se resignó- 
la joven y con valor soporta las acusaciones que Jimí 
Blake le dirige. Tom, que ama entrañablemente a 
Kitty. ruega a su padre que no atormente a la joven. 
Nada conmueve al ambicioso político. Está resuelto a 
ganar las elecciones, y si Standish no retira su candida- 
tura, llegará a todos los extremos para desacreditarla 
Por su parte, Standish tampoco está dispuesto a traicio-i 
nar al partido que ha depositado en él su confianza. La¡ 
hora de la elección se aproxima y solamente faltan ¡ 
unos minutos para que entre en prensa la última edición del, 
periódico local que debe publicar el escandaloso suceso, acaecido l 
cinco años antes, y que ahora sirve para eliminar de las urnas i 
al candidato de la oposición. Jim Blake estrecha el cerco, i 



PAGINA 20 




Mensajera ^arainaunt 




~, 



Reunidos están en la misma ha- 
bitación su hija, su yerno, Tom, 
el detective, Standish y Kitty. 
¡El nombre de la mujer! Es 
necesario el nombre de la mujer. 
De lo contrario se pierden las 
elecciones. Kitty debe hablar. 
Blake insiste una vez más. De 
nuevo se resiste la telefonista y, 
con lágrimas en los ojos, declara 
que, aunque la sometan a todos 
los tormentos, guardará eí se- 
creto. Confiado en ello, vase 
Standish. Tom vuelve a supli- 
car. El gobernado insiste en 
mandar a la cárcel a Kitty y 
llama un guardia. La esposa del 
gobernador, la hija de Blake, la 
¡misma mujer que cinco años an- 
I tes vemos entrar con Standish en 
j el hotel, no puede resistir su 
emoción y confiesa. . . Blake baja 
la cabeza al comprender la ver- 
idad. Corre Tom a abrazar a su 
bien amada Kitty y el goberna- 
dor reconviene a su esposa por 
no haberle descubierto esta pá- 
gina de su vida cuando contra- 
jeron matrimonio. La telefo- 
nista, humilde obrera que tiene 
en sus manos una gran parte de 
la vida y milagros de las moder- 
nas ciudades, llora de contento al 
recibir el beso de bendición con 
que Jim Blake autoriza el matri- 
monio de su hijo Tom y estrecha 
contra su pecho al que poco des- 
pués ha de ser su esposo. En la 
calle la multitud proclama go- 
bernador a Mateo Standish, el 
hombre que antepone los ideales 
y las convicciones a las ambi- 
ciones personales y conveniencias 
de partido. J. de B. 




I? £ g S 2 § § 




Publicidad y Propaganda 

ACTRIZ, TELEFONISTA 
DE VERDAD 

Que el cine no es tan conven- 
cional como algunos se empeñan, 
nos lo demuestra uno de los inci- 
dentes que ocurrieron en el estudio 
de la Paramount durante la impre- 
sión de las escenas de la película 
La telefonista, que se exhibirá en 

el Teatro Madge Bel- 

lamy, protagonista de este admi- 
rable film, interpreta en él el papel 
de una joven telefonista sobre cuyos 



débiles hombros pesa una grave responsabilidad. Con el fin de que 
Miss Bellamy desempeñase su cometido a la perfección, Herbert 
Brenon, director de la película, cuya meticulosidad en estos asuntos 
es proverbial en los estudios de la Paramount, exigió de la joven- 
cita un curso completo de telefonía en el cuadro de distribución del 
estudio y oficinas de administración contiguas. Durante dos con- 
secutivos días, la gentil actriz estuvo manipulando el switchboard 
bajo la tutela de la telefonista profesional del estudio, quien al 
cabo de este tiempo extendió matrícula de telefonista a Miss 
Bellamy. Al relatar sus impresiones a un grupo de periodistas, la 
simpática protagonista de La telefonista les contó que en una 
ocasión, a eso de las cinco de la tarde del segundo día, una persona 
del estudio pidió comunicación con su madre en el hotel donde se 
alojaban durante su permanencia en Nueva York. Como que la 
voz en cuestión le era sumamente familiar, Madge prestó atención 
al diálogo, el cual fué mucho más breve de lo que ella suponía, por 
cuanto la persona de la voz familiar era nada menos que su director 



PAGINA 21 




Mensajera paramount 





Mr. Brenon, quien, habiendo 
olvidado, sin duda, que hacía 
cuarenta y pico de horas que 
la tenía ante el cuadro de dis- 
tribución telefónica del estu- 
dio, le preguntaba por ella, 
pues al día siguiente iba a co- 
menzar la impresión de la 
primera escena de la película 
para cuya interpretación la 
estaba instruyendo en la pro- 
lesión de la protagonista. 

"Si algún día me decido a 
cambiar de profesión, será 
para ingresar en la que tan 
inesperadamente Mr. Brenon 
me obligó a aprender, a fin 
de que la intérprete de La 
Telefonista fuese una telefo- 
nista de verdad," les dijo 
sonriente a los periodistas la 
simpática actriz al despedirse 
de filos. 




BIOGRAFÍA de 
WARNER BAXTER 

La carrera artística de Warner 
Baxter, uno de los intérpretes 
principales de La telefonista, es 
otro ejemplo palpable de un tem- 
peramento artístico maní Testado 
prematuramente y sofocado por la 
desaprobación materna. El padre 
de Warner Baxter murió cuando 
éste apenas tenía un año de edad, 
y aunque a los nueve ya comen- 
zaba a demostrar gran vocación 
por el teatro, su madre procuraba 
por todos los medios a su al- 
cance disuadirle de sus inclina- 
ciones. Al llegar a la edad regla- 
mentaria, Baxter ingresó en la Escuela Superior de Columbus, Ohio, donde 
nació, demostrando gran habilidad en cuantas representaciones teatrales del 

P.4GIXA 22 




Madge Bellamy ' 

colegio tomó parte. Al concluí 
satisfactoriamente sus estudios, y 
fin de complacer a su madre, Bax- 
ter aceptó el empleo de agente via- 
jero por una casa comercial de la 
ciudad, mas un día, encontrándose 
en Louisville, el joven Baxter se 
enteró de que uno de los actores de 
la compañía que actuaba en un tea- 
tro de aquella localidad cayó en- 
fermo, e inmediatamente se ofre- 
ció para substituirlo. Baxter for- 
mó parte del elenco de la compa- 
ñía, como miembro regular de ella, 
durante dos meses, al cabo de los 
cuales abandonó el teatro, acce- 
diendo a las reiteradas súplicas de 
su madre, y volvió a su antigua 
profesión de viajante comercial. 

Más tarde Baxter estableció un 
garage en una ciudad de Tejas, en 
el cual se le fueron todos sus 
ahorros de viajante. Sin un cen- 
tavo y sin empleo, Baxter volvió 
nuevamente al teatro. Cansado de 
los estrechos horizontes de la pe- 
queña ciudad tejana, escribió a la 
empresa Morosco Stock Company, 
ofreciéndole sus servicios, los 
cuales fueron aceptados y le obli- 
garon a trasladarse a Nueva York, 
en donde al poco tiempo de su 
llegada, se le ofreció la oportuni- 
dad de trabajar en una película 
con la conocida actriz Ethel Clay- 
ton. Desde aquel día, Warner 
Baxter no ha vuelto a salir de los 
estudios cinematográficos. Este 
eminente actor de la Paramount 
es casado y no tiene predilección 
especial por ningún deporte, siendo 
su mayor placer las largas excur- 
siones a pie por las montañas. 
Baxter mide cinco pies y once pul- 
gadas de estatura ; tiene el pelo y 
los ojos castaños. Las últimas pe- 
lículas de la Paramount en que ha 
tomado parte son La bienvenida ingrata, Amor tempestuoso, Un hijo de su 
padre, Gente bien, Aloma y muy recientemente, La ajena felicidad. 







Mensa/era ffiuwtiannf 




"¡Vengan Aguají 



con 



Douglas Mac Lean, Shirley Masón, Wade Boteler 




» 



Argumento de 
Wade Boteler 



Dirección de Earle Snell 
y Edward F. Cline 



Editor Supervisor, 
George J. Crone 



Película Paramount 



T 

i 



ARGUMENTO 

ACK RILE Y es un sujeto optimista, a 
quien nada le incomoda ni nada le 
molesta. Este optimismo le ha valido 
M. sobrenombre de Venga agua, estribillo 
que repite sin cesar, venga o no venga a 
I ¡cuento. Riley y unos cuantos compañeros 
¡se encuentran a bordo de un acorazado de 
ula Marina norteamericana, dedicados a la 
nhúmeda tarea del baldeo, cuando aparece 
¡ante ellos la marcial figura del capitán de 
infantería de marina, quien manda a Venga 
agua a una comisión del servicio. El capi- 
tán se retira, y Riley, en vez de hacer lo 
¡que aquél le ordenara, se entrega a manifes- 
■jtaciones de desordenado regocijo con sus 
■^compañeros, las cuales llegan a oídos del 
Bcomandante, que pasea por la cubierta 
■superior del buque. Atraído por los gritos 
'||'y la baraúnda, el comandante se dirige al 
i¡ ilugar donde se encuentra Venga agua, a 
■¿quien sorprende luchando a brazo partido 
I jcon Kelly, irlandés y testarudo como aquél. 
i Para castigar su indisciplina, el comandante 
ilordena a los dos irlandeses que se estrechen 
I inmediatamente la mano y les condena a 
lihacer lo mismo, en el mismo lugar, todos 
I los días, durante quince minutos, hasta que 
I les levante el castigo. Apenas el coman- 
dante ha terminado de dictar la sentencia, 



un chivo amaestrado por Venga agua para 
ocasiones semejantes, sale de su escondrijo 
y arremete contra su maestro, quien sale 
disparado por los aires como una flecha, 
para ir a caer a los pies de una linda joven- 
cita que está visitando el acorazado. 

Enamorado de la doncella, sin poderlo 
remediar, Venga agua la promete ir a verla 
al día siguiente por la tarde, que saldrá del 
buque con licencia. Al día siguiente, cum- 
pliendo la promesa de la víspera, 
Venga agua se presenta en el hotel 
donde la jovencita le dijo la encon- 
traría. La sorpresa de Venga agua 
no es para descrita cuando se entera 
de que la mujer de sus ensueños 
no es una gran señora, como él 
suponía, sino una modesta tele- 
fonista. Optimista por tem- 
peramento e inclinaciones, Ven- 
ga agua se conforma con 
la metamorfosis, y sin más 
averiguaciones respecto a 
la persona de su 
amada, la invita a >P 

dar un paseo por el 
Parque, lo cual es lo 
más económico e 
higiénico que puede i 
ofrecerle. Mas no 
encontrando en el 




PAGINA 23 



Mensajera ^arainaimt 




Parque, por culpa de Kelly, la tranquilidad y el reposo necesarios para 
una declaración de amor en toda regla, Venga agua propone a la 
niña una excursión a la popular y divertida playa de Coney [sland. 
La casualidad, del brazo de la fatalidad, personificadas por 
el comandante del acorazado y su esposa, salen al encuentro 
de nuestros amigos, en el instante que ¡ 'enga agua se apresta 
a entablar una pelea a pelotazo limpio con Kelly, que venía 
siguiéndole <\v>ik- el hotel, con la aviesa intención de 
amargarle las pocas horas de licencia que tenía en tierra. 
Una de las pelotas, disparada con pésima puntería pul- 
la mano de Venga agua, hace blanco en pleno rostro del 
comandante, quien, quieras que no. ordena el retorno 
inmediato del culpable de lesa disciplina al acorazado, 
donde sufrirá una condena de treinta días en el cala- 
bozo. AI día siguiente, sin embargo, dispuesto Venga 
agua a ver a su novia aunque lo fusilen, se une oculta- 
mente a un destacamento de guardias navales, que ha 
sido destinado a custodiar el correo en uno de los trenes 
que salen de la ciudad, el cual es precisamente el que se 
proponen asaltar unos granujas para apoderarse de una 
crecida suma en oro que va en el furgón de cola. Otra 
vez la casualidad hace que la novia de Venga agua se 
entere del proyecto de los pilletes. y, decidida a impedirlo, se 
dirige rápidamente a la estación, teniendo apenas tiempo de 
agarrarse a la portezuela del vagón de cola, que es el mismo 
en el que un minuto antes había entrado Venga agua. Reuni- 





¡VENGA 
II AGUA!" 



con 



Shirley Masón 



¡Llueve a cubos! ¿Qué más da? 



dos así por el azar, los dos amantes se proponen ser útiles a su 
país, frustrando el proyecto de los bandoleros. Sin embargo, antes 
que nuestros heroicos amigos consigan su objeto, los bandoleros 
desengachan el furgón de cola del resto del tren, el cual desciende 
con vertiginosa velocidad por vina aguda pendiente. Mal la ha- 
brían pasado, sin duda, los salvadores del tesoro del correo rápido. 
si un destacamento de guardias navales, al mando del coman- 
dante de marras, no impiden, por medio de una locomotora, que 
enganchan a toda velocidad al furgón de cola, el descarrilamiento 
de éste. Detenido el furgón. Venga agua y su novia saltan de él 
para caer en brazos del enfurecido comandante, cuyo furor se! 
aplaca, sin embargo, el enterarse del heroico comportamiento de 
los dos jóvenes amantes, cuya boda, como es natural, se impone. 



UNA PELÍCULA DE RISA 

Toda película consta, por regla general, de cinco o más rollos 
de unos mil pies de longitud cada uno. Si contamos los rollos de 
celuloide de que consta la película Venga agua, que son siete, 
tendremos que este film de la Paramount consta de siete mil car- 
cajadas, o sea una por cada pie de película. Esta es, por lo menos, 
la opinión de cuantos asistieron a su exhibición en uno de los 
teatros más importantes del Broadway neoyorquino. Douglas 
MacLean, el eminente actor cómico, a quien el público ha aplau- 
dido en varias otras películas y últimamente en la intitulada 
¿Leoncitos a mí. 7 , se supera a sí mismo en esta comedia, de asunto 
militar marino, que la Paramount distribuye por el mundo entero. 
Shirley Masón, la encantadora protagonista de la película Oro del 



." IGINA U 







Mensa/era paramount 





desierto, de la Paramount, aparece también en 
el reparto de Venga agua, con un grupo de 
distinguidos intérpretes de la pantalla. Eddie 
Cline, director de las comedias de bañistas de 
Mack Sennett, y recientemente de una serie de 
películas en que tomó parte el precoz Jackie 
Coogan, se encargó de la dirección de Venga 
agua con el acierto que es en él característico. 



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BIOGRAFÍA de douglas 

MACLEAN 

Douglas MacLean, protagonista de la pelí- 
cula ¡Venga agua!, nació en Filadelfia. Es 
hijo del Reverendo C. C. MacLean. Douglas 
estudió en la Escuela Preparatoria de la North- 
western University y en el Instituto Lewis de 
Tecnología, de Chicago. Al terminar sus estu- 
dios, Douglas MacLean se dedicó por algún 
tiempo al comercio, mas cansado de ello, in- 
gresó de repórter en un periódico. Habiendo 
tenido desde muy niño graneles aspiraciones 
para el teatro, MacLean aprovechó la primera 
oportunidad que se le ofreció para ingresar en 
b Academia de Arte Dramático de Nueva 
York. Al salir de la Academia, después de 
brillantes exámenes, MacLean logró llamar la 
atención de la famosa actriz Maude Adams, 
quien le ofreció el papel de protagonista en la 
fantasía intitulada "Rosalinda." Durante el 
año siguiente, MacLean estuvo contratado con 
una compañía que actuaba exclusiva y perma- 
nentemente en Pittsfield, y durante otro año 



formó parte del elenco de la Oliver Morosco 
Stock Company, de Los Angeles, California. 
En esta ciudad, metrópoli de la cinematografía, 
interpretó su primera película con la eminente 
actriz Alice Brady. Más tarde el gran "met- 
teur" D. W. Griffith lo escogió para 
ofrecerle un papel de importancia en 
una película de guerra. Tan a satisfac- 
ción del director desempeñó MacLean 
este papel que no tuvo reparo en con- 
fiarle la interpretación de dos papeles 
igualmente importantes 
en dos películas en las 
que tomaba parte la 
popular y aplaudida ac- 
triz Mary Pickford. 
Douglas MacLean debe 
su título de estrella de 
la cinematografía a su ta- 
lento, en primer lugar, y en 
segundo lugar al director 
Thomas H. Ince. MacLean 
ha interpretado papeles de 
importancia en las películas 
siguientes : "Twenty and a 
Half Hours Leave," "El 
pájaro de cárcel," "Passing 
Thru," "El mensajero nú- 
mero 13," "El Hotentote," 
"El cónsul yanqui," "Never 
Say Die" y "Presénteme." En Ja 
actualidad, la Paramount distribuye, 
por arreglo especial, las películas por 
él interpretadas, la primera de las 
cuales fué la intitulada, La casa de 





PAGINA 25 



- - • 




Mensq/era tfaranwunt 







.■: r, a la cual siguieron . Imor al 
vuelo, 'tos a mí? y la que con el 

título de ¡Venga agua! se exhibirá en 

el Teatro la cual, según 

opinión de la crítica, constituye uno de 
los éxitos más resonantes de 
este eminente actor. 



INTERPRETES DE 
"VENGA AGUA 

EX l.i película / / 'en- 
agua! desenl- 
ia el principal papel 
femenino una de las ac- 
trices más distinguidas 
de la escena muda ameri- 
cana. Claro está que nos 
referimos a Shirley Ma- 
són, bellísima actriz, a 
quien el público recor- 
dará de la película de la 
Paramount. intitulada, 
Oro del desierto. La 





elección de Shirley Masón para tomar parte 
en la película ; l' cuija agita!, secundando la 
excelente labor artística del protagonista, 
ocurrió de una manera completamente ca- 
sual. Douglas MacLean, protagonista del 
film, y Shirley Masón eran invitados de 
honor del Almirante Luke MacXamee, al 
mando del escuadrón de destructores de la 
Ilota del Pacífico, a bordo de su buque, en 

'■ ÍGJNA 26 



el cual se sirvió un espléndido 
lunch, cuando a Eddie Cline, di- 
rector de la película, que había 
ido a bordo del buque para solici- 
tar la cooperación del Almirante 
en la impresión de una película 
de asunto marítimo que tenía en 
preparación, se le ocurrió pre- 
guntarle a MacLean si tenía in- 
conveniente alguno en admitir a 
Miss Masón en el reparto de la 
película, a lo cual, como es natu- 
ral, aquél respondió que tendría 
gran placer en que su nombre 
figurase junto el de tan distin- 
guida actriz. Terminado el al- 
muerzo, en el cual reinó la cor- 
dialidad más grande, el director 
anunció los nombres de los de- 
más actores que figurarían en el 
reparto de ¡Venga agua! Helos 
aquí: Douglas MacLean, Shirley Masón, 
Frank Campean. Wade Boteler, Jimmy 
Bradbury, Lee Shumway, Lincoln Stedman, 
Edwin Sturgis, James Masón y Ernest 
Hilliard. 

Con tan escogido reparto esta película 
tiene que interesar forzosamente al público y 
mantenerlo pendiente de la acción desde la 
primera a la última escena. 



ESCENAS A TODO COLOR EN 
"¡VENGA AGUA!" 

EN esta bella película de la Paramount, 
que se exhibirá próximamente en el 

Teatro , aparecen varias escenas 

impresionadas por medio del procedimiento 
llamado tecnicolor, el cual imparte al esce- 
nario y a las imágens que aparecen en la pan- 
talla su propio color natural. El hecho de 
que no todas las escenas de este interesante 
film son en colores, se debe a que Douglas 
MacLean, el protagonista, cree que tai nove- 
dad, aplicada a una película cómica, podría 
desviar fácilmente la atención del público 
del asunto cómico hacia la innovación del 
color. Sin embargo, en las escenas finales 
de la película el nuevo procedimiento tecni- 
color se demuestra en todo su valor, siendo 
esta la primera vez que tal invención se em- 
plea en una película cómica. 



rvTVTrvrrer-rreTTTT^ú^iZZ^ 



Lo que se oye en todas partes: 

¡CHANG! ¡CHANG! ¡CHANG! 

¿Qué será? 



| |mv*w¿¿^¿¿¿¿¿¿.w>¿m¿a^^ 







Mensa/ero ^aramaunt 




■jj\'"""^' 

'.■'.■¿A.l* 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

presentam 
La Producción de 




í í 



EL JINETE MISTERIOSO 

con JACK HOLT 



ARGUMENTO 

LARGOS años llevan luchando los colo- 
nos del Valle del Desierto, en Cali- 
fornia, contra el calor y la aridez de 
la tierra en espera de que se canalicen las 
aguas del río Colorado, y de esta manera 
hacer de las tierras inhospitalarias que ellos 
han colonizado un emporio de riqueza y 
seguros hogares para sus familias. Después 
de ruda lucha contra la aridez del suelo, 
¿abrasado por el sol, y cuando ya está próxi- 
ma la consecución de su ideal, el abogado 
Cliff Harkness les comunica que la pro- 
piedad de la tierra por ellos colonizada está 
sujeta a una antigua Licencia Real española, 
cuyo documento, que en este caso es el título 
de propiedad del Valle del Desierto, acaba 
| de adquirir, siendo, por lo tanto, el legítimo 



Adolph Zukor y Jesse L. Lasky presentan a 

JACK HOLT 

e n 

"EL JINETE MISTERIOSO" 

("The Mysterious Rider") 
Dirección de JOHN WATERS 

Asunto original de ZANE GREY 

Versión cinematográfica de FRED MYTON 
y PAUL GANGLON 



: 



propietario de la extensión de tierra por 
ellos ocupada. 

Por consejo de Benton Wade, uno de los colonos 
más apreciados de la comunidad, los moradores del 
Valle deciden reunir la cantidad de veinte mil dólares, 
que Harkness exige por el título de propiedad de la 
tierra. Haciendo innumerables sacrificios y poniendo 
cada uno el último centavo de sus ahorros, ponen en 
manos de Benton la pequeña fortuna para que él se 
encargue de entregársela al abogado. 

En este medio tiempo, Marcos King, representante 
de una poderosa empresa, entérase de que el gobierno 
va a canalizar el río Colorado y que, en consecuencia, 
el Valle del Desierto se convertirá en la florida huerta 
soñada por los colonos. Decidido a adquirir la pro- 
piedad de la tierra, ofrece cien mil dólares al abogado 



REPARTO 

Benton Wade Jack Holt 

Dorotea King Betty Jeivel 

Marcos King David Torrence 

Lem Billings Tom Kennedy 

Cliff Harkness Charles Sellon 

Tackeray Arthur Hoyt 

Juan Wilson Gity Oliver 

Sheriff Albert Hart 

Tom Saunders I van Christie 

Colonos, vaqueros, bandidos, 



etc. 




Harkness por la Licencia Real española, 
quien, viendo en perspectiva un gran nego- 
cio, acepta la oferta. Cuando horas más 
tarde se presenta Benton Wade con los 
veinte mil dólares de los campesinos, el abo- 
gado le da a cambio de dicha cantidad un 
recibo escrito con tinta compuesta que 
desaparece a los pocos minutos. 

Adquirido el título de propiedad por Mar- 
cos King, éste solicita un mandato judicial 
para hacer que los colonos le entreguen sus 
tierras. Resístense los moradores del Valle 
y, todos unidos, se dirigen a casa de Benton 
Wade, quien en aquel momento se encuentra 
en agradable coloquio con la hija de M'arcos 
King, paseando a caballo por las cercanías. 
Enterado de lo que ocurre, viene a galope 
tendido y se encara con Harkness, recor- 
dándole la entrega de los veinte mil dólares y 
el recibo por él extendido. Niega el abogado 
haber recibido tal cantidad y le exige que 
presente el recibo. Al hacerlo, Benton muestra un 
simple papel en blanco y tiene que doblegar su cabeza 
ante las afirmaciones del malvado. Enfurécense los 
colonos y tratan de linchar a Benton por haberlos 
traicionado y robado el dinero. Defiéndese el joven 
con la ayuda de uno de sus amigos y promete entre- 
garse a las autoridades para que juzguen el caso, lo 
cual es aceptado por los colonos. La bella Dorotea, 
segura de la inocencia de Benton, lo anima a luchar 
por esclarecer el misterio y se ofrece a ayudarlo en la 
batalla legal. 

Preso Benton y desorientados los colonos en su 
desgracia, Marcos King hace venir de la ciudad un 
grupo de pistoleros mercenarios para que desalojen 

PAGINA 27 




Mensa/era tfarammmt 




por la fuerza a los que hasta entonces ha- 
bían trabajado la tierra. Conocedor Benton 
de lo que ocurre, logra que el hijo del car- 
celero le abra la puerta de la celda, y du- 
rante la noche recorre, vestido con un dis- 
fraz, la- moradas de los campesinos, incitán- 
dolos a que resistan v no abandonen los de- 
rechos que tienen a la posesión de sus 
tierra-. 

Decidido a todo, Benton penetra en el 
despacho de Harkness en espera de encon- 
trar algún indicio que le permita descubrir 
el misterio del recibo desaparecido. Encon- 
trándose revisando papeles, es sorprendido 
por Harkness y uno de sus secuaces, con 
quienes entabla ruda lucha para reducirlos a 
la impotencia y obligarlos a confesar la ver- 
dad. Después de amenazar a Harkness con 
quemarlo vivo, le venda los ojos y le aproxi- 





ma un hierro candente a la nariz. Después 
coge un trozo de hielo y se lo pasa varias 
veces, por el pecho, haciéndole creer que es 
el hierro candente y que lo achicharrará si 
no le dice la verdad. Presa de terror, 
Harkness confiesa el fraude y le dice a 
Benton que si aproxima el papel al fuego 
aparecerá la tinta de nuevo, encontrándose 
en posesión del recibo legal. Hácelo así 
el colono y, después de ver con alegría 
el resultado, sale a todo galope de 
su caballo en dirección al lugar en 
que se encuentran los campesinos, 
defendiendo con las armas en la 
mano la posesión de la tierra 
que antes regaron con su 
sudor. 

Mientras Benton galopa, 
Marcos King, temeroso de la 



publicidad que la prensa de la capital está 
dando al sunto del desposeimiento en masa 
de los colonos, y al mismo tiempo para 
evitar el derramamiento de sangre, propone 
a los campesinos darles una recompensa de 
veinticinco dólares por acre de tierra que 
hayan trabajado, a cambio de que renuncien 
a sus derechos. Después de bien conside- 
rado, los colonos aceptan la oferta y, en el 
preciso instante en que se está firmando el 
contrato, llega Benton con el recibo que 
acredita la legítima posesión de la tierra por 
haber comprado los colonos la Licencia Real 
española. Con el recibo, también trae el 
joven el cheque que King extendiera a favor 
de Harkness, por la compra del mismo docu- 
mento, y que el abogado no había hecho 
efectivo aún. 

Poco después, al comenzarse a canalizar 
las aguas del río Colorado, que han de traer 
la prosperidad al Valle del Desierto, Benton 
Wade y Dorotea King, unidos por el 
estrecho abrazo del amor, contemplan la 
dicha con que los colonos cultivan sus tierras 
y embellecen sus hogares, bendiciendo al 
Jinete Misterioso que les dio ánimo para 
luchar por sus derechos y supo hacer triun- 
far la verdad y la justicia de su causa. 

J. DE B. 



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"EL JINETE MISTERIOSO" 

Como película típica de las llamadas del 
Oeste americano, la intitulada El jinete mis- 
terioso, de la Paramount, en la cual el popu- 
larísimo Jack Holt interpreta el papel de 
protagonista, en ella abundan en grado 
superlativo los actos de fuerza y destreza, 
así como también las escapadas y persecu- 



PAC1\ I .'8 




Jnensq/era paramount 




,:iones hípicas de gran espectáculo y sensa- 
ción. Para dar al lector una somera idea 
de ellos, nos bastará con citar la lucha entre 
Jack Holt y Tom Kennedy, cuando éste 
tiaidoramente lo arroja desde lo alto de una 
escarpada peña a lo más profundo de un 



las carnes de Harkness, cuando de una ma- 
nera inesperada lo trueca por un pedazo de 
inofensivo hielo. La huida de Jack Holt 
en el momento que sus enemigos pretenden 
lincharlo, es indiscutiblemente uno de los epi- 
sodios más espectaculares que jamás se han 




escenas de la película El jinete misterioso, 
de la Paramount, basada en una interesante 
novela de Zane Grey, nos facilita la res- 
puesta a nuestro amable y remoto corres- 
ponsal. 

Un día determinado, que resultó ser el 
trece de no sabemos qué mes, se reunió 
en el estudio de la Paramount, en 
Hollywood (California), un grupo de 
actrices y actores, con Jack Holt y 
Betty Jewel a la cabeza, para empren- 
der la marcha hacia el lugar que el 
director John Waters escogió de ante- 
mano para impresionar las escenas ex- 
teriores, o al aire libre, de la película. 
En la estación, la troupe, en la cual 
había tres actores adolescentes de trece 
años justos de edad, se encontró un 
tren formado por trece vagones espe- 
rándola. Nadie pareció prestar la 
menor atención a los detalles de la 
fecha, la edad de los adolescentes y el 
número de vagones de que estaba for- 



precipicio. El rescate de la gentilísima 
Betty Jewel del fondo de un pozo en el 
acto que el fango está a punto de cubrirla. 
Esta escena no puede ser más real, pues en 
jeste mismo pozo han perecido varias per- 
donas víctimas de su imprudencia. En la 
región donde se impresionaron las escenas 
de la película El jinete misterioso, que se 

exhibirá en el Teatro abundan los 

pozos y hoyas, que son verdaderas trampas, 
en cuyo fondo fangoso desaparecen hombres 
y animales como si un monstruo misterioso, 
habitante en las cavidades subterráneas, se 
los tragase. Otra de las escenas más impre- 
sionantes de la película es aquella en que 
Jack Holt, sorprendido por sus enemigos en 
el domicilio de David Torrence, intérprete 
del papel de Marcos King, huye a todo 
escape por una ventana, de la cual salta a la 
silla de su caballo en medio de una verda- 
dera lluvia de balas. La tortura del mal- 
vado Harkness, interpretado por Charles 
Sellon, durante la cual Holt aplica ingenio- 
samente en el pecho de aquél un pedazo de 
hielo, lo cual le produce el efecto de que 
su mortal enemigo le aplica un hierro can- 
dente, que él mismo vio calentar en el hor- 
nillo. Este truco original es de gran efecto, 
pues el público está en la creencia de que 
Holt va a aplicar el hierro al rojo vivo en 



cinematografiado. No es menos especta- 
cular, sin embargo, la escena en que los 
colonos son impiamente arrojados de sus 
lares, de los cuales se alejan en inter- 
minable caravana, llevando consigo los 
únicos bienes materiales que sus espolia- 
dores les han respetado. Este episodio 
sugiere las luchas primitivas en que pue- 
blos enteros eran desposeídos de sus tierras 
por un mandato real para fundar mayo- 
razgos que pronto habrían de convertirlas 
en eriales inmensos o en cotos de caza. El 
desenlace de la película, en el cual acontece 
la indispensable reconciliación, es de un 
efecto digno de tan bella película. 



¿SON SUPERSTICIOSOS LOS 
ACTORES? 

NO hace muchos días, entre el montón 
de cartas que nos llegan de diferentes 
países de la tierra, a nuestra mesa de Redac- 
ción llegó una, en forma de cuestionario, en 
el cual su autor nos sometía a un rígido in- 
terrogatorio. Entre las preguntas acerca de 
lo que hacen o dejan de hacer los artistas 
de cine, había una que decía textualmente, 
¿ Son supersticiosos los actores ? Un inci- 
dente ocurrido durante la impresión de las 




PAGINA 29 



i' *>. 



di ú 



Mensajera tfaramaunt 




mado el tren que debía conducirlos a más 
de trescientos kilómetros de distancia. 

Al llegar a la pequeña estación) desde 
don. le la compañía debía internarse en la 
Sierra Nfevada, los expedicionarios se em- 
iron en trece potentes automóviles, los 
cuales sar de su potencia, se quedaron 

a medio camino, obligando a la troupe a 
emprender la marcha a pie hasta el lugar 
donde estaba instalado el campamento de 
tiendas de campaña que debía alujarlos 
durante las -emanas que duraría la impre- 
sión de las escenas de la película. 
Al divisar desde lo alto de una loma 
las trece blancas tiendas de campaña 
en el fondo del valle, uno de los 
actores, el más viejo de la troupe, 
,nn actor del teatro hablado, 
hizo notar a sus compañeros la in- 
sistencia con que el fatídico número 
les perseguía, al cual imputaba to- 
das las desventuras ocurridas a la 
compañía desde su salida de Holly- 
wood. 

Los actores más jóvenes se rieron 
de las aprensiones del viejo artista, 



las cuales achacaron a la antigua supersti- 
ción de los actores del teatro hablado, de 
atribuir al número trece la razón de todos 
sus descalabros y fracasos. 



PROPAGANDA CALLEJERA 

EL empresario que exhiba en su teatro 
la película El jinete misterioso podrá 
emplear ventajosamente para la propaganda 
callejera de este film, un individuo man- 



dadera maestría, puede aparecer en dife- 
rentes trucos de publicidad al hacer lá 
propaganda de El jinete misterioso. Una 
reata en forma de laso, una silla vaquera 
de montar, un poncho, unos acicates c 
espuelas, una 
máscara, co- 
locados en un 
lugar visible 
d e 1 vestíbulo 
durante la 
proyección de 





tado a caballo 
ataviado al es- 
tilo te j ano co- 
mo el prota- 
gonista de la 
película. Si el 
empr es ario 
hace cabalgar 
a este jinete, 
o a un número de ellos, por las princi- 
pales calles de la ciudad, no hay duda 
que logrará llamar la atención del público 
hacia el estreno de la película. 



la película, darán la impresión de que sonj 
objetos pertenecientes al misterioso jineta 
y despertarán cierta curiosidad en el público 
por averiguar de qué se trata. 



PARA EL VESTÍBULO DEL 
TEATRO 

v# T7^ L lazo, insustituible implemento de 

^ .1 J trabajo y a veces arma defensiva 

y ofensiva de los vaqueros téjanos y 

mexicanos, quienes lo manejan con ver- 



TINTA INVISIBLE EN VEZ DE 
PISTOLAS 

A los aficionados a los dramas llamados 
del salvaje Oeste, acostumbrados a ver 
esgrimir a los vaqueros el descomunal re- 
vólver de seis tiros por un quítame allá esas 
pajas, les sorprenderá la novísima y original 
arma de combate empleada con eficaces re- 
sultados por uno de los villanos de la pelí- 
cula El jinete misterioso. Claro está que el 
revólver no ha desaparecido completamente 
de la pantalla en esa clase de películas, pero 
buena señal es el que el autor del argumen- 
to substituyese el revólver por la tinta in- 
visible, la cual tan importante papel desem- 
peña en uno de los incidentes más impor- 
tantes de ese film. 



P IGlíiA 30 




Mgnsa/era tyarammuit 




Estudiotfamas Paramount 




Fachada del edificio en que están situados los gigantescos estudios de la empresa Paramount Famous Lasky Corporation, en Hollywood (California), en 

donde se producen las admirables películas Paramount, aplaudidas en el mundo entero. 



DESFILE DE VETERANOS 
INGLESES 

^4 LOS acordes de la Marcha Real inglesa 
P*- y de la popular canción "The Camp- 
lells are Coming," en días pasados desfi- 
iron por Hollywood más de cien veteranos 
ígleses y escoceses de la Gran Guerra con 
l rifle al hombro, por primera vez desde la 
elebración del Armisticio. Para conseguir 
kn gran número de soldados veteranos 
ué preciso ir a Los Angeles, pues habría 
do materialmente imposible hallarlos en 
ollywood. Estos veteranos de la guerra, 
chitas de la cinematografía, aparecerán en 
s escenas bélicas de la película de la Para- 
ount, intitulada, El remolino de la juven- 
iid, impresionada en California bajo la di- 
lección de Rowland V. Lee. En el reparto 
je la película figurarán los nombres de Lois 
;loran, Donald Keith, Alyce Mills, Vera 
oronina, Gareth Hughes y Larry Kent. 



EFECTO FOTOGRÁFICO 
SORPRENDENTE 

E sorprendente, por su originalidad y 
belleza, puede calificarse el efecto 
btográfico que logró el reputado camera- 
dan Harry Fishbeck en el estudio de la 



Paramount durante la impresión de las esce- 
nas de la película intitulada, El mundo a sus 
pies, en la cual la eminente actriz Florence 
Vidor desempeña el principal papel feme- 
nino. En el efecto fotográfico en cuestión 
aparece esta conocida artista de la pantalla 
mirando a través de su propia sombra. Este 
efecto fotográfico ofrece la particularidad 
de que Fishbeck no colocó ninguna luz a 
espaldas del asunto para proyectar la sombra 
como se hace corrientemente, sino que el 
fotógrafo concentró toda la luz en el rostro 
de Miss Asidor mientras ésta tenía la vista 
fija en el lente de la cámara, sin que apare- 
ciese el menor asomo de sombra en el fondo 
de la fotografía. El procedimiento emplea- 
do por Fishbeck para obtener este efecto, el 
cual seguramente llamará la atención del 
público y particularmente de los peritos en 
cinematografía y fotografía, es un secreto 
profesional. 



PARÁGRAFOS PARAMOUNT 

ERNEST SCHOEDSACK, quien en 
compañía de Merian Cooper filmó la 
película Chang en las selvas inexploradas de 
Siam, a una temperatura de 150 grados Fah- 
renheit, se encontró recientemente, a su re- 
greso de Siam, en medio de una furiosa 
tempestad de nieve, durante la cual el ter- 



mómetro señaló treinta grados bajo cero. 
Mr. Schoedsack atravesaba a la sazón la 
provincia canadiense de Alberta, de paso 
para Nueva York. 



JOSEPHINE DUNN, alumna graduada 
de la Escuela de Artistas Paramount, a 
quien el público ha aplaudido recientemente 
en la película El más grande error, está en 
la actualidad en California preparándose a 
tomar parte en la interpretación de un im- 
portante papel de la película "Bomberos, 
salvad a mi hijo," tercera de la serie de 
chispeantes comedias interpretadas por 
Wallace Beery y Raymond Hatton. Esta 
película, como las dos anteriores, se impre- 
sionará en Hollywood bajo la dirección de 
Edward Sutherland. 



VÍCTOR FLEMING, director de la pe- 
lícula The Rough Riders, de la Para- 
mount, fué en otro tiempo un famoso corre- 
dor de carreras de autos. 



LOS franceses consideran a su compa- 
triota Arlette Marchal, actriz de la 
Paramount, como la mujer más hermosa que 
aparece en la pantalla. 



PAGINA 31 




Mensa/era tyarantaunt 




Una Página de Interés para Todos 



■TKTER PAN" EN LA ESCUELA 



LAS GRANDES FIGURAS DEL CINE 



Al lili.' I de información copiamos de la revista cinemato- 
gráfica /•'< togramas, que se publica en la capital de España, 
iguicntes líneas : 
''Con la lidíenla Peter Pan, basada en la hermosa obra del 
escritor inglés Barrie, titulada Peter Pan and Wendy, se inauguró 
en Madrid, el domingo 26 de ^, 

diciembre, el "Cine-Escuela" *\/^4 ^<C^^* a . 

que, poco a poco, irá incor- 
porándose a todas las gran- 
des poblaciones españolas, 
para continuar su viaje edu- 
cativo por los pueblos impor- 
tantes, las aldeas y los case- 
ríos de España entera. 

''Este aspecto pedagógico 
del cine, que ya en otros 
países, como Francia, Norte- 
américa, Inglaterra, Alema- 
nia, Italia. Japón y otros lu- 
gares, ha sido implantado 
ya hace tiempo, es una diver- 
tida y amena forma de en- 
señanza que alcanzará segu- 
ramente resultados prácticos 
y definitivos en los cerebros 
de los niños. 

"La película con la cual se 
ha inaugurado el Cine-Es- 
cuela es una cinta de interés 
excepcional y de gran im- 
portancia en el aspecto artís- 
tico y recreativo. Ninguna 
narración la supera en gra- 
cia, en sencillez, en situacio- 
nes entretenidas y en moti- 

- de lógica pura y moral. 
La novela, que ha sido tra- 
ducida al español por doña 
María Luz Morales, lleva un 
prólogo de la traductora, que 
dice : 

"Ahora, en la pantalla, al 
tiempo que en este libro, va 
a hacerse querer de nuestros 
chiquillos el prodigioso Peter 
Pan; con sus no igualables 
posibilidades el cine va a 
hacer surgir ante nosotros la 
encantadora isla de El País 
de los Sueños. Y el fantás- 
tico niño que "no quiso cre- 
cer," va a encarnarse en la 
más deliciosa criatura que se 
puede imaginar: en la in- 

PACINA 32 



genua Betty Bronson, la chiquilla de ''los azules ojos y las 
piernas de chico," hasta ayer humilde muchacha desconocida, y 
a quien el mismo Barrie prefirió para su original protagonista a 
un número incalculable de estrellas consagradas ya. . .' 

Peter Pan, como se recordará, fué producida en los estudio* 
de la Paramount hace unos dos años y exhibida con grandios 
éxito en los principales países del mundo. 





CLARA BOW 

Eminente y bella actriz de la Paramount cuyo triunfo en la película ELLO 
la ha elevado a las más altas cumbres del arte cinematográfico. 



El Cinematógrafo en 
los Trenes 

EL cinematógrafo en los 
grandes expresos ame- 
ricanos reportaría grandísi- 
mas ventajas al viajero que 
se ve obligado a aburrirse 
durante varios días en el va- 
gón del ferrocarril, que li 
conduce, a gran velocidad 
pero no tanta como él qui- 
siera, de Nueva York a Cali- 
fornia. Algunos trenes y 
muchos vapores trasatlánti- 
cos tienen ya un servicia 
regular de cinematógrafo. 
Hace bastante tiempo que en' 
el tren especial del Presi- 
dente Coolidge, y en el va- 
gón-club, hay proyecciones 
regulares de cinematógrafo 
En opinión del literato ame j 
ricano H. L. Mencken, edi-j 
tor de la revista America)^ 
Mercury, no está lejano e : 
día en que el cinematógrat' 
esté incorporado a todos los. 
trenes que recorren larga? 
distancias. 



■^"TOXñT 



EL CINEMA 

La universalidad del cine- 
ma hace que sea de una en 
cacia más rica que las demás 
artes bellas. Esta eficacia ra-¡ 
dica en su inmenso poder de 
unificación. El cinema es el 
arte que penetra más honda-' 
mente en los dominios de la|- 
ciencia. Es, asimismo, el 
arte que puede señalar conj 
mayor precisión el estado df 
una civilización y de una cul-fl 
tura. 

Alejandro Plana, 

en La Nova Revista| 

de Barcelona 







Mgn&ajera *f*aranwunt 




Una Página de Publicidad para el Empresario 




DOUGLAS MACLEAN 

¡mínente actor cómico, protagonista de la chistosa 
película "¡Venga agua!", de la Paramount. 



SOLUCIÓN DE UN VIEJO 
DILEMA 

N la película El traje de etiqueta, que 

se exhibirá en el Teatro 

firginia Valli, la encantadora actriz, intér- 
prete del principal papel femenino de la 
película, soluciona, a su modo, el tan com- 
plicado dilema de la mujer que se casó, por 
a fuerza, con un millonario a quien no po- 
jlía querer por no ser persona de refina- 
niento y distinción. El marido en cuestión, 
jnentira parece, es nada menos que el ele- 
fante entre los elegantes, el culto entre los 
pitos, el refinado entre los refinados, 
¡\dolphe Menjou, protagonista de la pelí- 
cula. Aunque en la película Menjou repre- 
senta ser uno de los hombres más ricos de 
(Francia, poseedor, como si esto no fuese 
[unciente, de un apellido ilustre, a Miss 
i alli, es decir, a Germana, la emperejilada 
kovencita que ella interpreta, no le parece lo 
gastante refinado en sus modales y costum- 
bres para ser su esposo. Mas como quiera 
«ue Menjou, o Luciano, ama a Germana con 
entrañable afecto, hace el sacrificio de aban- 
donar su granja y con ella sus caballos, ye- 
hias y novillos de pura sangre, para irse 
\ París en compañía de un antiguo com- 
bañero de colegio, muy versado en asuntos 
jle la vida nocturna parisién, con quien 



dilapida toda su fortuna, la cual da por muy 
bien empleada, por cierto, pues consigue 
refinamiento a costa de su ruina, y con él el 
amor de la exigente Germana. 



ACTOR DRAMÁTICO CONVER- 
TIDO EN CÓMICO 

DESPUÉS de ver a Noah Beery en la 
interpretación de un papel cómico 
como el que desempeña en la película El 
traje de etiqueta, en la cual Adolphe Men- 
jou interpreta el de protagonista, el público 
se pregunta si este admirable traidor, pues 
este el tipo que hasta la fecha ha interpre- 
tado a las mil maravillas, seguirá los pasos 
de su hermano Wallace en la comedia. En 
la película antes mencionada, Noah Beery 
demuestra poseer en grado superlativo lo 
que se ha dado en llamar vis cómica, lo 




BETTY BRONSON 

La encantadora chiquilla de '"los azules ojos y las 
piernas de chico," de Peter Pan, película con que 
acaba de inaugurarse en Madrid el Cine-Escuela. 



cual parece imposible en un actor a quien 
acabamos de admirar en la interpretación de 
un papel tan intensamente dramático como 
el de Sargento Lejeune en la película Beau 
Geste. Noah Beery fué elegido para inter- 
pretar el papel de Barón Clement de la pelí- 
cula El traje de etiqueta por su feliz inter- 
pretación de un papel cómico en The 
Rough Riders, la película cuya acción se 
desarrolla en los días de la guerra hispano- 
norteamericana. En vista del éxito ob- 
tenido por Noah Beery en películas cómicas, 



no es difícil que lo veamos más adelante en 
otras caracterizaciones de este género. 



UNA IDEA 

Búsquese un individuo que tenga cierto 
parecido con Adolphe Menjou, a quien el 
empresario vestirá irreprochablemente de 
etiqueta y le hará recorrer, vestido así, las 
calles contiguas al teatro a la hora de mayor 
tráfico. Hágase marchar, a corta distancia 
de este individuo, a un mozo con un cartel, 
en el cual se lea : Si está usted aburrido, 
vaya a pasar una hora divertida con Adolphe 
Menjou en el Teatro 



El título de la película y la prenda de 
vestir, alrededor de la cual gira el asunto, 
sugerirán al empresario variados trucos de 
publicidad originales y atractivos. 



Señor Empresario: 

Lea usted el argumento de 
"CABARET" 

"EL TRAJE DE ETIQUETA" 
"LA REINA DE LA MODA" 
"CALLEJONES SIN SALIDA' 
"LA TELEFONISTA" 
"VENGA AGUA" 
"EL JINETE MISTERIOSO" 
en este número. 




HAROLD LLOYD 
El mago de la risa, protagonista de "El hermanito." 

PAGINA 33 




oHensa/era tforantaunt 




Biografías, Anécdotas, Noticias de Interés y Sugestiones de Publicidad 



LOS PAR AGUAS A LA ORDEN 
DEL DÍA 

}^ X una película que se intitule ¡Venga 
J agua! es natural y lógico que los 
paraguas desempeñen un papel importan- 
o en su propaganda. Si el estreno de 
la película coincide con un día lluvioso, el 
empresario podrá aprovechar la coinciden- 
cia, mandando pasear las calles contiguas a 
su teatro a unos cuantos individuos arma- 
dos de sendos paraguas, en los cuales se 
leerá la inscripción, ¡Venga agua! Si el 
empresario dispone de una docena de ca- 
potes de agua, o impermeables embreados 
d< los que usan con especialidad los marinos, 
con su correspondiente capuchón o capacete, 
puede emplearlos para obtener el mismo 
eíecto. Sería acertado entregar a cada in- 
dividuo una cantidad de boletines o pro- 
gramas de mano en los cuales se anuncie el 
estreno de la película. Los paraguas y ca- 
lióles de agua podrán emplearse, tal vez con 
mayor efecto, en cualquier día, aunque en 
vez de llover haga un sol que derrita las 
piedras. 



BOLETINES METEORO- 
LÓGICOS 

EL empresario podrá distribuir, con an- 
ticipación a la fecha del estreno de la 
película, en los lugares públicos más con- 
curridos de la localidad, una hoja impresa 
semejante a las que distribuye en algunas 
ciudades la estación meteorológica local, en 
la cual se lea: Tiempo Probable — Tempes- 



tado de aplausos en la zona comprendida 
entre la calle (aquí el nombre de la calle en 
que está situado el teatro) y la (aquí el 
nombre de la calle de la esquina del teatro). 
Grandes chubascos en la misma región a 
partir del día (aquí la fecha de estreno de 
la película). El foco de los disturbios at- 
mosféricos está localizado en el Teatro 

, en donde Douglas MacLean y 

su troupe de artistas desafían a los elemen- 
tos v levantan tempestades de carcajadas en 
la película ¡Venga agua!, de la Paramount. 



PARA EL VESTÍBULO DEL 
TEATRO 

OBTÉNGASE un paraguas de enormes 
dimensiones, el más grande que exista 
en la localidad, y cuélguese del techo en el 
centro del vestíbulo, rodeado de cierto nú- 
mero de paraguas de menor tamaño. Colo- 
qúese en un lugar visible del vestíbulo un 
letrero que diga : Estamos preparados. — 
¡Venga agua! 

El empresario puede alterar a su gusto 
la disposición de los paraguas y la inscrip- 
ción del letrero, de conformidad con sus 
particulares necesidades. 



INTRÉPIDA AMAZONA EN DOS 

SEMANAS 

POCAS semanas antes de procederse a 
la impresión de las escenas de la pelí- 
cula El jinete misterioso, de la Paramount, 
que se exhibirá en el Teatro. . ., Betty Jewel, 



bellísima intérprete del principal papel fe- 
menino, sabía montar a caballo, pero ni 
con la destreza que demuestra en las sen- 
sacionales escenas de este film. Betty Jewe 
había cabalgado infinidad de veces por los 
alrededores de Hollywood y por la pistl 
hípica del Parque Central neoyorquino, pero 
de esto a montar a caballo en la forma con 
que se ve obligada a hacerlo en El j hiele 
misterioso, media una distancia enorme. Sin 
embargo, deseosa de tomar parte en esta 
película con el popular actor Jack Holt, que 
en ella desempeña el papel de protagonista. 
Betty Jewel se aplicó con gran entusiasmo 
en el arte de la equitación, con el resultado 
de que a los quince días justos de haber in- 
gresado en una Academia, salía de ella con- 
vertida en una verdadera amazona, deshan- 
cando a las otras tres actrices que había! 
solicitado previamente del director John 
Waters la caracterización del interesante pa- 
pel de Dorotea. Las pruebas de eliminación 
se efectuaron en el gran rancho de Lasky. 
adyacente a los terrenos del estudio de la 
Paramotmt, y en ellas tomaron parte las 
cuatro actrices que se creían con habilidades 
suficientes para aparecer en la película. 
Después de una serie de actos de equitación 
a cual más emocionante y atrevido, el jurado 
decidió por unanimidad conceder el título de; 
amazona a la simpática actriz Betty Jewel, al 
quien acto seguido el director Waters pre-< 
sentó a Jack Holt y a los demás intérpretes' 
principales de la película El jinete miste- 
rioso, en cuyas escenas el público aplaudirá 
los actos de arrojo de esta encantadora ac- 
triz, a quien su amor a la profesión hizoi 




Aspecto que ofrecía el vestíbulo del Teatro Olimpia, de México, durante la exhibición en este elegante coliseo de una película de Gloria Swanson. Trece 
hombres sandiviches disponiéndose a recorrer las calles de la capital con unos carteles que, combinados, daban el nombre de la famosa actriz y el del 

teatro donde se exhibía la película. 



/' n.n i ,;i 




Mensajera paramount 




V Propaganda para las Películas que Aparecen en Este Número 




Harold Lloyd, el inimitable cómico de los anteojos de concha, goza de gran popularidad en Sudamérica. 
los mejores cines de Santiago de Chile, dispuso diversos medios de publicidad y propaganda para anunc 

cuales aparecen reproducidos en este grabado. 



Comprendiéndolo así el empresario de uno de 
iar la película El hambre mosca, algunos de los 



vidar los peligros que corría al lanzarse a 
'do galope por vericuetos y atajos intransi- 
bles durante la filmación de las escenas de 
■ta bella película de la Paramount. 



Publicidad y Propaganda 
"LA TELEFONISTA" 

¡La película de la Paramount, intitulada, 
telefonista, que se estrenará en el Tea- 

es la adaptación del drama del 

tiinente dramaturgo y conocido director 
nematográfico William C. de Mille, La 

ujer, llevado a la pantalla bajo la direc- 
pn del reputado metteur Herbert Brenon 
¡>n un brillante reparto, en el cual figuran 

istas tan distinguidos como Madge Bel- 
Bmy, Holbrook Blinn, Warner Baxter, May 
jjllisoia y Lawrence Gray. 
B Kl argumento gira alrededor de una serie 
c acontecimientos provocados por una ca- 
brilla política secreta, en combinación con 
Ji grupo de periodistas sin escrúpulos, en 
|iyas maquinaciones se ve envuelta, muy a 
]i pesar, la protagonista del cinedrama, una 
-llísima telefonista, verdadera heroína de 
liestra historia. El director Herbert Bre- 
|)n confió, con muy buen acierto, indudable- 
mente, la interpretación del papel de la pro- 
¡l'gonista del drama a Madge Bellamy, ac- 

Iiz de relevantes dotes, quien, secundada 
)r artistas tan eminentes como Holbrook 
linn y Warner Baxter, hace de La telefo- 
nista uno de los dramas más emocionantes y 
¿ mayor intensidad dramática que hemos 



visto recientemente en la pantalla. Si el 
nombre de Madge Bellamy no estuviese ya 
consagrado por la fama por su excelente ca- 
racterización del principal papel femenino 
de la película El caballo de hierro, de la 
empresa Fox, bastaría su interpretación en 
La telefonista para conseguirlo. Holbrook 
Blinn, el eminente actor que secunda a Miss 
Bellamy en esta película, apareció reciente- 
mente en la intitulada, La mujer enmasca- 
rada y en la actualidad está trabajando en 
uno de los teatros del Broadway neoyor- 
quino. A Warner Baxter lo aplaudió el 
público no hace mucho en la película Aloma 
y en la intitulada, La ajena felicidad, inter- 
pretando el papel de protagonista. Law- 
rence Gray conquistó grandes aplausos en 
las películas La Venus Americana y Ámalos 
y déjalos. La dirección, como hemos dicho 
antes, fué encomendada a Herbert Brenon, 
cuyo último triunfo, Beau Geste, está fresco 
en la memoria de los buenos aficionados al 
cine. Mr. Brenon dio anteriormente a la 
cinematografía americana obras tan hermo- 
sas como Peter Pan, Un beso para Ceni- 
cienta y Madres que bailan. La acción de 
la película se desarrolla en la playa de mo- 
da de Atlantic City y en Nueva York. Por 
su presentación, interpretación y asunto, La 
telefonista es un film Paramount que los 
verdaderos amantes de la cinematografía 
aplaudirán con deleite. 



Sugestiones de Explotación 

Una o dos semanas antes del estreno de 



la película La telefonista, el empresario que 
tenga proyectado exhibirla en su teatro, se 
avistará con el gerente de la compañía tele- 
fónica de la localidad con el objeto de en- 
terarle del estreno de un film que llevará 
el sugestivo título de La telefonista. Si el 
empresario logra del gerente la cesión du- 
rante la proyección de la película de un 
cuadro de distribución para instalarlo en el 
vestíbulo de su teatro, el cual puede conver- 
tir en una estación telefónica improvisada 
operada por una de las jóvenes telefonistas 
de la estación central, los resultados serán 
tan ventajosos para la compañía de teléfo- 
nos, para demostrar al público el funciona- 
miento de sus aparatos, como para el em- 
presario como propaganda de la película. 



MENSAJERO PARAMOUNT 

Al Servicio del Exhibidor 

Revista mensual publicada por el 

Departamento Extranjero 

PARAMOUNT FAMOUS LASKY 
CORPORATION 

Paramount Building 
Times Square Nueva York, E.U.A. 

O. R. Geyer J. Ventura Sureda 

Director de Publicidad Editor 



Vol. V. 



Junio 1927 



No. 6 



PAGINA 35 




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País de origen : E. U. A. 




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sigue hay una noticia de 
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usted. Para su conveniencia 
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que la lea, pues entraña una de 
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MENSAJERO PARAMOUNT 

AL SERVICIO DEL EXHIBIDOR 

REVISTA MENSUAL PUBLICADA POR EL DEPARTAMENTO EXTRANJERO 



O. R. GEYER, 

Director de Publicidad 

Vol. VI 



PARAMOUNT FAMOUS LASKY 
CORPORATION 

Times Square, New York, E.U.A. 



J. VENTURA SUREDA, 

Editor 

No. 1 



INNOVACIÓN TRASCENDENTAL 



DE trascendental, tanto para el exhibidor cinemato- 
gráfico como para el público, puede calificarse la 
resolución adoptada en la Convención de repre- 
entantes de la Paramount, celebrada a primeros de 
nayo en uno de los grandes halls del Hotel Pennsyl- 
fania, de Nueva York, con asistencia de numerosos dele- 
gados procedentes de los principales países del mundo, 
le producir en lo futuro películas cómicas de corto me- 
raje, en la proporción siguiente: una comedia de dos 
olios todas las semanas, en las cuales se incluirán las 
enombradas comedias Christie interpretadas por el 
hispeante actor Bobby Vernon, en número de ocho al 
ño; las comedias de Jimmie Adams, tan regocijantes 
orno las del actor antes mencionado, en idéntica propor- 
ión; ocho comedias de Billy Dooley, considerado como 
no de los mimos más chistosos de la comedia cinemato- 
ráfica; doce comedias Christie, de las cuales no es pre- 
iso hacer la apología, pues el público las conoce sobra- 
amente, y seis comedias interpretadas por Edward Hor- 
)n. La Paramount producirá, además, y este es un 
nuncio que no debe olvidar el exhibidor, un rollo sema- 
ai de Actualidades Mundiales, en el cual se darán a 
pnocer al público los acontecimientos más importantes 
paecidos en el mundo, con una prontitud no igualada 
,or ningún otro servicio de este género, gracias a las 



; 



1 ramificaciones que la Paramount tiene extendidas en las 
cinco partes del planeta. Completará este programa una 
serie de películas de un rollo, las cuales, bajo la denomi- 
nación genérica de special features, abarcarán diversos 
géneros, pero todos ellos interesantes: un grupo anual de 
veintiséis caricaturas del famosísimo Krazy Kat, y un 
grupo de otras tantas caricaturas del bien conocido 
artista que ha hecho famoso su tintero: Out of the 
Inkwell. 

La dirección de este nuevo departamento de Short 
Features estará a cargo de Mr. Emanuel Cohén, notable 
cinematografista americano, considerado como una auto- 
ridad competentísima en materias pertinentes a este gé- 
nero de películas. 

Dentro de breves días, tal vez en el próximo número 
que salga a luz de esta revista, podremos dar a nuestros 
lectores la fecha en que la Paramount comenzará a poner 
en el mercado las primeras películas que hoy anuncia- 
mos como una innovación trascendental, pues trasceden- 
tal es, sin duda, el hecho de que el reconocido leader de 
la industria cinematográfica incluya en su producción 
anual cerca de doscientas películas cortas, como com- 
plemento de las películas regulares y extraordinarias de 
gran metraje, ventajosamente conocidas y aplaudidas en 
el mundo entero. 







BOBBY VERNON 



BILLY DOOLEY 



JIMMY ADAMS 



Cuatro "ases" de la comedia cinematográfica, el primero de los cuales aparecerá exclusivamente en peliculas especiales, y los tres últimos en las 

renombradas películas cómicas Paramount-Christie. 

PAGINA i 






Mensa/ero tyarantaunt 




Los Últimos Grandes Estrenos Paramount 

Impresiones de un espectador imparcial 



•O!. I) [RONSIDES" 

]T^S II'. film ofrece tres aspectos diversos 
'i que enumeraré por orden de impor- 
tancia, según nn modo de apreciar las 
cosas. En su primer aspecto, quizás el 
principal, es una película de valor histórico. 
Relátase en ella un episodio épico-naval de 
la historia de los Estados Unidos, cuando, 
recién formada la nacionalidad, su bandera, 
todavía incompleta, no inspiraba ni la exal- 
tación de los propios ni el respeto de los 
extraños. Y tan poco era este respeto que, 
a principios del siglo XIX, afortunado era 
el velero americano que aventurándose pol- 
las aguas del .Mediterráneo, acertaba a esca- 
par captura a manos de los piratas berbe- 
riscos enseñoreados del Mare Nostrum y 
firmemente establecidos en la ciudad de 
Trípoli. Cansada la nueva República de 
las depredaciones y afrentas de que era 
objeto, determinó mandar unas fragatas a 
1 i m|iiar aquellos mares de piratas, y una de 
ellas fué la fragata "Constitution," llamada 
también "Oíd Ironsides" i Casco de Hierro), 
por rebotar las balas de cañón a sus costa- 
dos, cual si en vez de ser de madera fueran 
de hierro. La historia de los hechos de la 
fragata "Constitution" es digna de inmortal 
poema ; tiene, hasta cierto punto, algún pare- 
cido con las heroicas gestas de los almogá- 
vares catalanes de Roger de Flor y Bernar- 
do de Rocafort en las playas del mar Egeo, 
tan admirablemente descritas por el cronista 



Ramón Muntaner, que tomó parte en ellas. 
Todo amante de la historia, especialmente 
de la historia del desenvolvimiento de la 
república de los Estados Unidos de Norte 
América, encontrará material abundante, en 
el film de referencia, con que aumentar su 
caudal de conocimientos. En la producción 
del film se puso especial empeño en que to- 
dos los detalles respondieran a la realidad 
de los hechos. 

En su segundo aspecto, pues he dicho 
que la película ofrece tres aspectos, es una 
reproducción fidelísima de las costumbres 
marinas de aquella época, cuando surcaban 
los mares los grandes veleros de mástiles 
elevadísimos ; cuando el viento, hinchando 
las lonas cual ubres reventonas, formaba 
aquellas graciosas siluetas que, al destacarse 
contra los reflejos del sol poniente, semeja- 
ban gigantescas gaviotas, sueltas, gráciles, 
orgullosas y veloces ; cuando el arte de la 
navegación suponía la coordinación perfecta 
de nervios y músculos, la lucha perenne 
contra todos los peligros, el pie seguro y la 
mano recia: cuando un sencillo aletazo de 
una vela podía derribar a un hombre hasta 
el fondo de las aguas ; cuando la justicia de a 
bordo era personal y directa, cada cual 
señor libre de sus fueros y defensor abso- 
luto de sus derechos y voluntades. Ese se- 
gundo aspecto del film indudablemente ha- 
brá de tener, para algunos, tanto valor como 
el primero. Pone de relieve lo que el mundo 




La trágala "Constitution^ alrededor de la cual gira el argumento de la película "La fragata 
invicta, de la Paramount. según una reproducción fotográfica de un cuadro de un célebre 

artista americano. 



ha progresado en poco más de un siglo, Jj 
sobre todo, lo que el hombre ha evolucio- 
nado en sus costumbres y en sus métodos 
de vida. 

Y pasando al tercer aspecto, el de la 
torieta de amor que se desliza por entre 
grandes propósitos de la epopeya naval, sólj 
cabe decir que es interesante, mantiene d 
interés del espectador, y está realzada con 
la hermosura de la protagonista, Esthef 
Ralston, que no en balde escapa el ser ven- 
dida, en el mercado de esclavos para sel 
regalo de emperador, es decir, del Sultár 
de la berberisca colonia de Trípoli. Opuestc 
a ella, actúa una cara nueva, que desempeña 
con convicción su cometido, el nombre de 
este actor vemos que es el de Charles F* 
rrell. Las partes cómicas están a cargo J 
los viejos favoritos Wallace Beery y Georgtj 
Bancroft. Es una película digna de verso 
por aquellos que buscan algo más que el ro- 
manticismo de situaciones novelescas ; 1 
una película de hechos, de historia; sober 
biamente dirigida y, ella por sí sola, un ver 
dadero canto épico a los hechos de armas 
la fragata "Constitution." 



e: 

i 



"EL KNOCKOUT" 

Es ésta una película muy fuera de lo coj 
mún, en la que se unen una acción movida 
y una trama no exenta de ternura y real 
dad. Acertadísima es la labor de Richan 
Dix en el papel de enamorado y pugilista, ; ! 
encantadora, en todo sentido, Mary Briai) 
en el papel de María Malone. Es una pelí 
cula para todos los que buscan la realidad 
de la vida en el corazón del pueblo, en lo 
actos de aquellos seres que, ni muy alto 
ni muy bajos, representan cuanto hay díj 
limpio, noble y humano en el sentido uif 
versal de la palabra. Naturalmente, en est 
película, como en todas, no podría faltar ( 
villano, pero hasta éste se presenta aquí mi 
como un ser fanfarrón y despreocupadi 
que como un malvado que lleva sus mala 
intenciones hasta el límite de sus infame 
deseos. 

Una nota interesantísima para todos le 
aficionados al boxeo : En esta película s 
muestra una lucha con todas las de la le} 
El lugar es el famoso Madison Square Gal 
den, de Nueva York, y algunos de los persc 
najes, tales como el anunciador oficial y « 
arbitro o referee, son los mismos que haj 
(Continúa en la página 33) 



PÁGl\ I l 




Mgnsafero tyaramaunt 




1 



'EL KNOCKOUT" 







ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 
Presentan a 

RICHARD DIX 

e « 

EL KNOCKOUT 9 ' 

("Knockout Reilly" ) 
asada en una novela de Albert Payson Terhune 
con 

I MARY BRIAN y JACK RENAULT 
I Dirección de MALCOLM ST. CLAIR 
/illiam Le Barón, Productor Asociado 



REPARTO 

aulino Reilly Richard Dix 

aria Malone Mary Brian 

guerra "El Matón" Jack Renault 

¡at Malone Harry Gribbon 

ruz Araña Osgood Perkins 

ra. Reilly Lucia Backus Seger 

S^ugan Larry McGrath 

jeonardo Myrtland La Varre 

Película Paramount 



ARGUMENTO 

Versión de José Liado de Cosso 

I 

^ N la gran ciudad donde se admiran las 
'J proezas de los bíceps abultados y los 
tendones de acero, es día de boxeo. 
Jn corros y tertulias, en timbas y salones, 
br doquiera se discute la pelea entre 
guerra el Matón y su contrincante Pat 
jalone. Los aficionados del boxeo, que lo 
>n también del radio, tienen las orejas pe- 



gadas a las bocinas, y hay que ver 
los puñetazos que se imaginan ver salir \ 
del cuerno, los golpes de derecha, de \ 
izquierda, a la mandíbula, al estomago. "% .*' 
Pero a nuestro amigo Paulino Reilly no **| 
parece llegarle el más ligero soplo de toda 
esa ventolera que a su alrededor se agita, y 
se comprende. Paulino lleva metida en la 
cabeza una cara de divinos ojos, pequeñita, 
expresiva, tan linda que por ella diera no ya 
todas las peleas de este mundo sino a los 
mismísimos boxeadores, si de su parte tal 
regalo estuviera. Allí, al salón de baile, 
donde su pequeñuela adorada dibuja com- 
plicadísimas figuras en el suelo con sus pies 
diminutos y ligeros, allí es donde Paulino 
tiene puesta su voluntad y donde sus pasos 
lo llevan irremisiblemente. 

Mas quiso el diablo que la pelea se deci- 
diera a favor de Aguerra y que éste y sus 
compadres pensaran en ir al salón de baile, 
donde a la sazón se hallara Paulino, en 
busca de unas cuantas bailarinas alegres con 
quienes celebrar el triunfo, y, peor aún, 
que Aguerra se encaprichara con la María, 
la niña de los divinos ojos, por la cual 
andaba chalado el muy enamorado de Pau- 
lino Reilly. 

Aguerra, después de porfiar con la chá- 
vala, viendo que maldito lo que adelantaba, 
vino a tomar la cosa por la tremenda, y, 
metiéndose de rondón en el camerino de la 
chica, apela a los recursos contundentes de 



la fuerza. Ella se resiste, grita y pone el 
grito en el cielo, dando grandes voces de 
socorro. Paulino, que no andaba lejos de allí. 
siempre constante en su ronda a la niña, al 
oír sus gritos, lánzase contra la puerta, la 
derriba, y, al ver a un hombre que tenía la 
chica entre sus brazos, arréale al intruso 
tan tremendo puñetazo que lo deja tendido 
de bruces en el suelo, por una serie nada 
corta de segundos. 

María, asustada, implora de su inesperado 
salvador que se aleje, que su vida corre peli- 
gro, pero Paulino no se va sin antes presen- 
tarse formalmente y dejar su tarjeta, y aun 
la espera en la calle para escoltarla galante- 
mente hasta su casa. 

Paulino no sabía a quien acababa de tum- 
bar, pero cuando oye decir a algunos que 
un desconocido le ha plantado un knockout 
a Aguerra, al gran boxeador, piensa que no 
hay que confudir el valor con la temeridad, 
y con más presteza que otra cosa se aleja 
discretamente del lugar. 

PAGINA 5 




Mensa/ero ^aranwunt 





¡ Quién había de decirle a Paulino que 
aquella tarjeta que dejara a la niña del 
cabaret había de cambiar el curso de su 
vida ! 

Pues ocurrió que los amigos de Aguerra 

PAGINA 6 



la encontraron en el suelo, y por ella vinieron a 
conocer dónde trabajaba, decidiendo tenderle al 
mozo una celada. 

Valiéndose de una hembra de las suyas, lu- 
cieron llamar por teléfono a Paulino, diciéndole 
que María se hallaba en gran peligro, en una 
cuita de las más atroces, oído lo cual, Paulino, no 
corre, vuela hacia su pimpollo, mas ¡ ay !, que en 
llegando no es con ella con quien se encuentra 
sino con el propio Aguerra, que en traje de gim- 
nasio, calzados los guantes de boxeo, lo contempla 
sonriendo sardónicamente, deleitándose ante el 
semblante azorado del buen mozo, que ya ha caído 
en la cuenta de la encerrona. 

- — No he venido aquí a armar camorra contigo! 
Aguerra — dice Paulino al boxeador de aspeqtJ 
formidable. 

— Lo sé — le responde éste — pero quiero ver 
si eres tan guapo con los guantes como pretendes 
serlo delante de las hembras. 
Y, quieras no quieras, los amigotes de Aguerra le enfundan los guantes y lo 
ponen cara a cara con el púgil de semblante hosco y de intenciones nada sanas. 

Como es natural, Aguerra juega con Paulino, y. cuando ya se ha cansado de 
manotearlo, le arrecia un par de golpes que lo dejan más tendido que los 
propios muertos. 

¡ Gran paliza la recibida por Paulino ! Pero ella despierta en él una 

resolución inconmovible. Nadie volverá a solazarse a sus expensas. 

y la deuda de Aguerra será pagada ; ¿ adonde ?, en el mismo ring qut 

tanto lo envanece. Será boxeador, y entonces... un ojo por un 

ojo y un diente por un diente. 

Pasaron ya dos años desde que ocurrieron los aconte 
cimientos anteriores, y Paulino es ya un boxeador de pese 
completo, tanto por los kilos de músculo que lleva encini; 
cuanto por la habilidad con que sabe dar y evadir los pune 
tazos. Su nombre tiene ya cartel, y la hora de la revanch; 
se acerca. . . se acerca. . . 

Pero aunque dice el refrán que t 
hombre propone y Dios dispone, el dia 
blo se entreveró en los planes de núes 
tro luchador enamorado y arregló las 
cosas de tal suerte, que, merced a la 
maquinaciones de sus enemigos, Paulin< 
fué a dar de patitas a la cárcel, mientra; 
Aguerra seguía la serie de sus triunfo 
y acababa por ceñirse la faja del caiii 
peonato. 

María, con la candidez de sus poco' 
años, cada día se sentía más enamorad; 
de su héroe, alentándolo en medio de 1; 
desgracia y jurando esperarle hasta qu< 
saliera de sus prisiones. Esto desperM 
tales esperanzas en la fantasía de Pa 
lino, que soñó en nuevos triunfos, e 
la belleza del porvenir, en 1 
reconquista de sus laureles 
en el campeonato ; el campeo 
nato que era de su injuriadoi 
de su enemigo aborrecido 
Renueva su entrenamiento co¡¡ 




Mensq/em ^aramxuint 







trabajos duros en la cantera del presidio, y tra- 
baja, trabaja y trabaja, basta que, cumplida su 
condena, traspone los umbrales de su cárcel, con 
los músculos templados y flexibles como el acero, 
respirando a pulmones llenos el aire revivifica- 
dor de la esperanza. 

* * * 

Hoy es día de gala en el Gardcn. El campeón 
defiende su campeonato en el cuadrado de ta- 
llas, lona y cuerdas. Aguerra boxea con Du- 
ma ; aunque se rumora entre los maliciosos que 
n todo ello hay gato encerrado. Aguerra no 
perderá esta vez el campeonato. Aun andando 
as cosas por camino derecho, no se cree que 
Dugan sea jaque para Aguerra. Sin embargo, 
le la misma suerte que tras de unos bastidores 
e disponían las cosas de un modo, tras de otros 
astidores se concertaban de manera muy 
iversa. 

Dugan era íntimo amigo de Paulino, y, a ins- 
ancias de éste, a última hora rehusa luchar, ale- 
ando haberse dislocado una muñeca. 

La consternación de los empresarios es inde- 

ible. El Garúen está lleno, el público empieza 

impacientarse y se impone encontrar un substi- 

uto. En este momento aparece Paulino. Pide, 

jtiega, implora que lo dejen luchar; alega que 

no tiene que comer y que está 
dispuesto a cualquier cosa por un 
poco de dinero. Aguerra, al ver a su an- 
tiguo rival, decaído y maltrecho, empieza 
por tomarle el pelo y acaba aceptándolo 
como contrincante, diciendo para 
su capote. 

— ¡ Bah ! A lo menos, me voy a 
dar el gusto de romperle las na- 
rices. 

* * * 



Hechos los preparativos de rú- 
brica, suena la campana para el primer 
round, y se lanzan los dos luchadores 
al centro del cuadrilátero, propinán- 
dose duros puñetazos que exaltan el 
entusiasmo de los espectadores. Ague- 
rra pega con certeza y pone el puño 
allí donde coloca el ojo, pero no deja 
de percibir, al momento, que Paulino 
no es el manco que se había imaginado. 
Aquello no tiene trazas de pasatiempo 
sino de pelea recia y disputada. Al 
terminar el round, Aguerra les dice a 
sus segundos : 

— Ese gachó nos ha engañado. Será 
necesario combatirlo de lo lindo. 

Sin embargo, en los siguientes 
rounds la victoria se inclina más y 
más a favor de Aguerra. Los amigos 
de Paulino están descorazonados. 
María está nerviosísima, y, con frené- 






m 



tico impulso, se acerca al ring en uno de 
los descansos. 

— ¡ Pelea, Paulino ! ¡ Por Dios, pelea ! 
¡ Ese fué quién te envió a presidio ! ¡ Por 
él tu madre tuvo que fregar suelos ! — dí- 
cele a su amado. 

Y al sonar la campana del siguiente 
round, Paulino se lanza como una fiera contra su adversario. 

Paulino ya no siente los golpes, parece que todo su ser se ha 
hecho invulnerable y que una fuerza dinámica y misteriosa le aguza 
la voluntad al punto de subyugar con ella la propia fiereza del ene- 
migo. Su mirada chispeante llega a confundir, momentáneamente, 
a Aguerra, que, por instinto, parece prever algo fatal en aquel mirar 
de odio, furioso y desconcertante. Al caer en un clinch se observa 
que Paulino le dice alguna cosa a Aguerra. 

— Aquí es donde liquidamos nuestras cuentas — le escupe. 

Y con las nuevas fuerzas, nacidas del odio ciego y del espíritu 
vengador, que arden en él como una llama, logra, en unos instantes, 
poner fuera de combate a su enemigo. 

Aguerra se revuelve por el suelo antes de perder el sentido por 
completo. La muchedumbra vocifera y se agita, convulsa de entu- 
siasmo, por lo imprevisto del resultado. 

Paulino Reilly es aclamado el campeón del mundo. Ha ganado 
con todas las de la ley, por knockout, como deben triunfar los 
campeones. 

* * * 

Después de la tempestad vuelve el sol a mostrar su sonrisa 
gloriosa, disipando los negros celajes de la adversidad. Y Paulino 
Reilly y María Malone bendicen todas las luchas y todas las tristezas, 
cuando ellas conducen por el camino a cuyo final se encuentra el 
brillante lucero de la felicidad. 

PAGINA 7 






Mensa/ero tforammuit 





ALGO SOBRE "EL KNOCK- 
OUT" 

• "El Knockout," el film de Richard Dix 
que se presentará aquí la semana próxi- 
ma, es una película realmente emocio- 
nante. En ella se desenvuelven las aven- 
turas de un joven que no es manco; que. 
sin saber el cómo ni el porqué, se en- 
cuentra de la noche a la mañana metido 
de cabeza en el peligroso y complicado 
ejercicio del boxeo profesional, y avan- 
zando con tal premura en la carrera, que 
los laureles no pueden florecer con sufi- 
ciente prisa para adornar su cabeza de 
boxeador triunfante. Pero vienen cier- 
tas circunstancias a desatar una tempes- 
tad sobre su gloria, y cuando más enfras- 
cado se halla en sus triunfos, en vez de 
conquistar un campeonato, lo que encuen- 
tra es un hospedaje involuntario en la 
celda de un presidio, al ser acusado de 
un crimen que no ha cometido. 

Después de ésto viene la lucha por la 
regeneración, sucediéndose una serie de 
episodios que vienen a deshacer las 
nubes de la borrasca, permitiendo que el 
boxeador, en justa y encarnizada lid, se 
ciña la faja del campeonato. El tema 
amoroso de la historia se desenvuelve en 
cuadros llenos de realismo y sentimiento, 
en los que aparece Mary Brian como la 
niña de los ojos de Reilly ; Jack Renauld, 
el famoso boxeador de peso completo, 
representa un papel importante en la pelí- 
cula y puede decirse, sin ambages, que 
Malcolm St. Clair, el director del film, ha 
logrado reunir, formando un conjunto 
página s 



armonioso e intere- 
sante, el humor, la 
tragedia y las situa- 
ciones extraor- 
dinarias que se 
ofrecen en el 
desarrollo de la 
trama. 

"El Knockout" 
es, pues, por todos 
conceptos, una pelí- 
cula digna de figurar 
entre las mejores interpre- 
tadas por Richard Dix y 
producidas por la Para- 
mount. Un film que admirarán los bue 
nos aficionados. 



RICHARD DIX ES UN PU- 
GILISTA DE VERDAD 

Si alguna vez le asaltara a Richard 
Dix la idea de abandonar el cinemató- 
grafo para dedicarse al varonil arte del 
boxeo, no hay duda alguna que podría 
entrar, inmediatamente, en las filas de los 
boxeadores de peso completo ligero, con 
excelentes probabilidades de escalar, en 
no lejano tiempo, la alta cumbre de un 
campeonato. Esa es, a lo menos, la opi- 
nión del famoso entrenador de campeones 
Jimmy De Forest. El conocido veterano 
del ring, al emitir la opinión indicada, se 
basa en lo que vio en los estudios de la 
Paramount cuando se estaba filmando la 
escena de la lucha de boxeo que, con tan- 
to vigor como realismo, adorna la pelí- 
cula "El Knockout." 



"He visto buen número 
de actores de los que se 
consideran como ases del 
boxeo — dice De Forest — 
pero ninguno como Dix. 
me dejó plenamente 
convencido de que sabe lo 
que es el boxeo ; tiene un 
golpe directo de izquierda 
y un gancho, también de 
izquierda, que no dejan un 
momento de reposo al con- 
trincante. Además, se 
mueve con una agilidad y 
destreza que admiran, y 
tiene un golpe de derecha, 
corto y violento, que inspi- 
ra respeto. Su juego de 
pies es de tanta agilidad 
que puede compararse al 
movimiento de un pesG 
pluma. En resumen, por 
lo que pude ver, no dude 
que Dix, en el ring, podría 
ser el némesis de más dfi 
cuatro aspirantes al cam- 
peonato, y que tendría exce- 
lentes probabilidades de cei 
ñir su cintura con la faj; 
que representa el símbok 
supremo de la habilidad pu- 
gilista." 





.ptiJiimou/tf 



■fff^rjTTTEa 



Mensa/era tyaramount 




"MIEDO DE AMAR" 




Argumento 

PJ IR Reginal- 

^^ do Belsize. 

joven de la | 

luena sociedad | 

ondinense, acá- i 

)a de perder un I 
* , . . • / i 

10, viejo nqui- j 

>imo que deja 
:oda su fortuna 
i Reginaldo con 
a condición de 

jue se case antes que hayan transcurrido veinti- 
uatro horas después de la muerte del testador, 
; )ero especificando que su sobrino no puede ca- 
carse con Elena Sanromano, joven coqueta a 
auien Reginaldo cree amar. En caso de no cum- 
plirse estas estipulaciones, la fortuna pasará al 
\cuario de Londres, cuyo director debe ser el 
vjecutor testamentario. 

1 Colocado en la disyuntiva de aceptar la fortuna 
f no casarse con Elena, o casarse con Elena y 
)erder la fortuna, el joven pide consejo a su abo- 
bado, Juan Travers, quien en aquel instante está 
icupadísimo tratando de resolver el problema 

conómico de Catalina, bellísima joven de nobilí- 
íma pero arruinada familia. Después de 

nponerse de la situación y del problema 

ue tiene que confrontar el heredero de tal 

ortuna, el inteligente abogado encuen- 

ra solución satisfactoria para sus dos 

lientes. Después de bien meditado el 

sunto, y considerando la con- 

eniencia de ambas partes, el abo- 

ado propone a Reginaldo que se 

ase con Catalina; que ésta 

eciba diez mil libras esterli- 

as como compensación y que 

sspués de que Reginaldo 

: haya posesionado de la 

írencia, vuelvan a divor- 

arse para que el j oven se 

.se con Elena. Aceptada 
proposición en prin- 

pio, Elena pone por con- 

ición que la joven con 

uien Reginaldo se case 

tbt ser fea y que ella 

sbe acompañar a los re- 

én casados a todas par- 
ís. Catalina se arregla 

e modo y manera de apa- 

ícer lo más insignificante 

desgarbada posible ante los ojos de su futuro para que la celosa 
lena consienta en el matrimonio. Como no queda tiempo que 




perder, después 
de ultimar deta- 
lles de forma, 
celébrase el ca- 
samiento, salien- 
d o inmediata- 
mente los novios 
de viaje, simu- 
lando una luna 
de miel. 

Asegurada ya 
la fortuna y no 
teniendo necesi- 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

FLORENCE VIDOR 

"MIEDO DE AMAR" 

("Afraid to Love") 

con CLIVE BROOK 

B. P. SCHULBERG, productor asociado, 

Estudio de California 

Dirección de E. H. GRIFFITH 

Editor en jefe LOUIS D. LIGHTON 

REPARTO 

Catalina Florence Vidor 

Reginaldo Belsize Clive Brook 

Elena de Sanromano Jocelyn Lee 

Juan Travers Norman Trevor 

Rafael de Cabannes Arthur Lubin 



dad de fingir, la bella Catalina se presenta 
ante su esposo y la celosa Elena con los en- 
cantos y la belleza deslumbradora con 
que naturaleza la había agraciado. 
Reginaldo, cada día más subyuga- 
do por las buenas prendas de su 
mujer, va dándose cuenta de las 
extravagancias y poco afecto 
de Elena y se siente más y 
más distanciado de su prome- 
tida. Viene a agravar la 
situación un mensaje de 
Travers, en el que el in- 
teligente abogado hace sa- 
ber a Reginaldo que el di- 
rector del Acuario, al cual 
habría ido a parar la for- 
tuna en caso de que no se 
hubiesen cumplido 1 a s 
condiciones estipuladas 
por el testamentario, aca- 
ba de mandar un agente 
de policía secreta para que 
se encargue de averiguar 
si la última vdluntad del 
donante es observada fielmente por el sobrino. Este agente, 
hombre de aspecto sospechoso y de bigote negro, sigue los pasos, 

PAGINA 9 




Mensa/era tyarunwunt 




de los recién casados, obligándoles a tomar extraordinarias 
precauciones para no descubrir su verdadera situación. 

Cómodamente instalados en París, Reginaldo, Catalina y 
Elena, los tres interesados en llevar a buen término el plan 
original, comienzan a sufrir serias inquietudes 
respecto a sus res] lectivas posiciones. Entre 
ambas mujeres surge una lucha sorda por e 
predominio y la conquista del corazón de Regi- 
naldo. Catalina le ama muy sinceramente; 
Elena desea que se divorcie y se case con ella 
para aprovecharse de su dinero y a su vez di- 
vorciarse de él y casarse con un píllete a quien 
ama. Catalina se da cuenta de esto y lucha 
por no dejar caer en tal peligro al bien amado 
de su corazón. Por otra parte, 
siguiendo los consejos del señor 
Travers, marido y mujer se ven 
obligados a hacer manifestaciones 
de cariño en público temerosos de 
los hombres de bigote que encuen- t? 
tran en la calle y que sin duda de- 
ben ser agentes de policía que los 
persiguen. Estos hombres de bi- 
gote se multiplican como la lan- 
gosta, en muchos casos gracias a 
la estratagema empleada por Cata- 
lina de hacer que algunos de estos 
caballeros, pagados a sueldo por 
ella, los sigan a todas partes. 
Elena tiene que conformarse y ver 
cómo su prometido se aleja cada 
vez más de ella y va cobrando ca- 
riño a su esposa. Fracasan al- 
gunas tentativas de la celosa mujer para hacer quedar en ridículo 
a Catalina y, por último, se declara abiertamente opuesta a que 
continúe tal situación. Resuelta la vuelta a 
Londres para conseguir el divorcio, áe nuevo se 
encuentran los tres en el despacho dd 
abogado Travers, quien esta vez tieni 
entre sus manos un problema mucho 
más complicado que el que 
tan inteligentemente resolvió 
meses antes : Catalina ama a 
Reginaldo ; Reginaldo está 
enamorado de su mujer; am- 
bos temen declararse su amor, 
y Elena amenaza con el escán- 
dolo si no se lleva a cabo lo 




primeramente acordado. Medita el abogado, hace 
consideraciones a las tres partes y procura que 
eguen a un acuerdo sin lastimar los intereses del 
tercero. Todos sus esfuerzos resultan vanos. Ma- 
rido y mujer no se resuelven a manifestar su<^ 
sentimientos ; Elena persiste ; Travers busca y 
sigue buscando. Por fin, agotados los recursos, se 
llega a la conclusión de que el divorcie 
es inevitable. 

Ultimados los detalles para buscar 1 
evidencia que debe servir para conseguí 
la separación de los esposos, er, 
el momento supremo, cuando lo 
testigos aleccionados deben pene 
trar en la habitación de Catalin 
y sorprenderla in fraganti, loj 
esposos, sucumbiendo al mutuc 
amor, se echan el uno en brazo 
del otro y se juran fidelidac 
eterna. Los testigos entran 
encuentran abrazados a Regi 
naldo y a Catalina, lo que no e 
motivo de divorcio. 

Llamándose a engaño, Elen 

amenaza con decir la verdad res> 

pecto a la herencia y el matri 

monio e impedir que Reginaldo 

goce de las riquezas de su tío 

Catalina, conocedora de las re 

laciones secretas de Elena cor 

un píllete que tiene algunas cuen 

tas pendientes con los tribunalest 

le ofrece el más absoluto silencio 

a cambio de que desista de sus pretensiones. Viéndose imposibili 

tada de imponer condiciones, acepta las que le presentan y se retire 

de la habitación, dejando en ella a los esposos, li 

bres ya del nriuJlíli» amar, seguros de su dicha I 

en espera de que la intensa alegría quj 

proporciona el amor correspondido, eni 

dulce sus vidas. Travers, el inteligente 

abogado a cuyos recursos deb» 

el matrimonio la felicidad quJ 

gozan, se da por bien recom 

pensado de todos los quebra 

deros de cabeza que le haij 

proporcionado, y se siente tal 

feliz como los dos jóvenes es 

posos. J. de B. 



PACI.\ I ¡0 





Mensa/era paramount 




Publicidad y Propaganda 

EDUARDO MARQUINA 

ADMIRADOR DE FLO- 

RENCE VIDOR 

Eduardo Marquina, ilustre au- 
tor de En F ¡andes se ha puesto 
el sol, en una entrevista conce- 
dida recientemente al señor Es- 
tevez-Ortega, colaborador de la 
revista madrileña Nuevo Mundo, 
y publicada en ese periódico, 
manifestó gran predilección por 
¡el cine como una de sus distrac-* 
ciones favoritas y muy especial- 
mente por las películas interpre- 
tadas por Florence Vidor, dis- 
tinguida protagonista del film 
Miedo de amar, de la Para- 
'mount. 

"El cine — habla el insigne 
catalán y eximio poeta en lengua 
castellana — ve las cosas como no 
(as ve el ojo humano. Me inte- 
resa en cuanto a este aspecto de 
la originalidad de la visión, y le 
creo un extracto de parte esté- 
dea. El cine logra recoger los 
momentos trágicos sin repugnan- 
cia para el espectador." 

A renglón seguido, el autor de 

/ pobrecito carpintero "habla 
ie las bellezas del cine; va ci- 
rando momentos críticos de inne- 
able esteticismo, en películas 
onocidas. Habla de sus favori- 
tos — ¡ oh, Florence Vidor, Putti ! 
j i — con jovial encanto, con entu- 
siasmo de convencido, con el 
)rio del enterado y del parti- 
dista. Marquina niega, final- 
f nente, la pugna tan decantada 
:ntre el teatro y la pantalla, y 
oor cómo la visión del poeta 
^sonanta con la plasticidad lírica 
y efectista del film." 



? 



FLORENCE VIDOR 



Film Paramount 
Presentado por 




j? CHveBrook 
<Jocelyn Lee 
NormanTrevoi 




Dirección de Edtcard H. Griffith, Adapta- 
ción de la comedia "The Marriage of Kit- 
ty," de Fred de Gresac y F. de Croisset, por 
Doria Anderson. Versión cinematográfica de 
la misma y de Joseph Jackson. 



TENIA miedo de amar cuando la 
otra aparecía. Ante una situación 
tan comprometida, es curioso ver cómo, 
perdido el miedo de amar, el protago- 
nista encuentra por fin la felicidad en 
brazos de la mujer desinteresada y fiel. 



SE DEBE SENTIR MIEDO DE NO AMAR, 
AFIRMA FLORENCE VIDOR 

— ¿Miedo de amar? 

— Tal vez será un buen título para una película, pero jamás 
uen principio de vida — . Tal es la afirmación de Florence Vidor, 
amosa artista de la escena muda, que acaba de filmar Miedo de 
miar, película de la Paramount que se exhibirá en el teatro 
el 



— Tener miedo de amar, miedo de experimentar ese sublime 
sentimiento que nos hace olvidar todas las miserias humanas, es 
renunciar a la vida. El amor es siempre grande, hermoso y mag- 
nífico. Las almas más infames se purifican a su contacto. No ; no 
debemos sentir miedo de amar. Por el contrario, debemos sentir 
miedo de no amar, horror de ser incapaces de no sentir amor. 

Así habló Florence Vidor a un periodista que fué a entrevistarla 
mientras se impresionaban las últimas escenas de la película Miedo 
de amar, en la cual la aplaudida actriz toma tan importante parte. 

PAGINA 11 




Mensajera paramount 





Gacetillas para el Programa y el Periódico Local 

FIGURAS QUE HAN INTERVENIDO EN LA 
PELÍCULA "MIEDO DE AMAR" 

A la cabeza del reparto de esta película figura el nombre de 
Florence Vidor, el cual es, por sí solo, segura garantía de éxito, 
pues Miss Vidor es, desde hace tiempo, una de las actrices favori- 
tas del público. Ocupa el segundo lugar en el reparto de Miedo 
de amar el nombre de un joven actor, Clive Brook, a quien el 
público recordará de las películas La magia del amor y El pecado 
popular, en las cuales, por una feliz coincidencia, tomó también 
parte la señorita Vidor. Jocelyn Lee, una de las actrices más 
extraordinariamente bellas de la pantalla, aparece también en el 
reparto de Miedo de amar. Miss Lee tomó importante parte, re- 
cientemente, en el film de la Paramount, Un beso en un taxi. Miss 
Lee es una beldad femenina y una verdadera actriz. Norman Tre- 
vor, de nacionalidad inglesa, como Clive Brook, desempeña en 
Miedo de amar un papel que se adapta perfectamente a su carácter 
v habilidades artísticas. Trevor es el intérprete del papel de Co- 
mandante Beaujolais de la película Beau Geste, lo cual es la mejor 
recomendación que podemos hacer de este eminente actor. El 
director de la película Miedo de amar es E. H. Grifñth, un vete- 
rano de la pantalla, pues hace más de quince años que presta sus 
valiosos servicios al arte cinematográfico en sus múltiples y varia- 
dos aspectos. Los autores del argumento de Miedo de amar son 
Fred de Gresac y F. de Croisset, 
y los adaptadores, Doris Ander- 
son y Joseph Jackson. La ac- 
ción de la película se desarrolla 
en París y Londres, y su asunto 
gira en torno de un joven procer 
inglés a quien una mujer sencilla. 
encantadora y buena, salva de 
las maquinaciones de un par de 
timadores internacionales. 



BREVE BIOGRAFÍA DE FLORENCE VIDOR 



Florence Vidor nació en Houston, en el estado de Texas, y 
recibió su educación en un colegio de religiosas de aquella ciudad. 
Miss Vidor ingresó en un estudio cinematográfico sin haber pisado 
nunca las tablas de un teatro. Después de aparecer en algunas 
películas, la Paramount le ofreció un contrato por el cual se com- 
prometía a trabajar exclusivamente en sus estudios por determinado 
número de años. Florence Vidor es hoy una de las actrices más 
populares en los Estados Unidos y su nombre es conocido en el 
mundo entero, como lo demuestra el gran número de cartas que 
diariamente recibe, felicitándola por su excelente trabajo artístico 
en las películas de la Paramount Amor incompatible, El divorciador 
divorciado, El mal de las esposas, La colina encantada, La gran 
duquesa y el camarero, El tifón, La magia del amor y El pecado 
popular. Miss Vidor mide cinco pies y cuatro pulgadas de esta- 
tura, pesa ciento veinte libras, tiene la tez trigueña, el cabello 
castaño y los ojos expresivos, de un color claro oscuro. Según 
el juicio unánime de la crítica, la mejor producción de esta actriz 
es Mnedo de amar, película de la Paramount, que se exhibirá en, 

el teatro el y en la cual aparece secundada por 

artistas de universal renombre. 




MARY CARR EN UNA NUEVA PELÍCULA 

La celebrada característica de la escena muda, que tantos y tan 

merecido aplausos conquistó con I 
su actuación en la última produc- 
ción de Adolphe Menjou para la 
Paramount, Rubia o trigueña, 
interpreta el papel de madre de 
Florence Vidor en la nueva crea- 
ción de esta artista, Miedo de 
amar, película también de la 
Paramount, que se exhibirá en el 
teatro , y cuyo estreno se es- 
pera con verdadera expectación. 



P.4C/.V4 12 




Mensq/em tfaranwunt 




i 



"Casiano Pierde y Gana" f^ 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

WALLACE BEERY 

e n 

"CASIANO PIERDE Y GANA" 

("Casey at the Bat") 
Producción de HÉCTOR TURNBULL 

B. P. SCHULBERG 

Productor asociado, Estudio de California 

Película Paramount 

Dirección de MONTE BRICE 

Adaptación del famoso poema de Ernest L. Thayer 

por REGINALD MORRIS y MONTE BRICE 

E. LLOYD SHELDON, Editor en Jefe 



años, es socio de la firma y secretario honorario de 
Casiano. Frente a estas dos "potencias" y con aspira- 
ciones a la mano de Camila, Elmer, barbero de oficio 
y bombero por presunción, no pierde oportunidad de 
eclipsar, ante los ojos de Camila, las buenas pren 
das que adornan la personalidad de Casiano. 
Enviado por uno de los teams de baseball 
más fuertes de Nueva York, llega a Villa- 
céntrica un tal O'Dale con objeto de contra- 
tar a Casiano para que juegue en las 
novenas finales neoyorquinas. Al primero 
que comunica su misión es a Elmer, quien 
corre al campo de baseball y se ofrece a 
Casiano como su apoderado, diciéndole que 



REPARTO 

Casiano Wallace Beery 

Camila Zasu Pitts 

O'Dale Ford Sterling 

Elmer Sterling Holloway 

El Pecas Speck O'Donnell 

Juan MacTague Sidney Jarvis 



E 



ii 



ARGUMENTO 

STAMOS a principios del siglo 
XX, en un lindo pueblecito de 
Norteamérica. Entre las figuras 
de mayor relieve de Villacéntrica se des- 
taca airosa la de Casiano, trapero de ofi- 
cio, uno de los más te- 
mibles jugadores de 
baseball de la localidad 
| y el preten- 
diente más 
afortunado de i 
la bella Cami 
la. El Pe- 
cas, joven- 
c i t o de 
unos trece 



X; - - ■' <■ . 


£ 








f _.'fl,i j, : m 


Ifll 


m 





ya le ha conseguido un magnífico con- 
trato. Desconfiando el Pecas de que El- 
mer quiera hacerse rico a costa de Ca- 
siano, hace que se comprometa a pagar- 
le su salario y además los gastos, a lo 
que accede gustoso el picaro, sabiendo 
que la cantidad que le ofrecen alcan- 
zará más que suficiente para todo. 
Instalado cómodamente en Nueva 
York, en calidad de representante de 
Casiano, Elmer busca los medios de 
romper las relaciones amorosas de 
Camila y el bueno de Casiano. Valién- 
dose de que éste no sabe leer, el des- 
leal representante falsea las cartas de 
Camila y hace creer a 
Casiano que la chica ya 
no le quiere. Decepcio- 
nado, Casiano se entrega 
a la bebida y trata de 
olvidar sus penas pagan- 
do suculentas cenas a las 
coristas de uno de los 
principales teatros del 
Broadway. Esto deses- 
pera a Elmer, quien, se- 
gún el contrato firmado, 
debe pagar el salario de Casiano 
y además los gastos. Cierto es 
que el sueldo que percibe el gran 
jugador pasa de quinientos dólares se- 
manales, de los cuales Casiano sola- 
mente recibe cincuenta, quedando el 
resto para su representante ; pero a tan- 
to monta el capítulo de gastos, que 
Elmer se ve amenazado de ruina, sien- 
do víctima de su propia maldad. 

Entregado a una vida disipada, Ca- 

PAGINA ¡3 




Mensa/era tfaranwiuit 




H 




siano pierde parte de su maravillosa fa- 
cilidad para el bat (palo resistente contra 
el cual el jugador que lo maneja lanza la 
pelota i. en vista de lo cual. O'Dale y Elmer 
decide¿i traicionar a su equipo y apostar 
por los contrarios, después de haber embo- 
rrachado a Casiano. Dase la casualidad 
que la víspera del juego decisivo llega Ca- 
mila a Nueva York para inquirir por sí 
misma las causas que motivan el silencio 
de su amado. Recíbela Elmer, quien para 
convencerla de la vida de disipación a que 
ha llegado Casiano, la conduce a un restau- 
rante donde sabe que se encuentra el joven 
en compañía de las coristas. Aunque un 
poco embriagado, Casiano logra hacer las 
paces con Camila, y al día siguiente se dis- 
pone a empuñar el bat con más habilidad y 
eficacia que nunca. 

Al verlo tan animoso, Elmer y O'Dale, 
que habían apostado grandes cantidades en 
contra de su equipo, temen por los resul- 
tados y deciden impedir que Casiano se 
presente en el campo, para lo cual, fingien- 
do uno de ellos que es médico, logra hacer 
creer al jugador que está muy enfermo y le 
hace tomar unos polvos que lo dejan sumido 
en profundo sueño. Seguros de que Ca- 
siano no podrá despertar hasta mucho des- 
pués de que el juego haya concluido, se pre- 
sentan en el campo y hacen correr la voz de 
que nuestro héroe ha traicionado a su 

PAC1SA 14 



equipo. Las apuestas son doble contra sen- 
cillo. El juego está próximo a terminar con 
una desastrosa derrota para el equipo de 
Casiano y magníficas ganancias para los 
dos pilletes. Camila oye salir de todos lados 
del campo gritos de indignación contra el 
jugador perverso que abandona a los suyos 
en el momento de mayor peligro. De 
pronto, el público reacciona y aclama con 
ensordecedor griterío al grande e invencible 
Casiano, quien llega acompañado del Pecas, 
su leal amigo y secretario, que fué a desper- 
tarlo del sueño que le había producido la 
droga que le dio O'Dale. y lo llevó al campo 
a tiempo de salvar el partido y al equipo de 
una derrota tan vergonzosa como decisiva. 
Al ver a Casiano en el campo, Elmer y 
su cómplice O'Dale se aterrorizan, pues 



tienen apostadas fuer- 
tes sumas de dinero en 
contra de su propio 
equipo. Sin embargo, 
valiéndose de u n a s 
cuantas pelotas que él 
llama amaestradas, 
O'Dale consigue que 
Casiano falle un golpe 
con el bat, el primero 
que falla en su vida, y 
el equipo pierde el 
juego en medio de un 
aguacero de gritos ej 
improperios mal sonan- 
tes contra "el jugador 
que vendió a los su- 
yos." 

Todo el mundo se 

aparta de- Casiano y 

hasta los chiquillos de 1 

la calle le acusan de 

traidor. Únicamente 

Camila, que sorprendió 

a Elmer y a O'Dale en sus malos manejos. 

conoce la verdad y hace lo posible por 

poner en claro lo ocurrido para salvar a su 

amado. 

Algunas horas después de finalizado el 
juego y cuando se ha descubierto ya la 
traición de los dos granujas, el equipo en- 
tero corre al hotel donde se aloja Casiano 
para reivindicarlo y ofrecerle una demostra- 
ción pública de la confianza que les merece 
a todos los compañeros. Elmer y O'Dale 
son conducidos a la cárcel, mientras que 
Camila, la linda costurera de Yillacéntrica. 
estrecha entre sus brazos al bueno de Ca- 
siano y le promete no separarse de él du- 
rante el resto de sus días. 

El Pecas en su calidad de secretario hono- 
rario de Casiano, "el mejor bateador del 
mundo," aprueba, firma y rubrica. Yilla- 
céntrica pierde a su trapero, pero se con- i 





Mensa/era tyarantaunt 




;uela de la pérdida con la fama que da al pueblo el tener en su 
recinto un héroe nacional, que con el bat en la mano es capaz de 
anzar una pelota a dos kilómetros y medio de distancia. 

J. de B. 






Publicidad y Propaganda 
BREVE BIOGRAFÍA DE FORD STERLING 

Ford Sterling nació en Crosse, Wis., el 3 de noviembre de 
1883. Cuando aún era muy niño llegó a su pueblo el antiguo circo 
:cuestre de John Robinson, y Ford, al igual de muchos otros 
nuchachos, se entusiasmó en seguida con los elefantes y los ca- 
ndios. Cuando el circo levantó el vuelo, Ford Sterling salió del 
meblo, para unir su suerte a la de los artistas ambulantes. Meses 
lespués caracterizaba papeles de clown y hacía 
;1 encanto de sus compañeros durante las lar- 
jas jornadas por los caminos donde transitaba 
a farándula. 

Dos años anduvo Ford Sterling con el circo, 
il fin de los cuales fué contratado por George 
IVhittier, recorriendo todos los escenarios 
jle Norteamérica en su calidad de actor có- 
nico de la compañía. Subiendo en grado 
j en salario, más tarde lo vemos en el fa- 
ñoso cuadro artístico de John Morrison, 
l'Boat Show." De aquí se trasladó a Nueva 
jfork y tomó parte en numerosas comedias, 
legando a ser uno de los atractivos princi- 
pales en compañías de variedades y saínetes 
pinicos. Mack Sennet, que supo descubrir 
¡as aptitudes del joven artista, le ofreció 
un contrato para que filmase algunas 
iculas. Desde entonces el antiguo 
\lown infantil ha continuado trabajando 
para el cinema, siendo director, produc- 
tor y actor. A él se deben varias 
comedias de gran importancia. 
'Últimamente caracterizó el pro- 
tagonista en El Fa- 
chendoso, su prime- 

i producción para 
a Paramount. 
Ford Sterling pesa 

80 libras, mide 5 

ies y 10 pulgadas 

e estatura, tiene los 
ieporte al aire libre. 
jVLack Sennet en California. 



originales de la obra. Wallace Beery, protagonista de esta mag- 
nífica película, se mostró entusiasmadísimo al ver lo artístico que 
resulta en la pantalla el ritmo seguido por los bailarines vestidos 
en traje de época. Nueve bellezas con sus galanes impresionaron 
la escena, considerada como una de las más lucidas y originales. 
Al presentar este baile en la pantalla, la Paramount contrató a 
Walter Wills, famoso bailarín de aquella época, para que se en- 
cargase de enseñárselo a las parejas que lo han filmado. En el 
reparto de la película figuran los conocidos artistas Ford Sterling, 
Zasu Pitts y Sterling Holloway. 



EL 




CABELLO LARGO ES UNA RELIQUIA 
DEL PASADO 

Tal queda demostrado en varias escenas de la 
nueva película de Wallace Beery para la Para- 
mount, "Casiano Pierde y Gana," obra que se exhi- 
birá por primera vez en esta localidad en el tea- 
tro el 

El argumento de dicha película, en la 
cual caracteriza el protagonista el cono- 
cido actor, que tantos aplausos ha con- 
quistado con su actuación en Reclutas a 
retaguardia, se desarrolla hace unos 
treinta años. Las mujeres que aparecen 
en ella usan la cabellera larga y están 
peinadas al estilo de la época. Los trajes 
y hasta los mismos ademanes de las per- 
sonas están en todo en armonía con el 
ambiente en que se desarrolla la obra. 
Tan extraño parece el espectáculo de las 
faldas largas, del corsé entallado, de los 
movimientos recogidos y del cuello sin 
escote, que casi • nos parece imposible 
figurarnos a las mujeres de hoy con los 
atavíos de hace unos treinta años. La 
cabellera se nos figura una de las tantas reliquias 
del pasado que ya no tienen razón de ser. 

Integran el reparto de esta película los cono- 
cidos artistas Wallace Beery, Zasu Pitts y Ford 
Sterling. Además, como uno de los atractivos 
más importantes de una de las escenas, seis be- 
llezas de la escena muda bailan a estilo de la 
época, lo que nos da la impresión de algo muy 
bello que se fué y que ya no volverá más. 



ojos y el pelo obscuros y es amante del 
No está casado. Trabaja en el estudio de 



UN BAILE DE HACE TREINTA ANOS QUE 
VUELVE A ESTAR DE MODA 

Con motivo de haber presentado en la nueva película de la 
'aramount, Casiano pierde y gana, uno de los bailes más en boga 
lace unos treinta años, varios grupos de artistas acaban de hacerlo 
"evivir y en la actualidad se ha puesto de moda en numerosos sa- 
lones de baile de Nueva York. 

El baile en cuestión aparece en Casiano pierde y gana, película 
iue se exhibirá por primera vez en esta localidad en el teatro 

el , como una de las escenas más atractivas y 



WALLACE BEERY ES UN CONSUMADO 
JUGADOR DE "BASEBALL" 

La multitud de espectadores más enorme que jamás se haya 
reunido para presenciar un juego de baseball, es insignificante si 
la comparamos con la que se reunió para presenciar el partido en 
que aparece Wallace Beery como el pitcher irresistible en Casiano 
pierde y gana, la nueva gran producción de este actor para la Para- 
mount, película que se estrenará en el cine el 

y que ha causado sensación entre los numerosos aficionados a dicho 
deporte al presentarla en los grandes coliseos neoyorquinos. 

Es de notar que Mr. Beery, además de actor de valía, es un 
consumado jugador de base-ball. Al escogérsele para carac- 
terizar el papel que interpreta en dicha película, recibió una gran 

PAGINA 15 







a 



Mensajera tyaranwunt 




alegría, ya que se le presentaba ocasión de mostrar a sus numerosos 
admiradores sus dotes incomparables como pitcher, cosa que no 
había podido hacer hasta entonces. En el reparto de Casiano 
pierde y gana aparecen los nombres de artistas tan celebrados como 
Ford Sterling, Sterling Holloway, Zasu Pitts y Iris Stuart. 



MEJOR QUE LA MAYORÍA" 



. 



Z\Sl PITTS ECLIPSA CON SU INGENUIDAD A 
MUJERES MAS BELLAS 
QUE ELLA 

Sin ser una beldad ni mucho 
menos. Zasu Pitts, ingenua de la 
película Casiano pierde y gana, 
de la Paramount. eclipsa a un 
grupo de hermosísimas mujeres 
que aparecen en varias escenas 
de este film, el cual se estrenará 

en el Teatro No 

es la belleza tísica lo que hace 
excesivamente simpática y atrac- 
tiva a Zasu Pitts, pues Zasu, 

sin ser un adefesio, no es, ciertamente, ninguna Venus de Milo, sino su 
personalidad y, sobre todo, su gran comicidad y talento. Zasu Pitts 
interpreta en la película el papel de una beldad pueblerina que, loca de 
amor por un jugador de pelota famoso, se traslada a la ciudad para asistir 
a la triunfal apoteosis de Casiano, la cual a fin de cuentas no resulta ni tan 
triunfal ni tan apoteósica como Zasu, o Camila, para darle su verdadero 
nombre, hubiera deseado. 

En Casiano, pierde y gana Zasu Pitts se revela una vez más una ingenua de 
la pantalla como hay pocas que la igualen en espontaneidad y vis cómica. 



Así calificó la crítica neoyorquina a esta bella película cómica, 
que lleva el sugestivo título de Casiano pierde y gana. No im- 
porta que el aficionado esté alegre, o que en su espíritu pese al- 
gún dolor, precisamente si le sucede esto último, debe ir al teatro 
más inmediato donde se exhiba la más reciente de las películas in- 
terpretadas por el genial Wallace Beery, hábilmente secundado por 
un grupo de eminentes artistas, para olvidar sus 
penas y sus dolores. 




"CASIANO PIERDE Y GANA" 

No se trata de un nombre propio, como algunos pudieran suponer, 
trata de una nueva película cómica de Wallace Beery, en la que el protago- 
nista pierde en el juego y. . . al perder, gana. ¿Qué es lo qué gana Casiano, 
que en este caso es Wallace Beery? Resulta demasiado largo el explicarlo. 
Lo mejor que puede hacer el lector, si quiere reir a más no poder, es reservar 
una localidad en el cine el día en que se estrenará esta magnífica producción. 
Dícese que en Nueva York, al ser proyectada en uno de los grandes teatros 
de la gran urbe, hizo desternillar de risa a un tendero judío en bancarrota. 
Esto podrá dar una idea de la clase de película que es Casiano pierde y gana, en 
la cual aparecen artistas de tanto renombre 
como Ford Sterling, Zasu Pitts, Sterling 
Hollway y otros. 




PAGl\A 16 




Mensa/era ^aramaunt 




44 



L©c Soñadora. 



*i 




i 



Adolph Zukor y Jesse L. Lasky 

Presentan a 

BETTY BRONSON 

c n 

"LA SOÑADORA" 

("Ritzy") 
Producción de ELINOR GLYN 
B. P. SCHULBERG, Productor aso- 
ciado, estudio de California 
Dirección de RICHARD ROSSON 
Editor en jefe: LOUIS D. LIGHTON 
Película Paramount 
REPARTO 

Rosalinda Betly Bronson 

Duque de Westborough James Hall 

Algy , .' ... William Austin 

María » Joan Standing 

Natán Brown §3 George Nichols 

Alí Hassan Ervin Renard 



.jaban cursis y rurales, como ella decía, 
¡ignorando, sin duda, el verdadero signifi- 
cado de ese vocablo. 

Decidida a todo, incluso a abandonar a 
I escondidas cualquier día su minúscula ciu- 
]dad natal, para extender el vuelo hacia hori- 
(zontes más amplios y despejados en donde 
leí humo espeso de las fundiciones de su 
¡padre no la ahogase, una hermosa mañana, 
[cuando menos lo esperaba, se presentó en 
livor City, de riguroso incógnito, el joven 



duque de Westborough, de la más rancia 
nobleza inglesa, con el objeto de estudiar los 
métodos empleados en los grandes talleres 
metalúrgicos de Natán Brown, padre de la 
soñadora Rosalinda. 

A pesar del riguroso incógnito que ocul- 
taba su verdadera identidad, el joven procer 
británico no podía ocultar bajo un nombre 



supuesto su distinguido porte, 
el cual revelaba a cada' paso, a 
los inquisitivos ojos de Rosa- 
linda, su noble prosapia. 

Sospechosa de que en su casa, 
bajo el oscuro y plebeyo ape- 
llido de Smith, se escondía un 
Par de Inglaterra, o por lo me- 
nos un duque de la Gran Bre- 
taña, Rosalinda se 
veía ya en la Corte, a 
la cual acababa de ser 
admitida, con el pom- 
poso título de duquesa 
de Ivor City, gracias 
a la influencia, en los 
altos círculos palacie- 
gos, de su esposo, el 
joven aristócrata que 
se hospedaba de in- 
cógnito en su casa. Un día, poco antes del 
de la partida de Mr. Smith de Ivor City, en 
una fiesta dada en su honor en la elegante 
residencia del acaudalado industrial, Rosa- 

P AGINA 17 



Cl 



gfed 



& 



^Mensa/era ^aramaunt 




linda se atrevió a revelar sus hasta entonces secretas ambiciones y 
Fantásticos deseos a sus amigas, quienes, como es natural, escu- 
charon con mezcla de compasión y hurla las palabras de la eterna 
Minadora. 

— ¿Qué harías. Rosalinda, 
si cualquier Mr. Smith se 
enamorase de ti? ¿Despre- 
ciarías su amor? — se atre- 
vieron a preguntarle sus 
amigas. 

— Sí ; porque escrito está en 
el libro de mi destino que me 
casaré con un duque de Ingla- 
terra — respondió resuelta- 
mente Rosalinda. 

Al día siguiente, la Gaceta 
de Ivor City comentaba con 
irónicas palabras las ambicio- 
sas pretensiones de una distin- 
guida doncella de la localidad 
cuyo nombre, por discreción, 
no mencionaba. 

Deseosa de huir del ridículo 
que se le venía encima si el 
huésped de su padre resultaba 




un Mr. Smith cualquiera en vez de un duque de la nobleza inglesa. 
Rosalinda propone a su padre un viaje a Europa en compañía de! 
joven invitado. 

Trabajo le cuesta a Rosalinda convencer al autor de sus días ch- 
ía inminencia del proyectado viaje a Europa, mas creyendo el buen 
Brown que un cambio de ambiente ahuyentaría las románticas ilu- 
siones, que como traviesos pajarillos anidaban en la cabecita de su 
hija, dio al fin su consentimiento y hechos los preparativos necesa- 
rios para el viaje a Londres, nuestros amigos partieron para 
Nueva York en donde se embarcaron en uno de los grandes vapores 
trasatlánticos que constantemente salen de ese puerto. 

A bordo del vapor, el supuesto Smith encuentra a su amigo 
Algy Yorkes, un compatriota que se las echa de aristócrata y de 
cuyo ojo derecho no se aparta jamás el británico monóculo, o 
monoclo, como ahora dicen algunos. 

De conformidad con Mr. Brown, Smith se pone de acuerdo con 
Yorkes para que éste finja que es el duque de AYestborough, y así 
jugar una broma un poco pesadita a Rosalinda para que en lo 
futuro no le queden deseos de emparentar a la familia Brown con 
algún cazador de fortunas que en unos cuantos meses diese buena 
cuenta de la suya. 

Hechas las presentaciones de rigor, Rosalinda cambia unas 
cuantas palabras con el fingido duque, y aunque éste es un sujeto 
antipático y hasta cierto punto afeminado, a la doncella soñadora 
le parece el compendio de todas las varoniles perfecciones. 

— ¡ Qué simpático es el duque de Westborough ! — le dice Rosa- 
linda a Smith. 

— ¿ Por qué es noble ? — inquiere Smith, sorprendido. 



PAG1SA 18 




Mensajera tyaramxuuit 




: — Precisamente — replica Rosalinda. 

Enterado Mr. Brown de la impresión que el de Yorkes produjo en su 

ja, tan distinta de lo que él y Smith se figuraban, ambos comprenden que 

tarea que se han impuesto es más ardua de lo que en un principio se imagi- 

ban. Sin embargo, decididos a curar a Rosalinda de sus locas pretensiones 

| este lo que costare, ambos instruyen al del monóculo para que se haga lo 

ás antipático posible a la doncella, aunque para lograrlo tenga que apelar 

a la violencia. 

Aleccionado hábilmente por sus 
amigos, Yorkes vuelve a la carga, 
en esta ocasión con más brío, mas 
todo cuanto hace resulta inútil 
ante la actitud decidida de Rosa- 










f.da, quien a todo trance quiere 
'jr la duquesa de Westborough, 
espera con ansiedad la llega- 
l del vapor a Londres para 
i,ntraer matrimonio en cuanto 
nga pie en tierra firme. 
¡Para complicar la situación, 
Drkes está locamente enamo- 
do de María, la prima de 
Dsalinda, que la acompaña, 
aria cree a pies juntillas que 
irkes está verda- 
ramente chiflado 
Rosalinda 

e vuelve la 
)alda. Téme- 
lo Yorkes de 
t si la broma 

prolon- 
por más 





tiempo perderá a María, así se lo comunica 
a Smith, manifestándole, además, que lo me- 
jor que puede hacer es casarse de una vez 
con Rosalinda, pues "escrito está en el libro 
de su destino que tiene que casarse con un 
duque de Inglaterra," y, ¿qué mejor duque 
que él para el caso? 

Mas como que el falso Smith no consi- 
dera propicio aún el momento de descu- 
brirse, suplica a Yorkes que tenga pacien- 
cia y que lleve a la chica hasta el altar en 
donde, en presencia del cura que ha de ca- 
sarlos, la repudiará públicamente para ma- 
yor efecto y vergüenza suya. 

Humillada, pero no vencida, ni mucho 

menos convencida, Rosalinda espera la 

noche para huir del hotel donde se aloja 

y dirigirse a uno de los cabarets de peor 

reputación de la ciudad, en donde encuentra 

a Alí Hassan, un noble hindú, compañero de viaje 

trasatlántico, quien la invita a sus habitaciones 

del hotel donde mora con el pretexto de enseñarle 

unas joyas y unos tapices orientales de raro valor. 

Instigado por el licor, del cual Rosalinda afortunadamente no 
comparte, el hindú hace insinuaciones amorosas a la doncella, que 
ésta rechaza con heroica resistencia, amenazando a Hassan con 
hundirse un hacha de guerra hindú, que arranca de una panoplia, en 
el pecho, si insiste en avanzar otro paso hacia ella. 

Temeroso de las consecuencias, Hassan llama a uno de sus criados 
y le ordena, en nombre de Alá, que salga a la calle en busca de un 
taxi para mandar en él a la enfurecida y furiosa muchacha a su hotel. 
Con la divina intercesión de Alá, el criado hindú no tarda en 
aparecer con el taxi, como tampoco tarda en hacer su aparición en 
el lugar, con el auxilio de la policía, el verdadero duque de West- 
borough, quien descuelga a Rosalinda de un balcón, en cuyos hierros 
había quedado prendida al intentar arrojarse a la calle para huir de 
las garras del hindú. 

— ¿ Continúas queriendo ser la duquesa de Westborough a pesar 
de todo? — le pregunta amoroso a Rosalinda el falso Smith mientras 
la estrecha en sus brazos. 

PAGINA 19 




Mensajera ffiíramaiint 




DETTY" BRONSON 




RITZY la llama- 
ban irónica- 
mente sus amigas 
porque Rosalinda 
estaba poseída de 
delirio de grande- 
zas. Y en el Ritz, 
de Londres, sun- 
tuoso hotel del cual 
sus amigas deriva- 
ban el apodo, fué 
donde la eterna so- 
ñadora vio realiza- 
das sus fantásticas 
ilusiones. 



w 



La Soñadora 

("Ritzy") 

con JAMES HALL 

Producción de ELINOR GLYN 

Una película Paramount presentada por Adolph Zukor y Jesse L. Laski 



Rosalinda contesta con un movimiento de cabeza afirmativo. 

— Lo serás, encanto, pues yo soy el duque de Westborough. 

— Me lo figuré desde un principio — replica, sonriente, Rosalinda, 
a la vez que une sus cálidos labios con los del joven duque como 
promesa muda de un amor inmenso y eterno. 



"LA SONADORA" ES UNA PELÍCULA 
INTENSAMENTE PSICOLÓGICA 

Pocos autores sajones contemporáneos han tenido el acierto de 
penetrar tan hondamente en el alma femenina como Elinor Glyn, 
ilustre autora de la novela que sirvió de tema a la película con 
que encabezamos estas líneas. En Ritzy (La soñadora), como 
en // (Ello), la señora Glyn se nos revela como una profunda 
conocedora de las emociones que gobiernan la mente de sus 
hermanas de sexo, arrastrando a las más débiles, a veces, a la 
consumación de hechos verdaderamente excéntricos 
e inusitados, tales como los que en el desarrollo de 
la película La soñadora ejecuta inconscientemente 
la protagonista, cuyo papel interpreta admirable- 
mente la bellísima e ingenua actriz Betty Bronson. 
Elinor Glyn demuestra conocer a fondo la vida, las 
mujeres y el amor, trilogía que sirve de tema a la 

PAG IX A 20 




mayoría de sus obras cinematográficas. La película La soñade, 
no puede, en rigor, calificarse de dramática en el sentido estricto 
la palabra," ni tampoco puede decirse que es, esencialmente habla 
do, una comedia, pues en ella abundan las situaciones cómicaá 
las dramáticas en proporción perfectamente balanceada. L 
escenas de la película que se desarrollan en la habitación del no 
hindú no pueden ser más intensamente dramáticas, como tampe!; 
pueden ser más chistosas las que se desarrollan a bordo del ts| 
atlántico entre el falso duque y el amigo que se empeña en co 
carie en una situación harto difícil y embarazosa. Psicológí; 
mente hablando, el estudio no puede ser más completo. De una pi 
te tenemos a una jovencita, nacida en pañales de oro y act 
tumbrada a hacer su santísima voluntad desde la cuna, y | 
padre débil, dotado de una fortuna inmensa, que no se atrt 
a contrariar a su hija en ninguno de sus múltiples capricb 
El resultado que produce el choque de estas dos natura 
zas se manifiesta al final de la película cuando el pac 
impotente contra los caprichos de su hija, la abandone 
poco menos, a su albedrío. El final no es tan trági 
afortunadamente, como pudiera suponerse, grac 
a la oportuna intervención de un hombre, noble ei 
más amplia acepción del vocablo, que salva a la 
cauta soñadora de la ruina y el deshonor. 







Mensajero tyaranuwnt 




GRANUJAS POR DOQUIER 




ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY Presentan 

"GRANUJAS POR DOQUIER" 

("Too Many Crooks") 

, con 

MILDRED DA VIS. LLOYD HUGHES, GEORGE BANCROFT 

y EL BRENDEL 

Dirección de FRED NEWMEYER 

Película Paramount 

Basada en un asunto original de E. J. Rath; versión cinematografía de Rex Taylor 



REPARTO 



Celia Mildred Davis 

Juan Barton Lloyd Hughes 

El "Trueno" George Bancroft 

"Pachón" El Brendel 

El "Anguila" William V. Mong 

Erasto Masón John St. Polis 



El "Vivo" Otto Matiesen 

"Frisco" Flora Betty Francisco 

Stone Gayne Whitman 

Mayordomo Tom Rickets 

Federico Smythe Cleve Moore 

Sra. Smythe Ruth Cherrington 

Daniel Boyd Pat Hartigan 




ARGUMENTO 

ELIA MASÓN, 

hija única de un 

banquero retirado, 
pirra por la dramatur- 

Si pudiese escribir 
drama, especialmente 
drama de asunto poli- 
:o en el cual los prin- 
iles intérpretes fue- 
un detective tan fa- 
go como Sherlock 
mes y un granuja más 

Lque Merlín, Celia sería 
ujer más feliz de la tierra. 
ia noche, de regreso a su aris- 
rática residencia de Long Is- 
p, después de haber presenciado un esca- 
riante drama del hampa ciudadana, escri- 
toor un dramaturgo novel llamado Juan Barton, 
ímpañada de Marshall Stone, abogado de la fa- 
a Masón, Celia confía a éste sus ilusiones y después de criticar 
Irama que acaba de presenciar, en términos harto desfavorables 
a su autor, quien es amigo íntimo del abogado, asegura a éste 
ella se siente capaz de escribir un drama mejor que el que han 



presenciado. Lo único que le falta para ello es ponerse en contacto 
con una pandilla de granujas, por unos días, con el fin de adquirir 
ciertos conocimientos que le faltan para salir airosa en su empresa 
dramática. Enterado Barton por Stone de los planes y ambiciones 



PAGINA 21 




Mensajero ^araitiaunt 





que Celia acaricia, el mismo se encarga de facilitar a la muchacha, 
por conducto de éste, una pandilla de granujas, que, en honor a la 
verdad no son tal cosa, sino actores disfrazados de granujas. Sin 
embargo, deseoso de vengarse de la mujer que tan acremente criticó 
su drama, Barton tiene buen cuidado de que los actores que le pro- 
porciona sean de lo más malo que darse pueda, como podrá juzgar 
el que leyere por sus sobrenombres : el Trueno, el Vivo y el Anguila. 
Frise o Flora es la primera actriz y primer granuja de la cuadrilla 
granujeril. Instalados cómodamente los granujas en la palaciega 
residencia del banquero Mr. Masón, con gran indignación de éste e 
inmensa alegría de Celia, el Trueno, el Vivo, el Anguila y demás 
compinches, hábilmente aleccionados por Barton, quien tiene buen 
cuidado de reservarse el papel de jefe de la pandilla, comienzan 
sus fechorías. Tan a la perfección desempeñan su cometido los 
actores granujas, o viceversa, que a las veinticuatro horas de haber 
entrado "en funciones," el Vivo ha aliviado a los invitados a una 
fiesta campestre, dada en los jardines de la mansión del banquero 
Masón, de media docena de relojes de oro, ocho carteras, cinco co- 
llares, uno de ellos de perlas, dos zafiros y otras tantas pulseras, en 
tanto que el Trueno, de servicio en el interior de la 
casa, ha hecho desaparecer una vajilla completa de 
plata y muchos otros objetos de valor. Frisco Flora, 
la vampiresa irresistible, ha rendido a quince millo- 
narios, quienes están decididos a entablar igual nú- 
mero de divorcios. Todos los objetos robados, con 
excepción de los quince corazones de las víctimas i 
de Trisco Flora, son religiosamente depositados en 
secreto, por Barton. en la caja de caudales de Ma- 
són. Cuando la situación comienza a hacerse inso- 
portable para todo el mundo menos para Celia, que 
se encuentra muy a sus anchas entre la granujería 




que ha de proporcionarle un tema sensacional para su melodran 
hace su aparición la policía. En un instante, los granujas desap 
recen como por encanto, llevándose consigo, contraviniendo 
instrucciones de Barton, cuanto objeto de valor dejaron de desl 
sitar en la caja y la caja misma, la cual, temeroso el joven dratfl 
turgo de que la comedia se convirtiese en tragedia debido al eiil 
siasmo de sus intérpretes, había dejado vacía, después de colon' 
los documentos y valores que en ella estaban depositados, en 
lugar donde Pachón, el vigilante, pudiese fácilmente hallad j 
Descubierta la farsa por sus mismos autores a satisfacción de 1 
dos, incluso de Celia, Barton y la joven aspirante a dramaturgo 
man una pluma y juntos escriben el título del drama que habrán I 
producir en colaboración, Granujas por doquier, como maride 
mujer. 

Publicidad y Propaganda 
"GRANUJAS POR DOQUIER" 

Esta película de la Paramount, cuyo estreno se anuncia píj 

esta noche en el Teatro , es, a juzd 

por las opiniones de los críticos cinematografió 
que la han comentado, una de las películas más 
teresantes en su género que se han presentado! 
público. Dotada de un argumento cuyo interés ¡ 
decae un solo instante por las innumerables sorp| 
sas que contiene, este film ofrece la particularidlj 
de estar interpretado por un grupo de artistas er 
nentes que hacen cuanto está de su parte para m^| 
tenerse a la altura de sus respectivos papeles. Teif 
mos en el reparto de Granujas por doquier, encal| 
zando la lista de tan distinguidos histriones de 



PACiy.4 22 




Mensa/era tyaranwunt 





pantalla, a la gentilísima 
actriz Mildred Davis, a 
quien el público recor- 
dará de las películas 
Doctor Jack, Marinero a 
la medida y El hombre mos- 
ca. Esta última, como tendrá 
presente el lector, fué uno 
os triunfos más sobresalientes del popular actor cómico 
óld Lloyd. Lloyd Hughes, otro de los principales inter- 
és de Granujas por doquier, ha tomado parte, recientemente, 
(as películas de la First National Pictures, intituladas, Forever 
r, Ella Cinders y Ladies at Play. George Bancroft, el chistoso 
cañón de la estupenda película La fragata invicta, de la Para- 
nfe; el villano de Los jinetes del correo, y el contramaestre de 
tifón, encarna el papel de Trueno, de Granujas por doquier, 
insuperable maestría. El Brendel, el gracioso actor cómico 
La colegiala altiva y Por una mujer, es otro de los intérpretes 
aparecen en el reparto de la última producción del director 
d Newmeyer, a quien se deben películas del fuste de La casa de 
siete llaves, El campeón del amor, La suerte loca y Por qué 
arse, todas ellas de un marcado sabor cómico. E. J. Rath, 
r de El neurasténico, lo es también de Granujas por doquier. 
sunto de esta película gira en torno de una caprichosa doncella 
tía sociedad neoyorquina, quien, deseosa de escribir un drama 
■Bdo en un asunto policíaco, invita a su casa, elegante palacete 
lijado en un barrio aristocrático de la ciudad, sin el consentimiento 
■feu padre, a una pandilla de granujas, o por lo menos así ella se 
nagina, quienes cometen un sin fin de graciosas fechorías. Des- 
ierto finalmente el enredo, el autor de la farsa, quien resulta 



ser un dramaturgo fa- 
moso, y la millonaria 
aspirante a tal, inician 
la colaboración para 
la producción de un 
drama policíaco, en el que 
los actores de la farsa serán 
los principales intérpretes. 
Como es de suponerse, para que la 
colaboración resulte verdadera- 
mente eficaz, tiene por anticipado que santificarla el cura y así 
sucede. . 

Gacetillas para el Programa y el Periódico Local 

CATORCE DIRECTORES PARA DIRIGIR 

UNA ESCENA 

Catorce directores de películas se reunieron en el estudio cali- 
forniano de la Paramount el día que comenzó la impresión de las 
escenas de la película Granujas por doquier, para celebrar el re- 
torno de Mildred Davis, principal intérprete femenina de la pelí- 
cula, al estudio, después de una ausencia de cuatro años. La cele- 
bración, o bienvenida, consistió en que los catorce directores, en 
armoniosa colaboración, dirigieron la primera escena de la película 
Granujas por doquier, en calidad de ayudantes de Fred Newmeyer. 
Los directores que dirigieron la impresión de esa escena, aparte de 
Fred Newmeyer, fueron James Cruze, Monte Brice, Clarence 
Badger, Dorothy Arzner, Frank Lloyd, Luther Reed, Arthur Ros- 
son, Richard Rosson, Larry Semon, Mauritz Stiller, John Waters, 
Lothar Mendes y H. D'Abaddie d'Arrast, o sea todos los que a la 
sazón se hallaban en el estudio de la Paramount. Mildred Davis, 

PAGINA 23 




Mensa/era tyanurwunt 



"GRANUJAS 



_ 



POR DOQUIER" 



CUIDADO CON LOS GRANUJAS! 

Los hay por doquier: en la calle, en el tran- 
vía, en la casa. En donde uno menos se pien- 
sa salta un granuja. 

CUIDADO CON ELLOS! 




la gentil actriz, a quien el público recordará de las películas Doctor 
Jack y El hombre mosca, agradeció emocionada el homenaje que le 
tributaron los metteurs mencionados con motivo de su retorno a la 
pantalla, y con palabra torpe por la emoción, expresó el deseo de 
que la película Granujas por doquier, con tan buenos auspicios 
comenzada, fuese la mejor en que ella ha tomado parte. El retorno 
de Mildred Davis a la pantalla, será, sin duda, una grata noticia 
para los aficionados al arte mudo. 



¡CUIDADO CON LOS GRANUJAS! 

He aquí el decálogo que formuló un reputado criminalista ameri- 
cano que actuó como asesor técnico del director Fred Newmeyer 
durante la impresión de las escenas de la película Granujas por 
doquier, en el estudio de la Paramount. 
1. — Xo intimar con personas desconocidas. 
2. — Xo lucir joyas de valor en público. 

3. — No hacer alarde del dinero que uno lleva en la cartera. 
4. — Xo esconder la llave del domicilio en alguna de las habita- 
ciones; es preferible darla a guardar al vecino... si éste es 
persona honrada. 

PAGINA 24 



5. — Jamás, bajo ninguna circunstancia, debe aceptarse una cita 
teléfono de un desconocido. Como medida de precauc 
avísese inmediatamente a la policía. 

6. — En caso de necesidad de andar de noche por una calle oscí 
es preferible caminar por mitad de la calle que por la acerj 

7. — Jamás deben firmarse los cheques con lápiz o dejar el imp< 
en blanco. 

8. — Nunca debe firmarse un papel, por trivial que sea el asui 
sin antes leerlo. 

9. — Al dejar el automóvil en la calle hágase después de ceri 
con llave. Consérvese el número del motor en un lugar segi¡ 

10. — Al andar de noche por parajes solitarios hágase cantand 
silbando fuerte. Esto, que a simple vista parecerá una a 
pieza, es una precaución de seguridad que no falla. Este c 
sejo se atiene no sólo al adagio español de quien canta su 
espanta, sino que advierte a la policía que el que silba o ca( 
es una persona decente. 
La película Granujas por doquier, durante la impresión da 

cual en el estudio de la Paramount se formuló el anterior decálc 

es una comedia de asunto granujeril, de lo más original e interesa 

que ha presentado al público la Paramount. 




Mensa/era tyaranwunt 




CAMINO DE ARIZONA" 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 
Presentan a 

GARY COOPER 

e n 

"CAMINO DE ARIZONA" 

("Arizona Bound" ) 

con 

BETTY JEWEL y EL BRENDEL 

Dirección de JOHN WATERS 



REPARTO 

rid (a) Arizona Gary Cooper 

ta Betty Jewel 

son El Brendel 

ina Jack Dougherty 

\ k el Tejano Christian J. Frank 

(n Winslow Charles Crockett 

nás Winslow Joseph Butterworth 

I uacil Guy Oliver 

Vaqueros, bandidos, pueblo, etc. 

Película Paramount 



IRGUMENTO 

fsión castellana por 
Cornelius 

TONTADO en 
) I soberbio ca- 
ballo blanco, 
os los muslos so- 
los flancos de la 
ntura, y apenas 
cansando las pun- 
as de las botas en 
adera de los estri- 
5, David cabalgaba 
rumbo fijo, ol vi- 
la su ruta de Ari- 
-í'ia, despreocupado 
ilegre, no lejos de 
contornos de la 
a minera del Mez- 
Jte. 
e vez en cuando, 



un ligero fruncir de cejas, una mirada 
fija y prolongada al cielo, como si qui- 
siera penetrar su infinito, daban muestra 
de que algún pensamiento tenaz se agi- 
taba en la mente del mozo. 

— ¡ Si se tramará algo con 
este dichoso envío de 
oro ! — soliloquiaba el 
apuesto y joven 
jinete — ; hay en to- 
do mucho misterio. | 
Este Hanna no me gusta. ¡ Vere- 
mos!... No he de perder de vista 
esta diligencia. Y lo que menos me 
gusta es que este amigo le esté ha- 
ciendo la ronda a la Anita. . . 

En estos pensamientos iba el jinete 
del caballo blanco, cuando, repentina- 
mente, de un recodo del camino, como 




* 




a 








a un kilómetro de distancia, apareció la dili- 
gencia que tanto preocupaba a nuestro 
hombre, con sus seis caballos al galope 
tendido. 

— Ahí van — di jóse David — veamos en lo 
que para esto. 

Y se escondió detrás de unos matorrales, 
dejando pasar la diligencia, a la que siguió, 
entrándose en una estrecha vereda que se 
deslizaba oculta y tortuosa a lo largo del 






camino. No ha- 
bía pasado mu- 
cho tiempo desde 
que diera prin- 
cipio el espio- 
naje cuando avi- 
zoró que el 
coche se detenía 
bruscamente y 
que todos los 
hombres que 
formaban su 
guardia levanta- 
ban los brazos al 
cielo. 

Atravesados en 

el camino, vio a 

varios hombres, con los rifles 

echados a la cara, amenzando 

a los ocupantes del coche. 

No le cupo duda de que 
se trataba de un asalto en 
pleno camino, y, picando 
espuelas a su montura, lan- 
zóse al galope al lugar de la 
emboscada, hasta lograr ponerse a la reta- 
guardia de los propios asaltantes. 

— ¡ Manos arriba ! — gritóles con voz to- 
nante, mientras con su pistola apuntaba aí 
grupo de los foragidos. 

Y, como si aquella fuera la señal de libe- 
ración, los de la diligencia aprovecharon la 
coyuntura para sacar sus armas y hacer 
fuego sobre los salteadores. 

Hanna, el conductor de la diligencia y 

PAGINA 2$ 




Mensajera tyaramoiuit 




/>"' 



.1* *" * 




en CAMINO DE 

n^KARIZONA 




BETTY JEWEL y EL BRENDEL 

Basada en un asunto original de Richard Alien Gates, adaptado a la pantalla 
por Marión Jackson; versión cinematográfica de John Stone y Paul Gangelon. 



jefe de la expedición, fué el primero en disparar, y los asaltantes, 
viéndose perdidos, tomaron las de Villadiego, no sin antes dejar dos 
muertos sobre el campo. David, que amaba la acción y las aven- 
turas, lanzóse con su brioso corcel a la persecución de los que 
buían. mas no habría corrido doscientos pasos cuando una detona- 
ción a sus espaldas detuvo su carrera, haciéndole caer en tierra sin 
sentido. 

* * * 

— ¿ Qué hacemos con éste ? — preguntaba a Hanna uno de aque- 
llos hombres que iban en la diligencia, señalando a David que yacía 
sin sentido. 

—A ese nos lo llevaremos al Mezquite. Y alegrémonos de que 
todo haya salido mejor de lo que habíamos pensado. Enterrare- 
mos el oro en algún lugar cercano y podremos decir que Jack el 
Tejano nos lo ha robado, y. para mejor prueba, llevaremos a este 
muchacho haciéndolo pasar como uno de la partida a quien hicimos 
prisionero. Asi nos deshacemos de él como testigo que pueda 
comprometernos. 

Y. dicho y hecho, enterraron el oro y emprendieron el regreso 

PACÍ Y 4 26 



a la villa del Mezquite, plenamente fortificados con el cuento c 

robo y del asalto. 

* * * 

David logró escapar cuando las cosas se presentaban para 
con peor talante, y juró para sí no descansar hasta rescatar el or 
desenmascarar a los ladrones y rehabilitarse ante los lugareñí 
que lo tenían por uno de los foragidos. 

Un día, rondando el lugar donde sospechaba debía de estj 
enterrado el oro, vino a dar de narices con Jack el Tejano y Jj 
de sus lugartenientes, con tan mala fortuna, que antes que los vie; 
ya lo tenían bien acorralado con las bocas de sus pistolas. 

Mas quiso la fortuna que en aquel momento apareciera en 
camino la diligencia de Hanna y los suyos, que, por la prisa q^ 
llevaban, daban muestra de que iban metidos en algún negocio f 
mucha monta. 

Jack el Tejano pronto adivinó cuál era la empresa que por a 
los llevaba con tanta premura. 

— Vienen a buscar su oro — dijo a su lugarteniente. 

— Todavía podría ser nuestro — contestóle, codicioso, el coi¡ 
pañero. 




Msnsq/era ^aramount 





— Esperemos primero a 
que lo desentierren. 

— Y yo, señores, estoy 
con ustedes si necesitan un 
hombre que no se las 
muerda — agregó 
el muchacho. 

Interrogáronse 
con la vista los 
dos foragidos, y 
como ellos sólo 
eran dos y los 
contrarios mon- 
taban a más de 
media docena, 
aceptaron la pro- 
puesta del mozo, 
y aprestáronse 
los tres juntos a 
quitarle a Han- 
na el oro que él 
había robado a 
los mineros del 

Mezquite. 

* * * 

Una vez desenterra- 
do el oro, los hombres 
de Hanna fueron colo- 
cando los saquitos del 




hciado polvo en el interior de la diligencia, y ya se disponían a 
ftir con su botín, cuando David, Jack el Tejano y su lugarteniente 
presentaron en la escena. Mas no llegaron tan de improviso que 

nna no se diera cuenta de su presencia. 

— Cubrid la retirada y detened a estos hombres mientras yo 

o la diligencia hasta la frontera mejicana — gritóles a sus 
naces. 

Y saltando al pescante del coche emprendió un furioso galope, 
niño de Méjico, mientras simultáneamente se entablaba un for- 
dable tiroteo entre los dos grupos rivales 

bandidos. 

David, que vio que Hanna escapaba con 

oro, logró salvar la línea de fuego, y, lan- 

ídose detrás de la diligencia no corría 

o volaba, cual si su caballo hubiera adqui- 

,o momentáneamente alas de Pegaso. 

La carrera fué furiosa, tanto por parte 

perseguidor como del perseguido, pero 
vid, poco a poco, fué ganando terreno 
)gró ponerse, de un salto peligrosísimo, 
: dio desde la silla del caballo, al techo 
la malhadada diligencia. 
A.11Í, entablóse una terrible lucha cuer- 
a cuerpo entre los dos hombres, 
entras los caballos, sin freno ni guía, 
desbocaban por la carretera amenazan- 

despeñar el coche con cada vuelta del 
mino. 

Por fin, David logró hacerse dueño de 
situación arrojando a su contrincante 
r un barranco profundo, al fondo del 




cual la muerte lo esperaba con su mano descarnada y fría. 

Detuvo los caballos y bajó del pescante. Al abrir la portezuela 
encontróse dentro del coche a Anita, que Hanna se había querido 
robar juntamente con el oro, y al desligarle las ataduras y darle 
la libertad, ella la perdió de aquel día para siempre, prendándose 
perdidamente del mozo que la había salvado y que la oprimía entre 
sus brazos robustos y amorosos, y que pensaba para sí, en aquel 
momento, que indudablemente era preferible quedarse allí donde 
se encontraba la felicidad de un dulce amor, que seguir por la in- 
cierta y prolongada ruta del camino de Arizona. 

Fin. 



ESCENAS SALIENTES 

La película de asunto rural americano, 
que se estrenará esta noche en el Teatro 
con el título de Camino de Ari- 
zona, contiene multitud de escenas a cual 
más interesante y atrevida. Esta película 
de la Paramount abunda en situaciones 
intensamente dramáticas, que ponen a prueba el 
valor personal del grupo de atrevidos actores y 
actrices que las interpretan. Entre estos sobre- 
sale, por su valor e intrepidez, rayanos casi 
siempre en la temeridad, el joven actor e intrépido 
jinete Gary Cooper, apodado Arizona, a quien se 
le ve cabalgar su veloz caballo blanco, con tal 
maestría, que parece que jinete y caballo se trans- 
forman por arte de brujería en un ser fantástico 
y sobrenatural. La carrera que Arizona sostiene 
con el tahúr Jack el Tejano, por tomarle la de- 

PAGINA 21 




Mensa/era ^aranwunt 



un ladrón vulgar por los mismos que antes admira 
su valor y arrojo, sorprende al malvado Hanna t-r 
lugar donde tiene escondido el oro. La acción rá 
de estas escenas es un modelo de fotografía y de dirl 
ción. No en vano ésta ha sido encomendada a Je 
Waters, insigne metteur que dio a la cinematografía, 
ha mucho, películas tan hermosas como El hombre 
bosque, El río del olvido, El jinete misterioso y ot 
adaptaciones del genial novelista americano Zane Gr 





lantera en el camino del Mezquite, es de lo 
más sensacional que se ha llevado a la pan- 
talla. Al final de cuentas Arizona gana la 
apuesta, consistente en veinticinco dólares, pero 
e cuesta igual cantidad el pacificar a una iracunda 
viuda que llora la pérdida de un carricoche que le 
apabullaron los jinetes en mitad del camino. Otra 
de las escenas más interesantes es la del baile, 
cuando Arizona, al disponerse a bailar una danza 
con Anita, se encuentra, sin darse cuenta de ello, enre- 
dados los pies con una cuerda que uno de sus implaca- 
bles enemigos arroja a su paso. No es menos intere- 
sante el asalto de la diligencia cargada de oro, por 
el Tejano, en el cual pierden la vida algunos de 
sus compañeros. Arizona recibe un ba- 
lazo en la cabeza, pero como la herida 
no es de gravedad, el intrépido mucha- 
cho prosigue su faena de exterminar a 
los granujas que querían apoderarse del 
oro de la diligencia como si nada le hu- 
biese sucedido. La más emocionante de 
las escenas de gran emo- 
ción que contiene la pelícu- 
la Camino de Arizona es, 
incuestionablemente, la de 
la fuga de Arizona cuando 
los vecinos del Mezquite, 
indignados hasta el pa- 
roxismo porque le creían 
culpable del robo del oro 
que Buck Hanna había ocultado en 
un lugar de la montaña, pretenden lin- 
charlo. Las escenas finales de la pelí- 
cula en que Arizona, perseguido como 




Camino de Arizona es una película que verán aj 
gusto todos los públicos, aun aquellos para quien 
el género de películas de cowboys no sea el prec 
lecto. La presentación, la dirección y la interpret 
ción de esta película, en la cual hace su debut « 
films del género antes mencionado el joven act' 
Gary Cooper, no desdicen en nada de los standar* 
de alta calidad establecidos por la Paramount t 
cinematografía. 

¿QUIÉN ES GARY COOPER? 

El público que asista al estreno de la pelíct 

Camino de Arizona en el Teatro , tendí 

ocasión de admirar en la pantalla a uno de los nov 
simos exponentes del perfecto tipo de cowboy, héro 
de las películas impresionadas en los grandes esp;¡ 
cíos libres del sur y del oeste de los Estados Unidor 
Claro está que nos referimos a Gary Cooper, jove) 
actor, intérprete del papel de protagonista de Camirt 
de Arizona. 

Aunque Gary Cooper, a quien nuestros amigcl 
conocerán en lo futuro por el sobrenombre de Ar\ 
zona, no hace aún un año que hizo su aparicioj 
por primera vez en el blanco lienzo cinematografía 
sus habilidades como actor dramático le han cor 
quistado ya un nombre distinguido entre los grande 
intérpretes de la cinematografía. 



pagina 28 




Mensq/ero tyaramaunt 




Por Encomienda 
Postal" 



ARGUMENTO 

IGUIENDO la tradición de la familia, en la cual se cuentan 

) numerosos miembros que han prestado relevantes servicios 

como altos empleados de Correos, el padre de Eddie, director 

eral del servicio secreto de esta institución, trata de que su hijo 

la misma honrosa profesión de sus antepasados y sea una per- 

a útil a sí mismo y a su patria. Con el fin de obligar al joven a 

sar seriamente, el buen padre toma una resolución extrema y 

única a Eddie su determinación de no admitirlo en su presencia 

'ta que por medio de su propio 

aerzo y servicios prestados al 

reo se haga acreedor a ello 

entusiasmado con tal 

cartero y se promete a 

mo cumplir como 

no, mereciendo el 

ecio de su padre y el 

uso de la opinión 

lica. 

|£n su diario recorrido 
I repartidor 
cartas, Ed- 
encuentra 
de una 
sión para 
plegar los 





recursos de su rica imaginación. 
Con donaire sabe salir de los nu- 
merosos aprietos en que su oficio y 
su ingenio lo colocan y, aunque con su- 
dores, cumple su cometido. Contento de 
sí mismo y orgulloso de su flamante uni- 
forme, nuestro héroe espera ansioso la hora de 
comer para hacer una visita al restaurant donde 
la bella Matilde presta sus servicios de camarera. 
La joven recibe gustosa los halagos de Eddie y le 
pide una fotografía en uniforme de cartero. Por 
su parte, el joven, después de prometer traérsela 
al día siguiente, invita a la doncella al baile de 
los empleados de Correos que se celebrará en breve. 
Interrumpe el idilio del flamante cartero y de la ca- 
marera el dueño del restaurant, quien se considera 



el único con derecho a las sonrisas de la bella Ma- 
tilde. Lleno de contento, vuelve al día siguiente Ed- 
die trayendo un ramillete de flores y la fotografía 
pedida. Al llegar al restaurant, nuestro héroe se 
entera de que Matilde ha aceptado la plaza de 
secretaria particular de un tal Morgan, por mal 
nombre el Prieto, sujeto un tanto sospechoso para 
Eddie, pero que al parecer es dueño de un gran 
negocio. Desalentado por la noticia, el buen car- 
tero echa a un lado las flores y está a punto de des- 
mayarse de pena cuando Matilde telefonea al res- 
taurant y le hace saber su nueva dirección. Atre- 
pellándolo todo, sale el buen Eddie como alma que 



PAGINA 29 




Mensq/era tyaranwunt 



lleva el diablo, seguido de 
una multitud de curiosos (luc- 
io creen loco. Matilde se 
muestra tierna y promete 
asistir al baile. Nuestro jo- 
ven, encantado de la vida, 
hace los preparativos para 
presentarse lo más majo po- 
sible en el salón y eclipsar 




con su elegancia y pulcritud 
a los numerosos rivales que 
pretenden a Matilde. Esta, 
seducida por los halagos que 
todos le prodigan, haila con 
unos y con otros mientras el 
buen Eddie se muerde los 
puños de la camisa de des- 
pecho. Después de algunos 
golpes de ingenio para atraer 
la atención de Matilde, una 
mano aleve mete por entre el 
cuello de la camisa de nues- 
tro héroe, que le viene 
grande, un pedazo de hielo. Tan grande es la 
joven recibe al sentir el hielo en la espalda, que 
tales contorsiones y dar tales brincos, 
que, confundiéndose con los bailarines 
que en aquel momento se disputan una 
valiosa copa, resulta vencedor en el con- 
curso de black bottom. Al acompañar a 
su casa a la joven, en prueba de cariño le 
ofrece la copa ganada. Por su parte, 
Matilde, en su deseo de ser sincera con 
Eddie, le comunica que ha aceptado la 
oferta que poco antes le había hecho el 
caballero por quien trabaja y que pen- 
saba casarse con él y embarcar en seguida 
para una gran ciudad de Hispanoamé- 
rica. Resígnase Eddie con su suerte y, 
a fuer de buen amigo, desea a Matilde 
tanta felicidad como para sí quisiera. 

Cambiado el traje de etiqueta por el 
uniforme de cartero, nuestro héroe va 




perder tiempo se dirige 
oficina para poner a Mal 
al corriente de lo que ocu 
Al llegar a ella encuentr. 
oficina abandonada e inr 
sado por las sospechas 
contra Morgan hace tiet 
abriga, comienza a rev 
papeles, no tardando en 




sensación que el 
comienza a hacer 



que 
caza 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

EDDIE CANTOR 



"POR ENCOMIENDA POSTAL" 

("Special Delivery" ) 

con WILLIAM POWELL, JOBYNA RALSTON 

y DONALD KEITH 

Dirección de WILLIAM GOODRICH 

Película Puramount 

Basada en una idea original de Eddie Cantor, adaptada a la 
pantalla por John Goodrich, director artístico de la película. 

B. P. SCHULBERG, Productor asociado 
REPARTO 

Eddie, el cartero EDDIE CANTOR 

Matilde, la chica Jobyna Ralston 

"El Prieto" William Pouell 

Un bombero Donald Keith 

Un guardia Jack Dougherly 

Nip, un detective Víctor Potel 

Tuck, otro detective Paul Kelly 

La madre Mary Carr 



quirir las pruebas que ac 
ditan a tal pillastre como 
timador y estafador redoi 
do, largo tiempo persegu 
por las autoridades posta 
Cuando más entusiasm. 
está nuestro héroe registr 
do cajones, llega Morgar 
valido de su fuerza, pj 
fuera de combate al 
Eddie y huye en un autoi 
vil. Momentos después, 
joven se dirige en una mti 
cicleta a bordo del vapor 
Matilde debe partir acompañada de Morgan, logrando 
al presunto comerciante, que con tan finas artimañas ha b 
lado las leyes y engañado a Matilde. 

Orgulloso de su hazaña, Eddie llev 
presencia de su padre al perillán, 
buen anciano, contentísimo de su hijo 
promete el ascenso. Eddie, por su pai 
asegura que ya tiene su recompensa 
la mano, y al mismo tiempo presenta 
autor de sus días a la bella Matilde, qu 
sonríe ruborosa y hace signos de cal) 
afirmativos, mientras nuestro héroe 
dice algo al oído, lo cual no hace íz 
revelar, pues se adivina. J. de B 



distribuyendo el correo de la mañana. 
Entre las encomiendas que tiene hay una para 
Morgan. Al entregarla al destinatario, el joven 
el tal Morgan es el mismo que prometió casarse 



Publicidad y Propaganda 

BREVE BIOGRAFÍA DE 
EDDIE CANTOR 



la esposa de Mr. 
se entera de que 
con Matilde. Sin 



Eddie Cantor, protagonista de la p 
cula Por encomienda postal, de la Pa 

mount. que se estrenará en el teatro no es 

desconocido del público, especialmente del público que asiste * 
frecuencia a los espectáculos teatrales que se dan en el Bro: 



PAGINA 30 




Mensq/era paramount 




v neoyorquino, en donde este popular actor ha co- 
:hado inmarcesibles y abundantísimos lauros. Antes 
aparecer en la pantalla cinesca, Eddie Cantor era 
íocido en el mundo vodevilesco como genial inter- 
ne de tipos de la raza de color (tan distinto al del 
nzo cinematográfico) de las playas del Atlántico a las 
I Pacífico y viceversa. Se calcula en más de medio 
llón el número de personas que aplaudieron a Eddie 
jntor en su encarnación, como ahora dicen algunos, 
i papel de Kid Boots, paso, de comedia que, adap- 
o a la pantalla, es conocido en los países de habla 
itellana con el título de El sastre Botines. Eddie Can- 
'• es un verdadero exponente de la comedia limpia y 
enta de retruécanos de mal gusto. El arte de Cantor 
el resultado de doce años consecutivos de hacer reir 
público. 

■{Nacido en la ciudad de Nueva York, y educado en 
Aa de sus escuelas públicas, a los catorce años de edad 
insigue empleo de meritorio y ordenanza en una ofi- 
|ia de una casa de banca de Wall Street. Perdido el 
'tpleo, al poco tiempo de haberlo obtenido, por chis- 
mo, Eddie Cantor encuentra otro, del cual es igual- 
ante despedido a los quince días, por haberlo sorpren- 
lo uno de sus jefes distrayendo a sus compañeros de 
bajo con una caracterización bastante exacta de Sara 
* *rnhardt. A los dieciseis años de edad, consigue un 
imtrato del famoso empresario neoyorquino Cus Ed- 
1 irds para interpretar papeles juveniles en actos de 
udeville. Tres años después cruza el Atlántico para 
nar parte en una revista Charlot, en Londres. En 
16, Cantor apareció en Canary Cottage, en Los An- 
les, y cinco meses después, de regreso en Nueva York, 
fresaba en la compañía de los Ziegfield Follies. Al 
jo siguiente desempeñaba el papel de protagonista de 
sastre Botines, adaptada, como hemos dicho antes, al 
•minar su contrato con los Ziegfields, a la pantalla por 
Paramount. 

Eddie Cantor es, además de excelente actor, un artista 
tado de extraordinaria imaginación. La trama de la 
'ícula Por encomienda postal es un producto exclu- 
so de su ingenio, como lo son, asimismo, muchos de 
¡ tipos que ha creado en el teatro. 
En la película Por encomienda postal, de la Para- 
lint, que el público aplaudirá en el teatro 

com o antes aplaudió El sastre Botines, 

Juran artistas tan distinguidos como Jobyna Ralston, 
¿mera actriz de las comedias de Harofd Llovd durante 
es años, y William Powell, el villano de 'tantísimos 
r amas cinematográficos. 
De la di- 
xión de la 
ilícula s e 

cargó 

i 1 1 i a m 

13 o d r i c h , 
tor de la 
aptación cinematográfica. Esta, 
,mo todas las buenas películas, es 
taramount, sinónimo de supremacía. 




La Ubicuidad 

de William 

Powell 

William Powell, 
intérprete de un 
importante papel 
en la película Por 
encomienda pos- 
ta!, de la Para- 
mount, en la cual 
Eddie Cantor des- 
empeña el del protagonista, es el actor que ha tomado 
parte en mayor número de películas en un año 
que otro cualquiera. Durante el año que Powell 
lleva en el estudio de la Paramount, ha aparecido en 
nueve películas dramáticas. Por encomienda postal 
es la única cómica en que ha actuado. La ubicuidad 
de William Powell supone un trabajo continuado en 
el estudio que muy pocos actores podrían resistir 
por un período de doce meses consecutivos. 

William Powell es un actor cinematográfico proce- 
dente del teatro hablado en donde cosechó abundantes 
aplausos. El público recordará a Powell en películas 
tan importantes como La princesa Tudor, El mantón 






PAGINA 31 




Mensa/era ^aramowtf 





IddieCantor 

POR ENCOMIENDA POSTAL 

("S pedal Delivery" ' ) 



A ningún empresario se le escapará la importancia que para la publicidad y propaganda tiene este grabado y los demás por el mismo estilo que apa 
recen en otras páginas de esta revista, atractivos, económicos y de fácil reproducción al tamaño que se desee para publicarlos en el programa, ei 

los boletines, gacetillas y en la Prensa de la localidad. 



de Manila, Romola, Aloma, la hija del mar. Oro del desierto, La 
fugitiva, Beau Geste, Dioses vanos, La ajena felicidad, New York, 
El más grande error y en Por encomienda postal, que es la más 
reciente de todas ellas. 



"POR ENCOMIENDA POSTAL" 

Mientras se hallaba en San Antonio (Tejas) disfrutan- 
do de unas bien merecidas vacaciones. Jobyna Ralston, la 
encantadora ingenua de la Paramount. recibió un telefonema del 
estudio de esa empresa, en el cual se le ordenaba el regreso in- 
mediato a Los Angeles para tomar parte en la impresión de las 
escenas preliminares de la película Por encomienda pos- 
tal, que se estrenará en el teatro A su 11 

al estudio, después de haber recorrido la friolera de 
mil millas, la gentil Jobyna se enteró de que el título 
película en que iba a tomar parte debía intitularse, 
Por encomienda postal, llamada así por girar su 
argumento en torno de las peripecias que le ocu- 
rren al protagonista del film, un cartero que se 
las trae. El nombre de la película chocó a Miss 
Ralston, pues parecía tomado de sus viajes de 
fácina a 




un lado para otro, como si fuese un simple paquete, desde qu 
minó de impresionar las escenas de la película El hermanito, 
pretada por Harold Lloyd, hasta que comenzó a tomar parte 
las de Por encomienda postal. Como hemos dicho antes. Jola 
Ralston se hallaba de vacaciones en el campamento donde se ¡ 
presionaban las escenas de la película Alas, en la cual Ricll 
Arlen, su prometido, interpreta uno de los principales pape 1 
cuando un telefonema urgente de Mr. B. P. Schulberg, proa 
tor asociado, la llamaba al estudio para comenzar a impresioi 
las escenas de la película Por encomienda postal, en la cual 
linda actriz interpreta el papel de novia del protagonista. 

Lo sucedido a la encantadora actriz, es otro ejemplo gráfico « 
desmiente rotundamente la popular creencia de que las 
ices y actores del cinema se pasan la vida en un Id 
e rosas, cuando no en continuas francachelas allá er 
metrópoli del film. Además de Jobyna "Ralsto; 
Eddie Cantor, en el reparto de esta película ti 
ran los nombres de William Powell, Jack Dou: 
erty, Donald Keith, Víctor Potel, Paul Kellj 
Mary Carr, quienes con su habilidad histrióri 
contribuyen al buen éxito -de una de las pelícl 
más graciosas que se han llevado a la pantalla 







Mensajera tyaranwiutt 




LEYENDO PERIÓDICOS 



• • • 



L PRESIDENTE DE LA PARA- 
MOUNT EN BARCELONA 

De la revista cinematográfica El Cine, que 
publica en Barcelona, copiamos las si- 
lentes líneas : 

'El lunes llegó a nuestra ciudad el presi- 
ite de la Paramount Famous. Lasky Cor- 
ration, procedente de Sevilla, donde pasó 
días de Semana Santa. Mr. Zukor fué 
ibido por el señor Ribé, en representación 
alcalde de Barcelona, y por los señores 
dal Gomis y Ponedel, quienes le dieron la 
nvenida en nombre del personal de las 
:inas que la Paramount tiene en esta 
dad. 

('En un automóvil cedido galantemente 
| ^ el Ayuntamiento, se dirigieron al Hotel 
yftz, donde quedó hospedado, juntamente 
¡i el señor Kaufman. El martes por la 
ñaña visitaron la Catedral, la Diputación, 
Ayuntamiento y el Cine Coliseum. Te- 
ndo que marcharse este mismo día, Mr. 
ikor, su distinguida esposa y demás per- 
las que le acompañaban prometieron ha- 
• en breve una visita a nuestra ciudad con 
.s calma." 

La misma información aparece en otros 
dódicos de Barcelona, seguida de intere- 
ítes datos biográficos de la figura de más 
ieve en la industria que hoy ocupa el 
Irto lugar entre las grandes industrias de 
irteamérica. 



DITORIAL ACERCA DE UN 
FILM PARAMOUNT 

Traducimos del gran diario neoyorquino 
•<e World el siguiente editorial acerca de 
película Chang, de la Paramount, la cual 
iba de estrenarse con éxito inusitado en 
o de los principales teatros de Nueva 
>rk: 

'Para muchos de nosotros la nueva pelí- 
la Chang tendrá más valor que una do- 
ia de producciones cinematográficas fil- 
íelas a razón de dos millones de dólares la 
iza, pues esta película tiene una cualidad 
la cual carecen muchas películas; veris- 
La dificultad con la mayoría de las 
ículas consiste no tanto en la relativa- 
nte trivial cuestión de arte, como en la 
Jitante artificialidad que pesa sobre ellas, 
importa cuan ingenioso sea el argumento 
cuan bella la fotografía. Cualquier per- 
tia medianamente culta que se encuentre 
|inte una de esas producciones, echará in- 
(ídiatamente de ver que los incidentes que 




"-<v**£^I,. .:v:" 



Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, dos intrépidos cazadores de fieras y habilísimos cameramen, 
a quienes se debe la producción de una de las películas más sensacionales en su género que se han pre- 
sentado al público, filmada, a riesgo de su vida, en las inexploradas selvas del noroeste de Siam. 



desfilan ante sus ojos son el colmo de lo 
imposible. En esta película no ocurre, afor- 
tunadamente, nada de esto. Dudar de lo 
que se ve en la pantalla sería dudar de sus 
propios ojos. Y esto es debido a que los 
que la produjeron buscaron los materiales 
de que está formada en la Naturaleza 
misma. 

"Al igual que en la película Grass, en la 
cual se echó de ver la mano de Mr. Merian 
C. Cooper, Chang se refiere a la lucha de 
un pueblo primitivo contra los elementos de 
la Naturaleza. En aquella película fué la 
laboriosa jornada de un pueblo nómada del 
Asia que iba en pos de los pastos con que 
alimentar sus ganados ; en ésta es la lucha 
inaudita que los salvajes de Siam sostienen 
contra los peligros de la selva inexplorada. 
Y esta selva, con sus leopardos, monos, 
boas, tigres, panteras, chacales y elefantes 
que la habitan, no podía en modo alguno 
falsificarse. Tenía que afrontarse honrada- 
mente, pacientemente y, a veces, con gran 
riesgo personal, y el resultado ha sido uno 
de los más grandes documentos cinemato- 
gráficos que se han llevado a cabo. Uno de 
los momentos más emocionantes de la pelí- 
cula, acaso el más escalofriante de todos 



ellos, es aquel en que una manada de ele- 
fantes enfurecidos se lanza como una ru- 
giente avalancha hasta unos cuantos pasos 
de la cámara. La sensación que el camera- 
man y sus compañeros deben haber expe- 
rimentado en aquel momento, no puede des- 
cribirse con palabras, 

"Chang es una película como deben ser 
las películas, y ojalá que el cinematógrafo 
nos diese en lo futuro muchas más como 
ella." 



"EL KNOCKOUT" 

(Continuación de la página 4) 
oficiado en todas las grandes luchas y cam- 
peonatos. Jack Renault, personaje de la 
película, fué uno de los rivales de Dempsey. 
En el mismo ring que aparece en la película, 
ha luchado el formidable Paulino Uzcudun ; 
el arbitro es el mismo que hasta ahora le ha 
dado siempre la victoria, y el anunciador, 
el mismo que ha pronunciado el resultado. 
Esto, por sí solo, constituye un atractivo 
único, sin contar con el realismo de la ac- 
ción que en el film se desarrolla. 

Almanzor. 



PAGINA 33 




ofensa/era tyaranwwit 




Dos Páginas de Interés para el Empresario con Relación a la Propí 

"CASIANO PIERDE Y GANA" 



Aunque el deporte americano llamado 
baseball es desconocido en la mayoría de los 
países de allende el Río Bravo, en algunos 
de ellos, particularmente donde existen colo- 
nias de ciudadanos estadounidenses, comien- 
zan a surgir equipos que practican el más 
popular de los deportes norteamericanos. 
Tenemos informes de que en Cuija, Puerto 
Rico y algún otro país del continente ame- 
ricano, existen equipos importantes, los 
cuales compiten en popularidad con el de- 
porte, también de origen sajón, de foot-ball. 
I-ii los países en que el baseball es conocido, 
el empresario dispondrá de mayores facili- 
dades para la propaganda de la película Ca- 
siano pierde y gana, a la cual, enemigos de 
los barbarismos, no nos hemos atrevido a 
1 autizar con el título de Casiano al bate, 
pues bate, del inglés bat, aunque es de uso 
común entre los deportistas cubanos, por 
ejemplo, no existe en ningún diccionario de 
lengua castellana, como tampoco existe el 
equivalente de las palabras hit, oitt, strike, 
store, inning, batter, hitter y otras, que he- 
mos escrito con letra cursiva en las leyendas 
explicativas de la película. En esos países, 
decíamos, el empresario podrá solicitar la 
cooperación de los equipos de la localidad 
para celebrar algún acto público como pro- 
paganda de la película. Por ejemplo, la 
organización de un partido de baseball entre 



los dos principales equipos de la localidad, 

ofreciendo una copa o un trofeo adecuado al 
equipo vencedor. La distribución de hcralds 
o volantes durante el juego, anunciando la 
exhibición de la película; fijar carteles, de 
los cuales se han impreso varios modelos a 
todo color, en los lugares inmediatos al 
campo de baseball y en el campo mismo, 
anunciar por medio de megáfonos el estreno 
de Casiano pierde y gana en los intermedios 
mientras dura el partido, son sugestiones de 
propaganda que el empresario puede poner 
en práctica para atraer la atención del pú- 
blico hacia la película. 

En las poblaciones donde el juego de 
baseball sea desconocido, el empresario tra- 
tará de sacar el mejor partido posible del 
football, empleando los mismos medios de 
propaganda que antes hemos sugerido. Bús- 
quese la cooperación de uno o dos de los 
principales almacenes de artículos de de- 
porte de la localidad para usar los escapa- 
rates para el anuncio de la película. Vís- 
tase a unos cuantos individuos a la moda de 
los jugadores de football o baseball, procu- 
rando marcar la blusa o camisa con una 
letra C de gran tamaño, y hágaseles reco- 
rrer las calles céntricas de la población con 
unos cartelones con el nombre de la película. 
Como que el nombre de Casiano no es muy 
común en los países de habla castellana, or- 
ganícese una "Noche de los Casianos," y 
ofrézcase públicamente un pase gratuito al 



individuo que se llame como el protagoni 
de la película. Hágase el mayor uso posi 
de los atractivos carteles que se han imp 
so para anunciar esta película, adorn, 
do con ellos el vestíbulo y la fachada 
teatro. 



"EL KNOCKOUT" 

Es El Knockout una película que, por 
carácter, se presta como muy pocas a u 
propaganda atrayente y de eficaces resul 
dos. El empresario, de acuerdo con 
facilidades de que pueda disponer en la 
calidad que le sirva de campo de accii 
puede organizar cabalgatas callejeras c 
anticipación a la fecha del estreno de 
película con figuras y personajes alegóric 
Por ejemplo, un anuncio atractivo sei 
indudablemente, la transformación de un i 
rro o camión de regular tamaño en ring pui 
lístico, en el centro del cual apareciese 
individuo con la ligera indumentaria de 
boxeador en actitud victoriosa, y en uno 
los ángulos del cuadrilátero o ring, el pu 
lista vencido. Alrededor del vehículo, el el 
se hará transitar por las principales calles 
la ciudad, aparecerán unos carteles c 
inscripciones alusivas, como EL KNOC 
OUT IRRESISTIBLE, u otras por el m 
mo estilo. 

Algo parecido puede hacerse para 



DELEGADOS DE HISPANOAMÉRICA A LA CONVENCIÓN ANUAL DE LA PARAMOUNT 










Entre los delegados procedentes de los mas remotos países «le la tierra que han asistido a las sesiones de la Convención Anual de la Paramount, en la ciji 

se han tomado importantísimas resoluciones para el futuro de esta Empresa, figuraban en primera fila los nombres de los siguientes señores: John L. Di 

gerente general de la Paramount en la America .leí Snd; William C. Winship, gerente general, México; Clarence C. Margon, gerente general. Cuba; Gordlí 

Lhinlap. gerente de la sucursal de México; Harry Novak, gerente de la sucursal de Panamá, y R. A. Loomis, gerente de la sucursal de Guatemala. ¡ 



l:t(.l\A 34 




Mgnsa/era ^arammuit 




[anda de las Películas "Casiano Pierde y Gana" y "El Knockout" 



\ 




X.Í, 



~ Mfi-iVffruitiH 1 "'i 



\ gigantesco Hotel Pensilvania, de Nueva York. 
\ donde acaban de celebrarse las trascendentales 
siones de la Convención anual de la Paramount, 
j»n asistencia de delegados de todas partes del 
inundo. 



lorno del vestíbulo del teatro, para el cual 
empresario dispondrá de una gran varie- 



dad de carteles que las oficinas de la Para- 
mount recibirán para el anuncio eficaz de 
esta película. No olvidar que los princi- 
pales intérpretes del film son Richard Dix, 
a quien puede anunciarse como uno de los 
actores cinematográficos que más sobresa- 
len en los deportes, como lo demostró en 
películas como El 13 de la buena suerte y 
El golpe de muerte, y la gentilísima actriz 
Mary Brian de Peter Pan.. El adorno del 
vestíbulo con fotografías de estos artistas, 
es recomendable para la buena propaganda 
de El Knockout, en adición a las ideas de 
explotación que se le ocurran al empresario 
que la exhiba. 

En algunas poblaciones de los Estados 
Unidos donde las ordenanzas municipales 
no lo prohiben, los empresarios organizaron, 
para llamar la atención del público hacia la 
película, encuentros pugilísticos, en los 
cuales tomaron parte aficionados al deporte 
de la localidad. 

Como creemos que la idea de los empre- 
sarios aludidos no es de despreciarse, se la 
proponemos a los colegas de los países de 
habla castellana por si les parece digna de 
ponerla en práctica en sus respectivos 
teatros. 



EFES Y EMPLEADOS DE LA OFICINA MATRITENSE DE LA 

PARAMOUNT 




as -que un grupo de jefes y empleados de una empresa mercantil, esta fotografía sugiere un grupo 
miliar cuyos miembros estuvieran unidos por vínculos más intensos que los del comercio. He aquí 
s nombres (de izquierda a derecha) de estos entusiastas colaboradores de la Paramount en la capital 
España: Srta. Ernestina García (taquígrafa), Srta. María Luisa Pérez (repasadora), Sr. Antonio 
[ázquez (viajero) , Sr. Salvador Vidal (delegado central), Sr. Eugenio Hernández (programista), Sr. 
anuel Domínguez (jefe almacén), Srta. María Luisa Albiñana (repasadora), Sr. Francisco Segador 
¡nozo despachos), Sr. Francisco Linares (propaganda), Srta. Leocadia Pascual (repasadora), Srta. Celia 
Jeedo (jefe repaso), Sr. Emilio López (operador), Sr. Eustaquio Font (jefe contabilidad), Sr. Manuel 
j Herrera (gerente), Sr. Enrique Tébar (viajero), Sr. Timoteo González (ayudante contabilidad). 




Delegados suramericanos a la Convención de la 
Paramount, celebrada recientemente en Buenos 
Aires, reunidos en fraternal banquete ofrecido 
por Fred W. Lange a sus distinguidos huéspedes y 
colaboradores. 



¿SABE USTED QUE. . . 

. . .Emil Tannings, astro refulgente de la 
Paramount, no nació en Alemania como 
muchos suponen sino en Brooklyn, el 26 de 
julio de 1888? 



. . . Betty Jewel, heroína de El último ban- 
dido, en que Gary Cooper desempeña el pa- 
pel de protagonista, nació en Nueva York, 
y que la primera película en que tomó parte 
se intituló Huérfanas de la tempestad y fué 
estrenada en 1921 ? 



. . .Josephine Dunn figurará prominente- 
mente en el reparto de una película cómica, 
en la cual tomarán parte Wallace Beery y 
Raymond Hatton, y que esta bellísima ac- 
triz fué en un tiempo corista en uno de los 
teatros del Broadway neoyorquino? 



. . . Esther Ralston y Bebé Daniels "nacieron 
actrices," pues los padres de la primera 
fueron actores durante toda su vida, como 
así lo fueron también los de la segunda? 



. . .Vera Voronina, célebre actriz rusa con- 
tratada recientemente por la Paramount, 
huyó de Moscow a uña de caballo, salván- 
dose así de morir ante un pelotón de solda- 
dos, y que esta aristocrática y bella actriz se 
vio obligada a bailar en los cabarets de 
Viena antes de que su nombre fuese cono- 
cido en el mundo de la pantalla? 



Este número del 

MENSAJERO PARAMOUNT 

contiene argumentos de las siguientes pelí- 



culas : 



'EL KNOCKOUT" 
"MIEDO DE AMAR" 
"CASIANO PIERDE Y GANA" 
"LA SONADORA" 
"GRANUJAS POR DOQUIER" 
"CAMINO DE ARIZONA" 
"POR ENCOMIENDA POSTAL 



PAGINA 35 







[EL BUQUE INSIGNIA 



Distribución gratuita 



País de origen: E. U. A. 



I (y?«li/Ti5. 






Mensa/era tfaramount 




¡No Hay Otra Como Ella en "Ello"! 




aramaunt , 
— insuperable. 



PAGINA l 



MENSAJERO PARAMOUNT 

REVISTA MENSUAL PUBLICADA por el DEPARTAMENTO EXTRANJERO 

DEDICADA al EXHIBIDOS 



O. R. GEYER 

Director de Publicidad 
VOL. VI 



i PARAMOUNT FAMOUS LASKY CORPORATION | 
PARAMOUNT BUILDING, NEW YORK 



J. VENTURA SUREDA 

Editor 

No. 2 



PROMESA CUMPLIDA 



1 



i L comenzar el presente año, del cual llevamos an- 
\ dado ya una buena parte, la Paramount ofreció a 
los empresarios y exhibidores cinematográficos del 
undo entero un conjunto de producciones para sus pro- 
amas que sobrepasaría a todo cuanto hasta la fecha se 
S ha ofrecido en materia de películas de gran especía- 
lo e interpretación suprema. 

Que la promesa lleva trazas de cumplirse en todas sus 
irtes nos lo demuestra de manera inconcusa el hecho 
; que a partir del primero de 
,ero de corriente año, por la pan- 
lia de los principales teatros del 
ando ha pasado una serie de pe- 
alas, procedentes de los estudios 
la Paramount, que hacen honor 
ja casa productora y al arte cine- 
itográfico. 

iDe las películas estrenadas du- 
hte el año mencionaremos Las 
Istezas de Satán, película inter- 
étada por Adolphe Menjou, Ri- 
rdo Cortez, Lia de Putti y Carol 
mpster, la cual continúa aún 
y en las carteleras de muchísi- 
bs teatros de Europa y América; Hotel Imperial, ad- 
rabie película, verdadera creación de Pola Negri, 
juien la crítica americana y europea ha tributado calu- 
os elogios, y Beau Geste, la película más comentada 
1 año. 

Bastarían los nombres de esas tres grandes películas 
|ra hacer buena la promesa a que nos referimos al 
incipio de estas líneas, si de los estudios de la Para- 
)unt no saliesen en ininterrumpida sucesión produc- 
nes cinematográficas del calibre de La enemiga 
l alma, (The Way of All Flesh), primera pelí- 
la interpretada por el eminente actor Emil Jan- 



SUMARIO 




De los argumentos contenidos 


en este 


numero : 






Página 


"HIJOS DEL DIVORCIO" 


5 


"ROSA LA REVOLTOSA" 


9 


"LA NIETA DEL ZORRO" 


... 13 


"EL TORBELLINO DE LA 




JUVENTUD" 


... 17 


"LOS TRES KAYOS" 


... 21 


"LA BODA DOBLE" 


... 25 


1 



nings en un estudio americano, en la cual el ex intérprete 
de la empresa berlinesa UFA se supera a sí mismo. 
Cuando esta película se exhibió en privado ante los dele- 
gados a la Convención anual de la Paramount, celebrada 
recientemente en Nueva York, del grupo de veteranos 
de la cinematografía se escapó un clamor de admiración 
que no puede describirse con palabras. Cosa parecida 
sucedió al proyectarse la magna película Chang. Este 
film, impresionado en el corazón de las inexploradas sel- 
vas de Siam por los intrépidos via- 
jeros y hábiles cameramen, Merian 
C. Coopery Ernest B. Schoedsack, 
se ha estado exhibiendo en el Tea- 
tro Rivoli, de Nueva York, duran- 
te doscientas cincuenta consecuti- 
vas veces, calculándose en más de 
200,000 el número de neoyorquinos 
que ha desfilado por ese teatro pa- 
ra admirar una de las produccio- 
nes más interesantes y atrevidas 
que se han presentado al público. 
La fragata invicta y Los Rough 
Riders han permanecido durante 
siete y tres meses, respectivamente, 
en los teatros Criterion y Cohan, de Nueva York. Au- 
guramos para ambas producciones repetidos éxitos artís- 
ticos y de taquilla en los países de Hispanoamérica y 
Filipinas donde no tardarán en exhibirse. 

Alas, La trinchera, Hijos del divorcio, El mundo a sus 
pies, Tambores del desierto, Los modernos mandamien- 
tos y algunas otras películas, actualmente en preparación 
en los estudios de la Paramount, contribuirán a que el 
año 1927 sea uno de los más prósperos para el empresa- 
rio, con lo cual quedará cumplida en todas sus partes la 
promesa que a comienzos de este año le hiciera la Para- 
mount. 



PAGINA 3 




Mensa/era paramount 




aquí esta la otra mitad del espectáculo 





DESDE tiempo inmemorial los exhibi- 
dores y empresarios del mundo en- 
tero nos instaban a que la Para- 
mount produjese películas de corto metraje 
de igual calidad que las grandes produc- 
ciones de nuestra marca de fábrica. En 
otras palabras, lo que nos pedían los empre- 
sarios era poder presentar a su público un 
espectáculo completo Paramount. Pues 
bien, deseosos de complacer al empresario 
cinematográfico que con tanta insistencia 
nos lo ha demandado, a partir del primero 
de agosto comenzaremos a facilitarle pelícu- 
las de corto metraje, las cuales, desde el 
punto de vista cualitativo, no tendrán rival 
en el mercado. 

PARAMOUNT NEWS— Revista cine- 
matográfica semanal editada por Emanuel 

PAGINA 4 



Cohén, director del departamento de pelí- 
culas de corto metraje, reconocido como 
una autoridad competentísima en esta ma- 
teria. Ciento cincuenta oficinas distribuidas 
en las principales ciudades del mundo se 
encargarán de tener al corriente al público, 
cinematográficamente, de los acontecimientos 
más importantes que ocurran por doquier. 

COMEDIAS CHRISTIE - - La Para- 
mount distribuirá treinta y seis películas de 
esta popularísima marca aplaudida en el 
mundo entero. El nombre de Paramount 
en combinación con el de Christie estam- 
pado en una película, es sinónimo de exce- 
lencia. Estas comedias constituirán, por sí 
solas, la otra mitad del programa. 

COMEDIAS HORTON— Edward Eve- 
rett Horton no necesita presentación, pues 
es un actor cómico de una reputación firme- 
mente establecida y consagrada. La direc- 
ción de estas películas, a cargo de William 
A. Fraser, es otra garantía de éxito. Las 
comedias de Horton serán una atracción de 
taquilla, que el empresario debe tener en 
cuenta. Los films cómicos de Horton son 
únicos en su género. 

NOVEDADES MINTZ— El empresario 
contará con cinco de estos aperitivos pro- 
gramísticos y también contará con cinco 
comedias Mintz. Magníficas novedades y 
excelentes comedias, que aumentarán el 
prestigio y las entradas de contaduría de 



todo salón de cine que las exhiba. No 
duda que el programa de películas de A 
metraje ofrecido por la Paramount al e 
bidor, quedará redondeado con la inclu 
en él de estas bellas producciones Mintz 

CARICATURAS "ANIMADAS"- 
tas, es verdad, pero larguísimas las carcaj| 
que siempre provocan. Habrá anualm 
veintiséis Caricaturas del Krazy Kat, o " 
loco" y un número igual de las magníi 
caricaturas que han popularizado los rj 
bres de Winkler y Max Fleischer, qua 
hábilmente las hacen surgir de su mi 
tintero. Una película Inkwell antes ¡ 
consabido buenas noches, es un aliciente' 
contribuirá a atraer al público al cine\ 
empresario que la incluya en su progr; 1 

¿ Qué más desea usted, señor empres¿ 





Mensajera ^arantaunt 

'HIJOS DEL DIVORCIO" 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

LARA BOW y ESTHER RALSTON 



HIJOS DEL DIVORCIO' 

("Children of Divorce") 
con 
rARY COOPER, ElNAR HANSON Y 

Norman Trevor 

Dirección de FRANK LLOYD 

Película Paramount 

Basada en un asunto original de 
OWEN JOHNSON 

REPARTO 

fy Clara Bow 

ia Esther Ralston 

'jardo, Teddy Gary Cooper 

ncipe Vico Einar Hansen 

que de Goncorte Norman Trevor 

aliña Hedda Hopper 

más Edward Martindel 

ty í Joyce Coad 

Idy \ cuando niños \ John Marión 

• a J [• Yvonne Pelletier 

'acción de la película se desarrolla en 
ncia y en una populosa ciudad norte- 
?ricana. Época: a principios del siglo 
actual. 



ARGUMENTO 

I ARA cosa de no muy lejanos años 
existía, y es de creer exista todavía, 
en las afueras de París, en lugar 
tario y apartado, apacible v 
y hermoso, dotado de todas 
ellas exornaciones que la ma- 
naturaleza se complace en 
digar en los lindos jardines de 
tella Francia, un convento de 
iosas teresianas que, a la vez 
plácido refugio de piadosas y 
ísimas mujeres, era asilo de 
s temporalmente abandona- 
huérfanas legales, víctimas 





de las costumbres disipadas de 
la época y de genios malave- 
nidos, pobres seres faltos del 
cariño de un hogar ti- 
bio y amoroso: hijas 
del divorcio. 

En el recinto inte- 
rior de aquellas pare- 
des, limpias y santas, 




pero de ambiente frío, encontrábanse reuni- 
dos, una tarde, Kitty y Julita, y, ¡ horror de 
les horrores !, Tcddy, un rapazuelo que, 
atrevido, escalando el muro recubierto de 
verdes enredaderas, había caído co- 
mo del cielo dentro de los tranquilos 
jardines del convento. 

— ¿ Cómo te llamas ? — preguntá- 
ronle las dos chiquillas. 
—Teddy. 

— ¿Y tienes padres? 
— Sí, pero están divorciados. 
—Los nuestros también — repuso 
Julita. 

Y desde aquel momento, por una 
ley de afinidad inexplicable que une 
a los que sufren de los mismos pe- 
sares, establecióse y afirmóse un 
gran cariño entre los tres hijos del 
divorcio. 

Fué aquélla una impresión inol- 
vidable en la vida de Kitty, que de 
las dos chiquillas era la de tempera- 
mento más romántico, casi tan inolvidable 
como la de aquel día en que su madre la de- 
jara en el orfanato y en que, llegada la 
noche, al acostarse, temerosa de la oscuridad, 
saltó de su lecho para refugiarse en los bra- 
zos de Julita, exclamando, llena de infantil 
terror. — ¡ Tengo miedo ! ¡ tengo miedo ! . . . 
* * * 

Pasaron los años desde 
aquel día en que Kitty, Julita 
y Teddy se habían encontrado 
en los jardines del convento 
parisiense, y hoy los encontra- 
mos, rodeados de una atmós- 
fera bien diversa, en una de 
las playas elegantes de los Es- 
tados Unidos. 




PAGINA i 




>V^ /• 



Mensajera tforanmunt 




Teddy, rico y sportman, anda locamente enamo- 
rado de Julia, y Kitty, pobre peni no menos bella, 
ha encontrado su ideal en un joven y elegante 
príncipe, hijo de familia arruinada, que la ama de 
todo corazón sin parar luientes en la pobreza de la 
[oven ni en la suya. 

Pero, como la penuria jamás fuera manjar de 
agradable gusto, Kitty, aconsejada por su madre, 
sacrifica su amor por el príncipe y le hace ver la 
futilidad de sus amores. 

— Vico, no debemos destruir un amor que no 
podría sobrevivir a la miseria y a las privaciones. 
Conservémoslo como un recuerdo exquisito y dulce 
que nos habrá de acompañar eternamente. 

Y Ludovico, accediendo a los deseos de su Kitty, regre- 
sóse de nuevo para Europa, con el alma caída y el 
corazón lacerado, y con la idea persistente de que ya no vol- 
vería a verla nunca, nunca. . . 

Entretanto, Julita y Teddy se hicieron novios, y Kitty, sin 
querer, volvía a pensar en aquella tarde en el convento, cuando 
Teddy rompió la monotonía de su vida y de sus pensamientos, ofre- 
ciéndola algo nuevo en que divagar y en que derrochar su admira- 
ción al mismo tiempo. ^ 

En la estancia de un hotel, reclinado en un sofá, después de una 
noche de orgía, agitábase en un sueño nervioso Teddy Larrabee. 
Acudían en tropel a su cerebro, sumido en el sopor de un mal sueño, 
imágenes confusas de Kitty, de un 
cabaret, de un automóvil, de unas co- 
pas de licor, todo revuelto en tal con- 




en 



fusión y algarabía, que despertóse repentinam 
con el semblante desencajado, sintiendo un moles 
dolor en la nuca, y en la espalda, como si lo hubier 
apaleado. Fué abriendo paulatinamente los ojos 
paseó, con sorpresa, la mirada por la estancia. 

Yió en ella una cama y, junto a ella, unos zap 
titos breves de mujer que parecían sonreirle bu 
lonamente. 

Al momento, creyó que todo aquello era, ind 
dablemente, efecto de una inexplicable pesadilla, 
acercóse lentamente al borde del lecho. Pero r 
debajo de las sábanas, los perfiles de un cuerpo 
mujer se dibujaban admirablemente. 

Giróse con movimiento rápido la dama, que, 
parecer, no dormía, y, fijando los ojos en Teda 
sonrió, provocando una palidez mortal en el rost 
de Larrabee. 

— ¿ Pero que haces aquí, Kitty ? — pregunte 
atropelladamente. 

— Pues ya lo ves ... te espero, ¿ acaso no í 
bes ? . . . ¿ no te acuerdas ? . . . 

■ — ¿ De qué ?, ¡ responde ! ¿ de qué ? — tartamudeaba Teddy. 
■ — ¿ No sabes que ayer noche nos casamos ? . . . — respondic 
Kitty picarescamente. 

Teddy sintió en aquel momento como si una tempestad le az 
tara la cavidad del cráneo, cegándole la vista y zumbándole en 1 




PAcn i 6 



li li l í H II H II m il m iin ii 



i 




Mensa/era ^aramxuutt 





aba a ella que, por más que quisieran, Ted- 
y y Kitty no podrían jamás llegar a ser 
?lices. 

De nuevo en París, encontróse con el 
rincipe Ludovico de Sfax, el antiguo novio 
e Kitty, y se entabló entre los dos 
ha sincera y desinteresada amistad, 
\ el transcurso de la cual te- 
'ían frecuente ocasión de re- 

earse en dulces memorias 

;1 pasado, hablando, ella del 
\eddy que le robara Kitty, y 

de la Kitty involvidable que 
había sacrificado por una 
jrtuna. 

Y en esas, quiso el destino 
le fueran también a París 
s Larrabee, y que se reanu- 
dan antiguas amistades, y 

e Kitty se encontrara, de 
levo, con su amado príncipe, 

Teddy con su inolvidable 
ilia. 

De las visitas corteses y 
cíales se pasó a las con- 
[encias, derramándose en 
tas toda la hiél de los pe- 
res que se desparramaba 
r los atormentados Cora- 
nes. 
— Jamás fuimos felices — 

decía Teddy a Julia — , 
estra vida ha sido intole- 

le, al punto que no sé si tendré fuerzas 
ra continuarla. Y menos ahora, ahora 
e vuelvo a encontrarte. 

Y de la misma suerte. 

i — Sólo el divorcio puede poner remedio 
nuestros males — confiaba Kitty a su prín- 
e. — Quizás después, la cosa tuviera re- 
:dio, quizás todavía hubiera un camino . . . 
Pero las creencias religiosas del príncipe 
hacían ver con horror toda idea de 
torció. 

a no había remedio para la atolondrada 
tty. Al casarse, había cerrado la puerta a 
felicidad, y esa puerta ya no había de 
rirse nunca. . . nunca. . . 
* * * 



En lecho de encajes y de sedas, más pá- 
lido el rostro que el blanco lino de las al- 
mohadas, yacía Kitty viendo desfilar por el 
escenario de su memoria el cortejo de aque- 
llas imágenes que fueron para ella luces 
resplandecientes en los días oscuros de su 
infancia; aquel idilio de su juventud, re- 
plena de esperanzas e ilusiones ; aquella ca- 
becita rubia de la niña, que quizás nunca 
debió de haberse llamado suya. 

La respiración le era dolorosa, y sus ma- 
nos, exangües, parecían un par de palomitas 




mo una madre. Después de todo, ya lo sa- 
bes, ella debía de haber sido hija tuya. 

Nubláronsele los ojos a la pobre, subióle 
el livor hasta los floridos pétalos de sus 
labios, y embargóla de nuevo aquel terror 
que experimentó en aquella noche, ya le- 
jana, del orfanato. Y asiendo de la mano a 
su dulce amiga, que de las dos siempre fué 
la más valiente : 

— ¡ Tengo miedo !, ¡ tengo miedo ! — bal- 
buceó con acento moribundo. 

Y la noche eterna, la noche que es prin- 
cipio de un nuevo día, cerró para siempre el 
capítulo de un alma que quizás hallara la 
felicidad en la gloria. 

Una niña rubia y hermosa como los án- 
geles entró en aquel momento en el recinto, 
y Julia, estrechándola amorosa 
entre sus brazos, rompió a llo- 
rar con amargo sollozo, excla- 
mando con voz del alma: 
— ¡ Hija mía !, ¡ hija mía !. . . 
Un hálito de muerte flotó 
por la alcoba. Julia apartó del 
lecho a la pobrecita huérfana 
cuyos azules ojos se habían 
clavado con infantil candor en 
el rostro pálido de su infortu- 
nada madre. . . L. D. C. 



muertas sobre el encaje inmaculado de 
la sábana. 

Julia, en teniendo noticia del suceso, 
corrió volando al lado de su amiga. 

— Pero Kitty, ¿qué has hecho? 

— He tomado el único camino. Y perdó- 
name, Julia, que por mi culpa ÓY haya hecho 
a todos infelices. 

— ¡ Pero eso no puede ser ! 
¡Eso es una locura! / 

— No, Julia, escucha. Só- 
lo lo siento por mi hija, pero, 
por fortuna, ella no irá a pa- 
rar dentro las paredes de un 
orfanato ; no será, como nos- 
otras, una hija del divorcio. 
Espero que cuando yo haya 
muerto, tú serás para ella co- 



.. 




PAGINA 7 



■cUj. 



Mensajera ^aranwiint 




■ (.■/'UfJíAnVi 



CIARA BOW ESTHER RAISTON 




Un film Paramount 

P'-esentado por 
ADOLPH ZUKOR y 
JESSE L. LASKY 



VIDAS sin amor 
y corazones de 
hielo cubiertos con 
la máscara de una 
mentida felicidad — 
criaturas del divar- 



4i 



HIJOS del DIVORCIO" 



campeón del amor el aspecti 
de una buena hada, simpática 
encantadora pero con una de 
bilidad muy femenina, la de n< 
estar conforme con lo qui 
tiene y sentirse subyugada cor 
un beso dado con mucho fueg< 
y con cierto irick que habrá d( 
fascinarla a través de los re 
cuerdos. Cada vez result; 
más sugestiva esta linda mu 
jercita a quien conocimos uní 
tarde calurosa, cuando en el es- 
tudio de la Paramount se prej 
paraban las grandes maniobra! 
de La fragata invicta, en lj 
cual la bella Esther toma tar 
importante parte." 



Lo que es "Hijos del 
Divorcio" 

Es una película de gran in 
tensidad dramática basada et 
un tema social de palpitante 
actualidad. En el reparto di 
esta película aparecen lo 
nombres de dos de las má 
refulgentes estrellas femenina 
de la pantalla. Por su pie 
sentación escénica y por t 
lujo con que está montada, es 
ta película resulta, por todo 
conceptos, un producto tipie 
de la Paramount. Hijos d¿ 
divorcio produjo verdader 
sensación en las altas esfera 
sociales de Nueva York y fu 
objeto de los más calurosos 
apasionados comentarios. H 
jos del divorcio es, en sumí 
un film que el público querr 
ver más de una vez. 






Esther Ralston Favorita del 
Público Mexicano 

Esta encantadora actriz, intérprete prin- 
cipal de la película Hijos del divorcio, ha 
merecido, en cuantas ocasiones se ha presen- 
tado en la pantalla de los cines de México, el 
aplauso unánime del inteligente público 
mexicano. Y así como Clara Bow, que con 
Esther comparte los laureles del triunfo en 
r u:i\a s 



la película Hijos del divorcio, es una de las 
actrices favoritas del público argentino, la 
gentil blonda de El campeón del amor les 
tiene robado el corazón a los cinefilos mexi- 
canos. Y, ya que hemos aludido la reciente 
película de Richard Dix, reproduciremos 
aquí el párrafo que en una de sus amenas 
críticas de El Universal dedica a Esther 
Ralston el conocido crítico mexicano Rafael 
Bermúdez Z. "Esther Ralston tiene en El 



Clara Bow y Gary 

Cooper en "Hijos del 

Divorcio" 

No hay duda que el talent; 
de los artistas cinematográfico 
no se circunscribe exclus 
vamente a saber actuar ante el objetivo el- 
la cámara, vestir con elegancia y saber cor 
ducir un automóvil. Los actores y actrictí 
cinematográficos tienen que saber mucha 
cosas más que esas, como lo demostrarcji 
recientemente en el estudio de la Paramou;¡: 
los jóvenes e inteligentes artistas Clara Boi 
y Gary Cooper, que tan importante pap| 
desempeñan en la película Hijos del dño^ 
ció, que aquí se exhibirá en breve. 




Mensa/era tyaramaimt 




1 \ -lll tu/i ,•,.* 



"ROSA LA 
REVOLTOSA" 



A 



ARGUMENTO 

Narración de José Liado de Cosso 

OUELLA noche, ya en la cama, en el silencio del cuarto pequeño 

y recogido, Rosa no podía conciliar el sueño. 

se agitaba, y 
ojos vivarachos 



>us 

ibríanse desmesurada- 
nente, cual si quisie- 
án penetrar la obscu- 
I idad y ver aquellas 
mágenes que como 
ntes reales se le apa- 
ecían. 

— ¡ Si será posible ! 
--decíase en un dulce 
nurmullo que le aca- 
iciaba el tímpano — 
si será posible todo 
'uanto dijo el adivi- 





no ! Que mi flor es la orquídea, ¡ oh, cuan lindas 
son las orquídeas ! Y también dijo que los dia- 
mantes me traerían mala suerte, — añadía con un 
suspiro — . Que seré una gran señora, una per- 
fecta bailarina, que me casaré con un hombre fa- 
moso. ¡ Ay, que alegría, si algún 
día llegara a gran señora! 

Y la niña, arrullada por estos de- 
liciosos pensamientos, iba cerrando 
los ojos y abandonando al descanso 
todos los sentidos, pero a medida 
que las ventanas de la luz se le iban 
entornando, las celestiales puertas 
del sueño se le iban abriendo, hasta 
dejar entrar por sus resquicios una 
luz sonrosada, pálida y con reflejos 
tornasolados de oro, que la hacía 
contraer los labios con el asomo an- 
gelical de una dulcísima sonrisa. 
La niña dormía, la niña soñaba, y 
sus sueños eran los sueños de color 
de rosa que prestan su dulce en- 
canto y delicado matiz a las ilu- 
siones románticas de los años púberes. 
* * * 

Rosa creía en los sueños, Rosa creía en los vati- 
cinios, pero su romanticismo no era de aquellos 
que se conforman con las actitudes meditabundas 
y contemplativas. Pequeña, vivaracha, toda ella 




un haz de nervios vi- 
brantes como bordones 
de arpa, era de las que 
se lanzaban a la acción, 
llena de fe y de entu- 
siasmo, para alcanzar 
lo que se proponía. 
¿ No le había dicho el oráculo que sería una per- 
fecta bailarina? Pues a bailar. Y con tanto ahin- 
co, fervor y donosura bailó, que no fué para ella 
mayor empresa el llegar a estrella de uno de los 
más famosos y elegantes cabarets. 

Allí, no le faltaron admiradores a 
la Rosa, pero, aunque no podía mos- 
trarse quejosa de la suerte, allá en 
el fondo de su corazón sentía un 
ligero sabor agridulce que no la de- 
jaba considerarse satisfecha por 
completo de sus triunfos. Ya era 
bailarina, pero en siéndolo ¿ no se 
apartaría acaso del ideal supremo 
de su vida?, ¿acaso era éste el ca- 
mino propio para llegar algún día 
a gran señora? 

Para que las dudas fueran ma- 
yores, ella se daba cuenta exacta de 
que su danza no era, por cierto, de 
las más elegantes. Representaba, 
nada menos, que una parodia del 
boxeo, y el nombre que la anunciaba 
al público, con relampagueos de luz incandescente, 
llevaba un remoquete que no se conformaba con 
su gusto. Si le hubieran puesto. La Condesa Rosa 
o La Rosa Versallesca, todavía lo aguantara y aun 
le placiera, pero al maldito empresario se le ocurrió 
ponerle por nombre nada menos que el muy palur- 

P AGINA 9 






Mensajero ^aranwunt 




do j agreste de Rosa la Revoltosa. 

Mas en fin, no todo tiene que salir a 

pedir de boca en este mundo, y Rosa se 

consoló con 1" del nombre, pensando, 

sin duda, v con razón, que el nombre no 
hace la cosa. 

S e relacionó 
con algunas <le las 
personas que fre- 
cuentaban el ca- 
baret, gentes to- 
das de modales 
amables y buen 
vestir, y con este 
roce subieron las 
aspiraciones s o- 
ciales de la Rosa, 
que basta enton- 
ces se había limi- 
tado a ser amiga 
y medio novia de 
un buen mucha- 
cho, que la quería 

mucho, y al que correspondía no sin 
cierto afecto, pero que tenía el grandí- 
simo defecto de no pertenecer a la 
crema que Rosa tanto admiraba, siendo, 
por el contrario, boxeador de oficio. 

Un día, Rosa recibió una invitación 
de cierto galán que durante varias 
noches la había admirado desde una de 
las mesillas del cabaret, y, dispuesta co- 
mo estaba a lo elegante, aceptó la invi- 
tación. A la hora indicada, allá se pre- 
sentó el galán, llevando en la mano un 
ramillete de orquídeas. ¡ Qué lindas 
eran las orquídeas ! Y, para que nada 
faltase, él mismo se 
fl "]t\ las prendió en su 

■ grácil talle con un al- 

^ k. filer reluciente de 

/ í'v diamantes. 



ADOLPH Zl KOR y JESSE L. LASKY 
presentan a 

CLARA BOW 



Salieron a la calle, donde esperaba un automó 
vil, v. al punto, surgieron de la sombra dos m 
férreas que cayeron sobre los hombros de Ros 
su flamante compañero. 

— ¡Ah, ladrones — clamó la voz de quien 
tan bien los suje- 
taba con los pu- 
ños — , por fin he 
conseguido echa- A 



tomó- ^^ ^ 



"ROSA LA REVOLTOSA" 

("Rough House Rosie") 
Dirección de FRANK STRAYER 

Película Paramount 

REPARTO 

Rosa la Revoltosa Clara Boiv 

Joselín Reed Howes 

Farrell, el A'ene Arthur Housman 

Ruth Doris Hill 

Ariuro Douglas Gilmore 

Luis John Mujan 

Mii-ter David Henry Kolker 






ros mano ! 



Rosa saltó de 
asombro. Sus ojos 
se dilataron como 
si estuvieran vien- 
do visiones, y 
cuando volvió a 
sus sentidos, con pa- 
labras y ademanes, 
hizo patente al des- 
conocido que no era 
ella de las que deja- 
ban manosearse. 
En la confusión que se produjo, el ga- 
lán de marras aprovechó la coyuntura 
para poner pies en polvorosa mientras 
Rosa quedaba prisionera del policía, que 
tal era el sujetador inoportuno, acusada 





de haber robado un alfiler de diamantes, 
el que llevaba prendido junto con las 
flores. 

No cabía duda que el adivino había 
acertado ya tres veces. La orquídea po- 
día ser su favorita flor, pero los diaman- 



tes, ciertamente, eran de mí 
agüero para la improvisada ba : 
larina. 

* * * 

Rosa, aunque pasó 
guiar susto, no tuvo difi 1 
cuitad en probar su ira 
cencía, mas no sirvióle 
escarmiento el episo<: 
del caballero que se toi 
nó en Ginés de Pasamont", 
y, firme en sus delirios c 
grandeza, siguió en s 
trece, esperando que ot 
día la fortuna habría 
serle más propicia. 

Llegó un momento 
que realmente creyó q 
iba a realizarse su destini 
Conoció a un joven, qu 
sin duda alguna, pert; 
necia a la sociedad dorada de ¡ 
sueños, y por él supo de los grane 
misterios de las altas clases sociales 
pero lo que más la impresionó fué saby 
que había cierto lema de heráldica qijl 
rezaba así : noblesse oblige, en f raneé 
y ya no le hizo falta saber más, pues cejj 
gran facilidad vino a dar en la idea d 
que el noblesse oblige era el verdace: 



PACÍ* A 10 




Mensq/era tyaranwunt 




quid pro quo que señalaba los linderos entre el ser y el no ser, entre 
aquel mundo a que ella pertenecía y quería olvidar y aquel otro al que 
con tanto ahinco y resolución quería pertenecer. 

Ya Rosa, en su fantasía, había traspuesto los umbrales de aquella 
región que tanto la fascinara, aunque, a decir verdad, aún a veces se 
acordaba del boxeador, pero los puños y la profesión del buen mozo le 
parecían incompatibles con el noblesse oblige que le llenaba y 
aturdía tan de lleno la cabeza. 

Joselín se llamaba nuestro hombre, y era joven, fuerte y bien 
'parecido; grande amador de su Rosa y no poco dado a los 
diablos, por ver a la rapaza tan enfrascada en sus laberintos 
de ideas, que se complicaban más y más con los adobos de 
;omplicadas salsas de damas y caballeros, que ella, a su an- 
¡tojo, les añadía. 

Joselín, un día, perdida la paciencia, plantóse, con todo su 
mal humor, delante de la Rosa, diciéndola poco' 
zalamero. 

— Oye, Rosa, ya es hora de que se acaben estas 
tonterías. Tú y yo somos tal para cual y no haría- 
nos mala pareja. . . sabes que siempre te quise por 
nujer y que a mi lado no te faltaría nada. . . así es que, fuera 
istas ridiculeces, y he pensado. . . 

— ¿ Has pensado, eh ? . . . ¡ Conque has pensado ! . . . Pues 
kas pensado mal, y a mí no hay nadie que me obligue. . . 

- — No, no es eso, Rosa, pero tú bien sabes que como yo 
íadie ha de quererte. Acuérdate que el primero que te 
rajo orquídeas 
esultó un 1 a- 
1 r ó n de siete 
,uelas. 

— ¿ Ah, sí ? . . . 
3 ues mira, para 
[ue lo sepa s, 
engo un amigo 
(ue está loco por 
¡ni, que es todo 
in caballero, con 
nucho noblesse 
'blige, y que me 
fevará el viernes 
casa de una 
rincesa. ¿ Oyes ? 
¡(J n a verdadera 
/rincesa, a 1 o 
ue tú no llega- 
rás nunca. 
f Joselín confir- 
aóse en la idea 




., e que, poco a poco, iba perdiendo a la chica. Aquellas 
leas que se le habían metido tan hondo en la cabeza 
icabarían por dar al traste con el noviazgo. Sin em- 
bargo, pensó que todavía le restaba una esperanza. El 
i|iernes siguiente se batía con el campeón de su peso, 
| quizás . . . quizás lograra conquistar el campeonato, 
fntonces podría ser que Rosa lo mirara con mejores 
¡Mos. Un campeón es algo que pasma a las mujeres, 
jlor otra parte, haría lo posible por educarse y adquirir 
jiodales más finos. 

Sacó una localidad, que en el bolsillo llevaba, y se la 
iió a Rosa. 



— Toma, un asiento para la lucha del viernes. Es- 
pero que, a lo menos, vengas a verme. Quizás del le- 

sultado dependa mi fortuna. . . nuestra suerte. 
* * * 

Llegó el viernes, y Rosa no acertaba a resolver el 
dilema que se le ofrecía, tanta era su indecisión entre 
ir a la lucha o a la velada de la famosa princesa que 
tanto le había ponderado el sietemesino del noblesse 
oblige. Por fin, deslumbrada por el atractivo de lo 
nuevo, se decidió por lo último. 

Aquella noche, salió del cabaret más temprano que 
de costumbre, y, en compañía de su elegante amigo, se 



A 
\ 



L — 






PAGINA 11 



Wtx&C 



Mensa/era tyarantaunt 




dirigió al palacio de la pomposa 
princesa. 

Apenas llegada al lugar, pudo 
darse cuenta de que la casa de la tal 
princesa era toda un puro desorden, 
v que allí no era todo oro, ni mucho 
menos, lo que con fulgores de oropel 
resplandecía. 

Arrepintióse de no haber ido a la 
lucha, y mi pesar fué más grande to- 
davía cuando un altavoz de radio 
empezó a reproducir los incidentes de 
la justa del campeonato, que ya había 
principiado. 

Pocas palabras le bastaron a Rosa 
para comprender que la cosa no mar- 
chaba por buen camino. Joselín lle- 
vaba la peor parte, y, con noblesse 
oblige o sin ella. Rosa no quería que 
el combate fuera mal para su amigo. 
Va estaba pensando en excusarse y 
salir corriendo para el coliseo cuando 
alguien de los presentes propuso ir 
a ver la lucha. Coreóse la propuesta 
con exclamaciones aprobatorias, y 
varios de los invitados de la princesa 
salieron para el coliseo, con Rosa, 
naturalmente, entre ellos. "~ ~ ~~ ~"~ "" "~"^~ ~~ "^^~ ^~ " — 

En llegando allá, el espectáculo que se ofreció a su vista no podía 
ser más lamentable. Rosa, sentada con los demás en un palco, pudo 
darse cuenta de que la lucha estaba perdida. Cada golpe que el cam- 
peón dejaba caer sobre la mandíbula o el estómago de Joselín, era 
como si cayera en su propio corazón, y, para hacer la cosa peor, los 
tipos del noblesse obligc no cesaban en sus expresiones de sarcasmo 
y hostilidad. 

— Mira este Joselín como está tirando la pelea. 

—Probablemente le pagarán bien para que pierda. 

— Bien merece que le rompan la crisma, por cobarde. 

Ante tales expresiones y otras semejantes, Rosa no pudo conte- 
nerse, y. dirigiéndose a los del palco, que con ella estaban, les dijo: 

-Todos ustedes son unos majaderos. Este — señalando a Joselín 
— es más valiente que todos ustedes juntos, y aún hay que ver quien 
gana o pierde. Xo ha acabado esto todavía. 

Corrió Rosa hasta el centro del coliseo, junto al ring, y allí, desde 
su asiento, empezó a gritar, impulsada por la tensión nerviosa de que 
se hallaba toda ella poseída. 

— ¡ Adelante. Joselín ! ¡ Aquí está Rosa ! ¡ Valor, Joselín !. . . 

Y tanto gritó y gesticuló que. por fin, Joselín, que habíase lamen- 
tado al principio de que Rosa hubiera despreciado su butaca, acabó por 
oírla, y aun volvió la cabeza para verla, pero con tan mala fortuna que 
un puñetazo no visto lo cogió en plena mandíbula derribándolo por el 
suelo. 

— ¡Ea, Revoltosa! — gritóle uno de los segundos a Rosa — ¡si tienes 
que molestar a alguien, molesta al otro! 

Y la chiquilla, tomando el consejo al pie de la letra, empezó a gri- 
tarle al terrible contrincante. 

— ¡Ea. Marinera. ' — que así le llamaban al otro púgil 
estás guapo ! ¡ Ole la marina de guerra ! 

El Marinero, que ya daba el combate por ganado, empezó a dirigir 
frecuente- miradas a la chicuela. guiñándole el ojo de vez en cuando. 

PAGINA 12 




-¡ Hoy sí que 



y en esto, en uno de estos frecuentes descuidos, arreóle Joselín 
una puñada que lo tendió sobre la lona, tan plano como si lo 
hubieran tundido con estacas. A este punto, terminó la lucha 
y ganó Joselín el campeonato. Al bajar el nuevo campeón del 
ring, Rosa le echó los brazos al cuello y le cubrió de besos el| 
ensangrentado rostro, y. a guión seguido, dirigiéndose a aquelb s 
invitados de la princesa que con tan mala sombra la habían zahe- 
rido en lo más sensible de su alma, gritóles : 

— ¡ Vean ustedes ! ¡ Digan ahora que no es valiente ! ¡ Y 
sepan que éste es un hombre, con más noblesse obligc que u o i 
tendrán todos ustedes juntos en todos los días de su vida ! 

Y a este punto, acabáronse las locas pretensiones sociales de laj 
Revoltosa y surgió ante sus ojos, ya despiertos, la figura colosaH 
del héroe. ; Qué mayor felicidad para el alma enamorada den 
la joven ?. . . 




Mgnsq/era ^aramxuutt 




"LA NIETA DEL ZORRO" 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 
Presentan « 

BEBE DANIELS 

"LA NIETA DEL ZORRO" 

("Señorita") 
con JAMES HALL y WILLÍAM POWELL 

Producción de CLARENCE BADGER 
Película Paramount 



.Bebé Daniels 



REPARTO 

Paquita } 

Francisco )' 

Rogelio James Hall 

Manuel JFilliam Poivell 

Don Francisco, el Z^rrj Josef Swickard 

José Gayne U hitman 

Lupo Tom Kennedy 

Pedro Jerry Mandy 

Luisa Joan Standing 

Juan Raúl Paoli 



ARGUMENTO 

Narración de Corrielius 

EN un lugar apartado de las lejanas 
pampas de Andania, recio de contex- 
tura, cenceño y fuerte^como los robles 
'del solar ilustre de sus antepasados, señero 
y algo hosco en sus modales, vivía el hidal- 



go don Francisco de los Hernández, señor 
de tierras y ganados, dueño de haciendas y 
rancherías, cuyo único amor se hallaba ci- 
frado, por entero, en un nietezuelo que ja- 
más había visto, y que algún día había de 
heredarle y ser el continuador de la tradi- 
ción ilustre de la casta orgullosa de los 
Hernández. 

Nuestro lugareño hidalgo había visto par- 
tir con rumbo a las playas de Norteamérica, 
so pretexto de estudios y ambiciosos afanes 
de cultura, a todos los hijos que tuviera en 
años mejores de abundancia, cuando el cau- 
dal de la casa se hallaba bien provisto y 
asentado, y no había empezado todavía la 
ruinosa lucha con sus vecinos de la estirpe 
de los Oliveros. 

Don Francisco de los Hernández sentía ya 
flaquear sus fuerzas, y veía con dolor que 
ya no era hombre para ofrecer resistencia 
en una lucha que amenazaba acabar con la 
hacienda y el prestigio de su casa. 

Llamó a su nieto. El sería el sostén de su 
ancianidad, el defensor de los fueros de la 



familia, el heredero de sus terrenos y here- 
dades y el némesis temido de los Oliveros. 

Pero lo malo para los sueños del hidalgo 
era que el tal nietecito no existía . . . Sus 
hijos, conociendo el afán del viejo por tener 
descendencia masculina, creyendo darle 
gusto, dijeron que había nacido un nieto, 
pero en realidad, el destinado a empresas de 
tanta monta, era una niña, una jovencita 
que frisaba en los dieciocho y que respondía 
al dulce nombre de Paquita . . . 

Fué Pedro, un fiel sirviente del Zorro, 
que así le llamaban al hidalgo, al puerto por 
el cual debía llegar el suspirado nietezuelo, 




< 




PAGINA 13 




Mensa/era §*aramxumt 






pero cuál no sería su pasmo al encontrarse que resultaba mujer el que todos esperaban co: 

tal ansia. No se arredró por ello la joven, y, dándose perfecta cuenta de la situaciór 

di jóle al criado : 

— Llevadme a un sastre, buen hombre, y dejad el resto de mi cuenta. 

La transfiguración fué completa. Una ropilla de género oscuro, unos pantalones bom 

bachos rematados por altos borceguíes, faja ancha de cuero claveteado y una redecilla 

guisa de montera, cubriendo las orejas y cambiando los negros aladares en airosas y orna 

mentales patillas, cambiaron por completo el aspecto de la animosa chica, y si a esto se añad 

un chambergo a la usanza cordobesa, puesto de lado y con largo barboquejo de cordones, ten 

dremos la estampa más gallarda y má 

airosa que jamás haya lucido caballer 

pampeano en las famosas praderas de 1! 

Andania. 

* * * 

No fué grande la impresión que hicier 
en el viejo la figura del nieto. Había espe 




rado hallar en él un hombre más hombre de lo que por su figura parecía, 
pero ocurrieron a la sazón ciertos sucesos que aumentaron grandemente 
el prestigio de don Panchito entre los servidores de la ranchería. 

Estaban los negocios de los Oliveros regentados por un primo del ver- 
dadero propietario, codicioso e intrigante, que se llamaba Manuel Oliveros. 
Manuel, aprovechando la coyuntura de que su primo Rogelio se hallara viajando 
por Europa, decidió aumentar los hatos de ganado a costa de los rebaños de los 
Hernández, y, derribando unas estacadas que marcaban los linderos de las fincas, 

PAGl^.l 14 




Mensajera tyaramaunt 




ilió una noche con sus vaqueros y se apoderó de cuantas cabezas pudo, las 
íejores que se le aparecieron en las praderas de su vecino. 

La consternación del Zorro no tuvo límites. Panchito quería rescatar el 
añado a viva fuerza, pero los hombres del rancho no se atrevían. 

En esto acertó a regresar el joven Rogelio Oliveros, quien, con gran 
llpzo, vio como durante su ausencia habían aumentado sus hatos, sin 
jHensar que los nuevos ganados hubieran sido robados a los Hernández, 
ues, según le contaron, las nuevas adquisiciones habían sido 
roducto de un negocio afortunado. 

Una mañana, muy temprano, Panchito decidió obrar por 
jenta propia, y reuniendo a los vaqueros de la hacienda, les dijo : 

— Si sois hombres y tenéis vergüenza, seguidme. Vamos 
buscar lo nuestro. 

Y con estas palabras y otras razones por el estilo, fiados en 
empuje del jovencito, que ya había dado muestras palpables 
e su arrojo, montaron a caballo, dirigiéndose al galope a los 
;rrenos de los Oliveros. 

La empresa, en un principio, resultó más fácil de lo que 




habían esperado. 
Panto Rogelio co- 
mo Manuel se ha- 
llaban ausentes 
del rancho, y en 
el campo no en- 
contraron resis- 
tencia. Pero, al 
poco rato de haber 
emprendido el re- 
greso con el ga- 
nado, se entera- 
ron los hombres 
del rancho de los 
Oliveros, y salie- 
ron en persecu- 
ción de los rescatadores, mas el joven, con una hábil maniobra, 
logró atraer a los que lo perseguían a una gran casona, que servía 
de granero, en el propio terreno de los Oliveros, logrando en- 
cerrar en ella a hombres y caballos, de suerte que no pudieran 
de ningún modo salirse. 

Panchito, antes de partir, montando en ira, escribió un cartel 

de reto para el jefe de los Oliveros, y, después de clavarlo a la 

puerta del granero, alejóse del lugar, satisfecho de su victoria y 

dispuesto a habérselas con el primero que se atreviera a volver a 

entrar a saco en los terrenos del Zorro, que no por viejo había de 

carecer de buenos campeones. * 

Aquella misma tarde, marchando confiado a la ventura, acercóse 
nuestro arriesgado jovencito a un claro y límpido remanso, donde 

PAGINA 15 




Mgnsa/ero tforamaunt 








^ rl W '— 'A \ — 




EBE 



ÍIXNIELS 

ESTA verdaderamente irresistible en la 
caracterización del papel que se le ha 
confiado en esta chistosa cinecomedia. Esta 
rutilante estrella de la Paramount despide 
destellos de gloria en la película 



LA NIETA DEL ZORRO 



w 



ño1»Í A 



tas 

cvV C 



ñarse, y aun la amenazaba con dar: 
una zambullida, se soltó la redecill.' 
y dejando escapar las hebras de su si 
(losa cabellera, apeló a la caballero- 
ciad del joven, diciéndole: 

— ¡ Pero hombre de Dios, qué s< 
mujer! Déjeme en paz y vayase. 

Y Rogelio, que tal era el desconocida 
alejóse apresuradamente del lugar, n 
sin antes hacerle prometer a la bel! 
del remanso, que aquella noche habría 
de volver a verse en la verbena de 1 
Fiesta de las Rosas. 

¿ Qué pasó aquella noche cualJ 
Paquita, vestida en sus ropas ferm 
niles, y Rogelio, la viva estampa rj 
caballero andaniense, se encontraro 
a solas en uno de los románticos rir 
cones del jardín donde se celebraba 1 
verbena de las flores? Lo que suel 
ocurrir en una noche de los trópicr 
cuando la luna muestra su platead 
cara con todo el esplendor de su be 
lleza marfilina; lo que suele ocurr: 
cuando el cielo parece un manto az| 
cuajado de estrellas con magnificencia 
de flor de lis ; lo que no puede menc 
que pasar cuando el aroma cálido d 
las brisas abrileñas trae acentos que 
j umbrosos de guitarra y rasgueos enei 
vantes de laúd; lo que tiene, pe 
fuerza, que ocurrir cuando dos cor¿ 
zones jóvenes se miran en las líquida 
pupilas derretidas con langor de ida 
latría y apréstase Cupido, oculto e 
los frondosos ramajes del ensueño, 
lanzar los dardos de su inmortal caij 
caj. ¿Quién dudara en estas circuníj 
tancias del triunfo definitivo d. 
amor?. . . 



\ ningún empresario se le escapará la importancia que par a la publicidad y propaganda tiene este grabado y 
los demás por el mismo estilo que aparecen en otras páginas de esta revista, atractivos, económicos y de fácil 
reproducción al tamaño que se desee para publicarlos e n el programa, en los boletines, gacetillas y en la Pren- 
sa de la localidad. 



las aguas tranquilas de un riachuelo invita- 
ban con su frescura a los placeres de la 
limpieza y del baño. Desnudóse, confiado 
en lo apartado del retiro, y fuese sumergien- 
do poco a poco en la blandura de las aguas, 
pero -iii quitarse la redecilla que ocultaba 
sus bucles oscuros y ondulados de mujer 
hermosa. 

No baria diez minutos que en el agua se 
encontraba, cuando oyera rumor de pisadas 
de caballo, y, volviéndose, vio a un apuesto 
mozo, de agradable rostro y corpulenta talla, 

/- IGMA 15 



que, desmontando, aprestábase asimismo a 
sumergirse en las aguas invitantes. 

— ¡ Oiga usted ! — gritó Paquita con sobre- 
salto — no se bañe que el agua está muy 
fría. Se expone a que le dé un calambre. 
Yo estoy que tiemblo. 

— ¡ P>ah ! Esto no me espanta, amigo mío 
— contestóle el recién llegad:), pues Paquita 
conservaba todavía la traza de un muchacho. 

Y, así por este estilo, siguieron el jocoso 
y animado diálogo, hasta que Paquita, 
viendo que el jinete estaba decidido a ba- 



A la mañana siguiente, sin esperar 
que el sol amaneciera por completa 
airado y decidido, presentóse ante e 
viejo Zorro de la pampa su enemigo 
vecino don Rogelio. 

— ; Dónde está vuestro nieto, do 
Francisco ? 
—Por ahí anda, ¿qué queréis de él y 
qué viene esta temprana visita? 

— A satisfacer un reto que no puede pa 

sar desapercibido. Lo del ganado, pase 

pero este insulto es de los que piden sangre! 

Y mostróle al viejo el papel que clavarj 

Pancho en la puerta del granero. 

No tardó en aparecer Panchito. 

Descolgaron los hombres unas espada 

viejas, de cazoleta y gavilán torcido, que e 

unas panoplias había, y dieron una a cad 

(Continúa en la página 35) 




Mensq/era tyarammuit 




"El Torbellino de la Juventud" 



Argumento 

Warración de 

Liado de Cosso 

"^N uno de los 

i j bellísimos 

rincones en 

le abunda la 

l'bria y bien cul- 

| /ada campiña de 

íglaterra, bajo el techo de una quin- 
presuntuosa, rodeada de jardines 
de cuidadas planicies recubiertas de 
esco y matizado césped, vivía, no 
ice mucho, un pintor llamado Jaime 
awthorne, gozando del reposo que 
ibíanle conquistado antiguos y me- 
cidos lauros, remozándose en el 
,tudio de nuevas concepciones esté- 
ras, cifrado todo su amor, que era 
tensísimo, en un hermoso capullo 
[• diez y ocho años, una hija fresca y lozana 
;mo las rosas y, como él, artista y soña- 
rra, que respondía al nombre muy poético 
romántico de Nancy. 
Un anochecer, hallándose Nancy entre- 
hda al reposo tan propicio a las tranquilas 
bras de la prima noche, vio acercarse a ella 
< Antoñín, el hijo de unos pobres labriegos 
me no muy lejos del lugar vivían, y Nancy 
'Antoñín, que habían crecido juntos, en- 
egáronse, como de costumbre, al plácido 
isatiempo de la charla. 
, Antoñín no parecía estar tranquilo aquella 
i oche. Su tema no se apartaba de .decir y 
petir a Nancy que ya había cumplido los 




diez y ocho años, y, por fin, como si tal 
cumpleaños fuera para él otorgamiento de 
alguna licencia nueva y esperada, acercan 
dose a Nancy, abrazóla repenti- 
namente entre sus brazos, es- 
tampando en sus labios de coral 
un brusco beso. 

Azoróse la chica y re- 
convínole por su osadía, 
mas Antoñín, prorrum- 



piendo en excusas, con avergonazado sem- 
blante y lágrimas en los ojos, replicóle a 
Nancy con estas palabras : 

Perdón, no pude remediarlo. El 
deseo de darte un beso me ha 
arrebatado esta noche la ca- 
beza, como impulsada por un 
torbellino irresistible. Per- 
dón, Nancy, si te he ofendi- 
do, pero quizás algún día se- 
pas lo que es esto, lo que es 
sentirse arrebatado por una 
fuerza que no se conoce y 
que viene con el empuje de 
un ciclón, violenta y mis- 
teriosa. 

Aquella noche, soñó Nan- 
cy en algo inefable. Los la- 
bios le ardieron por largo 
tiempo con el calor de aquel ós- 
culo arrebatado, que era el pri- 
mero que recibiera de hombre al- 
guno, y sintió que 
en el fondo de su 
alma algo nuevo 
se le despertaba. 
¡ Si sería el prelu- 
| i dio del ciclón que 






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Mensajero ^aramoiuit 




habría también de arrebatarla a ella algún 
día! Y en estos confusos pensamientos, 
murmuraba para sí, con dulce acento, opri- 
miéndose el pedio con las manos. 

— ¡ El ciclón, el ciclón ! ¡ Qué bello verse 
arrebatada en su irresistible torbellino!. . . 

Enviada por su padre a París, para que 
continuara sus estudios de arte en el am- 
biente ático y refinado de la Ciudad-Luz, 
Nancy empuñó la paleta y los pinceles con 
todo el vigor frenético de una verdadera 
iluminada ; con tal fervor, que se le pasaban 
los días pintando y pintando... dibujando 
niños y más niños ; niños de cara de ángel, 
querubes que nacían al calor de su candida 
imaginación exenta de toda mácula, en un 
afán de volar, de vo- 
lar muy alto, como si 
se propusiera alcanzar 
de un salto el limpio 
cielo, suspirado de la 
gloria. 

Pero llegó un día 
en que se cruzó en el 
camino tranquilo de 
su vida con un apues- 
to y decidido joven, 
compatriota suyo, que 
se llamaba Roberto, y, 
desde entonces, los 
ángeles empezaron a 
perder su sonrisa arre- 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

LOIS MORAN 

e n 

"El Torbellino de la Juventud" 

("The Whirlwind of Youth") 

con 

Vera Voronina, Donald Keith y 

Alyce Mills 

Producción de A. Rowland V. Lee 

Película Paramount 

REPARTO 

Nancy Lois Moran 

Eloísa Vera Voronina 

Roberto Donald Keith 

Cornelia Alyce Mills 

Luis Larry Kent 

Antoñín Gareth Hughes 

Jaime Charles Lañe 





Nancy y Roberto se paseaban por la pía 
en compañía de Luis, un amigo íntimo 
joven y conocido de la familia de Nancv. 
Al llegar a un lugar donde se levanta 
un peñasco muy alto y escarpado, Rober 
propuso subir hasta la cumbre, siguienc 
una vereda tan empinada como larga y pe 
grosa. Nancy aplaudió la idea, pero Li 
excusóse de tomar parte en la aventura. 

— No olvides, Roberto — di jóle Luis ant 
de separarse — que Nancy no es como 1; 
otras mujeres que has conocido. 

Y se separaron. Luis para emprender 
regreso a la villa, y Nancy y Roberto 
ascensión del peñasco, alto, provocativ 
peligroso. 

Mientras subían, parecíale a Nant 

que sus ilusiones iban ascendiendo 

una atmósfera más límpida, más pun 

que sus sentimientos de amor se dil. 

taban hasta alcanzar las curvas leí 

nísimas del horizonte, y respiraba ce 

más fuerza, con más libertad, con 

si se sublimizara con la altura, con 

si al apartar su cuerpo de la tier 

baja fuérase toda ella acercando 

los términos del cielo, a las región 

inaccesibles de la bienaventuranza. 

Subieron, subieron y subieron, ha 

ta llegar a la cumbre enhiesta, señe 

y elevada, y allí, parecióles como 

el soplo recio de la brisa, azotanc 

al aire la rubia cabellera de la jov« 

y las sienes revueltas de Roberto, 1 

infundiera una se 

sación extraña 

mareo, un placer qi 

hasta entonces 

dos habían descon 



bolada, y parecióle como si entre las vague- 
dades de los nimbos que servían de fondo 
a sus pinturas angelicales, el rostro del 
nuevo amigo se esfumara con crepúsculos 
de aparición divina, haciéndole subir el 
alma hasta los labios, que musitaban invo- 
luntariamente — ¡ Roberto ! ¡ Roberto ! . . . 

En una jira campestre por uno de los 
lindos pueblecitos de la Costa Azul, besa- 
dos por las aguas del Mediterráneo ilustre, 
encontraron los dos jóvenes el escenario 
maravilloso para sus sueños y concepciones 
de felicidad y dulzura. Roberto era el 
conquistador empedernido, Nancy la don- 
cella inexperta en amores y en quereres, 
cuya mirada se levantaba hasta las estre- 
llas, como si cada una de éstas fuera para 
ella la encarnación del espíritu de un ángel, 
que, desprendido de algún lienzo, hubiera 
ido a posarse dulcemente en la capa azul 
del dilatado firmamento. 





V %v 



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Mensajero tfarammuit 




do. Nancy sentía como si otra brisa más 
lerte que la que le azotaba los cabellos 
ibiera hecho presa en su alma y se la arre- 
itara. Adivinaba el preludio del ciclón, 
ú torbellino que soñara aquella noche me- 
orable cuando Antoñín oprimiera sus la- 

> „os carmesíes con el estallido revelador de 
i beso, y, cual si su presentimiento fuera 
heraldo de la tempestad que se acercaba, 
ose, inadvertidamente, arrebatada entre 
s brazos de Roberto, mientras una voz 
>aca, lejana,~como envuelta entre cendales 
: nubes, y de inciensos, le repetía al oído 
ulcemente — ¡ Nancy ! . . . ¡ Nancy ! . . . 
Pero la fuerza del torbellino que la estru- 
ba se disipó repentinamente. 
— ¡ Volvámonos, Nancy, volvámonos ! 

1 f ! ste no es lugar para nosotros . . . 
1 Y, al poco rato, hallábase Nancy de nuevo 

L ?i las profundidades de la tierra baja, mi- 




las ilusiones de su amiga arrastrándola en 
el torbellino de aquel abrazo y de aquel 
beso, dados en la cumbre solitaria del pe- 
ñasco. Y, sin embargo, por primera vez, 
no se sentía seguro de sí mismo. 

Decidió romper aquella situación y buscó 
el medio de que Nancy lo descubriera en es- 
carceos amorosos con otras jóvenes. El 
efecto fué terrible para la soñadora artista 
pintadora de ángeles. El encanto cayó des- 
hecho en mil pedazos, como si el torbellino 
que llevaba en. sus brisas los arrebatos deli- 
ciosos del amor llevara asimismo los gérme- 
nes terribles del* desencanto. Y Roberto 
lloró, lloró amargamente. Había cortado las 
alas a aquel naciente amor, por la descon- 
fianza que tenía de sí mismo, porque Nancy 
no era como las demás. Era más pura, era 
más fina, era digna del más sublime de los 
sacrificios. 

Llegó el año aciago de 1914, 
cuando, al doblar de los tambores 
marciales, los campos de Francia 
retumbaban con el estallido de 
los cañones y la lluvia de la me- 
tralla. 

En un lugar cercano a la fron- 
tera de Flandes se hallaba atas- 
cada una ambulancia que iba con 
destino al frente a recoger a los 
heridos habidos en los últimos 
combates. 

La que la conducía era una 
joven rubia, que, por sus tra- 




zas, parecía pertenecer a la aristocracia 
inglesa. Por el mismo camino pasaba 
una columna de soldados ingleses con 
órdenes ambiguas de marchar siempre 
adelante, probablemente para tomar parte 
en algún ataque inminente. 

El jefe que mandaba la columna, viendo 
el apuro en que se hallaba la conductora de 
la ambulancia, dirigióse a ella para ofrecerle 
los servicios de sus hombres, mas no había 
adelantado una docena de pasos cuando se 
detuvo repentinamente, como- si- estuviera 
viendo visiones. 

— ¡ Nancy ! ¿ Tú aquí, Nancy ? . . . 

— ¡ Pero Luis ! ¿ Tú también ? ¿De dón- 
de vienes ? . . . 

Y, pasados los primeros momentos de sor- 
presa, conversaron con animación, como dos 
viejos camaradas que se encuentran después 
de una larga ausencia. 

— Nancy — exclamó Luis — quiero que co- 



lando a la cumbre, dirigiendo 
mirada al cielo, donde el ci- 
llón, el torbellino, huía lenta- 
mente, perdiéndose en las leja- 
nías del pasado . . . 

^ ^ 5H 

Aquella escena de la cumbre 

lejó una huella profunda en el 

Jma, hasta entonces desapren- 

iva, de Roberto. Parecióle 

fcriminal haber dado pábulo a 




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Mensajera tfaramaunt 




AÜOLPH ZUKOR 

JESSE L. LASKY 

Presentan a 




LOIS 



Moran 



en una Producción de 
ROWLAND LEE 



con 



VERAVORON1NA 
DONALD KEITH 
ALYCE MILLS 

Un Torbellino de Amor 

UN drama de gran intensidad emotiva que 
nos demuestra como es el amor el que agita 
el '"torbellino de la juventud." 




"El Torbellino de la Juventud" 



nozcas a mi comandante ... Sé que habrá 
de agradarte. . . 

Y, pocas horas más tarde, llamaban al alo- 
jamiento del jefe de la columna. 

Allí la sorpresa de Nancy fué inaudita. 

— ¡ Roberto ! . . . 

— ¡ Nancy ! . . . 

Y hablaron los dos del presente y del 
pasado, de aquel pasado tan grato y tan triste 
que había encerrado las ilusiones de un por- 
venir dulcísimo... que no había llegado 
nunca. . . En esto entró un oficial trayendo 
un parte. 

— Mi comandante, el ataque no se hará 
hasta mañana. 

— i Mañana ! — repitieron, a un tiempo, los 
dos enamorados. 

— Aún queda un día. pero en un día se 
puede consagrar una vida entera — exclamó 
la joven. 

— Consagremos hoy las nuestras, Nancy. 
¿Quieres?. . . 

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Y llamando al capellán del regimiento, 
Nancy y Roberto consagráronse sus vidas 
mutuamente, bajo el juramento de una co- 
munión sagrada. 

— Vivimos ahora, Nancy, en el torbellino 
de la guerra — dijo pausadamente Roberto — 
pero, por encima de todas sus miserias, ben- 
dito sea el amor que nos ha traído. 

Y aquella noche, Nancy sintió cómo el 
torbellino volvía a poseerla y la elevaba a 
las cumbres de la felicidad tan suspirada, y 
el aire hasta le parecía más liviano, y el 
cielo se le antojaba más hermoso, cual si 
volviera a brillar la sonrisa de los ángeles, 
en el hermoso resplandor de las estrellas. 



Publicidad y Propaganda 
"El Torbellino de la Juventud" 

Como su nombre indica, este film tiene 
que ver con las inquietudes de la edad moza, 
cuando la fantasía, llena de ilusiones, se en- 
trega sin freno a los impulsos elementales 



de la vida. ; Qué hay penas ? ¿ qué hay desá 
zones? ¡quién lo duda!, pero la juventu* 
parece llevar en sí una fuerza que, cuand^ 
encauzada por sentimientos innatos de honoi 
y de pureza, logra triunfar sobre todos loj 
obstáculos. La trama de El torbellino de 1 
juventud es sencilla, indudablemente porqu 
en el fondo todas las complicaciones de 1 
vida de la juventud se reducen a principio) 
elementales, eternos en su consuetudinal; 
sencillez. La acción se desarrolla en iq 
ambiente aristocrático que tiene por esce' 
nario ora la gran urbe londinense, ora lo| 
bulevares parisienses, ora las playas eleganí 
tes de la Costa Azul en las orillas encanta; 
das del Mediterráneo, con lo que qued( 
dicho que es un dechado de belleza en lo qut! 
a panoramas se refiere. Lois Moran es una 
inglesita romántica y soñadora que con!' 
vence, por algo es rubia y tiene unos ojo? 
zarcos con reflejos purísimos de cielo. 




Mensa/era tyarammuit 




a 



LOS TRES KAYOS" 







. 



cuando se es descono- 
cido, no es cosa fácil, 
y después de muchas 
azarosas vueltas, en 
busca de un trabajo que 
no encontraban, consi- 
JrV ^ guieron una función de 

Jj^P <^*P\ prueba, en un teatro 

W^^ provinciano, con la pro- 
mesa de que si el acto 
resultaba, serían con- 
tratados para una temporada londinense. 
Pero la tal prueba, resultó el más sonado de 
los fracasos. 

Decidió el terceto, que se denominaba de 
los Tres Kayos, ir, de todas suertes, a Lon- 
dres en busca de mejor fortuna, pero, caídos 
de mal en peor, sin esperanza de obtener 
contrata, optaron por buscar trabajo en los 
antros de los cabarets ingratos y turbulentos. 
Yendo de lugar en lugar, siempre bus- 
cando, alicaídos y temerosos de ser echados 
de todas partes, llegaron a las puertas de 
cierto hotel elegante, que contaba entre sus 
dependencias con uno de los ansiados caba- 
ts. 

Entróse Enrique, dejando a sus compañe- 
ros en la calle, porque, espantados de sí 
, ■ - ■ ' 



BRITISH NATIONAL PICTURES, LTü. 

Presentan a 

DOROTHY GISH 



"LOS TRES KAYOS" 

("Tiptoes" ) 

con Will Rogers y Nelson Keyes 

Dirección de HERBERT WILCOX 

Película Paramount 



REPARTO 

Amapola, Puntillitas Dorothy Gish 

Alfredo Kayo Nelson Keys 

Enrique Rayo Will Rogers 

Lord Montgomery John Munners 

La hermana de Lord Montgomery 

Ivy Ellison 
La tía de Lord Montgomery .Annie Esmond 

Rollo Stevens Miles Mander 

Administrador del hotel Dermis Hovy 

Director del teatro Rny Raimond 




RGUMENTO 

-vUNTILbl- 
LJ TAS, Alfre- 
do y Enrique, 
10 de tantos ter- 
tos de la farán- 
ila, que vagan por 
mundo sufriendo 
mbres y miserias 
«vados de su vo- 
Ición de divertir 
mundo, después 
haber agotado 
recursos de su 

I.te si tal pudiera 
marse, en los 
uros de su pro- 
a tierra, que es la 
los Estados Unidos, llegaron a Inglate- 
, en busca de nuevos pastos, en la espe- 
nza de poder llegar a representar en un 
en día en los grandes teatros de la ciudad 
pulosa de las brumas. 
Encontraron que actuar en Londres, 



demora inusitada. Al ir a trasponer la 
puerta, que era de torniquete, Puntillitas en- 
tró en dirección contraria a la debida, al 
propio tiempo que entraba en el hotel el 
joven lord Guillermo Montgomery, dándose 
los dos un soberbio encontronazo. El ga- 
lante lord, deshaciéndose en excu- 
sas, vino a quedar en animada con- 
versación con Puntillitas. 

Enrique seguía esperando, y, para 




mismos, ya no se atrevían a entrar juntos, 
por no alarmar a los malcarados adminis- 
tradores. 

Esperó y esperó, Enrique, hasta que 
Amapola, cansada de esperar, decidió entrar 
también, para ver en qué consistía aquella 



pasar el rato, ho- 
jeaba una revista 
social con retra- 
tos de algunas de 
las personas más 
distinguidas de 




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Mensa/era ^aramawit 








ellos uno que 
le interesó, el de la rica heredera 
Miss Van Rennsalaeer. 

Puntillitas, todavía en conver- 
sación con el lord, hizóle señal a 
Enrique para que se acercara, y, 
al punto, el empleado del hotel, 
pensando que aquel pobre hom- 
bre, de tan mala traza, a quien 
había tenido esperando por más 
de media hora, debía de ser al- 
gún personaje de valía, ya que 
conversaba con lord Montgom- 
ery, acudió solícito a ponerse a sus órdenes, preguntándole que en 
qué podía servirle. 

Enrique, que no era lerdo y tenía la inteligencia aguzada por el 
hambre, tuvo una inspiración repentina. 

—La señorita Van Rennsalaeer, de Nueva York, desea las me- 
jores habitaciones de la casa. 

Y el empleado, al oir el nombre, llamó al administrador del hotel, 
al propio tiempo que Puntillitas llamaba a Alfredo, el otro com- 
pañero que seguía esperando afuera, y, hechos los consiguientes 
guiños y apercibimientos, acabaron por verse instalados los Tres 
hayos en los aposentos más hermosos y elegantes de uno de los 
hoteles más aristocráticos de Londres. 

* * # 
El lord asedió a la linda Puntillitas con toda suerte de aten- 
ciones, y, encontrándola interesante, llegó día en que la invitó 
a uno de los five o' dock que solía dar con frecuencia en los salones 
de su palacio. 

Allá fué Puntillitas, seguida de sus dos compañeros, que, por 
aventajarle grandemente en edad, y en realidad ser lo que podría- 
mos llamar sus dos padres adoptivos, se adornaban con el título de 
tíos de la que pasaba por riquísima heredera. 



romántico y enamorado, no cejaba de hacer la corte a Puntillit 
y ésta, con cierto remordimiento íntimo por el engaño que esta 
llevando a cabo, sentía que ya no era dueña de su corazón, que 
joven lord le iba robando lentamente. 

Alfredo y Enrique, pasado el azoramiento del primer momen 
al hallarse en tan selecta compañía, acabaron por soltarse a sus £ 
chas, produciendo no pequeño regocijo, entre aquella sociedad at 
tera y afectada, al bailar el chárleston y el black bottom y oti 
excéntricos bailes por el mismo estilo, de los que solían presem 
en los teatrillos de los Estados Unidos. 

Entretanto, el lord seguía asediando el corazón de la compun 
dísima Amapola, diciéndola. 

— Como tú, jamás conocí a nadie. Estas otras mujeres c 
aquí ves, son todas falsas. No buscan más que dinero, título 
honores. Están siempre listas a la caza. . . 

Y Puntillitas sentía como cada palabra se le clavaba, como 
dardo, en medio del corazón. ¡ Ella, tan pura, tan franca ! 

¡ Ella, que había mentido toda su personalidad, y, por añadidu 
apenas si poseía un nombre ! . . . 

Siguió la mentira y siguió la aventura. Puntillitas, sin sa 
cómo salir de aquel engaño sin romper la ilusión más preciada 
su vida. Sus dos compañeros, viviendo con toda holgura y saai 
facción, pero sin pagar la cuenta del hotel, que ya subía más de ¡ 
prudente para el administrador de la hostería. Y así fué que lle : ] 
un día aciago en que, en un paseo en yate que ofreció el enamora 
lord a varias de sus amistades, naufragaron de un golpe todas 
ilusiones del lord, todas las esperanzas de Puntillitas, y la v 
regalada que se estaban dando los otros dos cómicos de la legua 

Entre los invitados al crucero, hubo quien los reconoció, y aqij 
lio fueron Troya, Trafalgar y Lepanto al mismo tiempo. 9 
una aniquilación y un naufragio combinados. 

— ¡ Salid de aquí, impostores ! — tronó el buen lord, herido 
la fibra más sensible de su alma. 

Y avergonzados y alicaídos, desfilaron los Tres Kayos, rotai 
burbuja de su ficticia felicidad, y pensando cómo tomar las I 



El five o' dock de refencia fué gracioso en extremo. El lord, Villadiego sin ser vistos del administrador del hotel, que, armadd 



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Mensajera ffimutwunt 




cuentas y facturas, amenazaba con car- 
rlos de cadenas y prisiones bastantes para 
mtenerlos cómoda y plácidamente por el 
íto de sus días entre las sombreadas paré- 
is de una cárcel. 



Pero, como dice el refrán que no hay 
j.il que por bien no venga, resultó que el 
i eño del hotel, descubriendo las habilidades 
ideográficas de Puntillitas, decidió cobrarse 
; fuerza de bailoteo, y así los Kayos vinie- 
li, por las torcidas veredas de la casuali- 
za, a trabajar en el cabaret donde no hu- 
I Tan podido entrar por las directas de la 
: icitud honrada, hasta que llegó una noche 
i| que el lord visitó el lugar, y, convencido 
> que todo había sido una aventura ino- 
| ite, sin viso de malignidad alguna, reanudó 
1 5 pretensiones amorosas, consiguiendo 
; ueñarse del corazón de Puntillitas. Y, 
«¿de entonces, volvió a renacer la felicidad 
fra todos, con la ventaja de que la parte 
asculina de los Tres Kayos ya no tuvo 
cesidad de salir a la caza de contratas tea- 
des ni cabaretiles, habiendo llegado hasta 
rozarse, muy a su sabor, con las personas 
■ás encopetadas de la aristocracia de la 
bión brumosa. L. D. C. 





Un Periodista Inglés Entrevista a 

la Actriz Dorothy Gish 

E. C, iniciales con que oculta su verda- 
dera identidad un notable periodista inglés, 
colaborador asiduo de la revista The Queen, 
de Londres, logró entrevistar, du- 
rante la impresión de las escenas 
de la película Los tres Kayos, en 
el estudio londinense de la empresa 
productora de este film, a la 
actriz Dorothy Gish, de 
quien E. C. habla en los 
siguientes términos : 

"Nos encontrábamos un 
día en los grandes y nuevos 
estudios de la British Na- 
tional Pictures, situados 
cerca de Londres, obser- 
vando la impresión de al- 
gunas escenas de la película 
Los tres Kayos, que habrá 
de ser distribuida en Amé- 
rica por la Paramount. 
Uno de los sets (cuadros 
escénicos) aparentaba ser el 
camerino de un teatro de 
una pequeña población de 
provincias, en los críticos 
momentos en que los tres princi- 
pales intérpretes de la obra que se 
representaba habían sido arrojados 
del escenario en medio de una silba feno- 
menal. En estas circunstancias, pretender 
intervievar a Dorothy Gish resultaba una 
pretensión poco menos que irrealizable. Sin 
embargo, después de pasar mi tarjeta a la 



simpática protagonista de Tiptoes, fui admi- 
tido en su camerino, no para sostener con 
ella una interview en toda regla, sino para 
dialogar con la estrella entre frecuentes lla- 
madas de los ayudantes del director. 

— Sólo una persona dotada de una consti- 
tución de hierro — me dijo Miss Gish — puede 
aguantar una vida como ésta. Todos los 
días me levanto de la cama a las siete y me- 
dia, salgo del hotel a las ocho y cuarto, y a 
las nueve, o poco más tarde, comienza mi 
trabajo en el estudio. En muy contadas 
ocasiones llego a mi hotel a las siete de la 
noche y, muy frecuentemente, a las nueve. 
El domingo lo dedico por entero al des- 
canso, y esto tan literalmente, que más de 
un domingo me lo he pasado durmiendo 
todo el día. 

— ¿Qué hacía usted antes de dedicarse al 
teatro ? — le pregunté a la actriz. 

— Nada — replicóme ella brevemente. 

Al ver que la miraba con ojos de sorpresa, 
Dorothy se apresuró a añadir: 

— Mi vida de teatro comenzó a la edad 
de cuatro años con la interpretación de un 
papel infantil en la comedia Little Willie, 
en la cual mis padres interpretaban los pa- 
peles principales. Cuando la compañía hacía 
una jira por los estados, mis padres nos lle- 
vaban consigo a mí y a mi hermana Lillian. 
Las dos aprendimos a leer y a escribir en 
los camerinos de los teatros donde la com- 
pañía actuaba. De la edad de diez a doce 
años asistí a la escuela, la cual abandoné 
para ingresar en el cine. 

— ¿ Ha tenido usted alguna vez caprichos ? 

— Jamás he conocido lo que es tener un 



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Mensa/era ffarammuit 





capricho, sin duda porque no he tenido tiempo para ello. Indo lo 
i conocido en mi vida es trabajar. En una ocasión pude «lis- 
frutar por unos 'lias de unas vacaciones, pero la ociosidad me 
a estar continuamente de mal humor y tuve que suspenderlas 

para volver a trabajar. Me gustan el 
tennis y el golf, pero mientras tra- 
bajo en el estudio no puedo practicar 
estos deportes porque me falta tiem- 
po para ello, o porque cuando salgo 
del estudio me siento excesivamente 
fatigada. Algunos domingos doy un 
largo paseo en auto por los alrede- 
dores de Londres. Puede usted decir 
a sus lectores que el trabajo ocupa la 
mayor parte de mi existencia, la cual 
consideraría vacía y sin objeto si no 
Iludiese trabajar. 

— ¿ Le interesa a usted el cine? 
Mucho más que el teatro. Desde el punto de vista interpretativo, 
cine \ teatro hablado son dos cosas completamente distintas. En 
el cine el artista se ve obligado a manifestar sus emociones de una 
manera repentina, sin preparación, muy distintamente de cómo 
acontece en el teatro hablado. El actor cinematográfico no observa 
la continuidad que le ofrece al actor del teatro hablado el papel 
que se ha aprendido con anterioridad de memoria. Nosotros tene- 
mos que representar una situación cómica ahora y una escena dra- 
mática al cabo de quince días, sin que ni la una ni la otra tengan re- 
lación alguna de continuidad. Esto se explica por la sencilla razón 
de que la primera escena se impresionará, acaso, en el estudio, y la 
segunda al aire libre, a doscientas millas de él. 
-—¿Le gusta a usted trabajar en Londres? 
--.Muchísimo. Tanto como en mi mismo país. 
i Hando me encuentro en Inglaterra no siento ja- 
ma-- la nostalgia de mi patria. 

A fuer de buen inglés, el cronista dirige una 
mirada de agradecimiento a la encantadora actriz. 
En esto, una voz que parecía venir de las altas 
regiones del estudio, volvió a llamar con insisten- 
cia a la actriz : 

— ¡ Miss Gish ! ¡ Miss Gish! 
Lra la voz del director que llamaba a la ac- 
tiiz al set donde ¡ba a dar comienzo la impresión 
de otra importante escena de Tiptoes. 

— ; Estará usted aún 
aquí cuando haya termi- 
nado esta escena? — me 
dijo la gentil Dorothy, 
tendiéndome grac iosa- 
mente su linda mano pa- 
ra que la estrechase en- 
tre la mía. 

— ¿No? Pues, adiós 

— díjome. mientras salía 
hueramente del camerino 
acompañada de los acto- 
res Xelson Ke\ s \ \\ill 
Rogers, que con ella 
constituyen el chistoso 
terceto de la película in- 
titulada Los tres Kay r." 






Sorprendente Carrera de un Aetor Cinematográí 

Locos actores cinematográficos contemporáneos tienen una 
de servicios tan brillante como el joven actor inglés John Man 
quien en la película Los tres Kayos, 
producida en Londres por la P>ritish 
National Pictures, Ltda.. y distribui- 
da en los países de habla castellana 
por la Paramount, desempeña uno de 
los papeles más importantes. 

Valiéndose de un ingenioso ardid, 
Alanners senté) plaza en el Ejército 
británico cuando no contaba más que 
catorce años de edad. Descubierta 
la trampa, el futuro astro de la cine- 
matografía europea fué licenciado, 
sin honores, por supuesto, y enviado 
a su casa con una atenta carta de 

recomendación para sus padres, a quienes les hizo muy poca gi 
la aspiración marcial del jovencito John. Sin embargo, al Ile^ 
la edad reglamentaria, firme Manners en sus trece, volvió a alist 
y en esta ocasión, en vez de ser devuelto al seno del hogar, 
enviado al Egipto, en donde le sorprendió la gran guerra euro 
Terminada ésta, Manners logró acceso en un estudio londinens» 
donde le confiaron el modesto papel de ordenanza en una pelí' 
de espionaje que a la sazón se estaba impresionando. Tan 
significante era su papel, que entre escena y escena le pern 
dedicarse a su profesión, que era la de electricista. Mas, pn 
los directores reconocieron en él aptitudes para la escena cinem. 
gráfica y le confiaron uno que otro papel de mayor importa: 
que el primero. Pasaron algunos años durante 
cuales los progresos del joven actor fueron muy ler¡ 
hasta que un día logró llamar la atención del direj 
irlandés Rex Ingram, en los momentos en que ést 
disponía a impresionar las escenas de la película .1. 
Nostrum, del famoso escritor valenciano Vicente tí 
co Ibáñez, en la cual interpretó un papel de relai 
importancia. Terminada la impresión de Alare ñ 
trum, Manners figuró en el reparto de una pelú 
francesa, intitulada El bandolero, interpretando en 
el papel de protagonista. 

En la película Los tres Kayos, Manners ti 
oportunidad de demostrar que es un actor de val: 

que no andan muy e 
dos quienes ven en ei| 
ven actor inglés al 1 
timo sucesor de Va 
tino, lo cual, después! 
todo, no son los adm 
dores de John Maní 
quienes habrán de d 
dirlo, sino las admin 
ras, como ecuáni 
mente asegura el sin 
tico galán joven de 
película Los Tres K& 
de la Paramount 



'•*" 





Mema/era $*arammuit 




EL PADRINO DE BODA 



ARGUMENTO 

ÉANTAS veces había actuado Albertito 
de padrino de boda, que, según asegu- 
raban sus amigos, en caso de necesi- 
podía muy bien substituir al cura, sin 
loscabo del ritual, y, en casó de mayor 
eto, al mismísimo protagonista. En 
s circunstancias, claro está que el domi- 
de Albertito fuese algo así co- 
lina estación de descanso entre 
is. 

ia boda que se celebraba el 
a que nuestra tan verídica 
o sensacional historia se 
■re, era la quinta en que 
a prestado sus servicios 
oadrino nuestro tan so- 
ado como asendereado 
rtito. 

erminada la ceremonia, 
¿rtito se despidió de los 
.rayentes con las felici- 
tes de rigor en tales 
>s, y partióse para su 
como alma que lleva el 
lo, jurando para sus 
itros que aquella era la 
ha boda a que asistía en 
lías de su vida, 
[as apenas nuestro buen pa- 
o de boda había puesto la 
a de sus zapatos de charol en el um- 
¡ de la puerta y colgado el reluciente 
jbrero de copa (prenda que no soltaba 
a) en la percha correspondiente, suena 
jmbre y Albertito se encuentra ante su 
jañable amigo Tomasito Milbank quien, 
[ísperas de boda, de la cual, como supon- 

H el lector, Albertito tiene que 

I forzosamente el padrino, se 

l 



encuentra en un terrible compro- 
miso. 

— No sé si podré casarme, Alber- 
tito — le dice Tomás a su amigo. 

La satisfacción se refleja en el sem- 
plante de éste. 




se ha empeñado en que 
lo prometido es deuda 
y mañana llega a Nue- 
va York dispuesta a 
estropearme la boda si 
no le doy el collar. 
Y tú, ¿qué piensas 
Supongo que 
no se lo darás . . . 

— A propósito, Al- 
bertito ... ¿No podrías 
prestarme los veinte mil 
dólares que cuesta el 
collar? 

—No, porque no los 

tengo, pero puedo hacer 

más que prestarte ese 

dinero . . . Mañana iré a 

joyería; les pediré un collar 

e diamantes "a vistas ;" como 

que el dueño es íntimo amigo mío, 

negará ... Te lo doy, se lo 

Venivenski ; ella te devuelve 

las cartas comprometedoras y cuando 

estén en tu poder bien aseguradas, la obligas 




—Mejor, así me ahorrarás la molestia de 
servir de padrino— dice para sí el muy 
cuitado. 

— ¿Te acuerdas 
de Rebeca Veni- 
venski, aquella cé- 
lebre bailarina mos- 
covita, con quien 
me carteaba fre- 
cuen temente ? — 
pregunta Tomás. 

— ¿ Aquella a 
quien prometiste un 
collar de veinte mil 
dólares ? 

— La misma, Alber- 
to .. . Pues nada, que 
isa vampiro moscovita 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

RAYMOND GRIFFITH 

c re 

"EL PADRINO DE BODA" 

("Wedding Bills") 

Dirección de ERLE KENTON 

Película Paramount 

LOUIS D. LIGHTON, Editor en Jefe 

REPARTO 

Albertito Raymond Griffith 

Isabelita Ann Sheridan 

Tomasito Hallan Cooley 

Edna Iris Sluart 

Madama de Venivenski Vivían Oakland 

Sr. Cartwright Tom Guise 



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Mensajero ^araniaunt 





poi la fuerza a devolverte el collar... 

.Salió que tienes ingenio para otas cosas? ¿Por qué no te 

rgas tú mismo 

del asunto? Te doy 

amplios poderes . . . 

le dice Tomás a 

Alberto. A lo cual 

sponde : 

— ,■ Y -i Rebeca se 

i devolverme 

el collar? 

— No te fijes en 
pequeneces ... -; Se- 
rías capa/ de aban- 
donar un plan tan 
excelente por una fu- 
tesa como esta ? 

Al día siguiente, 
muy de mañana, Al- 
bertito se encaminó 
a la mejor joyería de 
la ciudad, y después 
de examinar media 
docena de collares de 
perlas y diamantes, 
separó uno, con la 
condición de que se 
lo llevaría "a vistas" 
\ . en caso de no gus- 
tarle a la persona 
interesada, lo devol- 
vería antes de las cinco tarde. 

— ¿Es para su novia, caballero? — le pregunta a Albertito el 

dependiente. 

— ¿Mi novia?. . . Aún ha de na- 
cer la mujer que a mí me pesque. . . 
Es un servicio que le hago gratis a 
un amigo mío . . . — replica orgu- 
lloso y satisfecho nuestro Albertito. 
Al verlo salir de la joyería con el 
estuche en el bolsillo, el dueño del 
establecimiento detiene al presunto 
comprador y le dice : 
—Es usted tan buen cliente de la casa, que quiero 
hacerle un regalo para los novios. 

— ¿Ve usted esta jaula y estas palomas que 
están dentro? 

- Perfectamente — contesta, sorprendido, Alber- 
tito. 

-Pues esta jaula es el mejor regalo que puede 
usted hacerles a los novios . . . Tira usted de la 
cinta... Cae el fondo... Y la palomitas vuelan 
llevando en el pico un mensaje de amor. .. 

— ¡Muy original, muy poético y muchas gracias f 
— exclama Albertito. . . 

* * * 

La víspera de la boda, el domicilio de la futura 
esposa de Tomasito está lleno de invitados, de rega- 
de guardias que vigilan los regalos y a los 
invitados. . . 

r ICJA 





El padre de la novia es un viejo más supersticioso que 
torero malo en día de corrida. Para el futuro suegro de Toma> 

no hay en el mu 
cosa de peor aj^i 
que pasar por del 
de una escalera 
mano, llevar el ¡ 
partido en medie 
romper un jarrót 
día de la boda. . . 
— ¡ Un jarrón 
to ! ¡ Esto es peor 
si lo partiese a un 
tranvía ! — exelí 
el viejo supersticu 
al ver el estrop 
que acaba de ha 
Albertito, quien, 
ra tranquilizar al 
ciano, le dice : 

— Romper un 
rrón en día de bo 
es sólo de mal ag 
ro cuando el prii 
hijo nace chato } 
segundo tuerto. 

Mentar un tue 
y aparecerse en 
habitación la Ve 
venski es todo u| 
con gran asombro 
los allí presentes y consternación de Tomasito, que no sabe có 
quitarse de delante a la inoportuna bailarina moscovita 

Valiéndose de un gracioso ardid, 
Albertito logra distraer la atención 
de los invitados mientras su amigo 
Tomás trata de abrir la combinación 
de la caja de hierro, donde está de- 
positado el collar, para entregárselo 
a la Venivenski a cambio de las 
comprometedoras cartas. 

En esto llega el juez MacHenry 
lamentándose y excusándose por 

haber llegado tarde. — Ustedes me perdonarán. 
— les dice el juez a los novios — Me entretuve 
el juzgado sentenciando a un jovencito que no ci 
volvió unas joyas que se llevó de la joyería 
vistas." 

— ¿Qué sentencia le impuso usted, juez." — i 
quiere Albertito, abriendo unos ojos como puño: 
— La tarifa ordinaria es un año de cárcel p 
cada mil dólares . . . Pero si tengo que sentenciar 
otro, aumentaré la tarifa a dos años de cárcel p 
cada mil dólares . . . 

Con el collar en poder de la Venivenski, Albe ;ti 
comprendió que su porvenir no podía ser más negí; 
especialmente si caía en manos del juez Ma¡! 
Henry . . . 

Avisados los detectives de la misteriosa desapai) 
ción del collar de la caja de hierro, el jefe de ellf 





Mensa/era tyaramaunt 




ordena el registro de todo el 
mundo, incluso de la Venivenski, 
a quien no pueden encontrar 
nada que la comprometa, a pesar 
de que todas las sospechas recaen 
sobre ella. 

Cuando faltan tan só- 
lo diez minutos para las 
cinco de la tarde, hora 
en que Albertito tenía 
que devolver el collar a la joyería, 
o entregar los veinte mil dólares 
que costaba, un curioso tira de la 
cinta de la jaula-piñata y de ella 
escapan las dos palomas por la 
abierta ventana. . . 

— ¡ Aquella paloma se lleva el 
collar ! — grita, consternado, Alber- 
tito. .. 

La persecución es constante, 
atrevida y enconada. Albertito, 
seguido de Tomás, la novia, Isabe- 
lita y algunos invitados a la boda, 
;jre como loco detrás de la paloma culpable de robo con fractura, 
■ta que al fin logra darle alcance en 
Dalomar de la joyería. 
Cumplida la promesa de devolución 
collar y libre ya Albertito 
la pesadumbre de la cárcel, 
intrépido padrino de boda 
ierte los últimos veinte dó- Mr 
es que le quedan para com- jgr Á 
x un anillo de compromiso, 
cual coloca ceremoniosa- 
nte en el dedo de Isabelita. 




segundo, el anillo de boda, y el tercero, el trousseau de la desposada. 

Los periódicos de la localidad anunciaron en sus columnas el 
suceso con sendas gacetillas, con cuya publicidad gratuita se benefi- 
ciaron el empresario, los establecimientos que contribuyeron a 
hacer factible la idea de aquél ... y los novios. 

Estas excentricidades sólo pueden llevarse a cabo en los Estados 
Unidos, dirá el lector escéptico. Es posible que así sea, diremos 
nosotros, mas no vemos el motivo porqué algún empresario de los 
países de allende el Río Grande o el Atlántico no pueda experi- 
mentar un truco de publicidad, si no igual, por lo menos parecido 
al que acabamos de consignar en estas líneas. 




íblicidady Propaganda 

ttJCO DE PUBLICI- 
DAD ORIGINAL 

Durante la exhibición de la 
jícula El padrino de boda, 
la Paramount, a un empresario cine- 
tográfico americano se le ocurrió un 
^o de publicidad, que consignamos 

ú sólo a título de información, pues dudamos que pueda repetirse 
ninguno de los países de habla española para los cuales escribi- 
js estas líneas. • 

Aunque parezca imposible que haya quien se preste a ello, no 
>emos qué medios eficaces de persuasión emplearía el empresario 
; cuestión para conseguir que una pareja de novios consintiese en 
Jarse, con todas las de la ley, por supuesto, y ante el juez de paz 
¡"respondiente, en el escenario de su teatro durante uno de los 
Ireactos. 

l Atraídos por la originalidad del anuncio y por las inmensas 
pibilidades de publicidad que el inusitado acontecimiento les 
portaría, el empresario obtuvo, con la mayor facilidad, la coopera- 
n de varios establecimientos, entre ellos un almacén de muebles 

la localidad, una joyería y un almacén de ropas. El primero de 
os establecimientos obsequió a los novios un ajuar completo; el 



ANN SHERIDAN, ARBITRO DE LA MODA 
FEMENINA 

Ann Sheridan, elegantísima primera actriz de la Paramount, in- 
térprete de un importante papel en la película El padrino de boda, 
tiene fama de ser una de las mujeres más elegantes de los Estados 
Unidos. He aquí una lista abreviada de las diversas clases de ropa 
que usa en un día la competidora de la famosa Jean Nash, a quien 
se llamó "la mujer más bien vestida del mundo": Traje de montar 
a caballo, traje de baño; traje de calle; traje de carácter de con- 
formidad con el papel que interpreta en el estudio; traje para te; 

traje de carácter para continuar la im- 
presión interrumpida del film en que 
toma parte; traje de calle para volver 
a su casa; negligée hasta la 
hora de la cena; traje de 
soirée. Terminada la cena, si 
no tiene invitados, Miss Sheri- 
dan se viste otro negligée 
hasta la hora del descanso, el 
cual se quita para acostarse 
envuelta en un precioso pi- 
jama de seda. 




PAGINA 27 






, Q|m£ 



Mensa/era ^arammint 




BREVE BIOGRAFÍA DE 
RAYMOND GRIFFITH 

Raymond Griffith nació en Boston, de 
padres actores, como taml)ién lo fueron sus 
abuelos. La primera vez que Griffith subió 
a las tablas de un teatro no tenía aún dos 
años de edad. A los siete interpretaba el 
papel infantil de Lord Fauntleroy, y a los 
ocho, el de una muchachita en el drama 
Dice noches en una taberna. Raymond 
Griffith ha hecho temporadas de un año o 
más, en Londres. París, Nueva York, Chi- 
cago, San Francisco y Los Angeles. Ha 
dado dos veces la vuelta al mundo en un 
buque de guerra americano como fusilero 
naval y viajó por las principales ciudades 
de Francia con una compañía de panto- 
mima. A Griffith le falta sólo visitar los 
países escandinavos para conocer todas las 
naciones de Europa. Cuando tenía doce 



años entró a formar parte del gigantesco circo 
de Bamum and Bailev, con el cual recorrió 
los Estados Unidos durante seis meses. En 
1916, a Griffith se le ocurrió dedicarse a ac- 
tor de cinema. Interpretó algunos papeles 
dramáticos, pero pronto vio que en la come- 
dia estaba más en su elemento y se dedicó a 
ella con los resultados que los aficionados 
conocen. En 1918 ingresó en el estudio de 
Max Sennett como actor cómico, pero tam- 
bién demostró en él sus aptitudes como au- 
tor de argumentos y como director. En 
1922 abandonó el campo de la comedia cine- 
matográfica, pero muy pronto volvió a él 
con Marshal Neilan, tomando parte en las 
películas Fool's First y "Minnie," arrai- 
gando finalmente en este género. Raymond 
Griffith ha tomado parte en numerosas pelí- 
culas de la Paramount, entre las cuales re- 
cordamos Cambiando esposos, Abierto toda 
la noche. El sobre sellado, Senderos al pa- 



raíso, El rey que no quiso serlo, Ma 
arriba, Cuidado con la pintura, La sorpr 
sensacional y la que con el título de El 

drino de boda se estrenará aquí 

Griffith es soltero, mide cinco pies y s 
pulgadas de estatura, pesa 136 libras y tic 
el pelo negro y los ojos castaños. Griffi 
es inteligente, amable y campechano, 
gusta conversar y hablar de todo, excepto 
sí mismo. La reluciente chistera, que i 
constantemente, es en él tan característ 
como los zapatones que invariablemente i 
Chaplin, detalle que no deben olvidar 
empresarios al hacer la propaganda de 
películas que él interpreta. 



Sin una película cómica corta 

PARAMOUNT 

No hay programa completo 



_ 




M¿nsa/era ^arantaunt 




DOS ÉXITOS ROTUNDOS EN BROADWAY 

"LA FRAGATA INVICTA" Y "LOS ROUGH RIDERS" ATRAEN NUMEROSO PUBLICO AL TEATRO 

LOS ROUGH RIDERS 

Es éste un film que se ofrece al público america- 
no a fuer de película histórica, y lo es, salvo que su 
historia se circunscribe a un solo episodio de la 
guerra de España con los Estados Unidos. Tiene 
que ver con la historia de aquel escuadrón, lla- 
mado de los "Rough Riders," compuesto de ele- 
mentos heterogéneos que, reclutados y equipados 
por Roosevelt, principalmente de entre los ranche- 
ros de Texas, Arizona y otras porciones del Oeste 
norteamericano, sin mayores preparaciones y con 
escasa instrucción militar, fué enviado a Cuba, 
cuándo y cómo se pudo, y, una vez allí, desempeñó 
con crédito su cometido y logró entrar en mani- 
guas y regiones donde las tropas regulares, al 
mando de más expertos oficiales, no hubieran osa- 
do hacerlo sin que pasara antes por sus mientes 
la idea del suicidio. 

Empieza el film con un ligero preámbulo histó- 
rico, muy ligero, quizás por suponerse que son 
aún objeto de controversia algunas de las causas 
inmediatas que dieron pie a la ruptura de las hos- 
tilidades, de los sucesos históricos que impulsaron 
a Roosevelt a organizar los "Rough Riders," y 
en seguida se entra a mostrar la ardua labor de 
instruir a aquellos hombres de espíritu in- 
domable, hijos de las grandes llanuras del suroeste, 

(Continúa en la página 35) 




cena sensacional a bordo de la fragata "Constitution" durante uno de los episodios más emocio- 
nantes de la hermosa película "La fragata invicta," de la Paramount. 



"LA FRAGATA INVICTA" 

ON las dos de la tarde. Desde nuestra mesa 
de trabajo y a través de la ventana que 
domina una buena parte del Broadway neo- 
|uino, observamos, desde el décimo piso del 
ntesco edificio Paramount, una larga fila de 
onas que esperan turno para lograr acceso en 
eatro Criterion, donde se exhibe, por la 375a. 

durante los siete meses que ha estado en el 
si, la película La fragata invicta, de la Para- 
nt. Cuando este bello film habrá terminado 
arga temporada en el Criterion, se exhibirá en 
s teatros de Nueva York y de otras ciudades 
os Estados Unidos, en donde su éxito, tanto 
Stico como de taquilla, será una repitición del 
Inido en el teatro donde se estrenó durante las 
Irocientas o más veces que por la pantalla ha- 
t desfilado las sensacionales, interesantes y 
ciosas escenas de esta bellísima producción 
matográfica de la Paramount. 
j título de información nos complacemos en 
lucir a continuación, en forma brevísima, al- 
bs de los juicios críticos emitidos por los 
,'esentantes de la prensa neoyorquina a raíz del 
eno de La fragata invicta : 
Solamente empleando superlativos puede ha- 
;e justicia a esta película. De las grandes pro- 
pones cinematográficas presentadas en los úl- 
os años, poquísimas la igualan, ninguna la 
era." — Motion Picture News. 
La fragata invicta es, antes que nada, una pelí- 
1 de gran espectáculo, lo cual no quiere decir 

en cuanto a interpretación, dirección y asunto 
pueda compararse con las mejores producciones 
pmatográficas que se han llevado hasta hoy a 
>antalla." — New York Evening Sun. 
La fragata invicta es, en toda la extensión de 
palabra, una gran película ; admirablemente in- 
)retada y hábilmente dirigida. Después de pro- 
ir una obra como ésta, James Cruze, su direc- 

puede muy bien olvidarse de que en otro tiem- 



po dirigió La caravana del Oregón." — The Neiv 
York American. 

"Muchas veces se ha hablado, en los últimos 
tiempos, de grandes películas, pero nunca, con 
mayor razón, que al hablar de La fragata invicta, 
hermosa película de la Para- 
mount, que se estrenó ano- 
che. La mise en scene de 
este film es soberbia ; no lo 
es menos, sin embargo, su 
interpretación, encomendada 
por el director James Cruze 
a artistas de la talla de 
Charles Farrell, Esther Ral- 
ston, Wallace Beery, George 
Bancroft y Johnny Walker. 
El que quiera ver una pelí- 
cula verdadaremente bella 
que vaya a ver La fragata 
invicta" y tenemos la se- 
guridad de que quedará 
plenamente satisfecho." — 
Nezv York Tribune. 

Podríamos seguir tradu- 
ciendo extractos de la crí- 
tica neoyorquina acerca de 
esta película, pero como su- 
ponemos que con lo apunta- 
do habrá suficiente para dar 
al inteligente lector una 
idea de su importancia, y co- 
mo, además, La fragata in- 
victa está próxima a estre- 
narse en los países de habla 
española, esperamos que los 
aficionados de allá juzguen 
por sí mismos los méritos de 
esta magna producción de la 
Paramount. 




Cinco escenas culminantes de la película '"Los Rough Riders," de la 
Paramount, estrenada y reprisada con gran éxito en Broadway. 



PAGINA 20 




Mensajero ^arammint 




Los Últimos Grandes Estrenos Paramoun 

Impresiones de un espectador imparcial 



"ROSA LA REVOLTOSA" 

P\K \ verdadera diversión, para tener por espacio de más de 
una hora el ánima supeditada, olvidada de todo cuanto existe 
fuera de la pantalla, no hay otra película como ésta de Rosa 
la Reí diosa, de la Paramount. Claro está que el atractivo mayor 
lo ofrece esta chiquilla de ojos grandes, expresivos, inquieta 
romo una ardilla, despreocupada casi siempre y sentimental a ratos, 
que se llama ( 'lara líou . 

El argumento de la película está dispuesto con tal maestría 
que, desde el principio al fin, la acción se desenvuelve dentro de 
un ciclo de continuidad y lógica que no ofrece la más ligera que- 
bradura. Rosa la Revoltosa es de aquellas películas que pueden 
verse más de una vez sin aburrimiento, porque cada vez que se ve 
se descubre una nueva belleza, una acción significativa, un comple- 
mento de la trama que quizás se nos escapó a la primera vista, y, 
al decir esto, no me baso en conjeturas ni me remonto en fingidas 
ilusiones, hablo por experiencia propia, puesto que yo mismo sentí 
el deseo de ver la película por vez segunda. 
Eso en cuanto a la historia, después hay 
lo personal, lo propio de cada actor, el mo- 
vimiento casual, la acción espontánea en que 
se revela el calibre del artista y el amor que 
haya puesto en su obra. Sobre esto prefiero 
no decir nada porque para explicar y analizar 
las mil modalidades de que es capaz una artista 
como Clara Bow no bastan ni la intuición del 
crítico ni los estudios del psicólogo. A Clara 
Bow hay que verla, y verla es quedar prendado 
d( ella, sin que sea necesario discutirla. En 
Rosa la Revoltosa ha superado todos sus triun- 
fos anteriores y cuenta con la ayuda de artistas 
que, muchos de ellos, de por sí, tendrían dere- 
cho al rango de estrellas, si no los eclipsara un 
astro de tanta magnitud como el que se llama 
Clara Bow en la brillante constelación del 
firmamento cinematográfico. 



traicioneros abrojos que amenazan desgarrar las carnes de quiei 
desprevenidos, se lanzan confiados por los engañosos sende 
de la vida. 

Desenvolviéndose la trama de Hijos del divorcio en las al 
esferas sociales, da ocasión para que las dos estrellas Clara Bov 
Esther Ralston, que la interpretan, luzcan vestidos de una elegan 
exquisita. Gary Cooper y Einar Hanson están asimismo impecat 
en su indumentaria masculina. Los cuatro intérpretes forman 
cuarteto cuya labor histriónica es de una notable y deliciosa arn 
nía. También desempeña un importante papel en la película, N' 
man Trevor. 




CLARA BOW 
Bellísima ingenua de la Paramount, intér- 
prete principal de las películas "Rosa la 
Revoltosa" e "Hijos del divorcio." 



"HIJOS DEL DIVORCIO" 

Es una lección de moralidad, envuelta en la trama de una 
interesantísima novela de amor, muy en su punto, en estos días 
en que el divorcio se ofrece como uno de los problemas más serios 
que afectan la vida de las naciones que se precian de civilizadas. 

Con ofrecer la película una lección de moral social, no pretende 
su autor sentar cátedra de moralista de oficio ni mucho menos. Se 
trata de una exposición natural y lógica de los perjuicios morales y 
materiales que suelen sufrir los hijos de aquellos que, por no saber 
enderezar sus vidas por los caminos del deber o de las conven- 
ciones sociales, o por no saber reprimir sus pasiones e impulsos, 
condenan a seres inocentes a una vida de sórdido aislamiento, a 
una x ida apartada de toda ley natural, en la que faltan la ternura 
de un hogar, la dirección espiritual de una madre, la severa y justa 
rectitud de un padre y, sobre todo, aquella guía tan necesaria en la 
adolescencia, cuando los consejos de los padres pueden apartar los 

P IGINA 30 



"LA NIETA DEL ZORRO" 

Al ver a Bebé Daniels en La nieta del Zorro, me hice cru< 
de la transformación que se ha operado en la actuación de esta si 
pática cuanto muy elegante artista. La vi en un film que hace 
saltar en ella muy interesantes facetas de las que debo confesar 
me había antes apercibido. Ahora resulta, [ 
lo que he visto, que Bebé Daniels es la act 
atlética por excelencia. En La nieta del Zor. 
aparece en un empeñadísimo partido de po 
montando a caballo como una reina de 
amazonas, saltando y encaramándose por gai 
rías y balcones con una agilidad endiablada, 
manejando las espadas como un verdade 
profesor de esgrima. La labor de Bebé B 
niels casi me hace olvidar el valor escénico 
la película. 

La acción es interesante y muy movió 
Empezando en una ciudad de California té 
mina en las grandes rancherías de un país im 
ginario, lo que sin duda ofrece variedad 
contraste entre los tipos que van desfilando p 
la pantalla. Bebé Daniels está bien secundan 
por James Hall, William Powell y Jos] 
Swickard. La nieta del Zorro es una pelícii 
de diversión, con situaciones dramáticas en 1! 
que resalta extraordinariamente lo ridículo q» 
suelen encerrar las cosas serias; el diálogo de los personajes 
ocurrente, es gracioso y no cansa, sin duda porque está basado e 
la espontaneidad de las situaciones. Y, para terminar, diré que i 
una película para los grandes y para los chicos, llena de humoi) 
refrescante y de las que quedan en la memoria, lo que equival 
a decir que es buena. 



"EL TORBELLINO DE LA JUVENTUD" 

Deslizase la acción de este bellísimo film de la Paramount pe 
un terreno abrupto y escabroso, al principio, como las enhiesfc 
peñas de la Costa Azul que le sirven de cuadro, para terminar e 
una nota de optimismo que levanta los espíritus. La juventud q¡ 
los países de abolengo hispano, optimista, caballeresca y romántic 
hallará en los personajes de El torbellino de la juventud a le: 
prototipos de sus propios ideales. Almanzor 




Mensa/era ^aranwunt 




Chang" es el Triunfo de la Inteligencia Sobre lo Irracional 



Una película que cautiva, entusiasma e intriga 



TE aquí, realmente, un film que bien 
puede calificarse de extraordinario. 
No hay en todo él un actor, una ac- 
: , en el sentido en que comúnmente em- 
I irnos la palabra en el lenguaje cinemato- 
[ fico o teatral. Las figuras que pasan, 
|ias de vida, repletas de movimiento, por 
; >antalla, son personajes de la realidad, son 
i, ubres y mujeres y niños que jamás vieron 
IL película; que no saben lo que es un 
r tido a la europea ; que no conocen otro 
c ndo que el mundo rebelde, casi podríamos 
I ir criminal, de las selvas preñadas de 
pigros, donde todos los elementos se con- 
an contra la labor humana ; donde las 
i echas, las pocas que pueden intentarse, 
as veces llegan a dar fruto ; donde la 
Impiedad, aun la más mísera de un perro 
\ n gato, está acechada por las fauces fe- 
res de las fieras ; donde la lucha por la vida 
(mucho más intensa y azarosa que en las 
¿smas metrópolis populosas y modernas 
¡' acusamos de viciosas y empedernidas. 
|£n este film vemos al tigre y al leopardo 
«cando a los otros animales de la selva 
|a hacer de ellos carnaza con que satis- 
er sus sangrientos apetitos ; los vemos, 
flusive, atacar al hombre quien no tiene 
s defensa que aquella que su superior in- 
gencia le sugiere; vemos la morada hu- 
na levantada sobre postes y troncos de 
!|vada altura como único medio de poderse 
;regar al sueño y al reposo sin inquietu- 
i ni sobresaltos, y vemos, también, ¡ oh, 
i ravilla de las maravillas !, al enemigo 
nstruoso de la selva ; el que es peor que 
(tigre y la pantera, que el águila y que 
culebra; vemos el rebaño del chang, que 
Mi su jefe a la cabeza, más feroz que el 
prrero Atila de legendaria memoria, asóla 
jftos los campos por donde pasa; derriba 
[' troncos milenarios de los bosques ; arrasa 
I ciudades que acomete con su impulso 
liomenal e irresistible, 
rero, ¡ oh, maravilla de la natu- 
(jeza humana !, hasta contra este 
|>te apocalíptico, la inteligencia 
ji hombre resulta triunfante. Es 
jgran final consolador del film; 
Ifinal que deben ver todos aque- 
5 que, además de amar el espec- 
ulo de una buena película, tie- 
i fe en el porvenir, en la con- 
sta de las fuerzas naturales por 
a lucecilla, tan fácil de apagar, 



pero tan potente, que donde irradia todo lo 
demás parece oscuro e inconsecuente, que 
unos llaman alma, que otros llaman cerebro, 
pero que todos llevamos dentro y que alum- 
bra lo más íntimo de nuestro ser, convirtién- 
donos en dueños y señores del universo. 

J.C. 

"Chang" es una Valiosa Aportación a 
la Cinematografía 

No hace todavía un año que Merian C. 
Cooper y Ernest B. Schoedsack, intrépidos 
cazadores de fieras y expertos cameramen, 
regresaron a los Estados Unidos, después de 
un atrevido viaje por las llanuras de la Per- 
sia, trayendo consigo el fruto de sus arduas 
peregrinaciones por las desoladas inmensi- 
dades persas. Cuando en uno de los prin- 
cipales teatros del Broadway neoyorquino se 
exhibió por primera vez la película Grass, 
hábilmente bautizado en español con el tí- 
tulo de La muerte por la vida, el público se- 
lecto que asistía por invitación al estreno del 
film, no pudo ocultar su entusiasmo al ver 
desfilar por la pantalla a todo un pueblo que 
huía, en éxodo anual, de las áridas regiones 
donde sus ganados perecían de hambre, en 
interminable y angustiosa caravana, hacia 
los verdes pastos en donde se encontraba 
la vida para los hombres y sus rebaños. 

Chang, la película que acaba de estre- 
narse con éxito inusitado en el espacioso 
Teatro Rívoli, de Nueva York, es otra apor- 
tación de los exploradores y cameramen an- 
tes mencionados a la cinematografía, más 
importante, si cabe, que Grass, pues en 
Chang no sólo se pone de manifiesto el do- 
minio que la inteligencia del hombre, aun en 
su estado más rudimentario, ejerce sobre 
los seres irracionales, sino que este maravi- 
lloso film difiere de todos cuantos en su gé- 
nero se han presentado al público en la con- 
tinuidad o coordinación de su trama. En 




Intérpretes de la película "Chang' 



A NUESTROS LECTORES 

En el próximo número publicaremos la reproducción de un 
interesantísimo trabajo acerca de CHANG, la magna película de la 
Paramount, publicado en EL UNIVERSAL, de México, debido a la 
pluma del ilustre escritor y poeta mexicano don José Juan Tabla- 
da, quien, después de hacer grandes elogios de CHANG, califica a 
esa película de "obra maestra del cine por su originalidad, por su 
natural grandeza espectacular y por el osado ingenio de su téc- 
nica operatoria." 



otras palabras, Chang no es una serie de 
escenas fotográficas, más o menos bien lo- 
gradas, de las proezas realizadas en las 
entrañas de la selva siamesa por dos intré- 
pidos cazadores de fieras, sino que es un 
di ama en el verdadero sentido de la palabra, 
un drama cuyos intérpretes son los hombres, 
las mujeres, los niños y las fieras que allí 
Viven; un drama cuya acción es la lucha 
cotidiana y eterna que esos intérpretes sos- 
tienen contra los elementos combinados de 
la Naturaleza ; un drama que tiene por esce- 
nario las asiáticas selvas de pavorosa exu- 
berancia. 

En fin, como dijo muy acertadamente uno 
de los editores del World, de Nueva York, 
Chang es una película como deben ser las 
películas : instructivas, amenas e interesan- 
tes. Estas tres cualidades las posee en gra- 
do superlativo la película de que venimos 
hablando y que pronto se exhibirá en los 
países de habla española y por- 
tuguesa. 

Merian C. Cooper y Ernest B. 
Schoedsack pueden darse por muy 
satisfechos de los sacrificios que 
tuvieron que soportar para el feliz 
logro de su cometido, pues han 
contribuido al progreso de la cine- 
matografía con una aportación de 
las más valiosas que el novísimo 
arte ha recibido hasta la fecha. 

J.S. 



PAGINA 31 



»'.-■- 



< 



Mensajera ^aramxmnt 




"LOS DIEZ MODERNOS 
MANDAMIENTOS" 

De Hollywood (California), donde están 
establecidos los grandes estudios de la Para- 
mount, comunican que en el reparto de la 

película Los diez modernos mandamientos, 
que en breve comenzará a filmarse, figura- 
rán 1"- nombres «le tres distinguidas intér- 
pretes de la cinematografía, secundando la 
labor artística de la escultural y aplaudida 
actriz Esther Ralston, que en la película in- 
terpretará el principal papel femenino. 
Maud Truax, Romaine Fielding y Blanca 
Payson son los nombres de las tres impor- 
tantísimas adiciones al reparto de tan singu- 
lar película de la Paramount. Mr. B. P. 
Schulberg, productor asociado de aquel 
estudio, comunica, asimismo, que Xeil 
Hamilton tendrá a su cargo la interpreta- 
ción del protagonista. De la dirección de 
Los diez modernos mandamientos se encar- 
dará la eminente directora Dorothy Arzner, 
quien no hace mucho llevó a la pantalla el 
film intitulado. La Reina de la Moda, en el 
cual, por una feliz coincidencia, Esther Rals- 
ton caracterizó uno de los personajes feme- 
ninos más interesantes de su carrera ar- 
tística. 

En los círculos cinematográficos de Nueva 
"\ ork ha causado muy grata impresión el 
anuncio de la inclusión en el reparto de tan 
notables artistas. 



INDIOS Y YACIMIENTOS DE 
PETRÓLEO 

Recientemente, los periódicos de Nueva 
York y demás poblaciones de los Estados 
Unidos dieron cuenta a sus lectores de ha- 
descubierto importantes yacimientos 
de petróleo en los terrenos habitados por la 
numerosa tribu de indios llamados navajos. 
noticia lle^ó precisamente a oídos del 
jefe Seginitso y cinco de sus subalternos 
durante la impresión de las escenas de la 
película Tambores del desierto en el estudio 
de la Paramount. en la cual aparecen más 
de trescientos individuos de la tribu, a 
muchos de los cuales les interesó la novedad 

r IGINA 32 



de tal manera, que el jefe Seginitso tuvo que 
emplear toda su influencia y todos sus me- 
dios primitivos de persuasión para obligar a 
los navajos a permanecer en el estudio hasta 
la conclusión de la película, la cual, por una 
rara coincidencia, gira alrededor de un 
asunto relacionado con el descubrimiento 
de unos pozos de petróleo en el lugar del 
desierto de Arizona donde Zane Grey, autor 
del argumento, colocó la acción de la pelí- 
cula. John Waters tiene a su cargo la direc- 
ción de la película ; del desempeño de los 
principales papeles se encargan el eminente 
actor Warner Baxter y la distinguida y bella 
actriz Marietta Millner. En el reparto de 
Tambores del desierto figuran los nombres 
de los conocidos actores Ford Sterling y 
Wallace MacDonald. 



GARY COOPER EN "BEAU 
SABREUR" 

Gary Cooper. el joven y ya popular actor, 
quien no hace mucho tiempo demostraba 
sus grandes habilidades histriónicas inter- 
pretando papeles secundarios, ha sido selec- 
cionado por Mr. B. P. Schulberg. productor 
asociado del estudio de la Paramount. para 
caracterizar el papel de protagonista de 
Beau Sabreur, magnífica secuela de la triun- 
fante película Beau Geste, que la empresa 
Paramount se prepone llevar a la pantalla 
con una grandiosidad y lujo sin precedente 
en los anales de la cinematografía ameri- 
cana. 

Gary Cooper, en quien ha recaído tan se- 
ñalado honor, pues honor es. ciertamente, 
el poder figurar a la cabeza de un grupo de 
eminentes artistas como el que integrará el 
reparto de Beau Sabreur, tomó parte re- 
cientemente en la película La conquista de 
Bárbara Worth, en la cual Ronald Colman 
y \ ilma Banky desempeñaron los princi- 
pales papeles. 

Después de obtenidas las pruebas foto- 
génicas, indispensables para aquilatar los 
méritos de todo actor antes de confiarle un 
papel de importancia. Gary Cooper fué pre- 
sentado al director general de producción de 



la Paramount, Mr. Jesse L. Lasky. quid 
de acuerdo con su asociado en el es 
Mr. Schulberg, ofreció al joven actor 
caracterización de Beau Sabreur, el hén 
de la película, de la cual dependerá la cdj 
sagración definitiva de Cooper en el mun< 
de la cinematografía. 

Gary Cooper ha interpretado pap^-í - 
relativa importancia en las películas. Htn 
del divorcio v Ello. En la intitulada Cam 
de Arizona, Cooper interpreta el papel <\ 
protagonista, pues es en este género de peí 
culas. del llamado Oeste, como la que ce 
el título de El último bandido se estrenai 
en breve, que el novel actor había concej 
trado hasta ahora sus actividades. 



ACTRIZ RUSA EN UN 
PARAMOUNT 



FIL\ 



Vera Yoronina. quien llegó recientemenl 
de Rusia para tomar parte en películas d 
la Paramount. se esfuerza sobremanera par 
adquirir un conocimiento completo del idic 
ma inglés. Raymond Grifñth y Williai 
Powell. quienes aparecen en el reparto de li 
película La hora del amor, en la cual Ver 
\ oronina hará su debut en films americano.- 
colaboran eficazmente con ella para que su 
esfuerzos lingüísticos se vean prontamente 
coronados por el más lisonjero éxito. 



Durante la impresión de las escenas de 1¿ 
película Tacones de goma en el estudio I 
la Paramount. se hizo un consumo enorm- 
de cacahuetes, o maníes, como llaman a es« 
fruto originario del antiguo México, los nai 
turales de ciertos países de la Améric; 
hispana. 



Dentro de breves días llegará a Nuev; 
York, procedente del estudio californianoi 
de la Paramount. donde se ha filmado, e| 
primer ejemplar de la película La marcm 
nupcial, dirigida e interpretada por el emB 
nente actor Eric von Stroheim. Existe veB 
dadera expectación por presenciar la proyeB 
ción de prueba de este, a todas luces, interS 
senté film de la Paramount. 




Mensa/era paramount 




La Paramount por el Mundo 

a Película "Beau Geste," de la Paramount, es Exhibida con Gran Solemnidad en la Embajada Americana de Chile 



LOS periódicos de Santiago de Chile que llegan a nuestra mesa 
de redacción dan cuenta, con gran lujo de detalles, del acon- 
tecimiento social que con motivo de la exhibición de la pelí- 
-íla Beau Geste, de la Paramount, tuvo lugar en los suntuosos sa- 
nes de la Embajada de los Estados Unidos, en la capital chilena, 
la noche de mediados del pasado mes de mayo. 

La falta material de espacio nos impide reproducir in extenso 
. crónica de la fiesta publicada en todos los rotativos de Santiago. 
os limitaremos a copiar la siguiente nota informativa del gran 
ario El Mercurio acerca de esa brillante reunión, que, como dice 
& Nación, sentó un precedente en la vida social de aquella hermosa 
pital suramericana : 

"Atendiendo a una amable invitación del Embajador de Estados 
nidos de Norte Amé- 
ca, anoche se dio cita 
i los salones de la Le- 
ición una numerosa 
pncurrencia, entre la 
lal anotamos distin- 
.íidas personalidades 



república suramericana. La apertura de esta sucursal de la Para- 
mount Films. S. A., de Buenos Aires, se hacía necesaria debido a 
la importancia creciente de Córdoba y de su distrito. La nueva 
sucursal cordobesa será indudablemente de grandes ventajas para 
los empresarios de aquella región, en particular, y para los aficiona- 
dos a las buenas películas, en general. El señor Carlos Ricardo Fla- 
herty, antiguo jefe de contabilidad de la casa principal bonaerense, 
y persona competentísima en el negocio cinematográfico, ha pasado 
a hacerse cargo de los negocios de la nueva sucursal. 



h nuestro mundo so- 
al, algunos miembros 
¿1 Ejército y de la 
rensa de la capital y 
ítranjera. 

El señor Collier, al 
unir a sus invitados a 

Embajada, escogió 
ja motivo interesante 



ameno, la exhibición 
i la bella película de la 
aramount, titulada 
eau Geste. 
"La fina atención del 




Nueva Oficina de la Paramount en Valencia (España) 

El señor M. J. Messeri, director gerente de la Paramount en 

, España, escribe dándo- 
nos cuenta de la aper- 
tura en la ciudad de 
Valencia (España) de 
una oficina de la Para- 
mount, la cual estará a 
cargo del señor Salva- 
dor Vidal Batet, quien 
recientemente desem- 
peñó el puesto de sub- 
gerente de la oficina 
matritense de esta com- 
pañía. Auguramos a la 
nueva oficina un bri- 
llante éxito, dada la im- 
portancia que el nego- 
cio cinematográfico ha 
adquirido en aquella 
progresista región, y fe- 
licitamos cordialmente 
al señor Vidal Batet 



La película "Beau Geste," de la Paramount, exhibióse recientemente, con gran éxito, en los teatros 



>f su merecido ascen- 



sor Collier produjo J? aust05 Martí y Campoamor, de la Habana. El grabado que aquí aparece reproduce una fotografía P' 

1 SUS visitantes grata del vestíbulo del Teatro Fausto artística y adecuadamente adornado con un asunto sugerido por una SO debido enteramente a 

ipresión, pues a las de las escenas más culminantes de aquella película. SU inteligencia, honra- 



cquisitas deferencias 

1 invitante, se unió lo interesante del tema que a nuestros ojos se 
¿sarrollaba, en el cual existen episodios cuajados de belleza, de 
noción cautivante, de rasgos conmovedores por la intensidad de 

nobleza de sus actores y por la grandeza de su sacrificio." 
"El arte cinematográfico norteamericano conquista con la pelí- 
lila Beau Geste un nuevo galardón. 

"Después de la exhibición, el señor Collier invitó a los asistentes 
jun espléndido buffet." 

I Terminada la proyección del film, los asistentes a tan simpática 
resta felicitaron al gerente de la Paramount Films, S. A., señor 
¿enito del Villar, por haber llevado a Chile una película que es una 
irdadera maravilla de arte y una joya de la cinematografía. 



dez y esfuerzo personal. 



ueva Sucursal de la Paramount en la República Argentina 

i El día primero de junio inauguróse en la ciudad de Córdoba 
argentina) la quinta oficina de la Paramount en la progresista 



La Paramount como Lazo de Amistad Internacional 

La gran revista alemana "Licht-Bild-Bühne" dedica el siguiente 
comentario a la película Hotel Imperial, de la Paramount, con mo- 
tivo de su estreno en el teatro Mogador, de París : 

"Esta película es otro importante paso hacia el establecimiento 
de cordiales relaciones entre los enemigos de ayer. El hecho de 
que una película de la cual el protagonista es un oficial del ejército 
austríaco, se haya producido en los Estados Unidos y exhibido, con 
tremendo buen éxito, en la capital de Francia, es indudablemente 
de gran significación e importancia para el futuro de esos países." 



"LA ENEMIGA DEL ALMA" 

Un film Paramount que causará sensación. 



PAGINA 33 



Mensajera paramount 




Noticias e Informaciones de Interés para el Empresarií 



Las Bodas de un Príncipe % una 
"Estrella" 

P\S \l\< i.\ ya para siempre los tiempos 
aquellos en que los reyes se casaban 
con pastorcillas de rubias guedejas; 
mas en el siglo del automóvil, de los viajes 
tlánticos en aeroplano, del cinemató- 
grafo v de la telefonía inalámbrica, los prín- 
cipes pueden, sin menoscabo de su linaje, 
s< con estrellas del cinema. Así ha 
sucedido, recientemente, en el caso del 
príncipe georgiano Sergio Mdivani con la 
estrella polaca Pola Negri, quien ha querido 
c< ntraer matrimonio en territorio de la dulce 
Francia. 

El legendario cháteau de Seraincourt, 
donde habitualmente reside la madre de 
Pola Negri, sirvió de dorado marco a la 
principesca boda. 

Durante todo el día. numerosos automó- 
viles condujeron hasta la puerta principal 
del palacio de Seraincourt a los innumerables 
imitados. 

Cuando todos los imitados estuvieron 
reunidos en los salones y en los jardines del 
castillo, surgió Pola Xegri, inmaculada apa- 
rición, envuelta en alba capa de riquísimo 
armiño, llevando en una mano un enorme 
ramo de muguete. A pocos pasos de dis- 
tancia, el príncipe seguía a su novia, esbelto 
y sonriente. 

Los novios subieron a un potente limou- 
sinc, que partió velozmente hacia la minús- 
cula alcaldía de Seraincourt, donde M. Mer- 
cier. el alcalde, les esperaba para celebrar la 
ceremonia. 

Una nube de fotógrafos, de cameramen, 
de periodistas, daba escolta al príncipe y a 
la estrella. 

Media hora después, como dicen en el 
cinc, reaparecieron los nuevos esposos, ra- 
diantes, en el parque florido del castillo. 

Música, champaña, felicitaciones, angus- 
tiosos minutos ante los crueles e indiscretos 
objetivos de cien cámaras. Pola Xegri aca- 
baba de interpretar otra vez una escena nup- 
cial, la suya, en esta ocasión la verdadera. 
A su lado, el príncipe Sergio comenzaba su 
apredizaje de marido de estrella y de sus 
labios parecía escaparse esta exclamación de 
impaciencia: ¡Qué exigente es el cinema! 



Pola Xegri, acompañada de su esposo, el 
principe Sergio Mdivani, llegó esta semana 
a Hollywood (California) después de una 
brevísima permanencia en Xueva York. 
Durante su corta estancia en la ciudad 



de los rascacielos, la princesa anunció a los 
periodistas que en lo futuro continuaría 
siendo Pola Xegri, la misma Tola de siem- 
pre, para sus amigos y para el público, que 
tantas muestras de estimación le ha dado en 
el pasado. Con dramática vehemencia, la 
rutilante estrella de la Paramount declaró 
que se casó con el príncipe, no por su título, 
sino por amor. Por su parte, el príncipe se 
conforma con ser un simple ciudadano ame- 
ricano, pues es en los Estados Unidos donde 
ha pasado los años más felices de su vida. 
Pola Xegri, la insustituible estrella de Hotel 




Pola Negri y el Príncipe Mdivani de Georgia, des- 
pués de su reciente enlace. 

(Fot. Petit Parisién) 



Imperial, volverá a recibir dentro de poco 
el aplauso público en la última película que 
ha interpretado, intitulada La trinchera, de la 
cual se hacen por anticipado grandes elogios. 



¿Sabe Usted que. . . 

. . . Raymond Griffith, famoso actor de la 
Paramount, es el artista de cinematógrafo 
que más ha viajado ? Con excepción de Xo- 
ruega, Suecia y Dinamarca, el chistoso actor 
de la chistera ha visitado todos los países de 
Europa y muchísimos más del globo que 
habitamos. 



. . . Eddie Cantor es autor de varios ; 
de comedia y del asunto original en q' 
está basada la película Por encomienda pe 
tal, de la Paramount ? 



. . .la Paramount sostiene de su peculio i 
departamento de protección a la infancia, 
cargo de un reputado educador que figu 
en la nómina de la empresa con un resp 
table sueldo? 



. . .John Waters, director de la Par 
mount, prestó sus servicios durante cator 
consecutivos años en diversos departament 
del estudio antes de recibir aquel título ? I 
primera película en que intervino con el c 
rácter de director fué la intitulada Por ¡a 
mujer. 



. . .durante los últimos cuatro años, Th 
mas Meighan, eminente actor de la Par 
mount, ha tomado parte en más de ci» 
festivales y funciones benéficas y ha conti 
buido a colectar más de cien mil dólares 
este fin? 



... la Paramount tiene constantemen 
empleados en sus estudios a tres reputad' 
modistos para la creación y confección • 
los trajes que lucen sus actrices en la pa. 
talla? 



. . . Xoah Beery célebre actor de la Par 
mount, posee una de las más valiosas colé 
ciones de armas que existen en los Estad- 
Unidos? Algunas de estas armas procede 
de Europa, otra de México, China, Japón 
otros remotos países. Varias de ellas dató 
de los días de la colonización americana 
otras de los tiempos de la Conquista. 



. . .para la impresión de la película Alo\ 
de la Paramount, basada en un asunto fejj 
lico, se emplearon sesenta mil metros d 
espino artificial para la construcción de trijjj 
cheras de alambre? 



...James Hall, intérprete de varias ir 
portantes películas de la Paramount, enti 
las cuales sobresale la intitulada, La nie\ 
del Zorro, fué un reputado actor del teat: 
hablado, conocido con el nombre de Jarri' 
Hamilton, hasta que Jesse L. Lasky, direcW 
de producción de aquella empresa produi 
tora de películas, le contrató para que ai 
tuase ante el objetivo de la cámara ciñera; 
tográfica? 



PACIDA 3* 




Mensajera ^aranwiutt 




Popularidad de la Estrella Clara Bow en la Argentina 




Clara Bow nos fia enviado una cantidad 
de fotografías de estrellas del cine 
para ser entregadas a los compradores 
de su cartera. Cada uno las recibirá 
en su sobre correspondiente. 

Ver nuestro avila en ¡a página 13. 



GALERÍA CUEMES: 



símile del mensaje de felicitación y agradeci- 
ste, transmitido par Clara Bow, bella y popular 
iz de la Paramount, al tener noticia de que la 
sonantísima casa comercial Tow, de Buen s 
es, había dado el nombre de la rutilante estrella 
a una elegante cartera de su creación. 



"LA NIETA DEL ZORRO" 

(Continuación de la página 16) 
> de los contendientes. Panchito, al ver 
én era el ofendido, sintió que las fuerzas 
le desmayaban, y, al punto, decidió no 
ptar aquel lance. 

.a sorpresa de todos fué inaudita. El 
o Zorro no se explicaba la actitud insó- 
del nieto, y Rogelio insistía en una satis- 
"ión inmediata, pero Pancho, tirando la 
lada al suelo, prefirió el bochorno a la 
lia. Rogelio, en partiendo, hubo de de- 
je al viejo Zorro, con acento de desprecio. 
[-Don Francisco, mi pesar porque tengáis 
i nieto tan cobarde. 

entonces ocurrió lo inesperado. Los 
fnbres de Hernández entraron en combate 
l los de los Oliveros, y, en la lucha, apode- 
¡onse de Rogelio. Ya se disponían a darle 
\í tanda de azotes cuando Pancho inter- 
p, dándole la libertad, pero, al punto, 
Viéndose Rogelio contra el joven, escu- 
lle: 

i'— De un cobarde no acepto ni la vida, 
tiéndeos u os mato como a un perro ! 
pancho, espada en mano, aguantó las fre- 
ídas embestidas del de Oliveros. Mane- 
a el arma como un maestro, pero no 
ría herir a su contrario. En esto, una 
)cada hirió al nieto del Zorro en la re- 
n temporal, junto al cuero cabelludo, 



haciéndole caer al suelo medio atur- 
dido. 

Acudió Pedro, el fiel sirviente, al 
socorro de su amo, y, al sacarle la 
redecilla de la cabeza, saltó a borbo- 
tones el pelo que delataba su calidad 
de hembra. 

El Zorro se quedó perplejo, mur- 
murando. 

— ¡ Mi nieto es una nieta ! 

Rogelio reconoció a su enamorada 
da la víspera y se arrojó a sus pies 
implorando toda suerte de perdones. 
Y Paquita, repuesta del golpe de la 
estocada, que, por fortuna, había si- 
do ligera, dando una mano a Rogelio, 
hubo de decirle con inefable sonrisa: 

— ¡ Batirse como un hombre es co- 
losal, pero el amar como mujer. . . 
eso es la gloria ! 

Y, en el tierno abrazo en que se 
confundieron los alientos de Paquita 
y de Rogelio, quedó sellada la paz 
entre las dos familias poderosas de 
Andania. 

¡ Cómo dudar de que el amor es el 
manantial inagotable de los mila- 
gros ! . . . 




Facsímile del anuncio de página entera publicado en el 
gran diario La Nación, de Buenos Aires, en el cual la 
acreditada Casa Tow, de esa ciudad, anunciaba a su nume- 
rosa clientela y al público bonaerense la aparición de la 
elegantísima cartera "Clara Bow." 



"LOS ROUGH RIDERS" 

(Continuación de la página 29) 

de las serranías de las Montañas Rocosas, de lu- 
gares donde la ley tenía escasos representantes y 
todavía el rifle, el caballo y el cuchillo eran los 
instrumentos principales de la vida y de la ejecu- 
ción de la justicia, puramente individual e ina- 
pelable. 

Asegúrase por los productores del film que todo 
lo que en él se presenta está basado en la más 
escrupulosa verdad histórica, y, siendo así, lo que 
más sorprende es que la batalla de las Lomas de 
San Juan, que representa para los "Rough Riders" 



el colmo de sus hazañas, ocurrió por que sí, por 
casualidad, sin preparación previa, merced al im- 
pulso de varios soldados que atacaron sin órdenes 
y arrastraron tras de sí a jefes y oficiales y al 
mismo Roosevelt. Y aquí, con este triunfo, puede 
decirse que acaba la parte histórica de la acción 
de los "Rough Riders" en la guerra entre España 
y los Estados Unidos. 

Como en todas las películas de este género, 
corre entreverada por las ramas principales del 
hecho histórico una historieta de amor que au- 
menta el interés del film injertando el elemento 
humano y personal al más frío y ponderoso de la 
razón de Estado. M. S. 




Aspecto internacional que ofrecía el interior del hall del Hotel Drake, de Chicago, donde se celebraron 
recientemente las sesiones de la Convención anual de la Paramount, adornado con las banderas de los 

diferentes países en ella representados. 

PAGINA 3S 







~w 



La Paramount 

Ilumina el Broadway de 
New York 

— y los Broadways del 
Mundo Entero! 

BROADWAY, la Gran Via Blan- 
ca, da al extranjero la bienve- 
nida a la magna ciudad de los rasca- 
cielos. En Times Square, portal in- 
menso de la Gran Vía Blanca, un 
anuncio eléctrico gigantesco señala al 
extranjero el camino de la arteria 
ciudadana más famosa del mundo. 
El Teatro Paramount, lujoso templo 
dedicado al arte cinematográfico, y 
hogar de las películas que llevan su 
nombre, es la Meca del visitante, pues 
en él encuentra siempre el placer, 
merced a las admirables películas cjue 
en su blanca pantalla se exhiben. 
"Deja en la puerta todas tus preocu- 
paciones, tú, quien quiera que seas, 
que entras en mi recinto," es la ins- 
cripción que podría esculpirse en el 
dintel de ese templo. 

Como las mariposas a la luz, acu- 
den millares de personas ávidas de 
admirar las bellezas cinematográficas 
que la Paramount constantemente 
les ofrece, de igual manera que en 
remotos países, en donde el Broad- 
way no es sino un nombre de difícil 
pronunciación, millones de personas 
acuden diariamente a los Broadways 
locales, atraídas por el mágico nom- 
bre Paramount, pues esos aficionados 
al arte del silencio saben que una pelí- 
cula de la Paramount exhibida a seis 
mil millas de distancia es exactamente 
igual a la que se exhibe en los mejo- 
res teatros del Broadway neoyor- 
quino. 

Amigo lector que visitas Nueva 
York, bien venido seas en su Broad- 
way, pero si la distancia u otras cau- 
sas te impiden visitar la Gran Vía 
Blanca, no olvides que el nombre que 
ilumina el Broadway de Nueva York 
es el mismo que ilumina los Broad- 
ways del mundo entero. 




Películas Paramount 

Paramount Famous Lasky Corp., Adolph Zukor, Presidente, Edificio Paramount, New York 




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Distribución gratuita 




"Si la película es Paramount, es la 
mejor de la ciudad" 



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¡VEINTE MINUTOS DE RISA 




El Nombre Christie en una Comedía es Garantía de Excelente Éxit 



PAGiy.4 2 



MENSAJERO PARAMOUNT 

REVISTA MENSUAL PUBLICADA por el DEPARTAMENTO EXTRANJERO 

DEDICADA al EXHIBIDOS 



O. R. GEYER 

Director de Publicidad 
VOL. VI 




PARAMOUNT FAMOUS LASKY CORPORATION 
PARAMOUNT BUILDING, NEW YORK 

SEPTIEMBRE 1927 




J. VENTURA SUREDA 

Editor 

No. 3 



"PELÍCULAS SIN IMPORTANCIA" 



"^ON este sugestivo título, Informaciones para el Empresario, 
^ boletín publicado por la oficina matriz de la Paramount en 
España, domiciliada en Barcelona, publica un jugoso artículo, 
cual, por parecemos de interés, no sólo para el empresario espa- 
il sino para los empresarios de todo el mundo y especialmente para 
uellos que explotan el negocio cinematográfico en los países de 
igen hispano, hemos creído oportuno reproducir, en parte, a con- 
mación : 

"Para el Empresario de nuestra tierra, estas películas sin im- 
•rtancia son las cómicas de dos partes o una, claro está, siempre 
le no figuren en ellas un Charlot o un 
arold Lloyd. En esto nuestro querido 
npresario está muy equivocado. Muy 
ras veces se preocupa de anunciarlas y 

cuanto a verlas o enterarse de lo que 

trata, ni que pensarlo. Generalmente 
ce el programa a base de una película 
¡"ga en la que figure una estrella de 
ma y como ahora las películas impor- 
ítes son muy largas, le basta una re- 
sta para el principio y una cómica de 
Hs partes para terminar. La elección 
' ésta generalmente se hace por telé- 
no, poco más o menos en estos tér- 
nos : "Oiga — habla el Empresario del 

Íeal," de Villacómoda — . Necesito una 
fica para el domingo, en dos partes, 
a cómica que vaya bien, me entiende ; 

e haga reír. ¿ Puede darme el título ? ¿ No ? Bueno. No im- 
¡rta. Gracias. Adiós." Entonces el Empresario se ocupa en 
'mular el programa escribiendo en tipos gigantes el nombre de 
película larga y la estrella que figura en ella, y la cómica anónima 
.'mención merece. Llega el día de la función y la gran película 
ulta una lata ; la estrella está insoportable y el público dispuesto 
stallar. Por fin termina lo que parecía no iba a terminar nunca, 
:n la pantalla aparece la cómica, interpretada por aquel chico 
nudo que nadie conoce, porque nadie se ha ocupado de presen- 
¡lo, pero es gracioso, empieza a hacer tonterías, dá un puntapié a 
suegra y ésta cae de narices en la natilla. Estalla una carcajada, 
¡público sigue riendo a través de las dos partes, y termina la se- 
n. Todos salen riendo y comentando. — ¡ Que bruto ! ¿ Has 
to como se ha tirado del balcón? Aquella suegra está estú- 
pida. Conozco una señora que es igual. Y así sucesivamente, 
■ Ipiendo olvidado por completo que habían ido al cine a ver a la 



SUMARIO 

De los argumentos contenidos en este 

número : 

Página 

"MEDIAS ENROLLADAS" 5 

"EL HERMANTTO" 9 

"LOCO DE ATAR" 13 

"TACONES DE GOMA" 17 

"HORA DE AMAR" 21 

"TAMBORES DEL DESIERTO"... 25 
"CHANG" 30 



famosa estrella de los bucles de oro o al galán de mirada lánguida. 
Y así es cómo la película sin importancia, aquella que no se men- 
cionaba en el programa, salva la sesión. Y el Empresario com- 
prueba esto, pero sigue indiferente a esta clase de películas, pidién- 
dolas por teléfono sin ocuparse de anunciarlas en ninguna parte, a 
pesar de que muchas y muchas veces ha conseguido con ellas que 
el espectador no saliera del local echando chispas. 

Otra clase de películas a las cuales tampoco se dá importancia 
son las revistas. A estas todavía se les hace más injusticia que a 
las cómicas, porque cuando menos a la cómica se la deja para el 

último número del programa mientras 
que a la revista se la proyecta a primera 
hora cuando ordinariamente no hay nadie 
en el local. En estas revistas hay cosas 
interesantísimas la mar de veces, y no 
disfruta de ellas más que algún acomo- 
dador y algunos espectadores de aque- 
llos que siempre llegan puntuales, que 
son los menos. 

Alguna vez, por exigencias del metraje 
de las películas grandes, o porque se 
exhibe alguna que es muy latosa, la re- 
vista ocupa el segundo lugar en el pro- 
grama y hemos oído los más halagüeños 
comentarios sobre la misma. También 
conocemos a elementos que sólo van al 
cine por la revista. ¿ Por qué, pues, la 
tienen los Empresarios tan abandonada? 

Insistimos hoy sobre lo mismo como ya hemos hecho otras 
veces, con mayor énfasis, si cabe, por haber entrado de lleno la 
Paramount en el campo de la película corta con una producción 
superiorísima : hay que anunciar lo que se exhibe o no exhibirlo. 
Hay que aprovechar a todos los espectadores : a los amigos de lo 
cómico y a los de la revista, la película natural, como se llama 
vulgarmente, y no gastarlo todo en la película grande, que si bien 
se considera el atractivo del programa, no siempre lo resulta." 

Hasta aquí los sesudos consejos y pertinentes observaciones de 
nuestros representantes en Barcelona, los cuales, como antes apun- 
tamos, hacemos nuestros. Como complemento de ellos, nos permi- 
timos referir al lector a las páginas 28 y 29 de este número en las 
cuales hallarán abundante e interesante información acerca de las 
primeras películas cómicas de corta extensión que la Paramount 
acaba de ofrecer al empresario cinematográfico del mundo entero. 



PAGINA 3 




¿gggg 



Mensajera tfaranwunt 







LAS GRANDES FIGURAS DE LA PANTALLA 



Breve Biografía de Emil Jannings 



EMll. [ANNINGS aprendió el arte escénico en la escuela 
más difícil de cuantas pueda haber: la escuela de la reali- 
dad. Desde la edad de dieciseis años hasta los veintiocho, 
tuvo que ganarse la vida interpretando papeles en extremo difíciles 
en una compañía de artistas ambulantes, que a la sazón recorría 
Alemania dando funciones en provincias. 

— Con aquella gente aprendí lo que no hubiese sido posible que 
aprendiese en ningún otro lugar— declara Jannings — . Sufrí mucho, 
pero la experiencia adquirida bien vale los sacrificios hechos. A 
mi lado tuve que caracterizar toda clase de papeles... y caracteri- 
zarlos bien, pues, de lo contrario, habría tenido que abandonar la 
compañía... y esto suponía dejar de comer, problema bastante 
complicado \ necesidad incuestionable 
aún para un actor. 

Emil Jannings, el actor más grande 
que ha producido Europa, nació en 
Brooklyn, Nueva York, en 1S86. Antes 
de cumplir un año de edad, los padres lo 
llevaron a Alemania, donde cursó sus es- 
tudios v se hizo hombre. 

— Siendo muy niño ya tenía grandes 
planes — declara Jannings — . Ante mí se 
presentaron tres caminos a seguir: ser 
marino, actor, o guardabosque. Opté por 
la marina, y a los catorce años ingresé en 
la armada. Allí sufrí la primer desilu- 
sión de mi vida. Yo me había imagina- 
do hecho todo un almirante, con mi uni- 
forme lleno de condecoraciones y entor- 
ilados. Desde el puente dirigiría las ma- 
niobras de una gran escuadra y ante mi 
destilaría lo más granado de la marina 
universal. En lugar de estas bellas visio- 
nes me encontré paleando carbón y lim- 
piando escotillas. Mi vistoso uniforme 
se transformó, por arte de magia, en un 
frío y áspero traje de munición, que tenía 
toda la apariencia de un saco. La comi- 
da era algo imposible; la cama, infame. 
El hijo mimado de mi muy amada madre no pudo resistir el choque 
de la realidad y al poco tiempo abandonó la marina v las esperan- 
zas de ser almirante. 

Aquí dan principio los doce años de vida ambulante que hicieron 
de Jannings un gran actor. Recién salido de la marina, ingresó 
en una compañía teatral que daba funciones en pequeñas poblacio- 
nes provincianas. El hoy famoso actor comenzó su carrera en 
calidad de ayudante del tramoyista. Al poco tiempo debutaba en 
el escenario y se hacía aplaudir aún por los mismos compañeros de 
trabajo. A los diescisiete años de edad era actor, un actor múltiple 
que no se arredraba ante ningún papel. De aquella época es una 
fotografía que Jannings conserva, en la cual aparece como un buen 
caballero de barba canosa, traje de etiqueta y continente grave. Tal 
era el conde Tras que Jannings caracterizaba en la célebre obra 
"Ehre" de Sudermann, (pie a la sazón estaba muy en voga en 
Alemania. 

r AGINA 4 




EMIL JANNINGS 
Resplandeciente astro de la cinematografía y protagonis- 
ta de la película "La enemiga del alma," que acaba de 
estrenarse con sorprendente éxito en el Broadtvay neo- 
yorquino. 



A los 26 años, sin saber cómo ni por qué, se encontró en Ber 
sin trabajo, aunque con un buen nombre y numerosos aplaus' 
Los teatros le abrieron sus puertas, pero los empresarios no teñí 
dinero. Desde luego. Jannings quería trabajar por algo más q 
por amor al arte. Un actor también necesita comer. En tal siti 
ción, algunos amigos aconsejaron a Jannings que probase fortu 
en la escena muda, el novísimo arte que prometía tantas posib: 
dades. 

— No eché en saco roto el consejo y me dirigí inmediatamentt 
los estudios cinematográficos en busca de trabajo — dice Jannings 
Los estudios tenían las puertas cerradas para mí, y en todas par 
me recibían con sonrisas y me despedían muy amablemente. I J i 

sistí con empeño ; fui una y otra \ 
hasta que . . . 

El momento era oportuno. Rob' 
Wiene estaba formando el reparto 
Fromont Jr. Riesslcr Sr., y me dio u 
oportunidad, como se dice en Améri 
Al concluir esta película comencé a tral 
jar con el mismo director en El Gabin 
del Dr. Caligari. 

Jamás olvidaré la pobre impresión c 
causó en mi ánimo la figura que hacía 
la pantalla. Al ver el resultado del p 
mer día de trabajo salí tan desalentad! 
disgustado de mí mismo que decidí 
volver al estudio. ¡ No volver al estudü 
En aquella época el estudio signific; 
para mí 40 marcos al día. Los 40 m* 
eos hicieron el milagro de que volvie 
Al concluir la película, la crítica proclai 
mi actuación como "excelente." De: 
entonces he aparecido en un buen i 
mero de películas de gran importar 
en Europa. Ahora, al contar con 1 
múltiples recursos de una empresa 
poderosa como la Paramount, creo ( 
podré hacer cosas algo mejores. 
Emil Jannings hace próximamente i 
año que llegó a Norte América contratado por la Paramount I 
acaba de filmar La enemiga del alma (The Way of All Flesh), baj 
la dirección de Víctor Fleming. Esta es su primer producción 
América y, a juzgar por los juicios de la critica profesional, 
una de las mejores películas en las que este gran actor ha tom;il| 
parte. J. de B. 



U 



La Enemiga del Alma 

Primer film que el gran actor 

EMIL JANNINGS 

Interpreta en América, es el mejor de todos. 




Mensajera ^aramxuuit 




'MEDIAS ENROLLADAS" 



i 



ARGUMENTO 

Narración de Cornclius 

AIMITO y Rafael llegaban aquel día, 
alegres y despreocupados como buenos 
estudiantes, a la Universidad de Col- 



fael, más estudioso y dedicado con entusias- 
mo a la práctica de los deportes, ni disponía 
de tanto tiempo ni poseía tampoco ese deli- 
cioso arte de bien mentir que tan grato 
suena a los oídos crédulos de muchas de las 
mujeres. 





, donde era ya tradicional que los va- 
es de la familia cursaran sus estudios. 
ijaimito llevaba uno o dos años de estu- 
Ir en el famoso centro de enseñanza, pero 
¡ra Rafael todo esto era nuevo, e iba, lleno 
, entusiasmo de su sangre moza, a estudiar 
veras, a sobresalir, y dispuesto, sobre to- 
a hacer proezas en los deportes, de los 
des, con harto razón, se vanagloriaban 
profesores de Colfax. 

Í taras veces se habrá dado el caso de dos 
manos de temperamentos más diametral- 
nte opuestos. Rafael era todo 
|iedad, ambición de saber, afán 
distinguirse ; Jaimito, 
el contrario, tomaba 
npre el camino más fácil, 
i en algo demos- 
a algún esfuerzo 
en el buen vestir 
ín la conser- 
ión de la fa- 
de tenorio 
■ se h a b í a 
{quistado, 
¿'-penas llega- 
a Colfax 
dos herma- 
| s, hicieron 
pistad con 



una de las más lindas compañeras de estu- 
dios que en la universidad había, Carolina 
Fleming, una chica perfectamente a la mo- 
derna, que realizó el milagro de aunar por 
primera la vez la voluntad de los dos her- 
manos, de tal suerte que los dos quedaron 
prendados al mismo tiempo de ella. 

H= sK Hí 

Como Jaimín fuera en materias de amor 
el más experto, no tardó en hacerse escu- 
char, y con buen suceso, de la inteligente y 
ponderada Carolina. Los dos hermanos 
eran pues rivales, aunque no había duda 
que Jaimín llevaba la mejor parte, pues Ra- 



b 




\ 



Por desgracia para Jaimín, apenas había 
joven en la universidad de Colfax que, en 
una u otra ocasión, no hubiera oído sus re- 
quiebros y promesas, lo cual, sabido por 
Carolina, vino a levantar una tempestad que 
terminó en una ruptura casi total de rela- 
ciones entre los dos enamorados. Fué en- 
tonces que Carolina • empezó a aceptar las 
atenciones que prodigábale Rafael, con gran 
entusiasmo de éste, que, en su primer amor, 
considerábase estar viviendo ya en la gloria, 
dueño del mundo, que para él cifrábase en 
una sola persona : Carolina. 
* * * 

Vínose acercando el fin 
de curso y, con esto, empe- 
zaron a menudear las fies- 
tas, en las que, a 
guisa de prematuras 
despedidas, se reu- 
nían los estu- 
diantes de am- 
bos sexos para 
felicitarse mu- 
tuamente, de- 
searse buena 
fortuna o ha- 
cerse juramen- 
tos de amor 
q u e, algunas 

PAGINA 5 




^Mensa/era paramount 




veces, apenas si podían resistir por unas 
horas la tentación de emprender nuevos, j 
al parecer más cabales, amoríos. 

Rafael veíase privado, frecuentemente, de 
asistir a tales expansiones sociales, ya que 
con el iíii de curso se acercaba asimismo la 
fecha de la gran regata, > él tenía que some- 
terse a la más rigurosa disciplina puesto que 
tenía asignado el lugar principal entre los 
remadores de su equipo. Celebrábase la 
víspera de la regata el gran baile de despe- 
dida, y Rafael, perdida la ecuanimidad, sin 
poderse contener, impulsado por su grande 
aun ir. decidió aprovechar aquella memorable 
noche para declararse formalmente a Caro- 
lina, y abandonó su cuarto, llena el alma de 
las ilusiones más floridas, alado y ligero 
cual si marchara por las nubes donde le 
transportaban sus altísimos pensamientos, 
pronunciando una palabra dulcísima, que 
sonaba a sus oídos con acentos de música 
divina: Carolina, Carolina. . . 



VDOI.IMl /l M>R > JESSE L. LASKY 
Presentan 

"MEDIAS ENROLLADAS" 

("Rolled Stockings") 

con los Actores Juveniles de la Paramount 
James Hall, Lovise Brooks, Richard Ar- 
len, Nancy Phillips y El Brendel 
Dirección de RICHARD ROSSON 
Asunto de FREDERICA SAGOR 
Versión cinematográfica de PERCY HEATH 

Productor asociado: B. P. SCHULBERG 
Película Paramount 

REPARTO 

Jainiito James Hall 

Carolina Louise Brooks 

Rafael Richard Arlen 

La vampiresa Nancy Phillips 

Rodolfo El Brendel 

El padre David Torrence 

El entrenador Chance W ard 



Tras el tamiz inquieto de una enramad 
cuyas hojas el viento sacudía débilmenti 
divisó Rafael la silueta esbelta y elegant 
de su amada. Dióle un vuelco el corazó 
dentro del pecho y, sin darse cuenta, ib 
pronunciando palabras incoherentes, si 
duda aquéllas con las que esperaba hacer s 
declaración de amor, las torpes palabras qu 
llegado el momento se niegan a salir y s 
convierten en monosílabos ridículos, en ex 
presiones que tienen todo el fuego de la ele 
cuencia pero que suenan a simplezas, a ton 
terías sin ton ni son. 

Acercóse a la enramada con la timide 
del colegial que se dispone a hacer una eos 
propia de hombres, mas, a los pocos paso: 
detúvose repentinamente al oir la voz de s 
hermano, que, al parecer reconciliado co 
Carolina, la hablaba de amor, en aquella 
frases que él sabía pronunciar tan bien, y qu 
ella, por lo visto, no sabía 
podido menos que corres- 




P-tC/.V.l 6 




Mensa/era tyaramaunt 





ionder. Rafael se sintió herido con toda la 
uerza con que suele herir la primera ilusión 
e la juventud al caer de su pedestal y ha- 
erse añicos en el duro suelo de la ingrata 
ecepción. 

Irguióse y, enfrentándose con sus mar- 
irizadores, se empezó a lamentar profunda- 
lente de la ironía amarga de su destino. 
¡> — Sí, ya está. Tómala, tómala, ya es 
lliya. Tú, que nunca serviste de gran cosa, 
fe la llevas, y yo, que estudio, que trabajo, 
¡ue me he estado matando en el entrena- 
miento, pierdo lo que más he querido en 
ste mundo. ¡ Bah ! ¿ De que sirve el esfuer- 

10 de uno si el que menos hace es el que sale 
lañando siempre?. . . Ya está visto que en 

!i vida no vale la pena de matarse . . . 
Y alejóse del lugar, perdida la fe, la ilu 
ion, un náufrago más en los mares proce- 
ros de la decepción. 

^ % * 

[I En cierto restaurant nocturno, de repu- 
íción dudosa, Rafael y Jaimito tenían po- 

(us horas más tarde un altercado de gitan- 
ísima consideración. 
' — Oye, tú no vas a hacer locuras, porque 

- muí estoy yo para impedirlo — decíale Jai- 
ain al hermano desconsolado. 

7 — ¡ Ahora sermones ! Sermones después 

¡t haberme quitado a Carolina. 

11 — Sermones o no sermones, tú vas a sa- 
r de aquí, porque mañana es la regata y 

!p permitiré que tomes ni una sola copa. 
— Impídemelo si puedes — contestóle Ra- 

: ael iracundo y dolorido. 

¡ 1 — Sí que sabré impedírtelo. 

] Y agarrándolo del brazo, trató Jaimito de 
IjTojar a Rafael de aquel lugar de mala 
tjtma, pero no pudo hacerlo, puesto que el 

iermano era más fuerte que él y lo domi- 
naba en toda la línea. Jaimito estaba empe- 
ñado en salvar a Rafael, pero éste se obsti- 
1 taba en absoluto a ser salvado. 




En esto, 
unos recios 
golpes a la 
puerta y la voz del entre- 
nador, indicaron que la es- 
capatoria había sido descubierta 




— Sal, Rafael, sal. Yo me encargaré del 
resto del asunto. 

Y Rafael salió, al propio tiempo 
que el entrenador del equipo 
empujaba la puerta y preguntaba 
enérgico, mirando toda la estancia. 

— ¿ Dónde está Rafael ? 

— Rafael está en cama — contes- 
tóle Jaime. 

— ¿ Y tú, que haces aquí ? ¿ No 
sabes que por esto serás expul- 
sado? 

■ — Ya lo sé. No importa. Tan- 
to mejor acabar de una vez ya que 
para nada valgo en los estudios . . . 
* * * 

El día siguiente fué día de 



triunfo para 
Colfax. La uni- 
versidad ganó la regata 
contra el equipo rival 
de Winfield, y Rafael quedó convertido en 
el héroe aclamado de la jornada, aunque en 
este triunfo, como en muchos otros, había 
otro héroe anónimo que el público descono- 
cía. — Tú eres el verdadero héroe, Jaimín — 
decíale Rafael a su hermano — Si no es por 
tí jamás hubiera ganado Colfax esta regata. 
Que seas muy feliz con Carolina, te la mere- 
ces. Tú eres el verdadero héroe . . . 

De lo que resulta que por grandes que 
sean ciertas cualidades que ante el vulgo 
suelen aparecer como virtudes, tales las que 
adornaban al triste Rafael de nuestro cuen- 
to, a veces, tras una conducta reprensible e 
irresponsables se esconden sentimiento no- 
bilísimos que sólo piden un momento, una 
ocasión, para revelarse como cosa sorpren- 
dente e insospechada. Y entonces surge a 
la luz un nuevo hombre, un carácter recio, 
pundonoroso y arrojado, algo que nos en- 
seña que si el diablo se esconde siempre tras 
la cruz, muchas veces tras Satán se esconde 
un santo. 




PAGINA 7 




Mema/era tforamaunt 




Publicidad y Propaganda 

i, NA OPIMÓN MEJICANA ACERCA 

DE EV \CTKIZ LUISA BROOKS 

Marco Aurelio Galindo, conocido crítico cinemato- 
m< ¡icano y editor del suplemento 
fílmico del popular semanario Rotográfico, 
que se publica en la capital de Méjico, 
en i -i periódico la siguiente intere- 
sante opinión acerca de la bellísima y joven actriz 
Luisa Brooks, principal intérprete femenino de la 
película Medias enrolladas, que acaba de estrenarse 
con buen éxito en el gran teatro Paramount, de 





4. ¿( uál es la marca de fábrica de películas más univeí 
salmente conocida? 

5. ¿Cuáles son los nombres de las estrellas juvenile 
Paramount 1927? 

Respuestas : — 

1. La industria cinematográfica. 

2. 130,000,000 aproximadamente. 

3. Medias enrolladas 

4. La Paramount, bajo cuyo nombre genérico s 
conocen en el mundo entero las películas produci 
das por la Paramount Famous Lasky Corporatíoi 

5. James Hall, Luisa Brooks, Richard Arleí 
y Nancy Phillips, todos los cuales aparecen interpre 
tando importantes papeles en la película. 



Nueva York: "Luisa Brooks es una Nueva Silueta: de esas novísi- 
mas con la que quisiéramos correr alguna suntuosa y desveladora y 
absoluta fiesta noctámbula. Debe ser la compañera ideal para trans- 
currir la noche en un salón de baile en el que se permitiera a los 
convidados agotar todo el licor prohibido introducido por los caba- 
lleros boótleggers. Es lo bastante bonita para esto y lo bastante 
sport para acomodarse a la inquietud del compañero. 

"Que es una Nueva Silueta difícil de resistir, convenido. A ello 
deberáse, quizá, que nuestros amigos y los suyos se confundan supo- 
niéndola una Irresistible. No es ella una vamp, ni hace papeles de 
vamp, ni la acomodaría el hacerlos. El director que la diese a 
caracterizar una de estas gratas y engañosas señoras que hemos 
dado en calificar de Irresistibles, incurriría en el más lloroso y el 
más censurable de los errores. Porque, seguramente, Luisa es de 
i sas chicas bonitas modernas, de esas chicas monas del siglo y de la 
hora, de esas figuritas menudas deleznables de inquietud, que han de 
vivir historietas en apariencia pecaminosas y en el fondo deliciosa- 
mente inocentes e irresistiblemente románticas. 

Mas. Irresistible o no, vulgar o no de aire, resulta imposible de 
nsiMir cuando nos muestra, en un traje de baño, la joven plenitud 
de su carne nueva." 



PREGUNTAS Y RESPUESTAS 

1. ¿Cuál es la cuarta industria en importancia en los Estados 
Unidos? 

2. -(nautas personas concurren semanalmente a los cines de los 
Estados Unidos? 

3. ¿Cuál es la película de la Paramount interpretada exclusiva- 
mente por actores juveniles que se estrenará el día en 

el teatro ? 

PAG1S.4 8 





UNA PELÍCULA ESTRICTAMENTE 
JUVENIL 

Medias enrolladas es una película exclusivamente para jóvenes 
viejos. El optimismo juvenil más franco y espontáneo campea e 
todas sus escenas. Si es usted joven, lector amigo, vaya a ver Mi 
dias enrolladas; si ha pasado usted de los sesenta, vaya también 
ver esa bella película de la Paramount, con la seguridad que saldr;; 
rejuvenecido del teatro sin apelar a los problemáticos procedimiento 
del doctor Voronoff. Si el lector amigo o la amable lectorcita h; 
sido estudiante o colegiala, tampoco debe dejar de ver Medias cu 
rolladas, pues el asunto de esta película gira precisamente alrededoi 
de la vida de colegio y sus intérpretes son jóvenes estudiantes d< 
ambos sexos. La acción principal de la película se desa 
rrolla en la preciosa playa californiana de Berkeley, en donde 
se celebran unas regatas de yolas verdaderamente sensacio- 
nales, más sensacionales, si cabe, que la regata que sostienen 
los hermanos James Hall y Richard Arlen por la conquista 
del corazón de Luisita Brooks, quien está encantadora enj 
sus Medias enrolladas. Nancy Phillips, vampiresa irresistible^ 
interviene en la contienda, pero al fin triunfa la buena comol 
debería ocurrir siempre. 

Los actores y actrices que aparecen en esta película son 
todos favoritos del público. James Hall hizo una impresiór 
inolvidable en Hotel Imperial; de Luisa Brooks no hay qud 
hablar, ¿quién no recuerda La Venus americana y £J traje di 
etiqueta?; Richard Arlen, aunque esta vez desempeña un pa- 
pel serio, ha obtenido señaladísimos triunfos en todos sus pa- 
peles cómicos, y Nancy Phillips, si bien nueva en el cine, ya 
demostró plenamente su habilidad histriónica en Cabaret, en 
donde desempeñaba una parte secundaria. 




Mgnsa/ero tyarammuit 




"EL HERMANITO" 



DISTRIBUCIÓN PARAMOUNT 

HAROLD LLOYD 

e n 

"EL HERMANITO' 9 

("Kid Brother") 

Dirección de TED WILDE 

Película basada en un asunto original de John 
Grey, Ted Wilde y Tom Crizer, adaptado a la 
pantalla por John Grey, Lex Neal y Howard Green 

GAYLORD LLOYD, Subdirector 

LIELL K. WEDDER, Director artístico 

WILLIAM MCDONALD, Director técnico 

HAROLD LLOYD CORPORATION Productores 

REPARTO 

Harold Achicoria HAROLD LLOYD 

María, la chica Jobyna Ralston 

Jim ) , , í Walter James 

ir > los hermanos^ T í^.,,. 

(Leo ) i Leo W Mis 

Olín Achicoria, el padre Olín Francis 

Sandoni C. Romano ff 

JFarrell, alias "Centellas" Eddie Boland 

pam Frank Lanning 

¡Hank R. Yearsly 



llamaban Jam y Leo, era, por su apo- 
camiento, timidez y holgazanería, el 
ludibrio de la familia Achicoria. Para 
colmo de males, Harold había nacido 
precisamente el día que la Iglesia re- 
serva para honrar a los Santos Ino- 
centes, lo cual se echaba de ver en 
cuantos acciones y empresas muy de 
tarde en tarde acometía. 

Un día, que había de serlo me- 
morable para Harold, aparecióse 
en Villa Achicoria, como así se lla- 
maba el lugarejo en cuyo término 
municipal estaba situada la granja 
de los Achicoria, en honor de uno 
de los antepasados de la familia, una 



L ARGUMENTO 

A granja del sheriff Achicoria era co- 
nocida en toda la comarca por su ri- 
queza e importancia y su propietario 
•espetado y temido de todos sus convecinos. 
¡Alas así como los dos hijos mayores del 



•heriff eran como si dijésemos las mu- 
jetas en que, sin ser cojo, se apoyaba 
1 padre para la prosperidad y mayor 
endimiento de la hacienda, Harold, el 
\érmanito, como despectivamente le 





;< ' 




pequeña farándula trashumante compuesta 
de tres personas, a saber: una joven lindí- 
sima que llevaba el poético y sencillo nom- 
bre de María; un granuja redomado lla- 
mado Farrell, por mal nombre Centellas, y 
un rascacielos humano, una especie de hom- 
bre fuerte del barracón ambulante, que res- 
pondía al nombre de Sandoni, pero que en 
los carteles y prospectos se hacía llamar 
Hombre Montaña. 

Mientras el sheriff Achicoria y sus dos 
hijos mayores se encontraban lejos de la 
casa de la hacienda acarreando enormes 
troncos de árbol, que los tres forzudos y 
esforzados Achicoria levantaban del suelo 
como si hubiesen sido ligerísimas plumas, 
con gran admiración y envidia de Harold, 
éste se dedicaba a lavar la camisa domin- 
guera de su padre y otras prendas cotidianas 
más íntimas de sus hermanos, por medio de 
un procedimiento que si bien revelaba al 
jovencito como un grandísimo mandria, en 
cambio demostraba que el hermanito tenía 
mucho más ingenio e inventiva de lo que 
su padre y sus hermanos le concedían. 
Atareadísimo estaba, como hemos dicho, 
el hermanito haciendo pasar la húmeda 
y jabonada camisa de su padre por en- 
tre los rodillos de un laminador de su 
invención, para luego ponerla a secar al 
sol tendida en el hilo de una cometa, cuando 
se presentó Centellas, el curandero de la 



PAGINA 9 



Mensajero ^arantount 





farándula, para solici- 
tar del sheriff el per- 
miso correspondiente 
para poder vender el 
. ■ ífi( o Mara- 
villoso del Doc 
/<•;■ Powers, el 
cual lo mismo 
• servía para man- 
darín a uno al 



saron a su casa los tres Achicoria des- 
pués «le un día do arduo trabajo en los 
plantíos de la granja. Terminada la cena, 
que fue frugal y amenizada con las pullas e 
indirectas de los hermanos mayores al licr- 
manito, presentóse en el comedor un jorna- 
lero, quien, temeroso de las consecuencias, 
descerrajó al Achicoria sénior, esta, al pa- 
recer, inocente pregunta : 

— ; No va a la función, mi amo? 




otro barrio que pa- 
ra limpiar metales, 
entre el bailoteo de 
la gentil María, los 
discursos al respe- 
table del antipático 
Centellas y las ho- 
rripilantes contor- 
siones del Hombre 
Montaña. 

Atribuyéndose facultades de sheriff, Ha- 
rold entrególe al astuto Centellas la licencia 
o permiso que solicitaba, sin acordarse, o 
tal vez ignorando a sabiendas que pocos días 
antes su padre y sus dos hermanos echaron 
del pueblo a pedradas, con gran regocijo 
de la chiquillería y granujería del lugar, al 
célebre doctor Sanguijuela, y juraron ha- 
cer lo propio con el primer charlatán que se 
atreviese en lo futuro a sentar sus reales en 
Villa Achicoria. 

Coincidente con la llegada de Centellas 
y su barracón ambulante en los dominios 
de los Achicoria, los vecinos confirieron al 
sheriff el honor más grande que puede con- 
ferirse a un hombre, aunque éste se llama 
Achicoria, cual es el de hacerle guardador 
de veinte y tantos miles de dólares reuni- 
dos por suscripción popular para la cons- 
trucción de una presa. 

Al caer de aquella tarde, que era la del 
debut de la farándula de Centellas, regre- 

PAGIR l Id 



— ¿ De qué función jertas hablando, so 
idiota? — replicó el Achicoria padre. 

— La del curandero . . . Junto al río es- 
tá instalado ya el teatro de ruedas — 
replicó el interpelado. 

El padre lanzó a sus tres hijos una 
mirada que era, no un poema, sino 
un epitafio. Así por lo menos le 
pareció a Harold, quien para no ver 
la sonrisa burlona de sus herma- 
nos, bajó monjilmente la mirada 
por detrás de los cristales de 
roca de sus enormes quevedos 
de carey. 

■ — i Quién les ha da- 
do a esos titiriteros per- 
miso para dar función 
en el pueblo? — inquirió 
el padre amenazador y 
colérico. 



— ¿Fuiste tú el que les dio permiso a 
esos matasanos para que vendiesen sus men- 
jurjes y porquerías en el pueblo? — le dis- 
para Achicoria a su hijo, y, en seguida ; 
añade : 

—Ya que te gusta atribuirte funciones de 
sheriff, ahora mismo irás al río y suspen- 
derás la función. 

Si por virtud de un descomunal fenómeno 
telúrico en aquel instante se hubiese abierii 
la tierra para tragarse a su padre 
y a sus dos hermanos, no habría 
recibido Harold el formidable 
choque que sacudió todas las fi- 
bras de su cuerpo al oir el terri- 
ble mandato paterno. 

Armado de la resplandecientt 
chapa de latón que distinguía al 
sheriff de los demás mortales y 
le impartía la autoridad de si 
elevado cargo, nuestro Harok 
dirigióse, temblándole las pier- 
nas y tictaqueándole desacompa- 
sadamente el corazón, hacia lá 
orilla del río en donde estaba ins- 
talado el teatro ambulante de 
Centellas, ante el cual llegó 
abriéndose paso entre las pa- 
tas de los curiosos, por el so- 
corrido procedimiento de an- 
dar a gatas, en el instante er 
que Centellas gritaba: 

— ¡ Ahora verán ustedes 
señoras y caballeros, a 
joven más hermosa que h: 
respirado el aire. . 

Ver a la hermosísim; 
joven aludida tan vehe 
mentemente por Centella' 
y cortársele la respirador 





Mgnsq/era ^aramaunt 




a Harold, fué todo obra de un segundo. Sin 
embargo, repuesto pronto de su asombro, como 
si la visión de aquella beldad le hubiese impar- 
tido bríos que el jamás soñó que los tuviera, 
adelantóse Harold hacia la carreta del curan- 
dero y después de asegurarse de que llevaba 
la estrella de sheriff bien prendida en la so- 
ílapa, le dijo a Centellas: 

— Mi padre me manda aquí a suspender la 
función ... si no le es a usted molestia. 

— ¿ Con qué autoridad me manda usted sus- 
pender el espectáculo que para solaz e ins- 
trucción de los vecinos de este pueblo estoy 
dando? — preguntóle el muy socarrón de Cen- 
tellas al hermanito. 

— ¡ Con ésta ! — replicó enérgicamente el man- 
cebo, llevándose la mano hacia la solapa don- 
de él creía que relucía aún la estrella de sheriff, 
la cual, con arte de prestidigitador, Centellas 
un momento antes había clavado en el asiento 
de los pantalones de Harold. 

Una carcajada general, acompañada de un 
jtorrente de silbidos y gritos, acogió la cruel 
¡broma de Centellas. Sólo a una persona, de 
üas docenas que allí estaban reunidas, pareció 
dolerle la burla que el 
curandero acababa de 
hacerle a aquel mu- 
chacho. María, la víc- 
tima de Centellas, a 
quien se veía obligada 
a seguir por la fuerza, 
simpatizó desde ese 
Instante con el corrido 
I y acongojado Harold 
I y odió más que nunca 
,al autor de la canalles- 
ca hazaña. 

' Af oriundamente pa- 
ira Harold y también 
i para María, la inesperada aparición en la pla- 
zoleta del padre y de los hermanos de Harold, 
¡trizo cesar como por arte de brujería las risas 
: el escándalo, y la escena convirtióse en un 
/erdadero campo de Agramante, del cual pron- 
to fueron los dueños y señores los justicieros 










Achicoria. Aprovechando un momento de 
confusión, Harold se escabulló como una an- 
guila huyendo de su airado padre y de sus 
vengativos hermanos, para encontrarse, ins- 
tantes después, abrazado a la angelical María, 
quien en medio de una inundación de lágri- 
mas rogaba a su salvador que la librase para 
siempre de la tiranía de Centellas y de los 
intentos de seducción del brutal Hombre 
Montaña. 

Conmovido Harold y calado hasta los huesos, 
no tanto por efecto de las lágrimas de María 
como por el chaparrón que bajaba de las nubes, 
comprendió que su obligación, a fuer de hom- 
bre hospitalario y cortés con el bello sexo, era 
llevarse a la jovencita a su casa, y así lo hizo, 
con lo cual, como comprenderá el que leyere, 
metióse el hermanito, sin querer, en un com- 
promiso muy superior y mucho más serio que 
el que le acarreó la usurpación de funciones del 
sheriff. 

Para colmo de males, a la madre de Hank 
Hooper, el enemigo mortal de Harold, se le 
ocurrió en mala hora velar por la morali- 
dad de Villa Achicoria y por el honor de la 
huérfana, y, cargada 
de buenas intenciones, 
dirigióse a la granja 
de los Achicoria para 
reclamarle a Harold 
la custodia de la jo- 
vencita, lo cual le fué 
concedido, bajo pro- 
testa, a la entrometida 
señora. 

Mal lo hubiera pa- 
sado nuestro héroe si 
un suceso gravísimo 
para el honor y buen 
nombre de los Achi- 
coria no hubiese venido a turbar la patriarcal 
paz de la comarca. 

De una manera tan extraña como misteriosa, 
la mañana del día en que el sheriff tenía que 
entregar el dinero recaudado por los vecinos 
para la construcción de la presa, al ir a abrir 




PAGINA 11 



J 



Mgnsa/ero tfaramaiint 




la caja en que lo tenía depositado, se encontró con que alguien se le 
había anticipado, llevándose todo el dinero que en ella había. 

Enfrentado con la destitución sumaria del cargo de sheriff y la 
deshonra de su apellido, Achicoria delega en sus dos hijos mayores 
las atribuciones de su dignidad, y les encarga muy encarecidamente 
la captura del autor o autores del robo. 

Humillado Harold porque su padre no lo consideró lo suficiente 
hombre para confiarle igual encargo que a sus hermanos, una her- 
mosa mañana desaparece misteriosamente de su casa, después de 
ir a la de María a despedirse de ella, para lanzarse él solo, audaz- 
mente, a la captura de los ladrones, la cual efectúa después de no 
pocas peripecias y aventuras, resultando que los ladrones fueron 
Centellas y el Hombre Montaría. 
Recobrado íntegro el dinero de la 
suscripción popular para la cons- 
trucción de la presa de la Cazuela, 
reivindicado el honor del apellido 
Achicoria v dueño Harold del co- 
razón de .María, los dos jóvenes 
reciben la bendición paterna con 
estas enternecedoras palabras: 

— Eres tan Achicoria como tu 
padre, Harold. . . ¡Yo os bendigo, 



Al oír el nombre femenino de la para él fatídica isla, Harold se 
hundió en su butaca y después de rendir el tradicional tributo, que 
todo mal marino está obligado a rendir a Neptuno, quedóse dor- 
mido, confiando en la solidez de la frágil nave, que como caballo 
desbocado saltaba sobre las olas. 

Por fin la compañía puso pie en la tierra no muy firme de la 
isla Catalina, y como que los escenarios naturales del lugar fueron 
muy del agrado de Harold Lloyd, el chistoso protagonista de El 
hermanito dio las gracias a Murphy por su excelente iniciativa. 






hlli iS míos 



HAR0LE2LL0YD 



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NO TODO ES COMEDIA 

EN 4t EL HERMANITO" 

(Juv no todo es comedia lo que 
ocurrió durante la impresión de las 
escenas de la película El hermanito, 
lo demuestra bien a las claras el 
siguiente hecho, que nos refirieron 
en el estudio de Harold Lloyd el 
día que fuimos a visitarlo con mo- 
tivo del inminente estreno de su úl- 
tima y mejor película cómica. 

Hacía varios días que Mr. John 
L. Murphy. gerente general de pro- 
ducción, trataba de convencer a Ha- 
rold Lloyd de la necesidad de em- 
prender un viaje de algunos días a 
la isla Catalina, en donde tenía pro- 
yectado impresionar las escenas de 

la última parte de la película El hermanito, pero sin conseguirlo. 
Lloyd rehuía hablar del asunto, alegando que asuntos personales pe- 
rentorios se lo impedían. Convencido Murphy de que los asuntos 
personales de Harold no eran más que excusas, pues aquél sabía 
perfectamente que el viaje por mar a la isla Catalina en una lancha 
motor no era muy de su agrado, determinó una hermosa mañana va 
lerse de un ardid para atraer al simpático cómico de los anteojos de 
carey al muelle de Los Angeles, en donde el grueso de su compañía 
estaba aguardándole. Durante los primeros quince minutos de na- 
vegación, Harold se portó como un Colón, pero cuando la lancha, 
que era de las llamadas speedboat, para mayor claridad, hubo pa- 
sado el rompeolas, dirigió una mirada a Murphy, que era todo un 
tratado de náutica callejera. 

— ¿Hacia dónde vamos ?— preguntóle Lloyd al timonel. 

— Hacia la isla Catalina — replicó éste. 

PAGINA » 




UN LUSTRO DE BUENAS COMEDIAS 

Con el estreno de la película El hermanito, producida por la 

Harold Lloyd Corporation y distri- 
buida en el mundo entero por la 
Paramount, el popularísimo cómico 
de los anteojos de carey entra en el 
quinto año como actor y productor 
de sus propias películas. En esta 
película, que, en opinión de la crí- 
tica cinematográfica, es no sólo lo 
mejor que ha salido del estudio de 
la Harold Lloyd Corporation, sinoi 
que es, asimismo, de lo mejor en sui 
género que ha salido de un estudio 
cinematográfico, Harold Lloyd de 
muestra el profundo conocimiento' 
que tiene del gusto del público, cosa 
que, desgraciadamente, no les es 
dado a todos los. actores poseer. 
Han pasado cinco años desde aquel 
día memorable que en un pequeño 
salón de proyecciones de Holly- 
wood, se proyectó ante un selecto 
grupo de artistas, directores y em-< 
presarios cinematográficos, la pri- 
mera película que salió de aquell 
estudio, intitulada El favorito de sw 
abuela, de la cual el público con-i 
serva aún tan grato recuerdo. En| 
este periodo de cinco años — un lus- 
tro completo — Harold Lloyd ha pro- 1 
ducido, en continuada sucesión, pe- 
lículas tan notables como El doctor, 
Jack, El hombre mosca, ¡Venga ale- 
gría!, El tenorio tímido, Casado y 
con suegra, El colegial novato, El filántropo, presentada en algunosi 
países de Hispanoamérica con el título, algo peregrino por cierto, 
de ¡Ay, mi madre!, y no hay hasta la fecha un solo empresario 
cinematográfico que no haya recibido con las películas de Harold 
Lloyd satisfacción plena. Esto se debe, sin duda, a que, como de- 
cíamos más arriba, Lloyd conoce como ningún otro productor ell 
gusto del público, a quien podrá dársele, empleando una expresión; 
vulgar, gato por liebre una vez, pero no dos veces consecutivas.. 
Reasumiendo diremos que el buen éxito de las películas de Harold , 
Lloyd se debe, en primer lugar, a su universalidad y, en segundo! 
lugar, a que en todas ellas, a pesar de su comicidad, campea latente! 
un sentimiento del más puro romanticismo que llega hasta las más 
íntimas fibras del corazón humano. Harold Lloyd, caballero del ideal I 
cinematográfico, tiene en su escudo heráldico esta divisa: "Sé alegreí 
pero humano." 




Mensa/ero tfarammuit 




tt 



LOCO DE ATAR 



11 



^DOLPH ZUKOR Y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

W. C. FIELDS 

e n 

'LOCO DE ATAR" 

("Running WilaV') 

con MARY BRIAN 

Dirección de Gregory La Cava 
Película Paramount 

REPARTO 

íurico W. C. Fields 

'sabelita Mary Brian 

erónimo Claud Buchanan 

)oña Cleta Marie Shotwell 

il Hijo Barney Raskle 

larvey Frederick Burton 

ohnson J. Moy Bennett 

azulejo Frank Evans 

A Hipnotizador Ed. Roseman 

Jn Gañán Tom Madden 

\ex (el perro) El mismo 



E 



un 



ARGUMENTO 

ÚRICO Finch era 
pobre diablo, apocado 
de espíritu, viudo y con 
(na hija, que tuvo el malhada- 
do arranque de contraer se- 
cundas nupcias, no se sabe si 
>ara seguir gozando del am- 
iiaro de unas faldas, o para 
segurarse los servicios de un 
¡erdugo a perpetuidad, con 
na señora de no tantos años 
orno los que él padecía, viuda 
e un marido fuerte y volun- 
al decir de ella, pero 
ue no por eso había dejado de 
Imprender prematuro viaje al 
¡tro mundo, para complacer, 
n duda, a su cara mitad y 
nvertirse, después de muer- 
3, en el santo que no había 

Iibido ser en vida. 
Este primer marido se con- 
irtió, por arte de la imagina- 
ion de doña Cleta, que tal se llamaba la 
ujer del pobre Eurico, en el espíritu pro- 
ctor de la casa, y ocupaba el principal paño 
e pared del salón, encuadrado en un es- 
¡léndido marco, presidiendo las funciones 
el hogar y sirviendo de modelo propio 
|ue imitar, para que él, Eurico, según su 
íujer, pudiera algún día llegar a ser un 
ombre de pro, como aquél que había depar- 
do, no sabemos si abiertamente, para dis- 



Adolph 




El hombre tímido se 
convierte en león terri- 
ble y comete verdaderos 
desatinos. 



"LOGO DE ATAR" 

con MARY BRIAN 
Producción de GREGORY LA CAVA 



frutar de la gloria que tenía bien ganada, 
o solapadamente, para escapar de aquel in- 
fierno de doña Cleta, muy capaz ella, por sí 
sola, de poner espanto en todos los diablos. 

Eurico vivía enteramente supeditado a las 
explosiones infernales de doña Cleta y ésta 
tenía un excelente auxiliar en su hijo, un 
muchachote gordinflón y goloso que hacía 
las veces de verdugo suplente y encargado 
del espionaje de la casa. 



La única que parecía escapar, en cierto 
modo, del hervor espeluznante en que siem- 
pre andaba revuelto el malhadado matri- 
monio, era Isabelita, la hija de Eurico, sin 
duda porque su natural alegre le hacía mi- 
rar con despreocupación todas aquellas pe- 
queneces, que no eran nada en sí, pero bas- 
taran a volver loco de remate a quien in- 
tentara tomarlas en serio, que era precisa- 
mente lo que hacía Eurico. El pobre hom- 

PAGINA 13 




Mgnsa/era tfaranwunt 




¿ szm 



bre ya vivía en un estado latente de locura, que, aunque pacífica y 
mansa, no por ello dejaba de ofrecer serios peligros. 

Para colmo de desgracia, Euríco, que llevaba ya más de veinte 
años trabajando en la misma oñcina, a las órdenes de un tal Har- 
vey, sin haber alcanzado ¡amas ni la más pequeña promoción ni 
aumento de sueldo, encontróse de la noche a la mañana con un re- 
pentino protector, el cual no era otro que el propio hijo de su 
jefe, un jovenzuelo recién salido de las aulas, que se había enca- 
prichado con la cara bonita de ísabelita. 

Jerónimo, que así se llamaba el hijo del señor Harvey, abordó 
con Eurico, sin mayores preliminares, el'asunto de su protección, 
diciéndole que era una vergüenza que después de veinte años de 
trabajar en la misma casa no hubieran tenido con él la considera- 
ción de concederle alguna recompensa por sus tan fieles cuanto 
prolongados servicios. Y di jóle a Eurico que él lo iba a arreglar 
todo a maravilla, que de allí en adelante las cosas habrían de mar- 
char de inu\ diversa manera. 

Efectivamente, Jerónimo hizo todo cuanto había prometido y 
mas. pero los resultados no fueron exactamente los apetecidos. 

El viejo Harvey se enfureció al saber que su hijo pretendía a 
la hija de su empleado y, en vez de favorecer a Eurico, lo que hizo 
iuc prepararle una mala pasada, con el fin de deshacerse de él por 
completo. Recordó que había un cliente que le debía una suma 
respetable, que, por todo pago, aporreaba a los cobradores cada vez 
que se le mandaba alguno, y así decidió mandar al viejo emplea- 
do, diciéndole : 

—Sí, tengo ganas de promoverte y voy a empezar ahora mismo. 
Te hago cobrador si logras cobrar esta cuenta a Espiridión Azulejo, 
pero. . . acuérdate, si no consigues el dinero no te acerques más por 
este despacho. 

Al pobre Eurico le pareció aquello de perlas y hasta creyó que, 
por lin. habiánsele abierto las puertas del cielo. 

— ¡ Bah ! — se dijo a sí mismo — ¡ si no se trata más que de esto, 
la cosa no puede ser más fácil ! . . . 

Y con este pensamiento, se embolsó las facturas y salió recto 
liara el despacho de Azulejo. . . 

Mas. ¡oh, consternación!, en entrando en el despacho de Azu- 
lejo, oyó Eurico una batahola tan formidable, que se le achicó el 
corazón, y al ver salir a puntapiés a 
dos cobradores, llenos de chichones, to- 
dos sus empujes de cobrador se le des- 
vaneciere ni y salió más que corriendo. 
no sin que antes le alcanzaran también 
a él alguno que otro puntapié y vara- 
palo. 

Ya viéndose en la calle, suspiró nues- 
tro hombre y. mirando al suelo, dio con 
su vista en una flamante herradura, lo 
que hizo que de repente se le iluminara 
el semblante. Ya tenía por fin la 
suerte delante de sus ojos. Inclinóse, 
cogió la herradura, contemplóla y, pa- 
ra asegurarse la fortuna, tirósela ale- 
gremente por la espalda, pero, ¡ oh, 
desastre !. la herradura fué a dar con- 
tra il cristal de un escaparate hacién- 
dolo añicos. 

Al ver que salía el dueño del esta- 
blecimiento. Eurico pidió piernas al 
gamo y echó a correr, con el vil ten- 
PAcn i a 



dero detrás, persiguiéndole cual alma en pena y sin darle punto n 
para reponer el aliento, que ya le escaseaba en demasía. Loco d' 
miedo, como siempre, metióse Eurico por la puertezuela trasera dt 
un teatro y, sin darse cuenta, encontróse repentinamente ocupand< 
el centro del escenario. 

Acertaba a estar en escena un hipnotizador que se desgañitab; 
por cazar voluntarios entre la audiencia que le sirvieran de medk 
para sus experimentos, y al ver a Eurico, no perdió tiempo, sint 
que empezó a darle pases hipnóticos con las manos, hasta que 1( 
tuvo, perdida la vo- 
luntad, completa 
mente bajo su 
minio. Lo mis 
mo hizo el 
hipnotizador 
con un ga- 
ñán fuerte y / 
robusto, ca- / 
paz de rom- 
perle una I 
muela a un 
burro de un 
puñetazo, y, 
cuando y a 
tuvo preparados 
a los dos sujetos 
díjole al gañán : 
"Tú eres un borrego" ; 
y a Eurico : "Tú eres un león" ; y a 
los dos: "Pelead ahora." 

Y el tímido Eurico dio un desco- 
munal bramido : ¡ Grrrrr ! . . . , cual 
si el tal saliera realmente de una 
gola leonina, y empezó a dar mano- 
tadas, mas no contento con tundir al 
mísero gañán, convertido en manso 
borrego, le soltó un fuerte golpe en la 
quijada al mismísimo hipnotizador, 




^VmsSBjnH 





Mensq/era ^arantaunt 




haciéndole perder el sentido, y ya sin freno ninguno que lo retu- 
viese, salió corriendo como un loco por la calle, cual si fuera sel- 
vática vereda, bramando y berreando : 
— ¡ Soy león ! . . . ¡ Soy león ! . . . 

Vinósele entonces a la mente la factura mmmmmmm mmm 
del Azulejo y fuese nuevamente a efectuar 
¡el cobro, pero esta vez, lejos de ser el apo- 
rcado Eurico, se entró muy decidido dentro 
, del despacho particular del moroso, y aga- 
rrándolo por el cuello, gritóle que ya era 
hora de liquidar las cuentas. Y como el 
ladrar del perro es una minucia comparado 
con el bramar del león, Eurico no tuvo difi- 
cultad en echarle mano al bolsillo y sacarle 
¡los billetes, cobrándose con usurarios inte- 
reses y soltándole, por añadidura, dos so- 
lemnes mojicones, para que de allí en ade- 
lante llevara la contabilidad de la caja en 
las dos partidas sacramentales del haber y 
el debe. 

Llegó Eurico a la oficina, poseído todavía 
del bravo espíritu del rey de las selvas, y 
entregó la colecta a Harvey, cuando ya estaban todos los direc- 
tores del negocio a punto de despedirlo. La sorpresa, como puede 
suponerse, fué inaudita y todos querían felicitarlo, pero Eurico 
pensaba entonces con el fulgor del relámpago y acordóse de que su 
misión sólo estaba a medias concluida. 

— Allí en mi casa hay muchas cosas que enderezar que andan 
orcidas — di jóse a sí mismo. 

Y, sin querer escuchar a nadie, salió corriendo para poner en 
)bra lo que pensaba, y que, según él, no permitía pérdida de tiempo. 
Llegó a su casa, y como primera providencia, descolgó el re- 
rato de aquel primer marido de sü mujer, que le había hecho la 
nala pasada de morirse, e hízolo trizas a patadas y a puñetazos. 
Doña Cleta, siempre alerta, quiso deternerlo, pero Eurico, perdida 
/a toda su timidez, le replicaba : 

— ¡ Soy león ! ¡ Ahora soy león ! 
Cogió, a renglón seguido, al gordinflón hijas- 
tro por el cogote y dióle la más monumental 
paliza que jamás hubiera pensado recibir 
en su vida, y ya con doña Cleta subyu- 
gada y el gordinflón bien tundido, asertó 
su autoridad por todos los reinos del ho- 
gar, con grande beneplácito y entusiasmo 
de Isabelita, que no cabía de gozo al ver 
que su padre había por fin roto las ca- 
denas de la esclavitud convirtiéndose en 
el amo de aquel cotarro. 

Al poco rato de haber llegado Eurico 
a la casa, apareció el hipnotizador segui- 
do de dos colosales policías, y, tras gran- 
dísimos esfuerzos, lograron restablecer el 



imaginario león a la normalidad, pero el milagro ya se había hecho. 
Eurico se dio cuenta de que su apocamiento de antes no había sido 
sino una forma de falta de decisión en hacerse respetar y decidió 

seguir siendo, en el por- 
venir, un hombre de 
temperamento leonino. 
Puso su retrato, de ac- 
t i t u d e s napoleónicas, 
allí donde antes había 
figurado su antecesor 
en los matrimonios de 
doña Cleta, y para que 








fuera completa la nueva felici- 
dad, casó a Isabelita con Jeró- 
nimo, el improvisado protector, 
que, sin saberlo, habíale dado lu- 
gar a que se convirtiera primero 
en león y más tarde en el señor 
absoluto de su casa. 




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"LOCO DE ATAR," UNA COMEDIA CHISTOSA 

Loco de atar, la chispeante película cómica que se estrenará 

aquí , es una de las producciones de este género más 

perfectas que ha salido de los estudios de la Paramount. Encomen- 
dada la dirección de Loco de atar a un metteur de reconocido pres- 
tigio, cual es Gregorv La Cava, a quien se deben películas del fuste 
de Juguete de las mujeres, Casémonos y lo sabrás, Dintelo otra vez, 
Vidrio frágil y otros triunfos cinematográficos, y encargada la in- 
terpretación del papel principal a un mago de la risa como W. C. 

Fields, esta película que hoy admirará el público tenía 

que ser forzosamente un dechado de comicidad y gracia. A W. C. 
Fields, protagonista del film, lo ha aplaudido el público reciente- 
mente en La suerte loca y Vidrio frágil, que antes hemos mencio- 
nado. Antes de ingresar en la escena muda, Fields era uno de los 
artistas del teatro hablado más queridos del público norteamericano, 
así como desde su debut en la película Sara, la hija del circo, lo es 
de los aficionados al cine. En el reparto de Loco de atar ocupa, asi- 
mismo, un lugar importante la joven y bellísima actriz Mary Brian, 
de Pctcr Pan, quien desde entonces ha tomado parte en numerosas 
películas de la Paramount. Roy Briant, ilustre escritor y drama- 
turgo americano, es el autor del argumento de Loco de atar. La 
fotografía de la película fué encomendada a Paul Vogel, a quien 
se debieron muchos de los bellos efectos fotográficos que el público 
ha admirado en la película Las tristezas de Satán. El argumento de 
la película gira alrededor de un espíritu tímido y pusilánime, a quien 
la fuerza de las circunstancias convierte en una especie de león 
humano. 



PAGINA 15 




Mensa/era paramount 




"LOS ROUGH RIDERS" 



I) 



ESPl I S de «liiv semanas consecu- 
tivas de exhibición en el Teatro Co- 
lian. de Nueva York, la película 
que lleva por título el nombre con que en- 
>ezamos estas lineas hará su recorrido 
por todas las ciudades, pueblos y aldeas de 
I I stados Unidos con el mismo entusias- 
mo - '.' que fué recibida por el público de 
la metrópoli de los rascacielos. Dentro de 
unas semanas, lal vez días. Los Rough Ri- 
ders se exhibirá simultáneamente en los 
principales países de Hispanoamérica, en 
donde indudablemente se repetirá el tre- 
mendo éxito que esta película obtuvo en 
Nueva York. Es innegable que el é.vto 
obtenido por Los Rough Riders en los Es- 
tados Unidos se debe en gran parte a mo- 
tivos sentimentales, pues se trata de un 
asunto basado en un hecho histórico poco 
menos que contemporáneo, en el cual inter- 
vino una de las figuras políticas más pinto- 
rescas de Norteamérica, quien, por diferen- 
tes inoi, vos. Hegó en ciertos momentos crí- 
ticos a ser el ídolo de su pueblo. Claro está 
que nos referimos a Teodoro Roosevelt, or- 
ganizador del regimiento que con el nada eu- 
fónico nombre de Rough Riders fué enviado 
a la isla de Cuba en las postrimerías del con- 
flicto armado entre España y los Estados 
l nidos, el cual culminó con la independen- 
cia definitiva de aquella isla. Aparte del 
hecho histórico, en el cual se narran con to- 
do lujo de detalles los medios de que tuvo 
que valerse el fa- 
moso ex-presidente 




nlZuL -/TS Ma ?' C ¡'<' rl r, s f ar r l !; Geor ^ Bancrofty Noah Beery, principales intérpretes de la 
película Los Rough Riders, de la Paramount, estrenada con gran éxito recientemente en uno de 

los principales teatros de Nueva York. 




norteamericano pa- 
ra reclutar a sus 
Rough Riders, nú- 
cleo de individuos 
de lo más complejo 
y heterogéneo que 
darse puede, cow- 
boys, aventureros, 
granujas, etc., etc.; 
gentes que no reco- 
nocían otra ley que 
la del palo; indivi- 
dualistas acostum- 
brados a no hacer 
más que su volun- 
tad, renuentes a to- 
da disciplina, por 
FRANK HOOPER | as escenas de la 

ínter órete del papel de ,. , 
Rooseveti cuyo sorpren- P ellcu| a COrre U11 
dmte parecido con éste humorismo tan hu- 
ta causad,, general admi- 
ración, mano y una psico- 

'• IC/A l 16 



logia tan sutil, que no es preciso ser un en- 
tusiasta de las gestas de los Rough Riders 
por tierras de Cuba para interesarse por la 
película y aun para gustar de lo que ella 
tiene de artístico y de humano. 

Las escenas de la película se desarrollan 
en la capital federal norteamericana, verda- 
dero génesis de los acontecimientos que en 
ella se desarrollan; en San Antonio (Tejas), 
donde Roosevelt reclutó a sus Rough Riders, 
y en Cuba, donde tienen lugar las escenas 
más culminantes del film. Este ha sido lle- 
vado a la pantalla con tal fidelidad y lujo de 
detalles, que Hermann Hagerdon, amigo ín- 
timo y biógrafo de Roosevelt, empleó más 
de dos años en trabajos de rebusca e inves- 
tigación histórica para conseguir su objeto. 
Un solo hecho dará al lector una idea exacta 
de la meticulosidad con que procedieron los 
autores de la película para que ésta se ajus- 
tase en todos sus detalles a la verdad his- 
tórica. A fin de encontrar al individuo que 
debía caracterizar a Teodoro Roosevelt fué 
preciso recorrer todo el ancho y largo de 
los Estados Unidos hasta que el infatigable 
Mr. Hagerdon dio con Frank Hopper, un 
individuo que no sólo posee todas las carac- 
terísticas físicas del célebre ex-presidente 
norteamericano, sino que es idéntico a él en 
muchas de sus cualidades espirituales, espe- 
cialmente en la viveza de su personalidad 
y en la perspicacia de su ingenio. Consegui- 
do el tipo principal de la obra, fué preciso 
buscar a los secundarios, quienes, por serlo, 
no son menos importantes en el desarrollo 
de la trama. Tenemos, por ejemplo, al co- 
ronel Fred Lindsay, quien encarna admira- 
blemente el carácter de Leonard Wood, ge- 



neral que aún vive. En el reparto de la pelí- 
cula figuran los nombres de artistas tan emi- 
nentes como Mary Astor, Charles Farrell, 
Charles Emmett Mack, Noah Beery, George 
Bancroft y Fred Kohler, quienes interpretan 
otros personajes principales del drama. 

Aunque la película no fué fumada en 
Cuba, donde se desarrollan sus escenas prin- 
cipales, su director Víctor Fleming escogió 
un lugar en las inmediaciones de San An- 
tonio (Tejas) cuya semejanza topográfica 
con la famosa Loma de San Juan y alre- 
dedores es sorprendente. Para que el efec- 
to fuese más exacto, Fleming mandó traer 
de la Perla de las Antillas una gran canti- 
dad de palmas y otras plantas tropicales, las 
cuales convirtieron la región en un bello rin- 
cón de Cuba. Más tarde, debido a exigen- 
cias del argumento, la compañía de Mr. 
Fleming se trasladó a California, en donde 
se impresionaron otras escenas importantes, 
tales como las del desembarque de Los 
Rough Riders en Daiquirí, en las cercanías 
del famoso Caney, y las del combate de las 
Guásimas. 

Charles Hallaert, vicecónsul de Bélgica 
en Nueva York, asistió a la proyección de 
Los Rough Riders, y tan favorablemente 
impresionado salió del Teatro Cohan, que 
no pudo resistir la tentación de escribir una 
carta de felicitación a los directores de la 
Paramount "por el lujo, la fidelidad, la per- 
fección y el esmero con que esta película ha 
sido llevada a la pantalla." Tengo la com- 
pleta seguridad— dice Mr. Hallaert— de que 
Los Rough Riders es un film que será visto 
con agrado, no sólo en este país, sino que 
también lo será en todos los países de 1? 
tierra. j q 







Mensa/era tyaramaunt 




TACONES DE GOMA" 



T 



AMAS fuera más cierto el refrán de 
"tras de la cruz el diablo," que en el 
caso de la agencia policíaca de Tenny- 
in, que, escudada tras el manto de opera- 
ones detectivescas, en el fondo no era 
:ra cosa que una perfecta guarida de ban- 
idos, una camarilla de sinvergüenzas, tima- 
ores y carteristas. 

Tennyson vive siempre, como quien dice, 
salto de mata, y es de aquellos que, como 
¡Líenos ladrones, sospechan de todo y de to- 
os. Cree ver, por doquiera, picaros que 
ueden aventajarle en las artes de la picar- 
ía, y, para estar más cómodo y tranquilo, 
Ólo se rodea de tontos de capirote, 
n duda por no ocultársele que en 
país de los ciegos el tuer- 
d es rey. 

. Un día en que Tennyson 
los suyos se hallaban 
.¿upados en la repar- 
ción de un botín de 
¡pbo, llamó a la puer- 
i de la agencia de- 
pctivesca una figura 
br demás extraña y 
¡intoresca, vestida con 
•)das las prendas pro- 
jerbiales de que la 
,'antasía popular suele 
jestir a los que siguen 
a flamante carrera de 
labueso ; con pipa, 
;orrita a cuadros y la 
terna lupa en la raa- 
10 o en el bolsillo. 
¡Cntró la extraña 
igura, con gran ti- 
midez, y pregun- 
tóle a Tennyson si 
tenía necesidad de 
ín buen detective, 
ino de cualidades 
txtraordinarias, ca- 1 

8 

paz de darles vuel- 
La y media a todos 1 
jos detectives que I 

on y están por ser 1 

n este mundo. 
La primera im- 

>resión de Tenny- 

on fué de sospe 

:ha, pero, al poco 

ato, después de oir hablar al envanecido 

igurón, que por toda recomendación de su 



oficio no llevaba otra cosa que un diploma 
expedido por una escuela de cursos por co- 
rrespondencia, vino a dar en la cuenta de 
que no se trataba de otra cosa que de un 
simple y muy solemne papanatas. 

Esta última opinión hízole aceptar los 
servicios del detective, que se llamaba 
Amando, consecuente con su idea empeder- 
nida de rodearse exclusivamente de nuli- 
dades. 

El nuevo miembro de la flamante familia 
no era de los que entraban en los planes dis- 
tributivos que regían la repartición de las 
prendas robadas que caían en poder de 






r, de esta suerte, todo 
iue Dien nasta que un día pasó por el magín 
de Amando pedir una parte de lo que los 
otros con tanto gusto se distribuían. A este 
punto, el pobre Amando fué puesto, como 
vulgarmente se dice, de patitas en la calle. 
Disponíase a salir Amancio de la agen- 
cia, llevando impreso en el rostro el pesar 
y desaliento más profundos, cuando oyó el 
retintín de la campanilla del teléfono. 
Fuese a él, y tomando el auricular, recibió 
aviso de que una princesa que acaba de lle- 
gar, la Princesa Alina, trayendo las joyas 
de un país en bancarrota, necesitaba inme- 
diatamente los servicios de unos cuantos de- 



Adolph Zukor y Jesse L. Lasky presentan a 

ED WYNN 

e n 

"TACONES DE GOMA" 

("Rubber Heels" ) 

con CHESTER CONKLIN 

Dirección de VÍCTOR HEERMAN 

Versión cinematográfica de J. CLARKSON 

MILLER 

Asunto y adaptación de RA Y HARRIS, 

SAM MINTZ y TOM J. CRIZER 

Productor asociado, William Le Barón 

Película Paramount 

REPARTO 

Amancio ED WYNN 

Tennyson . Chester Conklin 

Princesa Alina Thelma Todd 

Tomás Robert Andrews 

Grogan John Harrington 

Joselín ...Bradley Barker 

"El Rata" Armand Cortez 

Fanny Ruth Donnelly 

El Príncipe Mario Majeroni 

La Señora Fox... Truly Shattuck 



tectives para que le guardaran las valiosísi- 
mas joyas reales hasta el momento en que 
se hubiera dispuesto de ellas por la venta. 
Amancio, que ofrecía una curiosa combi- 
nación de tonto y listo, decidió aceptar el 
negocio por su cuenta, y presentóse ante la 
presencia real de la princesa. Esta, lo mis- 
mo que el viejo príncipe que la acompañaba, 
no dio muestra de tener mucha fe en la ha- 
bilidad de un solo hombre para guardar tan 

PAGINA 17 




Mensa/era ^aranuuutt 





gran tesoro, y acabó diciéndole a Amando que si 
no podía poner más gente en el servicio era inútil 
que siguiera porfiando. 

Ante el dilema, Amando decide obtener el auxilio 
de los empleados de la agencia del torcido Tenny- 
son, y, hecha la propuesta a los tales, estos saltan 
de alegría ante la oportunidad extraordinaria que se 

les ofrece de hacer un gran robo. Como es natural, aceptan al punto las 
ofertas de Amancio, y se establecen, con gran lujo de aparato, en el ele- 
gantísimo palacio donde habían de guardarse, hasta que se vendieran, las 
joyas de la corona del país que había caído en bancarrota. 

Entrar los detectives en la casa y empezar a desaparecer las joyas fué 
todo uno. pcm Amancio, en su suprema tontería se 
pasaba de listo, sin duda por confirmar el estribillo de 
que los extremos siempre se tocan, y arreglábase de 
suerte que siempre recuperaba lo robado. Por fin, los 
falsos detectives, al mando de Tennyson, formu- 
laron un plan para acabar de una vez el negocio 
y llevarse todas las joyas, de un golpe, 
a lugar -t-un.. donde pudieran disfru- S 

tar tranquilamente del producto de su 
fechoría. Para ello armaron, llegado el 
momento oportuno, una tremebunda 
conmoción en la que hubo gritos, carre- 
ra-, desmayos y obscuridad, mucha obs- 
curidad, pues buena maña se dieron de 
que las luces se apagaran, y. al resta- 
blecerse el orden, al hacerse otra vez 
la luz. a Amancio. la princesa y al viejo 
príncipe parecióles que todo había sido 
obra de encantamiento, algo así como la 
aventura de Don Quijote en la venta, 
pero con resultados mucho más prácti- 

PACINA is 



eos para los encantadores, por cuanto había desaparecido la voluminosa caj 
del tesoro y con ella toda la retahila de detectives, como si la tierra se 1< 
hubiera tragado en un abrir y cerrar de ojos. 

Amancio, que a pesar de sus lupas ya hemos visto que no alean 
zaba más allá de sus narices, con lo menguado de su entendimienw 
abría los ojos desmesuradamente, cual si fueran a saltársele d 
las órbitas, y, después de muchos visajes, acabó por sospecha 
nada más que a sospechar, que en todo ello andaba la mano ocult 
de su antiguo jefe Tennyson. Agarrado a este rayo de luz, e> 
traordinario para su pensamiento, dirigióse inmediatamente 
la guarida de sus antiguos compañeros, y, efectivamente, por 
algo faltare, allí se convenció de que ellos eran los ladrones, si 
que lo dudara ya, por cuanto la caja se hallaba en el centro <1 
una de las estancias subterráneas de los bandidos detectives. 

Los ladrones empezaron, al momento, a hacer grandes esj 
fuerzos por abrir el cofre, pero, como nada de provecho logrararl 

decidieron ir a bu; I 
car a una vieja mu] 
versada en materi 
de explosivos pa 
que abriera la caj 
con el auxilio d 
unos canutos de d 
namita. 

Llegó la vieja d 
namitera al cubil d 
los ladrones, y, vist 
el caso, todo fu 
hacer fantástica 
manipulaciones d 
pólvoras y fulminar 





Mensajero ^aratnannf 




tes y dinamita, para volar la tapa del cofre 
del real tesoro. Mas quiso la casualidad 
que, de improviso, se le levantaran 
las faldas a la vieja, y entonces pu- 
dieron darse cuenta los picaros de 
que ella no era otra que el propio 
Amando, desfigurado con uno de 
sus disfraces. Verle los pantalones 
i soltarle un descomunal garrotazo 
fué todo uno, y Amando cayó por 
el suelo sin sentido, mientras, apro- 
vechando la coyuntura, los bandole- 
ros tomaban las de Villadiego, enca- 
minándose para el Canadá con la 
'idea de atravesar las imponentes ca- 
taratas del Niágara. Cuando Aman- 
l'cio volvió en sí pudo divisar a los 
fugitivos que escapaban en un ca- 
mión llevando la preciada carga del 
¿tesoro. 

Iniciase la lucha por la reconquis- 
ta; emprende Amancio la persecu- 
ción y, tras mil dificultades y sal- 
vando escollos, llega a dar alcance 
a los fugitivos. El momento es di- 
fícil y arriesgado. Los ladrones 
dispon ense a lanzar la gran caja por 
% corriente, valiéndose de una bar- 
iquilla, y sólo le dan tiempo a Aman- 
cio de saltar dentro la cavidad de 
»jla barca fragilísima; la embarca- 
eión deslizase sin timón, ni remos ni 
mando, por la corriente; la corriente que 
se despeña más adelante formando la te- 
mible catarata del Niágara. 

Ya a punto de llegar al borde del pre- 
cipicio de las aguas, la barquilla se atasca 
en unos peñascos, y entonces Amancio, con 
gran zozobra, descubre el gran peligro en 
que se halla. Obrando rápidamente, se 
mete dentro del cofre y se resigna a lo que 
la suerte quiera depararle. La acción es 
oportuna. Apenas había cerrado la tapa 
:uando la corriente lanzaba baúl, barca y 
ietective por la sima de la turbulenta ca- 
:arata, cayendo todo al remanso más tran- 
quilo de las aguas de abajo, que seguían 
nacidamente el curso que la naturaleza las 
labia señalado. 
Los ladrones detectivescos, que espe- 
jaban abajo, en la orilla opuesta, al 
: llegar la caja de sus amo- 
■ í res y de sus rapiñas, sol- 
ufaron las voces en un canto 
■bntusiasmado de victoria, 
|hias al ir a 
labrirla, lo pri- 
mero que les **■ " " " 
1 balió al paso 
m u é Amancio, 



el tonto de capirote, pero que en aquel mo- 
mento se les presentaba formidable con una 



que, después de todo, suelen resultar más 
peligrosos los necios que los picaros. 







pistola de traza nada tranquilizadora. 
Después de unos instantes de pánico 
indescriptible entre los que por lo arries- 
gado de su profesión no tienen derecho 
a manifestarlo, tras de Amancio, llega- 
ron la princesa y el viejo príncipe a re- 
clamar lo suyo, y, entre todos, hicieron 
prisioneros a los miembros de la desca- 
labrada taifa, dejando a Tennyson taci- 
turno y pensativo, haciéndose cruces de 
la suerte loca que ayuda a los más ton- 
tos y derrota a los más vivos, y pensando 





PAGINA 1» 



I 




Mensq/era paramount 








De cómo Ed Wynn Ingresó en el 
Cine 

Mientras en el estudio de la Paramount se im- 
i ■!■• -i naban las escenas de la película Tacones de 
goma, en la cual Ed Wynn desempeña el papel de 
protagonista, el repórter inquisitivo logró acceso 
en el camerino de este popularisimo actor cómico 
del teatro hablado y después de media hora de 
amena charla consiguió averiguar cómo Ed Wynn 
ingresó en el cine. 

— ¿Podría usted decirme por qué abandonó 
las tables e ingresó en la escena muda? 

— Con muchísimo gusto, si mi director nos 
lo permite — replicó Mr. Wynn, temeroso de que el 
timbre cortase repentinamente nuestra conversa- 
ción para llamarle al set, donde a la sazón iba a 
comenzar la impresión de una escena. 

— Como usted sabe — prosiguió diciendo Ed 
Wynn — , yo vivo en Great Xeck, a un tiro de 
piedra de la casa donde vive Thomas Meighan, 
con cuya amistad me honro. Una noche Meighan 
vino a visitarme en mi casa con su señora, a 
quien yo no había visto desde un día que es- 
tuvo en mi domicilio para que le prestase un 
par de huevos de gallina para hacer una tor- 
tilla (mi gallinero está siempre perfectamente 

PAGINA 20 



provisto de aves de corral de pura raza). Ed — 
me dijo Tom — , el sábado que viene estoy invitado 
a pasar el día en la finca de campo de Mr. 
Zukor, quien, como usted sabe, es presidente 
de la Paramount. Conocía de vista a Mr. 
Zukor, pero no había tenido el gusto de tratarlo 
hasta que mi amigo Meighan me lo presentó en 
su hermosa casa de campo. Hablamos de dife- 
rentes tópicos hasta que la conversación recayó 
en asuntos cinematográficos. Entre bromas y 
veras, Meighan logró interesar a Mr. Zukor en 
mi trabajo en la escena hablada e insinuóle que 
mi deseo (lo cual, con perdón de Meighan, no era 
del todo cierto) era trabajar en una película. 
Pase por el estudio uno de estos dias — díjome Mr. 
Zukor — y veremos si es 
usted tan bueno en el set 
como en las tablas. Dos 
días después presénteme 
en el estudio e interpreté 




ante el objetivo de la cámara dos o tres número 
cómicos de transformismo, que a la sazón ejecu^ 
taba en un teatro de Broadway. Gustáronles, al 
parecer, las pruebas a los directores del estudio 
pues a los pocos días, mientras me encontraba er¡ 
el jardín de mi casa podando un rosal, Meighan 
me llamó al teléfono para decirme que el director 1 
Heerman tenía deseos de confiarme la interpreta- 
ción del papel de protagonista de la película Ta- 
cones de goma, con la cual haré mi debut en la 
pantalla. 

Sonó el timbre y Ed Wynn salió disparado del 
camerino. Mientras me estrechaba con efusión 
la mano entre la suya, sin detenerse, me dijo : 

— Si Tacones de goma le gusta al público con-i 
tinuaré en el cine, si mi trabajo no es de su 
agrado, volveré al teatro hablado donde mi repu- 
tación está ya sentada. 

El cronista no tiene empacho en asegurar, 3 

pesar de la modestia de Ed Wynn, que Taconea 

de goma gustará al público y que en lo futur 

aplaudiremos más de una vez en la pantalla cine-j 

matográfica a una de las figuras más popu-j 

lares del Broadway neoyorquino. 

Si las películas de Wynn provocan la mis-i 

ma risa que sus actos parlantes, risa, puesl 

- tendremos todos para rato. 




Mensa/era tfaranwunt 




"La Hora de Amar" 



ADOLPH ZIKOR y JESSE L. LASKY 
presentan a 

RAYMOND GRIFFITH 



u 



i» 



LA HORA DE AMAR 

(''Time to Love" ) 



WlLLIAM POWELL y VERA VORONINA 

Productor asociado B. P. SCHULBERG 

REPARTO 

Raimundo Casanova Raymond Grifflth 

Marqués del Dado William Powell 

Condesa Elvira Vera Voronina 

El padre de Elvira Josef Swickard 

Primer duelista Mario Carillo 

Segundo duelista Pierre de Ramey 

institutriz de Elvira Helene Giere 

íspiritista Indostano Alfred Sabato 

Producción de 

A. FRANK TUTTLE 

Asunto original de 

ALFRED SAVOIR 

Versión cinematográfica 

de PIERRE COLLINGS 

Película Paramount 



fantasmas, tampoco tenía fe en los dulces 
dones que el amor depara, porque hombre 
más desgraciado en amores que Casanova 
no lo había, y ya cansado de vivir se dijo 
un día: "Si el amor es la vida, indudable- 
mente la vida no se ha hecho para mí, 
¿para qué, pues, seguir viviendo?" Y 
encaramándose al primer puente que se 
le apareció en el camino, arrojóse a las 
aguas turbias que la casualidad le deparara, 
dispuesto a acabar de una vez con sus do- 
lencias amatorias y con la confusión terrible 
de su existencia. Mas, se dice que no hay 
mal que por bien no venga, y el muy men- 
guado amante, al querer extinguir definitiva- 



ARGUMENTO 

LA bellísima con- 
desita Elvira y 
su padre eran 
le aquellos seres que, 
, fuerza de curiosi- 
lad en todo lo que a 
jspiritismo se refiere, 
caban por creer a pie 
untillas en las virtu- 
tes extraordinarias de 
ps espíritus. 

Los tales entes in- 
jisibles, inspirados 
lor las dádivas mun- 
janas del Marqués del Dado, que aspiraba 
j la mano de la condesita, decretaron que 
jebía celebrarse el matrimonio de ambos, 
así, se dispuso que la boda se celebrara 
.1 in tardanza. Pero, parafraseando un re- 
irán antiguo, cabe bien aquí el decir que 
>s espíritus proponen, pero a fin de cuentas 
1 amor dispone . . . 

Raimundo Casanova, 





\ 



creía 




mente la trémula luz de su desesperada vida, 
cayó, no en las aguas que debían de haberle 
servido de mortaja tenebrosa, sino en los 
mismísimos brazos del amor, que no eran 
otros que los de la condesita Elvira, que, 
en frágil barquilla, pasaba por debajo el 
puente en el mismo punto y razón en que 
Casanova, maldiciendo de su suerte, se con- 
fiaba, con ademán de tragedia, al espacio 
que separaba la barandilla de la corriente, la 
muerte de la vida . . . 

Aquél accidente vino a dar al traste con 

todos los planes de los espíritus, que tuvieron 

;^. que declararse derrotados ante el amor 

humano, muy humano, que surgió entre 

Casanova y la muy linda condesita. 

Mas, ¿qué hacer del Marqués del 
Dado, el prometido de Elvira, el marido 
escogido por todos los duendes y espíri- 



tus que dictaban y 
se entrometían en 
todas las cuestiones 
importantes de la fami- 
lia? Además, por si es- 
to fuera poco, daba la 
rara coincidencia de que 
el tal marqués era uno de 
los mejores amigos de la in- 
fancia del ya feliz e ilusio- 
nado Casanova. ¿ Cómo, pues, 
triunfar en la lid de amor sin 
traicionar al viejo amigo? 

Las circunstancias, siempre 
grandes salvadoras y pródigas en 
recursos, estuvieron a punto de 
poner remedio a todo. Ocurrió 
que, por un quítame allá esas pajas, Casa- 
nova y el marqués concertaron un lance 
tremebundo que no podía tener otro fin que 
la muerte de uno de los adversarios y riva- 
les, y, claro está, ¿por qué dudar de que 
triunfara, coma suele ocurrir, el más ena- 
morado de los dos duelistas? Casanova ya 
se veía en el pináculo solemne de la vic- 
toria, mas como lágrimas ablandan peñas, el 
marrullero del marqués se las arregló de 
suerte a acolchonarle el alma a Casanova, 
hasta dejársela más muelle que un me- 
rengue, dejándolo convencido de que a él, 
al marqués, era a quien amaba la conde- 
sita, y que si lo mataba iba a matar tam- 
bién a la niña de sus amores, que, débil 
para resistir tan rudo golpe, no podría me- 
nos que disiparse en todas sus formas car- 
nales y divinas para ir a vagar, cual alma 

PAGINA 21 




Mensajera §*aramaunt 




en pena, por las pobladas regiones de los míseros espíritus. 
Puesta la cosa en esta forma, convino Casanova en desaparecer 
completamente de la escena. Para ello se dejaría matar en el 
desafio, es decir, se 
dejaría c a e r por 
muerto y consentiría 
en un entierro simu- 
lad.', \ marcharíase 
para el extranjero, 
lejos, muy lejos, 
donde su memoria 
de enamorado y de 
duelista se perdiera 
en la eternidad y se 
disipara entre los ve- 
los del olvido. 

Todo se llevó a 
cabo de acuerdo con 
el programa delinea- 
do, y, tras varios 
disparos d e 1 mar- 
qués, cuyas balas pa- 
saban más cerca de 

la cabeza de Casanova que lo que la prudencia y la amistad acon- 
sejaran, cayó el héroe sobre el campo del honor en el preciso mo- 
mento en que llegaba corriendo la condesita, que, abalanzándose 
sobre el supuesto muerto, le colmaba el oído con frases de desespe- 
ración y de ternura. 

— ¡ Casanova ! ¡ Casanova ! ¡ Mi amor, mi vida, mi cielo ! ¿ Por 
qué has tenido que morir cuando más te amaba ? ¿ Qué será de mí 
a manos de este marqués que odio y aborrezco con toda la fuerza 
de mi alma?. . . 

A punto estuvo de resucitar Casanova al oír las palabras ardien- 
tes de la joven, pero contúvole lo sagrado del 
ron trato. Había muerto para ella. Ya no se- 
ría sino un fantasma más en la memoria de 
aquélla que decía que tan bien le amaba. 

Levantaron el supuesto cadáver y, ya apar- 
tado del lugar, Casanova volvió a reintegrarse 
al seno turbulento de la vida. Debía irse. 





pero no se resignaba a hacerlo sin antes 
lanzar una postrer mirada a la cara ado- 
rable de su amada. Para ello se dis- 
frazó de espíritu, empresa fácil con el 
auxilio de una sábana, y fuese derecho 
a la casa de la condesita, para acari- 

"k .;\ 




ciarla, una vez más, aunque fuera de lejos, con el efluvio pasión;) 
de su mirada. 

Casanova no dudaba que había sido engañado, pero desdeñab 

romper el malhadad 
pacto. 

Al llegar a casa d 
la condesita, encor 
tro que ésta ya este 
ba a punto de a 
sarse. Los acorde 
de la Marcha Nuf. 
cial le resonaban ce 
mo si despertara d 
un macabro sueño, 3 
en un impulso supre 
mo, afirmóse en s 
voluntad de no peí 
der tesoro tan prt 
ciado. Desde un 
galería, saltó de irr 
proviso sobre 
escena, levantó a 
joven en sus brazc 
)• salió con ella a la calle, acelerando la fuga en un automóvil cuye 
cilindros parecían ir a reventar de pura prisa. Fueron perseguido, 
pero los fugitivos lograron llegar a un lugar donde había unas ees 
tas descomunales, y se escondieron en el seno de una de ella: 
Las cestas estaban unidas a unos globos cautivos que debían en 
plearse como blancos en unas prácticas de artillería, y, cuando s 
dieron cuenta, halláronse los dos amantes en el espacio, siendl 
blanco de los disparos de los artilleros. 

Al poco tiempo, su globo fué hecho trizas, cayeron los fugitivo 
dando tumbos por el aire cual si fueran derechamente a estrellarst 
contra la corteza de la tierra, pero, cuando yí 
parecía que no había salvación para ellos, abrid 
ronse unos paracaídas, y empezaron a bajar len 
tamente, con balanceo de trapecio, hasta ir 
posarse blandamente, como dos palomaijl 
airulladoras, sobre la misma casa donde hajj 
bía dado principio la interrumpida boda de" 




marqués con la condesita, y, co| 
mo todo estaba preparado par. 
hacer digno honor a Himeneo. 
uniéronse en matrimonio Casa 
nova y la bella condesita Elvira 
y, desde aquel día, desaparecie 




Mensa/era ^arammuit 





,A ningún empresario se le escapará la importancia que para la publicidad y propaganda tiene este grabado y 
los demás por el mismo estilo que aparecen en otras páginas de esta revista, atractivos, económicos y de fácil 
(reproducción al tamaño que se desee para publicarlos en el programa, en los boletines, gacetillas y en la Pren- 
sa de la localidad. 



3ii en absoluto las cabalgatas macabras de 
antasmas y de duendes, quedándoles, en 
ambio, a todos, una afición loca por la avia- 
lón, pues no en balde encontraron su felici- 
ad en el aire, en las alturas, por encima de 
lis miserias del mundo, donde el aire es 
¡uro, y el espacio libre, y la imaginación 
acuentra vasto campo para remontar el 
uelo en su eterno suspirar por lo infinito. 

L. D. C. 



Publicidad y Propaganda 

RAYMOND GRIFFITH EN 
MÉXICO 

Los periódicos que nos llegan de la capi- 
tal de México dan cuenta de la llegada allí 
del eminente actor Raymond Griffith, cono- 
cido en cuantas partes se proyectan películas 
por el "chistoso actor de la chistera." Ac- 
cediendo a los reiterados deseos de sus nu- 



merosos admiradores, el aplaudido 
protagonista de la película La hora 
de amar apareció personalmente en 
el escenario del Teatro Olimpia, sien- 
do recibido con grandes manifesta- 
ciones de simpatía por parte del nu- 
meroso público que llenaba el ele- 
gante coliseo. El domingo siguiente 
Raymond Griffith estuvo en la Plaza 
El Toreo vestido con el típico traje 
de charro mexicano. La hora de 
amar, de la Paramount, fué interpre- 
tada por Raymond Griffith en Cali- 
fornia poco antes de su partida para 
México. • 

RAYMOND GRIFFITH Y 
SU CHISTERA 

Así como sería imposible concebir 
a Charlie Chaplin sin sus enormes y 
disparatados zapatones, tampoco se- 
ría posible reconocer a Raymond 
Griffith en la pantalla sin su insepa- 
rable y reluciente sombrero de copa. 
Unos zapatos deteriorados inspiran 
lástima, pues generalmente revelan 
la pobreza del que los lleva. En cam- 
bio, el sombrero de copa, al cual el 
vulgo ocurrente y sabio ha bautizado 
con el nombre de chistera, en la cabe- 
za de cualquier individuo, aunque és- 
te sea ministro o diplomático, provo- 
cará la hilaridad del que lo vea. ¿ Será 
porque el sombrero de copa afecta la 
forma de chimenea en la cabeza dei 
que lo lleva que inspira risa ? ¿ Será 
porque es la prenda masculina de 
vestir más antiestética que existe? 
Probablemente. El caso es que en 
cuanto aparece Raymond Griffith en 
la pantalla con su chistera es acla- 
mado con una salva de carcajadas. 
En la película La hora de amar, que 

se estrenará aquí Raymond 

Griffith vuelve a presentarse ante el 
público con su imprescindible sorbete, 
como llaman en México al sombrero 
de copa, más chistoso, original y sim- 
pático que nunca. Es cierto que esta 
nueva película de la Paramount, basa- 
da en un asunto original del famoso come- 
diógrafo francés Alfred Savoir, ofrece al 
eminente actor una excelente oportunidad 
de lucirse, así como también es cierto que en 
su impecable labor artística le secundan ar- 
tistas de la talla de Vera Voronina y William 
Powell, todo lo cual contribuye a que La 
hora de amar, dirigida por Frank Tuttle, 
proporcione al espectador una hora comple- 
ta de grato solaz y esparcimiento. 

PAGINA 23 




Mensajero tfarammint 





«0 ESTUDIOGRAMÁS PARÁMOUNT 




EXTERIORES" PARA "BEAU SABREUR" EN TORNO A LA CONSTELACIÓN PARAMOW 



Esta semana se ha escogido definitivamente el sitio, en un 
solitario lugar de California, cerca de la pequeña población de 
Guadalupe, donde se impresionarán las escenas de la película 
Beau Sabreur, secuela del interesantísimo film Bean Geste, que con 
tanto aplauso se ha exhibido recientemente en los principales tea- 
tros del mundo. John Waters se encargará de la dirección de 
Beau Sabreur. En estos días saldrá de Hollywood el primer con- 
tingente de mecánicos, carpinteros y constructores escenógrafos 
para dar comienzo inmediatamente a la construcción de los settings 
(escenarios) exteriores de esta película. En un lugar apropiado 
del desierto cali forniano se improvisará un oasis, aprovechando 
para ello las aguas de un riachuelo que corre a cierta distancia, por 
medio de 1) nnbas de alta presión. Cuando los edificios provisio- 
nales que habrán de alojar a los centenares de artistas y comparsas 
que tomarán parte en la impresión de la película estén instalados, 
las huestes del director Waters partirán para el desierto en donde 
permanecerán el tiempo necesario para la impresión de las escenas 
exteriores de Beau Sabreur. 



EXCELENTE FOTOGRAFÍA EN "LA ENEMIGA 
DEL ALMA" 

Víctor Milner, de la Sociedad de Cinematografistas Americanos, 
ha hecho recientemente grandes elogios de la fotografía que se ob- 
serva en todas las escenas de la película La enemiga del alma (The 
\\ ay of All Flesh), de la Paramount, en la cual el eminente actor 
Emil Jannings, de fama internacional, interpreta el papel de prota- 
gonista. "Hay en esta película," habla Milner, "un shot, que 
yo considero de lo más difícil que se ha intentado en cinema- 
tografía. Este magistral "disparo" fotográfico fué logrado 
■en la mesa de un boliche en el preciso instante que la bola corría ver- 
tiginosamente hacia los palos. Este truco, el cual aparece en la 
pantalla en forma de close-up, pudo lograrse colocando la cámara 
sobre una carretilla movida a motor cuyas ruedas neumáticas se 
movían en el canalizo que hay a ambos lados de la mesa del boliche 
como si fuesen rieles. Para lograr ese close-up, que resulta en 
la pantal/a de un efecto admi- 
rable, fué preciso intentarlo más 
de treinta veces hasta que el di- 
rector Víctor Fleming estuvo 
perfectamente satisfecho del re- 
sultado. Emil Jannings. que es 
un hábil jugador de boliche, tuvo 
que arrojar la bola cuantas veces 
fué necesario, sin protesta, hasta 

que se hubo conseguido el objeto Avance de una columna de infantería protegida por el fuego de un escuadrón 
■deseado. ** C aero P lanos en una de las emocionantes escenas de la película "Alas," de 

la Paramount, que se estrenará en breve. 
PAGINA 24 




Armado de un poderoso telescopio, un impertinente astrónom 
dirigió en estos días (las estrellas de Hollywood son visibles d 
día y de noche) una mirada por el firmamento cinematografía 
obteniendo de sus observaciones celestes el siguiente resultado : 

Thomas Meighan contando chistes a sus amigos del Countr 
Club de Lakeside * * * Florence Vidor negociando la compra d 
un chalet monísimo en Honolulú donde piensa pasar el próxim 
invierno * * * Jack Luden guiando su magnífico automóvil d 
turismo por los alrededores de Hollywood * * * Gary Coope 
atareadísimo con las toneladas de correspondencia que le dirige 
sus admiradores * * * Bebé Daniels en amigable coloquio con la 
colegiales del Colegio donde se impresionan las escenas de Nade 
niña, nada * * * Betty Bronson escribiendo una misiva a la escri 
tora Elinor Glyn, que en la actualidad se encuentra en Londre 

* * * Lawrence Gray luciendo una deslumbrante corbata color d 
albérchigo * * * Noah Beery en el estudio conversando con u: 
conocido periodista mejicano * * * Neil Hamilton inventando tru 
eos para emplearlos en una próxima película * * * Esther Ralsto: 
autografiando fotografías para sus admiradores de la Argentin 

* * * Richard Dix muy simpático con su blanca gorra de marin 
que luce en varias escenas de su próxima película Rumbo a Shan 
ghei * * * James Hall demostrando a un grupo de amigos que aúí 
se acuerda del baile del barril * * * Marietta Millner y Emil Jan| 
nings recordando sus paseos en auto por el Unter den Linden, d 
Berlín * * * Pola Negri tratando de convencer al príncipe Sergio d 
que no emprenda el vuelo en aeroplano hacia Honolulú * * * Wai 
Hace Beery y Raymond Hatton discutiendo una escena chistosa d\ 
una de sus próximas comedias * * * Charles Rogers esperando qu< 
el cajero abra el ventanillo * * * Mary Brian hablando con ui 
periodista de la Habana, quien trata de convencerla de que allí no 
hace tanto calor como dicen los que nunca han estado en ella * 
Chester Conklin en Los Angeles comprándose un par de anteojo. 

* * Clara Bow descansando en su camerino después de filmar dea 

* * Adolphe Menjou haciéndos» 
el distraído con un gorra color d» 
oro viejo y unos anteojos ahu 1 
mados * * * Fay Wray luciendo 1 
un flamante uniforme del Ejér 
cito de Salvación. El mismo ei 
que lo veremos en la grandiosa 
película que acaba de interpre 
tar Emil Jannings * * * Georg< 
Bancroft en la peluquería da 
estudio cortándose la melé 






culminantes escenas de Huía * 



na 




Mensajera paramount 




'Tambores del Desierto" 



i 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY Presentan 

"Tambores del Desierto" 

("Drums of the Desert") 

de ZANE GREY 

Producción de JOHN WATERS — Película Paramount 

REPARTO 

Juan Curry Warner Baxter 

María Marietta Millner 

"Curalotodo" Ford Sterling 

Guillermo Newton Wallace MacDonald 

Dr. Molares Heinie Conklin 

Profesor Mantón George lrving 

Indios navajos de la Reservación occidental, soldados, etc. 



3 



Síntesis del Argumento 

ASARA el polvo de los siglos a través de las inmensas sole- 
dades de Arizona, mas los moradores del desierto, los recios 
■í~ navajos, permanecerán fieles a sus seculares tradiciones, in- 
amovibles e indiferentes, como habitantes de una isla a la cual 
)dease un mar de civilización y de progreso. 

• Mermando sus filas con el transcurso del tiempo, los navajos, y 
¡¡n ellos las demás naciones autóctonas que pueblan el desierto sin 
ji, se muestran reacias a abandonar sus antiguos lares para estable- 
rse en las reservaciones situadas en los valles poblados de vege- 
jción que paternalmente les ofrece el Jefe Blanco de Washington, 
ara evitar, o por lo menos retardar, su completa extinción. 
! A este país, árido e inhospitalario, poblado de cactos, nopales y 
jiumberas, llegó un día el célebre charlatán Dr. Curalotodo con su 
separable acólito el doctor Molares, con la cristiana misión de ali- 
ar el dolor de muelas a los navajos de la numerosa tribu del jefe 
\so Valiente. 

ÍPero ocurrió que al intentar el doctor Molares extraer la muela 
1 juicio a un desventurado piel roja, quien por poco lo pierde, la 
lela se declaró en rebeldía y por más que Molares se esforzase en 
ranearla, la maldita muela continuaba firme en su sitio, hasta que 
endo el sacamuelas que no había poder humano ni divino que la 
.case de allí, optó por arrancarle al infeliz navajo la muela vecina 
la rebelde, con un resultado desastroso para los dos charlatanes, 
luienes se vieron forzados a huir a uña de caballo del furor piel 
|]bja, que es el peor de los furores. 

Vagando por el desierto sin rumbo fijo y silbándoles aún en los 
' idos las certeras piedras y guijarros de los navajos, Curalotodo 
\i su acólito llegaron a un paraje en donde el profesor Elias Man- 
|pn, de la Universidad de Karpantalia, acompañado de su gentil 
■jija María, trataba de descifrar los misterios del pasado leyendo 
mon científica curiosidad los monolíticos monumentos del desierto. 

Forzados por ese exigente enemigo que todos llevamos dentro, 
BjMra/oíodo y el doctor Molares ofrecieron sus servicios de excava- 
dores de ruinas al profesor Mantón, quien, compadecido de ellos, 
K ( es llenó el estómago y les obsequió unos picos y unas palas con los 
| males podrían retribuirle en parte su generosidad. 




ZANE «'"^as^ ^ 

GREY "TAMBORES 
DEL DESIERTO" 

c o n 

WARNER RAXTER — FORD STERLING 

MARIETTA MILLNER 

Película presentada por 

ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Película Paramount 



A poco de haber llegado al ruinoso paraje donde el profesor 
Mantón practicaba sus excavaciones, comenzaron a hacer su apari- 
ción en las vecinas alturas algunosi indios armados, al parecer con 
no muy pacíficas intenciones. Absorto por completo en sus estu- 
dios y excavaciones, el profesor no hacía caso a las advertencias de 
su hija María, quien con femenina intuición preveía el peligro 
que les acechaba. 

Desoyendo los consejos de Juan Curry, un minero muy cono- 
cedor del desierto y de sus pobladores, el profesor Mantón insistió 
en quedarse en aquel lugar en espera de Guillermo Newton, un 
supuesto amigo de la familia, que se le había ofrecido como guía 
y compañero de viaje. 

En el instante en que Newton llega al lugar de la cita, una 
avalancha, originada de manera misteriosa, da ocasión a éste de 
salvar a María a quien arranca heroicamente del peligro y la con- 
duce a galope tendido de su brioso caballo a un lugar no tan seguro 
como la joven se imaginaba. 

La separación de María y su padre es larga y angustiosa. Ene- 
migo irreconciliable de Curry, Newton no pierde ocasión de influir 
en el ánimo de la joven para que le odie, llegando hasta el extremo 

PAGINA 25 




Mensajero tfamnwunt 




i 




de asegurarle que Curry es culpable de la entrega de su padre 
a los indios navajos. La desconfianza de María hacia el hombre 
que contra todos y a pesar de todos quería salvarla de caer en 
las garras del desleal amigo que buscaba su perdición, crecía por 
momentos. En estas circunstancias, Guillermo Newton pa- 
saba a los ojos de María como un héroe, mientras que Juan 
Curry no era más que un villano redomado que pretendía 
seducirla. Sin embargo, el tiempo no tarda en sacar a la in- 
cauta joven del error en que se halla. 

Soliviantados los indios pielos rojas por las infames maqui- 
naciones de Guillermo Newton, quien, so pretexto de favore- 
cerles, trata solapadamente de despojarlos de sus terrenos ri- 
quísimos en yacimientos de petróleo, una hermosa mañana 
el eco de los tambores de guerra de los navajos atruena 
el espacio, mientras las legendarias señales del humo 
desde la cima de los montes vecinos, escuetos de vegeta- 
ción, avisan a los miembros de la tribu, que se hallan 
dispersos por el ancho desierto, que la rebelión contra 
el espoliador blanco ha estallado con indómita bra- 
vura y sanguinario encono. 

Mientras tanto, el profesor Mantón continúa 
cautivo en la cueva del Ojo de la 
* , mas no de los indios, sino de 
los infames secuaces de Guillermo 
Newton, quien pretende valerse de 
esa infame estratagema para conquis- 
tarse el Eavor de Marietta a costa de 
Curry, al que acusa de secuestrador 
de su padre en connivencia con los 
navajos. La reconcentración de éstos 
se efectúa con presteza típicamente 
india y con la precisión de hombres 
avezados a las grandes marchas a pie 
o a caballo por las candentes arenas 
del desierto. 

El eco acompasado y siniestro de 
los trágicos tambores del desierto ca- 
da vez se hace más perceptible v cer- 
cano. Los indios avanzan en línea 

PAGISA 26 



cerrada hacia la aldea do 
de se halla María, con ái 
mo de incendiarla. Al ve 
se perdido, Newton hu j 
con unos cuantos de s 
secuaces hacia los camp 
de petróleo donde creía h 
liarse seguro al amparo 
los fusiles de los soldad 
del gobierno. 

Mientras tanto, deseo 
Curry de impedir el derr 
mamiento de una sola go 
de sangre, ruega al je 
Oso Valiente que le escuc! 
dos palabras de amistad 
buen consejo. 

Desenmascarado el mis 
rabie Newton, a quien los soldados cuya protección bu 
cara se encargan de poner a buen recaudo ; devuelto 
profesor Mantón a la libertad y a sus estudios arqueol 
gicos; restablecida la paz en los dominios del jefe 0. 




Valiente, el oro líquido surge de 
entrañas de la tierra llevando el biene; 
tar y la felicidad a innumerables h 
gares indios. 

Los tambores del desierto, silencij 
dos por la voz amiga de Juan Currj 
vuelven a redoblar con alegre acenlj 
mientras los ágiles pies de los indi<| 
navajos trazan caprichosas figuras <| 
religioso simbolismo sobre la arena dj 
desierto . . . 




Mensa/era §*araitwwit 





que llevan aquel nombre. 

Marietta Millner dio la vuelta al mun- 
do siendo primera actriz de la com- 
pañía de películas Jacoby, de Berlín, 
la cual produjo una serie de cuatro 
películas filmadas en los mismos lu- 
gares que indicaba su argumento. 
Parte de este viaje fué hecho a ex- 
pensas de un capitalista americano, 
Mr. Cari Laemmle, presidente de la 
Universal. Así fué cómo la seño- 
rita Millner viajó por el mundo du- 
rante los meses del invierno de 1925 



María y Juan Curry son f e- 
:es ; también lo son el Doctor 
úralotodo y su satélite Mo- 

es. . . 



1 



Publicidad y Propaganda 

REVÉ BIOGRAFÍA DE 
MARIETTA MILLNER 

Marietta Millner, a quien 
)r su belleza alguien ha 11a- 
ado la "Cleopatra del Rin," 
l viajado, durante su larga 
irrera artística, por tres de 
s cinco partes del mundo a 
ber: Japón, Canadá, Argen- 
na, India, Noruega, Cuba y 
hiña, y no está lejano el día 
je Fráulein Millner pro- 
ngue sus excursiones geo- 
-ancas por el África y la 
fceanía. Nada más natural 
lógico, pues, que la última etapa de su lar- 
i peregrinación por el mundo terminase en 
ollywood, la Meca cinematográfica mun- 
al, o, si hemos de ser más exactos, en ese 
mplo del novísimo arte que se llama Para- 
lount, en donde acaba de firmar un venta- 
osísimo contrato con la empresa Paramount 
amous-Lasky, productora de las películas 






y la primavera del 1926, en cuyo tiempo ini- 
ció su carrera cinematográfica. Desde en- 
tonces esta eminente actriz vienesa ha toma- 
do importante parte en varias de las pelícu- 
las más notables que se han impresionado 
en Europa, en donde goza de gran prestigio 
y merecido renombre. Sin embargo, no ha- 
biendo aparecido en ninguna de las produc- 
ciones "especiales" que por arreglo mutuo 
entre diversas compañías europeas y norte- 
americanas se importan en los Estados Uni- 
dos, el nombre de Marietta Millner es poco 
menos que desconocido en ese país. Afor- 
tunadamente para el arte cinematográfico, 
que con tanto amor e inteligencia cultiva la 
ilustre actriz austríaca, ese desconocimiento 
cesará en breve. 

La señorita Marietta Millner nació en 
Viena (Austria) el 8 de diciembre de 1899, 



y fué edu- 
cada en el 
Liceo de 
aquella capi- 
tal. Miss Mill- 
ner pasó la ma- 
yor parte de su 
infancia y juventud 
primera en la ciu- 
dad de Waltz. En 

1925 ingre- 
s ó en el 
cinematógrafo s 
haber aparecido ja- 
más en las tablas de un teatro. 
Su peregrina belleza, unida a 
su raro talento artístico, abrióle 
en seguida las puertas de los 
principales estudios de Europa. 
Marietta Millner sobresale en el 
drama, pero es igualmente apta 
para interpretar papeles cómicos. 
La "Cleopatra del Rin" mide 
cinco pies y tres pulgadas de esta- 
tura; es trigueña, tiene los ojos 
pardos y el cabello oscuro. Los 
más renombrados escultores y pin- 
tores de Austria y Alemania están 
contestes en asegurar que el tipo 
de belleza de Marietta Millner 
especialmente las líneas de su ros- 
tro son perfectos. Esbelta y grá- 
cil, Miss Millner se mueve en la 
pantalla cinematográfica con la 
majestad que Cleopatra debía mo- 
verse en los salones de su palacio 
egipcio. 

La primera película interpreta- 
do en los Estados Unidos por Marietta Mill- 
ner es la intitulada Tambores del desierto, 
de la Paramount, que se estrenará en el 

teatro esta misma semana. 

Es curioso notar la forma en que Marietta 
Millner llegó a los Estados Unidos, para 
filmar Tambores del desierto. A punto es- 
tuvo de creer que los Estados Unidos eran 
todavía el legendario país de los pieles rojas, 
pues apenas puso los pies en Nueva York 
cuando ya fué enviada, con toda premura, 
a la región donde vegetan los escasos restos 
de la tribu de los navajos. 

Allí, por tres semanas, vivió completa- 
mente apartada de la civilización del hom- 
bre blanco, sin ver otra gente que los temi- 
bles indios de tez roja. 

PAGINA 27 



Wm 








Mensajera ^arainaunt 




Las Películas Cortas de la Paramoun 



Ultimas Presentaciones de este Género 




Billy Dooley, el saladísimo marinero de las películas Paramount-Christie, en tres chistosas escenas de la película "Bogad, marineros, bogad," de esta 

marca. 






APENAS han hecho su aparición en la 
pantalla de los teatros del Broadwa} 
neoyorquino las primeras películas 
cortas de la Paramount que anunciamos en 
números anteriores, el interés del público y 
de los empresarios cinematográficos se ha 
manifestado en una forma inusitada en esta 
clase de películas, las cuales hasta ahora se 
había considerado de escasa o ninguna im- 
portancia. Encabeza la lista de las películas 
cortas de la Paramount, hasta ahora proyec- 
tadas, la intitulada Elegía, un bosquejo dra- 
mático en dos actos, interpretado por el niño 
Philippe de Lacy, quien tiene a su cargo el 
papel de protagonista ; Tyrone Power, el 
formidable actor, que el público ha admirado 
en tantísimas películas; la lindísima actriz 
Gladys Brockwell, Ethel Wales y otros ar- 
tistas. Elegía es un drama corto en exten- 
sión, pero inmenso en intensidad dramá- 
tica. "Sería imposible — dice un crítico 
americano — encontrar más emotividad y 
sentimiento en una película de seis o más 
rollos de extensión, de la que contienen los 
dos rollos de Elegía. He aquí una película 
que llega a lo más recóndito del alma y nos 
hace sentir el dolor que aflige al infantil pro- 
la-' mista por la pérdida de su perro, su úni- 
co amigo en la orfandad. Con Elegía la 
Paramount lia inaugurado un servicio de 
películas llamadas de corto metraje al cual 
auguramos el más rotundo de los éxitos." 
Elegía ofrece la particularidad de no te- 
ner un solo título descriptivo o dialogal. 
Pertenece al grupo de presentaciones 
Charles B. Mintz. 

Simultáneamente con Elegía, la Para- 
mount dio al público que concurre a los 
cines neoyorquinos, la chistosa farsa intitu- 
lada Bogad, marineros, bogad, en la cual 

PAGINA 28 



Billy Dooley, Crispido, hace las delicias de 
los espectadores durante veinte consecutivos 
minutos. Los principales intérpretes de 
esta humorada cinematográfica, que perte- 
nece al grupo Paramount-Christie, son, 
aparte el protagonista, la lindísima Vera 
Steadman y el no menos chistoso Eddie 
Baker. Bogad, marineros, bogad, comedia 
en dos actos, ocasionará un chaparrón de 
carcajadas en cuantas partes se proyecte. 

Interpretada por Bobby Vernon, hemos 
visto la película corta intitulada Medias cor- 
tas, en la cual el graciosísimo Bobby hace 
desternillar de risa al respetable con sus tru- 
cos y alegres donosuras. Con Bobby Ver- 
non aparecen en esta película nuestros an- 
tiguos conocidos de las comedias Christie, 
la gentilísima Francés Lee y el discreto y 
simpático comediante Eddie Baker. Miss 
Lee hace una maestra de escuela que nos 
hace pensar con añoranza en los días esco- 
lares, y Bobby desempeña el papel de un 
alumno travieso que revuelve toda la clase 








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Edward Everetl Horton derrocha la sal por tone- 
ladas en la película "El redactor fotógrafo," per- 
teneciente al grupo de Producciones Hollywood, 
distribuidas por la Paramount. 



y termina por casarse con la maestra, pi 
lo de la calza corta y las medias de coleg 
no es más que un ardid del muy cuita 
Bobby para lograr acceso en el domicilio 
la maestrita a escondidas del papá, quii 
resulta ser nada menos que un guardia d 
blico de lo más cascarrabias que imaginar 
puede. 

Edward Everett Horton aparece en u 
película del grupo Producciones Hollywoc 
intitulada, El redactor fotógrafo. Con He 
ton figuran en el reparto de este film la pi 
ciosísima actriz Ruth Dwyer y las emine 
tes artistas Josephine Crowell y Aile 
Manning. 

Eutimio, que así se llama el protagonis 
de este film de gran hilaridad y regocijo 
redactor fotógrafo de un rotativo metropo 
taño. Comisionado por el redactor en je 
para que consiga una fotografía de Sari 
la hija adoptiva de doña Restituía de Pe! 
líos, para publicarla en el periódico, Eu| 
mió se disfraza de mujer y finge ser na 
menos que miss Dalia Azulejo, una cont 
renciante y recitadora, a quien la de Pelilli 
ha invitado a dar una conferencia en 
casa sobre la "Influencia del pelo corto 
la mujer," y otros temas sociales tan tni 
cendentales para la humanidad y los peí 
queros como éste. Todo marcha a pee 
de boca para el conferenciante impost' 
hasta que a miss Dalia se le ocurre hacer 
mala hora su aparición en la escena. Afc¡ 
tunadamente para los pantalones de E 
mió, pues de seguro que habrían salido 1 
librados del furor de la Azulejo, Sarita 
enamora súbitamente del redactor fotógral 
y ambos huyen del domicilio de la enfuij 
cida doña Restituía para dirigirse a la re< 







Mensajera paramount 




i 

Mejoran el Programa del Empresario 



'■- ? 



ion del Clamor Público, en donde Eutimio 

etrata a la bella Sarita en cuantas poses 

lesea. 

'■ El público ha visto, durante los últimos 

ños, innumerables revistas de actualidades, 
aunque muchas de ellas son dignas de 

ncomio, ninguna superará a la que con el 

ombre genérico de Sucesos Mundiales Pa- 

imount aparecerá el primero de agosto en 

. pantalla de los 

Inés de los Estados 

Jnidos y oportuna- 

íente en la de los 

dones y teatros ci- 
nematográficos d e 
\ bdos los países de 

I tierra donde se 

khiben películas. 
f tos inmensos recur- 

ds, la vasta organi- 

ación con que 

lienta la Paramount 

•' los numerosos co- 
[responsales de que 
tjuede disponer, dis- 
tribuidos en todos 

s países del mundo, 

n garantía de la 

pntualidad y exten- 

jón del servicio de 

ovedades gráficas 

undiales que la 

aramount estará en 
ndiciones de dar al 

pnpresario cinema- 

ográfico. Alguien 
sugerido como 

scripción que de- 
ría campear en la 

)rtada de la nueva 

vista cinematográ- 

:a, "El pulso de la 



marca de fábrica Paramount es símbolo de 
supremacía en los dramas y comedias cine- 
matográficos que hoy se llevan a la pantalla, 
también lo será la marca de fábrica cuyo 
facsímile reproducimos en esta página para 
los fines que aquí tan someramente dejamos 
apuntados. 

No queremos terminar esta crónica sin 
dedicar unas cuantas palabras a las mag- 



mount, son, 
vertidas. 



asimismo, muy amenas y 



di- 




Ya en prensa la crónica anterior, a nues- 
tra mesa de redacción llega un ejemplar del 
boletín Paramount-Christie en el cual se 
anuncia la inminente distribución de una 
película cómica de Jimmie Adams, intitu- 
lada, El Dr. Curalotodo, durante el trans- 
curso de la cual este 
inimitable actor có- 
mico se vuelve negro 
para obligar a su fu- 
turo suegro a que 
tome unos polvos 
contra la j aqueca, 
convenientemente 
adobados con unos 
cuantos granos de 
arsénico, a fin de 
que, bajo el sopor 
de la droga, le dé 
tiempo de escabu- 
llirse lindamente con 
la lindísima Ethel 
Shannon, que en es- 
ta película interpreta 
el principal papel fe- 
menino. 

También anuncia 
Paramount - Christie 
el próximo estreno 
de una película inti- 
tulada, A la fran- 
cesa, en la cual to- 
man parte N e a 1 
Burns, Doris Daw- 
son, Sid Smith y el 
perro Buddy. 



timanidad." No an 
i muy descamina- 
b, por cierto, quien tal cosa ha sugerido, 
,'iies la Paramount se propone que Sucesos 
undiales sea algo así como el espejo que 
kflejara en la pantalla de los cines del mun- 
entero los latidos de la humanidad, los 
pechos más culminantes que ocurren en el 

Íaneta que habitamos. No importa el sa- 
ificio que haya que afrontar ni los gastos 
ue sea preciso erogar para poner ante los 
¡os del público, rápida, oportuna y com- 
¡ Tensivamente, todo cuanto digno de ser co- 
cido suceda en el ancho mundo. Si la 



El chistosísimo actor Jimmie Adams y la graciosa^ actriz Ethel Shannon en ana escena de la película 
"El Dr. Curalotodo." — Escena culminante de la comedia "Medias cortas" interpretada por el inimi- 
table Bobby Vernon y la gentil actriz Francés Lee. — Estupenda escena de la misma película. — Regoci- 
jante escena de la comedia "El Dr. Curalotodo." 



niñeas caricaturas animadas que surgen del 
mágico tintero del popular dibujante ameri- 
cano Max Fleischer, quien ha popularizado 
entre los aficionados al cine al célebre paya- 
so Koko, al que obliga a hacer mil diabluras. 
El arte con que sus últimas creaciones, Ko- 
ko policía, Koko jugador de pool, Koko ca- 
ballero errante y El bastón de Koko, han 
sido llevadas a la pantalla, le han valido uná- 
nimes aplausos. Las caricaturas del chisto- 
so Cascabel, el Gato Negro, presentadas por 
Charles B. Mintz y distribuidas por la Para- 



Las actividades en 
el estudio de Chris- 
tie, donde se impre- 
sionan las películas 
del grupo Paramount-Christie, han llegado 
a su período álgido con el ingreso en los 
elencos de la Compañía de un buen número 
de popularísimos artistas, entre los cuales 
figuran Sid Smith, Billie Engle y Jimmie 
Harrison. Entre el elemento femenino 
cabe mencionar los nombres de Lorraine 
Eddy, Doris Dawson y Gayle Lloyd. 

Ann Christie acaba de regresar de Pago 
Pago, en los mares australes, y pronto co- 
menzará a actuar ante el objetivo con Jack 
Duffy. 

PAGINA 2? 



Mensajera tfaramaunt 




NUEVA YORK Di 



CHANG! -ENTRE ESQUILO Y ARISTÓFANES. — JAGUARES Y TIGRES. — RELÁMPAGOS 



CHANG!— La mitad de Nueva York 
aún intrigada ante esc exótico 
vocablo que Broadway clama con gri- 
to de luz sobre la noche y que tatúa bárba- 
ramente enormes carteles, pero la otra mitad 
ciudadana, por saber ya lo que "Cbang" 
significa, registra en su sensorio un caudal 
de inefables emociones: 

—Ya vio usted a "Cbang"?. . . ¿No?. . . 
Cómo es posible?. . . 

Pero si a la pregunta se responde afirma- 
tivamente, prorrumpen los interlocutores en 
torrentes de comentarios, efusivos, admira- 
dos, conmovidos y sobrecogidos aún por la 
sorpresa ante algo maravilloso : 

—Esos tigres bengalíes gordos y cebados 
como reses, lanzados al aire en el flamígero 
ataque, las fauces abiertas, las patas abiertas, 
las zarpas abiertas . . . ! Y yo que creí que 
eran largos y como fluidos... Ya muerto 
uno de ellos apenas si seis hombres pueden 
cargarlo ! Y el rebaño de elefantes como 
mar encrespado, como un terremoto, como 
un alud arrastrando peñascos, arrasando los 
caseríos, aplastando cuanto encuentran al 
paso... Y el "pithon" gigantesco? Y el 
mono casi humano. "Bimbo," el pobre Bim- 




Ln hijila de Kru con "Bimbo," sí/ fiel e insepa- 
rable compañero. 



bo, conmovedoramente abandonado en su 
angustiosa fuga ante el leopardo? 

Así prosiguen los comentarios de ese 
"Melodrama de la Vida Primitiva," de esa 
tragedia monstruo con toques de original 
comedia, que tal es "CHANG," la flamante 
y estupenda película que en esta ciudad de 
constantes asombros es, hoy, el asombro su- 
perlativo. 

Entre Esquilo y Aristófanes. — Una fa- 
milia en las selvas vírgenes de Siam, un ma- 
trimonio con dos pequeños hijos y otro 
adoptivo, un mono, "Bimbo," exaltado a pro- 
tagonista en ocasiones, a verdadero protago- 
nista entre esquiliano y aristofanesco, que 
por medio de la pantalla nos revela su psico- 
logía, afectos, asombros, inquietudes y pá- 
nico y en torno de estos actores principales, 
todo el majestuoso o temible "Dramatis Per- 
sonae" del poeta Kipling en su ópera selvá- 
tica, desde el patriarcal elefante con cóleras 
de dios pagano y el tigre longibando — un 
tigre íntimo e inédito que rectifica nuestras 
convencionales nociones de museos y par- 
ques zoológicos con superrealismo truculen- 
to, — hasta el bestiario doméstico que se aso- 
cia al hombre y corre su suerte en medio del 
pavor de las selvas vírgenes. . . 

Se inicia la obra con un áspero idilio, es- 
pecie de pastoral donde se adivina la trage- 
dia invisible ; ruidos, aromas, vislumbres 
que amenazan en la sombra, en torno de la 
choza elevada sobre pilotes para librarla de 
las fieras que rondan. Allí se ve a la pareja 
afanosa en labores de su vida simple durante 
el día y de noche resguardando a sus ani- 
males dentro de fuertes jaulas y corrales. 

Bellísima escena aquella en que todos 
duermen plácidamente, aun el simpático 
Bimbo, que con su agudo instinto, comienza 
a dar alarmantes señales de inquietud . . . 

Jaguares y Tigres. — La tragedia surge. 
Un jaguar consigue franquear el alto corral 
de la cabra eme, en angustioso combate, 
frente a nuestros ojos, defiende patética- 
mente a su tierno crío. . . Más tarde el 
tigre asoma y lo vemos rondar tan cerca 
y tan naturalmente feroz y detallado que 
en un instante de ilusión pueril nos sen- 
timos en peligro ... Al fin el enorme y ma- 
jestuoso animal se torna frenético y hace 
presa del manso buey-búfalo, que era tesoro 



5 - 



de la casa, preciosa ayuda en las faenas 
aun sufrida cabalgadura de los chicuelos 

El acecho, la embestida y el sacrificio c 
la pobre res llevan lo patético hasta el co 
mo ... El río se tiñe con la sangre de 
víctima y creemos que al rebrincar la fier 
nos salpica. . . 

Sólo con el jaguar, la familia pudo con 
batir, pero tratándose del tigre hay qi 
pedir auxilio a las aldeas vecinas y entoi 
ees la persecución se hace común y sist< 
mática. Se excavan fosos disimulados pal 
que la fiera caiga en su fondo ; cuelgan 1 
maniquíes de forma humana para cazar 
tigre mientras los ataca ; se tienden redes c 
lianas y trampas de lazo. . . 

El felino enorme tras de atacar al maniqi 
con rabia que eriza el cabello, cae a uno ( 
los lazos que lo sujeta por una garra; peí 
cuando los batidores lo creían dominac 
rompe la ligadura y apenas permite que 
hombre, dándose cuenta del mortal peligí 
cargue en vilo a sus hijos y con su hembí 
eche a correr. La más impresionante y cor 
gojosa persecución sobreviene hasta que 
hombre jugando el todo por el todo, se di 
tiene y con celeridad admirable apunta y dij 
para el certero rifle, que deteniendo al tigí 
en mitad del salto homicida lo hace rodq 
por tierra, como una masa inerte. 

Relámpagos y Tempestad. — Cuando ■ 
Nemrod triunfante se creía a salvo y jugar 
do abría las enormes fauces del carnicen 
tendido a sus pies, la mujer lanza un gritl 
ante la súbita aparición del macho de la I 
gresa muerta. Sigue otra escena de drarni 
tico paroxismo y agudas peripecias, hast 
que el tigre en su carrera de vindicatix 
ataque se desploma pesadamente en u 
de los fosos. . . 

Parecería que tras de tales episodios, 
tragedia hubiera culminado y no es a: 
Pronto va a alcanzar épicas magnitude; 
pues si tigres y jaguares fueron como ra 
lámpagos ahora viene la tormenta, la ve: 
dadera tempestad desencadenada con prcj 
porciones enormes, máximas, casi cósmi 
cas. . . 

Ya la familia había hecho su plantío o 
arroz que prosperaba, cuando una mañarij 
descubre el arrozal que iba a sustentarles 



PACIXA 30 




Mensajera tfarammuit 




DÍA y de noche 

TEMPESTAD — LA TRAGEDIA CULMINA. — ANIMALES ACTORES. OBRA MAESTRA. 



>do destrozado . . . Enormes huellas le re- 
dan la causa siniestra,' increíble pero tam- 
én inconfundible y confirmada. Corre 
icia los ancianos de la tribu y les revela el 
ícho abrumador: "Chang, el terrible 
'hang,' mil veces más terrible que el tigre, 
i hecho su aparición!" 

Ríen los viejos mascadores de betel y lia- 
rían al mensajero timorato, "hijo de mo- 
&" . . . Ríen también los monos familiares 
ae hacen el papel del Coro griego, pero 
-lando todos ríen, un ruido creciente como 
jbterráneo y volcánico, como de mar albo- 
)tado, comienza a hacerse oír... 

\ Por fin, en los rostros incrédulos píntase 
¡ espanto y los monos despavoridos suben 
ista las ramas más altas de los árboles . . . 
1 mensaje era cierto y la más terrible de 
1s calamidades está a punto de suceder . . . 
hang, el terrible Chang que se creía desa- 
firecido para siempre, vuelve como en vie- 
% tiempos, arrasando campos y aldeas. 

¡¡ Se acerca el tropel de elefantes salvajes y 
mélicos ! 

La Tragedia Culmina. — Sucede enton- 
fS lo inaudito, lo que jamás vieron los es- 
Inarios del mundo antes del Cine todopo- 

íroso . . . 





El "Chang" la horda maldita, se lanza como un devastador huracán, impetuoso e implacable, sobre los 
poblados donde mora la ir. bu, sembrando la muerte y arrasando cuanto encuentra a su paso. 



\ru, protagonista de "Chang" mostrando com't 

tofeo de caza uno de les mortales enemigos del 

hombre de la selva. 



Un rebaño de cien o doscientos elefantes, 
un maremágnum bestial, se acerca a la frá- 
gil aldea y despedazándolo todo bajo las pa- 
tas enormes y las catapultas de las trompas, 
deja tras de su paso un hacinamiento de 
escombros, entre los cuales asoman las po- 
bres bestiecillas que sobrevivieron... Un 
cataclismo cósmico no hubiera hecho más 
¿año que ese tropel de paquidermos, seme- 
jantes a máquinas locas, pero capaces de 
marchar al capricho de su delirio destruc- 
tor. . . 

Los habitantes de la aldea, que huyeron 
ante la embestida, se reorganizan, empren- 
den una batida y tras de una acción tan es- 
tratégica como una batalla campal, logran 
encerrar a los proboscidios en uno de esos 
enormes corrales reforzados e inexpugna- 
bles que Asia llama "krall." Con esa final 
victoria termina el vasto y espectacular dra- 
ma en virtud del cual, por el ingenio y la 
audacia de los autores, las misteriosas y le- 
janas espesuras del Asia, se han abierto y 
revelado sus misterios en el corazón del 
mundo civilizado. 



Animales Actores. — La fascinadora 
emoción de esta película consiste en que, 
además de la familia siamesa, las bestias de 
la selva son comparsas, actores y aun pro- 
tagonistas de la originalísima creación y tan 
es verdad lo que digo que durante una larga 
escena es Bimbo el único actor, colaborando 
no sólo con sus gestos, sino con su psicolo- 
gía, al comunicarnos sus reacciones senti- 
mentales. Bimbo manifiesta todo el meca- 
nismo de su "animula," alborozada y tra- 
viesa con los niños, codiciosa y rijosa con 
sus semejantes, inquieta ante amenazas y 
despavorida frente al peligro. Es Bimbo 
todo un actor cuyas congojas y tribulacio- 
nes compartimos y supera a Rintintín como 
animal actor, más que por antropomorfo, 
por su psicología más complicada y su inteli- 
gencia más próxima a la nuestra. 

Los demás monos del drama, glosan los 

sentimientos de los protagonista como el 

Coro Trágico, exagerando la alegría de la 

familia con grandes saltos, con pavor frené- 

(Continúa en la página 34) 



PAGINA 31 




Mensajera ffarainaunt 




"La Fragata Invicta" es una Obra Maestra de Colosales Proporcione: 

Honra a cuantos han contribuido a su producción. 



L 






A fragata Constitución, en torno a la cual gira el argumento 
de la ¡a- líenla de la Paramount, intitulada La fragata invic- 
ta , es una reproducción exacta de la nave que a principios 
del siglo XIX humilló el poder dé los piratas tripolitanos que se 
habían enseñoreado de una gran parte del mar Mediterráneo. La 
imaginación popular, siempre amiga de fantasías, bautizó la nave 
limeta con el nombre de Oíd Ironsides, o casco de hierro, pues a 
pesar de estar construido de recio roble, las balas enemigas rebo- 
taban en el como si fuese de ese material. 

Para la construcción de la fragata que aparece en las escenas 
de la película a que nos referimos, sus constructores se ajustaron 
fielmente a la verdad histórica en todos sus detalles, a fin de que la 
Constitución, de la película, fuese una reproducción exacta de la 
que un siglo antes se construyera en los astilleros de Massachus- 
st lis. famosos en los días de 
la navegación a vela por las 
airosas j gallardas naves que 
salían de ellos para pasear el 
pabellón de la joven Repú- 
blica por todos los mares de 
la tierra. 

Como es fácil suponer, ta- 
rea difícil es en los tiempos 
que corremos, tiempos de 
viajes trasatlánticos en aero- 
plano, equipar un buque de 
las dimensiones de la fragata 
C onstituciún sin que al pri- 
mer embate de las olas se 
parta su casco de madera en 
dos mitades. No es menos 
difícil, ciertamente, encon- 
trar hombres lo suficiente- 
mente versados en estos 
asuntos que se presten a tri- 
pular una embarcación de vela destinada a servir de escenario flo- 
tante a una troupe de artistas cinematográficos. 

James Cruze, el artista insuperable, podría escribir un tomo de 
regulares dimensiones acerca de las dificultades que tuvo que ven- 
cer y de los obstáculos que tuvo que allanar para maniobrar una 
escuadra de cuatro unidades con una dotación de más de dos mil 
uombres, simulando combates navales, abordajes, incendios y hun- 
dimientos. 

Impresionar las escenas navales de esta película no fué tarea 
de un día, m de una semana, ni tampoco de un mes. Fué el trabajo 
constante y tenaz de varios meses, con vientos favorables unas 
veces, corriendo temporales otras, y arriesgando siempre la vida 
en aras de la verdad histórica y de la belleza artística. 

Es indudable que en la historia del cinema no se registra ni 
se registrará durante mucho tiempo por venir, hazaña semejante 
Xo en vano el público, la crítica y los peritos en estas materias 
han prodigado calurosos aplausos al hombre que concibió seme- 
jante obra maestra y supo llevarla felizmente a cabo. 

De estos aplausos que se le han prodigado, James Cruze ha 
querido que compartiesen los que con él han colaborado y han con- 

PAGINA 32 



Sensacional escena de la película "La fragata invicta." Combate naval ante los 
fuertes de los piratas tripolitanos. 



tnbuído^a la realización de una de las películas más bellas y d 
concepción más atrevida que se han llevado y que se llevarán a 1 
pantalla. 

Nada más razonable y justo, pues así como las hazañas qu 
hace más de un siglo se registraron a bordo de la verdadera fra 
gata Constitución en aguas tripolitanas, requirieron para su ejecu 
ción el concurso de valientes oficiales, de inteligentes marinos y di 
una legión de soldados disciplinados, así también al impresiona 
en la cinta de celuloide la narración cinematográfica de aquello 
hechos heroicos, el director de la película necesitó la cooperaciói 
de numerosos elementos cuyos nombres no figuran, desgraciada 
mente, en el reparto de ella, al lado del de los intérpretes que tai 
admirablemente encarnan a los personajes históricos de la epo 
peya norteamericana. 

Si desde el punto de vist; 
pictórico y espectacular 
película La fragata invicta e 
una obra maestra de la cine 
matografía, es preciso confe 
sar que el asunto es dignij 
complemento de ella. Entre 
lezadas las escenas por un; 
novela sumamente interesan 
te, sus intérpretes cautivan 
desde el primer instante e 
corazón del espectador ha- 
ciéndole vivir momentos de 
intensa emoción. Instante 
hay en el desarrollo de la pe- 
lícula en que las figuras de 1; 
trama adquieren las gigan- 
tescas proporciones de 1; 
misma fragata y hacen qu< 
el espectador no sepa si ad- 
mirar más a la gallarda navej! 
en conjunto, o a cada uno de los personajes de la obra que la tripuJ 
lan. Audaces, fuertes, generosos, cada uno de ellos se hace acree-jj 
dor a los aplausos que el público tributa a La fragata invicta, y al 
cada uno de ellos, lo mismo que a los artistas anónimos que ha| 
colaborado en el "estudio" y en el mar en su producción, corres- 
ponde el mérito de haber escrito en los anales de la cinemato- 
grafía norteamericana una de sus páginas más brillantes. 

Joan Gall. 




Próximos Grandes Estrenos Paramount 



"LA FRAGATA INVICTA" 
"LOS ROUGH RIDERS" 
•LA ENEMIGA DEL ALMA' 
•CHANG" 



"LA TRINCHERA" 

"ALAS" 

"BEAU SABREUR" 

"LA MARCHA NUPCIAL' 



Léase su argumento en próximos números del 

MENSAJERO PARAMOUNT 




Mensa/era tforamount 




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LA PARANOUNT POR EL MUNDO 

Conmemoración del Segundo Aniversario de la Paramount en la Argentina. 

CON motivo de celebrar su segundo 
aniversario de existencia en Buenos 
Aires, la Paramount invitó a un nu- 

neroso grupo de exhibidores, empresarios 
\r periodistas gremiales a un banquete que 
me realizó en la Confitería del" Molino. 

Previamente, los concurrentes presencia- 
[•on la exhibición de la película "Lo qué es 
I a Paramount," filmada con motivo del de- 
cimoquinto aniversario de su fundación. Pa- 

•a la mayoría de los asistentes, esta pelí- 
cula fué una revelación, pues aunque el con- 
: acto directo, durante muchos años, con los 

isuntos relacionados con el cinematógrafo 

ía familiarizado a los exhibidores con el ne- 
hocio de películas, el conocimiento que de él 
|- ienen ha de limitarse, forzosamente, a la 
Ibarte administrativa. En esta película, en 

ambio, se les brindó la oportunidad de cono- 
cer de cerca la confección de películas, desde 
[a incubación del argumento en la mente del 
director hasta la realización de las escenas. 
I El trabajo mental, la tensión nerviosa, en 
luna palabra, la parte preparatoria de una 

película hasta que llega el momento de 

'montarla," es lo que los invitados han po- 
llido apreciar de cerca y valorizar el esfuer- 
zo que ello requiere. 

La presentación fragmentaria de las prin- 
Hipales películas que constituyen el pro- 
grama Paramount de 1927, tuvo la virtud de 
honvencer a los señores exhibidores de que 

-ísta marca, es, en efecto, muy difícil de 

.uperar. La bondad de los argumentos, la 
! ralidad de los intérpretes, sus directores, 
[ Ka presentación, todo, en fin, ha contribuido 
|U producir una impresión óptima que ha de 

raducirse durante el año en pingües ga- 

íancias. 

' El banquete realizado a continuación — 
irnás de cien cubiertos — reunió a lo más im- 
portante del gremio, transcurriendo el ágape 
ll^n un ambiente de franca camaradería. 

i Ofreció el banquete nuestro gerente, 

señor Fred. W. Lange, quien con oportunas 

; )alabras, aludió el motivo de la fiesta. El 

v>r. Gil, abogado de la empresa, historió, 
[luego, con elocuencia, la labor realizada 

por la Paramount y recordó la declaración 
j aecha por Jesse L. Lasky en la Conven- 
Ición de Nueva York, de que en lo suce- 
i, livo la Producción Paramount se haría sin 

supeditarla a sugestiones de la Prensa e im- 
>osiciones de los artistas principales que co- 



Aspecto que ofrecía el elegante comedor de la Confitería del Molino durante el banquete con que el 
señor Fred W . Lange, gerente de la Paramount Films, S. A., de Buenos Aires, obsequió a los exhibí 
dores, empresarios y periodistas bonaerenses con motivo de la celebración del segundo aniversario de 

la Paramount en la Argentina. 



hartan la libertad de acción y de criterio. 
También anunció que, según noticias reci- 
bidas de la casa central, el carácter de las 
películas obedecería a una tendencia más in- 
ternacional y menos localista. 

También el señor Bauer tuvo frases feli- 
ces en las que subrayó las cordialísimas re- 
laciones existentes entre la Paramount y los 
señores exhibidores y empresarios. 

Oído el discurso final del señor Frugoni, 
presidente del Centro Cinematográfico, ter- 
minó el banquete que ha de contribuir, se- 
guramente, a realzar y dar mayor prestigio 
aún a la marca Paramount en la Argentina. 



Nueva York de Día y de Noche 

(Continuación de la página 31) 
tico el miedo y en ciertos casos son "clowns," 
parodiando grotescamente el gesto humano. 
Además de los monos supermimos y cori- 
feos, todos los demás animales son actores, 
desde los elefantes bajo el yugo que los que- 
branta, hasta la familia de osos payasos que 
sin saberlo parodian superándolos a Toto y 
Red Tom . . . 



Obra Maestra. — Chang es hoy la obra 
maestra del Cine por su originalidad, por su 
natural grandeza espectacular y por el osa- 
do ingenio de su técnica operatoria. ¿ Cómo 
pudieron, sin perecer, los fotógrafos tomar 
las vistas del asaltó elefantino, entre las pa- 
tas mismas de los monstruos ? ¿ Cómo logra- 
ron esos "close-up" de tigres y leopardos en 
que aun. el espectador cree sentir el soplo 
feroz ? ¿ Cómo se hizo para que la familia 
fuera seguida tan de cerca por la fiera ? . . . 
Desde las copas de los árboles y al ras del 
suelo, de arriba y de abajo, de todos los pun- 
tos posibles, parecen haberse tomado esas 
escenas que libran entero el secreto de las 
Selvas Vírgenes. . . 

Hermana en maestría de "Nanuck del 
Polo" y de "Moana del Mar Austral," es 
"Chang," obra que, uniendo al valor emo- 
cional y estético el técnico o fotogénico, sin 
recursos bastardos, realiza la difícil super- 
maestría. 

JOSÉ JUAN TABLADA, 

(De El Universal, México.) 

PAGINA 33 




Mensa/era tyarammuvt 




Sugestiones de Publicidad y Propaganda 



UNA INDICACIÓN AL EMPRESARIO 

Cada vez que el empresario haga uso del aparador o escaparate 
de un establecimiento de la localidad donde está radicado, para 
anunciar la película que exhibe en su teatro, ya sea por medio de 
tarjetones, banderolas, prospectos, o empleando fotografías de los 
principales artistas que la interpreten, deberá tener en cuenta que 
dispone de un vestíbulo más para la propaganda, de modo que cuan 
i-- más escaparates adorne, más vestíbulos añadirá al propio. Pro- 
cúrese siempre que lo que se exhiba en los aparadores de los esta- 
blecimientos de la localidad sea atractivo y que no desentone con 
el contenido general del aparador, y de esta manera recompensará 
con creces el favor que el dueño del establecimiento le hace, pues 
éste saldrá indirectamente beneficiado con su propia propaganda. 



Para la Propaganda Callejera 
LA L Y LA I DE "EL HERMANITO" 

Para la propaganda callejera de El hermanito sugerimos al 
empresario un truco de publicidad que ha sido puesto en práctica 
en los Estados Unidos con excelente resultado. Se trata de utili- 
zar para ello los servicios de dos individuos, uno bajo de estatura, 
procurando que se parezca lo más posible a Harold Lloyd, pro- 
tagonista de El hermanito, y otro alto que le sirva de acompa 
ñame. Si fuese posible encontrar en la localidad donde se exhibe 
la película un individuo que supiese andar con zancos, el efecto 
sería mucho mayor y más eficaz la propaganda. El empresario 
debería proveer al individuo de los zancos de un letrero de regu- 
lares dimensiones con la siguiente 
inscripción, u otra parecida: "Mi 
hermanito y yo vamos al cine a 
ver a Harold Lloyd." El grabado 
que aquí aparece dará al empresario 
una idea exacta de la eficacia de 
este medio de publicidad que le 
sugerimos. 




Disfrácese a una pareja, hombre 
y mujer, con la indumentaria típica 
de dos personas que viniesen de 
una aldea. Hágaseles recorrer las 
calles adyacentes al cine provistos 
de sendas maletas con la siguiente 
inscripción en ellas : "vamos al cine 
... .a ver "El Hermanito." 



Arréglese el vestíbulo del teatro 
en forma tal que simule la entrada 
de una casa de campo. Cuélguese, 
o coloqúese, de pie, en un lugar 
visible, un espantapájaros o pelele 
que se asemeje a Harold Lloyd, lo 
cual será sumamente fácil si no se 
olvida el detalle de los quevedos de 



carey, y disfrácese a unos dos o tres individuos al estilo tejano coi 
una estrella de latón, distintivo del sheriff, en la solapa. Los imple 
mentos de labranza estarán a la orden del día para la propagand; 
de este film. 



"TACONES DE GOMA" 

El título de esta película se presta a trucos de publicidad suma 
mente fáciles y atractivos. En toda localidad donde se exhiba estí 
película no faltarán zapateros que deseen contribuir, en beneficie 
propio, a la publicidad de Tacones de goma. Por ejemplo, consí 
gase la cooperación de la mejor zapatería de la ciudad para e 
siguiente truco : Coloqúese en la puerta del establecimiento a uj 
individuo calzado con un par de zapatos provistos de tacones di 
goma, los cuales golpeará repetidamente contra la acera. Pn> 
véasele de un cartel en el cual se lea la siguiente inscripción 
¿Cuantos choques soportarán un par de tacones de goma?, y 
a renglón seguido : La respuesta la hallaréis en el Teatro (aqu 
el nombre del cine donde se exhiba Tacones de goma). 






Como que se trata de una película de asunto detectivesco, man 
dése a la calle a un individuo estrafalariamente vestido, con un; 
sarta de tacones de goma atada al cuello y una lupa o catalejo en 
la mano, el cual se aplicará de en cuando en el ojo como tratando 
de encontrar algo que se le hubiese perdido. Coloqúese un letrerí 
en la espalda de ese individuo y, para mayor efecto, hágasele segui 
de un perro atado con una soga que él tendrá en la mano. 



"LA HORA DE AMAR" 

Para la propaganda de la película La hora de amar, de U 
Paramount, los relojes están, como es natural, a la orden del día 
Coloqúese un reloj de gran- 






des dimensiones (una es- 
fera de madera bastará pa- 
ra el caso) en el centro del 
vestíbulo del teatro durante 
la proyección de la película 
y con algunos días de anti- 
cipación a ella. En lugar 
de manecillas pueden em- 
plearse las figuras de Ray- 
mond Griffith y Vera Voro- 
nina, intérpretes principa- 
les del film. Al pie de la 
esfera puede colocarse esta 
inscripción u otra parecida : 
"La Hora de Amar" en este 
teatro." Si el empresario 
instalase un timbre eléctrico 
que tocase a intervalos, el 
efecto sería mucho mayor. 

El mismo reloj puede mon- Anuncio de plana entera reproducido de ui 

tarse en un camión como periódico japonés, publicado con motivo o|; 

, , ,, la apertura en Tokio del Teatro Hogakuza 

excelente propaganda calle- de ia p ar amount. 




PACIDA 34 




Mensq/era tyaranwunt 




Publicidad y Propaganda para el Empresario 




jera de la película. Co- 
mo que el título de 
esta película se presta a 
muy variados y diver- 
sos trucos de propa- 
ganda, dejamos a la in- 
ventiva del empresario 
emplear 1 o s métodos 
que él considere más 
adecuados para atraer 
el público a su teatro 
durante la exhibición 
de La hora de amar, de 

Aspecto que ofrecía el escaparate de la oficina ^ a Paramount. No ol- 

¿arcelonesa de la Paramount durante la reciente vidar al hacer la pro- 

isita que Mr. Adolph Zukor, presidente de esta ' , -r, , 

Compañía, hizo a España. paganda, que Raymond 

Griffith continúa siendo 
chistoso actor de la chistera, con lo cual dicho está que el som- 
ero de copa deberá ocupar un lugar importantísimo en el anun- 
) de este film. 



"TAMBORES DEL DESIERTO" 

Para la propaganda de esta película de la Paramount el empre- 
ño deberá tener presente que es la mejor que se ha producido en 
■ género desde que se estrenó El ocaso de una raza. Tambores del 
<<sicrto es, en algunos detalles, superior a aquella. Para el vestí- 
¡lo del teatro, disfrácese de indios pielrojas a un par de individuos 
( n sendos tambores, o tom-toms, los cuales redoblarán de tiempo 
tiempo con el objeto de atraer la atención del público. Adórnese 
vestíbulo del teatro y, de ser posible, parte del escenario, con 
getación del desierto, como cactos, nopales, chumberas, etc. Para 
publicidad impresa téngase presente que el autor del argumento 
Zane Grey, primer novelista en asuntos del Wild West de 
5 Estados Unidos. 



"LOCO DE ATAR" 

Una comedia que hace desternillarse de risa. Indudablemente 
lo mejor que se ha visto en su género desde muchísimo tiempo, 
da acción, cada movimiento, el más ligero cambio de expresión 
el rostro del protagonista, todo tiende a provocar la difícil risa, 
do que haya quien pueda estar serio cinco minutos contemplan- 
> Loco de alar. La trama del argumento está bien concebida y 
das sus escenas bien aunadas, con lo que se diferencia del giro 
neral de las comedias, que, las más de las veces, no son otra 
isa que una sarta de simplezas sin ton ni son, que surgen sin sa- 
:rse cómo y no van a parar a ninguna parte en definitivo. Loco 
' atar no pertenece a dicho género, es una comedia de verdadero 
genio, que indudablemente pasará a ocupar un dignísimo lugar 
itre los clásicos de la risa. Además tiene su moraleja: enseña 
>mo todos, el que más y el que menos, tenemos una personalidad 
gorosa dentro de nosotros mismos y que a veces es necesario 
>mper ciertas nociones falsas y preconcebidas para que ella sobre- 
ilga con pujanza, disipando temores y timideces que pueden des- 
uir una vida entera. Loco de Atar es un film que no debe dejar 
ver ninguna persona que tenga sentido humorista, teniéndose 



primero por entendido í¡ 
que la seriedad no ex- 
cluye el humorismo. 
W. C. Fields se ha su- 
perado a sí mismo en 
el papel del protago- 
nista. Ayúdale, muy 
acertadamente, la joven 
y simpatiquísima Mary 
Brian. 




Millares de aficionados al arte de la pantalla 
ütiít^tat * o hicieron acto de presencia en el Teatro Príncipe 

IVlü/UlZio j e Q a i eSt ¿ e Perih (Australia) para admirar la 

ENROLLADAS"" película "Reclutas sobre las olas," de la Para- 
mount. 
Para la propaganda 
callejera y de vestíbulo de este film pueden idearse una multitud 
de trucos, a cual más atractivo, teniendo en cuenta el carácter ín- 
timo de la prenda femenil a que alude el título de esta interesante 
película de la Paramount. A esa intimidad se debe, precisamente, 
que nos abstengamos de hacer ninguna sugestión directa de publi- 
cidad como acostumbramos en otras películas de carácter menos 
delicado que Medias enrolladas, dejando que cada empresario las 
enrolle o desenrolle tan discretamente como pueda. 



"BEAU GESTE" EN BARCELONA 

Por la pantalla del Coliseum, de Barcelona, pasó en esos últimos 
días la magnífica película Beau Geste, de la Paramount. Gazel, 
crítico de la revista Popular Film, de la Ciudad Condal, dice que 
Beau Geste "es un diamante ele purísimo oriente que lanza sus vivos 
destellos en medio de las mortecinas luces de otras piedras, éstas 
de quincallería," y más adelante añade : "Beau Geste es una gran 
película sin adjetivos ni hipérboles; una película destinada a elevar 
la categoría del séptimo arte." 



LA TRINCHERA 

La actuación de Pola Negri se eleva a cumbres de alta emoción 
dramática en su nueva película La trinchera. Es una de las produc- 
ciones más originales inspiradas por la tragedia de la Gran Guerra, 
pues ofrece una faceta nueva, original, que jamás había sido pre- 
sentada. 

La vida detrás de las trincheras difiere mucho de la vida en el 
propio campo de batalla. En éste impera el odio, en aquél otro lu- 
gar, por una de esas paradojas tan comunes en la vida, el amor no 
es sentimiento desconocido, aun entre los mismos enemigos que mo- 
mentos antes pudieron haberse encontrado frente a frente con las 
armas en la mano. 




Escena típica de "Alas," película de palpitante actualidad, que se estrenará 

en breve. 



PAGINA 35 







Un Film de 
Grandioso Éxito 



Harold Lloyd Corporation 

EDITORES 

Distribución Paramount 

La película EL HERMANITO es lo 
mejor que hasta ahora ha hecho 
Harold Lloyd, el incomparable mago 
de la risa. Posee todo el sentimiento 
de "El favorito de la abuela" y toda la 
gracia cómica de "El Colegial Nova- 
to." ¡ Batirá todos los records de 
contaduría! 



Distribución gratuita 



País de origen: E. X,". 



0R& 



Mema/era ^arammmt 




<¡SL 



Estudios de la Paramount en Hollywood 




PAGINA 2 



MENSAJERO PARAMOUNT 

REVISTA MENSUAL PUBLICADA porel DEPARTAMENTO EXTRANJERO 

DEDICADA al EXHIBIDOS 



O. R. GEYER 

Director de Publicidad 
VOL. VI 




PARAMOUNT FAMOUS IASKY CORPORATION 
PARAMOUNT BUILDING, NEW YOKK 



OCTUBRE 1927 




J. VENTURA SUREDA 

Editor 

No. 4 



Wamoont, He Aquí la Palabra 



^L empresario cinematográfico sabe perfectamente que la pa- 
I i labra Paramount, o supremacía, que es lo mismo, cuando 
está estampada en una película, no es una palabra vana sino 
promesa cumplida, o un cheque al portador cobradero en la 
lúlla del teatro del empresario que la exhibe. Esto, que ha 
'ido a ser axiomático en el mundo de la cinematografía, es una 
íostración palpable de la confianza implícita que el exhibidor 
;matográfico, como se dice por aquí, tiene depositada en la Para- 
unt y en lo que este nombre de fábrica 
resenta. ¿ Y qué representa el trad-e- 
"k Paramount estampado en una pelí- 
i? 

Representa, comenzando por lo pri- 
:o, un cuidado meticuloso en la se- 
fión de los argumentos, especialmente 
lo que a su catolicidad o universalidad 
refiere ; representa interpretación es- 
rada, unida a una dirección insupera- 
, pues la norma de la Paramount, des- 
que en sus orígenes trajo a América a 
^ran Sara Bernhardt, hasta estos días 
e acaba de abrir de par en par las 
?rtas de su estudio californiano al 
mer actor cinematográfico de Europa, 
eminente Emil Jannings, por la pan- 
ja donde se han proyectado las pelícu- 

producidas por la Paramount ha des- 
: Ido una legión de cineastas que ha contribuido de manera inne- 
■)le a elevar la incipiente industria cinematográfica a la categoría 

séptimo arte que hoy indisputablemente ocupa. 
; Paramount representa, asimismo, un lujo verdaderamente asiá- 
(p en las películas que así lo requieren y una propiedad escénica 
? no en vano está puesta en manos de los mejores artistas ameri- 
ios y europeos ; representa, last pero de ninguna manera least, 

Ía emplear la expresión inglesa, una distribución tan genuina- 
ite universal, que se extiende hasta los últimos confines de la 
ra. Parafraseando la célebre expresión atribuida a un famoso 
tiarca español, alguien ha dicho que jamás se pone el sol en los 
ares donde está representada la Paramount. 
Frontero a nuestra mesa de trabajo donde redactamos estas cuar- 



SUMARIO 


ij 

i 

li! 


i !jj 

; De los argumentos contenidos en este ! 


! número : 


i 




Página l 


! "PAZ EN LA TIERRA" 


... 5 i 


'EL MUNDO A SUS PIES'. . . . 


... 9 j 


! "MADAME POMPADOUR" .... 


...13 i 


! "LOS DIEZ MANDAMIENTOS 


i 


! MODERNOS" 


...17 


j "EL HOMBRE QUE TRIUNFO" 


...21 | 


! "SALVADLA, BOMBEROS" . . . 


25 : 

1 


"EL ULTIMO BANDIDO" 


.29 ! 


: i 

í ---i 



tillas, tenemos un inmenso mapa terrestre en el cual aparecen in- 
números puntitos de diferentes colores, según la importancia del 
país, cinematográficamente hablando, cada uno de los cuales repre- 
senta una oficina de la Paramount. Ciento ochenta puntitos estra- 
tégicamente situados en las cinco partes del planeta que habitamos 
(con excepción de los Estados Unidos), desde Tokio a Lisboa y 
desde Copenhague a El Cabo, en el África del Sud. 

Por medio de un sistema de distribución que no tiene igual en 
ninguna otra rama de la industria mo- 
derna, cuyo centro reside en el corazón 
de la gran urbe norteamericana, las 
películas que se exhiben en el famoso 
Broadway neoyorquino son simultánea- 
mente transportadas por el medio de lo- 
comoción más rápido, no pocas veces en 
aeroplano, a lejanos países en donde son 
igualmente admiradas y aplaudidas por 
gentes de otras razas, de otras religiones, 
que se expresan en distintos idiomas, 
pero que todos ellas experimentan idénti- 
cas emociones como miembros de una 
gran familia, la familia humana, unida 
más y más cada día por la gran fuerza 
de unificación del cinematógrafo. 

Cuatro son las películas que en estos 
momentos atraen la atención de todo 
Nueva York: Él destino de la carne, in- 
terpretada por Emil Jannings ; Paz en la tierra, en la cual la genial 
actriz Pola Negri interpreta el papel de protagonista; Underworld, 
una película en cuyo reparto figuran George Bancroft, Evelyn 
Brent, Clive Brook y Larry Semon, y Alas, un film de gran actua- 
lidad dedicado a los intrépidos aviadores del mundo, en el reparto 
del cual se incluyen los nombres de Clara Bow, Arlette Marchal, 
Charles Rogers, Richard Arlen y Gary Cooper. 

Estas cuatro películas, para no mencionar más que los títulos 
que actualmente son la sensación de Broadway, son producto típi- 
camente Paramount, es decir, supremo, como quiere darnos a en- 
tender el nombre inglés estampado al principio y al fin de las pelí- 
culas de esta umversalmente popular marca de fábrica. 



]niig|ll||Illllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllilllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllill!lSIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIMIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!ll3]]]]]]]]3]]339n3l 



PAGINA 3 




Mensa/era ^aranwiuit 




Los Últimos Grandes Estrenos Paramour 

Impresiones de un espectador imparcial 



"PAZ EN LA TIERRA" 

HE aquí una historia que ofrece el in- 
terés siempre inextinguible de las 
situaciones paradójicas. Paz en la 

Turra, llámase, con visión sublime de este 
día lejano en que la paz sea patrimonio efec- 
tivo de este reino, pero Paz en la Guerra 
podría llamársele también, porque la paz 
más excelsa es la paz del alma, la paz del 
corazón, y ésta puede subsistir, aunque la 
sangre corra a torrentes en el estridor des- 
concertante de la batalla. Paz paradójica es 
la de Arquímedes muriendo atravesado por 
la hoja fría, ante la mesa donde solucionaba 
sus profundos problemas geométricos; paz 
paradójica es aquélla que, imperiosa, esta- 
blece el dulce amor entre dos seres que mili- 
tan en campos opuestos, separados por el 
abismo infranqueable de los odios, por el 
surco fatal y martirizante de la trinchera. 

En esta película de gran efecto escenográ- 
fico y profundo sabor psicológico, la emi- 
nente y admirable Pola Negri despliega, en 
grado máximo, sus soberbias cualidades de 
gran actriz dramática, las mismas cualidades 
que tan lozanos laureles siempre le han va- 
lido; y que aquí, en Paz en la Tierra, des- 
cuellan con mayor intensidad, como si la ar- 
tista, arrebatada por la trama y por la pro- 
fundidad emotiva de la obra, hubiera alcan- 
zado a superarse a sí misma, haciéndose más 
intensa, logrando desplegar con mayores 
bríos sus expresiones de bondad, de compa- 
sión, de odio, de duda, fundiéndolas todas 
en el crisol ardiente y sensitivo de su alma 
hasta producir el fino metal de las emociones 
supremas, del sentimentalismo superabun- 
dante del espíritu, que, cual oro del alma, 
se resiste al ataque de todos los ácidos, re- 
chaza la contaminación de todas las impure- 
zas: el amor, el amor que todo lo dora, que 
todo lo refina, que todo lo endulza y lo re- 
dime y lo purifica. 

Pola Negri es la Marta de Paz en la 
Tierra, la perla preciada y bien querida de 
los campos placenteros de la bella Norman- 
día; la joven que entre los rigores y los 
odios de una tierra sumida en los infiernos 
malhadados de la guerra, responde valerosa 
ai llamado de su corazón, que le dice impe- 
rioso : ama, ama. . . 

Pero el objeto de su cariño, desgraciada- 
mente, es uno de los enemigos de su amada 
PACiy i t 



Francia, un prisionero de guerra que siente 
sobre sí el desprecio abrumador contra el 
teutón empedernido ; contra el que cruzó en 
son de guerra los confines pacíficos de un 
pueblo feliz que vivía al arrullo de las églo- 
gas de sus pastores guardadores de rebaños ; 
contra aquél a quien la opinión popular ha- 
cía responsable de todo lo ocurrido ; el es- 
pectro que, cual otro jinete de la revelación 
apocalíptica, sólo fuera mensajero de mise- 
rias, de crímenes y penalidades. 

María, tal como ha logrado encarnarla 




Pola Negri. protagonista de "Paz en la tie- 
rra" y Mauritz Stiller, célebre "metteur' 
sueco, director de la película "The W ornan 
on Trial" que se estrenará en breve. 



Pola Negri en el plateado de la escena mu- 
da, simboliza un carácter elemental de ras- 
gos eminentemente humanos, genéricos, in- 
mensos y cosmopolitas; un carácter impere- 
cedero ; un carácter que existió en los tiem- 
pos remotos de las guerras de la Esparta con 
la Grecia y de la antigua Roma con Cartago 
devastada; un carácter que existe y existirá 
eternamente por los siglos de los siglos, por- 
que el alma humana es y será siempre esen- 
cialmente la misma, idéntica en sus pasiones 
y quereres, como inextinguible es la estrella 
luminosa del espíritu, que dirase encendida 
por la mano del Supremo ber pai a alumbrar 
los pasos de la humanidad siempre indecisa 
y vacilante, que sigue una estrella, sin saber 
el porqué brilla, ni quien la encendió, sola- 



mente porque es estrella y refulge sob 
fondo tenebroso de la nada, y habla sileí 
sámente de algo inefable que todos ansí; 
y queremos y adoramos, de este algo qu 
sabemos como describir pero que sent 
y que llamamos, sin saber lo que decime 
esencia sublime del divino amor. 

Tal el símbolo que nos ofrece Pola iN 
en su soberbia interpretación de Paz c 
Tierra, la película que, indudablemente 
brá de dar la vuelta al mundo, conquist; 
voluntades y despertando espíritus dorm 
predisponiendo al amor y a la bienavt 
ranza, que sólo percibimos como un p; 
reflejo de lo divino ignorado, de lo que 
las ley T es del Universo todo y nuestra ve 
tad y nuestro corazón y nuestro ente 
miento. 

Todos los críticos que han visto la 
cula han estado unánimes en proclamad, 
película ideal para el alma dramática de 
Negri," pero yo iría más lejos, yo la lk 
ría la película ideal para el alma humar 

"Vi la guerra por mis propios ojos 
puesto en mi actuación todo aquéllo que 
inspiró la fuerza evocativa de los rec 
dos." Así es como Pola Negri resuir 
autojuicio de su obra. 



"EL MUNDO A SUS PIES' 

En este film de la Paramount, Flor 
Yidor se nos presenta como la esposa d 
abogado cuva profesión ella practica I 
más inteligencia y buena suerte que el el 
pañero que el picaro destino le depail 
Dejando a un lado los incidentes córrl 
que tanto abundan en la película, hay ei 
dos ellos un fondo humano y un elem< 
de fina ironía tan sutil, que puesto en m¿ 
de la protagonista, hace de El mundo a 
pies una de las obras cinematográficas 
divertidas e interesantes que se han llev 
en estos últimos tiempos a la pantalla, 
mujer moderna, la que en su hogar des 
peña el papel que normalmente estaría 
servado al marido, quien queda fata 
inevitablemente relegado a un segundo 
no, está admirablemente encarnada eij 
persona de Florence Yidor, de cuyos m 
mientos tan naturales y libres de toda a¡ 
tación, está pendiente el espectador dj 
que esta inimitable artista aparece en la jj 
talla hasta el final e inevitable fade-out, 
precede al consabido fin. 




Mensa/ero ffarammuvt 




PAZ EN LA TIERRA" 



ARGUMENTO 

Narración de C-ornelius 

"IRA en los días aciagos del agosto de 
1 j 1914 cuando sonó por los campos ver- 
deantes y apacibles de la Normandía 
pregón anunciador de la catástrofe, para 
ichos increíble, de la guerra. El alemán 
)ía traspasado las fronteras del Rin y se 
xipitaba como una avalancha sobre París, 
;ioso de dar el golpe de muerte que aca- 
:a con el espíritu inmortal de Francia. 
■ s jóvenes acudían presurosos a alistarse a 
s para ofrecer su sangre en holocausto 
la patria, y María vio como partía su 
mano para el frente dejando abandona- 
) las labores de la cosecha que ahora que- 
ja por entero a cargo de ella, por ser de- 
siado anciano su padre para los rudos 
bajos del campo. 

Í 'asados los primeros días, cuando el hori- 
te de Francia se presentaba con los más 
.jros colores, casi perdidas por entero la 
y la esperanza, vinieron aquellos 
¡os en que, cambiando repentina- 
jnte la suerte de los combates, el 
migo teutón emprendió la retira- 



da, dejando abandonados a la retaguardia 
buen número de combatientes que no tuvie- 
ron otro recurso que rendirse a discreción, 
dejando caerse prisioneros. 

El alto mando militar francés requisó la 
finca de la familia de María y construyó al- 
rededor de los campos una alambrada, con- 
virtiéndola en campo de concentración para 
los prisioneros. 

María, cuyo patriotismo era de los más 
exaltados y verdaderos, al dolor de ver la 
partida de su hermano, de ver casi abando- 
nada la casa ancestral con todos sus frutos 
en la época de la cosecha, tuvo que soportar 
el que le ocasionaba la obligación de aten- 
der, alimentar y cuidar de los prisioneros, 
los enemigos de su patria, los que habían 






invadido la tierra y dispa- 
raban en las trincheras con- 
tra los propios miembros 
de su familia. 

María, no obstante su na- 
tural ternura e inclinacio- 
nes bondadosas, se esfor- 
zaba por odiar a aquellos 
hombres que la rodeaban y 
que la miraban, muchos de 
ellos, con miradas de deseo. 



y la piropeaban con palabras que no en- 
tendía. 

Entre los que no apartaban la vista 
de María se encontraba Osear, 
un joven alemán que había pa- 
sado buena parte de su vida 
en París, como empleado de 
una casa de comercio. Dicho 
sea en honor del prisio- 
nero, no eran vulgares los 
sentimientos que embarga- 
ban su alma. En silencio, 
con las restricciones que su 
calidad de enemigo le im- 
ponían, Osear alentaba un 
sentimiento digno, p u r o, 
que no se atrevía a expre- 
sar, estaba enamorado de 
la hermosa María. 
* * * 

— ¡ Socorro ! . . . ¡ Socorro ! . . . 
— gritaba en las primeras horas de la 
noche la guardiana del campamento 
de prisioneros. Y oíanse otros gritos e im- 
precaciones que salían de la casa del gra- 
nero. 

El lugar era apartado y de poco hu- 
biera valido el gritar si Osear, a quien se 
había dado un trabajo- en las labores de 
la granja, no hubiera estado cerca del gra- 
nero de donde partían los gritos. Recono- 
ciendo la voz de María, sin vacilar, echóse 
sobre la puerta y se encontró a la joven 
luchando por desasirse de los brazos de un 
sargento francés que había creído propicio 
el lugar para llevar por obra sus malsanas 

PAGINA 5 



kOMH 



Mgnsa/era ^aranwunt 




\ .I..I |.li Zukor 

Jesse I I i-k\ 

I' I I NC/I/II/I 

/ un retículo 

l'iiriimounl 



CLIVE BROOk 
E1NAR HANSON 

Producción de 

ERICH POMMER y 
ROWLAND V. LEE 




"Paz en la Tierra" 



L)()LA NEGRI. la actriz de las impetuosas 
pasiones, en una película hecha expresa- 
mente para ella. Pola Negri está inimitable 
e insustituible en el emocionante papel de 
una heroica mujer eme lo sacrificó todo por 
el amor de un hombre tan heroico y abne- 
gado como ella. 



Basada en una famosa novela del 
célebre novelista inglés Hall Caine. 
Adaptación de Jules Furthman. 
Versión cinematográfica de Jules 
Furthman y Ronland V. Lee. 



intenciones. Osear arrojóse sobre el sar- 
gento y. dominándolo, lo arrojó a viva fuer- 
za del granero. 

II accidente tuvo peligrosísimas conse- 
cuencias. El hecho de que un prisionero 
atacara a uno de sus guardias era grave y 
llevaba consigo la pena usual en tales cir- 
cunstancias: la ejecución sumaria. Osear, 
que tras el uniforme del soldado ocultaba el 
espíritu del caballero, no hizo nada por de- 
fenderse, aceptó la acusación, para que el 
nombre de su muy querida Alaría no andu- 
viera de labio en labio. 

Sin embargo, la conciencia de María no 
podía permitir que un hombre, aun siendo 
un enemigo, tuviera que sufrir por un cri- 
men que no bahía cometido, que ni tal cri- 
men era. sino acción noble y digna y caba- 
lleresca, merecedora de las más altas v cum- 
plidas alabanzas. 

.María se presentó ante el consejo de 

PAGII\ l 'i 



guerra y declaró la verdad, obteniendo la 
libertad del alemán y el castigo del delin- 
cuente. * * * 

Desde aquel día, la vida de la heroína fué 
un infierno. El apasionamiento popular no 
podía concebir que una hija de Francia hi- 
ciera declaraciones a favor de un alemán y 
acusara del delito a uno de su propia sangre, 
pero María, odiada y despreciada por el 
populacho que la abrumaba con desdenes e 
invectivas, halló consuelo en sus penas en 
el amor sincero del alemán, que ya no le era 
desconocido. 

El dolor vino más tarde a hacer más in- 
tensa la compenetración de las dos almas, la 
del alemán y la de la francesa. En un parte 
oficial se contaba al hermano de María entre 
el número de los desaparecidos. En una 
carta que recibía Osear se le daba la triste 
nueva de que su hermanita había sido víc- 
tima de la metralla de uno de los aviones 



enemigos. He aquí una francesa y un 
man que sufrían igualmente y en la mi 
forma los horrores de la guerra, sintie 
con mayor intensidad la desgracia de 
suyos que la propia. 

Vino el día bendito del armisticio, cua 1 
en todos los pueblos se saludaba la nv 
aurora y se entonaban cánticos de paz e 
tierra. Osear y María creyeron que ei 
el tumulto de la alegría popular hab 
abierto para ellos el cielo de la felicida,! 
la ventura, pero bien pronto se dieron ctl 
ta de cuan lejos estaban de la realidadjl 
las cosas. La paz en la tierra no ha'j 
traído en todos la paz del corazón. Subí 
tía el odio, los hombres de los diverso- 
ses seguíanse despreciando. No era posj 
que ambos construyeran su nido en el tes! 
original de sus amores, pero Osear teníál 
remedio. Irían a Alemania, allí, bajel 




Mensq/ero tyarammmt 





10 hospitalario del hogar de Osear, su 
cidad podría deslizarse en un ambiente 
tolerancia y de dulzura. Pero en Ale- 

uiia, al igual que en Francia, la paz de la 
ra no había traído la paz de los corazo- 
Oscar recibía carta de su madre di- 
adole que de modo alguno aceptaría como 

ira a una mujer francesa. Así, de este 
po, encontrábanse ante un problema mes- 
ado, ¿adonde ir? ¿adonde colgar el nido? 
[les ofrecería el mundo un retiro de paz 
p ventura? 

# # # 



or la carretera del pueblo, cubierto 

(ro, con paso vacilante, apoyándose en 

ton que hacía las veces de lazarillo, 

jlado francés, todavía en su 

Iforme, se iba acercando pe- 

iamente e inquiría de los 

los caminantes para que 

jaran sus pasos a la granja 

1 tan valientemente admi- 
rara María. Sus ojos se 
ban en un punto lejano al 

Iizonte, inmóviles, vidrio- 
Era un soldado francés 
y como recuerdo de la gue- 
. quedaba condenado a las 

Irnas tinieblas de la noche. 
Llegó, por fin, a la puerta 
la granja, y allí fué recono- 
p por varias gentes del pue- 
Era el hermano de Ma- 
que regresaba del limbo de 
perdidos. 

Las primeras palabras que 
uchó fueron de reproche 
a su hermana. ¡ Trai- 



de 
un 
un 



cion ! . . . Una francesa enamorada de 

un enemigo. 

No contestó el ciego, y, acompañado 
de la turba de maldicientes que le 
guiaban en su paso, entróse por 
el portal de la verja y no tardó 
en hallarse ante la presencia de 
su hermana. 

Abrazáronse los dos y con fu- 
dieron sus lágrimas en un abrazo 
de ternura fraternal en que la 
sangre se alborozaba de volver a 
sentir el calor de la propia san- 
gre. 

— ¿ Dónde está el alemán, Ma- 
ría? — preguntó el ciego, sin de- 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

POLA NEGRI 

e n 

"PAZ EN LA TIERRA" 

("Barbed Wire ,, J 
con Clive Brook y Einar Hanson 

Producción Ekich Pommer — Rowland V. Lee 

Asunto original de HALL CAINE 

Adaptación a la pantalla de JULES FURTHMAN 

y ROWLAND V. LEE 

Productor asociado: B. P. SCHULBERG 

Película Paramount 

REPARTO 

María Pola Negri 

Osear Clive Brook 

El hermano Einar Hanson 

El padre Claude Gillingwatér 

Un vecino Gustav von Seyffertitz 

El comandante Charles Lañe 

Hans Clyde Cook 

El sargento Ben Hendricks, Jr. 




jar escapar la más ligera expresión de sus 
labios firmes y cerrados pero bondadosos y 
benevolentes. 

— Aquí, en la casa — contestóle María, tí- 
mida y temerosa, temiendo la explosión de 
la cólera fraterna. 

— ¡ Que venga ! — ordenó el ciego, con la 
misma inmovilidad con que el dolor y la 
ceguera habían plasmado las facciones toda- 
vía hermosas de su rostro. 

Y al momento, entre las miradas furiosas 
de los vecinos, que días antes entonaran, 
cuando el armisticio, cánticos entusiastas de 
paz en la tierra, se presentó el alemán, ca- 
bizbajo, triste, como culpable de un crimen 



I 




P AGÍ y A 7 



,-•_•• 






Mensa/era paramount 








director técnico, es americano ; Pola Xegri es polaca ; 
Caine, autor del argumento, es inglés. 



Entre los comparsas, "extras" y supernumerarios 
infinidad de mejicanos, españoles, americanos, centro y 
americanos e individuos de otras nacionalidades. 



alevoso y fratricida. Apenas se atrevía a levantar la vista cuando, 
con sorpresa, vio que el ciego se le acercaba con los brazos abier- 
tos y lo abrazaba estoicamente. Sintió un ósculo en su mejilla y 
oyó las primeras palabras de consuelo en aquel ambiente hostil que 
ante él se había levantado siempre amenazante. 

— Hermano, haya paz en nuestras almas. Solamente cuando 
impere la paz del corazón será posible que exista la paz en esta 
tierra. . . 



NOTAS CORTAS DE PUBLICIDAD 

Para la construcción del cercado de espino artificial de Paz en 
la tierra, en el cual se confinaron a miles de prisioneros de guerra 
alemanes, se emplearon veinticinco kilómetros de alambre espinoso. 
\ arios meses antes de dar comienzo a la impresión de las escenas 
de Paz en la tierra, el departamento de vestuario y atrezzo del 
estudio de la Paramount trabajó noche y día para confeccionar 
uniformes para los centenares de soldados alemanes y franceses 
que en ella toman parte. 



Para amueblar con toda propiedad la casa de campo de la Nor- 
niandía, en la cual se desarrollan las escenas principales de la 
película Paz en la tierra, la Paramount mandó un representante a 
aquel famoso departamento francés para que comprase "sobre el 
terreno" todo el mobiliario necesario a fin de mantener la mayor 
fidelidad en todos los detalles de la película, y así se hizo. Ni uno 
solo de los muebles que verá el público en las habitaciones de la 
casa solariega de los padres de la protagonista del drama ha sido 
construido en los Estados Unidos. 



POLA NEGRI LA ACTRIZ SUPREMA] 

Por Ericli Pommer 

Aunque son muchas las películas que he dirigido po 
compañía UFA, de Berlín, jamás tuve el raro privilegio 
trabajar con Pola Negri, la más grande de las actrices ( 
máticas contemporáneas, hasta que entré a formar p; 
del cuerpo de directores de los estudios de la Paramo 
en California. 

Allí tuve el gusto de ver realizados mis tres más gr 
des deseos : oportunidad de combinar los métodos ara 
canos de producción con la llamada técnica europea ; 
poner de los dos mejores argumentos para escoger de ei 
ellos el que desease para dirigir mi primera película ara 
cana, y conseguir que Pola Negri fuese la protagonista de mi " 
but" en los Estados Unidos. 

Con Pola Negri hice Hotel Imperial, la película que después 
doce meses de su estreno continúa exhibiéndose triunfalmente 
los principales teatros del mundo. Y ahora, en colaboración 
Rowland V. Lee, hemos producido Paz en la tierra, película que 
mi opinión supera a aquélla. 

Pola Negri, la insustituible protagonista de Paz en la tic 
caracteriza el personaje femenino que mejor se adapta a su t 
peramento artístico. Diríase que el papel de María, la sencill 
dulce campesina de la Normandía, fué creado por Hall Caine 
la imaginación del eximio novelista fijo en ella. 

No encuentro palabras con que agradecer a la Paramoun 
acierto que tuvo su director general de producción al propor 
narme un colaborador tan eminente y hábil como Mr. Rowland 
Lee para que me asistiese en la parte técnica del film. 

Para terminar diré que a mi juicio Paz en la tierra es el m¿ 
argumento en su género que se ha llevado a la pantalla. Reo 
por ello su autor, Mr. Hall Caine, mi felicitación más entusiast; 



Muchos de los soldados que aparecen en las escenas de la 
película Paz en la tierra son veteranos de la gran guerra. Luis 
Van den Ecker, subdirector técnico de la película, sirvió durante 
nueve años en las filas de la Legión Extranjera francesa; Einar 
Hanson, intérprete del papel de hermano de la protagonista, es 
sueco; Eric Pommer, director del film, es alemán; Barón Gustav 
von Koczian, ayudante de Pommer, es austríaco; Rowland V. Lee, 



EL SONIDO "EN LA PAN- 
TALLA" 

En las escenas finales de la pelí 
cula Paz en la tierra hay un momen- 
to de verdadera intensidad dramá- 
tica, cuando el eco de los tambores 
bélicos parece retumbar en la blan- 
ca pantalla. Este maravilloso efec- 
to originó en la privilegiada mente 
de Erich Pommer. director de la 
película, y consiste en hacer apa- 
recer ante los ojos atónitos del 
espectador una columna intermina- 
ble de tambores que a medida que 
avanzan adquieren proporciones gi 
gantescas llevando al observador la 
impresión de que se halla envuelto 
en una oleada inmensa de sonido. 




Pola Negt-i 



PAC1\A 8 




Mensajera tyaramaunt 




'El Mundo oc Sus Pies" 



DOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

FLORENCE VIDOR 

e n 

"EL MUNDO A SUS PIES" 

("The World at Her Feet") 
con 

ARNOLD KENT 

Dirección de LUTHER REED 

líunto tomado de una obra de GEORGE BERR 
y LOUIS VERNEUIL 

aptación a la pantalla por DORIS ANDERSON 
Película Paramount 



REPARTO 

lia Florence Vidor 

cardo Arnold Kent 

I ma Margaret Quimby 

Doctor Pauls Richard Tucker 

detective William Austin 

cliente David Torrence 






ARGUMENTO 



Narración de José Liado de Cosso 

¡7\L calendario marcaba aquel día, para 
¡I i los esposos Randall, una efemérides 
importante, la dulcísima e inolvidable 
primer aniversario de su casamiento. 



Ambos cónyuges practicaban juntos sus 
carreras de abogado, mas todas las com- 
plicaciones de la vida legal no bastaban a 
empañar en lo más mínimo la límpida luz de 
aquel recuerdo que tan fuertemente brillaba 
en el cielo de su felicidad. 

— Ricardo — decíale Julia — a su marido — , 
¿has pensado en lo que para nosotros signi- 
fica este hermoso día ? 

— No, no encuentro en que se diferencia 
de todos los otros — contestábale Ricardo, es- 
forzándose por aparecer ingenuo y olvida- 
dizo. 

Y mientras, un velo de decepción velaba 
momentáneamente la sonrisa zalamera que 
dibujábase poco antes en el rostro franco 
y expresivo de Julia. 

— Pues toma, toma eso y procura refres- 
carte un poco la memoria — le replicaba. 

Y Ricardo tomaba entre sus manos un 
lindo estuche en el que resaltaba un ele- 
gante encendedor automático, junto con una 
pequeña cartulina que rezaba : "A Ricardo 
en nuestro primer aniversario." 

El olvidadizo esposo fingió un ataque de 
crudo enojo y se empezó a recriminar con 
altas voces, acusándose de todas las san- 
deces, y exclamando repetidamente : 

■ — ¡ Estúpido de mí ! ¡ Ol- 
vidar un día como este ! 
Julia, llévate el sombrero de 
la mesa y no me hables, me 
desprecio, soy un ingra- 
to. , . Llévate, llévate el 
sombrero de la mesa. 

Julia, aunque lastimada 








interiormente, ante las repetidas demandas 
de que se llevara el sombrero, cosa que no 
poco rara le parecía, lo cogió por fin, para 
hacer lo que se le decía, mas al levantarlo 
vio debajo de él un hermosísimo broche de 
diamantes refulgentes, que se destacaban 
como diminutas estrellas contra el fondo de 
terciopelo oscuro del estuche. 

— ¡ Oh ¡ ¡ Qué hermosura ! . . , 

— ¿Y creías tú, toñtuela, que podía olvi- 
darme de un día como ese ? . . . 




PAGINA 9 




Mgnsa/era tfaranwunt 




ÍVIDOR 







"EL MUNDO 
A SUS PIES" 



con ARNOLD KENT 

EL problema insoluble de una mujer que pre- 
firió tener el mundo a sus pies que el esposo 
a su lado. 

Una comedia de una ironía tan fina y punzante 
que cautivó inmediatamente al público y a la crí- 
tica de Nueva York. 

Un film de la Paramount que será admirado y 
aplaudido en cuantas partes se presente. 

Dirección de LUTHER REED 
Una Película Paramount 



! ningún empresario se le escapará la importancia que para la publicidad y propaganda tiene este grabado y los demás por el mismo estilo que aparece 1 
en (itrns páginas de esta revista, atractivos, económicos y de fácil reproducción al tamaño que se desee para publicarlos en el programa, en los boletines 

gacetillas y en la Prensa de la localidad. 



('me i años después, la llegada del mismo 
día encontraba a los Randall envueltos en 
mía "la de prosperidad comparable solamen- 

i n aquella otra ola de felicidad en que 
habían transcurrido los primeros años de su 
matrimonio. 

Julia, merced a sus grandes triunfos en el 
foro, se había convertido (ti consejero legal 
de uno de los ferrocarriles más ricos v po- 
derosos de la época. Ricardo, por un ca- 
pricho inexplicable de la rueda de la for- 
tuna, se había convertido en millonario, ga- 
nando en litigación una herencia que desde 
un principio había dado por perdida. 

— Julia — decíale Ricardo a su cara esposa 
en este nuevo aniversario — ; te acuerdas de 

/■ IGINA 10 



que día es ese ? 

Después de una ligera duda y una mi- 
rada rápida al calendario. Julia contestábale 
con una sonrisa no exenta de sorpresa : 

—Es nuestro día, Ricardo, pero ¿quieres 
creer que con tanto trabajo casi se me ha- 
bía pasado desapercibido? 

Ricardo no pestañeó, pero sintió un dolor 
agudo en el corazón, y replicóle: 

—Pues yo no me olvido. Julia. 

Y. así diciendo, puso ante sus ojos un 
hermoso brazalete en el que resaltaban, en- 
garzadas alternativamente, las esmeraldas 
con los diamantes. 

— ; Qué hermoso ! — exclamó Julia, pero 
después de ligera reflexión añadió a las pri- 



meras palabras de entusiasmo — Sí, muy V 
moso, demasiado hermoso, pero si quii 
ras hacerme más contenta, te pediría 
hicieras una cosa, que cambiaras esta j 
por una enciclopedia profesional que 
está haciendo mucha falta. 

Ricardo le prometió complacerla en 
deseo, pero no pudo reprimir una expre. ü 
de reproche y desaliento. 

— Ya lo veo, estás tan enfrascada erí 
bufete que ya nada de lo que a mí me gi! 
te satisface. 

Y salió airadamente del despacho de 
mujer, maldiciendo de la profesión qur 
estaba robando su cariño lentamente. 

Hallábanse las cosas en este nuevo est( 




Mensajera tfaranwunt 




lando, por ley universal, inevitable, cuando 
descontento empieza a levantar su cabeza 
? hidra en los hogares desapacibles, vino a 
itrar en escena la tercera personilla que 
impleta siempre el triángulo de las trage- 
ias domésticas. Esta -tercera persona se 
iamaba Alma. Era una rubia de espíritu 
¡dependiente y voluntarioso que, cansada 
a de llevar el yugo, para ella no muy pe- 
ido del matrimonio, buscaba y rebuscaba 
i forma de poder deshacerse, de una vez 
ara todas, de un marido que no era malo 
ero que se le había hecho insoportable, 
'acardo, a su vez, creyó que la rubia caía 
ue ni de perlas para provocar los celos 
e su esposa, cuya frialdad o indiferencia 
i traían todo mollino y desapacible. 

En resumen, Ricardo y Alma necesitaban 
'1 uno del 
itro, aunque 
;os fines que 
ersiguieran 
^ueran bien 
istintos. Ri- 
cardo quería 
'íacer más 
suya a su mu- 




jer. Alma quería hacerse del todo ajena de 
su marido. 

Menudearon las visitas y los paseos, las 
conversaciones amables y engañosas y las 
situaciones comprometedoras a toda vista, 
los regalillos, los billetes amorosos y otras 
menudencias que pueden convertirse en evi- 
dencia descomunal cuando un abogado sabe 
aderezarlas con una salsa picante que haga 
arder los ojos de un juez más severo y doc- 
trinario que discreto y entre los regalos de 
Ricardo a Alma figuraba, nada menos, que 
aquel hermosísimo brazalete que desdeñara 
Julia por una enciclopedia de derecho posi- 
tivo. 

Todo estaba dispuesto a maravilla para 
que los dos enamorados sin amor cayeran en 
las redes de una esperada sorpresa, y recon- 
quistara Ricardo el amor de su mujer, y per- 
diera Alma la compañía antipática del 
doctor que era su esposo. Y, claro está, 
el momento tan ansiado llegó, pero, co- 
mo suele suceder, llegó con una sarta de 
tan enmarañadas complicaciones que ni el 




Florence Vidoc 



propio hilo de Ariadna bastara 
para encontrar la salida del la- 
berinto en que unos y otros se 
encontraron de pronto metidos. 



Mas Ariadna surgió, y surgió 
nada menos que en la per- 
sona de Julia, la fría, la 
calculadora, la doctora en 
derecho, que escondía, bajo 
las negras vestiduras de la 
toga, un corazón sentimen- 
tal, intuitivo, que le decía a 
grandes golpes que su Ri- 



cardo no po- 
día engañarla. 

^K =fc i{. 

Hallábase 
Julia en su 
casa cuando 
se le presentó 
muy agitado 
el doctor ma- 
rido de Alma, 
diciéndole en 
lenguaje pre- 
cipitado : 

— Señora, 
mi mujer me 
engaña, me 
engaña. Estoy 
seguro de ello 
y necesito que 
usted me ayude a desenmascarar al infame. 

Trató Julia de pacificar al iracundo cón- 
yuge, pero, por más que le quiso explicar 
que a veces las apariencias son engañosas, 
no logró adelantar mucho por tal camino. 

— No, señora, no. 
No me queda duda 
alguna. Este braza- 
lete me lo explica to- 
do. Un hombre no 
regala brazaletes co- 
mo éste a la primera 
mujer que le pasa por 
delante de los ojos. 
Sólo un imbécil po- 
dría comprometerse 
inocentemente, y mi 
mujer no anda con 
imbéciles. 

Y agitaba nerviosa- 
mente el brazalete, en 
el que alternaban, for- 
mando graciosa y ruti- 
lante fila, unas esme- 
raldas con unos dia- 
mantes. 
Julia reconoció al momento aquella joya. 
Palideció repentinamente, pero su palidez 
pasó desapercibida para el receloso marido. 
Ante los ojos de la inteligente mujer to- 
do el misterio apareció claro, como si lo tu- 
viera retratado ante un espejo. Ya qué 
más. El amante de la mujer del doctor ya 
sabía que era su propio marido. 
* * * 
— Doctor, doctor, ¿ qué pasa que todo se 
ha oscurecido de repente? 

— Nada de particular, señora, las luces 
están todas encendidas. 

PAGINA U 




Mensajero ^aramaunt 




Pues yo no veo, no veo exclamaba 
Julia, tendiendo las manos en el vacío espa- 
cio, con los ojos abiertos, muy abiertos, pe- 
ro extrañamente inmÓA iles j fijos. 

AI doctor no le cupo más < ¡ih- olvidar mo- 
mentáneamente la infidelidad de su mujer 
para atender al ejercicio de sus servicios 
profesionales. 

Eso es, probablemente, una ceguera 
temporal producida por una fuerte impre- 
sión nerviosa. Es cuestión de unos días y 
l.i vista vuelve normalmente cuando la exci- 
tación desaparece. 

acompañadme al dormitorio, doctor, 
necesito descanso. 

Y el doctor, acompañó a la dama hasta 
su cuarto, robando a una doncella que la 
acostara y que volviera luego con una pa- 
langana de agua fría. 

—Unas cuantas aplicaciones frías bastan, 
a veces, para tonificar los nervios — expli- 
caba el galeno, mientras manipulaba las 
compresas. 

La palangana estaba a la orilla de la ca- 
ma, y en un momento en que el doctor la pu- 
so sobre una silla para corlar una banda de 
gasa, Julia, con un movimiento brusco la 
vertió, derramando todo su contenido frío 
por encima del doctor, que quedó mojado de 
pies a cabe/a y con el consiguiente sobresal- 
to. — i Oh, doctor ! ¡ Perdón ! ¿ Qué he hecho ? 
Entre usted en el cuarto de baño y póngase 



una de los batas de baño de mi marido y 
entretanto entregue el traje a la doncella 
para que se lo seque. 

Vestido ya el doctor con la flamante y 
seca bata, iba a entrar de nuevo en el dormi- ! 
torio di- Julia, cuando se topó de bruces ! 
con Ricardo, que se lanzaba al aposento para 
ver que era lo que a su esposa le pasaba. 

La presencia del doctor vestido tan a la 
ligera lo sacó de quicio, pues no se quedaba 
corto en lo de ser celoso, pero cuando se 
disponía a tomar las cosas por la tremenda 
irrumpió tras él un detective. ¡ Ay ! Nada 
menos que el detective empleado por el doc- 






tor, que acababa de encontrarlo poco antes 
en situación comprometedora con la rubia 
Almita. 

Después de una serie de recrimi- 
naciones mutuas entre los dos ma- 
ridos, que no acababan de compren- 
der bien lo que era todo aquello, 
pero que no se olían nada sano, 
Julia volvió de su fingida ceguera 
y apaciguó lo mejor que pudo a los 
dos varones celosos e indiscretos, y 
dirigiéndose al doctor, que poco an- 
tes afirmara rotundamente que sólo 
un necio puede dejarse inocente- 
mente comprometer por una mujer, 
e dijo : 
— Señor doctor, de aquí en adelante 
es conveniente que no olvidéis que una mu- 
jer siempre lleva en sí la facultad de poder 
comprometer a cualquier hombre. . . 



H.\ 



"Encuentro el Mknsuero Paramount perfecla- 
mente apropiado dentro del papel que representa, 
creyendo, s,»'iái mi modo de pensar, que es una 
manera sumamente efectiva de propaganda la que 
se desarrolla por medio de ese periódico." — E. 
Ruiz, Cine Goya, Qucrétaro, México. 



Nota 
Biográfica 

Florence Vidoi 
protagonista d 
El mundo a sw 
pies, nació e j 
Houston, en el ci- 
tado norteamerb 
cano de Tejas, 
fué educada e- 
un colegio de re 
ligiosas de aque 
lia ciudad. Mis 
Vidor ingresó ei 
un estudio cine 
matográfico s i i 
haber pisado nun| 
ca las tablas de tu 
teatro. Despuéj 
de aparecer en algunas películas, la Para 
mount le ofreció un contrato por el cual i 
comprometía a interpretar papeles de impor 
tancia en sus películas por determinado nú| 
mero de años. Florence Vidor es hoy und 
de las actrices más populares en los Estadoe! 
Unidos y en los países hispano parlantes 
En la película El mundo a sus pies, en la; 
cual Miss Vidor caracteriza un papel que 
se presta admirablemente a su temperamen 
to artístico y habilidad histriónica, esta bella! 
actriz norteame- 
ricana alcanza 
uno de sus más 
resonantes triun- 
fos, como así lo 

h a reconocido s 

• ■ í 

unánimemente % 

la crítica al emi- 
tir sus juicios 
acerca de este 
notabilísimo film 
de la Para- 
mount que se es- 
trenará pronto. 



PAZl 





Mensa/era tfaramMint 




<( 



MADAME POMPADOUR" 



ARGUMENTO 

Narración de José Liado de Cosso 

"^ L rey ! ¡ viva el rey ! gritaba la muche- 

1 1 , dumbre descarnada y mísera — ¡ viva 

el Muy Amado! ¡viva el Rey Sol! 

V en el pavimento resonaba, con acompa- 
« lo repiqueteo, el golpear de los cascos de 
1 caballos de la guardia, y oíase el chirrido 
í ridente de las ruedas de la real carroza, 
( itro de la cual se perfilaba el continente 
Serbio del más pomposo y corrompido de 
] s monarcas : 
fcis XV. 

Lleno aún el 
k e con el polvo 
Imantado por la 
k 'roza, un nue- 
golpear de 
■seos y chirriar 

I ruedas exal- 

■ )a a las multi- 

■ des nerviosas 

I mal nutridas, 

Iro, con esa vo- 
ta ilidad tan 

lopia de las masas populares, ya no sa- 
|n de las gargantas roncas y aguardento- 
ls los mismos gritos cariñosos de poco 
ites. 

— ¡ Muera la Pompadour ! . . . ¡ Muera la 
uhana y la envilecida ! . . . ¡La que nos qui- 
| el pan de la boca ! . . . ¡ Muera ! . . . ¡ Mue- 

I . , , 

Y de la acera, saltaba al estribo de esta 
¡ra carroza un muchachote grande y fuerte, 
!en formado y de rasgos apolíneos, que con 
istos violentos apostrofaba a la favorita 
■m las palabras más soeces e insolentes de 

nada fino vocabulario. 

Era Laval, un artista del barrio, un exal- 
'do idealista que luchaba a brazo partido 

n la suerte para ganarse el pan nuestro de 

.da día, lográndolo unas veces, pasando 
; unbre las más, y todo, según él, por culpa 
j: aquella aventurera que al robarle el co- 
iizón al rey había robado la felicidad de 
*da Francia. 

I La Pompadour lo mira, tiene que mirarlo 
| la fuerza, porque aquellos ojos fulmínan- 
os con anatemas de fuego parecen hipnoti- 
|(jirla. al punto de quitarle la voluntad y 

ista el sentido, y mientras la carroza se 



aleja al galope de los caballos que todo lo 
embisten y atrepellan en su carrera, la de 
Pompadour sigue viendo mentalmente aque- 
llos ojos, aquel pecho desnudo y aquellos 
brazos fornidos, que se encuadraron en el 
marco dorado de la portezuela, y, entornan- 
do los ojos y abandonándose muellemente al 
cariño de los almohadones, piensa en el pin- 
tor, y piensa ... y piensa . . . 





British National Pictures Limite» 

Présenla a 

DOROTHY GISH 

e n 

"MADAME POMPADOUR" 

con ANTONIO MORENO 

Dirección de HERBERT WILCOX 

Asunto tomado de una obra de RUDOLPH 

SCHANZER y ERNEST WELISCH 

Adaptación a la pantalla por 

FRANCÉS MARIÓN 

Distribución Paramount 

REPARTO 

Madame de Pompadour Dcrothy Gish 

Rene Laval Antonio Moreno 

Luis XV Henri Bosc 

Maurepás Gibb McLaughlin 

Duque de Courcelette Nelson Keys 

Gogó Cyril McLaglan 

Madame Poisson Marsa Beauplan 

Belotte Marie Ault 

Prunier Tom Reynolds 

lililí 



El rey de Francia tuvo 
que abandonar temporal- 
mente la corte para aten- 
der a las funciones de 
una importante misión 
de Estado, pero el rey, 
como todo enamorado, 
era celoso, temía que 
cualquiera de aquellos 
de sus subditos que no le alcan- 
zaban en majestad ni en realeza 
pudiera robarle, sólo por capri- 
cho del corazón, lo que fuera el mayor 
tesoro de su reino, y, antes de partir, con- 
fiólo a quien él suponía habría de saber 
guardarlo con mayor celo ; confiólo a la 
protección de Maurepás, el enemigo más 
encarnizado de la favorita, porque, como 
con notable astucia razonaba, ¿quién podría 
vigilar más despiadadamente a una mujer 
que aquel de sus enemigos que más la 
odiara? 

Pero la Pompadour era la Pompadour, y 
a su lado Maurepás no era otra cosa que un 
pobre diablo. 

No tardó la favorita en averiguar el re- 
tiro del pintor revolucionario, y, disfrazada 
convenientemente, hízose acompañar por su 
fiel servidor Gogó al mesón de Prunier, 
donde aquél vivía. 

La llegada de la favorita no pudo ser más 
tempestuosa. Bastó la presencia de un uni- 
forme de la guardia para que toda aquella 

PAGINA 13 



'. as^í 



Mgnsa/era ffaramxwnt 




uva i ISH \ \ PIÓN M l-l(l i RES i-l M i l \H \ 

Pl I . nía ¡i 



DOROTHY 




lADAMB 

Po 



ANTONIO 
MORENO 

roducción de 

HERBERT 

WILCOX 

istribución 
Paramount 



CIMERO la odiaba, después la amo 
con pasión arrebatadora y ciega . . . 
Más tarde, ella, la favorita del Rey, le des- 
preció por otro. Un drama de la Corte de 
Luis XV de Francia en el cual sobresale 
dos grandes estrellas de la pantalla: Doro 
thy Gish y 
de verlo! 



Antonio Moreno. . . ¡No dejéis 



MPADOUR 



!F 






turba se desalara en denuestos e imprope- 
contra los dos recién llegados. Laval 
era de los que gritaban con tono más en- 
furecido. 

-.Mentira parece, mujer, que os dejéis 
acompañar por un perro de esta infami 
tesana. Jamás creyera por vuestra cara que 
pudierais ser de la misma ralea. 

Yo sólo soy la costurera de Madame 
de Pompadour— replicóle la recién llegada 
y en mi oficio no hay deshonra ni causa 
de que me avergüence. 

Laval convencióse prontamente de la ra- 
que as stía a la costurera y acabó 



olvidar enteramente a la Pompadour para 
no ver otra cosa que un par de ojos que con 
su mirar parecían penetrarlo hasta el fondo 
dí su alma impresionable; una sonrisa que 
lo hechizaba haciéndole ver el cielo en la 
anchura despejada de la frente de la her- 
mosa; y escuchar una voz que sonábale a 
los oídos como la propia música que deben 
entonar los ángeles, si tan bella pudiera sel- 
la armonía angelical cual la palabra dulce 
y suave de la amada. Y prendido, por fin, 
en cuerpo y alma en las redes sutiles de 
aquella mujer que le hablaba y lo miraba y 
! - nreía como jamás otra mujer lo mirara 



y le hablara y sonriera, ac, 
por rendirse bruscamente a 
fatalidad, implorando tier 
mente el casto amor de la di 
celia. 

I. a costúrenla expresó em 
ees el deseo de apurar con 
labios sensuales y carmesíes 
copa del rojo y confortante 
no de Borgoña, dando lugai 
que saliera Laval en busca 
una botella del licor en las 1 
degas subterráneas de la ] 
sada. 

Cuando regresó, la bella I 
sueño h a b í a desapareen 
¿Adonde fuera? El artista 
lo pudiera contestar, pero 
con certeza, pudiera afirrí 
que allá en la capa más récj 
dita de su sensible corazón r 
bía quedado para siempre 
imagen encantadora de la 1 
chicera. 

* * * 

Días después, al volver 
costurera al mesón donde La| 
cultivaba su malquerencia p 
la favorita, encontróle suri 
mente gozoso y munífico co 
sus escasos bienes. 

— ¿ No sabes, mi alma ? — di 
cíale a la costurera — que hoy 1 
vendido un cuadro para palacii 
nada menos. Quizás sea pai 
el propio rey. 

— ¿ Crees tú ? — respondió! 
ella — ¿ No podría ser acaso parí 
Madame de Pompadour? 

— ¡ Querida ! . . . No hár- 
tales suposiciones. Si supieii 
que el cuadro había de ser par 
aquella mujer, maldeciría 1 
hora en que lo hubiera pintad' 
Mas no hablemos de estas o 
sas. No envenenemos nuestr 
felicidad ni nuestra comida, hoy abundanti 
como nunca, con pensamientos que martirf 



zan v entristecen. 



Ah. 



esa mujer! 



diera destrozarla con mis propias manos. 

En esto sonaron unos fuertes aldabonaxn 
en la puerta y presentóse teatralmente 1; 
figura severa y dominante de Maurepás ei 
el quicio de la entrada. El cancerbero habí; 
tenido noticia de la infidelidad de la favo 
rita y venía a confundirla. 

— ¿Dónde está Madame de Pompadour: 
—preguntaba en tono alto, imperioso y co* 
sonrisa cínica — ¿dónde- está Madame dt 
Pompadour ? 




Me/isq/em tforamount 




* \, raiiin-s..: 



—Aquí estoy — contestóle con recio acen- 
I la bien amada de Luis XV — ¿cómo os 
levéis, Maurepás, a venir a destruir mi 
p a ? Si vos y vuestros espías no durmierais 
i tendría yo, Madame de Pompadour, que 
la descubrir por mí misma quienes son 
|> enemigos de nuestro trono. 

— ¡ Señora ! — murmuró Maurepás, venci- 
; inclinándose en una reverencia. 

—Prended a estos dos hombres — ordenó 
I favorita — He aquí los enemigos. 

\ al momento, fuertemente maniatados, 
1 val y Prunier fueron conducidos a las 
I zmorras de palacio. 
, La Pompadour había triunfado una vez 

s de los enemigos que la acechaban para 

>vocar su desgracia y su ruina. Había 
1 vado de nuevo su privanza y lo que para 

a valía más, la vida preciosa de su amante. 

SjC sjs ¡J: 

—¡Pérfida mujer! — no cesaba de repetir 
[val, paseándose arriba y abajo, a lo largo 
su celda — y yo que creía en su inocencia, 
I que la creía la mujer más perfecta e 
;al. ¡Ella, la Pompadour!... ¡Ella, esa 
ijer infame ! . . . 

Xo tardó en presentarse un emisario de 
favorita, el Duque de Courcelette. 
— Prunier, por orden de mi señora, que- 
tis libre. Laval, he aquí vuestro nom- 







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bramiento en la guardia 
privada de Madame. 

El de Courcelette en- 
tregó un pliego al artis- 
ta y retiróse, dejándolo 
confuso y vacilante. La- 
val leyó el papel y lo 
estrujó convulsivamen- 
te entre sus manos. Lo 
arrojó lejos de sí, con 
un movimiento de ra- 
bia y de desprecio, y 
llevándose ambas ma- 



nos a la cara para ocultar un sollozo que no 

podía contenerse, exclamó fuera de sí : 

a pesar de todo, la amo ! . . . 
* * * 

Maurepás no desmayaba en sus 
planes. Había susurrado a los oídos 
del rey que en la propia guardia se 
ocultaba un amante secreto de la 
favorita. El rey rehusaba creer 
en tal patraña, pero los celos lo 
acuciaban sin dejarlo un punto 
tranquilo. 

' Una noche, después de un ban- 
quete, subiendo a las habitaciones 
de la Pompadour, el rey habló a 
la favorita de esta suerte : 

—Tengo indicios de que hay 
un traidor en la guardia y me 
veré obligado a pasarla por las armas 
toda si no descubro pronto quién es 
lpable. 
La Pompadour comprendió, al momento, 
cuan grave era el peligro que se cernía sobre 
la cabeza de su amado, pero, sin perder la 
calma, replicóle al rey de esta manera : 

—Eso son mentiras de Maurepás y sé 
cuál es el hombre a quien acusa injusta- 
mente. Ahora mismo lo mandaré subir y 
oiréis nuestra conversación. Escondeos y 
no perdáis palabra. 

Mandó la favorita que se buscara a Rene 
Laval y que fuera traído inmediatamente a 
su presencia. 

—Laval — di jóle una vez lo tuvo delante, 
— os estoy reconocida por vuestra devoción, 
por lo fielmente que me habéis servido, pero 



PAGINA 15 




Mensa/era ffaranwunt 









tivas que nadie, enteramente nadie, bahía 
visto derramarse. Eran lágrimas votivas 
por un dulce amor, por el amor más puro 
eme hubiera \ isitado su alma. . . 




hay malas lenguas que murmuran y os acha- 
can propósitos que no son vuestros. Sabed 
que mi corazón pertenece al rey. El lo 
llena por entero. Idos pues y no volváis a 
poner los pies por estas partes. Llevaos mi 
gratitud y mi recuerdo. 

Laval, más blanco que la cera, ante lo im- 
previsto de aquellas palabras, salió del salón 
al propio tiempo que la Pompadour se diri- 
gía tras el biombo donde estaba oculto el 
rey Luis XV. El sacrificio había sido inútil. 
El rey dormía profundamente. Al desper- 
tar preguntóle a la favorita : 

— ¿ Adonde está ese amante que he espe- 
rado todo este tiempo? 

— ¡ Ah ! ¿ Un amante ? ¿ Pero es que allí 
donde está mi rey puede tener cabida cual- 
quier otro amante? 

Y el re) la estrechó en sus brazos, feliz 
de recibir las dulces protestas de un amor 
del que ya no pudiera dudar ni un solo ins- 
lanu - * * * 

aquella noche lo era de baile de Corte. La 
Pompadour se aderezaba para seguir reinan- 
•do con toda la brillantez que daba a aquella 
■Corte que la adulaba y la envidiaba, pro- 
clamándola la mujer más hermosa y más 
feliz de toda Francia. En el regazo del 
vestido, de fina sedería del Oriente, se ob- 
servaban unas diminutas manchas húmedas 
semejantes a las ligeras salpicaduras del ro- 
cío. Eran las huellas de unas lágrimas fur- 

N I 16 



Una Opinión Inglesa Acerca del 
Eminente Actor Español 
Antonio Moreno 
The hondón Evening Star publicó las si- 
siguientes líneas a raíz de la llegada de An- 
te, nio Moreno a la capital inglesa, para to- 
mar parte en la 
impresión d e 
las escenas de 
la película Met- 
al am e Pompa- 
dour en el es- 
tudio de la Bri- 
t i s h National 
Pictures : 
"Ayer sa- 
ludé a An - 
tonio Moreno a bor- 
do del trasatlántico 
Berengaria. Moreno lle- 
vaba aún encima del labio 
superior, e 1 minúsculo 
mostacho con que le vi- 
mos en una de sus recien- 
tes películas de asunto ar- 
gentino. Vimos al insigne 
actor español en el mo- 
mento trascendental e n 
que los pasajeros se dis- 
ponen a saltar en tierra 
firme después de cinco 
días de hollar con los pies 
la insegura cubierta del 
vapor. Sin parar mientes 
en que los pasillos estaban literalmente aba- 
rrotados de equipaje de mano, Moreno sacó 
personalmente el suyo de su camarote y 
pronto maletas y baúles, impulsados por la 
fuerza de sus viriles brazos, comenzaron a 
describir círculos camino de la plataforma 
en donde los inspectores de aduanas se de- 
dicaban a la ingrata tarea de revisar los 
equipajes de los que acababan de saltar en 
tierra. El equipaje de Moreno era consi- 
derable. Aparte de las cajas de habanos, 
que ocupaban una buena parte de un baúl, 
el aplaudido actor llevaba consigo una cá- 
mara cinematográfica del último modelo que 
se ha inventado. Libre va de los importu- 
nos requisitos aduanales, y de unos cuantos 
billetes de cinco libras esterlinas, Moreno 
nos habló de sus proyectos futuros con 
gran entusiasmo y optimismo. 

"Oyéndole hablar recordamos sin querer 



a aquel muchachito que hace veinte años e 
casos hacía de aprendiz de panadero en ui 
pequeña población del mediodía de Españi 
y a medida que le escuchábamos, no sahu- 
mos si admirar más en él al actor o al hon 
bre encantado de la vida cuya personalid;* 
nos cautiva en el instante mismo de con< 
cerlo. 

"Nos despedimos de Antonio Moreno e 
el vestíbulo del hotel donde se hospedar 
durante la impresión de las escenas de 1 
película Madame Pompadour, y al estre 
charle vigorosamente la mano, pensamos e 
la profética visión de aquel par de rico 
turistas yanquis, quienes una hermosa ma 
ñaña decidieron llevarse al mocito españe 
a Norteamérica, e inconscientemente le ini 
ciaron en el camino de la gloria y de 1; 
fortuna." 

En el reparto de la película Madame Pom 
padour, de la Paramount, figura en prime 

lugar, además á< 
Antonio Moreno 
la gentil y aplau 
dida actriz Doro 
thy Gish, quier 
interpreta el pape 
de la protagonis- 
ta, admirablemen- 
te secundada peí 
un grupo de artis 
tas de ambos se- 
xos, franceses t 
ingleses, quiene.- 
contribuyen al éxi 
to rotundo y se 
ñalado de esta pe- 
lícula. 






Mensa/era ^aramaunt 




LOS DIEZ MANDAMIENTOS MODERNOS" 



ARGUMENTO 



TEODORO GILBERT, composi- 
tor con más inspiración que buena 
suerte, ha escrito una pieza que, 
Isu imaginación, tiene que volver lo- 
de contento a todos los empresarios 
cuanto la oigan, pero, cuando llega 
momento de hacerla escuchar, no 
ece sino que todos los empresarios se 
i-an vuelto sordos. Por fin Teodoro 
¡.centra su atención en Disbrow. Dis- 
i'w está a punto de estrenar una nueva 
nedia musical y es el hombre a quien 
r que interesar a toda costa. Siendo 
Dosible obtener una entrevista, Gil 
t le envía el manuscrito por correo, 
meda ya tranquilo, seguro de haber 
;sto una pica en Flandes. ¡ Cómo po- 
fa Disbrow dejar de aceptar su com- 
úción al momento mismo en que la 
'^se! 

Gilbert no soñaba solo. Tenía como 
npañera de sus sueños a Kitty, la 
a de la patrona de la casa donde se 
?pedaba. 

— Esta vez da chispa. No es posible 
2 el empresario se resista — se decían 
dos optimistas, que quizás no 1j 
feran tanto a no ser que ya el amo 1 
1 había entrelazado en sus guirnaldas, 
ciéndoles ver las cosas con el consa- 
lo color de rosa con que suelen verse 
ando el alma vuela ligera como lie 
da en alas del propio Cupido. 
Un buen día, vino a romper la placi- 
z de estos ensueños una nota de Dis- 
¡ow rechazando el manuscrito por no 
ra razón de importancia que la de no 
per sido pedido. 

Teodoro quedó desilusionado, frío, y 
cordó con agria pesadumbre que el al- 
iler de su habitación corría y que los 
lsillos se le habían quedado nacidos, 
i blanca, sin nada que pudiera res- 
ardarle de la miseria que ya en él 
bía hecho presa. 

Kitty también tuvo su decepción, pero no 
a. de aquellas chicas que se abaten fácil- 
snte. 

* * * 

Kitty decidió que Disbrow leyera, de una 
otra forma, el manuscrito de la famosa 
mposición de Gilbert, y para lograr su ob- 
:o fuese derecha a las oficinas del empre- 
ño. 



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RALSTON 



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SI, los "Diez Mandamientos 
Modernos." Mas no los 
Diez Mandamientos que Moi- 
sés recibiera en el Sinaí, sino 
los mandamientos que las cir- 
cunstancias dictan a la mujer 
de teatro, los cuales se cir- 
cunscriben a la fórmula: "No 
lo dejes escapar" repetida 
diez consecutivas veces. 



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Esperó, esperó y esperó en la antesala, 
pero nada, cuando ya creíase cerca de su 
turno para ser recibido, llegó el chófer anun- 
ciando que el automóvil estaba listo para 
Disbrow. Salióse Kitty con todos los de- 
más que habían estado haciendo espera, 
cuando, al llegar a la calle, tuvo una inspira- 
ción sublime. Dirigióse al automóvil y me- 
tióse en él de rondón, diciéndole al chófer 
que Disbrow le había dicho que lo esperara 



dentro del vehículo. 

La sorpresa del empresario, al encontrarse 
con la hermosa Kitty sentada en el interior 
del coche, fué notable, pero, aprovechando, 
la ocasión para desprenderse de su tiple, que-, 
no lo. deja a sol ni a sombra, entra y da or- 
den de marcha, mientras se dispone a pre- 
guntar a la hermosa a qué se debe la oca- 
sión de tan agradable compañía. 

Kitty, en pocas palabras, lo pone al co- 

p agina n 






Mensa/era §*aramxiunt 




íT.H-rXt 



mente del negocia \ logra convencer a Dis de la obra estaba asegurado, especialmente 
broM para que intercale la producción entre el cuadro en que se cantaba el número de 



los otros números musicales de la revista, 
ipresario, sin embargo, pone una con 
dición, la de que Kitt) se preste a pasar por 
su amante \ lo libre de la persecución de la 
tiple, qu< tant< >s caí iñi is se le ha 

hecho insoportable. Kitty acepta la condi 
ción y, además, obtiene un puesto como 
corista. 



reodoro, pero el día del estreno se- iba acer- 
cando \ éste un aparecía por parte alguna. 
Por t'm, la empresa decidió poner el asunto 
en manos de una agencia de detectives, para 
que se encontrara el autor y se pudiera fir- 
mar el contrato necesario. 

Kitty, aunque apenada por la desapari- 
ción de Gilbert, estaba en la gloria, por no 
dudar ya del éxito de su buen amigo. Allí, 
en las tablas, aprendió los diez mandamien- 
tos modernos de la mujer del teatro, de la 
mariposilla que canta en el coro, que danza 
en los bailes: "no lo dejes escapar," repe- 
lido diez veces, para que no pueda escapar 
de ningún modo de los tentáculos ab- 
sorbentes, unas veces del amor, otras 
veces del dinero. 



Por fin, de un modo accidental, en- 
contróse al autor de la composición. 
I [aliábase Gilbert a la puerta del teatro, 
bien ajeno a las pesquisas de que era 
objeto, cuando alguien salió a pregun- 
tarle al portero si sabía dónde se po- 
dría encontrar alguien que pudiera arre- 
glar el piano que acababa de descompo- 
nerse. Gilbert oyó las palabras y se 
ofreció para el trabajo. Una vez den- 
tro se descubrió que el piano no tenía 
otra cosa que una serie de colillas de ta- 





■euz la chiquilla 
de haber li igrado im- 
poner la composii 

idolatra- 
do, vuelve corriendo 
a la casa de huéspi 
des a llevar la buena 
nueva, más ¡ ay !. va 
Gilbert, apesadum- 
brado por la- semanas 
de renta que debía. 

había marchado. 
■ I >ónde encontrarlo? 

lie 1" sabía. 1 I. 
bía ido a ocultar la 

..lienza de su fra- 
caso allí donde nadie 
lo conoeioe ni le 

Empezaron I 

- y iodo parecía 
indicar que el 

PAGIN I 18 



baco que obstruccionaban las teclas. Des 

dióse el compositor y se quedó vagando ] 

el escenario, mientras se hacían los prejl 

rativos para reanudar el ensayo. 

El piano empezó a preludiar unas nota 

pronto el coro entonó los aires de "Un l)i 

a oscuras," la composición de Gilbert. 

sorpresa fué inaudita y corrió como li 

por entre los bastidores llamando a voz 

grito al director de escena. Al oír sus vo 

reconocióle Kitty y pronto se disipó tod< 

misterio de la desaparición, yendo Gilbert 

despacho del empresario para arreglar 

cuestión de los derechos para la puesta 

escena de su pieza. El director de e 

acompañólo hasta la puerta del teatro 

ciéndolo subir a un lujoso automóvil ( 

esperaba. Kitty ofreció reunirse con él n 

tarde, después del ensayo. 

* * * 

Apenas había subido Gilbert al automói 
la tiple, la que debía cantar su canción, i 
tenía muy mala 
Juntad a Kitty, 
presentó en la prj 
zuela pidiendo ffl 
miso p a r a sil 
puesto que tanib; 
ella tenía necesioi 
de ir al despacha 
Disbrow. Una 
en el auto, la tqj 
c o n sagacidad 
mujer, empezó a 
sinuar que todo 
lujo que últimarai 
te desplegaba Kr 
se debía al ía\l 
especial con que ; 
empresario Disbr<¡ 
la obsequiaba. E:' 
puso de muy mal \\ 
mor al autor, ql 
pensó para sí qj 
ante todo había | 
averiguar lo que 1 
biera de cierto en 
insinuaciones m a 
ciosas de la cómi> 




Mensajera tyaramaunt 





Llegado al despacho, los dos juntos, Gilbert, an- 
tes que tratar del asunto de su música, pregun- 
tóle a boca de jarro al empresario si era verdad 
que Kitty era su amante, y el empresario, que no 
estaba en antecedentes, contestóle que sí, lo que le 
valió un solemne puñetazo del celoso enamorado, 
que por poco destruye la obra que la naturaleza 

I había edificado en sus narices. El empresario, 
fuera de sí, una vez el agresor hubo, partido, juró 
; y rejuró que por nada en este mundo iba a permitir 
I en el programa canción alguna de quien tales liber- 
tades se tomaba con el promontorio de su cara. 

Cuando Kitty llegó, se dio cuenta de todo lo 
ocurrido y viendo el peligro que corría la canción 
encerró al empresario y a su criado en el cuarto 
de baño y telefoneó al director que "Un beso a 



oscuras" había de cantarse irre- 
misiblemente aquella noche. Ya 
sólo faltaban unas horas pa- 
ra que el telón se levantara. 

Sjí 2j= ^ 

En el teatro todo 
estaba dispuesto pa- 
ra ir adelante con la 
representación y Kit- 
ty no perdía de vista 
a la tiple, descargan- 
do sobre ella las 
amenazas más terri- 
bles si dejaba de 
cantar una sola nota 
del accidentado can- 
to. Llegó el acto y 
parecía que la situa- 
ción ya se había sal- 
vado cuando apare- 
ció repentinamente el 
empresario, que ha- 
bía logrado salir de 
Su improvisada cárcel. 

— ¡ No se cante "El beso a oscuras" ! — gritaba co- 
mo loco, para que nadie pudiera dudar de sus in- 
tenciones. 

El director de escena vacilaba. El público es- 
taba esperando. Era ya tarde para cambiar los 
planes, pero el empresario insistía. 

Entonces Kitty, tomando una resolución extre- 
ma, apagó las luces del escenario y en la confusión, 
púsose el sombrero de lentejuelas de la tiple, to- 
mó una lamparilla eléctrica de mano, y, dirigién- 
dose al centro del telón, gritóle al director de or- 
questa. 

— ¡ Maestro, "El beso a oscuras" ! 
Al momento empezó la orquesta a tocar la pieza 
y ya no fué posible retener el coro. 

El director de escena ordenó que salieran las chi- 
cas y en la oscuridad se empezaron a entonar 



Adolph Zukor y Jesse L. Lasky 

Presentan a 

ESTHER RALSTON 

e n 

LOS DIEZ MANDAMIENTOS 
MODERNOS" 

("Ten Modcm Commandments" ) 
con 

NEIL HAMILTON 

Dirección de DOROTHY ARZNER 

Asunto original de JACK LAIT 

Adaptación a la pantalla de 

ETHEL DOHERTY 

Película Paramount 



REPARTO 

Kitty Esther Ralston 

Teodoro Neil Hamilton 

La tía de Kitty Maude Truax 

Zeno Romaine Fielding 

Velocipecipo El Brendel 

Susana Rose Burdick 

El empresario Disbrow Arthur Hoyt 

Benny Roscoe Karns 




s 



*fc 



PAGINA 17 



2b 



Mensa/era paramount 





se proporner capturar y 
perseguir a un hombre, 
mi hay otro remedio que 
rendirse a discreción. 
Por algo los Modernos 
Mandamientos de la mu- 
jer del teatro repiten diez 
veces la misma admoni- 
ción : "No lo dejes esca- 
par"... 

Y así se soluciona una 
situación que en un prin- 
cipio tenía todos los vi- 
sos de acabar en una 
verdadera tragedia de 
bambalinas. 



las coplas que acompañaban a la música. 

Kitty, en el centro del escenario, obscuro. 
con la lamparilla eléctrica en la mano, sur- 
giendo a la altura de las circunstancias, to- 
mó la parte de la tiple y empezó a hacer 
jugar la luz en las pantorrillas de las coris- 
tas y sobre los espectadores que ocupaban 
las primeras filas del teatro, entre los cuales 
otaban, naturalmente, los consabidos calvos 
\ los críticos de los periódicos. 

La novedad de la presentación tomó a la 
audiencia como por encanto y empezaron a 
sentirse los aplausos, que se repetían 
con más vigor después de cada copla, 
y la valerosa Kitty seguía cantando 
con su coro, y haciendo jugar la luz 
en la sombra, y entonando el estribillo 
de la pieza : 

"Tú, me tienes sumido en la duda. 

Mas prefiero la noche a la ruda 

Luz </!((• trai(/a la triste verdad... 

Deja el alma que viva en la sombra, 

No analices ; si un labio te nombra 

Y te besa, ardoroso, no importa la edad." 

El empresario, llevado, al igual que el 
público, por el ritmo de la canción, el mara- 
villoso efecto de la obscuridad y la picardía 
con que Kitty sabía aplicar el estribillo y de- 
jaba caer la luz de su pequeño reflector, olvi- 
dóse por completo del rencor que habíale 
llevado a suspender la canción y aplaudió 
también. Besó a Kitty, felicitó al autor y 
dio gustoso toda clase de explicaciones para 
que no quedara en la más ligera tela de jui- 
cio la conducta de la animosa joven, que tan 
bien había sabido sacar adelante la obra de 
su adorado compositor. Más aún. decidió 
que, en adelante, se siguiera presentando el 
acto con el mismo efecto de obscuridad, 
pero, no pudo triunfar en su proyecto de 
desprenderse de la empalagosa tiple y tuvo 
que consolarse con seguir aguantando sus 
mimos y sus caprichos. Cuando una mujer 

P íGiy.i 20 



ESTHER RALSTON Y SUS 
PATROCINADORAS 

Esther Ralston puede, con justicia, vana- 
gloriase de que nada, o casi nada, les debe 
a los hombres, en lo que a sus triunfos cine- 
matográficos se refiere. La hermosa rubia 
de la película Los diez mandamientos mo- 



dernos, que en muy pocos años ha logrado 
llegar muy cerca de la meta de sus aspira- 
ciones, dice con orgullo que los dos únicos 
directores cinematográficos femeninos que 
existen en el mundo son los que han con- 
tribuido materialmente a sus más recientes 
éxitos. La primera de estas mujeres fué 
Lois Weber, quien, favorablemente impre- 
sionada por la rara belleza de la joven actriz, 
le ofreció la interpretación de un papel se- 
cundario en una de las películas por ella 
dirigida. La segunda patrocinadora de Es- 
ther Ralston fué Dorothy Arzner. la pri- 
mera y única mujer director que ha traba- 



jado en los estudios de la Paramount. Esta 
notable mujer fué la que dirigió las admi- 
rables escenas de la película, intrínsecamente 
de asunto femenil, intitulada La Reina de la 
Moda, en la cual, como se recordará, Esther 
Ralston desempeñó el papel de protagonista 
con verdadero acierto. Desde el estreno de 
aquella película, Miss Ralston ha figurado 
en los elencos de la Paramount con el título 
de estrella con luz propia. Que el título de 
estrella de la Paramount otorgado a la be- 
llísima Esther lo fué por derecho propio y 
en atención a sus innegables méritos, lo de- 
muestra plenamente la protagonista en Los 
diez mandamientos modernos, película que 
se estrenará hoy en el teatro 




SOLO LAS MAS HERMOSAS 

Sólo las más hermosas de entre muy cer- 
ca de mil hijas de Eva fueron aceptadas por 
los directores del estudio de la Paramount 
para tomar parte en las escenas de la pelí- 
cula Los diez mandamientos modernos, que 

se estrenará hoy en el teatro 

La estricta y meticulosa selección de las 
más bellas entre las bellas se hacía indis- 
pensable por la sencilla razón de que muchas 
de ellas tenían que competir con Esther 
Ralston, una de las mujeres más hermosas 
que aparecen en la pantalla cinemato- 
gráfica. Además de las pruebas fo- 
togénicas, las aspirantes tuvieron que 
someterse a ciertos requerimientos 
esenciales, por lo cual fué indispen- 
sable desechar a docenas de ellas an- 
tes de juntar a las veinte beldades 
que reunían todas las condiciones pa 
ra ser consideradas como tales y po- 
der tomar parte en las brillantes esce- 
nas de la película Los diez manda- 
mientos modernos. 



Notas Cortas de Publicidad 

El autor de la letra de la 
canción El beso a oscuras, 
en torno a la cual giran las 
escenas finales de Los diez 
mandamientos modernos, es 
un distinguido joven poeta 
hondureno muy conocido en | 
los círculos literarios lati- 
noamericanos. 



Esther Ralston, protago- 
nista de la película Los diez 
mandamientos modernos, de 
la Paramount, perteneció 
en su niñez a una troupe 
de artistas de circo dirigida 
por su padre. 





Mensq/era tfaramaunt 




"El Hombre que Triunfó 



Argumento 

SIN rumbo 
fijo, cual 
veleta que 
el viento hace 
girar constante- 
mente, Tomás, 
escondido en el 
ventrudo i n t e- 
"rior de un fur- 
I gón de carga, se 
I dejaba llevar a 
donde la suerte 
lo condujera, sin 
importarle su 
¡destino. 

Iba el tren a 
■entrar en agujas 
para detenerse 
len la estación 
próxima, y lo- 
mas aprovecha- 
ba la lentitud de 
i la marcha para 
■^saborear con 

¡parsimonia el panorama monótono de la 
campiña. 

— ¡ Qué lugar tan triste es ese ! — decíase a 
sí mismo -- Jamás 
me avendría a vivir 





una vida tan estrecha y poco divertida. 
Mas, apenas pronunciadas estas palabras, 
apercibió, en medio de la vía de un ramal 
contiguo, un automóvil tras cuyo volante 
sobresalía una cabecita joven y encantadora, 
con un rostro plenamente iluminado por el 
resplandor de una sonrisa. 

Un tren que venía en dirección 
contraria amenazaba destruir el auto- 
móvil de la niña de la sonrisa, y To- 
más, abarcando la situación de una 
ojeada, saltó del furgón donde 
viajaba, y poniendo por obra 
las manos, al mismo tiempo que 
los apercibimientos, empujó la 
v máquina fuera del lugar, 

recibiendo como premio de 
sus esfuerzos otra sonrisa, 
más hechicera que la que 
antes había apercibido, y 
\ un apretón de manos, 
cordial y sincerísimo, que 
acabaron de subyu- 
garlo. 

Fuese la joven en 
su auto y quedóse To- 
más con la buena 
impresión de 
aquel encuentro 




\ 



amable e inesperado. 

— ¿Adonde ir? ¿Qué hacer? 
— preguntábase el itinerante. 

Y mudando sus proyectos al in- 
flujo de aquella sonrisa, vio de pronto la luz 
en las tinieblas de su pesimismo, y encami- 
nando sus pasos hacía la villa vecina, en 
dirección al lugar donde había visto desapa- 
recer la niña del automóvil, iba expansio- 
nando el fuelle de sus pulmones, bebiendo el 
aire revivificador de la campiña y dando 
pábulo a las ideas que de su imaginación sur- 
gían, cada vez más pintureras y reconfor- 
tantes. 

* * * 

Al dar la vuelta de una calle donde estaba 
estacionado un voluminoso tractor-tanque, 
de tipo parecido a los que él había manejado 
en Flandes como capitán de una compañía 
de ingenieros, oyó una voz, no desconocida, 
que fuertemente gritábale de esta manera : 

—¡Capitán Roberts ! ¡Capitán Roberts!... 

Volvióse Tomás y vio que el que lo lla- 
maba era un negrito a quien en su compañía 
habían bautizado con el apodo de Veneno. 

— ¡Tú aquí. Veneno ! ¿Qué haces por es- 
tos mundos? 

■—Pues, mi amo, ya lo ve. Aquí trabajan- 
do y cuidando de la limpieza de esta planta. 

PAGINA 21 




Mensajera §*aramaiuit 





Hablaron los dos viejos compañeros de 
armas de algunas de las acciones en que to- 
i) partí.- juntos y. mientras se hallaban 
en la conversación, Tomás divisó que, por la 
acera de enfrente, la figura graciosa de ella 
se iba acercando. 

■—¿Quién es esa joven, Veneno? — pre- 
guntó el del furgón, sin perder tiempo. 

— Esa, es la hija de mi ame. el fabricante 
de estos tractores, y se llama Alicia. 

decido mi suerte, l' cucho. Aquí 
y y aquí mi.- quei 
Y metióse de rondón a pedir empleo en la 
fabrica donde se fabricaban los tractores 

p IG/A I . 



similares a los que había manejado durante 
la guerra. 

* sfc * 

Por razones del viejo Stoddard descono- 
cida-, la manufactura de los tractores iba 
resultando en un gran fracaso. Con fre- 
cuencia desesperante se atascaban cada ve/, 
que salían a un camino. La causa era de 
orden interno. Había un traidor dentro del 
negocio, en la persona del propio gerente, 
que trataba de arruinar a Stoddard para 
favorecer a sus competidores, con los cuales 
estaba en connivencia. 

Tomás, experto en la materia, púsose a 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASO 

Presentan a 

RICHARD D I X 

e /i 

4 'EL HOMBRE QUE TRIUNFO' 

("Man poner" ) 
con 

MARY RRIAN 

Producción de A. CLARENCE BADGER 
Basada en un asunto de BYRON MORGAN 

Película Paramount 
REPARTO 

Tomás Riclitird Di. 

Alicia Mary Briu¡ 

Lewis Philip Strang 

Stoddard Charles Hill Maile 

Veneno Osear Smili 

Martín George Irvin, 

Alberto Charles Ciar 

El cura Charles N. Schaeffe 

trabajar y a investigar cuáles eran la 
causas que operaban con tanto encono ei 
contra del éxito de los tractores, y descu 
brió que todo se debía a una irregulari 
dad existente en la proporción de los en 
granajes. 

El viejo Stoddard. viéndose ya en po 
sición financiera nada envidiable, decidí' 
pedir auxilio a un banquero amigo suy< 
que había sido el principal promotor ei 
la construcción de la gran presa que ser- 
vía para surtir de agua a todos los terre- 
nos de la comarca. Habló con Martín 
que tal era el nombre del banquero, per» 
no tardó en ver defraudadas todas su 
esperanzas, pues el acaudalado construc 
tor no quiso invertir ni lo más míninn 
en un negocio que se había convertido ei 
el hazmerreír de toda la gente del pue 
blo y de sus alrededores. Stoddard 
veíase perdido, y además del ridículo ha 
liábase frente a frente con la pérdida to 
tal de la fortuna que en el negocio había 

invertido. 

* * * 

Llegó la Nochebuena, ocasión en que e 
todos los hogares se celebra la fecha trans 
cendental del Natalicio, pero aquella noche 
no era tan buena, el cielo estaba cerrado, ha- 
bía llovido por varios días y las aguas 
la presa habían crecido extraordinariamente 
La lluvia había cesado por espacio de va] 
rías horas, pero cuando la celebración de 
Natalicio hallábase en la plenitud de su 
apogeo, la tormenta volvió a estallar coi) 
furia tan terrible que era parte a ponej 
pavor en todos los corazones. Como ej 
dique apenas pudiese contener las aguas i 
se previera el acontecimiento de una ca. 




Mensajera tfaramaunt 




tástrofe, se pensó en evitar el mayor mal 
posible y abrir una brecba en el cauce del 
río, para desviar sus aguas hacia una que- 
brada seca que no muy lejos del lugar co- 
rría. No se tenía a mano suficiente dina- 
mita, pero se envió a buscar a la población, 
y se creía poder salvar la situación de esta 
manera. Pero lo malo del caso fué que los 
camiones encargados de transportar la dina- 
mita a la presa no pudieron combatir la furia 
de los elementos y se atascaron y encena- 
garon en la mitad del camino. Como el 
peligro creciera y la dinamita no llegara, los 
de la presa llamaron por teléfono a Tomás 
para que procurara averiguar lo que pasaba. 
¡ ( ][ Tomás, después de hacerse cargo del tre- 
mendo peligro que encerraba la situación, 
determinado a tomar una resolución extre- 
fma, hablóle al Veneno de esta suerte : 

— Veneno, es necesario que esta dinamita 
llegue a la presa. Vamos a probar si con 
r , nuestro tractor podemos salvar el peligro. 
,jCon los cambios que le he hecho creo que 
(podrá salvar el lodo y todos los otros obstá- 
culos que se presenten. ¿ Me ayudas ? 

— Mi amo, no me quedé atrás en Flandes 
y no he de quedarme atrás ahora. A la 
. piden. 

Y subiendo los dos al tractor del viejo 
Stoddard, friéronse derechos y sin ambages 
a la busca de la dinamita. 

Encontraron los camiones atascados, los 
pusieron a remolque el uno del otro y empe- 
garon a arrastrarlos con su tanque, que daba 
unos resoplidos que parecían los de la ago- 
la de la máquina. 
En la presa el desconcierto había llegado 
su grado máximo. Ya se habían abando- 
nando todas las esperanzas ; ya se habían 
despachado emisarios para que notificaran a 




las gentes que era nece- 
sario desalojar las casas, 
había llegado el momen- 
to del fatal ¡ sálvese 
quien pueda ! 

En esto, como por mi- 
lagro, divisaron los de la 
presa la luz potente de 
los reflectores del tan- 
que. Hubo un arranque 
espontáneo de entusias- 
mo. 

— ¡ La dinamita ! ¡ La 
dinamita ! . . . 

Y apenas estuvo el 
tractor entre aquellas 
gentes, empezóse sin pér- 
dida de tiempo la des- 
carga de las cajas de 
explosivos. 

La dinamita había lle- 
gado, pero, simultánea- 
mente con su llegada, 
rompíase una brecha en 
el muro de contención y 
empezaban las aguas a 
desbordarse por ella con 
furioso impulso. 

— Si no se tapa esta 
brecha no habrá ya nada 
que nos salve — gritaba el 
banquero Martín. 

Entonces, Tomás, con 
una inspiración sublime 
impuesta por la fuerza 
de las circunstancias, su- 
biendo al tanque, se lan- 
zó con él dentro la presa 
para usar la pesada mole 
como tapadera de la 
brecha. 

La maniobra tuvo buen éxito. El tanque 
se empotró entre las piedras de la abertura, 
mientras Tomás, empujado por la corriente, 
se iba a perder entre las aguas to- 
rrenciales que se arremolinaban con 
un retumbar de trueno. 

^ La presa se había salvado. Tomás, 

aunque resentido por los golpes reci- 
bidos en la caída, se sentía feliz por 
haber logrado realizar algo grande 
con su tanque. El banquero Martín 
ya no se rehusó a prestar su crédito 
para que el negocio de Stoddard pu- 
diera marchar hacia adelante. Y en 
cuanto a Alicia, se sentía feliz cui- 
dando las heridas \áe Tomás, que, afortu- 
nadamente, no tenían mayor importancia. 
A esto sucedieron momentos de beatífica 




calma durante los cuales las emociones que 
embargaban el alma de los dos enamorados 
se manifestaban silenciosamente en toda su 
arrebatadora intensidad. Tomás y Alicia 
permanecieron mudos por espacio de unos 
minutos en el transcurso de los cuales vi- 
vieron toda una vida de inefable felicidad, 
pues las palabras sobran cuando los corazo- 
nes hablan. Cogidos de la mano se miraban 
en los ojos, comprendiéndose perfectamente. 
Los labios de ella parecían murmurar; To- 
más, mientras que los de él sólo una palabra 
divina hubieran podido pronunciar: Alicia. 

L. D. C. 

"Mensajero Paramount es una obra útil y agra- 
dable reveladora de justas tendencias para que el 
exhibidor informe con acierto su criterio sobre 
las nuevas producciones cinematográficas y no sólo 
eso, sino también para inculcar en los públicos por 
medio de un reclame correcto la afición al buen 
cine." - Calderón y Salas Porras, Chihuahua, 
México. 

PAGINA 23 



eU 






Mensa/era paramount 




LA PARAMOUNT POR EL MUNDO 

Bellos teatros donde se exhiben las grandes películas de la Paramount 




l)<i< detalles del espacioso y elegante Teatro Riallo, de Cartagena (Colombia), propiedad del conocido cinematografista D. Belisario Díaz, inaugurado recien- 
temente con la proyección de una película de la Paramount interpretada por la estrella Gloria Swanson. El Teatro Rialto tiene capacidad para tres mil qui- 
nientos espectadores; posee un sistema de ventilación de los más moderno que se conoce, pudiendo compararse en éste y otros detalles a los mejores salones 
de cine de los Estados Unidos. En la pantalla del Teatro Rialto se exhiben regularmente los últimos estrenos de la Paramount con gran beneplácito del nu- 
meroso y distinguido público que a él concurre. 



SEGUNDO CONGRESO PARA- 
MOUNT ESPAÑOL 

EL lunes 25 de julio, se celebró en el 
Hotel Ritz. de Barcelona, el Segundo 
Congreso Paramount español. Los 
actos que lo integraron revistieron la mayor 
solemnidad y animación, transcurriendo to- 
dos ellos bajo la presidencia de míster J. H. 
Seidelman, subdirector del departamento ex- 
tranjero de la Paramount. en Nueva York. 
Asistieron a los mismos los jefes de la casa 
central de Barcelona, señores Messeri, Vi- 
dal, Ponedel y Smitb, asi como también 
los empleados de la central y subcentral, a 
cuyo frente está el señor Soriano. Expre- 
samente para el Congreso llegaron de sus 
respectivas localidades y asistieron al mis- 
mo, el gerente de la subcentral de Madrid, 
señor Herrera, con el señor Vidal Batet y 
demás empleados; el gerente de la subcen- 
tral de Bilbao, señor Manuel de Diego, con 
el señor Gómez de Miguel y respectivos su- 
bordinados, asi como el señor Vázquez, ge- 
rente de la subcentral de Sevilla; señor Yi- 
cente Saisó, de la de Valencia y el señor 
Ressano García, de la de Lisboa. La pri- 
mera parte del Congreso empezó a las nueve 
de la mañana, terminando después de los 
respectivos discursos de la presidencia — to- 

• i :j 



dos ellos muy aplaudidos y especialmente el 
de míster Seidelman con el mensaje del 
Consejo de Nueva York — pasada la una de 
la tarde, para reanudarse poco después de 
las tres y terminar cerca de las siete. Puso 
bello y suntuoso broche a este Congreso el 
banquete ofrecido a los congresistas y a la 
Prensa cinematográfica en el Hotel Ritz, 
cuyo salón de fiestas estaba decorado es- 

II Congreso Paramount Español 




Muero 1, Sr. Vidal; número £, Sr. Messeri; número 3, Mr. SleldclmaDj 
núuitro í. Mr. Ponedel; número 5, Mr. SmJlb. 



pléndidamente por el artista señor Adrián 
Gual con atributos y máximas alusivas al 
acto y unas celebradísimas caricaturas del 
los representantes de la Paramount en Ca- 
taluña, Valencia. Madrid, Sevilla, Bilbao y 
Lisboa. El banquete, espléndida y refinada- 
mente servido y en el que reinó la mayor 
animación y camaradería. Ocupaban la 
presidencia míster J. H. Seidelman, míster 
M. J. Messeri, señor Vidal Gomis, misten 
Cari Ponedel y míster R. R. Smith. El ele- 
mento femenino estuvo bellamente represen- 
tado por distinguidas damas y lindas señori- 
tas. Representaban a la Prensa cinemato= 
gráfica los señores J. Freixes Saurí, direc- 
tor de Arte y Cinematografía; Carlos Ga- 
llart, de La Veu de Catalunya y El Debate , 
Riba de Pedro, de La Vanguardia; Vem 
tura, del Diario de Barcelona; Brotons, de. 
El Día Gráfico; Blanco, de Popular Film,;,. 
Maluenda, de Heraldo de Madrid; Lafuente 
de El Cine; Herrera, de El Liberal; Aguirrej 
de El Sol, de Madrid ; Jener, de Boletín d¿\ 
Informaciones; J. Trías, de El Correo Cata-\ 
lán y el caricaturista señor Fresno, autor d^ 
la caricatura que aquí reproducimos. 



"Mensajero Pahamount es una magnífica re\ 
vista." — J. Trinidad León, Uruapan, México. 




Mensajera tyaramount 




"Salvadla^, Bomberos" 




ARGUMENTO 

DE todos los chicos de la escuela el 
más zoquete era incuestionablemente 
Waldo ; el más listo era Roy y el más 
\ endenciero Tom. Tan zoquete y descui- 
ludo era Waldo, que su padre tuvo que ta- 
parle la inicial de su nombre en el pecho 
ira que no olvidase que se llamaba Waldo. 
i Pasan los años, pero a pesar de ello, Wal- 
gb sigue siendo tan alcornoque como en sus 
días infantiles; Roy tan 
chistoso y listo como cuan- 




llozos le pidió cien dólares prestados, los 
cuales, como es natural, a pesar de ser Wal- 
do un zoquete, como hemos dicho ya dos ve- 
ces, no quiso entregárselos, aunque cometió 
la torpeza de enseñárselos. Ante la insólita 
negativa de Waldo, el de los sollozos y las 
lágrimas de cocodrilo se puso a pedir soco- 
rro a grandes gritos, añadiendo que acababa 
de ser robado. Aparecióse por la solitaria 
calle un guardia, quien, conmovido sin duda 
por los sollozos del desconocido, registró 
minuciosamente a Waldo y le encontró los 
cien dólares que el otro reclamaba. A pesar 
de las protestas y exclama- 
ciones de Waldo, el guar- 
dia, no satisfecho con des- 
pojarlo de su dinero, se lo 
llevó a la prevención, de 
donde fué conducido, con 
las seguridades del caso, a 
la cárcel a pasar una quin- 
cena a la sombra de sus pa- 
redes. Al salir de la cár- 



ADOLPH ZUKOR y JESSE L. LASKY 

Presentan a 

Wallace Beery y Raymond Hatton 

e n 

"SALVADLA, BOMBEROS" 

("Firemen, Save My Child" ) 
con Josephine Dunn y Tom Kennedy 
Producción de EDWARD SUTHERLAND 

Película Paramount 
B. P. SCHULBERG, Productor Asociado 



REPARTO 

Waldo Wallace Beery 

R°> Raymond Hatton 

T° m Tom Kennedy 

P° ra • • • Josephine Dunn 

Jete btoddard Joseph W. Girará 

cel, sin honor y sin los cien pesos que aquel 
desconocido le robara, y que eran nada me - 
nos que el fruto sagrado de una vida entera 
de ociosidad y de holganza, Waldo juró ante 
el portal de su prisión no volver a traspo- 

P AGINA 25 




Mensajera ^arantouní 





ner sus umbrales hasta que pudiese hacerlo en compañía del malvado 
que de su hombría de bien tan vilmente se burlara. 

Al dar la vuelta a una esquina. Waldo se encuentra cara a cara 
con el hombre que buscaba. Este, que no era cojo, al ver a su víc- 
tima, echó a correr como un gamo. Cuando 'Waldo está a punto de 
al ladrón, éste se agarra al extremo de una larguísima esca- 
lera de las que instaladas en un autocamión usan los bomberos para 
subir a los rascacielos incendiados. Waldo hace lo propio, y perse- 
guido v perseguidor llegan a la estación de bomberos después de 
una carrera desenfrenada, en donde les obligan a vestirse el uniforme del cuerpo, 
pues parece ser que por aquellos días la ciudad andaba corta de esta clase de 
heroicos servidores. 

Una noche, mientras Waldo y el ladronzuelo estaban solitos de guardia en e 

cuartel, sonó la campana de alarma, y aquéllos para no despertar a sus compa 

ñeros que (lcrniían como unos lirones, se embarcaron en una 

bomba y echando chispas se dirigieron al lugar de donde 

había partido la voz de alarma, mas cuando nuestros héroes 

se aprestaban a entrar en funciones, una voz femenina les 
erte que no hay fuego en la casa, que lo único que 

ocurre es que a la niña que llamó a la estación (que es nada 

menos que la hija del jefe de bomberos) se le escapó una 
rra y quiere que los i< mberos se la bajen de las ramas 

de un .altísimo árbol donde fué a posarse. Por compla- 
cer a la hija del jefe, que es joven y guapa. Waldo \ 

su compañero, con quien ha firmado una tregua, des- 
cienden el animalito del árbol y lo depositan en 

mai su ama. Otro noche, en que los fia- 

maníes bomben» están de guardia, Dora, (pie asi 

se llama la hija del jefe, vuelve a llamarlos para 

que le suban el piano del quinto al décimo piso. 

en donde una amiguita quiere dar un baile. Wal- 
su compañero cargan con el piano escalera 

arrila en vez de hacerlo por el ascensor. D - 

r agí y a :6 



pues de sudar la gota gorda, nuestros 
héroes llegan al piso décimo con el ins- 
trumento hecho trizas. Como quiera 
que el jefe se da cuenta de los frecuen- 
tes viajes de las bombas a su casa con 
el pretexto de apagar incendios, que no 
existen, ordena que en lo futuro no res- 
pondan ninguna llamada de su hija. 

Mientras tanto, Waldo y su compa- 
ñero continúan siendo el hazmerreír de 
todo el mundo en el cuartel por sus estu- 
pideces y tonterías. 

Pasan los días y una noche, cuande 
menos nuestros amigos lo esperaban, 
suena el timbre de alarma, pero nadie h 
hace caso por proceder la llamada dei 
domicilio del jefe. Mas en esta ocasión 
no se trata de alcanzar una cotorra, ra 
ele subir un piano al décimo piso, sim 
de un incendio que amenazí 
destruir el edificio y sepul 
tar en sus escom 
bros a la hechicen 
Dora. 

— ¡ Salvadla 
bomberos ! — grit 
el jefe a sus heroi 
eos subalternos 
Waldo y su compa 
ñero son los prime 
ros en llegar al pi 
so donde se encuer. 
tra Dora envueltl 
en llamas. Waldo 
convertido en un; 
verdadera salamarr 






Mensa/era tfaranwunt 




Adolph Zukor 
Jesse L. Lasky 

Presentan a 



W A L L A C E 

BEERY 



R A Y M O N D 

HATTON 




Aquí los tenéis — los 
dos actores más chisto- 
sos que aparecen juntos 
en películas. Guardad 
la risa para cuando los 
veáis vestidos de bom- 
bero dispuestos a apa- 
gar el sol. 



'Salvadla., 

Bomberos 



con 

JOSEPHINE DUNN 
TOM KENNEDY 

Producción de 
Edward Sutherland 



dra o en una especie de ave Fénix, se lanza 
por entre las amenazadoras llamas en pos 
de Dora, a quien logra salvar y entregar 
'incólume, aunque sin sentido, en brazos de 
su padre. 

Imagínese la alegría y admiración del pa- 
dre ante la heroica hazaña del más torpe de 
sus subalternos. 

Apenas el jefe ha abrazado y besado a 
Waldo, cuando Dora vuelve en sí de su 
desmayo y al buscar a su alrededor con la 
mirada al capitán Kennedy (su novio) y no 
hallarlo, la atribulada joven implora a Wal- 
do que vuelva a subir al quinto piso a bus- 
carlo. Waldo y su compañero titubean unos 
instantes, pues no es Kennedy, a su juicio, 



un ser digno de ser salvado, pero al fin pue- 
den más las lágrimas de una mujer que el 
odio de dos hombres, y ambos se lanzan 
nuevamente a las llamas por salvar al hom- 
bre que tanto aborrecen. 

Al llegar al cuartel, el ladronzuelo de los 
cien dólares descubre en el pecho de Waldo 
la letra W perfectamente tatuada. El la- 
drón queda atónito por unos segundos sin 
atreverse a pronunciar palabra. Igualmente 
le sucede al capitán Kennedy, a quien aquel 
pecho y aquella W no le son del todo desco- 
nocidos. 

— ¿ Acaso eres tú Waldo, aquel que nunca 
se acordaba de su nombre y por eso su pa- 
dre le tatuó la inicial en el pecho? — le dice 



el ladronzuelo. 

— ¿Y acaso eres tú Roy, el sinvergüenza 
que me robaba las empanadas y un día, hace 
tres meses, me robó cien dólares ? — pregunta 
Waldo. 

Tom Kennedy, el más fuerte y juicioso de 
los tres antiguos compañeros de escuela, al 
ver que Waldo iba a descargar un tremendo 
puñetazo en plena nariz de Roy, se colocó 
entre los dos contrincantes, recibiendo el so- 
papo que iba destinado a Roy. Este, al ver 
que Waldo estaba decidido a descalabrarlo, 
volvió a gritar, ¡ pies para que os quiero !, 
y echó a correr por la calle seguido de Wal- 
do, que sin cesar gritaba : 

— ¡ Detenedlo ! ¡ Detenedlo ! 

PAGINA 2? 






Mensajero paramount 




j§¡ggjt 







BEERY Y HATTON CHA- 
MUSCADOS 

De tomarle a uno el pelo a que- 
márselo hay una distancia enorme 
y las consecuencias de una y otra 
cosa son, como es natural, diversas 
y múltiples. Hay quien se ofende 
si le toman el pelo, en cambio hay 
quien paga medio dólar, o el equivalente en otra moneda, para que el barbero 
le someta al modernísimo tratamiento para combatir la alopecia, que con- 
siste en chamuscarle a uno las puntas del cabello con una velita fabricada 
ad hoc por algún cerero aprovechado. Sin padecer alopecia ni ninguna otra 
clase de calvicia más o menos prematura, Wallace Beery y Raymond Hatton, 
intérpretes principales de la película Salvadla, bomberos, de la Paramount, 
tuvieron que someterse a algo parecido al tratamiento antes mencionado 
durante los ensayos que precedieron a la impresión de las escenas culmi- 
nantes de esa película. Todos los días, mientras duraron esos ensayos, el 
director Edward Sutherland inventaba algún nuevo procedimiento para lan- 
zar llamas sobre los dos intérpretes a fin de que las escenas del incendio 
fueran un fiel trasunto de la realidad. Al principio, Beery y Hatton se deja- 
ron chamuscar las cejas, las pestañas y el bigote sin protesta en aras del 
arte, pero ante la insistencia de su director, que parecía tener la mala in- 
tención de asarlos, los dos inseparables artistas interpretaron por tomadura 
de pelo lo que en realidad no era más que fidelidad artística de parte del 
director del film. 

Terminada la impresión de la película, Beery y Hatton huyeron de Holly- 
wood como alma que lleva el diablo hacia un solitario lugar de la sierra en 
donde ambos artistas piensan esperar el crecimiento del pelo, el cual per- 
dieron completamente durante los ensayos de la comedia para ellos más 
trágica que han interpretado. 



UNA COTORRA EN UN FILM 

Entre los intérpretes que figuran en la película Salvadla, 
bomberos, de la Paramount, hay una cotorra que desem- 
peña un importante papel en una de sus escenas más cul- 
minantes. Ese plumífero, entrometido y parlanchín, pone 
en situación difícil y comprometida a Wallace Beery y 
Raymond Hatton, quienes, manguera en mano, se arrojan 
al peligro imaginario con sus flamantes uniformes, a pesar 
de que el fuego que ellos se aprestan a combatir no 
humea por parte alguna. 



MENSAJERO PARAMOl VT es una revista mensual que deben leer regularmente 
todos aquellos <;//.■ se interesen por los progresos di- la cinematografía y particularmente 
por conocer las últimas novedades que ofrece la Paramount al Empresario. 




PAI.I\ 4 J8 




Mensajera ^arammuit 




"El Ultimo Bandido" 



8 

Adolph Zukor y 

Jesse L. Lasky 

Presentan a 

GARY COOPER 

e re 

"EL ULTIMO BANDIDO" 

("The Last Outlaw'') 

con 

JACK LUDEN y BETTY JEWEL 

Dirección de Arthur Rosson 

Basada en un argumento original de 

Richard Alien Gates 

Película Paramount 

REPARTO 

Bud Gary Cooper 

Marcos J ac k Luden 

Juanita Betty Jewel 

El juez Wagner Herbert Prior 

"El Cachorro" Ji m Corey 

"Chick" Billy Butts 

"Relámpago" El caballo prodigio 

SÍNTESIS del argumento 

LA presentación de Bud y Juanita no 
podía haber sido menos ceremoniosa. 
Los dos se conocieron y se amaron 
en circunstancias verdaderamente trágicas. 
Bud salvó a Juanita de perecer arrastrada 
por un caballo desbocado en los instantes en 
que la región californiana donde estaba si- 
tuada la rica hacienda El Potrero era el 
centro de las depredaciones de una banda de 
foragidos y políticos corrompidos, quienes, 
cubiertos con la máscara de la ley, que ellos 



interpretaban a su antojo, cometían 
toda clase de crímenes y arbitrarie- 
dades, de las cuales era la víctima 
principal Marcos Lañe, her- 
mano de Juanita y adminis- 
trador de los cuantiosos bie- 
nes que heredera de sus opu- 
lentos antepasados. 

Deseoso Bud de presen- 
tarse a los ojos de Juanita 
como un hombre honrado y 
laborioso y no como un vago 
trotamundos, como la joven 



Indignado Marcos Lañe hasta la locura 
por el sistemático saqueo de su hacienda 
por las bandas acaudilladas ocultamente por 
el sheriff del lugar, una noche se sitúa en 
un lugar estratégico de la hacienda y espera 
con el rifle preparado la aparición de los 
bandidos. A la primera descarga cae el 
sheriff, y sus secuaces emprenden la más 
vergonzosa de las fugas dejando el ganado 
robado en completa desbandada. 

A la mañana siguiente, que era precisa- 
mente aquella en que Bud había decidido ir 
a trabajar, estando el joven presente en la 




muy bien pudiera suponer dada la sospe 
chosa catadura del mancebo, una hermosa 
mañana, después de pedir consejo acerca de 
sus futuros planes a su caballo Relámpago 
y a su satélite Chick, un chiquillo de unos 
doce años más listo que el céfiro, con quienes 
compartía todas sus alegrías y todas sus 
aflicciones, que no eran muchas, una her- 
mosa mañana, decíamos, Bud se apersonó 
en la oficina del juez Wagner, quien era 
nada menos que el cerebro que organizaba 
solapadamente los frecuentes robos de ga- 
nado que eran la pesadilla de las personas 
honradas de la comarca. 



oficina del juez Wagner, éste recibió la no- 
ticia del crimen de la víspera, perfectamente 
impasible, pues no se le ocultaba al canalla 
que si Marcos Lañe había dado muerte al 
sheriff, estaba muy en su justo derecho de 
hacerlo. Sea como fuere, Wagner le ofreció 
a Bud el puesto de sheriff si se comprometía 
en un perentorio plazo a entregar, muerto o 
vivo, al autor del crimen. 

Montado en su caballo Relámpago, lu- 
ciendo en el pecho la resplandeciente chapa 
que indicaba su cargo, Bud abandonó a to- 
do galope la aldea del Pinatar para cumplir 
la misión que el juez Wagner le confiara. 

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Mensa/era tfaramxuuit 





Bud deja a Chick al cuidado di 
Juanita, para lanzarse a uña de ca- 
ballo en persecución de los misera- 
bles, que no teniendo el valor de lu- 
char cara cara se escudaron con las 
sombras de la noche para asesinar 
cobardemente a un chiquillo. 

— ¡ Al Potrero ! ¡ Al Potrero ! - 
gritan mil voces por las cumbres y 
los llanos. 

Los hacendados y ganaderos de la 
comarca, unidos por el común peli- 
gro, abandonan sus hogares, rifle en 
mano, para ponerse a las órdenes de 
Bud, quien en un amoroso arrebato 
¡uro a Juanita vengar la muerte de 
su hermano, o perecer en la em- 
presa. 

* ^ * 

Muerto el último de los bandidos, 
restablecida la paz en la comarca y 
vueltos los hacendados y ganaderos 
al calor de sus hogares, en El Po- 
trero las campanas repican a fiesta 



¡Cuan ajeno estaba el joven jinete de saber 
que el autor de la muerte del sheriff era na- 
da menos que Marcos Lañe, el hermano de 
l.i encantadora Juanita ! 

Mas. cuando Bud lo supo, ya era tarde. 
I no de sus acompañantes, aleccionado por 
Wagner, disparó a mansalva contra el infe- 
liz .Marcos, a quien Bud, horrorizado e in- 
dignado por la aleve acción de su subalterno, 
condujo, moribundo, a la hacienda El Po- 
. mientras los dos jinetes que le acom- 
pañaban se lanzaron a todo galope en direc- 
ción del pueblo para dar cuenta al infame 
Wagner del cumplimiento de sus siniestras 
órdenes. 

* * * 

A la trágica muerte de Marcos siguieron 
unos días de tregua en el sangriento con- 
flicto entre los ladrones de ganado y los 
hacendados. Mas la paz en el valle no po- 
día ser muy duradera. Por las noches, en el 
silencio de la oscuridad, sólo turbado de vez 
en vez por el canto lúgubre de alguna ave 
nocturna, se deslizaban misteriosos jinetes 
en i Igo extraño e inasequible. 

Poco a poco, Juanita iba restaurando a 
la hacienda las reses que los ladrones le ha- 
bían robado, cumpliendo a-i la promesa que 
antes hiciera a su hermano en su lecho 
de muerte. 



Una tarde, al oscurecer, Bud recibió una carta 
escrita de puño y letra de Juanita en la cual ésta 
le manifestaba que tenía razones sobradas para 
exonerarle de toda culpa en la muerte de su her- 
mano y le daba cita en El Potrero para revelarle el 
nombre del verdadero culpable, que era, además, el 
jefe de la banda de ladrones de ganado que infes- 
taba la comarca. 

Alegre como un jilguero por haberse ganado la 
confianza de la dama de sus ensueños, aquella mis- 
ma noche Bud se dirige, jinete en su brioso Relám- 
pago, hacia El Potrero, seguido, sin saberlo, de 
Chick, a quien en más de una ocasión debió la vida. 

Mientras Bud está pren- 
dido de los labios de Jua- 
nita escuchando la relación 
de los crímenes y robos co- 
metidos por Wagner y sus 
secuaces, Chick escudriña 
con sus ojos de lince las ti- 
nieblas de la noche teme- 
roso de ver aparecer en ellas el 
relampagueo de un disparo. De 
pronto, un chasquido seco y un 
grito de dolor simultáneos hacen volver 
en sí a Bud de su arrobamiento. Cliick 
yace en el suelo sin sentido, mientras 
Relámpago escarba nerviosamente el 
suelo con sus manos como si ardiese en 
ansia de ir en persecución del malvado 
cpie hirió a su amiguito. 



*¿- 



f» 





Mgnsa/era paramount 









Una Película 
Paramount 

Presentada por 
ADOLPH ZUKOR 



AMOR y aventura. En es- 
tas dos palabras se engloba 
el argumento de la película que 
con el título de "El último ban- 
dido" la Paramount ofrece hoy 
al público. Gary Cooper es el 
protagonista y Betty Jewel la 
doncella por cuyo amor Cooper 
arriesga cien veces la vida. 



JESSE L. LASKY 
con 

JAGK 
LUDEN 

BETTY 
JEWEL 



;n celebración de la entrada en la hacienda 
le un nuevo amo : Bud, quien en lo futuro 
labra de administrar la heredad mancomu- 
ladamente con Juanita, sin prescindir, como 
lijes natural, del pequeño Chick y del inteli- 
ente y leal Relámpago. 



UN DRAMA DEL OESTE 
CAUTIVANTE 

Los aficionados al género de películas lla- 
mado del Oeste, o sean aquellos films cuyo 
argumento se desarrolla en los grandes es- 
acios libres de California, Nevada, Ari- 
ona, Tejas y Nuevo Méjico, hallarán mo- 
Hvo de regocijo en El último bandido, pues 
además de ser una película típica en su gé- 
nero tiene la ventaja de estar interpretada 
x>r uno de los actores de mayor porvenir 
ie la escena cinematográfica americana, 
ffary Cooper, a quien secundan en el desem- 
peño feliz de su cometido, artistas tan dis- 



tinguidos como Betty Jewel, Jack Luden, 
Herbert Prior, Jim Corey, el niño Billy 
Butts y, ¿por qué no incluirlo entre los ar- 
tistas ?, Relámpago, el inteligente caballo a 
quien no le falta más que hablar (aunque en 
el cine poca falta le hace) para tutearse 
con más de cuatro seres que no caben en sí 
de soberbios y horondos porque les llaman 
racionales. Gary Cooper, el protagonista de 
El último bandido, apareció recientemente 
en la película Camino de Arizona y más re- 
cientemente todavía, en Hijos del divorcio. 
Cooper cuenta los admiradores y las admira- 
doras, ¡ cuidado, Cooper, que eres soltero ! 
por millares en los países de habla española, 
donde su nombre comienza a ser ya una 
atracción de taquilla nada despreciable para 
el empresario. Betty Jewel, la bellísima ac- 
triz que con Cooper comparte los aplausos 
en El último bandido, ha tomado parte en 
varias películas de la Paramount, entre ellas 
Camino de Arizona, que antes hemos men- 



cionado. Los demás actores que integran 
el reparto cumplen como buenos, contribu- 
yendo a hacer de El último bandido un ver- 
dadero triunfo de contaduría, lo cual, en los 
tiempos que corremos, no es cosa de despre- 
ciarse. 



PELÍCULA PANCROMATICA 

En la impresión de las escenas de El úl- 
timo bandido, de la Paramount, empleóse, 
con sorprende éxito, film pancromático de 
reciente invención. Esta película negativa 
ofrece la ventaja de descartar por completo 
el maquilla-ge, que tan molesto es para los 
actores, y de reproducir las imágenes en la 
pantalla con efectos pictóricos admirables. 

"Todo el material de su revista es de positiva 
utilidad, pues en ella encuentro noticias tan intere- 
santes como aquella de que próximamente su Com- 
pañía producirá material corto que tan necesario 
es para rellenar decentemente sus magníficas pelí- 
culas y superproducciones." — Isauro Martínez, Tor- 
rreón, México. 

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Mensa/era ^aranuuint 




Divagaciones Sobre el Material Corto 



1"^ N I K 1 las opiniones de diferentes cine 
"V matografistas mexicanos acerca de 

nuestra revista, que aparecen en dife- 
rentes páginas de este número, hay una 

que, por referirle a un asunto al cual he- 
mos dedicado considerable espacio y aten- 
ción en nuestros dos números anteriores, 
nos complace en extremo, pues, sin eufemis- 
mos de ninguna especie, el cinematografista 
que la ha emitido está absolutamente de 
acuerdo con nosotros sobre la imperiosa ne- 
cesidad que tiene el empresario de dispo- 
ner, en todas ocasiones, de una fuente de 
material corto para rellenar decentemente 
las magnificas películas y superproducciones 
que la Paramount le ofrece. 

Afortunadamente para los empresarios y 
exhibidores cinematográficos, esta fuente de 
material corto existe desde el momento que 
l.i I 'aramount, a petición de millares de cine- 
matografistas del mundo entero, se decidió a 
poner en el mercado una producción cómica, 
que por su calidad, puede figurar ventajosa- 
mente en el programa al lado de las grandes 
producciones y superproducciones Para- 
mount. 

Xo hay más que dirigir la mirada hacia 
las comedias de uno y dos rollos, las cari- 
caturas animadas y los Sucesos Mundiales 
hasta ahora editados, para que el empresa- 
rio se dé perfecta cuenta de que en lo fu- 
turo dispondrá de material corto para re- 
llenar decentemente sus programas. Hemos 
subrayado la palabra decentemente porque 
ella es sintomática de la necesidad que exis- 
tía en el mundo de la cinematografía de un 
material corto que no fuese considerado co- 
mo una cosa secundaria y sin importancia, 
sino que estuviese al nivel de los progresos 
alcanzados por la cinematografía en estos úl- 
timos años y que la exibición de una pelí- 
cula cómica, antes o después de una gran 
producción dramática, no resultase un ade- 
fesio o simplemente un medio fácil y cómo- 
do de salir del paso. 

Las tres últimas películas cómicas que 
han salido de los estudios no desmerecen 
en comicidad e interés de las anteriores. Los 
títulos de estas películas. Luna de miel en 
París, interpretada por el grupo de artistas 
de la compañía Christie; Bobby quiere vo- 
lar, interpretada por el chistoso Bobby Ver- 
non, y Un viaje a la luna, en la cual Billy 
I >< m »ley derrama la sal por toneladas, son 
indicativos de la originalidad de sus argu- 
mentos. Las caricaturas del Gato Félix o 
Gato Loco, que acaban de salir del tintero 




Escena típica de una las películas cómicas Paramount-Christie, que tan admirablemente completan 
programa del empresario cuando figura en él una de las grandes producciones de la Paramount. 



mágico, así como las del célebre Koko, ca- 
da día son más populares. Los doce nú- 
meros de la revista de actualidades, Suce- 
sos Mundiales, hasta ahora publicados, colo- 
can a este periódico cinematográfico a la ca- 
beza de todos sus congéneres. El número 
de corresponsales de esta revista aumenta de 
día en día y no está muy lejano aquél en 
que pueda decirse justamente que no hay un 
lugar de importancia en el mundo que no 
exista un corresponsal de Sucesos Mundia- 
les. Sólo entonces esta revista será lo que 
la Paramount se ha propuesto que sea : típi- 
camente mundial. 

En los estudios de Christie la actividad 
que reina en la producción de películas có- 
micas es completamente inusitada. El elen- 
co a